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Diario de El Paso: Un caballero en el estrado

23 febrero 2011 | 28

Roberto Hernández Caballero

Roberto Hernández Caballero

Por José Pertierra*

Febrero 22, 2011.  El Paso,Texas.-  A las 9:00 de la mañana en punto, entró la Jueza Kathleen Cardone a la sala judicial. Su último encuentro con los abogados y fiscales había sido hace exactamente una semana, cuando suspendió el juicio para poder “deliberar con calma” sobre si concedía la petición del abogado de Luis Posada Carriles para anular el proceso o, por lo menos, desestimar los tres primeros cargos de la Causa: los que tienen que ver con las declaraciones falsas del acusado sobre las bombas en La Habana en 1997.

La tensión pesaba sobre todos en la Corte. La Jueza Cardone saludó secamente a los abogados, y el fiscal Timothy J. Reardon III se paró y-como hace siempre- le ofreció los buenos días. “El gobierno está listo para el juicio”, anunció Reardon sabiendo que la jueza tenía aún que decidir precisamente la cuestión de la viabilidad de un juicio. El abogado defensor, Arturo Hernández, entonces le extendió un optimista saludo a la jueza. 

LA DECISION DE LA JUEZA CARDONE

“La Corte quiere dirigirse a la moción del abogado defensor de anular el caso y a su petición de desestimar los cargos números 1, 2 y 3 de la Causa”, dijo la Jueza Cardone y sacó un papel en el cual había escrito su decisión para leerla sin equivocarse.

La disyuntiva legal deriva de la queja del abogado Hernández que la fiscalía no compartió con la defensa dentro del plazo que le había impuesto la jueza algunos documentos. Específicamente, dijo Hernández en una moción que presentó el 11 de febrero, la fiscalía no compartió unos escritos que supuestamente muestran que el testigo Roberto Hernández Caballero está parcializado contra Posada Carriles y acostumbra a falsificar evidencia.

También que una secretaria en Guatemala, Cecilia Canel, hizo unas declaraciones anteriormente que exculparían a Posada Carriles de responsabilidad por las bombas que estallaron en La Habana en 1997 y que existen dos informes del FBI que del mismo modo lo eximen de culpabilidad.

Como prólogo a su decisión, la Jueza Cardone leyó en alta voz parte de la petición de Arturo Hernández y concluyó que las acusaciones del abogado defensor son ciertas. Es más, dijo la jueza, “si la defensa no se hubiera percatado de que esos documentos existían, la fiscalía probablemente no los hubiera divulgado”.

“Yo he reflexionado largo y tendido sobre esto”, dijo la Jueza Cardone mientras que miraba a los fiscales. “Es cierto que se dilataron en divulgar los documentos, pero de todos modos voy a denegar las mociones”, anunció, dejando caer un “por este momento”. Es decir, subrayó que existe la posibilidad de que conceda la moción en el futuro si se entera de alguna otra violación.

Es difícil desestimar un caso por este tipo de violación, salvo que la jueza concluya que la infracción haya socavado la defensa.  Aquí no hay evidencia de semejante cosa, y por eso la Jueza Cardone no pudo desestimar el caso. “¿Algo más antes que convoque al jurado?”, preguntó la jueza. Arturo Hernández quien aparentaba esta mañana mucha confianza de que su moción estaba ganada, respondió con un huraño “no”.  Ni siquiera, lo adornó con la frase “Su Señoría”, como acostumbra siempre llamar a la jueza.

ENTRA EL JURADO

Escuchamos tres fuertes toques del mazo. El guardia abrió la puerta lateral de la sala y los integrantes del jurado desfilaron a sus asientos.  Ninguno tiene la menor idea del por qué tuvieron un receso de tantos días. Esa información no es compartida con el jurado.

“Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que usted estuvo aquí”, le dijo el fiscal Reardon al testigo. “Háganos el favor de darle a los caballeros y las damas del jurado su nombre y apellido”. Con esa pregunta, Reardon reanudó el interrogatorio de Roberto Hernández Caballero, que la jueza había suspendido hace varios días. El investigador cubano vestía hoy un traje verde claro, con una camisa negra que combinaba con una corbata negra. La última vez que la Jueza Cardone lo dejó testificar fue hace trece días.

