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Los niños preguntan

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Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René son cinco inocentes que sufren trece años de injusta y cruel prisión. Han pasado buena parte de su juventud bajo un régimen carcelario especialmente duro para ellos, lejos de su tierra, de sus familias, de sus amigos, y sometidos frecuentemente a largos períodos de confinamiento solitario.

Sobre ellos cae también un castigo adicional que a todos debería avergonzarnos. Es el castigo del silencio. Nuestros Cinco compañeros no existen para las grandes corporaciones que controlan los llamados medios de información. Esos medios han levantado una muralla que rodea el caso y hace prácticamente imposible conocer la verdad que ellos encarnan. No basta con denunciar ese muro de silencio. Limitarse a eso sólo puede contentar a quienes vean esta lucha simplemente como un acto rutinario que suele cumplirse con la repetición de consignas.

De lo que se trata es de derribar ese muro de silencio. Nada más y nada menos. Y esa tarea sólo pueden realizarla los jóvenes. Porque es una lucha que requiere energía y creatividad, que debe despojarse de superficialidad y esquematismo, que exige amor y compromiso.

En alguna ocasión Gerardo afirmó que la justicia sólo vendrá cuando sea el veredicto de un jurado de millones ¿Cómo alcanzarlo?

Ante todo reconociendo sinceramente que estamos aún muy lejos de esa meta, que es mucho lo que nos falta por hacer y que es mucho más lo que podemos hacer.

Debemos insistir directamente sobre las grandes corporaciones mediáticas denunciando constantemente su cómplice censura y aprovechando los escasos resquicios que ofrecen incluyendo, por ejemplo, la publicación de anuncios pagados. Hay que reclamar igualmente a todos los medios alternativos que, en general, no dan a este tema una atención prioritaria. Y, por supuesto, tenemos que exigirles a nuestras publicaciones, las revolucionarias o progresistas, que cumplan no sólo con su deber de solidaridad, sino que hagan un periodismo auténtico y creador, capaz de vencer la modorra burocrática y sobre todo que se salga de los moldes de la dictadura mediática global.

Es preciso usar con inteligencia y audacia las nuevas tecnologías de la comunicación sin dejar de emplear los métodos insustituibles del trabajo político directo, persona a persona, que nuestras organizaciones aplican en su trabajo regularmente.

Los Cinco no cometieron otra falta que luchar contra el terrorismo. El gobierno que los encarcela nunca pudo presentar prueba alguna de que fuesen culpables de los principales cargos formulados contra ellos.

Lo reconoció por escrito la Fiscalía en este documento oficial del 25 de mayo de 2001 en el que admitió su fracaso respecto a la peor acusación contra Gerardo. Este escrito tiene ya diez años pero sigue siendo ignorado. Como se olvida este documento ratificado el 2 de septiembre de 2008 por el pleno de la Corte de Apelaciones de Atlanta que afirma, por unanimidad y varias veces, que en este caso no existía evidencia alguna de nada que hubiese afectado la seguridad nacional de Estados Unidos, o sea, que no había nada de espionaje, y en consecuencia declaró nulas dos sentencias relacionadas con ese tema. Desde entonces han transcurrido tres años y a muchos se les obliga  todavía a creer que los Cinco fueron acusados de espionaje desconociendo por completo la determinación unánime del tribunal.

Ahora la batalla legal se centra en la apelación extraordinaria o habeas corpus a favor de Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y René González. El gobierno ha pedido al tribunal que rechace estas peticiones de manera sumaria, sin recibir nuevas evidencias, sin discutir, sin escuchar a Gerardo.

Además de este documento por el que el Gobierno admitió que era imposible probar su culpabilidad, la defensa de Gerardo se fundamente en dos argumentos decisivos que demuestran la naturaleza profundamente injusta de este caso y el éxito de Washington en ocultarlo.

