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Los ángeles tienen un oficio y Miguel lo conoce

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miguel barnetHay cuatro ángeles que se consideran principales (Yibril, Azra’il, Mika’il e Israfil o Gabriel, Israel, Miguel y Rafael) y otros son menores. Gabriel va de jefe y mensajero de Dios para todos los profetas. Es el instrumento de la revelación no solo del Corán sino también de los Evangelio, los Salmos y la Torá. Israel es el ángel de la muerte, encargado de que el alma humana abandone el cuerpo. Miguel es el comisionado de la lluvia y del trueno, y por último, Rafael es el responsable de dar la señal de la llegada del Día del Juicio. Hay otros ángeles también; pero ninguno es escritor.

Miguel Barnet Lanza (La Habana, 28 de enero de 1940), es poeta, narrador, ensayista y etnólogo, su novela-testimonio más conocida es “Biografía de un cimarrón” (1966). Es uno de los escritores cubanos de mayor éxito internacional y su obra se ha traducido a varias lenguas. Miembro del Consejo de Estado y Doctor en Ciencias Históricas, Miguel, desde muy joven se vinculó a grandes figuras de de la etnología cubana, como Argeliers León e Isaac Barreal. Colaboró con Alejo Carpentier en la Imprenta Nacional de Cuba y con Nicolás Guillén, en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, institución de la cual fue fundador, vicepresidente y que preside en la actualidad. Formó parte del grupo iniciador de la Academia de Ciencias de Cuba e integró el primer equipo de trabajo del Instituto de Etnología y Folklore, del que fue investigador científico. Se especializó en la etnología y en aspectos de la transculturación de las religiones de origen africano en Cuba y en el Caribe.

Ha escrito los guiones de varios documentales cinematográficos y de los conocidos largometrajes cubanos “Gallego” y “La Bella del Alhambra”, premiado en el Festival de Cine de La Habana, así como en otros certámenes internacionales, recibiendo el Premio Goya en España, en 1990, a la mejor película extranjera de habla hispana.

Miguel ha participado en congresos, eventos literarios, recitales de poesía y ha impartido conferencias en universidades de Europa, Estados Unidos, América Latina y África. Fue becario del Servicio alemán de intercambio académico y de la Beca Guggenheim de Estado Unidos.

Creó por su gestión, con el apoyo del Ministerio de Cultura de Cuba, la “Fundación Fernando Ortiz”, institución cultural cubana de carácter público y civil, no gubernamental, de la cual es presidente. En 1996 fue designado, por la UNESCO y por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, miembro del Consejo Ejecutivo de dicha Organización y en ese mismo año recibe el título de Máster en Historia Contemporánea por la Universidad de La Habana. En mayo de 1997, la Cátedra Extraordinaria de “Nuestra América”, de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Yucatán, en Mérida, México; lo nombró miembro de su Consejo Honorario, en representación de la República de Cuba en el ámbito académico americanista.

Dirige desde 1999 la revista cubana de antropología “Catauro”, y es Vicepresidente del Comité Científico Internacional del Programa La Ruta del Esclavo.

La extensa bibliografía de Barnet, contiene más 20 títulos de novela, poesía y ensayo que sumados a “Biografía…” son: “Canción de Rachel” (1969), “Gallego” (1983), “La vida real” (1986), “Oficio de ángel” (1989), “La piedrafina y el pavorreal” (1963), “Isla de güijes” (1964), “La sagrada familia” (1967), “Orikis y otros poemas” (1980), “Carta de noche” (1982), “Viendo mi vida pasar” (antología, 1987), “Mapa del tiempo” (1989), “Poemas chinos” (1993), “Con pies de gato” (antología, 1993), “Actas del final” (2000); “Akeké y la Jutía”. “Fábulas cubanas, Cultos Afrocubanos. La Regla de Ocha. La Regla de Palo Monte” (1995) y “La fuente viva” (1998), entre otros textos.

Ha sido distinguido con varios premios, órdenes, distinciones y condecoraciones como son: Mención del Premio Casa de las Américas en 1967 con el poemario “La sagrada familia”, Premio Nacional de Literatura, Medalla Alejo Carpentier, Orden Félix Várela, Orden Juan Marinello, Premio Juan Rulfo 2006, con “Fátima o el parque de la Fraternidad”, Premio Iberoamericano de Letras José Donoso y varios Premios de la Crítica en Cuba.

“Oficio de ángel”, texto que nos ocupa, nos narra los momentos fascinantes de un mundo contenido en la memoria -que va desde la niñez a la adolescencia-, contado como un recuerdo, fragmentario, desarticulado, que se reestructura con armonía para rescatar las evocaciones del autor.

El escritor, poeta también, se vale de la lírica y de un lenguaje muy depurado para presentarnos etapas de la vida en las que la emotividad y la imaginación fabrican de por sí un mundo de ensoñaciones. Un país que cambia, en la medida que crece el niño, para terminar entrando en la vorágine de la campaña de alfabetización y en el momento de ir a la trinchera para defender la Patria, durante el ataque a Playa Girón y la Crisis de octubre, nos delinean un mundo que no pierde lo onírico, y que rescata una ciudad que transforma su entorno y en la que los de actores se visten con la ropa de las masas.

