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El VI Congreso: Notas sobre la democracia socialista

7 mayo 2011 | 16

logo-vi-congreso-del-pcc-219x2501Por Darío Machado Rodríguez

Hace pocos días terminaron las sesiones del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, ha dejado un creciente optimismo cauteloso en las grandes mayorías ciudadanas que respondieron una vez más a la convocatoria de los comunistas cubanos, ratificando de ese modo, no solo la confianza en el papel que puede jugar la organización política en las transformaciones imprescindibles en la sociedad cubana en un mundo cambiado y cambiante, sino confirmando el tumbo socialista de la sociedad cubana.

La participación popular en el análisis de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución no obedece a un impulso inercial, no fue una participación formal, constituyó la expresión de lo más importante que ha cambiado en Cuba con la revolución de 1959: la cultura del pueblo, la conciencia alcanzada por una sociedad que sitúa los problemas en su justo lugar, confía en sus propias fuerzas y sabe que solo conservando la unidad, Cuba puede mantener las principales conquistas alcanzadas por el pueblo.

Pero la propia unidad es solo una premisa, del mismo modo que los Lineamientos por más que son expresión del pensamiento crítico de la sociedad cubana sobre los cambios necesarios, si no se realizan quedan solo en un documento más. Se necesita un sistema económico viable, eficiente, propio, un traje a la medida de nuestro país, de sus condiciones y premisas, de sus necesidades, aspiraciones, costumbres, principios políticos, historia y cultura.

El marco del debate popular también fue claramente entendido por el pueblo: este no es sino el principio de una serie de otras transformaciones que continuarán en lo económico, pero que también tocarán aspectos trascendentales de la organización jurídica y política del país.

Un congreso muy esperado

El VI congreso del Partido Comunista de Cuba ha sido quizá el congreso más esperado por las grandes mayorías ciudadanas del país acostumbradas a su realización regular y dadas las circunstancias particulares en que ha tenido lugar. Por su trascendencia, el VI congreso emula en importancia con el primero en 1975 y el cuarto en 1991.

Cuando como ocurre en Cuba por circunstancias históricas y políticas existe un único partido político, este solo puede constituirse y actuar como una institución democrática si incluye dentro de su concepción estratégica y manejo táctico a toda la ciudadanía, garante en última instancia de la lucha contra el oportunismo de todo tipo.

En efecto, si es el único partido y por derecho constitucionalmente codificado fuerza rectora superior de la sociedad cubana, habrá casos de personas que quieran pertenecer a él para servirse de su prestigio y mandato constitucional y no precisamente para prestigiarlo con su conducta y entrega.

Los repetidos momentos de consulta popular auspiciados por el partido para rehacer y consolidar el consenso no han sido todos iguales, no han tenido la misma calidad, ni la misma importancia y trascendencia; señalo como los más destacados el debate del anteproyecto de Constitución de la República de Cuba, el de los documentos del primer congreso del partido, el que discutió el Llamamiento al IV congreso, los parlamentos obreros en 1991 y el que acaba de realizarse sobre los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, recientemente aprobados por el VI Congreso con el masivo e indiscutible aval de una millonaria participación ciudadana.

Vale recordar que el proyecto de estos lineamientos fue elaborado teniendo en cuenta los resultados de una muy amplia y enriquecedora discusión del texto del discurso del Presidente Raúl Castro el 26 de Julio de 2007 en el que reconoció la necesidad de cambios estructurales en la sociedad cubana.

La ausencia en los medios

Las virtudes de aquel debate preparatorio del más reciente, sin embargo, fueron opacadas por la inexistencia de los contenidos de ese proceso de discusión en los medios de comunicación del país. Salio tan poco de ese debate que lo divulgado solo sirvió para destacar la ausencia.

Al publicarse los lineamientos para el segundo proceso de análisis por el pueblo se tuvo alguna información ya mediada y resumida por los redactores del documento, pero se perdió el efecto educativo, la función esclarecedora y el fijador que habría proporcionado como saldo la divulgación oportuna de los puntos de vista del pueblo.

En el Informe Central al VI Congreso se ratificaron los acuerdos del partido sobre la política informativa, uno de esos documentos que fueron a dormir el sueño eterno de las gavetas. El reconocimiento del grave error que significa no aprovechar las enormes potencialidades de los medios de comunicación cubanos para enriquecer la subjetividad ciudadana con el tratamiento abierto de los problemas es el primer paso para rectificarlos.

Obviamente, no será sencillo. Entre las poderosas fuerzas internas que es preciso desafiar para continuar la obra revolucionaria está la de los intereses espurios y el oportunismo que impiden la necesaria transparencia en el conocimiento de lo más importante del acontecer social. El primer secretario del comité central del partido quien había ratificado en la clausura del sexto período de sesiones de de la séptima legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular ser un defensor a ultranza de acabar con el secretismo, lo expresó así en el informe central:

“En la consecución de este empeño la prensa cubana, en sus diferentes formatos, está llamada a jugar un papel decisivo con el esclarecimiento y difusión objetiva, constante y crítica de la marcha de la actualización del Modelo Económico, de modo que con artículos y trabajos sagaces y concretos, en un lenguaje accesible para todos, se vaya fomentando en el país una cultura sobre estos temas.

“En este frente se requiere también dejar atrás, definitivamente, el hábito del triunfalismo, la estridencia y el formalismo al abordar la actualidad nacional y generar materiales escritos y programas de televisión y radio, que por su contenido y estilo capturen la atención y estimulen el debate en la opinión pública, lo que supone elevar la profesionalidad y los conocimientos de nuestros periodistas; si bien es cierto que, a pesar de los acuerdos adoptados por el Partido sobre la política informativa, en la mayoría de las veces ellos no cuentan con el acceso oportuno a la información ni el contacto frecuente con los cuadros y especialistas responsabilizados de las temáticas en cuestión. La suma de estos factores explica la difusión, en no pocas ocasiones, de materiales aburridos, improvisados y superficiales.

“No menos importante será el aporte que nuestros medios de difusión masiva deben propiciar a favor de la cultura nacional y de la recuperación de valores cívicos en la sociedad.”

Lo cierto es que la prensa cubana está todavía lejos de reflejar el país real y no está a la altura de la cultura alcanzada por el pueblo, en particular de su cultura política. El que no se traten suficientemente los problemas del país en los medios no significa que no se traten, se tratan por la población en su actividad comunicativa cotidiana y no pocas veces a partir de informaciones imprecisas y deformadas en el proceso de comunicación.

Parte inseparable de este nuevo proceso de rectificación de la revolución cubana es el propósito de lograr un ejercicio periodístico y comunicacional en general a través de los medios que constituya un elemento democratizador de la vida del país al poner de modo directo en conocimiento de la ciudadanía, sin paternalismos estériles y deformantes, la información a la que tiene pleno derecho, lo que enriquecerá su subjetividad y hará más eficiente su participación.

El partido de todos los cubanos

No es condición de la transición socialista la existencia de un solo partido político, como tampoco lo es la existencia de varios. Lo que sí es condición sine qua non es la democracia y la participación, que se realice la voluntad del pueblo, que el pueblo sea sujeto político y que siempre se trabaje para el pueblo.