La farsa judicial seguida contra los Cinco en Miami giró alrededor de una infame calumnia respecto al incidente del 24 de febrero de 1996, cuando fueron derribadas en aguas cubanas dos avionetas de un grupo terrorista que durante años realizó numerosas provocaciones sobre nuestro territorio. Gerardo no tuvo absolutamente nada que ver con ese incidente y el propio gobierno reconoció en este documento que no podía sostener su falsa acusación.

Pero además el gobierno de Estados Unidos tenía que probar que el hecho sucedió en el espacio internacional para tener jurisdicción sobre él. Los radares cubanos mostraban que ocurrió en Cuba, mientras los radares norteamericanos daban informaciones contradictorias o confusas. Con ese motivo la misión de la Organización de Aviación Civil Internacional que investigó el incidente solicitó a Washington que entregase las imágenes tomadas por los satélites de Estados Unidos. Washington se negó a suministrarlas hace quince años, se negó a hacerlo cuando lo pidió la defensa de Gerardo y se sigue negando ahora.

El otro argumento surgió en el 2006 cuando se descubrió que el gobierno norteamericano entregó cuantiosos recursos del presupuesto federal para pagar a los llamados “periodistas” que desataron una feroz campaña contra los Cinco y que amenazaron a los miembros del jurado ante las reiteradas protestas, entonces, de la Jueza. Pese a los numerosos esfuerzos del Comité Nacional por la Libertad de los Cinco y otros solidarios norteamericanos hasta ahora Washington se resiste a  revelar todo lo que esconde sobre su conspiración con los medios locales de Miami para condenar a nuestros compañeros.

Son pruebas irrefutables suficientes para convencer a cualquiera de la total inocencia de Gerardo y sus hermanos, son más que suficientes para que el Presidente Obama ordene su liberación inmediata e incondicional. Por eso los medios controlados por Washington impiden a la gente conocerlas.

Preguntémonos valientemente si lo que hemos hecho es suficiente siquiera para horadar el muro de silencio. Respondamos la pregunta que nos hacen los niños de La Colmenita: ¿Qué más podemos hacer?

(La Habana, Junio 12, 2011. Tercer Encuentro Juvenil de Solidaridad con los Cinco)

Se han publicado 6 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • otero dijo:

    Me solidarizo con lo expresado por nuestro Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y creo que no hemos hecho lo suficiente siquiera para romper el muro de silencio provocado por los grandes consorcios de la prensa norteamericana y otros paises. Esta es una lucha que debe despojarse de esquematismo y falta de valentia politica, que exige compromiso. Como ha afirmado el Co. Alarcon “es mucho lo que nos falta por hacer y que es mucho más lo que podemos hacer”.
    Estoy seguro de que sí podemos hacer mucho mas. ¿Qué más podemos hacer?
    Pues en el barrio, en la cuadra, en el trabajo, si podemos acceder a las vias de Internet. !Ecribir, protestar, escribir a otros amigos del mundo, sentir en carne propia lo que les sucede a nuestros cinco hermanos y a sus familiares, que tanto ya han sentido la ausencia de sus seres queridos. Pensar que ya han sido trece años de injusto y arbitrario encarcelamiento, por una detencion y un juicio amañado y solapado por la mafia anticubana y el goboerno de los EEUU.
    !YA ES MOMENTO SEñOR PRESIDENTE OBAMA QUE DICTE LA LIBERACION YA DE NUESTROS CINCO HEROES!

  • maria dijo:

    Antes nunca he expresado alguna opinión sobre esta situación que entristece al pueblo cubano y que somete a personas inocentes a un encierro y los aleja de sus afectos. Después de este artículo e igual de triste que ustedes ,yo también me pregunto .¿Qué esperanza hay ante un carcelero tan indolente? y ¿Cómo abrir esa prisión?. Creo firmemente en la justicia que encierra el lema, “vale más un culpables libre que un inocente preso”.

  • próspero dijo:

    Lo siento mucho. Mi corazón late con mucha velocidad, debido a las injusticias hermanos.

