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Gadafi y las potencias occidentales

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Las potencias occidentales, lideradas por los Estados Unidos, se hacen de la boca gruesa en defensa de los derechos humanos en Libia. ¿Y las ocupaciones genocidas de Iraq y de Afganistán? ¿Quién dobla las campanas por un millón de muertos en Iraq? ¿Quién lleva a la Corte Internacional de Justicia de la ONU a los asesinos confesos en Afganistán y a los responsables de crímenes de lesa humanidad? ¿Por qué el Consejo de Seguridad de la ONU no dice una palabra contra las masacres practicadas contra los pueblos iraquí, afgano y palestino?

El interés de los EE.UU. y de la Unión Europea no es la defensa de los derechos humanos en Libia. Es asegurar el control de un territorio que produce 1,7 millones de barriles de petróleo al día, de los cuales depende la energía de países como Italia, Portugal, Austria e Irlanda.

El caso de Iraq es ejemplar: los Estados Unidos inventaron las nunca encontradas “armas de destrucción masiva” de Sadam Husein para ejercer el control sobre un país que es el segundo mayor productor mundial de petróleo -2,11 millones de barriles-, sólo superado por Arabia Saudita. Y posee una reserva calculada en 115 mil millones de barriles. A esa riqueza se le suma el hecho de ocupar una posición geográfica estratégica, pues tiene fronteras con Arabia Saudita, Irán, Jordania, Kwait, Siria y Turquía.

El pasado 20 de marzo se cumplieron ocho años de que los EE.UU. y sus adláteres invadieran Irak con el pretexto de ‘establecer la democracia’. El gobierno de Maliki está lejos de poder ser considerado una democracia. En febrero pasado millares de iraquíes salieron a las calles para reclamar trabajo, pan, electricidad y agua potable. El ejército los reprimió brutalmente, habiendo muertos, heridos, detenciones arbitrarias y secuestro de activistas. Ninguna potencia mundial reclamó en favor de los derechos humanos ni sugirió a Maliki que respondiera ante tribunales internacionales.

La ONU es hoy, lamentablemente, una institución desacreditada. Los EE.UU. la utilizan para aprobar resoluciones que justifiquen su papel de policía global al servicio de un sistema injusto y excluyente. Cuando la ONU aprueba resoluciones que contrarían a la Casa Blanca -como la condena del bloqueo a Cuba y la opresión de los palestinos- ella sencillamente hace oídos sordos.

Gadafi está en el poder desde 1969. ¿Por qué los EE.UU. y la Unión Europea nunca hablaron de quitarlo? Porque, a pesar de sus atentados terroristas, era conveniente mantener allí a un déspota que atraía inversiones extranjeras e impedía que llegasen a Europa los inmigrantes ilegales del África subsahariana, o sea todos los países al sur del desierto del Sahara.

Ahora que el pueblo libio clama por la libertad, los EEUU y la Unión Europea temen que, con la onda libertaria que asola a los países árabes, productores de petróleo, estos suban el precio del producto, recargando más a las potencias occidentales, que luchan con dificultad para vencer la crisis del sistema capitalista.

El hecho es que la Casa Blanca fue sorprendida por el movimiento libertario en el mundo árabe y, ahora, no sabe cómo proceder. Era más cómodo seguir siendo cómplice de los regímenes autoritarios a cambio de las fuentes de energía, como gas y petróleo. ¿Pero cómo oponerse al clamor por la democracia y evitar el peligro de que el gobierno de dichos países pueda caer en manos de fundamentalistas?

Gadafi llegó al poder con amplio apoyo popular al derribar el régimen tiránico del rey Idris, en 1969. Mordido por la mosca azul, con el tiempo olvidó todas las promesas libertarias que había hecho. En 1974, valiéndose de la recesión mundial, expulsó a las empresas occidentales, expropió propiedades y promovió una serie de reformas progresistas que hicieron mejorar la calidad de vida del pueblo libio.

Asociado a la Unión Soviética, a partir de 1993 Gadafi dio la bienvenida a las inversiones extranjeras. Tras la caída de Sadam, temiendo ser el siguiente de la lista, firmó acuerdos para erradicar las armas de destrucción masiva e indemnizó a las víctimas de sus atentados terroristas. Se erigió en un perseguidor feroz de Osama Bin Laden. Pidió ingresar al FMI, creó zonas especiales de libre comercio, abrió el país a las transnacionales del petróleo y eliminó los subsidios a los productos alimenticios de primera necesidad. Inició el proceso de privatización de la economía, lo que hizo aumentar el desempleo a cerca del 30% y agravarse la desigualdad social.

Gadafi mereció elogios de Tony Blair, de Berlusconi, de Sarkozy y de Zapatero. Igual que a Occidente, le desagradó la expulsión de los gobiernos tiránicos de Túnez y Egipto. Ahora dispara contra un pueblo desarmado que aspira a sacarle del poder.

