“El cuidado es un trabajo que por desgracia no es remunerado”: Historias y desafíos de los cuidados en Cuba (I) (+ Video)

Investigadora del grupo de Estudios sobre Familia del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS) y cuidadora, Felicitas Regla López Sotolongo. Foto: Cubadebate.
“El cuidado es un trabajo. Y es un trabajo que por desgracia no es remunerado”.
Felicitas Regla López Sotolongo lo tiene muy claro y quizá por eso pronuncia esas palabras con detenimiento, con énfasis.
Como cuidadora por partida doble en su vida, sabe al dedillo los desafíos que implica para cualquier persona esta labor, y tiene mucho más aprehendidos los retos que para una mujer— y más cuando se está próxima a cumplir los 60 años, como era su caso— tiene la tarea de cuidar.
“Es un trabajo”, insiste, casi siempre depositado sobre los hombros de las mujeres y poco reconocido como soporte de la vida. Es un trabajo y como tal debe ser visibilizado, enfatizó en diálogo con Cubadebate esta mujer.
Investigadora del grupo de Estudios sobre Familia del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), y con 70 años ya cumplidos, López Sotolongo nos acerca desde su propio testimonio a la urgencia de reconocer a los cuidados como un derecho universal, un paso esencial en el tránsito hacia una sociedad donde esta labor esté basada en la corresponsabilidad.
“Tuve la experiencia de cuidar a mi madre y a mi padre. El cuidado más largo, que más se extendió, fue el de mi mamá. Ella fue una tremenda buena madre que me formó sobre valores, sobre el amor, la familia… y me correspondía cuidarla cuando ella llegó a una edad avanzada. Pero, ¿qué significó para mi? La ruptura laboral”, cuenta López Sotolongo.
“Me vi obligada a dejar mi trabajo, tuve que enfrentarme a situaciones muy difíciles económicamente. Hasta un día que llegó un amigo y me encontró en un estado bien deplorable: nerviosa, ansiosa… Me faltaba lo más importante para mí, que era el trabajo. Yo tenía un trabajo, pero un trabajo de cuidar. Me faltaba el otro, el que siempre hice, el trabajo profesional, investigativo, como asesora, como especialista”, rememora la entrevistada.
Esta persona abrió una puerta. “Permitió que yo conociera a otra persona maravillosa, directora de un centro que cuando me vio me dio la oportunidad de trabajar a distancia. Ella me dijo: ‘tú eres jurista, yo necesito aquí a una persona que me apoye en determinadas tareas jurídicas’.
“Me dio la oportunidad de trabajar desde mi casa durante el día y en determinados momentos acceder al centro. Es decir yo tenía vida laboral, pero una vida laboral con flexibilidad”, apuntó.
Perder su vínculo laboral al comenzar a cuidar a sus seres queridos es uno de los costos de los que Felicitas habla, por el impacto que representa en la vida de quien cuida.
“Yo en ese momento dije: ‘aquí lo que tengo que hacer es jubilarme’. Y me jubilé, como dice la gente, con la ley antigua, una jubilación mínima. Realmente yo no podía mantener a mi mamá, no podía mantener las condiciones que yo necesitaba de manera económica”, rememora.
La comprensión de Isabel Hansel, “a quien recuerdo con mucho cariño y le agradezco muchísimo”, fue más que un aliciente para esta mujer, fue esa red de apoyo imprescindible y que no debería faltar a quien cuida.
“Ninguna tarea se dejó de cumplir. ¿Qué hacía yo? Trabajaba en horario de noche. Después que yo terminaba mi trabajo como cuidadora, que ya mi madre se acostaba, que ya estaba alimentada, que ya no había ningún problema… era que empezaba a trabajar.
“Claro, dormía poco porque evidentemente si había que trabajar de noche, ya cuando prácticamente iba a descansar veía que comenzaba el día. No eran todos los días iguales. Habían días menos azarosos para mí, pero por lo general (y eso es un llamado) el problema está en flexibilizar la jornada laboral, en darle al cuidador espacios para que pueda cuidar, pero para que pueda también ser útil a la sociedad.
