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Elaboran guía sobre buenas prácticas metrológicas para nuevas formas de gestión en Cuba (+ Video)

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Cuba prioriza el aseguramiento metrológico. Foto: Juventud Rebelde.

Cuba prioriza el aseguramiento metrológico. Foto: Juventud Rebelde.

La Oficina Nacional de Normalización (ONN) presentó, en La Habana, una Guía sobre buenas prácticas en materia de metrología para las nuevas formas de gestión no estatal en Cuba.

El folleto es una contribución a la garantía de la calidad de los productos y servicios, que generan los cuentapropistas en el país para satisfacer las expectativas de sus clientes, expresó en la presentación Fernando Arruza Rodríguez, experto de la ONN.

Sin embargo, no es un documento normativo del Sistema Nacional de Normalización y su base legal vigente, aunque su contenido está armonizado con lo establecido, aclaró Arruza Rodríguez a la ACN.

Añadió que el sector privado y cooperativo “no está exento de las dificultades que también presenta el estatal, por lo que consideramos importante ayudarlos a identificar sus aplicaciones y beneficios en relación con la calidad y competitividad de sus actividades”.

Explicó que las mediciones en magnitudes físicas, entre ellas, masa, temperatura, dimensiones y volumen, resultan frecuentes en su desempeño, aunque un número significativo de ellas son realizadas sin que medie instrumento especializado alguno.

“Esto origina preocupaciones y dudas sobre cómo materializar la gestión y las características del producto final, si no se cuantifica lo que se hace e incluso si se lleva a cabo, ¿cómo saber si el resultado de la medición es correcto?“, señaló.

Opinó que la metrología está presente en casi todas las acciones de la vida, aunque las personas no siempre se dan cuenta de ello.

La guía en cuestión la elaboraron especialistas de la ONN, del Instituto Nacional de Investigaciones en Metrología y del Centro de gestión y desarrollo de la calidad, los cuales han organizado talleres para dar a conocer su contenido.

Encuentros de este tipo se efectuaron en las provincias de La Habana, Villa Clara, Camagüey y en el municipio especial de la Isla de la Juventud, y solo faltan los de Holguín y Guantánamo, según la fuente.

Hasta marzo último, el número de cuentapropistas en Cuba ascendió a 507 mil 342, cifra que ratifica la validez de esa opción como fuente de empleo, de acuerdo con funcionarios del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

(Con información de ACN)

Se han publicado 22 comentarios



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  • MPH dijo:

    y dónde está la guía, por qué no la pusieron para descargarla?

  • mairelys dijo:

    Que bueno, para que no nos roben más en los establecimientos donde tenemos que adquirir nuestros alimentos, por supuesto llegará también a los mercados estatales.

  • Julio dijo:

    si algo tiene que hacer es el estado y ya lo he dicho muchas veces es comprar buenas pesas en el mercado internacional y distribuirlas entre los comerciantes incluidos los comercios estatales y el que no tenga esa pesa no puede operar. Por supuesto vendiendo la pesa A CADA COMERCIANTE. De lo contrario nunca habrá arreglo.

  • Juan dijo:

    Estas son las acciones que ejecutan para velar porque no le roben al pueblo? jajaja siempre están en cualquier tontería menos en resolver los problemas eficientemente.

  • Batista dijo:

    Deben empezar a aplicarla en los mercados estatales que es donde más violaciones existen.

  • Alberto dijo:

    Que los productos que asi lo permitan, vengan en paquetes sellados, 1kg al menos. Nosotros tenemos la costumbre de venderlo todo a granel, cuando en el mundo entero casi todo viene empaquetado.

  • Juan Carlos Subiaut Suárez dijo:

    Excelente idea. Haría falta implementar la Guía.

    Sugiero que, pasados unos meses, se comente sobre los resultados que ha tenido su implementación.

    Les anexo un comentario que escribí antes y se relaciona con la temática del artículo. Lo titulé:

    El SI y la metrología. ¿Impacto social?

    Mucho ha llovido desde que en 1982 el Consejo de Estado dictara el Decreto Ley No. 62 (30/12/1982) denominado “De la implantación del Sistema Internacional de Unidades”. Sin embargo, las unidades de medida asociadas a otros sistemas no solo han sobrevivido en nuestra realidad sino que han ganado terreno, obligando a todo aquel que deba emplearlas referenciando aspectos medibles de esa realidad a conocer y dominar las equivalencias y relaciones entre estos sistemas, so pena desde cometer un error técnico o tecnológico hasta ser timado u sujeto de fraude. En contraposición, las no conformidades respecto a dicho Decreto, incluso aquellas relacionadas con la correcta escritura de magnitudes físicas, unidades de medidas y símbolos del sistema, se encuentran cada vez más a menudo en cualquier documento de determinada importancia social. En este mismo escrito el lector informado encontrará varias de estas no conformidades, pues pretendo ser mejor comprendido utilizando las formas más populares de dichos términos.

