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Muere hombre indonesio que afirmaba tener 146 años

En este artículo: Envejecimiento, Indonesia, vejez
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Foto: USAToday.

Foto: USAToday.

Un hombre indonesio que afirmaba ser el humano con más edad del mundo murió a los 146 años, reportaron hoy medios locales de prensa.

Sodimejo, conocido como Gotho, falleció después de una enfermedad no precisada, dijo su nieto Suryanto, según informó The Yakarta Post.

De acuerdo con un documento de identidad emitido por el gobierno, Gotho nació en diciembre de 1870, cuando la mayor parte de Indonesia era una colonia holandesa.

Su edad nunca se verificó de forma independiente, pero el mes pasado un equipo médico de Estados Unidos tomó muestras de ADN para someterlas a pruebas.

“Tomaron una muestra de sangre, orina y dientes y los resultados se enviarán en seis semanas”, precisó Suryanto, de 46 años.

Agregó que Gotho regresó a la casa de su pueblo en la regencia de Sragen, Java Central, desde el hospital poco antes de su muerte.

“Después de llevarlo a casa, se negó a comer y beber. Había querido morir hace mucho tiempo”, indicó.

Fue enterrado bajo una lápida que preparó para sí mismo hace 25 años.

El primer recuerdo de Gotho fue la apertura de una fábrica de azúcar en 1880, dijo Suryanto.

“Todavía tenía memoria de la inauguración de la fábrica, lo cual fue un significante para que las autoridades determinen su edad”.

Aunque recordaba que su abuelo siempre era físicamente robusto, se debilitó el año pasado.

“Comenzó a ponerse un poco más débil, especialmente sus piernas…No podía ver la televisión debido a un problema con sus ojos, pero estaba continuamente escuchando la radio”, dijo.

El ser humano más antiguo registrado viviente era la francesa Jeanne Calment, que murió en 1997, a los 122 años.

La persona más vieja del mundo sigue viva, y es la jamaicana Violeta Brown, de 117 años, de acuerdo con el Grupo de Investigación de Gerontología.

(Con información de Prensa Latina)

Se han publicado 3 comentarios



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  • cadillac dijo:

    en mi casa, habia una revista El Correo de la UNESCO y habia un señor de una de las republicas de la URSS que decia tener 1953 años, la revista es de finales de los 70-inicios de los 80’pues no tiene caratula….

  • Eugenio Pérez Almarales dijo:

    En Cuba también hemos tenido personas muy muy mayores, como Candulia, a quien entrevisté en el año 2010; sin embargo, su larga existencia pasó casi inadvertida. Falleció en enero de 2013, a la edad de 127 años.
    Aquí les dejo la entrevista:

    Candulia: una mujer de tres siglos

    La mujer más vieja del mundo vive en Santa Rosa, sitio rural de Campechuela, en la provincia cubana de Granma y tiene un hijo, 6 nietos, 15 biznietos y 4 tataranietos

    Por Eugenio Pérez Almarales
    Fotos del autor

    A sus 125 años, repartidos en tres siglos, Juana Bautista Candelaria Rodríguez no teme a la muerte, la cual, afortunadamente, parece haber perdido su rastro, y afirma que no es la dieta estricta la razón de su larga vida.

    ¨Después de Campechuela -en Granma- siga hasta Ceiba Hueca, doble a la izquierda; como a dos kilómetros, cuando el camino se divida, coja a la derecha, pase ante el minirestaurante rural y frente a la cooperativa Jesús Menéndez, en una casita con medio portal de placa, la va a encontrar¨.

    Seguí las instrucciones y llegué directamente hasta la mujer más longeva de Cuba y quizás del mundo.

    -¿Aquí vive Candelaria?- pregunté

    – Eso dicen, pero me conocen por Candulia- me respondió la anciana que aparentemente dormía, disfrutando de la brisa del campo.

    – ¿Cómo se siente?

    – Ya tú me ves. Regularcita, con una flojera…

    – ¿Será por la edad?

    – Bueno, ya tengo como 130 años- sonríe

    – Usted no lleva mucho la cuenta del tiempo.

    – No. ¿Pa´qué? Si siempre voy a morir.

    – ¿Le tiene miedo a la muerte?

    – No, chico. No le tengo miedo a nada.

    – ¿Cuál es el secreto para vivir tanto? ¿Será la alimentación?

    – Yo como de todo. Carne, viandas… de todo.

    – ¿Pero seguro que carne de cerdo no, porque dicen que hace daño…?

    – Carne de puerco también, y manteca. Eso no hace na´. El aceite nada más es pa´l pan, cuando no hay mantequilla. Yo me como lo que haya.

    – Pero tiene que cuidarse.

    – No. ¿Pa´qué? Yo hasta el otro día tostaba café, a cualquier hora, nunca me pasmé. Me gusta mucho el café. Tomo mucho. Cuando murió mi esposo, hace un montón de años, me levantaba de madrugada, colaba café, me hartaba de café y después me acostaba.

    – ¿Nunca fumó?

    – Sí fumé. Tabaco y cigarro. Hasta que me enfermé. Me dio dos veces neumonía. Es mala la neumonía esa. Pero hubiera seguido fumando, lo que pasa es que no me dejan. Y aquí estoy, dando lata.

    – ¿El buen carácter será lo que alarga la vida? Usted siempre está contenta.

    – Luego no. Luego estoy triste.

    – ¿Por qué?

    – Porque pienso en los familiares que he perdido.

    Candulia, segunda de 13 hermanos, me cuenta que sus padres, Aurelio y Cecilia, se casaron y se mudaron para San Francisco –sitio cercano a Ceiba Hueca-, donde nació, el dos de febrero de 1885, y se trasladaron para Santa Rosa, cuando todavía era niña. La madre murió centenaria y el padre a los 96 años. Dos hermanos fallecieron pequeños, por enfermedades.

    – ¿Cuántos hijos tuvo usted?

    – Tres. Se me murieron dos. Queda Eliduvildo. Es un viejito. Parece más viejito que yo.

    La nieta Margarita, quien escucha la conversación mientras trajina en la casa, me pide que mencione a Maelis, la doctora de la familia, quien atiende de manera especial a Candelaria.

    – Ahora es que hay médico, porque antes de la Revolución había que ir a Campechuela o a Manzanillo. Aquí no había médicos, ni maestros, ni corriente… No había na ´. En este gobierno fue que le pusieron luz al barrio- comenta la entrevistada.

    Recuerda que aprendió a leer con unos libritos que se compró como a los ocho o nueve años y disfrutó mucho de la lectura de libros y periódicos hasta que perdió la vista, hace dos años, como consecuencia de cataratas.

    – Candulia, me alegro de haberla conocido y de que esté bien.

    – Y yo estuviera mejor, si todos los que vienen a verme me trajeran algo, pero no me traen nada- y me despide con una sonrisa.

    5 de febrero de 2010

  • minerva dijo:

    Dichosos los que lleguen a esa edad , porq por lo menos la generacion de nosotros no va llegar ni a la mitad,jajaj.

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