“¿Cuántas personas no hay hoy en día que dejan de trabajar? Hay algo muy interesante: la feminización de los cuidados ¿Quién cuida? La mujer. Eso es una idea desde la sociedad: ‘la mejor que puede cuidar es la mujer’ y esa idea hay que deconstruirla. Todos podemos cuidar, todos tenemos derecho y todas tenemos derecho a cuidar y a que nos cuiden”, subrayó López Sotolongo.

Imagen de la campaña Reconocer y Valorar Los Cuidados.
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De 19 189 personas entrevistadas en Cuba en 2016 –de acuerdo con la Encuesta Nacional de Género llevada a cabo en ese año– , un total de 964 declararon haber tenido que abandonar el empleo en los cinco años anteriores a la entrevista, para cuidar: 802 eran mujeres y 162 hombres.
Para la doctora en Ciencias Sociológicas, Rosa Campoalegre Septien, hablar de cuidados requiere tomar como uno de los puntos de partida para el debate la feminización que los caracteriza.
“Cuántas horas dedican las mujeres a los cuidados y qué tiempo invierten los hombres en esta misma actividad. Cuando vemos el horario de una familia, hay una brecha a favor de los hombres. Ellos tienen mayor tiempo disponible para otras actividades en relación al tiempo disponible que tenemos las mujeres”, reflexionó la profesora e investigadora titular del CIPS.

Imagen de la campaña Reconocer y Valorar Los Cuidados.
En diálogo con Cubadebate, la especialista sostuvo que hay que concebir los cuidados como un derecho universal, un concepto que a su juicio tiene muchas aristas. “La primera de ellas es que sí, todos tenemos derecho a los cuidados en alguna etapa de la vida, todos los necesitamos, los proveemos. Pero hay algo muy interesante y es el derecho a decidir cuándo, cómo, a quién y en qué condiciones se cuida”, dijo.
“Este derecho generalmente es negado a las mujeres, porque existe una división sexual del trabajo. Desde la cuna nos están diciendo que el rol de las mujeres es especial para cuidar, un mito que hay que desmontar. Todas las personas tenemos la capacidad para cuidar. Un tercer aspecto esencial es que hay que autocuidarse, no basta con cuidar: en otras palabras, si no te autocuidas no podrás cuidar. Es una condición también para la vida”, señaló Campoalegre Septien.
Sin embargo, la experta llama la atención sobre el hecho de que en esa división sexual de los cuidados, también están distribuidos racialmente. “Las mujeres racializadas en esta América Latina y el Caribe, son las que mayor cantidad de horas de tiempo de procesos de cuidado tienen a su cargo y las que están más precarizadas en esos procesos”, señaló la investigadora.
“En el caso cubano, cuando vemos determinados espacios de cuidado, observamos la brecha que marca la racialidad. Si observamos cómo se distribuyen, cómo se precariza en algunos contextos, podremos ver que esos rostros tienen color. Por eso decimos que no se puede entender ni solucionar el problema de los cuidados, no se puede avanzar hacia una sociedad de los cuidados, —donde estos se redistribuyan, reconozcan y resignifiquen– sin desracializarlos”, apuntó Campoalegre Septien.
“Hay experiencias tremendas y no tiene que ver con la envergadura de la población afrodescendiente. Esto pasa en todos los países. Veamos Uruguay, Argentina…, países donde hay un mínimo por ciento de población afrodescendiente…En México siguen siendo las mujeres racializadas las que hacen la mayor parte de los cuidados. Entonces este es un tema de justicia social, pero también de equidad racial. Una justicia social que llegue hasta allá, hasta la equidad”, enfatizó.

Doctora en Ciencias Sociológicas, Rosa Campoalegre Septien. Foto: Cubadebate.
De ahí que, a juicio de la entrevistada, el cuidado social –que va más allá de los cuidados a largo plazo a personas mayores– hay que entenderlo en esa intersección género y raza o color de la piel, porque hay sectores que están feminizados, pero al mismo tiempo están racializados, una brecha que lejos de revertirse se acrecienta.
“Miremos la educación primaria y el papel de las maestras, miremos las enfermeras en los hospitales y otros escenarios donde se provee cuidados profesionales. Hay determinadas cuestiones que tienen que ver con el cuidado y con el trabajo doméstico, donde el rostro son mujeres, y dentro de estas las mujeres negras o afrodescendientes, en su mayoría de más de 60 años”, remarcó.
