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Desorientación universal: lectura de periódicos, ver TV y escuchar radio

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Si ven la primera plana de The New York Times (17 de enero)… ustedes asegurarían que el caos y la violencia están rampantes en Haití, que todo el mundo, desde periodistas hasta socorristas deben estar jugándose el pellejo solo de atreverse salir a la calle… Luego escuchen la versión de audio de estos mismos reporteros del Times… Resulta que solo hay algunos focos y un pequeño número de vándalos. La abrumadora mayoría de los haitianos está tratando de sobrevivir sin saquear las tiendas ni acuchillarse unos a otros por los suministros de ayuda. Aún más irónico, el informe de audio del Times dice que los temores de tal violencia son responsables en parte por la demora en el esfuerzo de ayuda, con los socorristas recelosos del posible peligro. Desafortunadamente el propio Times, al publicar fotos sensacionalistas… está dando un cuadro muy distorsionado de lo que sucede en realidad. — El blog de Barry Lando, 17 de enero de 2010

Yo también leí en el NY Times que los haitianos no solo murieron y sufrieron, sino que también saquearon. Más tarde, vi en TV junto a decenas de millones dos juegos de la semifinal de la NFL (Liga Nacional de Football americano). Mientras los haitianos esperaban para recibir una migaja de las decenas de millones de dólares en alimentos y ayuda médica prometida, pero no entregada, los comentaristas Sean Hannity y Bill O’Reilly de Noticias Fox despotricaban contra Obama, ese socialista. (¡Ojalá!)

En la radio, Rush Limbaugh, un supuesto cristiano, aconsejaba a su audiencia que no enviaran un centavo a esos haitianos que no se lo merecen. Pat Robertson ofrecía a su rebaño televisivo un análisis religioso del terremoto haitiano: hace 200 años, ex esclavos negros “hicieron un pacto con el Diablo -bajo Napoleón III” (sic) y Dios los castigó sísmicamente. ¿Divertido?

Hace treinta años mi esposa y yo fuimos a visitar a su abuela en Rising Star, Texas (cerca de Blanket, para los que no están familiarizados con el oeste de Texas). Ella se balanceaba en su sillón con la cadencia de un televangelista llamado Robertson, el cual casualmente –¿a sabiendas de mi llegada?– pontificaba (vaya, me equivoqué de religión) acerca de la naturaleza de los judíos. “Dios no escucha sus oraciones”, aseguraba. ¿Cómo lo sabía él? “Y ustedes no quieren hacer negocios con esa gente”.

Esa noche, un rabino de Fort Worth acusaba al predicador de antisemitismo. Robertson convocó una conferencia de prensa para responder al rabino. Mostrando una estrella de David que usaba en una cadena al cuello, anunció: “Menachem Begin (Primer Ministro de Israel) me dio esto”. “Estamos de acuerdo que en principio todos los judíos debían estar en Israel”. Un reportero escéptico volvió a la acusación de antisemitismo del rabino. Robertson explicó: “un antisemita es alguien que odia a los judíos más de lo necesario”.

De vuelta en el presente. Cambio para el juego de los Jets y veo a las porristas sacudiendo sus traseros perfectos después de una anotación. Es más agradable que enfrentarse a la decadencia de la escuela y el hospital de la localidad. En C-Span, un programa acerca del calentamiento global muestra a científicos que predicen la catástrofe debido al calentamiento global. Sin embargo, no pudieron asustar a los líderes mundiales. En Copenhague, los jefes de las grandes potencias discutieron acerca de quién iba a reducir una pequeña porción del veneno atmosférico.

En diciembre pasado, recuerdo vagamente, el Congreso aprobó sin debate alguno un presupuesto de “defensa” de $626 mil millones (sin incluir las partidas para las guerras de Irak y Afganistán y los gastos de inteligencia). Sin embargo, los legisladores se acusaron unos a otros de “derrochar dinero” en los servicios de salud.

En Internet, durante un comercial, constaté que millones continúan desempleados, a cientos de miles le ejecutaron su hipoteca y un creciente número de sin casa pueblan las ciudades de EE.UU. Esto no ha inmutado a los políticos, los cuales siguen alabando las virtudes de la libertad norteamericana. No mencionan a la libertad de comer, de tener vivienda o servicios médicos. ¿Cuál es el resultado lógico cuando la “vida” se elimina de la famosa oración acerca de la libertad y la busca de la felicidad?

El pasado 20 de septiembre (en una entrevista con el autor), Fidel Castro dijo que los medios modernos ayudan a producir una “desorientación universal”. Las “noticias 24 horas, siete días a la semana” y los programas de “Realidad ubicua” atrapan a decenas de millones de televidentes, supuestamente para escapar de su propia triste realidad.

Me imagino a los medios apelando a millones de indignados ciudadanos que regularmente salen a las calles y ofrecen solidaridad a los haitianos que sufren -no exigiendo programas de ayuda manejados por los militares (después de asegurar el área), sino el empoderamiento de los haitianos y de ellos mismos. Estoy soñando, por supuesto –¿un sueño norteamericano?

Despierto. Es el 21 de enero. CNN transmite “Salvando Haití”. La cámara panea por médicos que atienden a pacientes blancos en hospitales de campaña. Los haitianos de piel oscura -niños y abuelos-aparentemente son una amenaza a la seguridad. Un director de un hospital de campaña de la ONU ordenó a los pacientes haitianos negros que se marcharan; si no lo hacían, amenazó, se llevarían al equipo médico de la ONU. Un médico se quejó de que sabía de grandes cantidades de medicamentos en el aeropuerto, pero los equipos de ayuda humanitaria no los habían distribuido a los más necesitados. ¿Un verdadero “reality show”?

Se han publicado 1 comentarios



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  • Carlos Valdés Sarmiento dijo:

    El artículo toma como punto de partida el caso de Haití, pero este problema esta presente en toda la actitud de los medios capitalistas sobre cualquier tema,pero nuestros trabajadores de la prensa no pueden bajar la guardia en ese sentido, cuesta trabajo ser objetivo, por razones no solo ideológicas, sino a veces hasta técnicas, hay que tener mucho cuidadado y no pensar que el hecho de que nos mueve la buena fe sea suficiente para evitar esto en nuestros medios, ejemplo hace dos o tres días, en un reporter desde Haití, la enviada de la TV Cubana, en el noticiero de la una, trasmitió desde una plaza donde el reparto de alimentos era caótico, pero al final aclaró que eso no era la regla, pues en muchas otras partes por distintos medios se había repartido de forma ordenada la ayuda, lo cual calzó tambíen con imagenes, sin embargo al editarlo para el ESTELAR, que dispone de menos tiempo,la parte final no salió y dío la misma sensación de cáos y violencia que crítica el artículo, lo mencíono por que se el cuidado que nuestros periodistas ponen en evitar la falta de objetividad, el apego a la verdad es lo que ha caracterizado a nuestros trabajadores de la prensa, lo prueba el mismo reporter original, fue esto lo que dío tanta credibilidad a RR desde la Sierra, los felicito a todos los que han cubierto los hechos de Haití, y espero no se molesten con este lunarcito que he mancionado, se merecen toda nuestra admiración y respeto.

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Saul Landau

Saul Landau

Saul Landau es un escritor, periodista, realizador de documentales y académico estadounidense cuyo trabajo se ha centrado en gran medida en América Latina.

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