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María Teresa Vera en el día de hoy (+ Video)

Publicado en: Palabras
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María Teresa VeraHace algunos días, sin motivo aparente, me fui directo a una compilación editada por la EGREM en su colección Voces del siglo, dedicada a María Teresa Vera. Algo, sí, me impulsaba a elegir como tema para mi audición a esa mujer única en tantos aspectos, esta vez haciendo énfasis en uno de sus rasgos más impresionantes: esa zona voluntariosa que la llevaba a manejar a su libre albedrío pero con toda la propiedad del mundo, las melodías de aquellos clásicos nuestros que, en muchos casos, gozaron de una especie de privilegio de doble vía al ser estrenados por ella. Doble vía he dicho porque, tanto para las obras y sus respectivos autores como para la intérprete, esa puesta en música –de primera mano– gratificaba a ambas partes por igual.

Hilvano estos pensamientos respondiendo a un extraño aviso: en algún momento de los trajines diarios, la fecha del 6 de febrero comenzó a reclamar mi atención y tuve la corazonada de que tenía que ver con  María Teresa Vera. Corrí en busca de su biografía, obra admirable de mi amigo, el periodista Jorge Calderón, publicada en 1986 por la Editorial Letras Cubanas. En sus páginas pude -efectivamente– comprobar que un 6 de febrero –en 1895– a poco menos de tres semanas de una fecha patria como la del  Grito de Baire, el pueblo de Guanajay, en el occidente de la Isla, vio nacer a esta criatura indómita e iluminada a quien nos estaremos acercando un poco hoy domingo.

Se nos hace cada vez más claro que estamos hablando de la primera década del siglo XX, a medida  que vamos leyendo los testimonios de familiares cercanos, amigos, estudiosos de su vida y obra así como músicos contemporáneos de María Teresa Vera que compartieron con ella la batalla por cantar o tocar mejor, por hallar la combinación de voces más perfecta para redondear la puesta de una canción, la alegría del alumbramiento de una pieza que ella recibiría de primera mano y llevaría consigo a cualquier rincón donde mereciera la pena ponerse a cantar sin freno, sin mirar relojes o reclamar algo más allá del recogimiento que caracteriza a toda audición generosa.

En efecto, la niña cantadora a quien todos reclamaban en las fiestas entre amigos, se volvió muchacha y, a sus dieciséis años, se presentó, desconocida como era, en un beneficio (especie de homenaje de sus colegas hacia un artista) dedicado a Arquímedes Pous. Aquí viene lo más grande de esta sarta de coincidencias que se reúnen para dar cuerpo a mis palabras de este domingo: el aclamado debut vino cargado con el estreno de una de las más hermosas canciones cubanas de todos los tiempos: la criolla Mercedes, recién compuesta por Manuel Corona y tuvo lugar en el Teatro Politeama Grande, ubicado en la Manzana de Gómez, en fecha que, muy pronto, hará arribar este acontecimiento a su centenario: el 18 de mayo de 1911.

Todas esas cuentas las he sacado al calor de la lectura del precioso libro, obra a la que el autor dedicó más de cinco años de investigación y en la que hallamos, más allá de la autenticidad que le aportan testimonios como los de Graciano Gómez, Sirique, María Teresa Linares y las sobrinas de la propia María Teresa, la pista para entender mucho mejor la dimensión humana y artística de esta prenda tan querida para quienes, desde el escenario o bien desde aquellos espacios que nuestra propia devoción convierte en sagrados, asumimos con gusto la misión de contribuir a que su gloria sea imperecedera.

María Teresa salía por todos los caminos en busca de la gente, asombrada ante los poderes de esas canciones que le tocaba escuchar, de primera mano, en las voces de quienes las acababan de traer al mundo. Cantaba en parques, hospitales, tabaquerías, logias, sociedades y gremios, en escenarios de teatro y en cines de barrio -muy especialmente en el Esmeralda, emblemático sitio de trova, un local pequeñito y encantador (lamentablemente irreconocible desde hace algunos años), ubicado en las inmediaciones del Mercado de Cuatro Caminos. Una mujer arrestada y deslumbrante rodeada de caballeros enguitarrados que la escoltaban como ángeles, retando a los públicos más zafios -aquellos que, por su parte, jamás la sometieron al rigor de las rechiflas. Así era ella (como hubiera dicho Oscar Hernández).

