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Ni damasco, ni vinil: pensando un diseño verdaderamente cubano

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El diseño no es una alternativa, sino un acompañante activo de la Cuba que queremos. Foto: Foroalfa.

El diseño no es una alternativa, sino un acompañante activo de la Cuba que queremos. Foto: Foroalfa.

Aunque este viernes concluyeron los eventos teóricos de la Primera Bienal de Diseño, todavía en La Habana y sus otras dos subsedes es posible interactuar con  exposiciones, por lo que se sigue hablando de diseño. Sus organizadores ya han comenzado a pensar en una próxima convocatoria, pero aseguran que lo más inminente es proyectarse sobre las líneas de trabajo que ha dejado y que demuestran que el diseño no es una alternativa para el modelo de país que proyectamos, sino acompañante activo. Impulsar el desarrollo local, las industrias creativas, la comunicación política, el mensaje inteligente, son solo algunos de los derroteros que tienen por delante los diseñadores cubanos, quienes sueñan una segunda Bienal donde la principal vitrina sean productos genuinamente nacionales en las casas cubanas.

Para Gisela Herrero, directora de la Oficina Nacional de Diseño, el mañana es tarde si de llevar cada vez más el diseño hacia los escenarios cotidianos de los cubanos se trata. “Cada pequeño detalle es portador de imagen Cuba. El debate exige que nos repensemos todo y que la economía y los que deciden donde tiene que estar el diseño sean celosos cuidadores de ese valor”. Con ella conversa Cubadebate.

—La Bienal ha sido un espacio de reencuentros, de emociones distintas, ¿con qué momentos en particular se queda?

—Nos quedamos con lo que han hecho los diseñadores por la Bienal. Esta Bienal la hicieron los diseñadores cubanos, con su esfuerzo, con sus materiales, con sus horas de trabajo, y para mí es lo más importante. No es la Bienal que la organiza un sponsor y después financia, la han hecho ellos mismos. Lo otro es que los ciudadanos, como mis vecinos que no saben de Diseño pero se reconocen como usuarios de lo que se está enseñando, se han visto identificados en las cosas; y en tercer lugar nos ha dejado claro que la segunda Bienal tiene que ocurrir. No tenemos aún una fecha prevista, pero es un hecho que vendrá.

“Pero lo más importante es que todo lo que esta Bienal pueda proponer tiene que ser para mañana, porque ha dejado líneas de trabajo clarísimas en el desarrollo local, en las industrias creativas, en la comunicación política, en el mensaje inteligente. Hay que acabar de desterrar el teque del mensaje político, ideológico, educacional, de bien público, y en eso hay una responsabilidad del diseñador, que no es mago, porque tiene que haber un emisor, un colocador de mensaje que haga cosas inteligentes, y luego el diseñador tiene la función de ponerlas en el estado del arte. El diseñador tiene que convertir mensajes buenos en imágenes, productos y servicios. Por tanto, la relación es de muchos, tiene que haber una industria convencida y decidida y cada decisor tiene que entender el valor del diseño.

“Si bien la Bienal antes hubiese sido fallida, y probablemente después no hubiera tenido el mismo impacto, hoy tuvo lugar en una Cuba que se está repensando completamente, una economía que se está transformando, con un Congreso que nos dejó clarísimo todo lo que se puede hacer; y yo creo—desde la humildad que tiene que defender el diseño porque no hay autores, estilos, o escuelas de pensamiento— que el diseño tiene que ejercer su función para el bien de la gente, para lo bello y lo útil.

Más de 800 participantes en la Primera Bienal de Diseño.

Más de 800 participantes en la Primera Bienal de Diseño.

—Se ha dicho en varios escenarios que esta Bienal responde a necesidades concretas que tiene Cuba, así como a sus desafíos económicos, sociales, políticos… ¿Cómo ven ustedes como diseñadores el papel que tienen por delante en los próximos años?

