Imprimir
Inicio » Opinión  »

En el expediente de Posada, la huella del narcotrafico

| +

  El narco-abogado Rogelio Cruz, al centro  

• DIME con quién andas y te diré quién eres, dice el famoso proverbio. La elección del abogado panameño Rogelio Cruz por los capos de la mafia de Miami para defender a su protegido, el terrorista Luis Posada Carriles, y sus cómplices, detenidos en Panamá, ilustra hasta qué punto está activa la conexión del narcotráfico entre los que, estrechamente asociados a George W. Bush, proponen construir una "Nueva Cuba".

Rogelio Cruz tiene un pasado elocuente que se ajusta perfectamente al de Posada, quien fue, entre otras cosas, el brazo derecho de Félix Rodríguez en la gigantesca operación de intercambio de armas con cocaína desarrollada desde la base salvadoreña de Ilopango, en lo que fue el mal llamado escándalo Irán-Contra. Como también se ajusta al pasado de los que en Miami multiplican las conspiraciones y las maniobras para sacarlo de la prisión El Renacer, de una forma u otra.

En noviembre del 2000, al momento de la 10ª Cumbre Iberoamericana realizada en Panamá, Posada intentó hacer estallar el Anfiteatro universitario lleno de estudiantes, con el propósito de asesinar al Jefe de la Revolución Cubana; pero el viejo terrorista norteamericano de origen cubano tiene detrás de él cuatro décadas de crímenes terroristas, incluida la explosión en pleno vuelo de una aeronave de Cubana de Aviación.

La invasión a Panamá por Estados Unidos, el 21 de diciembre de 1989, llevada a cabo bajo el pretexto de sustituir al Presidente de la nación centroamericana, acusado por Washington de tener vínculos con el narcotráfico, tuvo resultados desastrosos, entre ellos la muerte de más de un millar de panameños y la destrucción de miles de viviendas en unas de las áreas más pobres de la capital.

Teniendo en cuenta los motivos de la operación nombrada irónicamente "Causa Justa", la imposición de Guillermo Endara como nuevo presidente iba rápidamente a revelarse como la decisión imperial más absurda de la década.

¿Por qué? Porque la nueva administración tenía vínculos con el mundo del narcotráfico. Vínculos de la misma naturaleza que los que tenía Rogelio Cruz, el abogado que Endara iba a encargar del aparato judicial.

Cruz, abogado afortunado de la capital, había sido director del banco First Interamericas, propiedad del entonces jefe del Cartel colombiano de Cali, Gilberto Rodríguez Orejuela. El banco había sido cerrado en 1985 por sus operaciones "irregulares", entre ellas el lavado de dinero por cuenta de otro jefe del narcotráfico, Jorge Ochoa, del cartel de Medellín.

Informado por la DEA del papel de socios suyos en la dirección de Interbanco, Cruz se demoró ocho meses antes de investigar el tema... Se supo más tarde que Interbanco había prestado el 80% de su capital declarado a un solo "cliente", Celso Fernández Espina, un socio tanto del Cartel de Cali como del de Medellín.

La discreta investigación llevada por Cruz, irónicamente a solicitud de la DEA, no otorgará al Procurador General una página en la Historia.

Lo que sí pudiera darle un párrafo es su generosa actuación a favor del Cartel de Medellín, que recuperó, gracias a su intervención, una enorme suma de dinero que se le había extraviado...

Una operación antilavado de dinero llevada a cabo anteriormente por las autoridades panameñas había provocado la "congelación" de 16 millones de dólares que pertenecían a importantes narcotraficantes de Colombia y depositados en bancos panameños.

De su propia iniciativa y con total desprecio de la legalidad, Cruz ordenó la "descongelación" de estas enormes cantidades de dinero.

Un gesto tan escandaloso que luego fue citado en el informe de 1993 del Bureau of International Narcotics Matters del Departamento de Estado, como ejemplo de corrupción de un oficial del Estado, a escala internacional.

