Relato de un convaleciente: Hay vidas que no vuelven jamás (+ Video)

Javier Quiñónez difícilmente olvide el mes de enero de 2021. Foto: Yunier Sifonte/Cubadebate.
La historia de Javier podría ser la de tantos miles de cubanos recuperados de la COVID-19, pero tiene un sabor a despedida que la hace más difícil de contar. A él todavía le cuesta hablar de ella. Javier tiene 26 años, la mirada húmeda, y conoce muy bien cómo el Sars-Cov-2 llega a una familia para cambiarle el rostro. Cuatro miembros de la suya —él incluido— se contagiaron con el virus; solo tres lograron sobrevivir.
Aun no sabe dónde adquirió la enfermedad. Era 31 de diciembre y despidió el año junto a su familia en un centro recreativo, pero al día siguiente amaneció con un malestar extraño. “Tuve un poco de fiebre y pensé en un catarro, pero jamás en el coronavirus. No era contacto de alguien positivo e incluso mi mamá había llegado del exterior y sus dos pruebas de PCR dieron negativo”.
Así permaneció dos días. Durante ese tiempo unas veces pareció mejorar, pero otras no tanto. Entonces decidió ir al consultorio y allí se desató la tormenta. Como en un torbellino: centro de aislamiento, toma de muestra, la incertidumbre de la espera, las dudas. Más de una vez repasó en su cabeza dónde estuvo, con quién habló, y poco a poco la seguridad de no estar contagiado se convirtió en interrogante.
La noche antes de conocer el resultado tuvo falta de aire, pero no dijo nada y solo su esposa lo supo. Fue la prueba definitiva para entender que algo no marchaba bien. A la mañana siguiente ambos ya tenían una certeza: positivos. A las pocas horas el abuelo y la hermana de Javier también los acompañaron en el Hospital Militar Comandante Manuel Piti Fajardo, la institución de Santa Clara que se ha erigido en hogar de héroes desde el pasado 11 de marzo.
“La estancia allí fue dura. Mi hermana se desmayaba y decía que no le pasaba la comida. Mi abuelo tampoco quería comer y mi esposa lloraba casi a diario. El tratamiento es muy fuerte, provoca fiebre, te daña el estómago y causa otras reacciones. Por suerte, los médicos siempre intentan sacarte del paso y hablan contigo sobre cosas positivas”, rememora.
El lugar donde Javier pasó las diez jornadas más largas de su vida es un sitio tranquilo y apartado. Apenas basta llegar e impresiona la limpieza exquisita y el verde de sus paredes, pero también lo estremecedor del silencio. En medio de ese panorama, él sabe cuántas cosas pasan por la cabeza de un enfermo. “Cuando uno está ingresado piensa en la familia, en los amigos, porque pudo contagiarlos sin querer. A mí me salvó el celular y la Internet, que me permitían conocer qué sucedía afuera”.
Con varias salas habilitadas para atender a pacientes positivos, de esa misma institución salieron recuperados los más de 40 abuelos afectados por un evento de transmisión local en un hogar de ancianos de Santa Clara. También allí recobró la salud la enfermera Yaquelín, la paciente de más larga estadía hospitalaria por COVID-19 en el país. Sin embargo, el abuelo de Javier no lo logró.
“El 14 por la madrugada comenzó con falta de aire. Ya era el último día, porque el PCR dio un resultado negativo. Mi esposa también sanó y se fue para la casa, pero yo me quedé con él para acompañarlo. Tenía una complicación en los pulmones porque era un fumador de muchos años, así que lo llevaron para terapia y ahí sí no pude verlo”, recuerda.
El abuelo tenía 88 años y nunca se había quedado solo en algún lugar. Para Javier y los suyos no fue una espera sencilla, aunque los médicos les dieron esperanzas. “Pero no, fue todo lo contrario. Empeoró y en dos días falleció”. Cuando este muchacho dice eso no puede evitar que la voz le salga distinta. Es la primera vez que habla públicamente del tema. Aun le dice “mi viejo”.
De aquellos días prefiere no guardar fotos. “Las borré todas, porque quiero olvidar”. No obstante, sí recuerda el dolor en el cuello durante el ingreso; también le queda la dificultad para captar los olores como antes. “De lejos aun no puedo —confiesa—. Si mi esposa cocina, debo acercarme para saber qué hace”.
Javier abandonó el hospital hace poco más de dos semanas. Sentado en el mismo sillón que usaba su abuelo, mirando a los ojos de su esposa y su hermana, ahora lo ve todo distinto. “Uno no piensa que se va a enfermar hasta que le pasa”.
Ha vivido un momento difícil. Su historia pudiera ser la de muchos cubanos salvados, si no fuera porque la tristeza de sus ojos, el brillo mojado que siempre tienen, recuerdan cuánto puede un virus cambiar la existencia de las personas.