  • FRANCISCO OSCAR QUIROGA dijo:

    SAGRADOS
    En todo tiempo de nuestra existencia el hombre rompió sus propias reglas. Eso dio origen a la jurisprudencia. La justicia entonces marca, mide, sanciona pero el hombre sigue en falta. Esto es un tema muy delicado, confuso, complejo y extenso.
    Sin ser yo un experto, por mi trabajo, he observado quienes están privados de la libertad. Dos cosas llaman mi atención.
    Primero: Que hay más hombres que mujeres
    Segundo: Que hay más jóvenes que viejos (de eso hablaré)
    Es lamentable entender que de esa masa de recluidos, la gran mayoría, en promedio no pasan de treinta años, tal vez de los veinte.
    Pasado ya más de medio siglo de vida, he tenido la oportunidad de ver crecer varias generaciones. Han pasado por mi tutela una cierta cantidad de niños. Los he visto nacer y crecer; los he visto en cunas; en jardines maternales; en colegios etc. y me duele mucho reconocer, que de esos jóvenes que hoy pueblan las cárceles, hace un par de décadas atrás han estado en sus respectivas cunas, jardines maternales, colegios etc. Entonces, ¿Qué pasó allí? ¿Por qué se perdieron esos niños en el sub mundo de la delincuencia? Y creo tener la respuesta ¡Porque no fueron Sagrados! Ahora bien ¿Qué es ser sagrado? ¿Será de llenarlos de cosas materiales? ¿Será consentirle de todo lo que requieren? Rotundamente ¡No! No soy un experto en pedagogía, ni un teólogo, pero sí soy un convencido que la consagración se logra, entre otras cosas con: Amor, Ternura, Contención, Comprensión, Disciplina y Tiempo.
    Todos hablamos de los derechos del niño; tanto se habla que terminan encarnándose a rajatabla en sus esencias, los derechos y pierden sentido los deberes y cuanto más las obligaciones. Tener derechos no significa que todo se puede hacer; que todo se deba tener; que todo corresponde. De esa manera formamos un ser egoísta, indiferente y soberbio, porque el derecho se logra aceptando los deberes y, entendiendo que se ajustará en un futuro a la obligación.
    Sé que todo esto es mucho más complejo; que en el camino existen muchas variables, pero sé también que uno de los derechos que tienen los niños en esta sociedad, nosotros mismos nos encargamos de no cumplirla, y es principalmente la más importante. Ser Niño. Tener Infancia. Vivir Infantilmente pero, como el dinero es “Lo Fundamental”, se los empuja, salvajemente, en la primera edad, a vivir de un consumismo voraz y cruel. Se los repleta de cosas que no necesitan, para llenar ese vacío que dejamos, al no ser nosotros referentes venerables; Padres Venerables; Adultos Venerables, Sociedad Venerable. Es entonces que perdemos de antemano, la autoridad moral que nos debe revestir y somos vistos por esos seres nuevos, precoces, inteligentes y rápidos, como parte de un sistema que se ha separado entre lo joven y lo viejo; lo actual y lo antiguo; lo útil y lo descartable y así concluimos nuestra existencia separados, mirando como se pueblan las cárceles de jóvenes- niños, por no cumplir con esa hermosa misión que se nos fue encomendad: Hacer de nuestro niños Seres Sagrados.

  • Frank Arteaga Salgado dijo:

    FREE THE CUBAN FIVE NOW!!!!!!!!!!!!!!!!!

    WE WANT JUSTICE, SAY THE TRUTH.

    THEY ARE ANTITERRORIST.

  • kopihue dijo:

    A million signatures for the release of the Cuban Five”/un millon de firmas para la libertad de nuestros cinco heroes.

    La organización española de amistad con Cuba esta llevando esta campaña.

    Deja tu firma en:

    http://www.libertadparaloscinco.org.es/.

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Ricardo Alarcón de Quesada

Ricardo Alarcón de Quesada

Doctor en Filosofía y Letras, escritor y político cubano. Fue Embajador ante la ONU y Canciller de Cuba. Presidió durante 20 años la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba (Parlamento).

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