Su atracción como intérprete de boleros, canciones, criollas, bambucos, guarachas, sones, rumbas, habaneras, captó la atención de quienes manejaban la cada vez más floreciente industria del disco desde  Estados Unidos y ya, a partir de 1918, comienzan sus viajes acompañada de quienes integraban con ella las combinaciones a dos voces así como aquellos que asumían parte del acompañamiento instrumental. Su arte único y diverso quedó registrado para los sellos Víctor, Columbia y otros como Brunswick. Actuó también en vivo en ese país; años después, viajó a Yucatán. A partir de la década de los treinta, ya a dúo con Lorenzo Hierrezuelo en esa alianza que duró veintisiete años, logró una presencia en la radio a través de un programa fijo en CMQ así como en la nunca suficientemente valorada Radio Cadena Suaritos en cuyo archivo quedó sepultada buena parte de ese capítulo de la historia musical cubana que abarcó tres décadas de valioso quehacer.

La imaginación es insaciable y vuela constantemente hacia los dominios de lo que pudo ser. Muchas veces me he preguntado cómo habrá sido el andar, qué color habrá ostentado el timbre de aquella María Teresa adolescente o veinteañera  a quien el gran Sirique definió como la bohemia perfecta entre tantos bohemios, porque no probaba bebidas alcohólicas. Me doy con un canto en el pecho por haber albergado entre los sonidos que me hacen sentir cubana, a la voz señora de María Teresa que se ha mantenido entrándome por los oídos desde que tuve uso de razón, ya fuera desde el primer receptor de radio que se parapetó en la sala de mi casa o a través de aquellos mejorcitos que vinieron después o a partir de las esporádicas y muy especiales actuaciones en vivo, a dúo con Lorenzo Hierrezuelo, que me fue dado apreciar -supongo que a través de la televisión o en los inolvidables festivales de música popular y folklórica que organizara Odilio Urfé a comienzos de la década de los sesenta–. Guardo dos viejos discos de acetato con grabaciones suyas.

Entre los más amorosos investigadores que se han acercado a su obra, figura María Teresa Linares. Soñemos con una publicación de sus trabajos al respecto; imaginemos que la biografía que nos ha arrojado luz para enriquecer este sencillo boceto de la autora de la habanera Veinte años, es objeto de una nueva edición o que, a los títulos recogidos en la compilación a que me he referido, se añadirán otros en una próxima entrega discográfica. Soñemos con colocar una placa en el sitio marcado con el 201 de la calle San Lázaro entre  Escobar y Lealtad, donde estuvo enclavado el solar La Maravilla, lugar de residencia de María Teresa y su familia, sitio donde, en octubre de 1918, Manuel Corona escribió su inmortal Longina y donde, de alguna “callada manera” de esas que descubrió Guillén y musicalizó Pablito, estarán sonando todavía los ecos de las voces y guitarras cuyas historias no habrían sido las mismas, de no haber visto la luz un 6 de febrero, en 1895. María Teresa Vera.

El Cerro, 6 de febrero de 2011

María Teresa Vera canta “Veinte años”

Se han publicado 8 comentarios



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  • iddia Veitía Gómez dijo:

    Nunca tendré YO palabras para agradecer todo lo que para mi,y en ese mi, incluyo a mi hijo, trae con sus memorables recuerdos, estudios, investigaciones.

    En este caso de Maria Teresa, me interesa mucho saber la relevancia del dúo que hizo con RAFAEL ZEQUEIRA entre 1914 y el 22, como asegura la propia María Teresa y con exceso de entusiasmo algunas pág de la red, en las que muchas veces no tengo certeza de su veracidad.