“Por eso hablamos de que los cuidados están unidos a la demanda feminista, de que no puede seguir la división sexual del trabajo. Tampoco puede seguir la división racial ni la etárea. Alrededor del 60 % de las personas que realizan trabajos de cuidados y domésticos son mujeres racializadas. Ese número nos está diciendo muchas cosas”, dijo la experta, quien señaló que la pandemia de la covid-19 visibilizó con más fuerza esta problemática.
“En Cuba esa tendencia también se manifiesta. Las mujeres racializadas tienen un peso importante en el trabajo de cuidado remunerado o no en el país”, apuntó la investigadora.
“No podemos perder de vista las múltiples intersecciones que recogen los cuerpos de las mujeres. Y esas intersecciones tienen que ver con las desigualdades, también en los cuidados. Ser mujer, negra, madre, racializada o no, una mujer urbana, una mujer que tiene un nivel de escolaridad determinado, una mujer en situación migratoria… todos son factores que pueden estar presentes”, sostuvo.
A ello se suma los dilemas de una sociedad altamente envejecida como la cubana. Al cierre del 2022 este indicador se situó en 22.3%, de acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). “Cada vez hay más personas que envejecen, más personas que demandan cuidados y menos personas que pueden proveerlos de manera sistemática”, reflexionó.
Transversal a todos los elementos anteriores, la investigadora coloca en el debate lo que ella llama uno de los grandes desafíos en relación a los cuidados: “¿Cómo enseñamos, educamos en los valores de una sociedad del cuidado?
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Cuando a Felicitas Regla López Sotolongo se le pregunta qué es lo más importante para una persona cuidadora no vacila en responder: “Redes de apoyo”, aseguró.
“Tuve personas que hoy son mis amigos, mis hermanos, gente que quiero, gente que aprecio, que en aquellos momentos tan difíciles me tendían una mano. A veces de manera material, pero también de manera espiritual. Llegaban, por ejemplo, en la tarde a mi casa. Ya yo estaba agobiadísima por todo el trabajo del día: lavar, tender, cargar por seis años a mi mamá encamada… Fueron muchas cosas, muchos momentos difíciles y yo no soy una persona joven. Podrás imaginar que una persona adulta mayor cuidando a otra persona adulta mayor fue bien difícil”, relató.
“Ya yo estaba próxima a los 60 años y estaba cuidando, es decir, que yo también requería cuidados. Pero, ¿quién me cuidaba a mí? Yo no tenía quien me cuidara, no tenía quien me tomara la presión, yo no tenía quien me dijera ‘vete hoy para la playa, descansa, siéntate en un parque’... No había nadie más, pero las redes de apoyo, para mí fueron muy importantes. Les agradezco y les agradeceré mientras viva. Es la persona que es vecina, pero que te toca la puerta y te trae algo, aunque sea un paquetito de caramelos, lo que fuera, lo que encontraba. ‘Mira, te traje esto para tu mamá’.
“Está el vecino que te decía: ‘te voy a buscar el pan’. Una ayuda. Está el otro que a lo mejor me veía con cara de amargura y se sentaba y me decía: ‘ay espérate’ y me hacía un cuento y me hacía reír. Eso también es respiro del cuidador. A la persona que cuida no se debe dejar sola, esa persona tiene que tener un acompañamiento o bien de la familia…, en mi caso yo no tenía familiares próximos pero, tenía vecinos, amistades…
“Hasta una llamada por teléfono alivia a un cuidador o a una cuidadora. Lo alivia porque tiene que dejar de hacer lo que está haciendo, por obligación, para escuchar a alguien que te llama a lo mejor con un problema… Ya tú tienes un problema, pero te llamó el amigo o la amiga con otro problema y ya te obliga un poco a despejar el ambiente y conversar. Esas son experiencias necesarias y maravillosas”, refirió.
Felicitas vuelve a hablar de la importancia de la reincorporación al trabajo con flexibilidad, de no perder el vínculo y la posibilidad de seguir siendo útiles a la sociedad y no aislar a quien cuida.
