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Figuerola a 60 años de su plata en Tokio: Cuba corrió conmigo(+ Fotos, Audio y Video)

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Enrique Figuerola durante sus declaraciones a Cubadebate. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Enrique Figuerola esperaba desde temprano. Al llegar a su casa en el municipio habanero del Cerro lo encontramos en el portal, ansioso por contarnos su historia detrás del mito de Tokio 1964. Sesenta años de la medalla de plata que abrió los caminos del olimpismo en Cuba, después del triunfo de la Revolución.

Entramos y nos enseña su altar deportivo, construido minuciosamente en el segundo piso. Ahí guarda toda su vida. Foto a foto, recorte por recorte desde que tenía un año y 11 meses, cuando aún no pensaba ser deportista. “Aquí se hará un museo de la Olimpiada de Roma. Todo lo que sucedió. Mi preparación va a estar reflejada ahí. Igual se hará con la de Tokio, por supuesto”, nos cuenta.

Continúa mostrándonos algunos momentos y la emoción regresa a la línea de meta. “Esto fue en Chicago. Aquí estoy en el Cerro Pelado. Esta es la del récord del mundo en Hungría; aquella, en la Crisis de Octubre; la otra de la esquina fue con el campeón del mundo de 1956”.

Cada rincón da fe de la memoria del Fígaro, como le nombró su amiga Alejandrina Herrera y permaneció entre familiares y amigos.

Señala la foto de los Panamericanos de Brasil 1963 y el clasificatorio preolímpico de Tokio; luego, otra de cuando recibió de manos de Fidel uno de los tantos trofeos que ganó en su carrera. “Ese solo lo tenemos Teófilo y yo”, recuerda con orgullo. Entonces, su vista se detiene en una instantánea en la que aparece preparándose junto al destacado corredor estadounidense Bob Hayes para Tokio 1964.

Son muchas las emociones, pero aunque tuvo siempre una arrancada “milagrosa”, le propongo ir tramo a tramo, como el photo finish de la época en que toda Cuba ansiaba su medalla.

Enrique Figuerola conserva todas las memorias en su casa.Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

***

Su niñez transcurrió en una época difícil, incierta, en Santiago de Cuba. “Mi padres no pudieron estudiar. Mi papá había sido carpintero y mi mamá modista.

“Llegué al deporte como todos los niños de este país antiguamente, con los juegos en la calle. En mi barrio jugábamos, corríamos, montábamos bicicleta, participábamos en todas las actividades deportivas.

“Soy del barrio santiaguero Los hoyos, en El Moncada. Teníamos aledaño el estadio Maceo, el instituto que tenía una pista, el malecón donde se desarrollaban todas las actividades, pero donde más jugábamos era en el barrio, porque no había posibilidades de ir a otro lado. En el barrio comenzaba todo.

“Ahí te captaban, y también en las escuelas primarias. Las clases de Educación Física se hacían en la calle, un parque y, por ejemplo, cuando había alguna competencia o pruebas íbamos a las instalaciones. De ahí salía la gran mayoría de los atletas.

“Empecé mis estudios en una escuela privada y cuando tuve ocho o 10 años fui a la escuela pública. Había una profesora a la que mi mamá le daba dinero y me cuidaba mientras ella trabajaba. Todo era muy difícil en la mayoría de las escuelas.

“Desde la primaria pública número cinco, yo participaba en atletismo y béisbol. De primero hasta sexto grado teníamos actividades que se hacían en los parques y en las instalaciones. A veces, había una competencia organizada y así fue constantemente, al igual que en la secundaria.

Cuando triunfó la Revolución, llegó el alma. Eso fue para mí y para todo el mundo, porque era imposible estudiar y salir adelante. Nosotros teníamos unos padres que se preocuparon, pero la gran mayoría no podía llegar a hacer nada.

“Estudié en la escuela de artes y oficios y posteriormente vine para la Universidad de La Habana. Empecé Ingeniería Eléctrica, pero no la terminé.

“No se podía vincular el estudio con el deporte, porque prácticamente estaba siempre fuera de Cuba. Entonces, me hice licenciado en Cultura Física, aunque también estuve la mayor parte del tiempo fuera de Cuba”.

