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Siria debate sobre la paz en medio de la guerra (+ Video)

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Conferencia Internacional de la Juventud en Siria. Septiembre de 2015. Foto: Facebook.

Conferencia Internacional de la Juventud en Siria. Septiembre de 2015. Foto: Facebook.

Por Daniel Wizenberg

Más de un centenar de jóvenes se reunieron en Damasco para debatir sobre la paz en medio de la guerra.

El mundo habla de los que se van de Siria pero, aunque son pocos, algunos llegan. A los agentes de la ONU, los funcionarios de la Federación Rusa y los corresponsales de guerra se sumaron 164 estudiantes, periodistas y académicosde 39 países que arribaron a Damasco para asistir a una “Conferencia Internacional para los Jovenes”, entre el 20 y el 25 de septiembre, organizada por la fundación “Step” y auspiciada por el gobierno de Bashar Al-Assad.

Formalmente, el común denominador fue un análisis crítico del rol externo de actores como Estados Unidos, Arabia Saudita o Turquía: “Financiaron y financian a los rebeldes insurgentes, especialmente del Ejercito Libre; de hecho, Estados Unidos fomentó el surgimiento del EI hace algunos años, cuando este era una rama de Al Qaeda”, asegura Azzam Hamaad, responsable de prensa de la organización.

En esa línea, diferentes oradores abordaron la idea de una estigmatización al gobierno de Al-Assad. “Es por su política de rechazo al FMI y de alineación geopolítica alternativa con Rusia, China e Irán” apuntaba Alberto Garcia Watson, corresponsal de la cadena iraní HispanTV.

El Estado Árabe Sirio es laico: conviven católicos, sunitas, chiitas y alawitas, entre otros. Por esto, para el académico francés Frederic Pichon “además de los intereses geopolíticos y económicos de las grandes potencias, opera el interés de los grandes Estados absolutistas islámicos”. Para el investigador de la Universidad François Rabelais “la resistencia de Assad es la de los laicos, porque la alternativa a Assad es un emirato árabe”.

De manera informal, se mostró un Damasco cuya vida sigue con relativa normalidad y se organizaron fiestas, comidas y visitas turísiticas a sitios históricos milenarios como Maloula o Saydnaya. Sin embargo, durante el transcurso de la conferencia cayeron dos morteros en el hotel Dama Rose, donde se alojaban las delegaciones.

Nadie se dio cuenta. Los organizadores no revelaron la información hasta el final del evento “para evitar la generación de pánico”. Los daños de los morteros, que no fueron personales y solo afectaron la zona de la piscina y algunas ventanas, rápidamente fueron limpiados y reparados. Solo algunos participantes escucharon el estruendo de un tipo de ataque muy común en Damasco pero no en la zona céntrica en la que está el hotel.

Desde el sector de la periferia norte controlada por el EI y de la periferia oeste controlada por los rebeldes se arrojan diaramente sobre la capital siria cohetes de corto alcance. Casi nadie en la capital se va a dormir sin haber escuchado, al menos a lo lejos, uno.

La organización anfitriona no aparece en Google y toda la información disponible en las redes es la de una fan page en Facebook que apenas supera los 1000 seguidores. “Motivos de seguridad” aluden los organizadores, pero muchos participantes de cientos de lugares del mundo que recibieron la invitación, ante la falta de datos disponibles en línea y en el contexto bélico en el que se encuentra Siria, desistieron de su participación.

Ayuda a explicar la falta de información la informalidad de la organización. Si bien todos los participantes se alojaron y trabajaron en hoteles 5 estrellas, los organizadores son un equipo de voluntarios que teniendo otras profesiones (el presidente de la Conferencia es un dentista) se organizaron para dar una batalla cultural mundial sobre la imagen de Siria en el mundo, pero sobre todo alrededor de la interpretación que las grandes cadenas internacionales dan del conflicto.

