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El escándalo de los últimos premios Nobel

En este artículo: Cultura, Literatura, Oslo, Paz, Premio Nobel
11 octubre 2010 | 18

Por Juan Marrero

Una vez más, los premios Nobel de la Paz y de Literatura han sido otorgados a personajes que han sido instrumentos mediáticos de la derecha internacional.

En el 2010, lo reciben Lio Xiabo, un “disidente” condenado a 11 años de cárcel por subversión para desestabilizar al gobierno de China, y el escritor peruano-español Mario Vargas Llosa, con obras literarias de ficción de excelencia, pero con un comportamiento político y ético muy distante de sus libros y que lo descalifica ante los ojos de los pueblos.

A nadie ya sorprende que los Nobel de la Paz y de Literatura, entregados por una comisión del parlamento de Oslo y por la Academia de Suecia, respectivamente, en cumplimiento del testamento de Alfredo Nobel, se adjudiquen, en no pocas ocasiones, a figuras que puedan servir al gran capital económico y financiero internacional para sus campañas de subversión y desestabilización de países y pueblos que luchan por un mundo de paz y justicia social.

El oportunismo político ha estado presente en los premios otorgados a Lio Xiabo y a Vargas Llosa. Objetivos de los poderosos:

1) Detener la impetuosa marcha de la economía de China, que bajo las banderas del socialismo ha logrado elevar el nivel de vida de un considerable por ciento de sus ya casi de 1 300 millones de habitantes, a la vez que se ha convertido con la irrupción de sus productos y tecnologías en el mercado internacional, así como su apoyo y solidaridad con los países del llamado Tercer Mundo, en un elemento de peligrosidad para los grandes intereses del capitalismo;

2) Detener los aires de independencia e integración en la región de América Latina, impulsados por Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y otros países que han logrado crear mecanismos como la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) o UNASUR, donde emprenden múltiples acciones en campos diferentes para la defensa de la soberanía y conquistas sociales, e incluso van más allá concertando posiciones en cuestiones como detener la guerra nuclear o el cambio climático.

En el fondo, aunque sabemos que jamás los “expertos” que adjudicaron esos galardones lo reconocerán, prevalecieron motivaciones ideológicas y políticas en tales decisiones, al igual que ocurrió el año pasado cuando dieron el Nobel de la Paz al presidente Obama cuando aún mantenía las criminales guerras de Irak y Afganistán, y amenazaba a Irán. O cuando se lo dieron en 1989 al Dalai Lama, otro “disidente”chino, a Andrei Sajarov en 1975, otro “disidente” de la desaparecida Unión Soviética, o a Henry Kissinger en 1973, semanas después del golpe fascista en Chile, del cual fue uno de sus promotores, y cuando aún el ruido de las bombas, las ametralladoras y los fusiles del imperialismo norteamericano estremecían a Viet Nam. Recordemos que esto último resultaba tan  escandaloso que junto a Kissinger se otorgó el Nobel de la Paz al dirigente revolucionario vietnamita Le Duc Tho, quien en un digno gesto lo declinó pues aún no había paz en Viet Nam. Entonces solo se habían iniciado las conversaciones de paz en París y las tropas de Estados Unidos seguían destruyendo y causando dolor en Viet Nam.

Lo de Vargas Llosa no tiene parangón. Cierto es el innegable talento demostrado en sus novelas, pero sus posiciones políticas y criterios muchas veces agresivos y ofensivos sobre lo que acontece en América Latina o sobre aquellos que están al frente de las luchas por hacer realidad las más caras aspiraciones de sus pueblos, llevan a que una mayoría no pueda compartir el Nobel de Literatura que se le ha adjudicado.

En las páginas de El País, en conferencias de intelectuales, en su aula de la Universidad norteamericana de Princeton, Vargas Llosa arremete periódicamente contra Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y contra sus dirigentes. Emplea los vocablos más groseros contra ellos. Construye frases para intentar ridiculizarlos. A Chávez, por ejemplo, lo llamó recientemente “comandante de marras, con voz tonitronante” y “dinosaurio”. De Evo y Correa ha dicho que forman parte de “una izquierda reaccionaria, troglodita”. Cuando habla de esos cuatro países los califica de “dictaduras”. En fin, usa el mismo lenguaje de los Bush, los Aznar y otros políticos de ultraderecha que están cegados por el odio y la venganza, y de cuyos labios solo brotan palabras y frases huecas e insensatas.