El debate de los lineamientos confirmó un principio organizativo, ideológico y político para el trabajo del partido de todos los cubanos: si tenemos un solo partido este es el partido de sus militantes y de los demás ciudadanos, es el partido de todo el pueblo. Si alguien contrario a la ideología y los principios políticos del partido y de la revolución socialista emite su criterio con plena libertad en la convocatoria del partido, no podría ser más democrático el proceso, porque ofrece el espacio para todas las opiniones, las revolucionarias y socialistas que han sido mayoritarias en Cuba desde 1959 y para las que no lo son. En el Informe Central al VI Congreso Raúl Castro puso el ejemplo de 45 opiniones libremente expuestas en los debates, encaminadas a permitir la concentración de la propiedad, o sea a rebasar la frontera socialista de la iniciativa privada.

Sería imposible pensar en una sociedad justa y solidaria, si la lógica de su reproducción económica es la de acumular individualmente de manera ilimitada capital y poder. Los defensores de la ideología capitalista aluden que el socialismo es un fracaso inevitable, precisamente porque no da rienda suelta al enriquecimiento individual a costa del trabajo de otros, pero la cultura política

posibilita a las grandes mayorías en Cuba conocer bien y representarse con suficiente claridad las consecuencias de no tener límites a la propiedad privada. Por eso no primaron esos criterios que fueron aislados y minoritarios, sino que fueron mayoría abrumadora los dirigidos a la necesaria e impostergable transformación estructural de la economía y la sociedad cubana dentro de los principios socialistas.

Pero lo fundamental desde el ángulo del trabajo político del partido y de la necesidad de un cambio profundo de mentalidad es lo expresado por Raúl Castro: “…aunque como tendencia existió en general comprensión y apoyo al contenido de los lineamientos, no hubo unanimidad ni mucho menos y eso era precisamente lo que necesitábamos, si de verdad pretendíamos una consulta democrática y seria con el pueblo.”

Unanimidad y falsa unanimidad

La unanimidad no es imposible, puede producirse por un determinado lapso de tiempo, en situaciones específicas y sobre aspectos concretos de la vida social, pero la unanimidad no es cotidiana ni permanente, es coyuntural, excepcional.

Lo que es cotidiano es la diferencia de opiniones y el conflicto. Uno de los aspectos del imprescindible cambio de mentalidad radica en ello precisamente: en reconocer las diferencias, el disenso, la diversidad de opiniones y el conflicto, por lo que se requiere desterrar el triunfalismo, la bucólica mentalidad del acomodamiento y la inercia burocrática, la intolerancia ante el criterio diferente, incluso el radicalmente opuesto, y aprender a dialogar, a solucionar las diferencias y los conflictos mediante la negociación que implica reconocernos iguales y no superiores a los demás, en ello precisamente radica la democracia socialista, que en modo alguno pone en peligro la unidad política ni la disciplina ni implica hacer concesiones de principio. Además, todo cuanto se ate o desate en la sociedad cubana tiene que regirse por la constitución socialista del país y por las leyes de la República y el partido debe ser el garante de eso, tal es precisamente su papel fundamental como fuerza rectora
superior de la sociedad cubana.

Quien no esté preparado para ese impostergable cambio de mentalidad estará -como suele decir un amigo- “parado por donde no pasa la guagua”. Las construcción de un Estado socialista de derecho exige un enfoque diferente de la relación individuo – sociedad.

Los pasos en esa dirección ya se han iniciado bajo la orientación de realizar las modificaciones requeridas en el plano legal para acompañar la rectificación en el modelo económico, las que junto con las requeridas en los métodos y estilo de trabajo político, permitirán avanzar en la necesaria articulación eficiente de las cuatro actividades fundamentales en la transición socialista: la socioeconómica, la organizativa, la jurídica normativa y la ideológica política.

Esta articulación dentro de su natural dinámica debe ser lo más armónica posible y desde que el socialismo es una sociedad que se construye conscientemente, constituye tarea del sujeto político velar por viabilizar la pronta adopción de los cambios que se requieran en cada momento, así como preverlos en la medida de lo posible. Eso y no otra cosa significa el llamado del Presidente cubano a “estar alertas, poner los pies y los oídos sobre la tierra.”

Sin temor a los cambios ni a las palabras

Solo quien no sea genuinamente revolucionario puede temer a los cambios y a las palabras. La construcción de un Estado socialista de derecho es el correlato político – jurídico natural de los cambios socioeconómicos que entrañan el reconocimiento al papel del mercado y los cambios correspondientes en las características de las relaciones individuo – sociedad. “El Estado -dijo Raúl Castro el 18 de diciembre de 2010- regula sus relaciones con el individuo, pero el Estado no se tiene que meter en nada que sea pretender regular las relaciones entre dos individuos…”.

Esa es precisamente la tarea del Subgrupo Jurídico de la Comisión Permanente de Implementación y desarrollo, el cual, explica Raúl Castro en el Informe Central, “coordinará con los organismos correspondientes, en estricto apego a la institucionalidad, las modificaciones requeridas en el plano legal para acompañar la actualización del Modelo Económico y Social, simplificando y armonizando el contenido de cientos de resoluciones ministeriales, acuerdos del Gobierno, decretos-leyes y leyes y consecuentemente proponer, en su debido momento, la introducción de los ajustes pertinentes en la propia Constitución de la República.”

La relación de lo anterior con el ciudadano como individuo se evidencia en el párrafo siguiente: “Sin esperar a tenerlo todo elaborado, se encuentran en fase avanzada las normativas jurídicas asociadas a la compraventa de viviendas y de automóviles, la modificación del Decreto-Ley 259 para ampliar los límites de tierra ociosa a entregar en usufructo a aquellos productores agropecuarios con resultados destacados, así como el otorgamiento de créditos a los trabajadores por cuenta propia y a la población en general.”

El intercambio de mercancías y la psicología de intercambio de equivalentes que el primero reproduce en la sociedad exige el pleno reconocimiento de la propiedad personal, sin que esta se convierta en capital, en propiedad privada de medios de producción o servicios y de explotación del trabajo ajeno ampliándose al punto de predominar sobre la social, porque ese sería el momento de inflexión que impediría embridar al mercado y mantener el necesario blindaje frente a la presión osmótica del capitalismo circundante, que solo afectaría irremediablemente el sano desenvolvimiento de la sociedad en transición socialista, generando nuevamente su fractura profunda seguida por su absorción y con ello la pérdida de la independencia, de la justicia social conquistadas y de la capacidad de construir un proyecto propio de nación.

Es también la razón por la que no puede hablarse de socialismo sin un nuevo concepto de bienestar que eduque a las personas en el consumo saludable, la solidaridad, el equilibrio interno de la sociedad y de esta con la naturaleza, con el medio ambiente. Lo anterior relata el papel imprescindible de la educación, de los valores, de la ética en la sociedad en transición al socialismo, de la ideología socialista como coraza cultural frente al acoso constante de la ideología capitalista, con sus armas psicológicas, con la tentación consumista, con el individualismo y su engañosa libertad, ahora contando además con un sustrato más favorable en la sociedad cubana al abrirse un espacio mayor a las relaciones mercantiles.