“Ese tiempo para mí, en el que yo estaba leyendo, que estaba estudiando, que estaba preparando una resolución o que estaba analizando un caso, ya salía del trauma aquel que tenía, en el que me sentía atada de pies y manos, en el cual no era yo, sino otra persona que había tenido que empezar a transitar por el camino del cuidado, sin experiencia anterior.
“Cuidé a mi padre, pero fue un breve tiempo. No fue tan longevo como mi mamá. Mi madre vivió 104 años para dicha mía. Y le agradezco a la vida mucho porque la disfruté. Pero ese disfrute lleva implícito la parte del cuidado. Y ya te digo, por lo general son adultas mayores las que cuidan, por ejemplo a sus esposos, porque han vivido juntos 30, 40 años y cuando el esposo o la esposa enferma, esa persona tiene que cuidar.
“La sociedad cubana debe entender, los cubanos y las cubanas tenemos que sensibilizarnos con este tema de los cuidados. Es un problema, no solo de la familia, sino también de la sociedad en su conjunto ”, insistió.

Imagen de la campaña Reconocer y Valorar Los Cuidados.
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“Las necesidades de cuidado son otras, serán otras mañana. Cambian por las dinámicas sociales, por la dinámica poblacional y también por la dinámica cultural de la sociedad”, aseguró la socióloga Campoalegre Septien .
Para la investigadora, es preciso y urgente ver los cuidados con ese anteojo progresivo y también crítico. “Yo pienso que en relación a los cuidados hay mucho que deconstruir. Cuando digo deconstruir, me refiero a que hay que derribar todas esas tradiciones, mitos y prácticas discriminatorias en el cuidado, pero hay que construir nuevas. Nuevos conceptos, nuevas ideas, atrapadas y asentadas en los valores existentes”, dijo.
Por ejemplo, cuando hablamos de la colonialidad, nos referimos a las huellas del hecho, del régimen y del orden colonial que persisten hoy, sostuvo.
“Qué cosa más colonial es que sean las mujeres las que se ocupen de los cuidados. Por lo tanto, aquí no solo es una colonialidad del desequilibrio de poder entre los sexos sino también una colonialidad del género y del saber, porque incluso se nos acusa: ‘ustedes son las que saben cuidar’. Siempre digo ‘yo sé que tú sabes cuidar, hazlo conmigo’”, dijo.
“Todo se educa, todo crece. ¿Quién enseña a amar? ¿Quién enseña a cuidar? Son respuestas también que solo no podemos aplicárselas, no podemos exigírselas a las familias. Tienen que ser respuestas a todo nivel de desarrollo de la sociedad, desde lo individual, desde lo familiar hasta las políticas”, afirmó.

Imagen de la campaña Reconocer y Valorar Los Cuidados.

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Continuará…
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Excelente trabajo; es el verdadero reflejo de los cuidadores. Soy cuidadora de una hija de 35 años con RMM, he tenido la inmensa dicha de contar con jefes, compañeros y amigos que me han acompañado en esta tarea casi siempre vinculada al trabajo presencial con épocas de distancia. Confirmo que hemos llegado ella y yo en mejores condiciones psicosociales gracias a mis amigos, familia y vecinos. Ya tengo 60 años y mi cuerpo y mente están sintiendo la necesidad de un "cambio de labor" jjj, aunque se que la inactividad no ayudará, pero estamos viviendo con mucho ajetreo. En fin, muchas gracias por el rayo de luz que vamos viendo para aliviar y acompañar a todos nuestros cuidadores. Éxitos.
Muy cierto todo lo que dice su escrito,se lo difícil que es ser cuidador porque tengo un hijo discapacitado de 30 años,también cuide a mi esposo que falleció de cáncer. Yo ya tengo 62 años.
Excelente artículo. EXCELENTE.
Felicidades, muy buen artículo, que toca una gran realidad que todos vivimos y a la que pocos escapan.