No en balde, desde hace muchos años, el literato Vargas Llosa es halagado y arropado por las derechas. Las del Imperio y las de Europa. Se sabe que entre sus amistades predilectas figura Aznar, y también aquellos que se encargan de promoverlo, elogiarlo, editarlo, premiarlo y traducirlo como a pocos escritores en el mundo. Ahora, como es Premio Nobel de Literatura, lo harán mucho más. Y demandarán, por supuesto, de Vargas Llosa que opine mucho más en los medios de comunicación sobre lo que conviene al neoliberalismo, a las transnacionales, al capitalismo, al Imperio… y que intensifique sus ataques a las posiciones y actitudes de la izquierda.

Aun no ha recibido el dinero del Nobel de Literatura, lo que será en diciembre, y ya Vargas Llosa empezó a hablar. Una de sus primeras declaraciones fue para saludar el Premio Nobel de la Paz al “disidente” chino, y, como era de esperar, atacar al gobierno de China. “Muchas veces -dijo-se olvida que China como esta alcanzando éxitos económicos extraordinarios sigue siendo una dictadura”.

Tal es la catadura moral de este escritor. Hace 26 años un prestigioso poeta y ensayista latinoamericano, el uruguayo Mario Benedetti, desenmascaró y desnudó por completo a Mario Vargas Llosa, luego que éste en una entrevista a una publicación italiana atacó a la mayoría de los intelectuales latinoamericanos, a los que acusó de “corruptos” e incapaces de hacer algo que él hizo con relación a los gobiernos de izquierda, y en particular la Revolución Cubana,  al dejar de sentirse “zombi, robot, instrumento”.

Recomiendo que se busque en Internet esa respuesta de Benedetti, titulada “Ni corruptos ni contentos…”. Lo que escribió Benedetti es insuperable para poder caracterizar al flamante Nobel de Literatura, reconociendo por supuesto su talento literario y sus deslices y miserias como ser humano. En varios sitios de Internet está aún lo escrito por Benedetti. Les ofrezco uno de ellos:

Ni Corruptos Ni Contentos…

Por Mario Benedetti

El innegable talento demostrado por Mario Vargas Llosa en sus siete novelas, los premios y honores acumulados en más de veinte años, así como la extraordinaria difusión alcanzada por sus libros, han generado y generan una razonable expectativa ante cada uno de sus comentarios y opiniones, aun cuando no se limiten al campo específico de la literatura.

En los últimos años, el autor de La casa verde ha mostrado cierta preocupación por explicar sus preferencias y desencantos políticos. Entre las primeras figura, por ejemplo, el Gobierno de su país, encabezado por Fernando Belaúnde Terry; entre los segundos están la revolución cubana y, de un tiempo a esta parte, la revolución sandinista. Desde 1960 a la fecha, Vargas Llosa ha efectuado un viraje espectacular en sus predilecciones políticas, y si bien siempre se ha esforzado por demostrar que su desvelo especial es la libertad, lo cierto es que hace quince años era entusiastamente apoyado por las izquierdas latinoamericanas, y hoy en cambio es halagado y arropado por las derechas. Es claro que en aquel apoyo y en este sostén caben anchas franjas de malentendidos que no corresponden al autor en cuestión, pero de todas maneras son señales a tener en cuenta. Las izquierdas suelen equivocarse en sus fervores; las derechas, casi nunca.