—Yo creo que mañana nos llenamos de tecnología, de saberes externos, asesores internacionales, porque tenemos la posibilidad de hablar de tú a tú con los más importantes profesionales del mundo, y tendrá que cambiar el pensamiento, sino, no vamos a sacar nada en claro de estos esfuerzos. Tenemos el reto de apurar los cambios mentales, de pensar Cuba en función de todos y para todos, de que la ideología acompañe al diseño porque es portador de ella misma, la silla es ideología, la vestimenta de todos los días lo es, el collar que te puedes poner o no, el mueble en el que te sientas, la pintura que le das a la casa, hasta la manera en que hacemos una meseta. Cada pequeño detalle es portador de imagen Cuba, y yo creo que el debate exige que nos repensemos todo y que la economía y los que deciden donde tiene que estar el diseño sean celosos cuidadores de ese valor.

“El diseño no es una alternativa, yo no conozco ningún país -desde los más viejos hasta los más modernos-, que se haya desarrollado sin él. Nosotros además tenemos un sistema que propicia y pondera por encima de todo el valor del ser humano. El primer convencido del valor del diseño fue Fidel, cuando en los peores momentos del Período Especial nunca permitió que el ISDI cerrara sus puertas.

“El mañana no puede ser el que hay para otros pueblos, el de nosotros tiene que ser el mañana de verdad, tangible, objetivo. Esta Bienal ha sido un observatorio, una vitrina dinámica, no pasiva, y yo creo que si trabajamos todos, de manera integral, y despejamos de todas las acciones el concepto de finca que todavía nos acompaña, ganaremos”.

—En un reciente artículo suyo publicado en la revista la Tiza, la primera del diseño en Cuba y lanzada en esta Bienal, usted hablaba sobre la Marca País Cuba e insistía en la importancia de su gestión estratégica. Usted, junto a la diseñadora Sandra Haug, fueron incluso premiadas en la categoría  Identidad y Branding, por ese logro. ¿Qué imperativos tiene por delante lograr expandir la Marca País Cuba?

—Ese es un regalo de la Bienal. El premio no es de Sandra y mío, sino de la oficina entera de Publicitur. Yo creo que es también un premio al país, que supo entender que había que tener un signo que nos legitimara en la comunicación, y a un equipo enorme de profesionales que trabajamos en ello. Y todo tiene que ver con un momento en que Cuba se repiensa. Cuba no se deja ver desde fuera como una vitrina pasiva, tiene cosas que mostrar. Los almendrones son parte de nosotros, pero no somos nosotros, debiéramos pensar lo mismo de una combinada cañera, de un equipo médico, de una silla cubana, de un color cubano, de una vivienda de espacios mínimos pero bien habitable, bella y útil.

“Yo creo que la marca país, haberla tenido ya aprobada por el Estado y por el gobierno y legitimarnos como signo que nos muestre, primero que todo debe convencernos a los cubanos: que la tengamos todos en la cara pintada y que vayamos al Latinoamericano a ver un juego de pelota con ella, no como nos hemos encontrado disparates de muchachos jóvenes con el Barza pintado en la mejilla cuando están jugando Industriales y Santiago de Cuba”.

Identidad de la Marca país Cuba. Por el diseño del Manual de Marca País Cuba, las diseñadoras Sandra Haug Morales y Gisela Herrero García, obtuvieron uno de los Premios ONDI, en Identidad y Branding.

Identidad de la Marca país Cuba. Por el diseño del Manual de Marca País Cuba, las diseñadoras Sandra Haug Morales y Gisela Herrero García, obtuvieron uno de los Premios ONDI, en Identidad y Branding.

—Pero lograr esa identificación es bien difícil ¿Cómo podría impulsarse?