LA PELOTA DEL PRESIDENTE KENNEDY Y LA IRONIA HISTÓRICA

El fiscal es un veterano litigante del Departamento de Justicia. Su padre, Timothy J. Reardon Jr., era íntimo amigo del Presidente John F. Kennedy y uno de sus más cercanos asistentes en la Casa Blanca. Los dos Reardons jugaban fútbol americano en Hyannis Port con la familia Kennedy, y en la despedida de duelo de Reardon padre, en el año 1993, el Senador Edward M. Kennedy contó de la vez que el joven Reardon interceptó un balón lanzado por el recién electo Presidente Kennedy en el año 1960. El padre le pidió a su hijo que le devolviera la pelota al Presidente, porque “uno jamás debe interceptar un pase del Presidente electo de los Estados Unidos”.

Ahora el niño que le interceptó el balón al Presidente John F. Kennedy, es un experimentado fiscal de la Sección Antiterrorista del Departamento de Justicia, cuya responsabilidad es procesar a un ex agente de la CIA que ha sido uno de los autores intelectuales del terrorismo contra Cuba durante los últimos cincuenta años. Un terrorismo que fue creado y dirigido desde los Estados Unidos. Y amparado por Washington.

Es una gran ironía histórica que sea Timothy J. Reardon III el que está ahora dirigiendo el caso contra Luis Posada Carriles, y  que lo esté haciendo con la colaboración de un testigo de la contrainteligencia cubana y documentos preparados por peritos de la Isla.

Como me dijo el historiador Peter Kornbluh, “después de Playa Girón, los Kennedys desataron una ola de exiliados violentos contra Cuba a través de la Operación Mangosta y otras acciones autónomas”. Mangosta fue una operación encubierta cuyo propósito era destruir a la Revolución cubana. Sus planes incluían el asesinato del Presidente Fidel Castro y otros dirigente, a través del uso del sabotaje. El terrorismo fue un instrumento de una guerra no declarada por Estados Unidos contra Cuba.

El encargado de la Operación Mangosta era el entonces Fiscal General de la República, Robert F. Kennedy, del mismo Departamento de Justicia donde ahora trabaja Timothy J. Reardon III.  Sin embargo, la tarea del Departamento de Justicia hoy en El Paso es diferente a la que tuvo en los años 60. En vez de enviar ataques terroristas contra la Isla, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos colabora con el gobierno cubano para procesar a uno de los autores más conocido de la guerra sucia contra Cuba. Un hombre que fue reclutado, entrenado y pagado por la CIA para realizar sus violentas actividades delictivas.

LAS BOMBAS

Esta mañana, Reardon le mostró al inspector cubano, Roberto Hernández Caballero, varias fotografías de lugares en Cuba donde estallaron una serie de bombas en 1997: los hoteles Copacabana, Chateau Miramar Tritón, y el restaurante La Bodeguita del Medio. Hace dos semanas el inspector había identificado fotos similares sobre las bombas que estallaron en el Meliá Cohiba, el Capri y el Hotel Nacional. El jurado escuchó atentamente al inspector cubano describir las fotos que veían claramente en los monitores personales situados a la par de sus asientos.

“Ahí se ve el bar del lobby del Copacabana, donde toda la parte derecha fue destruida por el artefacto explosivo”, dijo el inspector. ”Esa mancha de sangre en el suelo es de la persona que resultó herida y posteriormente murió por las heridas que sufrió por la explosión”, señaló el testigo.