Pero vale la pena destacar en esta obra la estructura narrativa utilizada por el autor, pues la novela está escrita combinando una serie de relatos contenidos en la narración principal. Los relatos poseen una “relativa” independencia del texto regente; relativa porque están “emparentados” por medio de los personajes, sus funciones y por los narradores; e independiente de los hechos que, a pesar del parentesco con la totalidad, existen y se insertan en la integralidad.

Sin ánimo de aburrir, haremos varias precisiones terminológicas; en este texto hay una entidad narrativa total, la novela, que contiene unidades narrativas menores; las cuales se integran en la narración, término que, aplicable por igual a la novela y al relato, preferiríamos asignarle la condición de hiperónimo[i] diferenciado.

Lo interesante de “Oficio…” es que los varios relatos están unidos por procedimientos coordinativos, yuxtapuestos y subordinados (lo mismo que en los conjuntos oracionales) para enlazarse entre si como un “relato regente” y varios “relatos regidos”. O sea, nos enfrentamos a una estructura estudiada a inicios del siglo XX por Vladimir Propp[ii] y que, sin proponérselo, utilizara también nuestro “cuentero mayor” Onelio Jorge Cardoso, solo que esta vez, lo “inusual” es que esta disposición narrativa aparece en una novela.

En el análisis literario, en muchos casos, no se utiliza una terminología coherente y transparente que, difundida en esa ciencia, resulte “neutra” y lógica, desde el punto de vista terminológico; conceptos como los de subordinación y coordinación, que encuentran amplias posibilidades de aplicación mucho más allá de la sintaxis, donde surgieron, incluso dentro de la propia ciencia lingüística (por ejemplo en la fonología y la morfología) no son usados y se recurre a la inercia de una terminología que, a nuestro juicio, termina por confundirnos.

En el dominio de los estudios literarios no se supera el peligro de recurrir a fórmulas terminológicas cuyo carácter metafórico las hace esencialmente impresionistas (estoy pensando en ´myse en abyme´, pésima traducción de “puesta en escena” y servil calco del francés, además); y por si resultara poco, existe un irresponsable abuso de lo que en linguística se llama “casillas vacías”, especialmente en lo tocante a la creación de hiperónimos; y por esa razón proponemos la contraposición de narración – relato, o relato regente – relato regido.

Varios autores no se toman la molestia de proponer un hiperónimo contentivo de conceptos contrapuestos y, al acercarnos a la teoría contemporánea de la literatura, encontramos el uso de los términos diégesis y metadiégesis, en oposición a los de física y metafísica o a los de linguística y metalingüística[iii].

Miguel, a quien protege y cuida el espíritu del cimarrón Estaban Montejo y lo salva de avatares y traquimañas, se revela en su vocación de escritor para “convencernos“ que, los ángeles son enviados, entre otras cosas, de la poesía, y están comprometidos con ejecutar los juicios superiores y a la vez que vagan al servicio del ser humano; con responsabilidades como las de inspirar al escritor en el compromiso con la cultura y los destinos de Cuba, cuando escribe:

El Poeta en la Isla
Ni caimán oscuro,
ni caña vertical, mitológica
ni Ochún nadando en las aguas doradas del sueño
ni Santa Bárbara ardiendo en la noche del amor,
en la imborrable noche de los sexos,
ni la Giraldilla inmóvil
hacia el más remoto de los puntos cardinales,
ni la Avenida del Puerto empujando las aguas
hacia no se sabe dónde.
Sino el fondo retador,
la cavidad arenosa de la Isla,
preguntando por mí,
buscando una respuesta mía[iv].

Miguel, como intelectual responsable que es, hace que sus textos nos muestren que la pureza incluye en si el concepto de “custodio”, en la frase elegiaca del Apóstol: “…ser culto es el único modo de ser libre” y que Barnet nos la entrega cuando ejerce el oficio más solitario del mundo.

NOTAS


[i] Es un término que se crea para establecer una diferencia y una precisión entre casos de sinonimia, la gramática habla de dos categorías: el hipónimo y el hiperónimo. El primero se refiere a una cualidad particular y el segundo a una general (así una escopeta sería el hipónimo y arma su hiperónimo).

[ii] (1895-1970), erudito ruso que se dedicó al análisis del cuento mágico y encantado popular. ”Morfología…” fue  publicada en1928; influyó en Claude Lévi-Strauss y Roland Barthes. Su teoría se basa en un análisis estructural de la morfología de los cuentos encantados donde parte de los elementos constantes o funciones las cumplen los personajes.

[iii] La metafísica no es una física más allá de la física sino una disciplina distinta; situada fuera de ella. En el caso de linguística y metalinguística, son como cualquier otra metaciencia, con el objeto de estudiar las categorías, métodos, etc de la ciencia “meta…” en cuestión y cuyo sector la determina la realidad de esa otra disciplina.

[iv] Poema leído por Miguel Barnet lanza en el acto de entrega del Premio Nacional de Literatura, ver http://www.cubaliteraria.cu/autor/miguel_barnet/index.html

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F. Vladimir Pérez Casal

F. Vladimir Pérez Casal

Filólogo cubano. Colaborador de Cubadebate.

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