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Mi abuela, una guajira muy agradecida de Fidel (+ Fotos)

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Una campesina del Uvero saluda a Fidel y le toca su barba, 1965. Foto: Lee Lockwood

Una campesina del Uvero saluda a Fidel y le toca su barba, 1965. Foto: Lee Lockwood

Mi abuela no era militante del Partido Comunista, tampoco combatiente de la clandestinidad, ni siquiera miembro destacada de los Comités de Defensa de la Revolución o de la Federación de Mujeres Cubanas, pero sí una guajira pinareña muy agradecida de Fidel.

No hablaba casi nunca de política porque era analfabeta y decía que si uno no sabía algo, lo mejor era callarse, no opinar. Pero a quien osara demeritar los logros fidelistas en Cuba, ella le cantaba "las cuarenta".

Ante un comentario como: “Ojalá volvieran los tiempos de Batista en que había bacalao, tasajo y las cosas costaban quilos”, mi Tita acudía a la historia más triste de su vida, probablemente porque era la manera que encontraba de denunciar lo inhumano de aquella dictadura.

“Sí, fueron buenos tiempos, pero para los pudientes, no para los pobres como yo ni como tu familia. A mí también me gusta el bacalao, el tasajo y que las cosas cuesten quilos, pero yo cambiaría to' eso y más por haber tenido aquel día un médico cerca que ayudara a mi madre en el parto, y no lo que pasó, que se murió mientras daba a luz a mi hermana menor por no tener a un doctor allí.

"En ese tiempo (1958), yo estaba recién parida y amamanté a mi hermana Estrella. Era mi hijo Enrique en una teta, y ella en la otra”, solía contar con el llanto preso en la garganta y los ojos aún rabiando de impotencia.

Entonces aquellos muchachos bajaban la cabeza avergonzados y algunos le decían: “Coño Andrea, no sabíamos eso, discúlpanos”.

Vista de la zona cercana al lugar en que Fidel aterrizaba en helicóptero cuando visitaba San Andrés. Foto: Cortesía del sanandreseño Llanes.

Vista de la zona cercana al lugar en que Fidel aterrizaba en helicóptero cuando visitaba San Andrés. Foto: Cortesía del sanandreseño Llanes.

A veces, cuando los chiquillos veíamos un helicóptero aterrizar donde nos decían que estaba la casa de descanso de Fidel, nos daba por cantar: “¡Se acabó la diversión, llegó el Comandante y mandó a parar!”. ¡Ayayai!, ahí mismo encontrábamos su responso:

“Sí, se acabó la diversión pa' los descara'os, como pasó con to' los explotadores del pueblo en el '59. Eso es lo que dice esa canción, no otra cosa, cuidadito”, entonces su rostro se iluminaba, aunque no saliera vociferando el nombre de Fidel.

En pocas ocasiones la escuché elogiar la persona del Comandante directamente. Su agradecimiento y admiración mas bien brotaban en la espontaneidad de una respuesta ante un comentario injusto relacionado con él, en el gesto de afirmación al escucharlo hablar en televisión, o en aquella expresión despojada de formalismos antiguos, al ver una fotografía del joven abogado: “Oye, déjame decirte que era un hombrón”.

Al conocer de su fallecimiento, la viejuca sí lo dijo con todas sus letras y la mirada compungida por el dolor de haber perdido a un ser estimado:

“Válganos a los pobres, Fidel y la Revolución. Yo sí le estoy agradecida, y lo estaré siempre”.

Fidel junto a campesinos cubanos. Foto: Archivo de Granma.

Fidel junto a campesinos cubanos. Foto: Archivo de Granma.

Mi abuela lo quiso sin haberlo visto o abrazado nunca porque creía que él y la Revolución eran un mismo milagro, y el gobierno de los barbudos le había devuelto la dignidad al campesinado de Cuba, o al menos a los guajiros que ella conocía.

Con la Ley de Reforma Agraria su suegro -mi bisabuelo- pasó de jornalero a propietario de la tierra que cultivaba, y aunque acopiaba cierto porciento a la cooperativa, siempre quedaban ganancias en casa para suplir las necesidades básicas.

Sus tres hijos pudieron estudiar. Mi tía, una de aquellas muchachas que aprendieron el oficio de la mecanografía gracias a las oportunidades de estudios que en los años setenta impulsaba la Revolución. “Si no se superaron más, fue porque no quisieron”, solía decía la veterana.

Fidel, el 28 de enero de 1967, en la inaguración del plan integral de desarrollo social y educacional de San Andrés, primero de su tipo en el país. Foto: Cortesía del sanandreseño Llanes.

Fidel, el 28 de enero de 1967, en la inaguración del plan integral de desarrollo social y educacional de San Andrés, primero de su tipo en el país. Foto: Cortesía del sanandreseño Llanes.