Otro rasgo de la Conferencia fue su extraña amplitud. Se propuso ser tan abierta que albergó la convivencia de italianos cercanos al ultraderechista Frente Nacional Europeo (de fuertes políticas anti-inmigratorias en sus niveles locales) con jóvenes representantes de la izquierda turca o de grupos de franceses católicos cercanos al espacio político de Le Pen en Francia con periodistas del ámbito progresista y revolucionario, como Prensa Latina o teleSUR. Si bien no hubo lugar para posiciones locales sino más bien globales, la heterogeneidad habilitó un rico debate del que participaron incluso líderes religiosos de la región, como el imán sunita Al Kafti, quien confiesa personalmente al Presidente Al-Assad, aunque sea de origen alawita.

El conflicto en Siria comenzó su escalada feroz en marzo de 2011. Las protestas que modificaron el tablero político en Egipto y Túnez entre otros países de Medio Oriente (en lo que se llamó la “Primavera Árabe“) tuvieron su efecto contagioso en el país gobernado por Al-Assad desde hace 10 años (antes había gobernado su padre otros 30). A las protestas de parte de la clase media, en conflicto con las fuerzas de seguridad del gobierno de Al-Assad, se sumaron diferentes grupos rebeldes insurgentes como el Ejército Libre de Siria.

Después de algunos años de una guerra civil con escala global, la aparición de un nuevo actor modificó el escenario: la organización sunita yihadista Estado Islámico ingresó a Siria, desde Iraq, conquistando territorio. El más emblemático fue Aleppo, la capital económica del país. Arrasaron con poblaciones católicas y chiitas. Actualmente, el gobierno de Al-Assad resiste en Damasco y controla el 60 por ciento del territorio; el resto se divide entre el EI, el Ejercito Libre de Siria y otras organizaciones rebeldes insurgentes. Por estos días, Rusia intensifica su presencia armada en la región y hay otros actores locales involucrados, como Hezbollah y organizaciones kurdas. Hay rivalidades internas y cruzadas; pero todos los actores, externos e internos, tienen un enemigo en común: Estado Islámico.

Más de 250 mil muertos, 4 millones de desplazados, decenas de ciudades destruidas y una economía local deteriorada (en Damasco, la principal ciudad en control del Gobierno solo tiene 6 horas de electricidad por día) son, por ahora, el saldo del conflicto.

Hacia el final del evento las delegaciones de la Conferencia visitaron Maloula, una de las ciudades más simbólicas para explicar aquella parte del conflicto que tiene que ver con el EI. Se trata de un pueblo católico milenario, con iglesias que datan de los años 150 y 190 de nuestra era, víctima de la invasión del los extremistas en 2013 pero recuperada meses atrás por el gobierno sirio. Según cuentan los pobladores que aún permanecen en las ruinas de la ciudad, cuando el EI arribó planteó dos opciones a los locales: convertirse al islam o la decapitación.

Una parte importante logró resistir, entre ellos Ailin, un pequeño de 10 años de edad que se alistó como soldado. Aquí el testimonio:

"Ojalá algún día estos niños vivan en paz, Salam aleikum Siria, nos vemos": escribió el periodista argentino en su página de Facebook.

“Ojalá algún día estos niños vivan en paz, Salam aleikum Siria, nos vemos”: escribió el periodista argentino en su página de Facebook.

Se llama Maslama y trabaja de custodiar que ISIS no se meta en el mercado central de Damasco. Foto: Daniel Wizenberg en Facebook.

Se llama Maslama y trabaja de custodiar que ISIS no se meta en el mercado central de Damasco. Foto: Daniel Wizenberg en Facebook.

Se han publicado 2 comentarios



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  • guajiro guantanamero dijo:

    Intrigante ¿crónica?: dice mucho pero a la vez no dice nada. Quedaron muchos por qué sin explicar.

  • diana2010 dijo:

    …en la biblia dice que cuando el mundo proclame paz…entonces vendra la destruccion repentina

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