    Aún hoy es difícil la comprensión social de ciertas unidades de medida frente a otras. En la agricultura, por ejemplo, trate usted de hablar de hectáreas o menos aún de metros cuadrados, solo se hará comprender si habla de caballerías o cordeles. Imagine usted un narrador de pelota que no refiera la velocidad de un lanzador en “millas” o la distancia entre bases que no reseñe en “pies”. Así sucede con toneladas métricas, kilogramos o gramos, etc frente a arrobas, libras u onzas y otras, quizás en un grado mayor de comprensión, como entre el centímetro y la pulgada. Si se considera que influye la herencia cultural como causa de esta supervivencia, no se entiende el hecho que en países cercanos culturalmente se haya superado esta situación.

    Esta comprensión (o incomprensión) social se reafirma por el hecho del uso de unidades ajenas al SI e incluso del mal uso de unidades pertenecientes a este; incluso por entidades estatales, entre ellos la prensa en todas sus manifestaciones, al recrear relaciones de cualquier tipo. La zafra, tópico noticioso en nuestro país por décadas, se asociaba en lo general a las arrobas de caña cortada, molida o azúcar producida. Recordemos que la “medición” de la caña cortada la efectuaba a estimación un “computador”, especialista en estimar cuantas arrobas tenía una pila o apilado de caña.

    Entre mis recuerdos de la época de escuela en el campo está la norma de chapea de un surco medida en cordeles, incomprendida en su dimensión hasta mucho tiempo después, cuando aprendí que aquella era una medida cuadrática considerando un ancho predeterminado del surco. Ese conocimiento, considero, ni lo dominaba exactamente aquel que nos imponía diariamente el cumplimiento de aquella “norma”.

    De todo hay en la viña del señor: Problemas semánticos (la inmensa mayoría de los que participan en operaciones de medición de masa hablan del peso y no de la masa), de conocimientos de la variedad de unidades en uso y su equivalencia(que van de la confusión entre unidades de cierta similitud que pertenecen a sistemas distintos a la vez como la tonelada larga, la métrica y la corta; hasta unidades de medida solo utilizadas por sectores específicos y de cierta complejidad en su comprensión euclidiana, como el pie taller de madera), humorísticos (la historia que dio pie a la diferencia entre la vara cubana y la vara española, así como otra más reciente que afirma que la inoperancia de construcción de naves espaciales conjuntas entre europeos y estadounidenses, eran causadas por el uso de cada parte de sistemas de medición diferenciados hasta en el roscado de la tornillería; aplatanada esta última figura en una viñeta que cuenta la imposibilidad de armar un mecanismo pues las tuercas la habían adquirido en una subsidiaria “americana” y tenían pasos de roscas de fracciones de pulgada, y no ajustaban con los correspondientes tornillos con pasos de rosca milimétrica, adquiridos en Europa), las confusiones entre escritura parecida de símbolos de unidades de medida, sean del mismo sistema (como entre milla náutica y milla terrestre), entre unidades casi equivalentes de sistemas ajenos al SI (como libra troy o inglesa y libra avoir du pois, amén de la española y sus multiplicaciones desde las onzas, las arrobas, los quintales), etc.

    Aparejado a la problemática de la implementación real del SI en su reflejo social está el hecho de que el aseguramiento metrológico está aún lejos de lograr alcanzar la uniformidad y confiabilidad de las mediciones que se realizan en país; al menos en la satisfacción y defensa de los intereses de la población. Existe la claridad de que en este mundo competitivo no sobreviven en el mercado las mercancías no aseguradas metrológicamente, de ahí que este aspecto se considera por la máxima dirección del país como un aspecto cardinal en la actualización del modelo económico de la Isla (más de 45 Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución inciden en el desarrollo de la Metrología) reforzando las bases para desarrollar esta disciplina, dirigida tanto a los productos y servicios que salen o entran por sus fronteras como a los que se producen en la nación. Sin embargo, la noción que tiene el ciudadano común, cuando se le habla del tema, es que este, al menos a su nivel, no existe.