Ese concepto de bienestar no significa ni mucho menos que el disfrute de todos los bienes que la sociedad produce sea igualitario, sino que se refiere esencialmente al rechazo del consumismo y del egoísmo. La sociedad en transición socialista tiene que reconocer el derecho (desigual como todo derecho) de personas con diferentes cualidades, aspiraciones y diferentes aportes a la sociedad a recibir de esta beneficios individuales en proporción correspondiente a su aporte, lo cual implica que los límites a la propiedad individual, personal, no pueden ser delineados burocráticamente, sino que solo pueden estar definidos por el consenso con participación de todos los ciudadanos activos, siempre bajo un principio socialista: es moral todo lo que se recibe como resultado del trabajo honesto, del aporte del ciudadano a la sociedad.

En la transición socialista es moral recibir más si se aporta más. Lo que resulta no solo éticamente inadmisible, sino también económicamente inviable es que no se corresponda el aporte con lo que el ciudadano recibe, sea por encima o por debajo.

Por tal razón, quienes tienen mayor capacidad, mayores responsabilidades y realizan un trabajo de mayor complejidad y requerido de mayores conocimientos, habilidades y experiencia no pueden diferenciarse de los restantes miembros del colectivo por una remuneración exigua, burocráticamente definida y muy por debajo de la importancia y valor real de sus aportes, lo que solo ha traído desmoralización y debilitamiento de la conciencia de la responsabilidad individual, además de desestimular la iniciativa y el deseo de avanzar y desarrollarse y no solo por razones puramente pecuniarias, sino y principalmente éticas.

El cambio de mentalidad exige igualmente un trato individual más consciente de los derechos de participación de la ciudadanía en todos los ámbitos sociales, económicos, políticos y culturales y consecuentemente el rechazo a la visión autoritaria y dogmática que parte de adelantar que todo lo que se diga o postule tiene que ser “naturalmente” entendido y aceptado por el ciudadano.

El mercado tiene aún un papel positivo que jugar en el proceso social, y en mi criterio lo tendrá por mucho tiempo. Será un papel ordenador con el que se identifica la prevaleciente psicología de intercambio de equivalentes. En efecto, en el socialismo se producen mercancías, aunque éstas tienen un signo diferente, están esencialmente marcadas por el plan y existen en el marco de una superestructura socialista vigilante. El intercambio de equivalentes que entraña la relación mercantil es aún necesario y lo será por mucho tiempo, él está en los fundamentos de la existencia del Estado más allá de la necesaria defensa de la soberanía y del espacio nacional en el que existe.

La sociedad en transición socialista es una sociedad donde los méritos juegan un decisivo papel, pero en lo tocante a la distribución del producto social, como tampoco en muchos otros aspectos, estos no pueden depender de decisiones arbitrarias de personas que consideren qué es meritorio y qué no lo es y en función de ello otorgar recompensas. El trabajo y los resultados del trabajo tienen una dimensión que traspasa su significado estrictamente económico, tienen una dimensión moral. Quien tenga mejores resultados porque previó mejor, organizó mejor, planificó mejor y trabajó mejor, debe ser recompensado por el funcionamiento normal del metabolismo socioeconómico de la sociedad en transición socialista al margen de los criterios que cualquier pueda tener al respecto.

Pero no puede reconocerse el mercado y no tener un correlato jurídico en el derecho al incremento de la propiedad personal, siempre que esta sea el producto del trabajo eficiente y honesto, realizado en el marco de las leyes vigentes y aceptado por el consenso popular.

Lo que está ocurriendo en el país es una profunda y necesaria reforma que es revolucionaria por su contenido y proyecciones, porque está dirigida a mantener el rumbo socialista, a separarse de la inercia capitalista.

Disenso, cambio, reforma, conflicto, mercado, Estado de derecho, etc., son palabras que dentro de un lenguaje, una cultura política y una ideología socialistas como lo es la de la revolución cubana cobran un significado propio totalmente diferente al que suelen adjudicarle los medios de prensa al servicio de las transnacionales y que predisponen a no pocos cortos de vista a rechazar los términos y dejárselos como propiedad privada a la ideología capitalista.

El VI congreso y la unidad nacional

La construcción del socialismo en Cuba no tiene lugar en condiciones “de laboratorio”, o de aceptación por parte del primer mundo capitalista desarrollado y de los poderes hegemonistas nortecéntricos del derecho del pueblo cubano a tener y mantener el sistema político de su preferencia, plasmado en su constitución. Lo que ocurre es todo lo contrario, medio siglo de transición socialista en Cuba ha sido también la historia de repetidos ataques propagandísticos, psicológicos, políticos, diplomáticos, militares, sabotajes, atentados y una genocida y continuada guerra económica que ha pesado constantemente como freno colosal a la realización de las potencialidades de desarrollo socioeconómico del país. El solo hecho de mantener el rumbo socialista en un mundo predominantemente capitalista es ya una tarea que solo puede asumir un pueblo digno y culto.

La unidad de la nación es y será la garantía de poder enfrentar con todos y para el bien de todos esos enormes desafíos externos, pero también las poderosas fuerzas internas que encarnan los que no tienen interés, deseos ni capacidad para asumir las transformaciones impostergables.

“Estamos convencidos -expresó Raúl Castro- de que lo único que puede hacer fracasar a la Revolución y el socialismo en Cuba, poniendo en riesgo el futuro de la nación, es nuestra incapacidad para superar los errores que hemos cometido durante más de 50 años y los nuevos en que pudiéramos incurrir.”

Claro que todos los interesados en el colapso de la revolución socialista cubana quisieran que Cuba diera la batalla ideológica y política en su terreno y con sus reglas, las mismas que no suelen cumplir, imponiendo como rasero a la sociedad cubana un modelo puro, idílico, de democracia que naturalmente nadie podrá jamás satisfacer.

La defensa de la obra revolucionaria es un deber para con quienes han entregado generosamente sus vidas y para con nosotros mismos, con todo el pueblo, que ha afrontado los peligros, las privaciones, la escasez, ha pasado por todas las pruebas y se ha ganado todos los derechos, a la vez que ha fortalecido su conciencia crítica, su cultura política, su capacidad de vencer.

El VI congreso del Partido Comunista de Cuba, fruto genuino de la participación democrática de la ciudadanía, que logró reconstruir el consenso en la sociedad cubana, fortalecer la unidad en la diversidad y abrir una perspectiva de trabajo y de lucha por el futuro que bien vale la pena asumir; convoca a todos a trabajar por los objetivos propuestos, y especialmente a la juventud que podráencontrar un lugar para fundir sus proyectos individuales de vida con las finalidades de la sociedad en su conjunto. Es la fuerza del consenso, la fuerza de la democracia socialista.

Se han publicado 16 comentarios



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  • Ovidio D´Angelo Hdez. dijo:

    Congreso, actualidad y futuro.- (I)
    Mucha tela por donde cortar…afortunadamente?!
    Ovidio D´Angelo Hernández

    Informes, documentos, posiciones: El debate posible.

    El Informe Central al Congreso del Partido, leído por su actual Primer Secretario y Presidente del país, compañero Raúl Castro, constituye sin lugar a dudas un hito en nuestro momento histórico. El discurso de clausura y la convocatoria a la Conferencia del Partido, unido a otros documentos finales, complementa una visión preliminar sobre los nuevos retos a asumir y la envergadura de sus posibles proyecciones. Sea cual sea la evaluación, en los tonos optimistas o más escépticos, lo real es que se plantean nuevas cuestiones no abordadas anteriormente.