Creo que poco se puede añadir, en tal caso apuntar, que no es que esto sea un problema ahora, el tema es como se va a poner a la vuelta de unos años. Nuestros abuelos, como regla general, tenían 6, 7...10 hijos, 14. Generalmente hembras y varones, donde casi siempre una de las hijas, asumía el cuidado de los padres enfermos, o de algún hermano con problemas o asumía a los sobrinos huérfanos, en caso de fallecer hermanos. Ya la generación de mis padres, es la de dos, tres hijos, cuando mucho cuatro, de los cuales o han emigrado todos, o queda uno solo aquí. Con los padres viejos y enfermos, muchos hijos afuera mandan una cuota de dinero que permite al que queda aquí, dejar de trabajar y cuidar al necesitado. Pero...la cosa se pone muy complicada con mi generación, la de ningún hijo, uno y como máximo dos, donde casi todos se han ido, se van, o se piensan ir. De verdad, no se quien nos va a cuidar a nosotros.
En cuanto a que sea la mujer o el hombre, me complace mucho que existen leyes que amparan a que la familia pueda decidir quien lo haga. Por ejemplo en mi caso, soy profesional, solo gano un pobre salario que no llega a los 5 500 pesos, en mi trabajo no me dan nada y no tengo ningún tipo de " busqueda". Mejor mil veces dejo de trabajar yo, cuido a mi suegra y a mis padres muy enfermos y envejecidos y que mi esposa que tiene mejor trabajo y remuneración, se mantenga trabajando y asumiendo los costos de esta etapa. No tengo ningún complejo con eso. Ojalá me duren muchos años mis viejitos y viejitas a cargo. Un saludo.
Realmente ese artículo dice la cruda verdad, las mujeres son las cuidadoras de los familiares. Los hombres en su mayoría están ajenos a esos problemas y mantienen su trabajo. Se vé generalmente a la mujer con los hijos discapacitados, enfermos. Sin sombra de acompañamiento. Gracias a esa persona jurista que pudo trabajar en su casa, a que costo. Se encontró a una magnífica administración, que le ayudó y de eso no abundan muchos.
Tranquila q los médicos estamos en peores condiciones en lo q respecta la remuneración .
Rey no solo los medicos si notodos los profesionales presupuestados con salarios de 3mil y 4mil apenas alcanza para 10 o 15 dias
No. No estamos peores, estamos mal pero no peor q esas mujeres q deben dejarlo todo por cuidar un familiar discapacitado. Sin una vida social, sin nada q les alivie el alma por momentos. No creo q este artículo sea el indicado para traer a colación nuestros problemas. Tenemos malos salarios pero sin comparación. Escogimos ser lo q somos y siempre tenemos la opción de dejarlo y buscar otro trabajo más remunerado. A diferencia de los cuidadores. A veces pienso q a nosotros los médicos nos falta algo de humildad, por favor, si este artículo hubiera Sido sobre el salario de los médicos te lo acepto pero no es el caso. Repito, somos médicos, no ombligos del mundo
A los médicos no les falta humildad, a los médicos le sobran las necesidades. A la mayoría, yo se que duele, yo se que es triste pero es lo que vivimos y no se puede ocultar con un comentario populista como el suyo.
Estoy de acuerdo con usted
Estoy de acuerdo con usted Rubén
Más allá del análisis de género, está el análisis económico del tema. Yo cuido de mi madre con Alzheimer desde los 57. Tuve que dejar de trabajar y vivimos de su pensión de 1528 cup, cuándo y con cuánto podré jubilarme. Una vez que ella no esté y goza de muy buena salud, quién cuidará de mi? También hay que hablar sin temor de eutanasia, de ampliar las posibilidades de contratar a través del estado los servicios de cuidadores, concebir residencias DIGNAS, con varias modalidades. En fin, ese tema tiene tela.
Hay mucha tela y situaciones extremas muy alejadas de una sociedad civilizada, casos diferentes tratados burocraticamente y de los trabajadores sociales bien y tu que tal.