Me parece absolutamente legítimo que un escritor, y más si es alguien conocido y admirado como Vargas Llosa, se sienta tan presionado por la realidad como para pronunciarse frecuentemente sobre ella. La circunstancia de que muchos intelectuales latinoamericanos, a pesar de no practicar la obsecuencia ni la obediencia ciega que suele atribuirnos Vargas Llosa, mantengamos nuestra adhesión a las revoluciones de Cuba y Nicaragua no nos impide comprender que vanos aspectos de esas realidades hieran, vulneren o incluso descalabren ciertas pautas y arquetipos de otros intelectuales. De modo que mientras Vargas Llosa se limitó a expresar su visión personal de lo que consideraba un sistema político ideal (modelo que, con los años, se fue desplazando de Cuba a Israel), así como sus implacables juicios ante los arduos procesos revolucionanos, la distancia entre sus posiciones y las de la mayoría de los intelectuales latinoamericanos sigue creciendo, pero el respeto mutuo se mantuvo. Hoy Vargas Llos reconoce de manera explícita (véase la entrevista concedida a Valeno Riva en Panorama, Roma, 2 de enero de 1984) que su postura es francamente rninoritana entre los intelectuales de nuestros países. Esa comprobación no sólo lo sacude y lo irrita, sino que lo lleva a un nivel de agravios que no suele ser moneda corriente en el mundo cultural latinoamericano, donde siempre han existido y coexistido enfoques diversos y hasta contradictorios.

Frecuentemente leo artículos de Vargas Llosa y entrevistas que concede a los medios de comunicación; sin embargo, en el reportaje de Panorama antes mencionado encuentro por vez primera algunas tajantes afirmaciones que nunca vi reflejadas en sus colaboraciones latinoamericanas. Pude leer esa nota porque unos amigos me la enviaron desde Italia debido a que yo era allí directamente aludido. Corruptos y contentos titula Valerio Riva a toda página el artículo en cuestión, sintetizando así el diagnóstico de su ilustre interlocutor acerca de sus colegas latinoamericanos. Sólo menciona tres excepciones (aclara que «hay que buscarlas con linterna»); Octavio Paz, Jorge Edwards y Ernesto Sábato, pero tengo mis dudas de que este último se sienta halagado por integrar la terna. Según declara Vargas Llosa, el llamado caso Padilla le restituyó la soberanía individual, y desde entonces ya no se siente «una suerte de zombi, de robot, de instrumento», como sugiere que todavía han de sentirse muchos de sus colegas. Traza una línea divisoria entre los intelectuales de Europa y los de América Latina: «Entre los intelectuales europeos de izquierda ha tenido lugar un saludable replanteamiento, pero en América Latina la mayoría baila aún obedeciendo a reflejos condicionados, como el perro de Pavlov». Cuando Valerio Riva le pregunta cuántos y quiénes son esos «intelectuales condicionados», Vargas Llosa responde: «Gabriel García Márquez, Mario Benedetti y Julio Cortázar. Éstos son los más ilustres, pero luego hay un número infinito de intelectuales medianos y menores, todos perfectamente manipulados, subordinados, corruptos. Corruptos por el reflejo condicionado del miedo de afrontar el mecanismo de satanización que posee la extrema izquierda. (…) Intelectuales respetabilísimos tragan las mentiras más infames simplemente para no ser triturados por ese mecanismo de difamación».