    Más acá o más allá de posiciones y concepciones sobre el carácter y desarrollos del socialismo –en toda la diversidad de sus expresiones posibles-, el análisis cuidadoso de los planteos fundamentales del Congreso, pueden constituir una base de profundización del debate, iniciado con las consultas populares sobre los Lineamientos de la Política Económica y Social.

    Una primera conclusión que se desprende de los temas abordados es que los resultados alcanzados constituyen un marco interpretativo y de concepción fundamental al que puede arribarse en este momento y que, con mayor o menor diferencia, parece ser un cuadro mental predominante en diversos sectores de la población. Muestra el estado de las ideas de la capa dirigente del país como resonancia de muchas problemáticas preocupantes para toda la población; establece reorientaciones fundamentales; abre nuevas puertas, traza un camino más flexible y más sensato para el progreso nacional, unas vías que intentan el avance del Socialismo en nuestro país.

    Un ejemplo clave de que este puede ser un marco comprensivo límite que se puede constatar en diferentes sectores de la población, es en cuanto a la aceptación tácita del papel del Estado como actor principal en el socialismo, cuestión heredada no precisamente de las concepciones más avanzadas de la teoría y práctica de su construcción histórica. Posiblemente una acomodación a la idea de semejanza entre estado revolucionario y sociedad civil revolucionaria, se ha impuesto como esencial y es un tema al que volveremos en otra próxima parte de este trabajo.

    No todo es color de rosa, como se planteó por la dirección del Congreso; muchas cuestiones de concepción, estructuras, mecanismos, estilos, mentalidades, etc. creados a lo largo de estos años deberán variar, en una compleja dinámica que, como el mismo Primer Secretario apuntó, será ardua y compleja. Pero en la que aspiramos a que todos, desde nuestras perspectivas e inclinaciones de recuperación y mejoramiento de la sociedad y el socialismo podamos hacer nuestro aporte.

    Por eso, merece la pena que todo cubano digno y responsable por el curso de su país aporte a este inacabado proceso que se apunta. Es por tanto que las argumentaciones del Informe Central abren nuevas vías de debate y de necesaria participación de los trabajadores y todo el pueblo en la definición de sus futuros posibles; inclusive si se trata de aspectos relacionados con las relaciones sociopolíticas de la sociedad, sobre las que no sólo los militantes y representantes de las organizaciones de masas, sino todo el pueblo, tiene un conjunto de experiencias y aportaciones posibles a realizar. A esto debemos estar llamados todos desde nuestras conciencias, creencias y convicciones. Es nuestra responsabilidad moral mayor en estos tiempos, porque se trata de la reconstrucción del futuro de nuestra sociedad y sus instituciones.

    El espíritu que nos animará es el de contribuir a la comprensión de los problemas más agudos que confronta la sociedad cubana y nuestro imperfecto sistema social, sin ánimo prepotente y desde la modestia de un cierto nivel de conocimiento de la realidad actual del país que aportan las experiencias directas y las disciplinas sociales. Cumplimos con esta vocación y llamado implícito, más allá de los resultados preliminares que arroje la reelaboración de los Lineamientos, sobre los que todos también estamos convocados a mantener una postura de atención en la implementación y corrección de sus rumbos.

    Ante los replanteos –algunos de los cuáles apuntan, más o menos a cuestiones de fondo- una actitud confrontacional pudiera malinterpretarse como bloqueadora. Más cuando fuerzas muy poderosas de la derecha internacional intentan desvirtuar los alcances posibles y frenar cualquier desarrollo en la senda del socialismo por descubrir en todas sus potencialidades. Aún con semejanzas históricas con otros procesos socialistas y sus limitaciones, también vigentes acá, de lo que se trata en la presente coyuntura, en mi opinión, es de contribuir a la clarificación del proceso general, que es múltiplemente enfocado desde una mezcla de tradiciones, conservadurismo, actualizaciones e ideas seminales, por más incompletas que éstas puedan aún ser.

    La asunción maniquea de que la dirección del país obra de acuerdo a un cierto plan algo maquiavélico –protagonizada desde la derecha recalcitrante y también desde una ultraizquierda inconsecuente-, o de que las posiciones discrepantes en cuestiones esenciales –por sectores críticos cuyo lenguaje puede ser excesivamente cortante y áspero, en ocasiones, pero que apuntan a la idea de una reconstrucción socialista profunda-, constituyen simplificaciones extremas.

    Un reconocimiento de la diversidad y relativa, aunque parcial, legitimidad de posiciones -a veces hasta opuestas-, debería ser la condición de análisis de la complejidad del proceso.

    La adjetivación excesiva y el énfasis evaluativo que, frecuentemente, varios hemos asumido con una connotación algo suficiente y aleccionadora, puede ser que cree barreras de entendimiento, más que trazar puentes de diálogo constructivo, imprescindibles para que avancemos todos juntos los de buena fé.

    Ello no obvia la necesaria crítica que se debería realizar sobre los errores fundamentales en la visión y conducción del país, vengan de donde vengan, como necesaria alerta para el futuro, replanteo de mecanismos políticos-sociales y reconocimiento de la condición humana de los actores sociales de cualquier nivel.

    En el Informe al Congreso y en otros discursos, Raúl ha legitimado, con mucha fuerza, el papel de la crítica, incluso de la discrepancia, como argumentación de posiciones diferentes a las predominantes, como modo de avanzar en la construcción de posiciones más abarcadoras e inclusivas de los diversos puntos de vista de los asuntos de interés colectivo.

    Es necesario, entonces, que fomentemos una real cultura social del debate. Al respecto, en otros trabajos he insistido en la necesidad de concretar en que consistiría la creación de estos espacios necesarios de diálogo –me baso aquí en una práctica profesional extensa en grupos de debate para una educación reflexiva y para la gestión de problemas organizacionales o comunitarios, etc.-. Sólo apunto algunas condiciones que me parecen imprescindibles tener en cuenta:

    -Propiciar la mayor información previa de los temas a debate, incluso desde posiciones no coincidentes y favorecer su estudio por diversas vías.
    -No coartar la expresión individual o colectiva. Respetar la opinión del otro.
    Promover la diversidad de enfoques.
    -Cumplir con el requisito de que, en un primer momento del debate, no debe inducirse una evaluación (mucho menos negativa).
    -Construir desde lo positivo que puede tener la argumentación u opinión del otro.
    -Propiciar la escucha activa, la atención a los distintos aspectos de las situaciones abordadas.
    -Evaluar la pertinencia y aportes de las opiniones y juicios en una fase posterior a la inicial.
    -Integrar aspectos y posiciones abordadas. Diferenciar y distinguir entre aspectos diferentes.
    -Concertar puntos de vista distantes. Buscar los elementos de coincidencia.
    -Contemplar la opinión de la mayoría y dar espacio reconocido a las opiniones minoritarias para ser tenidas en cuenta en diferentes momentos.

    En los debates preliminares del Congreso, sobre los Lineamientos, se observó una tendencia productiva de dirigir las reuniones de consulta, las que contemplaban algunos de los aspectos anteriores, si bien por el desconocimiento de los temas y de las formas de debate no se pudo lograr una mayor efectividad. El papel de los medios de comunicación social, a partir del periodismo crítico –señalado en el Congreso-, pero también a partir de una más amplia participación popular directa en los medios, puede propiciar un mayor conocimiento de los temas y posiciones a debate, lo que permitiría elaborar unos juicios más fundamentados en las personas y colectivos.

