El manual de alfabetizadora de mi madre
Mi madre se llama María, fue alfabetizadora- como tantas y tantos jóvenes de la época. Yo no había nacido en aquel 1961 pero desde que tengo recuerdos veo en casa dos libretas que han ido envejeciendo con el tiempo hasta convertirse en un tesoro que he heredado, tal vez por aquello de que soy la periodista de la familia.
Mi madre ha contado muchas veces esas historias. Fue alfabetizadora popular, en un batey campesino de Artemisa –de donde somos. Siempre me ha causado emoción ver su manual y la libreta de uno de sus alfabetizados, que ella ha conservado con tanto celo no por afición al archivo sino porque ahí está también el secreto de su vida.
He ojeado mucho la libreta en cuya portada –ya descolorida por el tiempo- está una foto llena de rostros, la bandera cubana y el ¡Venceremos! que ocupa todo el tramo superior del Manual; y tres pensamientos en la contraportada que me encantan: dos de Martí y uno de Fidel. Y por dentro, las palabras, las frases a completar… y la letra insegura del alumno, con trazo de comienzo.
La otra libreta es la de Luis Collazo Ruiz, el alumno de mi madre. Él era campesino, tenía unos sesenta años y solo sabía de la tierra y de la miseria que le rodeó siempre. Cuando abro su libreta –con algunas hojas sueltas- me detengo en su letra, en su esfuerzo para escribir una y otra vez su nombre y una firma que recién estrenaba. Mi padre me cuenta que cuando después de la alfabetización Luis Collazo fue al banco y se disponían a tomarle sus huellas dactilares como firma, él se viró erguido y dijo: “No! ¡Ya yo sé escribir! ¡Ya no tengo cascos!!!”
La libreta de Luis Collazo va contando sus progresos, en la medida que iba aprendiendo el alfabeto; y las repeticiones de papá, pipa, palo, pico, pala… hasta llegar a oraciones completas: “Los campesinos trabajan en la cooperativa”. ¡Las últimas palabras de su libreta son su nombre y apellidos!... Cuando muchos años después me tocó filmar como reportera de la televisión la Campaña de alfabetización de la Venezuela de Chávez, comprendí lo que significaba escribir nuestro propio nombre. Nunca había visto analfabetos y ese suceso, que tuve el privilegio de vivir, me devolvió el reencuentro con la historia de mi madre.
Mi madre hoy tiene Alzheimer. Entonces se le confunden los recuerdos, pero entre los tres, mi madre, mi padre y yo, vamos reconstruyéndolos de a poco para no olvidar; y en mis manos están su diploma de alfabetizadora, su medalla, la libreta de Luis Collazo y el Manual. Aunque mi madre hoy tiene Alzheimer, en mis manos ella me ha dejado la Patria.

Portada del Manual.










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Muy emotivo y bello. cuida mucho a tu madre y que Dios la proteja al igual que a ti y tu papa. que mas te podria decir mi niña
Una epopeya grandiosa la campaña de alfabetización. gracias por compartir las experiencias de su mamá en este artículo, fue de gran ayuda para trabajar con mis estudiantes, futuros maestros de esta Revolución
Excelente trabajo!
Me gustaria mucho contactar con Maribel.
Mi cei: 52496833
Gracias