Entiendo que el propio Vargas Llosa no es una aceptable prueba de su teoría, ya que desde hace años se viene despachando a gusto sobre algunas de nuestras más firmes convicciones, y sin embargo no parece haber sido muy triturado: no sólo no recuerdo que nadie lo haya tratado de «corrupto y contento», ni siquiera de «perro de Pavlov», sino que más bien ha sido promocionado, elogiado, editado, premiado y traducido como pocos escritores de este mundo. Tal vez su caso podría ser ejemplo del extraordinario apoyo que puede lograr un escritor cuando, además de producir excelentes obras, ataca las posiciones y actitudes de izquierda. Realmente, Vargas Llosa no es demasiado convincente como modelo de intelectual triturado. Pero no se detiene allí: «En los países del Tercer Mundo y sobre todo en América Latina, el intelectual es un elemento fundamental del subdesarrollo. No es alguien que lucha contra el subdesarrollo, sino que él mismo es un factor de subdesarrollo, ya que es un gran propagador de estereotipos y crea reflejos intelectuales condicionados. Al repetir todos los lugares comunes de la propaganda, termina por obstruir cualquier posibilidad de creación de nuevas fórmulas de liberación», Tengo la impresión de que la teoría de los reflejos condicionados ha ido condicionando a Vargas Llosa. Gracias a Pavlov sabemos ahora que el subdesarrollo no es una consecuencia del desarrollado y sub-desarrollante imperialismo, ni de las intocables transnacionales, ni del extendido analfabetismo, sino del alfabetizado y maligno intelectual. Toda una revelación, aunque nos sea difícil imaginar (quizá debido a que somos zombis o robots) que Carpentier o Neruda resulten más culpables de nuestras miserias que la United Fruit o la Anaconda Copper Mining. Es probable que cuando Vargas Llosa menciona el carácter corrupto (y contento) de la mayoría de los escritores latinoamericanos esté pensando en el oro de Moscú. Lamentamos desilusionarlo. Ni los mejores atornillados robots de entre nosotros hemos tenido acceso a esa cuota áurea. Supongo que no se referirá a los derechos de autor generados en los países socialistas, en primer término porque son harto dificiles de cobrar, y en segundo, porque el propio Vargas Llosa ha sido profusamente publicado por las editoriales comunistas.

A un intelectual del alto rango artístico de Vargas Llosa debe exigírsele una mínima seriedad en los planteos políticos, particularmente cuando éstos ponen en entredicho la probidad de sus colegas. Hablar de «corruptos y contentos» en una rejón del mundo en la que hay tantos intelectualesperseguidos, prohibidos, exiliados; donde hay por lo menos veintiocho poetas (incluido su compatriota Javier Heraud) que perdieron la vida por causas políticas; un continente que ha conocido el holocausto de Rodolfo Walsh, Haroldo Conti, Paco Urondo; la desaparición de Julio Castro; el asesinato de Roque Dalton e Ibero Gutiérrez; la prisión de Carlos Quijano y Juan Carlos Onetti; la tortura de Mauricio Rosencof y la muerte heroica de Leonel Rugania; hablar de «corruptos y contentos» en ese marco de discriminación y de riesgo, de amenazas y de crimen es, por lo menos, una actitud insoportablemente frívola.

Ni corruptos ni contentos. El segundo calificativo es casi tan grave como el primero, y revela el mismo desconocimiento del material humano que hoy sostiene y profundiza la cultura de América Latina. ¿Cómo podremos estar contentos si en cada minuto muere un niño en América Latina debido ahambre o a enfermedad; si cada cinco minutos ocurre un asesinato político en Guatemala; si hay treinta mil desaparecidos en Argentina? Confieso que, en el fondo, ésta ráfaga de agravios, esta virulenta ofensiva que Vargas Llosa dedica a aquellos intelectuales que no comparten sus ideas, me decepciona bastante. Precisamente por haber disfrutado tanto, como lector, de la obra de Vargas Llosa, me entristece particularmente esta injusta diatriba, esta falta de mínimo respeto a quienes, como él, aunque probablemente no tan bien como él, luchamos a diario con la palabra y tratamos de convertirla en literatura, es decir, en patrimonio de todos. Hace tiempo que nos hemos resignado a que no esté con nosotros, en nuestra trinchera, sino con ellos, en la de enfrente, pero en cambio no podemos resignarnos a que, por diferencias ideológicas o amparado quizá en las dispensas de la fama, recurra al golpe bajo, al juego ilícito, para reforzar sus respetables argumentos. Afortunadamente, la obra de Vargas Llosa está netamente situada a la izquierda de su autor, y seguirá siendo leída con fruición por los zombis, los robots y los perros de Pavlov.

focus007.wordpress.com/…/benedetti-vs-vargas-llosani-corruptos-ni-contentos/ -

htpp://www.cubaperiodistas.cu/noticias/octubre 10/08/03.htm

Se han publicado 18 comentarios



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  • Carlos Valdés Sarmiento dijo:

    Se le olvido poner el sitio, porque no lo baja y lo publica en Cubadebate, para leer lo que escribió Benedetti.

  • Mariana dijo:

    Muchas gracias por referirnos los escritos de Benedetti, son realmente geniales.