    Más allá de errores y de concepciones limitadas -o consecuentes con una práctica histórica-, se trataría de la necesidad, no sólo de apuntar deficiencias, sino también de brindar argumentos que sirvan para una evaluación de rumbos posibles, con un interés de fomentar ese debate de problemas y temas cruciales de los que dependerán nuestra existencia y la vigencia de un Socialismo profundamente Emancipatorio, al que podríamos aspirar con visión de futuro.

    En efecto, desde el Congreso y de cara a los problemas de la actualidad y la construcción de futuro, hay aquí mucha tela por donde cortar.

    Continuará…………

    Algunos temas a tratar en próximas entregas:

    -Papel del reconocimiento de errores en la reconducción del proceso. El papel de la crítica como aportación social.
    -Gradualidad y creación de condiciones previas a los cambios como principio humanista.
    -Complejidad social: economía, política, relaciones sociales, subjetividad social, la institucionalidad, lo jurídico y el tema constitucional, como aspectos interrelacionados.
    -Estado socialista revolucionario y sociedad civil revolucionaria.
    -Dinámica y multiplicidad de las formas socialistas de propiedad y gestión, sus consecuencias y alcance.
    -Mentalidades y estructuras, normas y mecanismos políticos y sociales. Burocracia, institucionalidad y acción social responsable.
    -Construir la visión de futuro.- Los clásicos, la experiencia histórica y las perspectivas.
    -Congreso de todo el pueblo. Papel de todos los actores sociales y de las ciencias sociales.

  • Celia dijo:

    estimado compañero: es lamentable que notas como éstas no sean publicadas en medios de mayor alcance, prinicpalmente la prensa escrita nacional y la tv nacional. existe u porciento muy bajo de personas que acceden a este sitio digital. he participado en el foro de cubadebate surgido a raíz de la entrevista de aamury perez a reinaldo taladrid en su excelente progarma de la tv, en la que se hizo una pregunta sobre porqué la mesa redonda no abordaba los temas nacionales. las opiniones son en su mayoría maduras, y se reclama imperiosamente la presencia de una prensa televisiva que esté atenta a los problemas diarios, y los refleje, los analice, los critique, como mismo hacemos con los problemas internacionales. pero fíjese si hay algo de fondo muy distorsionado y grave, que el mismo amaury explica en el foro los problemas que existen para que un progarma como ese no pueda tener una segunda entrega. dónde, en qué televisora, se elimina un programa de alta auidencia y de alta demanda?. `por ahí van las cosas, es un ejemplo de la falta de atención a la realidad de la mayoría, que quiere verse reflejada en su prensa no de forma triunfalista, sino de forma realista, que quiere ver repsetados sus criterios,y sus opiniones, siempre que sean mayoritarios. graves problemas tiene el periodismo de investigación, pero más serios son los que tienen los que trazan las políticas de información y de programación.
    le ofrezo mis saludos y mis respetos por sus notas

  • Shicheng,Xu dijo:

    El VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, que se celebró coincidiendo con el 50 aniversario de la declaración del carácter socialista de la Revolución cubana y la victoria de la batalla de la Playa Giron, ha sido un Congreso que hereda el pasado y se proyecta hacia el futuro,constituye un hito historico que marca el inicio de una nueva etapa de la revolucion y construccion socialista de Cuba caracterizada por las profundas trasformaciones economicas y politicas.
    Y tenemos la plena confianza en que bajo la dirección del nuevo Comite Central encabezado por elGeneral de Ejército Raúl Castro, el PCC y el Gobierno conducirán al pueblo cubano a lograr mayores éxitos en la construcción del socialismo.

  • Jesús Rosado dijo:

    La prensa está llamada a “evolucionar”
    Ciertamente necesitamos una prensa que dedique más espacio de debate a los temas de política interna, en la que intervengan periodistas especializados, pero también figuras del gobierno, en la que se ofrezcan informaciones contrastadas que sean digeribles por los lectores (Por Ej. no basta limitarse anunciar que se cumplió con el plan de azucar del año, lo que indudablemente es un avance, no obstante la producción de 1.1 millones es menor que la de hace 2 años y 6 o 7 veces menor que en la década de los 80, cuando el precio del azúcar alcanza valores mejores a lo que nos compraba la URSS)
    También hay que estimular la audacia de los periodistas y no la superficialidad. Para eso creo que se importante desarrollar marcos legales y regulatorios que protejan a los periodistas de la reacción de los burócratas y de los que abusan de su poder. Para los periodístas es importante la ética profesional y el apego a la verdad. La prensa tiene el papel de guiar el debate, de proveer de información fidedigna y análisis profundo al mismo.
    En general debemos fortalecer los marcos legales de protección del ciudadano simple y su participación más efectiva en nuestros mecanismos democráticos y en el control desde abajo.

  • Ovidio D´Angelo Hdez. dijo:

    Con relación al tema de la información pública y el debate público estamos aún en pañales, en mi opinión.Raúl abordó este asunto en el Congreso y ya es una apertura, pero creo que se requiere dotar de forma concreta al asunto. No basta que sean buenos y críticos periodistas, lo cual es imprscindible, pero permitir el abordaje de asuntos de fondo a ciudadanos que se consideren interesados y capacitados, es una vía necesaria. Al respecto, una anécdota, yo elaboré tres comentarios críticos -dentro del respeto debido- para la página de Granma los viernes y nunca se publicaron, Evidentemente hay una censura que opera y eso es inadmisible. Otros compañeros han corrido la misma suerte.
    Me parece excelente ela publicación de estos comentarios en Cubadebate.
    Es lo que necesitamos en la prensa plana y en los medios televisivos.
    Como le c omenté a Taladrid, no creo que el problema sea el temor a la Inquisición posible -que siempre puede resolverse apelando al debate sano y constructivo, aunque denunciante y crítico, si es necesario- sino que lo más temible es la Imposición de criterios, opiniones y normas de pensamiento que se absoluticen y no cuenten con el razonamiento diverso y crítico, que es el que puede construir consenso popular.
    !POR UN DEBATE AMPLIO, ABIERTO Y DEMOCRÁTICO, HACIA UN SOCIALISMO EMANCIPATORIO!

  • Diego La Rosa dijo:

    Para los que viajamos por el país con frecuencia, nos gustaría ver en la prensa un reportaje crítico al transporte… sobre todo a la muy tristemente célebre terminal de última hora de ASTRO, lista de espera o como se le conoce comunmente, terminal de La Coubre en La Habana.
    ¿Porqué para solamente anotarse en una lista hay que hacer una cola de 2, 3 o 4 horas? Porqué el personal que anota aparentemente no tiene apuro? ¿Será que cobran igual si tienen mas o menos cola? o será que “ganan” mas si tienen mas cola?¿Es que allí no hay jefes?
    ¿Porqué en los momentos picos, cuando incluso hay hasta decenas de niños esperando transladarse a otra provincia, no aparecen los “extras”?
    Un reportaje cámara en mano en esa terminal exponiendo todo lo que allí ocurre sería mostrar nuestra realidad. No sé porque seguimos viendo en el NTV que cumplimos todas las metas y planes, lo mismo en la agricultura, que en el deporte que en todo lo que hacemos. Debe ser porque de lo bueno es mas fácil hablar.
    Disculpen la “lata”… sucede que me pasé la madrugada viajando y parece que el sueño y estas experiencias no gratas me ponen así, además porque coincido con que nuestra prensa debe enfatizar más en nuestros problemas para que se acerque mas a nuestra realidad.
    No dudamos, tenemos fé en el futuro.
    Gracias VI Congreso!!!

