Archivo CD: Eduardo Delgado, “compañero de la jodienda revolucionaria”

Eduardo Delgado Bermúdez. Foto: Cubaminrex/Cubadebate.
Tenía 15 años y “era un flacucho con menos de 40 kilos de masa corporal”. Al filo del mediodía lo empujaron hacia el interior de la Novena Estación, ubicada en Zapata y calle C, al lado del Castillo del Príncipe, en La Habana. El teniente coronel Esteban Ventura Novo, jefe de distrito de la Policía, lo esperaba “enterito”.
“Cuando me obligaron a sentarme, Ventura se estaba poniendo su impecable saco blanco de dril 100. Era famoso por ser figurín. Me miró y dijo: ‘Coño, pensé que eras mayor, pero eres un pichoncito’. Permanecí callado. Entonces, ordenó que me retiraran y aislaran inmediatamente. Antes de dar la media vuelta, soltó la frase que no lo dejaba dormir: ‘Cabrón, así que tú eras el de la idea del curare’. Me quedé frío y pensé: ‘Me jodí’”.
Eduardo Delgado Bermúdez es un sobreviviente. “En la lucha clandestina estábamos vivos de milagro, siempre te sentías perseguido por el ojo de un francotirador. Te tocaba, o no. A veces, las circunstancias te podían salvar o matarte”, piensa en voz alta el profesor del Instituto de Relaciones Internacionales Raúl Roa García. Afuera, el bullicio de los jóvenes estudiantes rompe la angustia que dejan sus palabras.
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