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El problema en Ferguson

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El problema no es que el cadáver de Michael Brown tenga vestigios de mariguana, como lo afirman las autoridades de Ferguson, Misuri, sino que tiene dos balazos en la cabeza. El problema no es que el joven negro tenga antecedentes penales o no los tenga, sino que tales antecedentes, reales o supuestos, han sido esgrimidos por la policía local como argumento exculpatorio del policía que lo mató.

El problema no es que Brown haya sido ejecutado a distancia, cuando intentaba rendirse, como lo indican los resultados de la segunda autopsia realizada por Michael Baden a petición de la familia del difunto, sino la versión oficial de que el victimario disparó sobre la víctima a corta distancia durante un forjeceo en el que el muchacho intentaba despojar de su arma al agente del orden.

El abuso policial, la extralimitación de un uniformado en sus labores, son cosas inevitables que ocurren y que seguirán ocurriendo en todas las corporaciones policiales del mundo. No hay exámenes de admisión ni protocolos de actuación ni leyes lo suficientemente estrictas para eliminar del todo la posibilidad que, de cuando en cuando, un policía actúe en forma indebida y viole los derechos humanos de la ciudadanía, incluso en el grado de asesinato.

Y como no hay manera de garantizar que hechos de esa naturaleza no ocurrirán nunca, con todo y sus secuelas dolorosas e indignantes, es necesario disponer, al interior de las corporaciones policiales y fuera de ellas, de mecanismos institucionales de investigación, procuración e impartición de justicia para asegurar que el abuso policial sea excepción y no regla, y que los empleados públicos encargados de hacer cumplir las leyes no se dediquen a violarlas en forma sistemática.

Si ante los primeros indicios de que un muchacho había sido asesinado sin motivo por un policía las autoridades de Ferguson hubiesen iniciado de inmediato el esclarecimiento de los hechos, si hubieran actuado con transparencia y no hubiesen intentado escamotear a la sociedad hasta el nombre del presunto culpable, esa localidad de Misuri de 20 mil habitantes no se habría visto sacudida por una rebelión sorda que ha dejado ya una estela de destrucción y heridas y que ha escalado hasta el punto de que el gobernador de Misuri ha debido establecer el toque de queda y movilizar a la Guardia Nacional para contener los desmanes. Simplemente, los familiares del difunto Michael Brown estarían viviendo días de duelo y desesperanza, el presunto culpable de su muerte, el policía Darren Wilson, estaría sujeto a un proceso penal por homicidio –y no, como ahora, en libertad y suspensión laboral con salario– y las calles de Ferguson estarían en paz.

Pero el cuerpo de Michael Brown tiene cuatro heridas de bala en el brazo, una más en el cuello y otras dos, las últimas, en la cara y en la cabeza, y la secuencia de las lesiones parece indicar que el muchacho, ya herido, sufrió dos tiros de gracia; es decir, que fue ejecutado por su agresor, y los superiores de éste han realizado todos los esfuerzos posibles por encubrirlo.

El problema de Ferguson no es un muchacho muerto a manos de la policía, sino la sucesión de muertos, lesionados, pateados y agredidos sin necesidad ni justificación reglamentaria por agentes del orden a lo largo y a lo ancho de Estados Unidos, así como la alta prevalencia de total impunidad en tales sucesos.

Y el problema de Ferguson no es nada más la impunidad, sino el hecho de que ésta se encuentre tan estrechamente asociada a una discriminación estructural. El que Michael Brown fuera negro y su agresor sea blanco no es, por sí mismo, indicativo de nada. Pero esas condiciones se inscriben en un patrón sistemático confirmado por la estadística. El problema no es una sociedad formada por blancos y negros –además de todas las otras categorías empleadas por el sistema racista estadunidense para clasificar a su población–, sino una sociedad que pone a sus integrantes blancos a trabajar en la policía y a sus negros, a operar en la delincuencia: de los 56 elementos policiales de la revuelta localidad de Misuri, sólo tres son negros. Pero a escala nacional dos de cada tres negros estadunidenses van a la cárcel en algún momento de su vida.

Y el problema no es únicamente la persistencia del racismo en Estados Unidos sino que el régimen político realice tantos esfuerzos por ocultar esa realidad –como los desplegados por las autoridades de Ferguson para engañar a la sociedad y para darle impunidad al presunto policía de la localidad–, incluso el de poner a un negro en la presidencia del país. Y ese pobre hombre, el señor presidente, tiene ahora el cadáver de Michael Brown sobre su escritorio de la oficinal oval y, evidentemente, no tiene la menor idea de qué hacer con él.