El abogado de Posada Carriles se opuso a esa respuesta. “El testigo no es competente para opinar sobre la causa de la muerte del fallecido”, dijo el abogado. El abogado defensor no quiere que el jurado se entere de que a Fabio Di Celmo lo mató una esquirla, lanzada por la explosión, que le cortó la yugular y causó que se desangrara. Que esa bomba la puso un salvadoreño llamado Raúl Cruz León, a instancias de Francisco Chávez Abarca bajo la dirección de Luis Posada Carriles. Todo esto lo sabemos, porque tanto Cruz León como Chávez Abarca confesaron, y Posada Carriles alardeó de su autoría intelectual al New York Times el año siguiente durante una entrevista en Aruba. Cruz León confesó que llegó al hotel Copacabana el 4 de septiembre de 1997 alrededor de las diez y treinta de la mañana, se sentó en el lobby-bar y pidió una cerveza “Bucanero”, antes de irse al baño a ensamblar y activar el artefacto explosivo que depositó en un cenicero de pie, metálico, que estaba situado en la esquina derecha de la barra. Cuando terminó de tomarse la cerveza, se retiró del hotel dejando la bomba que cobró la vida a Fabio Di Celmo.

“¿A qué distancia de la sangre estuvo el foco del artefacto explosivo?”, preguntó Reardon. “Solamente 5 ó 6 metros”, respondió el inspector. La fiscalía no le preguntó, y el jurado no se enteró de que el Hotel sufrió también roturas de cristales, del falso techo, de las luminarias, los muebles y el piso del bar.  Los daños fueron tasados en $16,700.60 pesos cubanos, más tres mil dólares estadounidenses.

“¿A cuántos lugares de los sucesos de explosiones fue usted el 4 de septiembre de 1997?”, preguntó el fiscal. “A tres en la mañana, y uno más por la noche. Cuatro en total”, contestó el testigo. Ese día, estallaron bombas en el Copacabana, el Chateau Miramar, el Tritón y finalmente, en la Bodeguita del Medio.

Daños en el Hotel Tritón

Daños en el Hotel Tritón

Con la ayuda de unas fotos, el testigo le describió al jurado la destrucción en el Chateau Miramar. Estando ahí, explotó otro artefacto en el Hotel Tritón, a solo 3000 metros del Chateau Miramar. “En cinco minutos llegué”, dijo el testigo.

“Cuando llegué al Tritón”, le expresó el Teniente Coronel Hernández Caballero al jurado, “ya había un grupo de expertos en el lugar. Se pudo apreciar consternación y alarma entre los huéspedes y empleados del hotel. También se pudo apreciar donde ocurrió  la explosión”. El testigo observó que ocurrieron tres explosiones consecutivas en breve lapso de tiempo.

Mientras testificaba el inspector cubano, el abogado de Posada Carriles, masticaba la pata de sus espejuelos y miraba al jurado detenidamente. Como si estuviera tratando de leerle la mente. Los integrantes del jurado ni cuenta se dieron, porque estaban concentrados en el testimonio de Roberto Hernández Caballero. Reardon le mostró foto tras foto al testigo.

“Ahí se ve una de las vigas de aluminio que fue lanzada violentamente y terminó en la pared del lobby del Tritón”, señaló el testigo. “Esta otra muestra el espaldar del sofá que fue lanzado 15 a 20 metros por la fuerza de la explosión: cayó en el entrepiso del hotel”, añadió. No le preguntaron al testigo, pero la investigación cubana estableció que el Tritón sufrió daños de rotura de cristales en el lobby, vidrieras y puertas, del falso techo, de las lámparas y los muebles.  Las pérdidas fueron tasadas en 3,661.00 dólares, más 2,700 pesos. Cruz León colocó la bomba del Tritón entre las macetas que estaban detrás del sofá, cerca de unos niños españoles.  Uno de ellos, de solamente 14 años, le alertó al custodio, quien inmediatamente evacuó a los niños y a los demás que estaban en el lobby.  No dio tiempo para desactivar el explosivo. Sin embargo, gracias al niñito español no hubo heridos o muertos en el Tritón.

