Imprimir
Inicio » Opinión, Cultura  »

Los Gabos… desde siempre con Cuba

| +

Fidel y García Márquez en La Habana.

Fidel y García Márquez en La Habana.


La solidaridad del premio Nobel de literatura, Gabriel García Márquez, con Cuba se remonta al propio año 59, cuando fue testigo de los primeros acontecimientos tras el triunfo de enero. Compañero y amigo de Jorge Ricardo Massetti, periodista argentino, director a la sazón de la agencia cubana de noticias Prensa Latina, inspirada por el Che, Gabo prestó allí sus servicios como corresponsal en Bogotá y más tarde ante Naciones Unidas.

“…fui a Caracas como redactor de la revista Momentos , y en eso triunfó la Revolución Cubana y la revista me envió a La Habana a reportar ‘ La operación Verdad ’ en el año 1959. Allí Massetti habló de la necesidad de fundar una agencia de prensa, la que sería después Prensa Latina… regresé a Colombia para fundar la agencia PL. Después estuve unos meses trabajando en la oficina de La Habana. Luego fundé la Agencia en Nueva  York…”

Años más tarde, las visitas de Gabo y su esposa Mercedes se fueron haciendo cada vez más asiduas, acompañados, en los primeros años por sus entonces adolescentes hijos, Rodrigo, hoy destacado cineasta, y Gonzalo, talentoso diseñador. Ahora los Gabos  frecuentemente hacen  simpáticas alusiones a sus experiencias con los cinco nietos.
“Detrás de todo gran hombre, no hay duda de que siempre hay una gran mujer, como detrás de cada gran mujer casi siempre lo que hay es un pelotudo – ha dicho el escritor-, ellas sostienen el mundo para que los hombres puedan ser los protagonistas de la historia”.
A tales conclusiones llegaría seguramente luego de su matrimonio con Mercedes Barcha , casados en Colombia en 1958. Medio siglo compartiendo vicisitudes y alegrías.

Mercedes ha sido siempre la  musa imprescindible, organizadora insuperable, que  han mantenido una entrañable amistad con el Comandante, como con gran cariño siempre lo llama Mercedes. “Lee tanto Fidel, me dice Gabo, que ya no tengo libro que mandarle”.

Uno de los días de su estancia en la Isla departieron con Fidel y fue como una pequeña fiesta que inspiró una  reflexión de gran sensibilidad motivada por  tantas vivencias comunes durante casi medio siglo de una entrañable amistad. Pienso que muchos de sus encuentros a través de todos los años pasados fueron largos y enjundiosos, pero solo ahora Fidel tiene tiempo para contarlo. El Descanso, llenó de alegría y orgullo a la pareja colombiana.

Hace más de treinta años  Gabo dijo de Fidel:

“Es el hombre más tierno que he conocido. Y es también el  crítico más duro de la revolución, y un autocrítico implacable”.

De la vida de los García-Barcha muchos estamos al tanto. Aparece en Vivir para Contarlo, primer tomo de tres de una autobiografía. Existen  biografías, entrevistas y cronologías por todas partes, en papel y tinta y soporte digital.

Menos conocidas son las tertulias habaneras  con Haydeé, Eliseo, Titón, Núñez y Lupe que  ya no están.  Los largos ratos  con Armando, Alfredo, Julio y Lola, Conchita, Abel.

Convocan a La Habana a  Carmen Balcells , la mundialmente famosa agente literaria, a sus buenos amigos, también de Barcelona, Luis y Leticia  Feducci y tantos otros de Colombia, México, España… En su casa  cubana los han visitado, Graham Green, Harry Belafonte, Robert Redford, entre  otros famosos. También aquí durante años han esperado el primero de enero rodeados de amigos.

Imposible pensar cuando los conocí en el primer lustro de los 70 que con Gabriel García Márquez y su esposa Mercedes tendría una bonita amistad. El primer encuentro con Gabo fue en el restaurante El Patio en la Plaza de la Catedral. Iba acompañado de su hijo Gonzalo, quien tenía ya muy claro que llegado el momento de cursar estudios superiores, su elección sería el diseño. Nos comentó a Ángel Guerra y a mí sobre sus anteriores viajes a La Habana.  A ella la conoceríamos poco después, creo que en otro viaje en el que también vino Rodrigo, el primogénito.

El tema principal de conversación ha sido siempre la política  ya fuera en el Riviera,  en La Bodeguita o en la playa. En casa, cocinábamos generalmente pastas. Con Mercedes aprendí a ponerle una hoja de laurel al agua donde se cocinarían los spaghettis. Todavía intercambiamos recetas.

Una vez en una casa en Santa María, nos encontramos  langostas subiendo y bajando las escaleras. Eran un regalo para los García Márquez. Las había atrapado Fidel en una sesión de pesca submarina. Los crustáceos se habían escapado del continente en el que los habían transportado y se divertían de lo lindo.

Con Gabo y Mercedes, Conchita Dumois y Ángel Guerra, vivimos experiencias tremendas como cuando el novelista regala sus derechos de autor para financiar la organización  Habeas, que se encargó de rescatar de las cárceles a los luchadores por la libertad y el socialismo. La decisión de Gabo de fundar la revista política colombiana, Alternativa en 1974 que mantuvo una oposición al sistema vigente en Colombia. Sus años de lucha al lado de Omar Torrijos por el reintegro del Canal de Panamá a sus verdaderos dueños. Sus desvelos por enviar su columna semanal a El País.

Siempre  ha estado comprometido con la lucha de los pueblos por su liberación en América Latina. Lo hizo apoyando al Movimiento Sandinista contra la dictadura de Somoza. Gestionó apoyo de todo tipo con Venezuela y otros gobiernos de la región. Respaldo a Allende durante el gobierno de la Unidad Popular y tras el golpe y el asesinato del presidente constitucional de Chile, fustigó con su pluma y su verbo al sátrapa Pinochet. Realizó una profunda y extensa investigación sobre la participación de Cuba en Angola, viajó a ese país y  quedó muy impresionado con  Agostinho Neto como estadista y  como escritor. Escribió Operación Carlota, modelo de relato, sobre la  gesta  heroica de los internacionalistas cubanos que derrotó la invasión del ejército sudafricano, el de Zaire, mercenarios europeos, y contrarrevolucionarios locales.

Los Gabos  regresan a La Habana una y otra vez. Y sé que Mercedes lo seguirá haciendo, porque una parte de sus corazones  hace mucho quedó secuestrada en esta Isla.

Haga un comentario



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Lillian Lechuga

Lillian Lechuga

Periodista cubana especializada en temas internacionales.

Vea también