Imprimir
Inicio » Opinión  »

El Apóstol y el Libertador

| +

A estas alturas del proceso Revolucionario Bolivariano, dentro y fuera de Venezuela, se hace más evidente quiénes son los que acompañan ese proceso y quiénes son los que se oponen a la Revolución. No hay lugar para las medias tintas. Y en este escenario, la prensa maniatada por el Imperio, asume su papel protagónico, con la superficialidad de sus apreciaciones y el ocultamiento y tergiversación de los hechos. Ayer, solo era la Revolución Cubana a quien atacaban y calumniaban (gastaron mucha tinta y financiaron a mucho "intelectuales" y "escritores" para agredirla), hoy, todos, sin abandonar sus intereses criminales contra Cuba, se suman al acecho de la Revolución Bolivariana.

La satanización contra el proceso venezolano aumenta, debido a sus estrechas relaciones políticas con Cuba. Desde la óptica del Imperio es un delito que cualquier país, no solamente tenga buenas relaciones con la Revolución Cubana, sino -peor aún-, que desarrollen programas de cooperación mutua. Y la desesperación del Imperio aumenta porque estos intercambios comerciales, financieros, económicos, deportivos, médicos, educativos, culturales y científicos se dan a partir de principios y valores humanistas y socialistas. Es decir, no responde a la lógica salvaje de la económica de mercado.

Razón tiene Fidel al advertir que Hugo debe estar en el telescopio asesino de la CIA. Contra Fidel lo han intentado más de 600 veces y no han podido y no van a poder. El Impero en su ignorancia y tratando de quitarle mérito al pueblo venezolanos con sus líderes, cree que la Revolución Cubana está siendo exportada hacia Venezuela (no estamos seguro que el emperador sepa lo que significa exportar). Aunque la prensa servil califica al Presidente venezolano de loco, simple, necio, populista e histriónico, el Imperio planea eliminarlo, porque no ignora que está ante un estadista, con grandes capacidades, cualidades y carisma, que viene llevando a cabo una revolución. Aunque Washington trata de mostrarse firme con él, en el fondo le teme. Hugo nunca ha titubeado para responder con entereza, valentía y razón a las provocaciones de toda la fauna (¿acaso no pensará el Impero que en él se está gestando otro líder latinoamericano de la estatura de Fidel?). Por eso es que el poder mediático hace su trabajo las 24 horas del día para arremeter -sin descuidar a Cuba-,  contra Venezuela.

Es así que, cualquier noticia sobre Venezuela que se produce o re-produce en nuestros países latinoamericanos, responde al mismo diseño periodístico que suele repetir como una cotorra embriagada Lucia Newman (de CNN) desde La Habana (Caracas): Fidel Castro (Hugo Chávez) es un dictador y el pueblo cubano (pueblo venezolano) quiere libertad y democracia, por lo que Estados Unidos, muestra su preocupación y quiere liberarlos. Este libreto se refleja mañana, tarde y noche en la televisión y la prensa en general de nuestras sociedades latinoamericanas.

Lo que pretende este periodismo pueril e inmoral es indisponer a los lectores contra la Revolución Bolivariana en Venezuela. Si esos periodistas -y sus empresas- supieran lo que saben los niños cubanos (y ahora también los niños venezolanos) sobre Martí y Bolivar, probablemente tuvieran un poquito más de decoro por ellos mismos y por sus profesiones. Este tipo de periodismo trata de bloquear la mente del lector, para que no vea, aquello que tiene al pueblo venezolano decididamente unido a su Presidente: los programas sociales a favor de los más pobres en la patria de Bolivar.

Esta prensa domesticada es incapaz de observar que, cada vez que los dictadores del mundo Bush y Blair se juntan, los pueblos se aterran, porque saben que pueden estar tramando una nueva guerra, planeando otro bombardeo o maquinando el saqueo de riquezas a terceras naciones. Mientras que, cada vez que Fidel y Hugo se encuentran (cosa que produce epilepsia en el poder mediático), los pueblos con dignidad -que quieren vivir de pie-, se alegran, porque saben que de ahí saldrán nuevos acuerdos que beneficiarán en salud, educación, alfabetización, cultura, deporte, etc., a los más empobrecidos. Ambos estadistas -que le han quitando el sueño a los inquilinos de la Casa Blanca- tratan de hacer realidad en sus respectivos países y más allá de ellos, los sueños de Martí y de Bolivar. ¡Claro! Tampoco es una sorpresa que la fauna no sepa quiénes fueron el Apóstol y el Libertador.

Lic. Abner Barrera Rivera

Profesor del Instituto de Estudios Latinoamericanos

Universidad Nacional de Costa Rica, Heredia.

Haga un comentario



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Abner Barrera Rivera

Abner Barrera Rivera

Periodista y profesor del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Costa Rica.

Vea también