    Me llama la atención, porque de este músico, Zequeria, he podido encontrar muy poca información y es justamente el negro alto que aparece en esa increíble foto del 7-11-1916, junto a María Teresa, sentada con sombrero y guitarra ella.

    Parece ser que ellos dos grabaron por primera vez tres canciones de Rosendo Ruiz Suárez: CONFESIÓN; PATRIA Y HONOR y LLANTO DEL CORAZÓN. Sin confirmar, porque no encontré los temas en la discografía que de ellos aparece.

    De este dúo, aunque sin fecha de producción ni disquera, también he encontrado en la red (http://banense.blogspot.com/2010/02/maria-teresa-vera-y-rafael-zequeira-me.html) uno de sus múltiples discos, supongo; que se llama ME PARECE MENTIRA cuyos temas son
    Me parece
    Déjame tranquilo
    Solitario peregrino
    Palma Soriano
    Llorando a papá Montero
    Los cantares del abacuá
    El triunfo de la chancleta
    Sepulturero no cantes
    Resurrección de papá Montero
    Mi chiquita
    El reloj de Arturo
    Rayos de plata
    Mis lamentos a mi guitarra
    Cintura de alambre
    Buchín el carpintero
    Te revolvistes cayuco
    Mujer malvada
    Mulato choffer
    Popurrí de los vendedores
    Extracto de Alfonsa

    Gracias, por haberme hecho disfrutar de Cuba de la manera tan amena y detallada que lo hace
    un abrazo

  • Bruno dijo:

    Son pocos a los que esta cancion, en la voz de Maria Teresa Vera, no les evoque un viejo recuerdo. Gracias Cubadebate por permitirnos escucharla de nuevo.

  • roberto marquez dijo:

    Soy más que admirador de María Teresa Vera, un apasionado de su música, y sobre todo sus letras que considero verdaderos poemas.
    Recientemente un amigo de Brasil me pidió información y sus canciones, pero lamentablemente no he dado con su CD, ese de las voces del siglo.

    De María Teresa Vera se conoce poco, sobre todo los jóvenes que no se relacionan hoy con esas personalidades grandes del pentagrama cubano. Hay que divulgar, radiar, vender y ofertar esa buena música y dejar un poco las barrabazadas que se escuchan por el radio y ni hablar de la TV.

    En mis clases de Español he tomado textos de estos grandes de la trova tradicional cubana y los hemos analizados. Alumnos me han dicho: ¿Y quién escribió eso?.

    Así me pasó con la letra de la canción Los aretes que le faltan a la Luna, que es un texto impresionante por la belleza en metáforas y lenguaje literario.

  • Enmanuel Castells (Cuba) dijo:

    Lejos de aspirar al docto de la doctora María Teresa Linares, mujer imprescindible para el entendimiento de una cultura musical como la cubana; lejos de una poética expresiva como la pluma encendida de la doctora en almas que constituye para todos la señora Marta Valdés, y bien lejos de lo que en verdad enardeció ese tiempo de inicio, fundación de los hechos y promulgación de un legado eterno…me pregunto: sería pecado proclamar a María Teresa Vera como la legítima bárbara del ritmo, mucho antes que el gran Benny Moré?
    Imagino a muchos levantando las cejas y abriendo la boca así de grande. Y no estoy diciendo aquí que María Teresa Vera tuviera mejor voz que la del hijo de Santa Isabel de las Lajas. Estoy afirmando que ella, MUJER, fue la primera que paseó con su voz todos los géneros que le dieron nacimiento al movimiento trovadorezco del siglo XX y que luego el marketing tildó de “música tradicional cubana”. María Teresa Vera fue la voz para estrenar todos los grandes éxitos de todo autor leyenda y cantó sones, boleros, guarachas, montunos; lo que pasa que lo hizo con una cosa que se llama guitarra, bongoes, trompeta con sordina, contrabajo y claves. Nada de jazz band como lo hizo el bárbaro.
    Y para no perder la línea comparativa con el Benny, ese mostruo que le cantó a más de 20 ciudades o pueblos cubanos y lo hizo lo mismo en el Alí Bar que en la sala de mi casa en Bayamo, relean cuando Marta dice: “Cantaba en parques, hospitales, tabaquerías, logias, sociedades y gremios, en escenarios de teatro y en cines de barrio…” Acaso esto no es ser antecesor?
    Tengo en casa la compilación que se llama “María Teresa Vera la embajadora de Cuba”, donde están incluidos clásicos como Lágrimas Negras, Aurora, Mujer Perjura, Ausencia y Las perlas de tu boca, entre otras…pero aparte de deleitarme y viajar (ya sabes, Marta, no? Viajar)a cualquier rincón nacional con aire de cerveza, victrola, taburetes y viejos soneando con guayaberas de hilo, lo que realmente hago es imaginarme a esta mujer, única Dios mío, metida y rodeada entre tantos machos poetas, fumadores y bebedores, cantándole al alma de la vida toda, desde entonces y para siempre.
    Que maravilla, Dios Santo.