    ¿El problema sería que no son suficientes los cuerpos legales que regulan esta actividad? No lo creo. Entre otros, está el Decreto Ley No.183 de la Metrología de Febrero de 1998 establece como control metrológico la aprobación de modelo y la verificación como acciones legales, las que son ejecutadas por el Servicio Nacional de Metrología (SENAMET), integrado por los laboratorios de Metrología de la Oficina Nacional de Normalización (ONN) como el INIMET y las OTN, así como otros laboratorios autorizados por la propia Oficina. A su vez, la Disposición DG – 01 2014 de la Oficina Nacional de Normalización (en vigor a partir del 1 de enero de 2015, titulada Instrumentos de medición sujetos a la verificación obligatoria y a aprobación de modelo según los campos de aplicación donde serán utilizados y aprobada por Resolución No 148 con fecha de 23 de septiembre de 2014 de la Directora General de la Oficina Nacional de Normalización, la cual regula cuáles son estos instrumentos necesariamente sujetos a dicha verificación periódica y los periodos de vigencia de las aprobaciones que de ello emanen. En su Anexo 1 se detallan estos instrumentos así como los plazos de verificación. Entre ellos se relacionan, por ejemplo, los instrumentos de pesar utilizados en transacciones comerciales (empleados para la determinación del precio en función de la masa en la venta directa al consumidor, la comprobación de la masa por parte del consumidor, etc, así como sus ponderales). Entonces, ¿dónde está la falla?

    Según fuentes autorizadas, cada año se realizan alrededor de 650 mil verificaciones y calibraciones a los instrumentos de medición instalados en el país, estimándose que representan el 65 % de las necesidades. Sin embargo, consideran que el control es aún insuficiente, sobre todo en el comercio, la agricultura y la salud. ¿Este 35 % sin control (para mí es muchísimo mayor), incluye la inmensa mayoría de los instrumentos de medición utilizados para la determinación del precio en función de la masa en la venta directa al consumidor o la comprobación de la masa por parte del consumidor, sean estatales (comercio minorista y gastronomía) o cuentapropistas? Por la experiencia en este sentido de cualquier cubano de a pie, se puede asegurar así.

    Es dable entonces entrar en el análisis otras variables. Como vimos anteriormente, nunca, en los años que lleva de institucionalizado el SI, este se ha implementado totalmente, incluso apenas se aprecia su existencia en sectores como el comercio minorista. No sólo han sobrevivido instrumentos y medios (justificaciones aparte) graduados en unidades de medida ajenas al SI, esencialmente anglonorteamericanas, sino que la cuantificación de las asignaciones individuales (preguntarle a Pánfilo) se han realizado históricamente en dichas unidades, aunque se refieran en uno u otro documento a unidades SI. Los ponderales que se utilizan, graduados alguna vez, son sustituidos por discos de plomo u otro metal, de más dudosa equivalencia. Con el periodo especial, se enseñorearon las ventas de líquido a granel. Aquí surgieron varias “unidades”, relacionadas con la apreciación del vendedor de la equivalencia de un envase, como los “pepinos” de refrescos recuperados o los jarros con bordes deformados. Ni hablar de las ventas de aceite en la bodega, a gramaje establecido (cuota) por consumidor y que te lo despachan por volumen (envase). La problemática actual incluye “iniciativas” como la de Comercio, al crear una libra bodeguera equivalente a 460 gramos (para aproximarse quizás a la libra española, obviando que tradicionalmente utilizábamos la francesa o avoir du pois, de 453.592 gramos), de Gastronomía, vendiendo productos a granel con precios – tablilla referidos a unidades de volumen (capacidad)virtuales, pues la cantidad real la determina la apreciación del llenado a medida del “envase” utilizado, o algunos vendedores cuya libra equivale a 12 onzas o a 400 gramos. El imaginario popular también acumula anécdotas sobre el % real de soya que tiene el picadillo de idem o de chícharo que tiene el café. En fin, paga el fraude el comprador, que no sólo hace sus compras determinando el precio de la transacción una pesa alterada, o un producto a granel en un envase que se dice lleno o a “plena medida” a apreciación del vendedor, en adición, cuántas veces está obligado a adquirir productos vendidos por el sistema que le impone ese vendedor, estatal o privado, sin una paridad con el sistema internacional de unidades; sea por jarros, mazos, atados, latas, pomos o bolsas. La problemática entonces no es solo de desconocimiento, como algunos aducen.

    Tanto en la implementación definitiva del SI como en el aseguramiento metrológico existen un ajiaco de problemas acumulados, cuya solución se considera por nuestra dirección como un aspecto cardinal en la actualización del modelo económico de la Isla y se instrumentan Lineamientos al respecto, sobre todo en áreas claves de la producción y los servicios, pero es igualmente perentorio considerar la expresión social de esta problemática y su incidencia en contra de los sectores de menores ingresos, que ya pasó hace rato de insostenible.