—Con gestión, con voluntad política, con responsabilidad absoluta de los profesionales que tienen que gestionarla, con un corpus que legitime todas las acciones legislativas, que sin ser una camisa de fuerza ponga esa marca en función de los beneficios del país, cualquiera que sea el sector económico. Que la use todo el mundo y se la pinten en la cara no la hace menos, sino mayor, y luego preocuparnos por cómo se nos perciba desde afuera. Esa es una preocupación que uno siente mucho en directivos, interlocutores, y hasta que los cubanos no seamos patrimoniales y depositarios de ese beneficio, no vamos a poder empujar el país que hace falta.

Yo creo que Cuba tiene una imagen país probada, tiene líderes que así lo hacen, Fidel es marca país, Javier Sotomayor es marca país, Ana Fidelia Quirot, los científicos, los médicos, los maestros, para mí son marca país. Cuando toda esa multiplicidad de factores interactúe para portar el signo, podremos preocuparnos por cómo se nos perciba.

—  Como parte de la Bienal se desarrolló el Encuentro Internacional de Políticas Públicas y Diseño, ¿qué relación existe entre ambos y cómo puede el diseño aportarle a las políticas públicas en un país socialista como el nuestro?

—La Bauhaus, que es la cuna del diseño en Alemania, apostó a todo y se enfrentó a un nazismo feroz, veló por lo útil y lo bello, despojando al producto y al servicio de la banalidad y poniéndolo al servicio del día a día de la gente; y yo creo que eso de alguna manera ha impactado a la escuela cubana de pensamiento del diseño. La exposición de Clara Porset en Factoría Habana, yo pienso que es de obligatoria visita por todos: directivos de la industria, decisores políticos, diseñadores, empresarios, todo el mundo tiene que ver eso, porque ahí hay muebles que tienen 68 años, y parecen hechos mañana, porque fueron pensados para el hombre y la mujer cubana en los espacios donde la Revolución estaba después de unTriunfo que costó mucho. Eso es un patrimonio que tiene este país y hay que rescatarlo. Hay que hacerle la guerra al damasco, al vinil, a muebles que están descontextualizados para un país con 30 grados de temperatura.

Exposición dedicada a Clara Porset en Factoría Habana, como parte de la Bienal de Diseño. Foto: Gerardo Lebredo/ONDI.

Exposición dedicada a Clara Porset en Factoría Habana, como parte de la Bienal de Diseño. Foto: Gerardo Lebredo/ONDI.

—Cuando se revisan los datos referidos al registro de diseñadores en la ONDI, llama la atención que hay un menor número de especialistas que responden al área del diseño industrial (3012), en relación con la comunicación visual ( 8735) ¿A qué responde esta diferencia?

—Al propio estado del arte de la industria. Si bien se transforma para bien, las cooperativas y las nuevas formas de empleo han oxigenado mucho estas variables, esta estuvo mucho más detenida y contenida que el resto de los sectores. Con la explosión del turismo, con la inversión en los noventa en el desarrollo de la hotelería, era mucho más expedito que alguien necesitara una tarjeta de presentación, un lema comercial, un power point para un portafolio de oportunidades… Incluso con una poligráfica que estaba deprimida y que se recuperó hoy día por suerte. Yo creo que por ahí han estado las cosas, los de industrial la han tenido más difícil porque es más complejo concretar el resultado.

“Los países se amueblen, se visten y se calzan, con la industria, no con los artesanos. Aquí ha ocurrido lo inverso: estamos amueblándonos, vistiéndonos y calzándonos con lo que los artesanos hacen. Muchos artesanos sí están registrados porque vienen del saber del diseño, pero otros tantos no, y se han hecho pasar por diseñadores para llevar a cabo una cosa que termina siendo diseño, pero no buen diseño. Cuando tú vas a FIHAV o Arte para Mamá u otros espacios de este tipo, te encuentras muebles que de artesanía no tienen nada. Las artesanías las debemos preservar por el bien de los pueblos, para que sean el sedimento cultural a donde siempre regresamos para buscar referentes, pero los pueblos se nutren de la industria en sus salidas productivas para que el diseño tenga la expresión real que merece. Confecciones, mobiliario, luminarias… por eso digo que el diseño es un saber indispensable, no una opción.