De nada de esto se enteró el jurado, porque no es parte de este caso contra Posada Carriles. En El Paso, solamente lo juzgan por mentiroso, no por asesino. Cuando Hernández Caballero tuvo ante sí una nueva imagen del Tritón, comentó en tono seguro que “esta es una foto momentos antes de que explotó la bomba. Allí estaban unos niños . . . .”  Ahí se quejó el abogado de Posada Carriles y logró que la Jueza Cardone no permitiera que el testigo cubano le explicara al jurado todo lo sucedido en el Tritón aquel 4 de septiembre de 1997. Cruz León confesó posteriormente haber escuchado la explosión del Tritón desde el taxi en el cual se montó minutos antes de que estallara la bomba. Eso tampoco lo sabe el jurado de El Paso.

bodeguita1La cuarta bomba del 4 de septiembre de 1997 estalló en el Restaurante La Bodeguita del Medio, situado en el casco histórico de La Habana Vieja. “Es posiblemente el restaurante más famoso de Cuba”, le dijo el inspector cubano a los integrantes del jurado que lo escuchaban atentamente. “La explosión fue alrededor de las 11:50 de la noche”, dijo Hernández Caballero. “Yo llegué a eso de la 1:00 de la mañana”.

Reardon mostró varias fotos de La Bodeguita.  ”Este es el área del restaurante donde estalló el artefacto explosivo”, señalando el Bar Terraza, ubicado en la segunda planta.

Aunque el jurado de El Paso no se enterará, el pueblo cubano sabe que Cruz León confesó haber colocado la bomba detrás de un equipo de refrigeración en la segunda planta del restaurante, en la tarde del 4 de septiembre de 1997, después de haber pedido un asado y unas bebidas.  Confesó haber programado el artefacto explosivo para que estallara aproximadamente siete u ocho horas después. Reardon le mostró al inspector cubano otra fotografía del restaurante. “Este es el cráter causado por la explosión”, dijo el testigo. “Una losa cayó sobre unos turistas mexicanos que estaban comiendo abajo y los lesionó”.

El sistema judicial estadounidense no le dio a Hernández Caballero la oportunidad de contar que el turista mexicano, Marco Polo Soriano Villa, sufrió un trauma craneal. Juan José Huerta Lluviano, otro turista mexicano, sufrió una conmoción cerebral leve y una herida epicraneal interparietal de un centímetro. Y que Ramón Soriano Ledesma, Octavio Soriano Ledesma y Nicolás Rodríguez Valdés también resultaron heridos a causa de la explosión. El propósito del testimonio de Roberto Hernández Caballero en El Paso es simplemente establecer que ocurrieron explosiones en La Habana en el año 1997. No más. Establecida la meta, el fiscal Timothy J. Reardon III concluyó el interrogatorio.

SE AGITA POSADA CARRILES

Durante la pausa, se levantó Posada Carriles para preguntarle con nerviosismo a uno de sus abogados, Felipe Millán, cuándo se supone vendrá a testificar “la Bardach” (Ann Louise Bardach, la periodista del New York Times, ante quien alardeó ser el autor intelectual de las explosiones de 1997 en La Habana). También le preguntó a Millán sobre “María Elvira Salazar”, una periodista de la televisión de Miami que también lo entrevistó al respecto. A ella Posada le dijo: “No tengo remordimiento ninguno, y acepto mi responsabilidad histórica. Que me llamen lo que quieran llamarme. La única opción que tenemos los cubanos es combatir a un régimen violento, con la violencia“.

Posada Carriles también se alborotó al escuchar el testimonio de Roberto Hernández Caballero y dijo en un momento en que el testigo describía la destrucción que había dejado una de las bombas: “Está loco”.

EL CONTRAINTERROGATORIO

Arturo Hernández, abogado principal de Luis Posada Carriles, se acercó al podio y comenzó el contrainterrogatorio en tono solemne. Le preguntó al testigo su nombre, lugar de nacimiento (Matanzas) y su profesión. Pero la furia del abogado miamense no tardó en brotar. ”¿Para quién trabaja usted?”, preguntó. “¿No es cierto que usted trabaja para el régimen de Castro?”.