  • Cubanito dijo:

    Por favor, pongan el sitio para descargarla, o es SECRETO

  • Amaury II dijo:

    Hace falta que le den un seminario de esas buenas practicas, a los cuenta propistas, cooperativistas y bodegueros, los pobres tienen muchos problemas y “desconocimientos” a la hora de manipular los equipos de medición y pesaje y se equivocan (a su favor) “inconscientemente”, con mucha frecuencia.

  • is dijo:

    Sin contar que la libra para estuche de “nylon” cerrado con nudito es de 12 onzas… y cuando sacas el aceite de la cuota normada en la bodéga ninguna medida que lleves es confiable solo la del dependiente que puede ser una jarrita llena de churre que no dejan escurrir y ni tienen en cuenta el “menisco” de los líquidos(término desconocido para muchas personas) .

  • yam dijo:

    Alberto: de acuerdo con Ud, a granel se vende cuando es en grandes cantidades. Por favor, aclarar si la guía la van a vender con la pesa calibrada por PESAC, ONN o INIMET, para entonces ni comprarla.

  • EddySS dijo:

    No podemos “agarrarla” contra los cuentapropistas.

    La realidad es que por el nivel cultural del cubano, el grado de conocimiento sobre los sistemas de control interno, los sistemas de formación y control de la calidad, las conversiones sobre el sistema Métrico Decimal de Medidas; las calculadoras electrónicas estándar y científicas y sus aplicaciones; dependemos más de la honestidad y generosidad de nuestros dependientes, en su mayoría responsables y serios, cuyo trato y trabajo se ve empañado por detractores y corruptos.

    De qué vale este folleto si los inspectores carecen de probetas, pesas y hasta un “Pie de Rey” para evitar el engaño y que “te peguen el pie” los reyes del engaño combinando los precios y las normas de consumo y las medidas.

    Hoy hace falta incluir los “somatones” para ver la calidad de los bultos, que te “pintan de primera” y te roban “(a) la segunda, (a) la tercer y el Home”.

  • Yosue dijo:

    Tarde pero seguro:
    La metrología es un punto oscuro, pongo un ejemplo: En días recientes fui al mercado en camaguey y compré jamonada, al dirigirme al área de atención al consumidor y pesar mi producto resulta que le faltaban varias onzas; le pedí el libro de quejas y sugerencias al que atiende esta tarea y me dijo que lo dejó en la casa; me dirigí a los inspectores del DIS (que había 5 por cierto), les plantee el problema empezando porque no existía el libro de quejas y sugerencias y me dijeron que ellos no tenían que ver con eso, que solamente tenían que ver con violaciones de precio; les expliqué la variación de los pesos y fuimos a verificar primero en la pesa de comprobación y efectivamente existía el faltante; se comprobó que la pesa estaba certificada y comprobaron el peso patrón de una libra solamente, no de 5 libras, y estaba correcta (aunque el fiel de la pesa no estaba en el lugar ideal), luego ellos me dijeron que tenían que verificar en la pesa del vendedor y ocurrió lo inaudito: En la pesa del vendedor daba bien (hicieron la misma comprobación con la pesa patrón de 1 libra pero no de 5), entonces los inspectores dijeron “El problema es que la pesa de comprobación está mal”, pero no tomaron ninguna medida con los responsables, ni pudieron probar cuál de las dos estaba equivocada, simplemente el cliente salió perdiendo “YO” y tuve que quedarme con el peso de menos o el pago de más y regresar a la casa molesto y le pregunto a los compañeros de metrología los siguientes aspectos:
    1- Pueden existir dos pesas correctas y que tengan diferencias de peso.
    2- Puede un inspector determinar cuál de las dos es la incorrecta cuando hicieron el mismo (comprobar que el peso patrón de 1 libra) y el resultado es similar sin comprobar con otros patrones digamos de 5 librar o de 10 libras.

    A los compañeros del DIS le pregunto:
    1- Es acaso que ya ellos no tienen que velar por los derechos del consumidor, y entre esos derechos es poder reflejar en el libro de quejas y sugerencias las insatisfacciones por el servicio; es que acaso no tienen que exigir por eso.
    2- En el caso de que las dos pesas comprobadas “dieran bien ante la verificación de 1 libra” pero existiera diferencia con 5 libras, como pudieron determinar que la que estaba mal era la de verificación y no la del vendedor.
    3- Por qué no se aplicó la máxima “El Cliente siempre tiene la razón”
    4- Por qué si llevan varios días los inspectores en el mercado no se “habían percatado que la pesa de comprobación estaba incorrecta”
    Concluyo: Estamos muy lejos de lograr que este aspecto se resuelva mientras los responsables de hacer cumplir esta política no tengan en el centro al cliente, que “les pasen las manos” a aquellos que de una forma intencional o no trabajan con pesas adulteradas.