También desde su posición de Procurador, se opuso al cierre de los bancos Continental, Ganadero, de Crédito Internacional y Comercio involucrados en el lavado de dinero.

Demandas judiciales fueron entonces presentadas por el Presidente de la Comisión de Drogas, Leo González, y por el Director General de Aduanas, Rodrigo Arosemena, que lo acusaron de liberar cuentas bancarias del narcotráfico, de las cuales cobraba el 30%. Se cuenta, en los círculos bien informados de Panamá, que se robó un millón de dólares de un decomiso que les hicieron a unos traficantes.

Después de ser separado de su cargo y detenido por varios delitos, como abuso de autoridad, extralimitación de funciones y sustracción de documentos públicos, entre otros, fue sancionado a 3 años con sentencia suspendida e inhabilitación para ejercer cargos públicos por un período similar.

AL LADO DEL "HEREDERO" DEL CARTEL DE CALI

El abogado Rogelio Cruz reapareció en los titulares de Panamá en 1996 cuando, el día 17 de abril, fue arrestado Castrillón Henao, en una acción internacional antidrogas.

Castrillón era considerado el "heredero" del cartel de Cali y líder de una red marítima encargada del trasiego de estupefacientes desde Colombia al mercado norteamericano.

Según un despacho de la agencia AP de aquel momento, fiscalías en Florida y San Diego habían comenzado en agosto de 1995 una investigación contra Castrillón Henao, por el trasiego de 12 toneladas de cocaína dentro de la embarcación Nataly I, incautada en julio de 1995 por el servicio de guardacostas norteamericano. En aquel momento se comentó que era "el más grande cargamento de drogas con destino a Estados Unidos hecho en alta mar por las autoridades norteamericanas" y que "el lote de drogas fue valorado en 143 millones de dólares en el mercado norteamericano".

¿En quién el "heredero del Cartel de Cali" puso su confianza para salir de esta desagradable situación?

En Rogelio Cruz, quien de manera evidente gozaba de un cierto prestigio entre los capos colombianos. Y Cruz se puso a trabajar para salvar a Henao... y su colosal fortuna.

Según los cables de aquel momento, Castrillón Henao había depositado millones de dólares provenientes del narcotráfico en bancos internacionales y la fiscalía de drogas del país centroamericano había logrado incautar 8,3 millones de dólares depositados en 66 cuentas bancarias en el exterior, incluso Colombia, México, Canadá, Suiza, Francia y España.

Además, se le habían incautado en la propia Panamá once apartamentos lujosos valorados en varios millones de dólares. También se presumía que operó decenas de sociedades anónimas en Panamá para usarlas como fachadas en el lavado de dinero.

Y, por fin, se descubrió que una de sus empresas había donado 51 mil dólares a la campaña electoral del presidente Ernesto Pérez Balladares en 1994.

Ahora, ¿con qué métodos el astuto Cruz tratará de salvar a su narcocliente? Los mismos que algunos años después usara con el terrorista cubano-americano Luis Posada Carriles y sus tres sicarios; los mismísimos trucos que usa desde su ruidosa entrada en escena, con la entera colaboración de los medios de comunicación vinculados a la cúpula terrorista de Miami.

Según Cruz, Castrillón Henao padecía de una hernia lumbar que le dificultaba caminar y lo hizo presentarse a audiencias en silla de ruedas.

Finalmente, el narcotraficante mantuvo durante varios días una huelga de hambre para obtener ser trasladado de la cárcel donde se encontraba... hacia un hospital.

Cruz, a quien siempre le gustó el mundo del espectáculo, afirmó a la prensa que su cliente estaba dispuesto a morir de hambre si no era trasladado a un hospital para que fuese tratado... de una dolencia en la columna vertebral.

Cruz aseguraba que Castrillón Henao bebía sólo un taza de té cada 24 horas y que enseñaba claros signos de debilidad.