“Trabajo para el gobierno de Cuba.  El Ministerio del Interior. La Dirección Criminal de Investigaciones y Operaciones, Departamento de Delitos contra la Seguridad del Estado”, dijo calmadamente el Teniente Coronel Roberto Hernández Caballero. ”¿No es cierto que usted trabaja para la contrainteligencia?”, planteó el abogado de Posada Carriles -como si eso de por sí fuese un delito. “Sí”, dijo el testigo, “trabajo investigando los delitos que atentan contra la Seguridad del Estado cubano, pero soy principalmente un investigador”.

“Durante un juicio en la ciudad de Tampa en 1997, a usted le preguntaron si trabajaba para el DGCI: ¿cierto?”, preguntó el abogado. “Sí. Trabajo para la Dirección de Contrainteligencia”, respondió Hernández Caballero. “Pero no soy un experto de la contrainteligencia. Investigo los hechos después que han ocurrido crímenes”. “Pero ahora usted no nos dijo que trabajaba para la DGCI”, le dijo el abogado de Posada Carriles acusatoriamente al testigo. “Nadie me preguntó”, respondió Hernández Caballero. En ese momento, el abogado defensor sacó de la manga la trampa que le tenía guardada al testigo cubano.

“¿No recuerda usted que en el 2001 usted testificó en Miami en el caso de los Cinco espías cubanos y dijo que nunca había trabajado para el DGI?”. El abogado pensó que el testigo había testificado de forma contradictoria. Aseguró que primero había dicho que era de la contrainteligencia y cuatro años más tarde que no. Roberto Hernández Caballero se sonrió, tomó un poco de agua y lo saboreó antes de responder.  ”No trabajo para el DGI. Una cosa no tiene que ver con la otra”, contestó amablemente.

El abogado de Miami obviamente no sabía que una cosa es la DGCI (la contrainteligencia) y la otra es la DGI (la inteligencia). Son diferentes instituciones en Cuba, con diferentes estructuras. Hernández Caballero trabaja para una, pero no para la otra. Hernández Caballero fue el único testigo cubano que testificó en el caso de los Cinco en Miami. René González Sehwerert lo describió como “un caballero en el estrado”. Y así fue también aquí en El Paso.

VILLA MARISTA

El abogado de Posada Carriles entonces sacó el tema de Villa Marista. Pidió interrogar a Hernández Caballero sobre ese centro de investigación. Para que el abogado defensor argumentara sin que lo escuchara el jurado, la Jueza Cardone despidió al jurado y también al testigo por unos 20 minutos. “Voy a establecer que este testigo tiene como misión investigar para que el régimen tiránico de Castro pueda seguir existiendo”, dijo el abogado de Posada Carriles. “El gobierno quiere embaucar al jurado cuando lo trata de presentar como un policía o un investigador”, continuó. “Esta persona falsifica documentos”, afirmó sin pruebas. “El propósito de los servicios de inteligencia de Castro es asesinar o encarcelar a Luis Posada Carriles”, alegó casi gritando. “Esa es la voluntad del tirano”.

La jueza entonces le dio la palabra a Reardon, pero inmediatamente trató de quitársela. Reardon comenzó diciendo que el abogado de Posada Carriles estaba tratando de colar por la puerta trasera lo que no había podido colar por la delantera. La referencia era a una decisión de hace varias semanas en la cual la jueza había prohibido que el abogado defensor convirtiera este caso en una juicio contra Cuba, para desviar la atención de Posada Carriles. La Jueza Cardone no dejó que Reardon terminara su argumento.

“Su Señoría”, insistió un ya muy irritado Reardon. “Usted le ha dado todas las oportunidades posibles al abogado defensor para que haga sus argumentos. ¿Puede extenderme la misma oportunidad a mí? Esta corte ha sido muy liberal con el acusado, pero tiene que establecer límites. La defensa se ha pasado y está ahora confundiendo al jurado”, dijo Reardon.

El abogado de Posada Carriles siempre insiste en la última palabra y aquí la logró nuevamente. “La DGI y la DGCI (parece que el abogado al fin comprendió que son diferentes instituciones) han orquestado asesinatos extraterritoriales en los Estados Unidos y alrededor del mundo”.