  • maria caridad dijo:

    Ya nada es imposible en este mundo que vivimos, homenajes inmerecidos, siempre con un objetivo, que no porque traten de enmascararlo es dificil de reconocer. Si el caso de Vargas Llosa es vergonzoso qué decir de los Nobel “Por la Paz” que hacen la guerra, la apoyan o la propician.
    Es tal la manipulación en la entrega de estos Premios, que llegará el momento en que perderán el valor y el significado con que fueron creados. Aunque siempre tendremos que seguir respetando y valorando altamente a las personalidades que lo han recibido de manera digna, el reconocimiento para ellos, y también para quienes no lo poseen a pesar de ser incansables luchadores por la paz, como nuestro Fidel. Para el resto, ya sabemos que son inmerecidos.

  • ernesto sanchez dijo:

    Creo que es muy cierto lo de los premio nobel es una gran farsa mediatica.
    un ejemplo Rigoberta Menchu que robo y estafo con su fundacion y otro es gabriel Garcia Marguez que defiende a los hermanos castro que son unos asesinos y dictadores

  • Alejandro dijo:

    Hola, que bien lo de Benedetti, escritor que ha enamorado a más de un adolescente.

    Los argumentos de Juan, más elementales. Los premios son territorios de debates, más de polémicas. Con todo aquello que provine de la Asamblea de los Jacobinos, derecha, izquierda. Que bien, pero insuficiente cuando hablamos de literatura y Nobel. La furtiva dinamita…

    El nobel de Borges era (es) más imprescindibles para el respeto de la literatura en castellano que ningún otro premio Nobel de literatura. Con Jorge los suecos fueron injustos. No con Mario…

    En eso Mario Vargas Llosa, a pesar de sus variados y cambiantes compromisos ideológicos lo sabe, y muy bien. No por facilidades postestructuralistas muy de moda hoy lo ‘post’; sus memorias políticas cominezan con la siguiente cita:

    «También los cristianos primitivos sabían
    muy exactamente que el mundo está regido por
    los demonios y que quien se mete en política,
    es decir, quien accede a utilizar como medios el
    poder y la violencia, ha sellado un pacto con
    el diablo, de tal modo que ya no es cierto que en
    su actividad lo bueno sólo produzca el bien y lo
    malo el mal, sino que frecuentemente sucede
    lo contrario. Quien no ve esto es un niño, políticamente hablando.»

    MAX WEBER,
    Politik als Beruf (1919)

    Mario lo vivió, lo vive en carne propia. Ahora, que queda, que quedará.

    Uno de los mejores novelistas de la lengua materna de muchos latinoamericanos, incluídos los españoles.

    Estoy completamente convencido que un premio, incluso uno Nobel, no puede detener la marcha de la historia, que es una forma humana de ver el Tiempo.

    Una novela, tampoco puede cambiar el mundo.

    Menos un novelista.

    O simplemnte alguien que glosa a un novelista premiado…

  • edgar mora castro dijo:

    Cuando triunfo la Revolucion Sandinista en Nicaragua y Oslo le dieron el premio a presidente de mi pais Oscar Arias un sevil de imperio. Que Firmo un TLC de venas abiertas, una apertura entreguista y esta vendiendo el pais puertos, carreteras, aeropuertos y igual que Colombia permitiendo la entrada de los militares GRINGOS. Y por dinero esta permitiendo LA MINERIA DE ORO A CIELO ABIERTO, EN CRUCITA.
    Esos son los grandes premios noveles del imperio.
    El de Obama era PAZ QUE IBA HACER Y NO FUE Y NO SERA

  • David Urra Arias dijo:

    Estimados amigos:
    Hay cosas que estremecen a las personas honestas y aunque parezca increible generan un sentimiento de rabia contenida que es dificil de explicar.
    No tengo el Don de la pluma de Vargas LLosa, ni su capacidad de camuflaje, pero soy fiel seguidor de Marti, Maceo y Fidel por lo que me es imposible quedarme callado ante tamaña blasfemia.
    Quisiera expresarle que despues de analizar un poco el tema me inclino a pensar que al final no es tan mala la designacion de Vargas LLosa como “Premio Nobel”. De esta forma esta institucion filantropica se quita la careta. V LL. es escritosr de novelas y no se que merito de paz a tenido. O es que los grandes medios lo ignoran. Todavia estoy por conocer alguna gestion pacificadora que haya hecho este Sr. Encender candela eso si ha hecho bastante. ?Como eplicara el su designacion?.

