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Puerto Rico, Kliksberg, la sabiduría espiritual y el polvorín

En este artículo: Economía, Puerto Rico
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Dr. David Bernier, Gobernador interino:”No podemos olvidar el compromiso social en ninguna responsabilidad pública”. Foto: Cortesía de la autora

Dr. David Bernier, Gobernador interino:”No podemos olvidar el compromiso social en ninguna responsabilidad pública”. Foto: Cortesía de la autora

Un eminente doctor desanda universidades, foros sindicales, comunitarios y empresariales de Puerto Rico. Se trata de Bernardo Kliksberg, asociado con la denominada humanización de la economía, recetas sociales para atender el hambre y la pobreza.

Un editorial del diario de mayor circulación, El Nuevo Día, refleja datos del primer Informe de Desarrollo Humano de Puerto Rico, actualmente en preparación. ”Porque aturde la realidad revelada de que el 10% de la población puertorriqueña de más alto nivel económico posee el 38% de todos los ingresos de la Isla, a la vez que esa misma proporción de los más pobres sobrevive con apenas el 0.2% de esos ingresos. Consterna además conocer que del 83% de los niños en Puerto Rico que viven en zonas de alta pobreza (…) Esos niños forman parte del 48% de nuestra población que vive bajo los niveles de pobreza al tomar en consideración sus ingresos y factores multifactoriales como la vivienda, la educación y la salud.”

“El estudio destaca además dos datos realmente espeluznantes, uno consecuencia del otro: en Puerto Rico aparecen registrados 1,600 puntos de drogas, 288 más que las 1,312 escuelas. Eso, frente a la revelación de que el 80% de esos puntos de drogas tienen como sus empleados a menores de 18 años”.

De modo tal que esta relevante personalidad mundial, el economista argentino, asesor de la ONU en cuantas instituciones relativas al desarrollo y la lucha contra el hambre existen, ya venía con un conocimiento sobre esta isla, fruto de su participación en una evaluación internacional del programa de Comunidades Especiales.

Según los censos elaborados por la UNESCO y la CEPAL, la pobreza en Puerto Rico cubre más del 60% de la población, y es el tercer país latinoamericano con el coeficiente GINI (evaluador de la desigualdad) más elevado en la región.

La charla interactiva, realizada en la Universidad Metropolitana (UMET) del Sistema Universitario Ana G. Méndez (SUAGM), reunió a un público diverso; entre otros, líderes comunitarios, culturales, económicos y políticos. Kliksberg, sin abandonar su kipá, gorro judío que expresa los valores del judaísmo, y su espiritualidad bíblica, estableció conclusiones lógicas.

Puerto Rico debe enfocarse en la ética de políticas públicas justas. Empoderando a la gente, estimulando a los líderes vecinales, a las Pymes, “micro, pequeña y mediana empresa”, a través de una economía solidaria. Salvaguardar el derecho a la educación, y la salud, como pilares, dijo.

Parecía más un sicólogo, tratando de reforzar la autoestima de los presentes. Respondiendo por doquier la pregunta que se le haría a un gurú: – ¿hay esperanza?

Su respuesta estuvo siempre en la energía propia del puertorriqueño, validada en la estrategia de Juntos por Puerto Rico, iniciativa de diálogo multisectorial y multipartidista que trascienda los cuatrienios de Gobierno.

Ni Klishberg, ni nadie mencionó la situación colonial de Puerto Rico. Ni los incontables millones que son repatriados desde aquí, libres de impuestos para empresas extranjeras. Tampoco se nombraron los astronómicos intereses que ha pagado el pueblo de Puerto Rico hasta hoy, superior a toda la deuda fiscal posible e impuesta, al sustraerle sus derechos como nación, tras más de un siglo de coloniaje norteamericano.

Hubiera bastado sólo con citar la Ley de Cabotaje de Puerto Rico, que impide la entrada de barcos que no sean de tripulación, bandera y fabricación estadounidense, o La Mordaza, burda copia de la Ley norteamericana, represiva, violadora de la libertad de expresión y los derechos civiles. Actuales, aunque no sea vigente esta última, al criminalizar al pensamiento diferente.

Un ejercicio prospectivo. Inspirador para muchos voluntarios de la desmemoria, o sanador para quienes padecen el bloqueo del diálogo creativo, con personas y políticas de países que han encontrado otras fórmulas alternativas al neoliberalismo.

Comoquiera, enaltece sumarse a una nueva ética de vida para el desarrollo. La moraleja de Kliksberg: “Quién va a pagar los costos de las políticas públicas erradas, que no son discutidas con la ciudadanía. Está contraindicado que sea la gente. Siempre se convierte en mayor desigualdad, criminalidad e inestabilidad social”. “Otra economía con rostro humano no solo es posible, es imprescindible, porque en estas condiciones con tantos excluidos, es un polvorín”.

Los secretos para enfrentar la gravedad de la crisis -sentenció- están en la sabiduría espiritual más profunda del género humano.

Se han publicado 2 comentarios



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  • Eduardo dijo:

    Imagino que la metrópoli debe estar sufriendo de picazón con este boricua. Ya deben estar maquinando contra él. Guapo ahi, jibarito.

    • Eduardo dijo:

      Errata: Que no es boricua sino gaucho. Pido disculpas.

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Rosa María Fernández

Rosa María Fernández

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