“El diseño no es un costo, y lamentablemente hoy día todavía el empresario promedio te habla de que gastó tanto en diseño, en lugar de verlo como inversión. Mientras eso pase nos va a costar más trabajo todo lo que se haga, porque entonces no está teniendo visión estratégica de la actividad.

—¿Podría cambiar ese escenario en los próximos años?

—Creo que sí, la propia Zona de Desarrollo Industrial del Mariel, la cartera de oportunidades de Cuba, los esfuerzos de Comercio Exterior, pero todo eso no tiene futuro sin que lo acompañe humildemente el valor del diseño. El diseño tiene que estar presente desde antes que se hagan los levantamientos de tierra, corrigiendo, atemperando variables económicas, para que la inversión sea verdaderamente próspera.

—¿Cómo se imagina la próxima Bienal?

—Ya la estamos soñando antes de terminar esta. Me la imagino con más galerías por todo el país. Imagino, como decía Sergio (Luis Peña), el rector del ISDI, en la mañana y Pedro (García Espinosa) el otro día: que las propias casas nuestras sean vitrinas de lo que hacemos, que tenga una butaca que comunique cosas cubanas, una pared pintada con la luz cubana. El arte puede o no ser masivo, pero el diseño sino es masivo no es diseño.

Gisela Herrero García, presidenta de la Oficina Nacional de Diseño (ONDI) Foto: Oriol de la Cruz/ ACN.

Gisela Herrero García, presidenta de la Oficina Nacional de Diseño (ONDI) Foto: Oriol de la Cruz/ ACN.

El diseño está en las pequeñas cosas. Foto: ONDI.

El diseño está en las pequeñas cosas. Foto: ONDI.

 

Se han publicado 10 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Manuel dijo:

    En estos tiempos que corren, he visto establecimientos gastronómicos privados, con diseños personalizados y esto tiene efecto multiplicativo a otros sectores (peluquerías, tiendas de artesanías, etc.), es algo muy, pero muy positivo dado que es hecho en Cuba y rompe con los estereotipos internacionales. Por supuesto estamos hablando del efecto visible del Instituto de Diseño industrial.
    Lamentablemente no puedo decir lo mismo de la Escuela Cubana de Arquitectura, pues continúan apareciendo proyectos posmodernistas en la construcción de hoteles, con grandes fachadas de vidrio y su efecto invernadero, que obliga a montar potentes sistemas de climatización, con el consecuente alto consumo de energía y por tanto ecológicamente insostenible y no acorde a la política del país de cambiar la matriz energética, a favor del medio ambiente.
    Ojala el efecto del diseño se expanda y continúen apareciendo, incluso producciones industriales como Arte en Casa de ARTEX y otras, bien valdría la pena, que aparecieran utensilios domésticos de producción nacional, para nuestra abnegadas amas de casa.
    Es de nuestro agrado el efecto positivo de la ONDI y del ISDI, por su beneficio para la sociedad, pues la belleza ayuda en la vida cotidiana.

  • Corona dijo:

    Hacerle la guerra al Damasco y al Vinil, y eso Por Qué ???. Para mi son muy Buenos materiales, sobre todo el primero. Acaso los van a desaparecer e imponernos otros sin saber si gustaremos de ellos ???.
    Otra cosa: No creo que el diseño tenga que tener relación 100% con ideologia alguna. Existen casos que sí (anúncios ó prendas alegóricas a nuestra política e idiossincrasia), pero en el diseño es muy importante su realización, la combinación de factores que lo hagan llamativo y que la persona se sienta atraído por él (sea un anuncio ó una silla).