    Si pudiera yo organizaria desde ya un movimiento mundial para convencer a los premios nobeles de la paz honestos que hay en el mundo (y que no son pocos) a que renuncien a este galardon, y no como consecuencia de que se le otorgo a Vargas LLosa, sino porque este ya ha demostrado ser el premio por la humillacion, la guerra y la falacia. ?No creen que es una idea noble?. Me parece que aportara mucho mas a la Paz.

  • Juan Gatica Amengual dijo:

    Considero muy didácticos y clarificadores, tanto el artículo como lo expresado por don Mario Benedetti en su oportunidad.

    Y guardando las distancias de calidad literaria, no la ideológica, ahí coinciden, estimo que podría endosársele a nuestro mediocre escribidor Jorge Edwards (amigo y apologista de Vargas Llosa), actual diplomático de Piñera, TODO LO SEÑALADO POR EL BRILLANTE BENEDETTI, respondiendo al escritor peruano.

    Desde el paraíso del neoliberalismo salvaje a ultranza,

    Juan Gatica Amengual

    ¡ Patria Socialistao Muerte!
    ¡ Venceremos !

    Santiago de Chile

  • Peluche dijo:

    Es posible que Fidel y Raúl sean unos dictadores, porque le están dictando decencia, valentía política, humanismo, fidelidad a las masas desposeídas y cátedra de virtud e inteligencia a mas de un zoquete que se hace llamar intelectual o político. No hablo de Ud, que sencillamente tiene una opinión y que aquí en Cubadebate otros pueden valorarla como yo… de marrano.

  • Roberto dijo:

    creo que el premio a Vargas Llosa es a su obra literaria y no su ideologia politica la cual no comparto y en lo primero es muy bueno asi que es bien merecido

  • Heidy dijo:

    Al hombre creo q se le debe premiar por hombre ante todo, no se puede ser un gran literato de Ficción para en la realidad comportarse como un burdo ignorante y manipulador. Qué habrá hecho cambiar a Vargas LLosa? Qué quería q no le dio la izquierda y tuvo que ir a buscar a la derecha?????!!!!

  • Tess dijo:

    Yo me he referido en unas cuantas ocasiones a los otorgamientos de los Nobeles, y en especial los de la Paz. Es una pena, porque hay muchos Nobeles que se los han ganado de verdad.
    A la hora de otorgar un Nobel además de pensar en el legado de Alfred Nobel hay que pensar también en los que bien se los han ganado con condiciones indiscutibles.
    Pero sigo reafirmando que el premio sólo – como premio otorgado- no le da su valor, tiene que haber detrás una carga moral que lo avala, de lo contrario nadie los verán como tal.

  • Alejandro dijo:

    Leyendo algunos post de este tema veo que lo que enseño mi maestra de tercer grado era cierto, para escribir primero hay que tener aunque sea una idea mínima de lo que se escribe.

    El premio de Llosa, es el Nobel de Literatura. No el de la Paz, o el de Médicina o el de Economía.

    El de Literatura, ese el español, peruano, latinoamericano se lo ha ganado con lujo.

    Hoy a nadie le importa que Cervantes sirviera de solados a un oscuri cardenal. No sé si dentro de quinientos años se leerá “La Fiesta del Chivo”. Pero hoy Mario es uno de mejores narradores de la lengua castellana.