Enrique Figuerola desde el comienzo mostró actitudes para el deporte. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Del béisbol al atletismo: Las pasiones del Fígaro

Desde el comienzo, Figuerola mostró sus potencialidades en el atletismo. A sus 86 años, rememora sus éxitos como si solo hubiesen pasado unos meses. “Desde que empecé, sabía que tenía grandes posibilidades de romper el récord del mundo. Tenía las condiciones, el desarrollo, pero me faltaba el dominio de la técnica, porque jugaba béisbol.

“En 1956 , a los 16 años, debuté con un resultado mundial. Mi entrenador fue José del Cabo Set (Pepe del Cabo), de nacionalidad italiana.

“En 1959, competí por primera vez y fue en los Terceros Juegos Panamericanos, en Chicago. Obtuve el tercer lugar y estaba en ese puesto en el ranking mundial, pero casi no había competido internacionalmente, solo en México y Puerto Rico.

“Al año siguiente, se celebraron los Juegos Olímpicos de Roma. Por primera vez, después del triunfo de la Revolución, llegaba un atleta cubano a una final olímpica en atletismo. Quedé cuarto.

“Posteriormente, fui campeón centroamericano y panamericano, campeón mundial universitario dos veces y logré el récord mundial en 1967, en Hungría, con 10 segundos. Ese año, incluso, batí esa marca cuando corrí 9.90 en Bulgaria, pero no fue reconocida porque las condiciones del estadio no eran óptimas.

“Pero, además, me mantuve por varios años en el ranking mundial. No paraba en Cuba. Siempre estaba afuera, en Inglaterra, en todas las competencias grandes que se dieron en el mundo, y obtenía el primer lugar.

“Todo eso me lo garantizaban el Inder y la Federación Cubana de Atletismo con sus relaciones. Estuve entre el uno y el dos del ranking hasta los Juegos Olímpicos de Tokio 1964. Ahí estaba el norteamericano Bob Hayes, que medía 1.96. Era una mole, con una zancada impresionante. Fue el primer humano que hizo 10 segundos”.

Enrique Figuerola recuerda la carta enviada por el Comandante en Jefe a Llanusa. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

De pronto nos muestra la foto de José Llanusa, presidente del Inder, leyendo la carta que Fidel envió felicitándolo y elogiando cómo estaba el país por la medalla de plata en Tokio. “Lo de Tokio 1964 fue muy importante. La Olimpiada es lo más grande que tiene un atleta. Era la vida misma, porque sabía que el pueblo estaba pendiente y Fidel enseguida llamó de madrugada.

“Luego me dieron un gran recibimiento. No había conquistado el título, pero me gané la admiración de todos los cubanos”.

Photo finish de un récord

La mañana del 15 de octubre de 1964, Figuerola andaba inquieto. Habría una gran final de los 100 metros planos. La Olimpiada de Tokio alcanzó gran popularidad en el mundo entero. “Recuerdo que la prensa les llamó los juegos perfectos, porque allí comenzaron las transmisiones televisivas y todo el despunte de la tecnología en función del deporte. Eso hacía aumentar la presión.

Yo medía 1.67 metros. Era muy pequeño, pero tenía una arrancada prodigiosa. Bob parecía un gigante a mi lado. Cuando alcanzaba su máxima velocidad su pasos eran amplios, un metro cuarenta, y mis zancadas eran de un metro y pico. Entré con 10.02, una centésima después. Él había hecho diez segundos, y tercero fue el canadiense Harry Jerome.

“También, Bob y yo habíamos tenido un mano a mano en Roma 1960. Terminé cuarto y él fue ganador.

“Después tuvimos otro, pero me afectó una situación en el cuello y tampoco pude ganarle. Aún así siempre me llevé bien con él. Era solo rivalidad deportiva. Nunca tuvimos problemas con los atletas norteamericanos.

“Volviendo a Tokio... Ese día, los entrenadores de Hayes lo habían estudiado todo. Ya me conocían desde los Panamericanos de Chicago, donde fui campeón, y también de las preparaciones. Yo le había ganado a Bob en entrenamiento, en tramos de 60 metros. Ellos sabían que tenía una arrancada bastante rápida y trabajaron en función de eso.

“Incluso, habían detectado una colocación incorrecta en mi despegue y lo aprovecharon. No obstante, técnicamente, siempre sería él el ganador, por su fortaleza y estatura”.

Enrique Figuerola guarda la foto del clasificatorio de Tokio que fue definido por photo finish. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

La figura de Fidel es recurrente en sus fotos, ¿cómo recuerda esa época?