  • Mark dijo:

    Fue (ojalá se quede en tiempo pasado) política de la dirección revolucionaria no hablar en los medios de nuestros problemas y presentarnos como lo mejor del planeta, en todo.

  • Mark dijo:

    Sugiero que el Granma y todos los medio, pongan un link de contacto para hacer comentarios de sus publicaciones, eso es democracia socialista, participación ciudadana.

  • Luis M. Domínguez Batista dijo:

    Si aspiramos a que todos los ciudadanos del país tengan derecho a militar en el partido y sean estimulados a ello y en franca lucha de contrarios las ideas se enfrentan en el interior y en el exterior de las personas para alcanzar una realización purificada y desprovista de la improvisción y fortalecida por el debate, cuando prime por conincidencia que el partido agrupa lo mejor de las personas, lo más puro y entendido y que es síntesis de la moral y de la conciencia de una sociedad y que ser militante del partido no constituye sino sacrificio modestia y entrega al trabajo revolucionario para encontrar concreción en la hechura del pueblo, entonces no se podrá tener ningún miedo a la lucha de contrarios porque ella es la natural secuencia de lo que busca acomodo y lo busca constantemente de forma que el combate se de cada momento en que se está en busca de algo que no tiene una buena realización y reaquiere de un cambio o requiere perfeccionarse.

    En la vida prácica hay conceptos que no aparecen sino en el debate de todas las ideas. No hay idea que no pueda debatirse ni hay idea que no se genere a consecuencia de lo que ocurre en el enfrentamiento de lo que está en su entorno. Cuando la injusticia triunfa es cuando la justicia ha sido maniatada y la justicia se encuentra maniatada donde no se le defiende con audacia y donde las armas que la sostienen tienen mella; porque en lucha de iguales, en confrontación humana, la justicia tendrá siempre mayores y mejores armas para luchar sobre las cuales alcanzará creación y desempeño por encima de todo el mal que se genere.

    El mundo material se presenta creativo y altamente desarrollante y hay formas de alcanzar sobre el un desempeño. No es el mundo material el que lleva hoy al hombre a la desesperación. Aunque el hombre es un ser material y las ideas se generan a partir de ello. Hoy la raza humana está más necesitada de justicia que de bienes materiales. Los bienes materiales y la realización humana se hacen más posible cuando la justicia tenga un comportamiento más alto. Si los cubanos tenemos una concreción de la justicia, porque amasamos ideas justas y desarrollamos herramientas ideológicas que nos hacen superiores en la lucha, entonces el bien material deberá aparecer y ser bien repartido y no habrá nadie que nos lo prohiba.

    El ser comunista solo nos da el derecho a marchar en la primera línea y mostrar siempre el rostro del honor y el sacrificio sin otra ventaja. Marchemos de iguales a la conquista del futuro.

    Lenin dijo que el partido habrá de actuar de tal suerte que no les quede a nadie en ningún otro destacamento la visión sino de que marchamos a la cabeza.

  • Josef dijo:

    Honestamente me hace feliz este reconocimiento que por lo menos en el orden político se hace a la diversidad de criterios y a la necesidad de la discrepancia como via para superar obstáculos, desterrando un poco la creencia de que quien no esta de acuerdo es enemigo o tiene problemas ideológicos como tantas veces he escuchado decir acerca de alguien, sin embargo creo que esto debería tener una protección jurídica de lo contrario todo quedaría en una intención .DERECHOS SIN GARANTIAS SON UNA MERA FORMULA LEGAL No existe procedimiento alguno para interpelar ante los tribunales en caso de que se te aplaste por discrepar, todo transita por un mecanismo garantista más bien de tipo político «infralegal», la gente se queja ante el PCC, porque no existe vía judicial para hacer valedero los derechos, por otra parte las amplísimas potestades de las administraciones tienden a aplastar al individuo sin que una decisión pueda recurrirse ante los tribunales y eso es muy común, convivimos con el autoritarismo del funcionario a diario, pero no lo enfrentamos so pena de perder hasta el trabajo, o que en el más mínimo desliz se nos pase la cuenta. El elemento en mi criterio es que el derecho administrativo como garantizador y equilibrador en el conflicto entre autoridad e individuo juegue su papel, las administraciones tienen que someterse a la Ley, los Ministros no están para legislar sino para ejecutar de lo contrario por muchos pronunciamientos políticos que se hagan no habrá una verdadera solución. Desde hace mas de 15 años escuche por primera vez decir a Raúl que la mentira había que romperla en mil pedazos, sin embargo no ha ocurrido así, es hora de preguntarnos por qué y por qué al final quien intenta romperla termina hecho polvo. Creo que pocos de nuestros dirigentes están en condición de escuchar un criterio discrepante hay esa es una realidad. El burocratismo se enseñorea en nuestra sociedad y ataca con todo cualquier forma de pensar genuinamente revolucionaria y socialista creo honestamente que hoy es más difícil ser revolucionario de verdad que nunca

  • Ovidio D´Angelo Hdez. dijo:

    De acuerdo con Josef, creo que tenemos mucho que avanzar en la construcción del Estado Socialista de Derecho. Ello implica algunos derechos garantizados como la mayor asociatividad para diversas actividades civiles -excluyo las que realmente atenten contra la seguridad del Estado-, la electividad y revocabilidad de todos los funcionarios por los trabajadores y el pueblo, sin fachadas ni artilugios burocráticos.
    Esto es lo que plantearon Marx, Engels y Lenin en relación a la Comuna de París como nuevo estado obrero y los Soviets de obreros y campesinos.
    Apliquemos creativamente la experiencia histórica esencial del socialismo, no reproduzcamos lo que fracasó en el socialismo “real”.

  • Andrés Dovale Borjas dijo:

    En los primeros años de la Revolución se transmitía por la televisión un programa informativo denominado Ante la Prensa, donde acudían dirigentes del más alto nivel a responder las preguntas que le formulaba un panel de periodistas, años más tarde se hicieron programas donde los dirigentes de los máximos organismos del estado rendían cuenta de su gestión ante el pueblo. Ahora, un ministro puede llevar 10 años en el cargo sin aparecer siquiera por la televisión. A pesar de las críticas formuladas por Raúl en sus últimas intervenciones públicas sobre el secretismo, el triunfalismo y la falta de crítica en nuestra prensa, poco ha cambiado, no han sido sustituidos los directores de los periódicos y de la televisión cubana que son los que mantienen la rígida política editorial que impide que las opiniones de la población sobre los problemas del país se difundan, que las propuestas encaminadas a la solución de nuestras dificultades se conozcan y ganen espacios en la conciencia y práctica social de nuestro pueblo. Nuestro país tiene que cambiar mucho para ser realmente un país socialista. Tener educación y salud públicas con cobertura total es una gran conquista social, pero eso no es socialismo. Que el estado sea el dueño de casi todos los medios de producción del país, tampoco es socialismo. Que el acceso a la cultura y al deporte sea masiva, es otra gran conquista, pero eso no es socialismo. Esas conquistas existían, en algunos casos mejores que las nuestras en la Unión Soviética y los países socialistas del este de Europa y sin embargo hoy todos ellos son capitalistas. Si aquello que existía en esos países, y que se mantiene en el nuestro, fuera socialismo no hubiera ocurrido la debacle y desaparición de aquel sistema. Un sistema social superior no puede retroceder a otro inferior, eso no ha sucedido nunca en la historia de la humanidad que avanza siempre hacia la perfección. El socialismo tiene que ser participativo y democrático o no lo es. En el socialismo el obrero no puede permanecer como en el capitalismo atado al trabajo asalariado, típico del capitalismo. El socialismo es construido por trabajadores libres asocidos, no por asalariados. La liberación de los obreros sólo puede ser conquistada por ellos mismos. Mientras exista una burocracia, por muy buenas intenciones que tenga, que esté por encima del pueblo trabajador, como fuerza dirigente, no habrá posibilidad de construir el socialismo. Más de 70 añós estuvo en el poder en la Unión Soviética, guiada por el partido fundado por Lenin, y en unos pocos días se vino abajo estrepitosamente sin que los millones de obreros y militantes del partido hicieran algo para impedirlo. Si queremos de verdad construir el socialismo tenemos que cambiar las relaciones de producción o de propiedad, hacer a los trabajadores dueños de sus fábricas y talleres, a los campesinos de las fincas y granjas que trabajan. Pasar el poder a la comunidad, a la sociedad, entonces la propiedad será social, colectiva, y habremos conquistado el socialismo.

  • Josef dijo:

    Coincido totalmente con los criterios de Ovidio y Andrés la esencia esta a mi modo de ver en que se ha confundido el término socialismo con estatalismo, el estatalismo es la buracracia en el poder, erigida como clase social que en nombre de los intereses de la «mayoria» actua sin consultar pues en ellos esta depositada segun ellos mismos la voluntad del pueblo

  • Josef dijo:

    Me intereza recibir los futuros comentarios que publique Ovidio D Angelo Hdez no se en que momento lo hará le agradecería me lo enviara a mi dirección jose.quesada@hoteltu.co.cu o me dijese donde verlos

  • Ovidio D´Angelo Hdez. dijo:

    El tiempo es corto cuando uno tiene muchas tareas cotidianas y laborales. Sin embargo, me parece imprescindible que las energías en el debate avancen por algunos caminos señalados.
    De cara al futuro inmediato, abordar el papel del Estado y de la Gestión y control obrero y popular me parece decisivo para imaginar la democracia socialista que podríamos alcanzar, sin ingenuidades ni evadiendo una lucha ideológica inevitable de izquierdas y derechas en medio de guerras imperialistas, pero con la necesidad de rescatar las esencias de un sistema social más justo. Andrés y Josef me parecen enfocados en temas que requieren hurgar en lo profundo.
    Ojalá el tiempo y el momento histórico nos permitan abordarlos en toda profundidad. De su solución depende la visión de socialismo que se precise en los próximos meses. TAREA DE TODOS!

  • Ovidio D´Angelo Hdez. dijo:

    El Estado Socialista y las relaciones sociales en la economía y la política.-
    Comentando a Lenin, Marx, Engels, Rosa Luxemburgo y Gramsci desde la actualidad.-

    Ideas preliminares a manera de hipótesis de trabajo provocadoras del debate:

    Sobre el Estado.-
    -La teoría marxista del Estado no es algo acabado, pero si tiene sus bases fundamentales en los autores mencionados, entre otros, que se han basado en las prácticas reales de los movimientos sociales y obreros del siglo XIX y XX.
    -Ellos plantean el Estado como instrumento de dominación de clases, como expresión de un nivel de lucha de clases en la sociedad.
    -El Estado, en estadios pre-revolucionarios, es una máquina burocrática de dominación de las clases privilegiadas sobre la masa desposeída.
    -El Estado proletario, en el período revolucionario, es un instrumento para desposeer y aplastar la dominación –económica y política- de las clases burguesas.
    -El Estado revolucionario se constituye en dictadura del proletariado.
    -Esta dictadura rige hasta la liquidación de las relaciones de clase explotadoras y pasa por diferentes fases –propias de cada país-, hasta la extinción del Estado.
    -El Estado de la dictadura del proletariado, de hecho, es un Estado diferente, en el sentido de que acceden al gobierno las masas proletarias. Se sustituye por la Comuna –París- o por los Soviets –Rusia-, consejos de obreros y del pueblo, etc. Se establecen otras normas antijerárquicas, antiprivilegios y antiburocráticas –Ver Comuna: Marx, Engels y Lenin.
    -Esta dictadura hacia las clases burguesas provee de un ejercicio democrático al proletariado y las masas desposeídas, de manera que ejerce la democracia socialista de los trabajadores y el pueblo.

    -Un punto crítico del tema es: ¿Cómo evitar que el ejercicio del poder por el proletariado y sus representantes no reproduzca –de otra manera- la maquinaria burocrática tradicional del Estado, sobre todo a partir de que se supere la primera fase de lucha de clases en la Revolución y esta se institucionalice?.
    -¿No ha sido este el peligro mortal de las fallidas experiencias socialistas de Europa?

    -La experiencia temprana de la Revolución Rusa dio mucha fuerza a los Soviets de obreros y campesinos, como órgano de poder. Igual a la participación de los trabajadores en la Inspección Obrera y campesina como órgano de control social, etc.
    -Los planteos de la Comuna, sobre la elección, rendición de cuentas y revocación de los funcionarios por el pueblo, la limitación de sus ingresos, etc. eliminaban la posibilidad de oportunismo y arribismo.
    -Algunas medidas similares e tomaron en la temprana Revolución Rusa.
    -El propósito final del socialismo es la eliminación del Estado como ente situado por encima de las masas populares, de su esencia burocrática heredada. Para ello se necesita trabajar desde las primeras fases de la revolución en las medidas, cada vez más democráticas que permitan la participación de los trabajadores y las masas populares en el gobierno del país a todos sus niveles, en vez de fortalecer las normativas y mecanismos de dirección burocrática y centrada en los cuadros y dirigentes.
    -No se logró un balance entre dirección desde arriba y dirección desde abajo, que incorpore la iniciativa de los trabajadores y campesinos y a las capas de la población más amplias en la construcción y aplicación de políticas.