Después de escuchar al abogado de Posada Carriles, la Jueza Cardone dijo que aunque este caso no es contra Cuba, ella permitirá que Arturo Hernández indague sobre la parcialidad del testigo contra Posada Carriles”, insinuando que permitirá preguntas y acusaciones contra Cuba. “Esto es simplemente una manera de generar la lástima del jurado hacia el acusado”, dijo Reardon muy irritado.

EL RESPETO

La Jueza convocó nuevamente al jurado en ese momento. “¿Es usted un comunista?”, espetó el abogado de Posada Carriles, como si le estuviera insinuando que es un pervertido sexual. “¿No es cierto que usted falsifica evidencia?¿Sabe usted la posición de Cuba sobre el derribo de los aviones de Hermanos al Rescate? ¿No es cierto que el régimen de Castro apadrina al terrorismo?” Estas y otras preguntas incendiarias les hizo el abogado de Posada Carriles al testigo. “Estas preguntas envenenan al jurado”, le dijo Reardon a la Jueza Cardone. “No”, le contestó la jueza. “Usted puede proceder con sus preguntas, Sr. Hernández”.

El inspector cubano respondió a todas, sin perturbarse. “Sí, soy miembro del Partido Comunista. No, no he falsificado evidencia. No conozco los detalles de la posición oficial de Cuba sobre el derribo de las aeronaves de Hermanos al Rescate. No, Cuba no apadrina ni apoya al terrorismo”.

Mañana el abogado de Posada Carriles continuará su contrainterrogatorio. Hoy no pudo anotar puntos contra el testimonio del Teniente Coronel Roberto Hernández Caballero. Se encontró con un investigador profesional que le respondió respetuosamente, a pesar de las irrespetuosas preguntas que le lanzó el abogado de Luis Posada Carriles.

*José Pertierra es abogado y tiene su bufete en Washington DC. Representa a Venezuela en el caso de extradición de Luis Posada Carriles.

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  • Adrian dijo:

    Esperemos más sobre el caso. La verdad no puede esconderse, y el Posada va a pagar.

  • alex dijo:

    Bravo por Roberto Hernandez Caballero, asi se hace colega, me enorgullece sentirme cubano

  • Juan Castro dijo:

    Diario del El Paso Texas.

    Hernández vs Hernández

    Después de leer cuidadosamente el artículo de José Pertierra yo como ciudadano mexicano libre de pensamiento y obra otorgo la máxima calificación para el testigo Cubano Coronel Roberto Hernández Caballlero quien con aplomo y gran tino contesta las punzantes preguntas del abogado de Posada Carriles.

    Arturo Hernández.- Abogado del terrorista internacional ‘Bin Laden de latinoamérica’ confeso de la voladura de avión Cubana de aviación Posada Carriles Luis; lanza sus preguntas tratando de amedrentar al testigo, miren que preguntar que si el ‘testigo es COMUNISTA’ como si serlo fuera un delito. Yo considero que la actuación teatral es lo que más le queda al abogado de ‘pacotilla de terroristas’

    Esperemos la actitud de la jueza Cardone quien obviamente ‘carga los dados’ en favor del terrorismo Miamense.

    Con saludos
    Juan Castro
    Mexicano…

  • Victor Espinosa dijo:

    Ese asesino y terrorista confeso no debe vivir tranquilo ni un segundo de lo que queda de su asquerosa existencia.Nuestros jóvenes esgrimistas, masacrados en el avión que los traía de regreso a la patria, nos miran desde el infinito reclamando justicia.

  • Lisandra dijo:

    A nuestro caballero Hernández,que tenga mucha calma, que continúe respondiendo con inteligencia y calma como lo ha hecho hasta ahora, a pesar de este montaje teatral.
    Esperemos que el fizcal Reardon y su equipo logren interceptar definitivamente el balón a este Posada y a los que como él tratan de birlar la justicia y matar a civiles inocentes.