–Fidel siempre estuvo pendiente, y no solamente de la carrera, sino de todo el deporte. Era el mayor consejero. No hablo solamente del atletismo, él daba orientación a todo. Nos llamaba atleta por atleta.

“Después de los Panamericanos de Brasil, me invitaron al preolímpico en Japón. Ese año, los americanos no querían que Cuba participara; Fidel se enteró, porque lo llamaron los rusos diciendo que si no iba Cuba, ellos tampoco.

Fue una competencia que se hizo en un día. Fidel llamó, yo estaba en Puerto Alegre, y me dijo que de Puerto Alegre arrancara para allá. Hubo que venir a Cuba para coger todos los bultos y estar una semana viajando para llegar a Tokio.

“El tramo fue de Sao Paulo a Tokio. Nada comparado con las condiciones de hoy. Al llegar, las cosas también estuvieron difíciles. Como te había dicho, fue en un día y tuve que participar sin comer. Gané de forma apretada. La decisión final fue por photo finish, pero mi objetivo, que era asistir a los Juegos Olímpicos de Tokio, estaba cumplido.

“Y a partir de ahí, Fidel me dio todas las instrucciones hasta la competencia. Siempre estuvo pendiente”.

Luego llegaron otros méritos. ¿Qué representó la medalla de plata olímpica en México 1968?

–La cuarteta fue una gran experiencia. Nos costó trabajo, porque el relevo es un deporte colectivo y tuvimos que dejar la individualidad. Al principio, todo el mundo velaba por lo suyo, pero luego nos reunimos y se armó una cuarteta de lujo, porque teníamos muchos velocistas.

Cuarteta del 4X100. Foto: Archivo Bohemia.

Consejos del Fígaro

¿Qué considera fundamental para un velocista?

–El desenvolvimiento y rapidez. Después de eso, es fundamental la fortaleza. Luego, se va conformando la mecánica de la carrera. Y tienes que tener una preparación física general en todo, más aún hoy en día.

“En mi época, corríamos con la condiciones naturales prácticamente, pero ahora hay muchos medios. Por eso están corriendo nueve cincuenta y pico y el récord es otro. He admirado a muchos, a Carl Lewis, Usain Bolt... Pero todo empezó por el norteamericano Jesse Owens, que alcanzó tres títulos en 1936 y Hitler no quiso darle la mano en aquellos Juegos.

¿Qué hace actualmente?

–Estoy dedicado a la estancia en la casa, producto de toda la situación en el mundo. Además, ya son 86 años. De vez en cuando, sigo el deporte, pero no activamente, porque ya el tiempo no da y con los problemas que tenemos con la transportación es más difícil.

“A veces, voy a la Ciudad Deportiva, es complejo ir al estadio Panamericano. Con frecuencia asisto a un encuentro que tenemos algunas glorias deportivas. Funcionamos como institución y damos orientaciones a las nuevas generaciones. En otras ocasiones, la Federación de Atletismo nos llama. Y así.

“Después de mi retiro, fui el primer entrenador del equipo juvenil. Luego, pasé a dirigir el atletismo. En esa época fue cuando salieron todos los récords de Alberto Juantorena, Silvio Leonard y Elmer. Fui profesor de ellos.

“Siendo atleta, yo estaba también en la federación. Cuando me retiré, que no quería, pues mi deseo era seguir entrenando, me dijeron que fuera a dirigir. Y después del setenta me hicieron director de deporte y también estuve en la federación hasta hace poco”.

Enrique Figuerola, a 60 años de un récord. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

¿Está pendiente de los Juegos Olímpicos?

–Muchos estamos hoy pendientes de los Juegos Olímpicos. Aunque no todo lo que quisiéramos. Por ejemplo, en el atletismo las actividades se están efectuando en provincia o en el exterior. Y la información es muy poca.

“He visto los resultados que se tienen algunos atletas fuera de Cuba, pero las noticias no son claras y las preparaciones son en el exterior, por las relaciones de las federaciones cubanas con la internacional para desarrollar el deporte y con vistas a las olimpiadas.

La situación está bastante difícil. Ha habido un grupo de atletas con buena perspectiva, pero por la misma situación se han perdido. Muchos van a España. Los clubes de España los contratan. Y así.

