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SIP: una libertad secuestrada

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SUMMARY: SIP-Hijacked Freedom

The Interamerican Press Society (SIP) invents journalists and then awards them for betraying their country. It is an institution created by the CIA which is only supported here in Cuba by people with links to the oligarchy press. The SIP's historical role in condemning anything of benefit to the people is a sad one, such as its perverse campaign against UNESCO when it was debating the New Information Order and, more recently, against the Iberoamerican Summit on the Isla Margarita, Venezuela, in 1997.

TEXTO COMPLETO EN ESPAÑOL

Poco se conoce sobre como fue secuestrada la libertad de prensa en América, quiénes fueron los complotados, cuándo y dónde ocurrió. Mucho menos se ha divulgado el objetivo de esa acción criminal. Esta es una historia que tipifica todo el acontecer posterior, aunque en nada comparable con el grado de desfachatez y prepotencia en su etapa actual.

Desde la década de los años veinte comenzaron los intentos panamericanos e interamericanos orientados a crear una organización de la prensa en el Continente. Hubo numerosas reuniones durante varios lustros hasta que en 1943 fue fundada en La Habana la Sociación Interamericana de Prensa. Eran tiempos de la II Guerra Mundial y existía un clima antifascista que juntaba a fuerzas disímiles. No obstante, en los pocos años de existencia de la SIP, integrada por diarios, se hizo evidente el enfrentamiento de algunos periodistas a las agencias informativas estadounidenses, hasta preocupar a los grandes empresarios y al país que había controlado ese movimiento. Decir que se trataba de Estados Unidos es casi innecesario.

Es así como se organiza la reunión de New York que refundaría la SIP y son encargados de hacerla realidad dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA): Jules Dubois y Joshua Powers , así como Tom Wallace, agente del Departamento de Estado.

Todo fue planificado para que no pudieran asistir a la conferencia en territorio norteamericano aquellos delegados que no tuvieran la confianza de los organizadores, mediante diversos pretextos. El principal era ser o haber sido militantes de partidos comunistas. No dar visas o no entregar credenciales por no haber confirmado la asistencia en respuesta a una invitación que no se había hecho, fueron otras dos medidas aplicadas. Uno de los escándalos mayores fue cuando detuvieron en el aeropuerto de New York a Carlos Rafael Rodríguez, entonces director del periódico HOY, y no lo dejaron entrar al país. La respuesta de Tom Wallace ante las protestas no podía ser más cínica: "Nada podemos hacer por liberar a Rodríguez porque nosotros no lo hemos detenido. Si fue detenido por el gobierno, mis colegas deben dirigirse al gobierno y no a nosotros". Otro hecho sonado fue la negación de visa al periodista peruano Genaro Carnero Checa, por considerarlo "elemento peligroso, como miembro anterior del partido comunista". Para controlar con toda seguridad la reunión, cambiaron la forma de votación de un voto por cada país y establecieron un ventajoso sistema de que cada diario contará con un voto, lo que daba mayoría al país anfitrión.

Juan Gargurevich, el destacado periodista e investigador peruano, caracterizó a la SIP así:

"A partir de 1950 se comenzó a insistir en la apoliticidad de la SIP, que consistía básicamente en lo siguiente:

  1. Apoyo incondicional a la política exterior de los Estados Unidos;
  2. Anticomunismo macartista, y, por extensión, antisovietismo;
  3. Antisindicalismo, calificando de "amenaza comunista" los movimientos de reivindicación laboral que se alejaran del modelo AFL-CIO-ORIT;
  4. Liberalismo económico, entendiendo como "izquierdista" a todo intento de participación estatal en la producción.

Las grandes campañas de la SIP por la "libertad de prensa" están principalmente basadas en esos ejes ideológicos".

Si entonces alguien hubiera dudado que la SIP era un engendro imperialista de la guerra fría, las cuatro décadas de campañas anticubanas serían suficientes para comprobarlo. Hoy podríamos llamarlo terrorismo mediático.

Pero mucho antes del triunfo revolucionario en nuestro país, los periodistas latinoamericanos dignos - se ha demostrado que son mayoría - ya habían calificado justamente al exclusivo club de los grandes propietarios de diarios.

Al año siguiente del golpe CIA-SIP, en 1951, se reunieron en Montevideo dirigentes de varias organizaciones de profesionales de la prensa, los que hicieron el primer llamamiento de lo que veinticinco años después sería la pujante Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP). La convocatoria, aprobada en el I congreso en 1976, en la capital mexicana, comenzaba con el siguiente párrafo: "Se ha evidenciado así el anhelo que anima a los periodistas latinoamericanos, que consiste en un profundo deseo de superar el aislamiento en que hemos permanecido durante décadas, y que ha permitido que los empresarios de la prensa, asociados en la corporación denominada SIP, usurparan la representación de los periodistas y se permitieran emitir juicios respecto a la libertad de prensa ".

La FELAP, desde su fundación hace casi un cuarto de siglo, declaró que "nosotros concebimos nuestra profesión como instrumento de lucha por el desarrollo independiente de las naciones de América Latina, y por el mejoramiento de las condiciones de vida de nuestros pueblos".

La respuesta a la SIP no tuvo que esperar mucho y se la dieron los propios periodistas, desde Montevideo, ocho años antes de que Cuba alcanzara su verdadera y definitiva independencia.

Triste es el rol histórico de la SIP en contra de toda iniciativa que tenga cercanía a los intereses populares, como en su perversa campaña contra la UNESCO cuando se debatía el Nuevo Orden Informativo y más recientemente contra la Cumbre Iberoamericana de Isla Margarita, en 1997,al negarse a aceptar el debate alcanzado en ese foro sobre el "derecho del pueblo a una información veraz", calificándolo de un atentado a la libertad de prensa.
Hoy y en estos días, nos fabrica periodistas y los premia, en estímulo a los traidores a la Patria. No tiene otro destino una institución creada por el gobierno norteamericano, mediante la CIA, y que sólo cuenta con aliados pertenecientes a los diarios de las oligarquías locales.

El periodismo de José Martí está representado en la FELAP, que celebrará en Michoacán, México, su IX Congreso. Sus acuerdos son los que cuentan para Cuba y los verdaderos periodistas de nuestra región latinoamericana. Con mucho orgullo nos proclamamos independientes y disidentes  de la SIP y todo lo que representa.

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Ernesto Vera

Ernesto Vera

Periodista cubano. Presidente de honor de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).

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