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Irán, antes y ahora

2 octubre 2007

Estados Unidos prepara, tras el alivio de la guerra en Irak (si alguna vez eso se produce), un ataque a Irán. Ya han sido escogidos los objetivos a destruir con bombas inteligentes. El odio al Presidente Mahmed Ahmadinejad ha sido visible durante su reciente visita a Naciones Unidas. Quiso rendirles un tributo respetuoso a las víctimas en las Torres Gemelas y no se lo permitieron. Fue abucheado en la Universidad de Columbia. ¿Su delito? Ahorrarle a su país el costo de la energía térmica de origen fósil y usar la energía nuclear. Lo acusan de fabricar una bomba atómica.
Nadie recuerda ya la tiranía del Shah Reza Palavi. Durante su desgobierno todos los cines, ante de comenzar la proyección, exhibían en pantalla una colección de fotos del Shah, mientras se escuchaba el himno nacional. Casi todos los puestos importantes de gobierno estaban ocupados por parientes suyos con lo que convirtió a Irán en el paraíso del nepotismo. Fundó un partido único, el Rasta Khiz al que debían pertenecer todos los iranios y decretó que la pertenencia al partido opositor, Tudeh, equivalía a una traición a la patria.
Entre 1951 y 1953 el Primer Ministro Mohammed Mosadegh sostuvo una prueba de fuerza con el Shah, cuando nacionalizó los recursos petroleros de propiedad británica, la Anglo-Iranian Oil Company y Mosadegh disolvió el parlamento y exigió el retiro de las tropas británicas acantonadas en el complejo petrolero de Abadan. a lo cual sobrevino un golpe de estado, organizado por británicos y norteamericanos, que  depuso a Mosadegh. . El primer ministro Mossadegh nacionalizó, en 1951, el petróleo iraní.
La SAVAK, la siniestra policía secreta, torturó y asesinó a millares de ciudadanos, entre ellos exterminó varios eminentes poetas y escritores. Mandó a desalojar a las familias pobres que habían armado sus casuchas en los barrios elegantes de la aristocracia y la alta burguesía.  Cuando fue entrevistado por Bárbara Walters se informó que la fortuna del Shah ascendía a 50 millones de dólares, pero el periodista británico Robert Graham investigó hasta descubrir que ese patrimonio, en realidad, ascendía a 3,200 billones de dólares.
El Shah era propietario del banco más grande del país, el Omran; del 70% de todos los hoteles, incluido el Hilton; el 10% de la General Motors de Irán, fabricantes de automóviles; la Bimelli, la más desarrollada compañía de seguros además de plantas de cemento, centrales azucareras y cinco palacios que habitaba desplazándose continuamente de uno a otro. Su hermana, la princesa Ashraf Palavi, poseía un apartamento triplex en Manhattan y dos casas de campo en Estados Unidos.
En octubre de 1971 el Shah conmemoró el 25º aniversario de la monarquía en las ruinas de la antigua Persépolis, la capital del rey Darío, en el siglo V antes de nuestra era. Para ello dispuso la erección de una ciudad de fastuosas tiendas de campaña, tres pabellones imperiales para el Shah y su familia y 59 carpas para los altos dignatarios, reyes, presidentes, que acudieron a la celebración. Convocó a los chefs del afamado Maxim´s de Paris para que cocinaran las pechugas de pavo real, que fueron los platos principales servidos en vajilla de Limoges, acompañados de copas de Baccarat. Según la prensa la fiestecita costó cien millones de dólares.
En enero de 1979 la inquietud social era tan intensa que el nuevo Primer Ministro, Shapour Baktiar, solicitó al Shah que saliera un tiempo del país para calmar la opinión pública y éste se negó y destituyó a Baktiar, pero en febrero las guerrillas urbanas unidas a partes del ejército  ganaron las luchas armadas y la monarquía fue disuelta.
 En Occidente existe una frontera entre la vida espiritual y la vida pública, entre el credo y la acción política. Para el Islam tal frontera no existe. Un musulmán cree y actúa en concordancia. Para el Islam no hay límites entre el Estado y la religión. La actual crisis del mundo árabe ha sido precipitada por la acción combinada de Estados Unidos e Israel que han impuesto mutilación de territorios, guerras locales, desmembramiento de estados y una economía permanente de guerra.
Durante todos los años que duraron los desmanes y crímenes, el latrocinio y el dispendio voluntarista del Shah, jamás partió una crítica de los Estados Unidos contra semejante monstruo, jamás fue censurado. Visitó a varios Presidentes en  Washington y fue recibido con alfombras rojas y agasajo de descargas de fusilería. El ciudadano americano medio jamás oyó ni leyó nada sobre la existencia de la SAVAK. Muy diferente del tratamiento que ahora recibe Ahmadinejad.

Lisandro Otero

Lisandro Otero

Novelista, diplomático y periodista. Ha publicado novelas y ensayos, traducidos a catorce idiomas. Falleció en La Habana en 2008.