    Sobre la propiedad social y las relaciones sociales económicas.-
    -Tanto Marx y Engels, como Lenin, plantearon que el socialismo era la asociación libre de los trabajadores para organizar la producción y la sociedad. No sólo en el campo sino en la industria y los servicios.
    -Se planteó que la cooperativización y otros modos autogestionarios serían la vía para lograrlo, a través de medios nacionales. Esto llevó a la idea de propiedad nacionalizada de los medios de producción fundamentales, por el Estado revolucionario.
    -Pero hay que distinguir entre formas de propiedad y vías de gestión asociativa y de apropiación. Esto no ha sido tenido en cuenta suficientemente en las experiencias “socialistas”, manteniéndose la idea de que la sola propiedad estatal, gestionada por cuadros profesionales, es la realización del socialismo.
    -Han primado formas de gestión empresarial y de organización empresarial y del trabajo, que son heredadas de la relación capital-trabajo del capitalismo, manteniendo la esencia del trabajo asalariado, alienado, en el que los trabajadores son ajenos al proceso de producción y a sus productos, si bien regidos por el plan, pero éste es elaborado de manera burocrática y no participativa y excluye a los trabajadores de la toma de decisiones reales de su centro laboral y del país.
    -Hay aquí, sin embargo, una contradicción no superada. Lenin puso el énfasis en los cuadros para la dirección empresarial y no se logró el balance con la participación real de los trabajadores -parte de la polémica de Lenin con Trosky y Bujarin-. Hay que reconocer que las condiciones históricas de realización del socialismo en Rusia fueron extremas y desfavorables para una democratización plena en esas etapas. Lo mismo en Cuba, pero al pasar de los años se mantuvo la inercia y el reforzamiento del aparato estatal en detrimento de la participación obrera y popular, en ambas experiencias.
    -Si bien en Rusia revolucionaria los trabajadores participaban a través de los sindicatos, consejos de dirección, etc., la responsabilidad de las orientaciones y decisiones dependió de los cuadros, a diferente nivel. No se logró superar esa etapa inicial. La muerte de Lenin fue fatal también para la proyección posterior.
    -No obstante la participación en consejos de dirección a diferentes niveles, en la Inspección obrera y campesina, etc., como dijo Trosky no solo la lealtad política sino la competencia económica y organizativa deberían ser las bases de dirección de la producción desde los obreros, no desde los aparatos.
    - Elevaron lo que fue táctico, de acuerdo a sus condiciones históricas -según Rosa- a nivel de principio general validado, exponiendo el desarrollo de la sociedad socialista futura, ya que no hubo tiempo de rectificar.
    -Las ideas de Gramsci sobre el intelectual orgánico, la hegemonía y contrahegemonía, en el período pre-revolucionario del capitalismo, pueden ser aplicadas a la etapa de la toma del poder revolucionario y su consolidación y desarrollo. La necesidad de atender de manera sistemática la no proliferación burocrática por sobre la sociedad civil revolucionaria y el papel de esta en la lucha de ideas y prácticas recolucionarias.

    Sobre las relaciones Partido-Estado-Organizaciones sociales.-
    -Lenin plantea la dirección centralizada del Partido como vanguardia dirigente del proletariado organizado en soviets –gobierno- en los que los militantes, igual que en los sindicatos, serían los que dirigen e implantan la política del partido. Esto, que podría ser necesario en una etapa de disputa del poder con los mencheviques y otros, dado el período corto de años en que Lenin se vió obligado a encauzar al Estado Soviético creó las bases para una estrechez práctica de la democracia proletaria socialista.
    -Para la época y la situación de Rusia, Lenin consideró que esa vanguardia iluminada y comprometida educaría y arrastraría a la masa ignorante. Ello impuso la necesidad de una férrea disciplina desde el Centro.
    - Aquí hay una cuestión de perspectiva histórica en su tránsito, a discutir: la masa ignorante y los iluminados –jefes- del partido; incluso la dirección personal versus la colectiva, aunque ese partido bullía de discusiones, hasta públicas.
    -Ello evolucionó hasta lo que Lenin denominó –necesaria en un momento histórico- la oligarquía del partido, la dirección unipersonal. Su continuación significó el aplastamiento de la crítica, la desmovilización de la sociedad, el culto al secretismo y a la idolatría, que tuvo su punto más alto en el estalinismo.
    -Frente a posiciones anarcosindicalistas –que planteaban la entrega de las fábricas a sus obreros-, la socialdemocracia –que pactó con la burguesía-, los anarquistas radicales –que coincidían en la eliminación del Estado, pero de una manera inmediata y sin clarificar que lo sustituiría-, no llegó a propiciarse modos de gestión autogestionarios que permitieran a los trabajadores sentirse y actuar como dueños reales de los medios de producción, cuya propiedad asumía el Estado revolucionario a nombre de la clase trabajadora.
    -El propio papel, sumamente subordinado de los sindicatos, como instrumento del Partido, castró la posibilidad más amplia de participación de las masas trabajadoras y populares. De igual manera que los Soviets fueron perdiendo importancia autónoma, para regirse, estrechamente, por la política partidaria predominante en el momento.
    - Tanto Rosa como Trosky-Bujarin estaban apuntando al error craso del socialismo, aunque en otras cuestiones no tuvieran razón: la función del Partido-Estado sobre toda la sociedad, ahogándola, no dejando que se incorporaran las masas, de manera real y amplia a la construcción socialista. Con ello se estimuló la proliferación de la simulación y el oportunismo, que el propio Lenin criticó tan duramente.
    -La cuestión de la más amplia democracia socialista debió ser uno de los asuntos de importancia, pero no podía ser algo inmediato en esas condiciones. Lo que ocurrió es que el poder estatal se mantuvo con sus prerrogativas y no logró la real y amplia participación de las masas, en lo que influyó el directivismo excesivo del partido, a pesar de los aspectos programáticos del poder de los soviets.
    -Por medio del Partido y su control de los soviets y los sindicatos, la dictadura llega a ser la de un puñado de personas, a nombre del proletariado, aún cuando fueran los que tenían una proyección más clara del futuro socialista. Para Rosa, la democracia socialista –si bien cree que llega en el mismo momento de la toma del poder, tal vez sin considerar en detalle las condiciones históricas- es la manera de llevar la dictadura: represión a la clase burguesa, con la más amplia participación democrática de las masas.
    -La crítica de Rosa, por tanto, probablemente se proyecta más en perspectiva que ajustada a la realidad del momento de Rusia. Democracia, sufragio, libertad de prensa y asociación son proclamas de Rosa que debían de tenerse en cuenta en etapas subsiguientes de desarrollo del socialismo, pero para lo cual se necesitaba crear las bases desde los primeros tiempos. El quid estaría probablemente cual sería el papel directo de la ideología proletaria, de las masas desposeídas y sus diversos y contradictorios representantes, en ese debate.

    Todo esto nos podría llevar a la necesidad de fundamentar y clarificar la posición del socialismo como comunismo libertario, no burocrático en las condiciones actuales y las sinergias necesarias entre lo económico –productivo- y lo político –gobierno, dirección ideológica- en diferentes escalas nacionales.
    La dinámica de la vida social es más rica y requiere de libertades, si bien en condiciones históricas se planteen restricciones, pero hay que tener en cuenta su proyección de apertura, sin ingenuidades, sin enclaustramientos que comprometen el futuro.
    Esto no sólo es una cuestión de primer orden, sino de supervivencia y desarrollo superior del nuevo régimen social.
    Nos lleva a la discusión del papel del Partido, el Estado y las organizaciones sociales en el gobierno obrero y popular real:
    ¿Un partido abierto a discusiones y filiaciones, como un amplio espacio –foro, frente socio-ideológico revolucionario, etc.- que integra movimientos sociales orientados a unas tesis programáticas básicas, dirigidas a la emancipación social y asumidas por todos sus miembros, en el que el liderazgo renovado cada vez deje más espacio para la crítica profunda y la concertación en el debate público?
    ¿Un Estado no situado por encima de la sociedad, sino que responda a ella de manera directa, en sus políticas y en el quehacer de sus organismos y funcionarios?

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Darío Machado Rodríguez

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