(Tomado de http://www.jornada.unam.mx/2014/08/19/opinion/020a1mun" target="_blank" rel="nofollow">La Jornada)

Se han publicado 6 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Rafael dijo:

    El racismo es tan endemico en la sociedad anglo-norteamericana, que siempre han apoyado a los regimenes mas racistas y reaccionarios del mundo, solamente hay que estudiar su surgimiento como nacion y ver todos los atropellos que cometieron con la poblacion origen y con los esclavos que trageron de africa.

    • Pepito dijo:

      Rafa una vez un amigo negro y yo comprobamos una teoria, fuimos desde copelia hasta la catedral a pie……..resultado: a el le pidieron el carne 5 veces, a mi 0…………………………………………………………

  • jesus valladares dijo:

    saludos, los afro americanos son una cultura dentro de USA. cuando un policia blanco tiene unincidente con unafro solicita la presencia de otro policia afro. Aqui no ocurrio asi, similar al caso Zimmerman en la Fl. Segun se ha sabido el muchacho es como otros de su edad, malcriados y con dificultades con la disciplina social. Acababa de robar en un supermercado, algo usual aqui. ALa larga al policia blanco lo juzgaran sin maores problemas.

  • Manuel Mercado dijo:

    LAS MISERIAS HUMANAS Y SUS DETRITUS

    Ese Gobierno de los Estados Unidos de America, es el que se ha tomado como derecho propio y supuestamente concedido por Dios, para juzgar, encarcelar, asesinar y destruir todo lo que no se mueva de acuerdo con los parametros de la sociedad capitalista que impera en ese pais del Norte Revuelto y Brutal como lo denominara acertadamente nuestro Apostol Jose Marti.

    Ahora bien el racismo es parte integral e inseparable del sistema capitalista en los Estados Unidos y en todos y cada uno de los paises aliados a este pais y Gobierno, eso lo sabemos todos, unos por haberlo sufrido en carne propia, otros por haberlo recibido como anecdota sufrida y dolorosa de otros que han pasado por esas sociedades y otros por las noticias que se publican a diario en todo el mundo, tanto por las entidades corporativas del capitalismo y la informacion (aunque siempre dejando fuera los detalles y los juicios sobre los hechos) como por las agencias alternativas que nos ofrecen una informacion imparcial, objetiva y veraz sobre los hechos.

    Lo que no entenderemos nunca, como es posible que ciudadanos cubanos, que han vivido todas las atrocidades que ha cometido y comete el Norte Revuelto y Brutal contra Cuba y otros paises del mundo, recordemos Libia, Siria, Ucrania, Palestina, Paraguay, Honduras, Guatemala, Mejico, Colombia, etc, paises que han sufrido y sufren las embestidas del montruo Imperial, existan ciudadanos cubanos que deseen y arriesguen su vida por ir hacia ese pais, que es el que menos respeta a los ciudadanos que alli nacieron, que agrede a todo el que se manifieste como disidente politico, que elimina de la cartelera politica a sus mas altos y dignos dirigentes, Malcom X, Martin Luther King, y otros que han dedicado su vida a la lucha por la igualdad y el respeto del ser humano, un pais donde se ha asesinado a su presidente en forma descarnada y vil, que incluso se conoce ya que fue un complot a los mas altos niveles del gobierno de los Estados Unidos, Lyndon Johnsoln y toda la jerarquia militar que odiaba a Kennedy por sus politicas medianamente democratica y anti-guerrerista, es decir hoy por hoy algunos ciudadanos cubanos corren desesperados hacia ese monstruo como si el mismo les fuese abrir las puertas del paraiso para que disfruten de sus maravilla del desarrollo, que solo pueden disfrutar los ricos, los poderosos, los que desde posiciones de poder y fuerza son lo que tratan de convertir el mundo un lugar de miseria, hambre, muerte y destruccion.

    Cada ciudadano en Cuba es libre de irse donde lo desee, eso nadie lo discute, pero lo que si es altamente incoherente y deprimente, verlos como salen de su pais, donde lo tienen todo lo que se necesita para vivir decente, honrada y dignamente, para entregarse como esclavos del capital para hacer mas rico a los ricos y mas pobres a los pobres, y con el papuperrimo interes de tener un auto, una casa y mas comida y ropa de la que se tiene actualmente en Cuba, cuando ellos saben perfectamente bien que las dificultades y carencias que hoy tenemos se la debemos a ese pais y gobierno enfermizo y criminal que nos quiere ahogar en hambre, miseria y pobreza, pero que ellos se van para servirle de carne de canon y miseria de otros.

    • pepito dijo:

      Don Manuel en que país vive usted, porque con semejante comentario aquí no será, que un cubano tiene lo necesario para vivir decente, digna y honradamente, que puede irse a donde lo desee, no será usted mismo el que le puso los precios a los CARROS.

  • Cesar Rivera dijo:

    Manuel Mercado, no entiendes que esas personas quieren ser libres de escoger ” ser carne de canon y miserias de otros”…

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Pedro Miguel

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