  • Tess dijo:

    Usted tiene razón Alejandro, cuando se refiere a su maestra de tercer grado, hay que saber sobre todo escribir y sin faltas ortográficas. Por supuesto que todos sabemos que Mario Vargas Llosa recibió el premio Nobel de literatura, creo que eso lo sabemos todos lo que opinamos. Pero como van las cosas en el panorama de los Nóbeles, parece que la afiliación u opinión sobre política cuenta, y poco importa si es de literatura, de química, física, medicina, de la paz, etc. Tampoco le quitamos el mérito a Llosa, pero que lo ha recibido tarde, es incuestionable y la duda no la tenemos nosotros, fue el propio laureado el que la tiene.

  • Alejandro dijo:

    Tess,

    Gracias por las sugerencias ortográficas, en eso mi maestra igual tenia (tiene) razón. Por ello nunca he dejado de aprender. O intentarlo.

    Escribí lo referente al tema del Nobel de la Paz vs Nobel de Literatura por lo que leí entre los cometarios posteados por algunos. Creí entender, o leer, que había confusión entre los que han escrito. Puede leer el mensajes de David Urra.

    Usted evidentemente lo sabe (sabía), otros creo que no. Pero eso es un detalle, sin importancia.

    La importancia, creo se la merece la literatura de Vargas Llosa. Claro que la opinión política cuenta, y mucho. Los premios son un juego eterno de compromisos incluso para los suecos. Por ello Jorge Luis Borges no fue premio Nobel de Literatura desde que escribió Historia Universal de la Infamia, no lo fue claro por sus ideas -más allá de las políticas de todas: las sociales, las religiosas, las metafísicas…Claro que cuenta. Ningún premiado en lengua castellana supera al argentino, universal. Algunos ni lo igualan.

    Ve la historia se repite. En medio de la ‘guerra fría’ aquellas batallas entre Neruda y Borges. De acuerdo.

    Ahora mismo rememoro los mismos argumentos o parecidos del bando contrario cuando premiaron al difunto Saramago.

    Yo, prefiero simplemente leer. Y al igual que la cubana-francesa-estadounidense Anais Nin a veces reirme. O sonreirme…

    Por favor, si encuentra alguna falta ortográfica, me lo dice para repetirla cien veces; eso me enseño mi maestra de tercer grado…

  • Mauricio dijo:

    Amigos, es injusto lo que dicen de Mario Vargas Llosa. Honoré de Balzac es uno de los pilares de la narrativa universal y sostenía posiciones monárquicas, era partidario de una clase social que lo despreciaba y él mismo como persona adoptaba poses aristocráticas que le eran impropias. Sin embargo, alguien puede encontrar mejor reflejo de una sociedad y crítica más mordaz que sus novelas de la Comedia Humana? Así pasa con los grandes escritores. Carlos Marx dijo que a través de Balzac se podía conocer en detalle el mundo borrascoso y contrahecho del primer capitalismo industrial. Se puede decir lo mismo de la obra de Vargas Llosa, pues es un trazado del mapa sociopolítico y de los girones del poder más relevantes en la historia política del siglo XX, preocupaciones de este tipo lo llevaron en Conversación en la Catedral a hacer una cartografía única de una etapa de la historia peruana y universal. Hablo, conste, del valor documental de estas obras, pero por ejemplo, el nivel de experimentación formal en Conversación, sobre todo con su estructura de diálogos telescópicos no tiene parangón en la historia de la literatura hispana, por sólo mencionar un aspecto formal que la hace única y trascendente. Juzgar al arte por el artista nos llevaría así a quemar o censurar las obras de Hamsum, el gran escritor noruego que fue partidario del fascismo alemán pues él pensaba que así se regresaría a la grandeza de los pueblos del norte, o a censurar la poesía del también fascistófilo Ezra Pound, sin cuyo aporte no podríamos hablar de poesía norteamericana en este siglo presente. Los ejemplos son muchos y debemos tener en cuenta que un proceder tal puede llevarnos a posturas de extremos. Nos toca como latinoamericanos, felicitar a la figura que es el señor Mario Vargas Llosa, y no decir sin leer, sin conocer, que su obra es sosa y su periodismo pésimo, porque una opinión así además de ser mediocre y ofensiva, obvia de un plumazo una parte nuestra de la que sentirnos orgullosos los latinoamericanos. El nobel de Vargas Llosa no es un antinobel, ni un premio a la derecha internacional. Es el reconocimiento al gran novelista que es, al gran estudioso de las técnicas narrativas, al intelectual respetable y erudito. Toda ofensa contra Mario ahora es una ofensa contra el arte y la narrativa en particular. Yo soy un joven aspirante a escritor, escritor en ciernes se puede decir, he ganado algunos premiecitos y casi recién cursé el Taller de Técnicas Onelio Jorge Cardoso que lidera el escritor, periodista y excelente profesor de literatura que es Eduardo Heras León (gracias a él sé que decir que Mario Vargas Llosa es un mal escritor es una tontería), he leído todas las obras que he podido del peruano en formato digital, en mi pc, agotándome la vista, pero disfrutando de una narrativa que quizás, injustamente, será indefinidamente postergada en los estanquillos de nuestra Feria Internacional del libro de La Habana. Lástima que aún hayan Torquemadas por allí diciendo qué se puede leer o no. Fidel mismo dijo, lee, no creas. Posturas como la del periodista que firma el artículo al pie del cual dejo mi visión del asunto, dan verguenza ajena, pero dañan sobre todo al arte, a ese arte que según Oscar Wilde (otro grande censurado) es inmoral o dejaría de serlo. Gracias.