“Confiamos en que nuestros atletas siempre darán el máximo, pero no es fácil vaticinar. Está muy convulso. La política incide en los eventos y en contra de nosotros. Nuestros atletas tienen alma, corazón y vida. Pienso que el patriotismo nuestro siempre influirá en los resultados”.

¿Satisfecho Figuerola con su carrera deportiva?

–Satisfecho nunca estoy. Pero el deporte es así, más aún el alto rendimiento. Mi medalla de plata fue histórica en su contexto. Cuba corrió conmigo.

“Queda una alegría inmensa, por lo que representó para nuestro pueblo y el mundo. Es mi gran orgullo como atleta darle a la patria ese momento de ondear la bandera en Tokio.

“Fue un resultado que ayudó al desarrollo del deporte en Cuba. Gracias a él hemos crecido en el atletismo. Es para Fidel, que ha sido el impulsor del deporte cubano. Por eso hay que contar con nosotros en todo.

“Y es que, a menudo le digo a los jóvenes atletas, que lo más grande que uno tiene, es representar a su patria internacionalmente. Siempre el pueblo te lo agradecerá.

“Al cabo de 60 años por dónde quiera que paso, todo el mundo me saluda. Es lo que queda”.

Enrique Figuerola, gloria del deporte cubano. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Enrique Figuerola fue el mejor atleta cubano en la década del 60. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Otros resultados deportivos de Enrique Figuerola (velocista de 100 y 200 metros planos)

  • Cuarto en los Juegos Olímpicos de Roma 1960 (igualó la actuación del Andarín Carvajal en San Luis, 1904, e inauguró la presencia cubana en una final olímpica de velocidad.
  • En 1964, estrenó los reinados en la encuesta de Prensa Latina para elegir al mejor deportista de la región.
  • En junio de 1967, igualó con 10 segundos el récord mundial vigente entonces para el hectómetro.
  • Fue el primer cubano en batir récords del mundo en la especialidad.
    Encabezó el ranking nacional en 100 y 200 metros planos durante 10 años, imponiendo 29 récords nacionales.
  • Campeón Panamericano en Brasil (1963)
    Campeón Centroamericano en Puerto Rico (1967) y doble monarca en universiadas mundiales.
  • Medallista de plata olímpico como integrante del relevo 4x100 en la Olimpiada de México 1968.
  • Durante la década del sesenta, resultó imbatible en Cuba y fue elegido el deportista más destacado de 1961 a 1971.
  • Fue seleccionado entre los 100 mejores deportistas cubanos del siglo XX

Figuerola con su medalla olímpica en Tokio 1964. Foto: Bohemia.

En video, declaraciones de Enrique Figuerola

En audio, entrevista con Figuerola

Punto deportivo con Figuerola:

Vea además:

Enrique Figuerola: Mi medalla de plata en Tokio 1964 es para Fidel (+ Video)

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  • Manuel Humberto López Rodríguez dijo:

    Cubano gigante

  • Yipsy Diaz dijo:

    Lo conocí personalmente , y amiga de su hermana Asunción Figuerola Camue .Estudiamos juntas medicina y nos queremos mucho .
    Siempre el muy humilde y revolucionario unido a nuestro comandante en jefe

  • Isberty dijo:

    Muy buena realización periodística.. Gracias y éxitos en su profesión.

  • victor luis olivera rodriguez dijo:

    Es uno de los íconos del deporte revolucionario, ejemplo para las actuales y futuras generaciones del Atletismo cubano, mucha salud y años de vida, felicidades campeón

  • Ernesto Perez dijo:

    Un sprinter corajudo..
    Grande entre los grandes...!!!

  • sira dijo:

    Uní de los mas grandes exponentes delndes exponentes del deporte en Cuba Gracias por ttus hazañas y cimpriniso

  • @adriancamaguey dijo:

    Muy buena entrevista. Gracias. Felicidades a Figarola.

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Angélica Arce Montero

Angélica Arce Montero

Periodista de Cubadebate. Graduada de Periodismo en la Universidad de Pinar del Río (2014). En 2019 se habilitó como narradora-comentarista deportiva (ICRT). Máster en Entrenamiento Deportivo (2020). Colaboradora del programa televisivo Mesa Redonda.

Abel Padrón Padilla

Abel Padrón Padilla

Fotorreportero de Cubadebate. Trabajó en la Agencia Cubana de Noticias (2008-2018) y en el periódico Trabajadores. Correo: abel@cubadebate.cu

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