Mi abuela fue testigo del Plan de Desarrollo Integral de San Andrés, el cual incluía, entre otras bondades, la construcción de una red de escuelas desde círculos infantiles hasta preuniversitarios, una posta médica, un correo, varios locales de comercio, la electrificación de las viviendas y la habilitación del sistema de acueducto.

Ella vio como las casas generalmente de yagua y guano de aquel valle pinareño se transformaron en viviendas más confortables, resistentes a la embestida de los ciclones, por lo que no era necesario protegerse, como antes, en un "bara en tierra" o trasladarse a un centro de evacuación.

La mayoría de sus nietos estudiamos hasta el nivel preuniversitario en los propios centros educativos de la localidad y algunos logramos graduarnos de una especialidad; eso también lo disfrutó muchísimo abuela.

Uno de los cinco círculos infantiles construidos en San Andrés como parte del plan de desarrollo integral de la zona montañosa. Cortesía del sanandreseño Llanes.

Uno de los cinco círculos infantiles construidos en San Andrés como parte del plan de desarrollo integral de esta localidad del municipio La Palma en la provincia Pinar del Río. Foto: Cortesía del sanandreseño Llanes.

Como casi todos los cubanos sufrió las consecuencias del Período Especial y otras carencias propias de los tiempos de escasez, pero jamás la oímos profanar el nombre de Fidel o a la Revolución. Probablemente porque estaba convencida que gracias a ellos, ni ella ni los suyos volverían a la triste realidad de los campos cubanos en la época prerrevolucionaria.

La historia de su madre no repetiría; ningún guajiro moriría por falta de atención médica. Así fue. Abuela murió de viejita, en la quietud del hogar, en compañía de los suyos, y con el médico en casa.

Se han publicado 7 comentarios



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  • Victor A dijo:

    Esa historia es muy conmovedora, mi familia tiene una historia muy similar, mis abuelos eran campesinos, mi abuelo más bien era jornalero, y gracias a la revolución, gracias a fidel tuvo una vega, no vivían como millonarios pero vivían con dignidad, mis 5 tías y mi mamá pudieron estudiar, mis primos y yo pudimos estudiar, yo tengo la esperanza de graduarme de médico dentro de 5 meses y eso se lo debo a Fidel y a la Revolución.

  • JCBC dijo:

    Soy hijo de una mujer pobre que conoció la felicidad y la justicia después de enero del 59,y de un hombre pequeño burgués que a pesar de su corta edad supo de que lado estaba el deber y se incorporó a la lucha en las montañas, a ellos debo la fortaleza de mis ideas,pero fue mi madre quien de una forma sencilla me enseño a defender este proceso en curso, cada vez que alguien cuestiona la obra revolucionaria o trata de inculcar derrotismo ella solo contesta con fidel y la revolución hasta la muerte pues con fidel conocí por primera vez una vivienda digna,una playa,un hotel,un restaurantes,aprendí a leer y escribir,disfrute por primera vez de la electricidad y sus bondades, en fin seguí siendo pobre pero con dignidad y dueña de mi futuro.
    Viva eternamente la generación que concretó en hechos de generaciones de cubanos que lucharon por una cuba digna e independiente

  • Carlos Fidel Sanchez Paz dijo:

    Fidel cumplió con los ideales de todos los patriotas cubanos desde Carlos Manuel de Cespedes hasta los mártires del moviendo 26 de Julio . Cuba es hoy faro y guía de América . El Cubano que no reconozca esto es un imnorante y/o un Judas Escariote . Cuba vencerá

  • VV dijo:

    Yo no soy campecina pero estoy muy agradecida de Fidel.

  • Antonio hp dijo:

    FIDEL LO MEJOR DE CUBA

  • Selma González dijo:

    También estoy muy agradecida de Fidel y la Revolución que lideró porque gracias a él y sus compañeros, fui alfabetizadora que creció como ser humano y conocio de cerca la vida del campesino cubano, porque gracias a él me hice enfermera y mis hermanos se hicieron hombres instruidos, porque gracias a él, mis hijos son profesionales y mis nietos estudian para serlo en un futuro. GRACIAS FIDEL

  • Selma González dijo:

    Gracias Fidel por ser, porque sigues siendo, un hombre tan lleno de amor, de inteligencia, de honradez, con tantas otras virtudes, que los defectos que te acompañaban, porque eres humano, se diluian en la estatura enorme de tu vida.
    Raúl; digno hermano y compañero de nuestro Fidel, llegue hasta usted el abrazo de los revolucionarios cubanos. Cuba Vaaaa!!

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Yurina Piñeiro Jiménez

Yurina Piñeiro Jiménez

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