Magnifico trabajo en esa situacion hay muchos en cuba predominan las mujeres, pero hay hombres tambien y creo que la solucion puede estar en establecer politicas de estado que protejan a estas personas y digo esto porque en la situacion actual el fenomeno se agravará, si tenemos en cuenta que la jubilacion para nosotros es a los 65, imaginate, tenemos que renunciar al trabajo para cuidar a los padres esto es despues de tener 40 años trabajados
Este tema es delicado y será espinoso dentro de algunos años imaginase la cantidad de padres que los hijos han emigrado, es posible que suplan su ausencia con algun dinero, pero la realidad es que los cuidadores contratados piden sumas de dinero en la que incluyen la horrible inflacion que existe en el pais no es facil despues de trabajar la vida entera , vivir el final de la vida en (viejo y sin ganar nada)
Buenos días, no sé si me equivoco, pero siento que los cuidadores están desprotegidos salarialmente, todos, pero quiero referirme a aquellos que siempre hemos laborado fuera de la casa, que no somos amas de casa, cuando se nos presenta un problema de tal naturaleza, gracias que nos dan una licencia. Mi esposo labora y ahora tiene a su papá operado de una fractura en la cadera, ha gastado lo que tiene y lo que no, teniendo en cuenta el alto costo de la vida en estos momentos y que sus padres son mayores de edad con una jubilación de apenas 1528 pesos; el costo de los culeros desechables, los productos de aseo, la alimentación, ,,,por lo que además del desgaste como cuidador, también el problema económico. Hace falta un apoyo, un amparo, como se hace con las mujeres en la etapa de la maternidad. Espero que me publiquen, estoy hablando con los pies en la tierra. Saludos
ay dios mio lo que nos espera
Excelente artículo, el futuro es desesperanzador si no hay un cambio de salarios, de mentalidad, de visión en varios aspectos de la vida de éste país, acabo de ver a una amiga saliendo del hospital, a pie, con un hermano ingresado con un cáncer que no tiene ni el mas mínimo deseo de vivir porque además de no tener hijos está divorciado de la que fuera su esposa de toda la vida, entonces ha tenido que asumir la hermana, enfermera jubilada que apenas ha descansado, sin palabras.
Cuando de un articulo de esta naturaleza emerge el debate franco, abierto y objetivo no tengo menos que aplaudir la inmensa obra de nuestra Revolución que intenta superarse a sí misma y agradecer temas como estos donde todos tienen algo que decir. Solo añadir otros dimensiones desde las cuales el análisis de los cuidados se torna más complejo: el territorio, no es lo mismo cuidar en la capital que en la región oriental de Cuba donde están las provincia con más bajo índice de desarrollo humano y donde se ha hecho mucho pero jamás suficiente para alcanzar a los territorios del occidente y centro de Cuba, pero que también al interior del mismo territorio oriental las desigualdades son más profundas entre los municipios, los que además sufren el impacto de los cambios socio demográficos, muy bien trabajados por la periodista y sus entrevistadas.... gracias CUBADEBATE.
Excelente trabajo, es necesario continuar abordando estos temas, ser cuidador en cualquier país es muy complejo y difícil , es agotador , genera mucho stress, en la Cuba de hoy bloqueada por más de 60 años y con serios problemas económicos es bien difícil por lo que se debe continuar creando condiciones y pensar desde el Estado en politicas públicas que faciliten esta hermosa obra de amor que es cuidar de una o varias personas .
Me reservo la opinión sobre el artículo. Solución al problema expuesto:
- Crear más casas de abuelos, hogares de ancianos, escuelas especiales y círculos infantiles que se costeen con el pago por parte de los familiares o propiedades de los mismos beneficiados.
- Crear una agencia oficial empleadora de cuidadores que se financie cobrándole a los familiares beneficiados
- Evaluar cada caso de los adultos mayores con plena integralidad, teniendo un peso preponderante la cantidad de años trabajados. No puede ser que una persona que trabajó 30 años o menos tenga buena pensión porque los últimos 5 cobraba muy bien y otro que trabajó 40 o 45 años en actividades súper importantes pero poco remuneradas y cobre una miseria.
Hay más pero si sigo no me publican.
Siempre volvemos a Fidel (mal que le pese a muchos). Como parte de la Batalla de Ideas, Fidel orientó y supervisó la apertura de la carrera de los trabajadores sociales para que ayudaran en las tareas de cuidados en el hogar y la comunidad, anticipando muchas cosas. También orientó la identificación, capacitación y empleo de personas desvinculadas laboralmente en la comunidad (a través de las organizaciones de masas como el CDR y la FMC) para que actuaran como asistentes geriátricos y de familias en situaciones de vulnerabilidad. Solo bastó que Fidel dejara sus cargos, y todos estos programas fueron rápidamente desmantelados porque no había presupuesto para ello (y así fue reseñado en el periódico Granma de la época). Y concluyo: Qué hacen los CDR y la FMC para ayudar a los(las) cuidadores? Qué federada/cederista se acerca a la familia para decir: Yo quiero ayudar? Y de paso, pregunto: Y qué hacen los cristianos y los practicantes de religión? Todo el mundo mira hacia otro lado, y todo queda en discursos grandielocuentes...