  • Tomás Arredondo dijo:

    Se le puso la cosa dura a los de Miami con nuestro investigados allá, mañana que siga con la misma calma y co….. que nos caracteriza a los cubanos.

    A José Pertierra, por favor, El Diario del Paso, debe ser un libro que se publique en Cuba, su forma de describir el juicio es genial.

    gracias

  • Mariana dijo:

    Bien por Caballero.

    Hernández es ó muy ignorante ó muy cínico.

  • Maria dijo:

    Creo que una vez mas la justicia de estados unidos le dara la libertad a un asecino y terrorista como posada carriles asi como asus secuases que habiendo encontrado en su casa tantas armas y esplocivos ahora estan en libertad ,espero equivocarme y se demuestre que si es un mentiroso que engano ala emigracion americana y que es un terrorista y un asecino y responda por sus crimenes tanto del avion derribado como de los turistas que sufrieron por sus atentados y mostrocidades creo que se debe hacer justicia espero creer en ella.
    Maria

  • Raúl dijo:

    del “madre” lo que hay que aguantar……. en el paradiso de las “libertades” y que “no le podemos devolver el tirito”…..

    gracias Pertierra por estos testimonios.

  • Juan Carlos dijo:

    Lo que nos ha narrado el abogado Pertierra no hace más que exhaltar los valores que tenemos cada uno de los paises que están siendo representados en este circo contra Posada Carriles. De un lado Cuba, con el Tte Cor Caballero, honesto, respetuoso, profesional, ecuánime y del otro el abogado Hernández y la jueza Cardone, con prepotencia, falsedades, engaños y poca profesionalidad. El juicio es también una más de las batallas de ideas (con hechos) que hoy libramos por Cuba y el mundo.

  • Friedrich Joestl dijo:

    Temo que pase no mucho o nada al Senor Posada.La actitud anticomunista/socialista tiene un papel muy importante en el juicio.

  • Leopoldo Cruz de Ranchuelo dijo:

    Conocí la madre de Tomasito el copiloto del avión derribado en Barbado en 76 no se me olvida esos días de octubre, mi primer año de secundaria mi pueblo (Ranchuelo) lloraba la muerte, de dos de sus hijos, Wilfredo Pérez Pérez el piloto de la nave Ranchuelero también, se conocían el y Tomas de la infancia. El Destino tiene Ironías Orlando Bosch natural de San Juan de los Yeras poblado del municipio y Luís Clemente Posada Carriles, trabajo como Ingeniero químico en el antiguo Central Pastora del municipio, se me olvidaba decir que la madre de Tomasito la conocí postrada en una cama, que a decir de su hermana Adita, vecina mía, después de recibir la noticia de la muerte de su hijo y su nuera porque en el avión, estaba la esposa de Tomas y llevaba un fruto en su vientre, ella se fue muriendo poco a poco y nunca pudo ver que se hiciera justicia por el asesinato de su hijo y nuera, Pablo Pérez tío de Felo como le decían a Wilfredo y amigo de mi padre y mi tio, nos comentaba que América su hermana no tuvo nunca mas sosiego y también murió en la espera de la justicia contra los asesinos de su muchacho. Mi pueblo no aclama venganza, si justicia Posada esta viejo y enfermo pero cuando cometió esos crímenes estaba en todas sus facultades físicas y mentales, hasta cuando la política de doble rasero de Estados Unidos.

  • Leopoldo Cruz de Ranchuelo dijo:

    Algo que se me olvido en los años 80 se cometió un crimen de la voladura de un avión en pleno vuelo en Europa, recuerdo que se acusaba a ciudadanos Libios y se le exigia al presidente de ese país su entrega para que fueran juzgados en un tribunal internacional, se sanciono a Libia pero déjenme serle honesto no recuerdo en que acabo aquello el que sepa me responde por esta vía pues voy a estar al tanto, me parece que ha cierta coincidencia, pero parece que el final no ha sido el mismo.