    • Pedro dijo:

      Corona: el diseño es la síntesis de una visión del mundo y la forma de sentirla, de acercarla y consumirla por los seres humanos. En filosofía eso es también ua expresión de la ideología: es tan ideológica la pancarta que llama a convertir el revés en victoria o a celebrar el aniversario de Martí, como la que invita a beber Coca Cola, o los arcos dorados de la McDonalds. Es tan ideológica la publicidad turistica que solo muestra fortalezas coloniales, edificios del siglo XIX y almendrones como la que exhibe destellantes rascacielos. Es muy ideológica la publicidad de belleza que solo muestra a rubias y desdeña a negras. No hay ingenuidad. la ideología, que es el modo de pensar de cada cuál, está presente en cada uno de los actos. Otra cosa que te digan es cuento.

  • ABSOLUT DUBSTEP dijo:

    Y hay que cambiar y mucho la mentalidad del cubano que aun no concibe que el mundo se meve junto con el diseño. Radico en el Instituto Superior de DIseño (ISDi) y estos son uno de los temas que más abordamos aqui, primero cada uno debe crear conciencia de que es necesario y no andar dando palmos por ahí. En todo caso, estuve presente en la Bienal de Diseño y creo que fue bastante objetiva.

  • METALHEAD dijo:

    Si queremos que las cosas cumplan su función de forma eficiente y además provoquen una sensación de placer y un fuerte sentimiento de satisfacción al ser usadas ES NECESARIO DISEÑAR. El diseño está en todo lo que hacemos. Es la preconcepción en la búsqueda de una solución en cualquier campo aunque a veces es más habitual en el contexto de la arquitectura, comunicación, ingeniería, artes plásticas y algunas otras disciplinas creativas. En Cuba la mayoría de las personas (no preparadas en el tema) quieren hacer las cosas por su cuenta sin ayuda profesional, es por eso que vemos tantos errores y, los más evidentes son los cotidianos, cuando caminamos por una calle y vemos el diseño disfuncional de muchas viviendas y lugares públicos. Lo peor es cuando los errores se vuelven moda. Inexplicablemente muchos repiten lo que ven sólo porque creen que es ¨bello¨ y por tanto hay que educar a la gente sobre qué es la belleza y hacer entender que nunca la belleza debe estar sobre la función. Tiene que haber un equilibrio justo.

  • el jose dijo:

    buenísimo todo,felicidades a Gisela por su trabajo, al ISDI, a la Bienal….vamos bien!!!

  • estudiante dijo:

    Muy, buen artículo!! Tenemos que acabar de darnos cuenta que para que un producto sea exitoso tiene que tener de todo. Debe ser funcional y atractivo visualmente.
    Es necesario pensar en el diseño de todo lo que se haga en Cuba.

  • micky dijo:

    LO QUE HACE FALTA ES QUE NO SEA SOLO UNA LINEA DE DESEO Y ACABEN DE COMERCIALIZAR LAS CREACIONES A PRECIOS QUE PERMITAN PODERLOS ADQUIRIR

  • daniel dijo:

    mucho hablar, pero cuando se comienza, empezando por los organismos centrales del estado, que tienen que tomar la conciencia del cambio, podemos hacer muy buenos productos, unicos en el mundo pero sin diseño, no camina, hasta cuando en nuestras tiendas prensas importadas y no de la industria nacional, el minsiterio de industria tiene que estar montado en esto no seguir con el cuento de los estudios de nunca acabar y comenzar con la industria textil y del mueble, comenzar a producir nustra moda con tejidos acordes a nuestro clima, muchos diseñadores pero no le dan oportunidad para que llegue a la industria.
    cuanto tenemos que esperar mas, necesitamos acciones no palabras.

  • LYM dijo:

    Efectivamente, esa guerra yo la hice hace mucho tiempo, realmente yo no resisto no el vinil si el damasco, pero donde encuentro lo que quiero?? y a qué precios, yo no vivo en la Habana, hace falta que nos lleguen a todos esos diseños de bambú, de madera, de sogas que son preciosos pero que los podamos comprar!!!.

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María del Carmen Ramón

María del Carmen Ramón

Periodista de Cubadebate y la Mesa Redonda. Graduada de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. En Twitter: @M3ryC.

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