Ustéd tiene toda la razón Fidel nos inculco todos esos valores de ayudar a esas personas pero lamentablemente se han pérdidos esos valores, hoy en día ya no existen,la vida ha cambiado mucho desde que nuestro comandante ya no está
Estudiante la situación es catastrófica para la gente..
Yo cuidé a mis padres muy enfermos con mucho amor durante 16 años ( postrado). Con dos niños pequeños. Durante este tiempo dejé de trabajar muchas veces porque era muy difícil encontrar una cuidadora por más de tres meses. Tengo 57 años y ahora soy yo quien está enferma. Todos los días me pregunto de donde voy a sacar fuerzas para llegar a los 60 años trabajando.
El gobierno deberia pagarles a los cuidadores de las familias, es algo que podria apoyar inmensamente a la familia que ha tenido que dejarlo todo por cuidar al familiar/amigo enfermo. Es una buena practica que se realiza en muchos paises.
Creo que el estado debe ir pensandi en crear pymes de cuidadores de ancianos q puedan recibir financiamiento del exterior, se debe hacer un censo de deambulantes, ancianos solos y q no reciben remesas y adultos con hijos fuera, es decir futuros ancianos splos y nos daremos cuenta q no tendremos suficients cuidadores.
Excelente escrito, reflejo de la realidad cubana de hoy, pues considero que a todos de una u otra forma nos vemos afectados con este tema, pues a todos nos toca envejecer, nos toca cuidar padres enfermos o viejos, muchas veces el cuidador casi siempre la mujer, aun en edad laboral a pedir licencias sin sueldo o simplemente pedir la baja del centro de trabajo para poder cuidar a nuestros enfermos o viejos. pues no existe una ley que ampare este momento que es cuando mas necesitamos el dinero en casa y sumado esta inflación que existe actualmente en nuestro país.
Excelente trabajo, muy cierto lo que se refleja y lo que vivimos los que con esa edad, somo cuidadoras o cuidadores, ojalá pueda tener alguna solución o ayuda por parte del Gobierno.
Es dificil la situación cuando se tiene una persona que requiere cuidados, les resumo mi historia, yo tuve a mi mamá enfrema con Mal de Parkinson y con la chequera que le pagaban a ella logre conseguir alguien que me la cuidará, cambiando en tres ocasiones de persona, porque según se agrava la situación era más dificil, por supuesto esa persona llegaba a mi casa entre 7 a 8 de la mañana y los días que mi esposo no estaba por cuestiones de su trabajo yo tenía que esperarla, por lo que llegaba al trabajo alrededor de las 9 de la mañana.
Mi Jefe no lo entendía que yo no pudiera estar todos los días temprano, lo planteó en varias ocasiones: tenía que resolver ese problema, inclusive hasta en la evaluación del Partido. Mi trabajo todo estaba en orden, yo solo no podía estar todos los días a la hora de entrada.
En una ocasión me dijo que si yo trabajara en una firma seguramente hubiera resuelto el problema y le conteste que seguramente porque hubiera podido pagar mas, pero que además no estan facil encontrar una persona responsable y honesta que dejar en la casa cuidando un anciano. Bueno serían muchas las anectotas.
Estuve en varias ocasiones de licencia sin sueldo, que él firmaba protestando, pero no deje de trabajar definitivamente, porque me deprimía de llegar a pasarme el día acostada levantarme para atender las necesidades de mi mamá y volver acostarme, me daban crisis vagales y por esa razón mi esposo decidió buscar la alternativa de buscar a alguien que ayudara con el cuidado y yo pudiera trabajar. Aunque fuera con esa sosobra, razon por la que a veces lloraba mucho, me sentía impotente.
Por último me sente con el Director de la Empresa y le conte lo que estaba sucediendo, él conocia mi situación y tenía una parecida en su casa, lo entendio y aparentemente se solucionó.