  • Ravelo dijo:

    A la jueza Cordone quiero perdirle que ,por honor a la verdad, al prestigio del departamento de justicia para la que ella trabaja,a la dignidad y por la justicia de los seres humanos,permitale al jurado que se enteren de todo , de todo de lo que fue capas de hacer ese senor que se llama posada carriles. Que recuerde que Usted es para ADMINISTRAR JUSTICIA. Si no tiene Usted,Su Senoria; y los honorables miembros del jurado por igual, todas las informaciones de los hechos, entonces no se tendran los elementos de juicio para administrar esa justicia, que tanta falta hace. No se parcialice por con nadie ni por nada. Eso es lo queremos, solo JUSTICIA. Es que acaso no se ve que el abogado defensor, parece que si no estuviera ejerciendo de abogado, hoy habria ya matado a mas gente que el mismo ese, a quien acusan de mentiroso cuando en realidad es monstruo asesino??.

  • Ramon Santana dijo:

    Por mucho que traten de enredarla la verdad se abrira paso y ella misma enredara al enredador, no es un juego de palabra es la verdad misma y asi sera por los Siglos de los Siglos, todos seremos testigos de ello

  • OLIMPIO RODRIGUEZ SANTOS dijo:

    Como en ocasiones anteriores José Pertierra, ha dado para la opinión publica internacional una visión clara de lo que sucede en el Paso Texas.

    Es muy profesional la forma, en que la Jueza Cardone conduce el juicio, al punto de arrasar con el optimismo de Arturo Hernández (abogado del diablo)

    Roberto Hernández Caballero ha demostrado que cuando se tiene la verdad no se teme, ni en las propias entrañas del imperio.

    Timothy J. Reardon III también ha demostrado su alta profesionalidad.
    Con Reardon y Roberto Hernández Caballero, es suficiente para que ya Posada Carriles quede, ante la opinión publica, juzgado para siempre, aunque no sea encarcelado.

    Arturo Hernández, como dijimos en un comentario anterior, no creo que sea contratado para ningún otro juicio: su falta de ética profesional lo ha marcado para la historia.
    Se puede defender a un criminal, pero lo que no puede hacer un abogado es violentar la ética del DERECHO.

    Veremos como queda, Arturo Hernández, en los siguientes capítulos del juicio, en su contrainterrogatorio a Roberto Hernández Caballero.
    No tiene recursos (el abogado del diablo) ni aunque se traslade a los casinos de Las Vegas a buscar asesoramiento

  • Luis M. Dom'nguez Batista dijo:

    La jueza tiene instrucciones precisas al parecer y está dirigiendo la jugada hacia las partes en que pueda favorecer la jugada de Posada, pero debe favorecer que este juicio tiene cobertura de publicidad internacional y deberán velar por el poco prestigio que les queda a la justicia americana.

  • Eduardo Araya de Leòn dijo:

    Me alegra conocer de la profesionalidad del testigo cubano.
    No soy optimista en cuanto al esperado resultado final de culpar al terrorista Posada Carriles. Ojalà resulte, y con ello gararìa prestigio el maltrecho sistema judicial norteamericano, pero sabemos que el juicio està parcializado, al igual que en el caso de los 5, y esto se reflejarà en los resultados del juicio.
    Cualquiera que sea el veredicto, el pueblo cubano ya lo condenò en 1976.
    Nuestro Comandante ya lo expresò: “Cuando un pueblo enèrgico y viril llora la injusticia tiembla “. Estàn temblando en el Paso con la presencia de nuestro testigo.

  • Mercedes dijo:

    Bravo por el Teniente coronel Roberto Hernández Caballero, he allí un cubano, con toda la valentía frente al matón y al abogado asustadito Artúrito´´, me parece que al MATÓN se le esta poniendo la cosa feaaaaaaaaaaaaa.
    Gracias a José Pertierra por mantenernos informados por Cubadebate de lo que ocurre en El Paso.

  • Luis M. Dom'nguez Batista dijo:

    El caso de Posada es una farsa y debe terminar.

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José Pertierra

José Pertierra

Abogado que representa al gobierno de Venezuela para la extradición del terrorista Luis Posada Carriles. Tiene su bufete en Washington DC.

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