Para las potencias occidentales Gadafi se convirtió en una carta rebelde de la baraja. El problema ahora es cómo echarlo del poder sin abrir un nuevo frente de guerra y convertir a Libia en un ‘protectorado’ bajo control de la Casa Blanca. Si Gadafi se resiste, Bin Laden puede ganar más de un aliado o, al menos, tener uno más en materia de amenazas terroristas.

El discurso de Occidente es la democracia. El interés, el petróleo. Y para el capitalismo sólo eso interesa: privatizar las fuentes de riqueza. En cuanto a la lógica de que el capital predomine sobre la libertad, Occidente nunca conocerá verdaderas democracias, aquellas en las que la mayoría del pueblo decide los destinos de la nación.

Se han publicado 1 comentarios



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  • partido revolucionario marxista-leninista de chile dijo:

    Para su información, sr. Frei Betto, las mismas agencias noticiosas controladas por el imperialismo que hablaron de las inexistentes “armas de destrucción masiva” de saddam hussein, son las que ahora hablan de las supuestas “masacres del régimen de kadafi contra el pueblo libio” , sin presentar por cierto ni una sola prueba.
    Resulta vergonzoso y repugnante que alguien como Ud., que se dice antiimperialista, ande repitiendo como papagayo amaestrado las infamias de las fábricas de mentiras imperialistas.
    Ya hace rato el Centro de Monitoreo Satelital de las Fuerzas Armadas de Rusia, el periódico independiente italiano “Il Manifesto” y Telesur desmintieron con pruebas la falsedad de la supuesta represión del gobierno libio contra civiles desarmados, lo cual incluso fue confirmado por la Misión Técnica que la Unión Europea mandó a Libia a fines de febrero y sin embargo Ud., de manera cobarde, oportunista e irresponsable sigue prestando oído y difundiendo las mentiras imperialistas. Hoy mismo Francia,Inglaterra y Estados Unidos ya reconocen abiertamente que organizaron y financiaron la insurrección contra el régimen libio, que los servicios secretos franceses la estaban preparando desde noviembre de 2010, que la CIA tenía agentes suyos dentro de Libia antes del comienzo de esta y ya están dando abiertamente armas y entrenamiento a sus marionetas, agentes y mercenarios del llamado “Consejo Nacional de Transición” (al mismo tiempo que la OTAN los protege con sus ataques aéreos) y Ud. sigue hablando de los rebeldes-mercenarios del imperialismo como “un pueblo desarmado que quiere sacar a Kadafi del poder”.
    ¿en qué mundo vive, sr. Betto? o es que después de las supuestas “armas de destrucción masiva” de saddam hussein sigue creyéndole a la CNN, la UPI y Fox News?
    Con “revolucionarios” como Ud. se entiende por qué en Brasil no ha habido revolución y también por qué la dictadura militar brasileña lo dejó vivo. Antes de repetir las infamias del Imperio, infórmese bien o sino quédese callado, sino quiere guardar después en su “conciencia” (si es que aún la tiene) la responsabilidad de haber ayudado a las potencias imperialistas a justificar una invasión y un genocidio contra un pueblo soberano como el pueblo libio. Y si de masacres contra civiles desarmados quiere hablar, entonces mejor denuncie las masacres de los policías y sicarios de los terratenientes brasileños contra los campesinos sin tierra de Brasil, realizadas durante los 2 gobiernos de su “compañero” Lula, o ¿es que cuando el gobierno del PT brasileño masacró campesinos le comieron la lengua los ratones?
    ¿o acaso para un “cristiano” como Ud. los campesinos sin tierra de Brasil no son un pueblo desarmado, como sí en cambio califica a los mercenarios libios a sueldo del imperialismo, que hasta con tanques cuentan para sus “manifestaciones pacíficas” de las que Ud. habla?
    Reciba ud. todo nuestro desprecio y repulsa por su inconsecuente y traidora actitud que solamente termina haciéndole el juego al imperialismo, mientras guarda silencio cómplice ante la represión de los gobiernos de Lula y el PT contra los campesinos e indígenas brasileños.
    Solidaridad Internacionalista con la Libia de Kadafi ante la invasión del imperialismo
    Todo Nuestro Repudio a los Traidores como Frei Betto, Lula y el PT brasileño
    Solidaridad con la lucha de los campesinos sin tierra e indígenas de Brasil, reprimidos y masacrados por los gobiernos de Lula y el PT, con el silencio cómplice de Frei Betto
    Partido Revolucionario Marxista-Leninista de Chile
    PRML de Chile
    Por el Poder Obrero, Popular y Originario… Socialismo Multinacional

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Frei Betto

Frei Betto

Teólogo brasileño y uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación. Es el autor del libro “Fidel y la Religión”.

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