Es dificil, hay que pasar por eso para saber y desgraciadamente muchas personas no tienen empatía y son inhumanas, pero nadie les dice nada.
Triste!
Muy bueno todo. Y?.
Los problemas seguirán ..dentro de 10 años esto será una situación insostenible...sin jóvenes y la tercera edad se impone
Hay muchas verdades en el artículo, pero yo soy hombre y durante muchos años, sin abandonar mi trabajo profesional, me dediqué en cuerpo y alma al cuidado de mi esposa gravemente afectada por una enfermedad cardíaca. No puedo negar que tuve el apoyo, en primer lugar de mis (sus) hijos, una hembra y un varón y la comprensión por mi colectivo laboral de mi situación. Finalmente mi esposa falleció después de más de 7 años de esmerados cuidados; Nada me pesa y aunque toda pérdida es muy dolorosa, sobre todo cuando pierdes a alguien a quien te unían más de 49 años de vida común, me satisface tener la certeza de que nada le faltó, ni uno de los muchos medicamentos que necesitaba, ni la dieta que requería, ni la atención médica individualizada, pese a las difíciles circunstancias en que nos correspondió a mí y a mis hijos enfrentar tan compleja situación; pero sí creo que el Estado puede y debe hacer mucho más en tales situaciones.
Es cierto lo que expresó a cubadebate Felicitas Regla y nos invita a la reflexión. Mi experiencia fue diferente por vivir mi hermana en la provincia de Ciego de Ávila, estaba muy mal de salud y requería de cuidado a tiempo completo y la distancia no permitía otras opciones, pero quiero aprovechar este espacio para agracer por siempre el apoyo de la Empresa farmacéutica Medsol ante mi problema, pues no siempre hay comprensión de estos problemas familiares que tanto afectan, cuando le hemos dedicado parte de la vida a la entidad, a todos mil GRACIAS.
Muy actual la publicación, en la familia tenemos mujeres cuidadoras, anciana de 80 años que cuida a otro anciano de 80 años, con demencia o Alzheimer, el diagnóstico es otro asunto, solo 5 años han Sido suficientes para destruir la salud de la abuela, el señor con una hija emigrada, viudo, combatiente internacionalista, y méritos en su vida, no puede acceder al asilo de su municipio de 60 capacidades al 50%actualmente, porque primero tiene que ir a otro municipio, dónde nadie lo conoce, dónde nadie podrá darle una vuelta y esperar que se libere una capacidad en el suyo, lo cierto no es para todos el trámite, mientras tanto la cuidadora se aferran ya sin fuerzas a mantenerlo contra su salud, bajo su cuidado, cuando hoy en día todo es difícil, medicamentos, alimentos y etcétera, crean todas las trabas para que el desenlace final de la cuidadora y el paciente no sea el mejor. Ésto es en fomento, Sancti spiritu, de seguro otros territorios lo hacen mejor. Honores a todos los cuidadores.
Saludos. Necesito un consejo a seguir. Mi padre de 77 años vive solo. Tiene E.L.A y esta renuente a salir de su casa para vivir con mi familia a 5 cuadras. Ya en las noches hay que quedarse con el [una noche Yo y otra mi sobrino] pero por el dia trabajamos y le damos vueltas pero hay que ayudarlo a levantarse y acompañarlo al baño. Ya hay que bañarlo [yo lo hago diario a las 4 pm]. Yo le llevo el almuerzo y la comida. Pero como sabes hay que buscar muchas cosas para mantener una casa activa y ademas atender otra. Mi pregunta es: Existe algo donde podamos personarnos para solicitar ayuda de una enfermera o por el consultorio donde se evaluen casos similares y se les de orientaciones de solucion al respecto. Tal vez es por la federacion u otra cosa. Necesito asesoria al respecto. Es obvio que seguiremos atendiendolo hasta el final, pero haria bien una ayuda profesional. Aqui todos somos varones.
Excelente articulo
Cuide a mis padres en situaciones dificiles ahora lo es mucho mas con las colas de tiendas y otras. Pero siempre se puede apoyar . En los momentos dificiles uno conoce los amigos y la solidaridad humana . Conocí vecinos y amigos grandiosos pero no tuve la comprensión de mis jefes que pensaban que nunca pasarian por situaciones parecidas . Eso se lleva a dentro