  • gladys regina dijo:

    Por supuesto que esa voz tiene que estar presente en la compilacion que hizo la Egrem,tambien incluiria entre las voces femeninas de mi agrado,en primer lugar:Esther Borja,ademas Miriam Ramos,Elena,Radeunda Lima,Dominica Verges,y otras…cada cual con su timbre y estilo propio,unas mas conocidas que otras pero todas cantantes de gran calidad tanto por sus facultades vocales como por la seleccion de sus repertorios.Debio ser una ardua tarea compilar,sobre todo para la discografia,todo lo mejor de una epoca ,(en este caso el siglo veinte) en cuanto a voces sin ser injustos,muchas felicidades a esas personas que consiguen brindarnos lo mejor de su trabajo de años para que lo disfrutemos en pocos minutos.

  • ALFONSO VIDAL dijo:

    FELICITACIONES A TODOS LOS CUBANOS POR ESTA GRAN ARTISTA MARIA TERESA VERA Y PERMITIRNOS ESCUCHAR TAN BONITA CANCION “VEINTE AÑOS”Y CONOCER EN ESTE ARTICULO DE MARTA VALDES LA VIDA DE ESTA GRAN CANTANTE¡¡¡VIVA CUBA SOCIALISTAS Y SUS ARTISTAS¡¡¡. DESDE COLOMBIA¡¡¡¡

  • Orlando dijo:

    Estimada Marta:
    Me satisface mucho de que además de extraordinaria compositora e intérprete te ocupes tanto, y con tanta calidad, de escribir sobre las grandes figuras de nuestra música. El tema de María Teresa Vera me ha tocado muy de cerca. Soy un apasionado de sus canciones y recuerdo como me emocionaba oirla y hasta me ponían tristes algunas de sus canciones cuando mi época de estudiante de doctorado en Praga.
    Siendo muy joven, un amigo también muy joven, me llevó a su casa y me la presentó. En otra ocasión me había llevado a conocer a Sindo Garay. Ya estaba viejecita, igual que Sindo, pero tenía unos ojos brillantes, vivos que me imagino encalidaban a los contemporáneos de su época. Hablé un rato con ella y salí una vez más enorgullecido de que fuera cubana y estuviera aún viva y locuaz.
    También tengo el disco de Voces del Siglo y, como no, me gustaría tener una compilación completa y una biografía más amplia. Gracias.

  • yhg dijo:

    por favor me pueden facilitar la letra

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Marta Valdés

La Habana, 1934. Compositora, guitarrista e intérprete de sus obras. En 1955 se inició como compositora con su canción “Palabras”. La autora ha basado sus creaciones en géneros como el bolero y la canción dentro del estilo “feeling”. Entre los intérpretes de su obra se encuentran Elena Burke, Doris de la Torre, Bola de Nieve, Cheo Feliciano, Reneé Barrios y, más recientemente, prestigiosos artistas suramericanos y españoles que se han sumado a esta lista.

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