  • Alejandro dijo:

    Mauricio,

    Casi de acuerdo. Ya ves, las mismas discusiones que antecedieron o precedieron los premios a Dario Fo, o Márquez, o Neruda, o Pasternak. O docenas de otros que militaron en el facsismo, el comunismo o el dadaísmo…

    Y al final, que queda. Me pregunto. Para bien siempre mas que mal, queda la literatura y el arte que la acompaña. A veces en estos foros los comentarios de los lectores suelen ser más coherentes, por no decir inteligentes, que los originarios. El suyo me parece un ejemplo. Las memorias infantiles y políticas de Mario Vargas Llosa comienzan con la cita que postee anteriormente y repito:

    «También los cristianos primitivos sabían muy exactamente que el mundo está regido por los demonios y que quien se mete en política,
    es decir, quien accede a utilizar como medios el poder y la violencia, ha sellado un pacto con el diablo, de tal modo que ya no es cierto que en su actividad lo bueno sólo produzca el bien y lo
    malo el mal, sino que frecuentemente sucede lo contrario. Quien no ve esto es un niño, políticamente hablando.»

    MAX WEBER,
    Politik als Beruf (1919)

    Al menos Mario parece comprender la cita de Weber. Y partiendo de esa axiología creado su mundo literario. Puede que desde el ‘bien’ o desde el ‘mal’ que si de algo estamos claros es que evidentemente no es un niño “políticamnte hablando”.

    Siempre me ha llamado la atención prestada a los laureados con el Nobel, el hecho de la aplastante superioridad del mundo anglosajón en los premios otorgados por los méritos en la ciencias económicas. Alejados del ‘gamour’ y los ‘debates’ en los medios maivos de comunicación. En la economía al fin de cuentas se deciden las
    (re)vueltas del mundo. Claro, es más difícil de glozar un texto de esa naturaleza que “La Fiesta del Chivo”. Pero cuando usted se queda sin trabajo a los 25 años y le dicen que la sociedad no lo necesita es porque algún político ‘ex antes’ puso en práctica los diseños macroeconomicos diseñados por algunos de esos premios Nobel que escriben invariablemnte en inglés.

    Mario si lo hace sólo puede opinar ‘ex post’.

    La polarización ‘in extremis’ del tema de los Nobel casi me parece risible a estas alturas; el genio humano lo mismo puede militar en las ‘derechas’ o las ‘izquierdas’. O no militar.

    En eso la Academia de suecos no tiene potestad.

  • Roberto K dijo:

    Ese rara la vez que se lee entre los comentarios a un artículo contribuciones tan elocuentes y acertadas como las que he leído aquí, particularmente de Alejandro y Mauricio. Este último, que persista en sus aspiraciones literarias. De verdad que escribe muy bien.

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Juan Marrero

Juan Marrero

Periodista cubano, vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba

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