A través de su "show", bastante mediocre, el abogado constantemente denunció que su cliente era "víctima de violaciones a los derechos humanos".

El primero de junio de 1998, la prensa panameña anunciaba que había extraditado a Estados Unidos al colombiano.

Algo desestabilizado, Rogelio Cruz declaró entonces por teléfono, a la agencia AP, que no había sido notificado sobre la "supuesta extradición" de su cliente y expresó que era "una medida arbitraria".

UN ABOGADO A LA MEDIDA

El 5 de diciembre del 2000, la prensa miamense anunciaba triunfalmente que Posada Carriles y sus cómplices, Guillermo Novo Sampoll, Pedro Remón Rodríguez y Gaspar Jiménez Escobedo, disponían de un nuevo abogado, el "ex procurador general de Panamá", Rogelio Cruz.

Desde que asumió la responsabilidad del dossier Posada, Cruz no perdió una oportunidad de abogar por su cliente fuera de las cortes. Hace ya meses, se atrevió a predecir para "antes de mayo" la liberación bajo fianza de los cuatro terroristas.

Cruz mantiene estrechos contactos con miembros de la Cuban Liberty Council que ahora reagrupa los principales defensores del terrorismo contra Cuba. Información no confirmada refiere que les ha cobrado más de 500 mil dólares por la defensa de los 4 terroristas detenidos en Panamá hasta el momento.

Santiago Álvarez es, en Miami, quien lo paga. Álvarez es el gran organizador de actividades variadas en las cuales se recogen los fondos que alimentan a los defensores panameños. Al concluirse un banquete a 100 dólares el cubierto que organizó en abril último en el Renaissance Ballroom de la Calle 8 en West Miami, confesó a un periodista que los ingresos de su operación de apoyo al terror había recogido "cientos de miles de dólares".

Santiago Álvarez Fernández Magriña, cómplice de la conspira de noviembre del 2000 quien no se atreve más a viajar al país istmeño por ser ahora fichado por Interpol, financió y organizó, después del arresto de Posada en Panamá, un intento de infiltración armada en Cuba de tres individuos pertenecientes a la organización terrorista F-4. Los tres terroristas fueron capturados luego de un combate en posesión de fusiles automáticos que el mismo había adquirido en Miami.

Los intereses ocultos que se encuentren detrás de Cruz, de Álvarez y de unos cuantos mafiosos más cuya amistad no desprecia Ruby Moscoso de Young, se jactan de sus amistades tanto en el Departamento de Estado que en la administración istmeña.

Lo cierto es que la elección del abogado panameño Rogelio Cruz por los capos de la mafia de Miami como hombre de confianza para defender a su protegido, el terrorista Luis Posada Carriles, y sus tres cómplices, indica claramente hasta qué punto son reales y profundos los vínculos de los círculos contrarrevolucionarios de Miami con el narcotráfico.

Desde las hazañas de los "muchachos" de la Operación 40 de la CIA, hasta las aventuras centroamericanas de Posada, la mafia batistiana de Miami siempre ha mantenido activos sus lazos con el mundo de la droga que convirtió a Miami en uno de los principales centros del narcotráfico internacional con un nivel de negocios que alcanza los 80 000 millones de dólares anuales.

A la hora de "salvar" a su héroe terrorista y sus cómplices, los capos del Cuban Liberty Council de Luis Zuñiga - estos mismos que tienen libre acceso a la Casa Blanca - los businessmen de la FNCA de Mas Santos, y los demás amigos del cuarteto de asesinos encarcelados en Panamá no titubearon: han escogido a uno de sus semejantes, Rogelio Cruz.

Y es este mismo personaje quien maneja, desde ya meses, la solicitud de indulto que ahora la presidencia panameña afirma ahora "analizar"•

Haga un comentario



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Jean-Guy Allard

Jean-Guy Allard

Periodista canadiense radicado en Cuba. Es autor del libro "Auge y caída de Reporteros Sin Fronteras".