  • jorgito dijo:

    jajajjajajaja esto tiene que ir de cabeza pa vivir del cuento PANFILO donde estas????

  • je07 dijo:

    Saludos, creo que la guía sería bueno, pero por sí sola no va a resolver un problema de años, que prácticamente muchas veces se ve como algo “normal” , pero hay muchos por ahí que están acabando.Hoy mismo compré 10 libras de boniato y faltó media libra y 13 de plátano y faltó 1 y media, y al final ni reclamé, entre la cola, el sol, que llevaba prisa y discutir con el dependiente opté por quedarme estafado por hoy al final fueron 3 “pesitos nada más”, pero con la cantidad de personas que había en esa placita estatal( y buenos productos por cierto) ese hizo hoy gracias a la pesita como 300 o 400 pesos. Experiencia, que no dejo más mi pesa digital en casa, porque están acabando, y es en todos lados, lo mismo particular que estatal. Las pesas que más abundan en Cuba son de bastante fácil manipulación, incluso puede estar fiel, sin embargo se le busca el truco, mientras no se pongan pesas electrónicas esto va a seguir, porque estas son más dificil de manipular y visualizan la medición, incluso las hay que tú les selecciona la unidad de medidad Kg, Lb,etc.

    • lemt dijo:

      De acuerdo contigo ge07, las balanzas hay que importarlas de tal forma que el que las manipule no pueda inventar y cada cierto tiempo, quizas 15 días enviar inspectores no corruptos para su verificación. Se puede cambiar el precio de los productos que el que manipula la balanza es el bodeguero y ese no te va a explicar el funcionamiento de la misma. nos van a seguir jodiendo. Balanzas certificadas, revisadas cada cierto tiempo, multar , pero en grabde a aquellos que las alteran porque el pueblo, el que esta del lado mas suseptible del mostrador va a pèder siempre. Ah y que me dicen de cuando sancionan a un bodeguero y lo castigan trasladandolo para otra bodega, da hasta gracia, en la otra bodega va a robar lo mismo o mas. Definitivamente hay que buscar formas de no abasallar a los que tienen pocos recursos, incluyendo a los pensionados y/o jubuilados

  • qbaneando.cubava.cu dijo:

    esto es un chiste!?

  • Alejandra dijo:

    La guía de buenas prácticas en materia de Metrología para las nuevas formas de gestión no estatal es un pequeño folleto de doce páginas, que resultó, sin embargo, una de las salidas destacadas de un proyecto de investigación dirigido por la investigadora auxiliar Rita Sosa, del Centro de Gestión y Desarrollo de la Calidad, de la Oficina Nacional de Normalización. La Guía fue desarrollada por la doctora Ysabel Reyes Ponce, como autora principal, con la participación del resto de las participantes del proyecto. Uno de sus objetivos fundamentales es, precisamente, demostrar a los cuentapropistas, con ejemplos sencillos, la importancia de ejecutar mediciones correctas durante la prestación de sus servicios, para garantizar su propia competitividad, y proteger al consumidor.
    Las investigadoras se entrevistaron con cuentapropistas de la esfera de los servicios gastronómicos, fundamentalmente, del municipio Centro Habana. Su papel fue crear y diseminar el conocimiento. Eso lo hicieron, y muy bien.
    Lo que hacen después en la práctica los vendedores es su propia responsabildad. Y es que en cualquier caso, aún con el mejor instrumento de medición que haya diseñado la inteligencia humana, es el operario el componente más importante de un proceso de medición, y si no es honesto, estará garantizada al 100 % una medición incorrecta o fraudulenta.
    Además de la educación y el control metrológico de los instrumentos de medición, lo que nos toca a todos es generar un ambiente en el que el fraude sea tan costoso al que lo cometa, que resulte más rentable hacer las cosas bien.

  • jpuentes dijo:

    sin la guía es dificil opinar. La guía…???

  • jpuentes dijo:

    no acabamos de hacer un buen periodismo digital…y la guía?

  • osvaldo dijo:

    Bueno, cuanto cobrara metrología por realizar la comprobación y calibración de los instrumentos de pesaje. Porque si aplicar las tarifas que le aplican al sector estatal, ni pensar que el privado pueda asumirla.
    Nada que al final seguirá perdiendo el cliente, aunque, el cliente siempre tiene la razón, pero, por supuesto que el vendedor (estatal o particular se la quita)

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