En video, la historia de Javier
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Es muy triste la historia de Javier,
Acertadas las entrevistas a personas que han sobrevivido a la COVID-19 en las que los afectados exponen historias emotivas y tristes con relatos acerca de familiares fallecidos o de secuelas que esa enfermedad les ha traído, tanto en el orden de la salud, como emocionalmente y la conclusión de que ya todo no será igual. Pero habría que insistir más, por parte de los entrevistadores, en cómo se adquirió la enfermedad, que incumplió o que no cumplió, a que fiesta asistió, en cómo desoyó las advertencias. No se trata de “hacer leña del árbol caído”, sino de contribuir a mejorar e incrementar la percepción del riesgo que muchos, al parecer, han perdido. Saludos a Cubadebate. Cuídense.
Triste y a la vez conmovedor relato de un paciente recuperado de la covid 19,sirva este relato para todas las personas q aún no tienen percepción del riesgo q tiene el no cumplir con las medidas higiénicas y sanitarias q están establecidas
Muy impresionante historia que seguro la ha vivido más de un cubano. Muy buen artículo por este periodista como todos, mis felicitaciones para él.
Muy triste la historia de Javier y muy aleccionadora, para los que creen que no se van a contagiar nunca y hacen locuras, que vean el caso de este muchacho que, aún cuidándose adquirió la enfermedad.
Muy triste, se me aguaron los ojos siempre pienso en cuidarme por mi mamá que esta muy ancianita.
Camarada Javier:
Tu historia fue mi segundo desayuno del día y me dejó con una tristeza profunda. Mientras hablabas, iba imaginando tu situación en la mía y créeme que perder a seres queridos de esa forma, debe dejar una profunda melancolía y una sensación de que no debieron irse así. Si ya era cuidadoso, desde hoy y gracias a tí lo seré aún más.
Cuídese y recupérese cuanto antes. Sea cuidadoso en extremo y siga hacia adelante, la vida, a pesar de esos golpes fuertes, debe continuar. Un saludo y un abrazo fuerte.
Henry
Yo creo que las clases deberían postergarse hasta septiembre en todos los niveles de educación en todo el país. Creo que la prioridad debería ser la lucha contra la Covid-19 y la producción y distribución de alimentos. Creo que el país debería centrarse en desterrar al virus del territorio nacional, para luego organizar la socio-economía bajo el principio de que el virus no deberá entrar más al país por ninguna vía. Esta es la única forma de acercarse en lo interno a una nueva y verdadera normalidad.
.....Muy triste y conmovededora esa historia,le destroza el alma a cualquiera, gracias por hacernos llegar sus vivencias, tal vez escuchandolas narradas por el mismo protagonista se entienda mejor la veradicidad conque acaba con la vida ese virus y el cuidado que debemos tener,aumentando la percepción del riesgo, lamento mucho lo sucedido con esa familia.Que Dios les siga dando fuerza para sigar adelante.............................................................................................................
En situaciones como estas es donde realmente se aprecian los beneficios de un país socialista, millones de personas en el mundo tendrán que pagar por una vacuna contra el nuevo coronavirus, mientras que en nuestro país cuando esté disponible todos la recibiremos gratis…Estas son las cosas que hay que mostrarle al mundo.
Lamentable historia, debe ser, una alerta más para los irresponsables que no cumplen con los protocolos establecidos. mi solidaridad para con él y su familia.
Historias como estas sacan lágrimas y conmueven. Gracias a Javier por su experiencia y por tener el valor de contarla y gracias a Yunier Sifontes por este excelente trabajo que llama con el corazón y el dolor a la disciplina y el cumplimiento de todas las medidas indicadas
Sé fuerte, hermano, sé fuerte. No estás solo, ni tú ni tu familia. La partida de un ser querido siempre es dolorosa, siempre, pero aún quedan muchas personas que, aunque no ocupen el lugar del que partió, nos ayudan y nos enseñan, y aprendemos a valorarlos y a quererlos mas.
Dios te bendiga y te fortalezca
Muy conmovedora la historia, y así hay quienes que no tienen percepción del riesgo.
Hace falta que muchas personas tengan la posibilidad y leer y escuchar está historia. Mucha salud para ti y toda la familia.
Muy fuerte, muchas familias enlutadas x la maldita pandemia.
Todos tenemos que hacer lo que nos corresponde para proteger a los nuestros, y por la memoria de los que ya no están.
Solo cuando los cubanos comprendamos que esta historia se puede dar en cualquiera de nuestros hogares y perder no uno sino varios integrantes de la familia, se eliminaran todas las indisciplinas que tan a menudo se ven en nuestras calles y barrios, de San Antonio a Maisi, hoy Baracoa amanece con colas kilometricas quien sabe por que producto, que seguro es necesario, pero quien sabe en ese monton de personas quien esta asintomatico y propagando el virus, es un circulo vicioso que da vueltas y vueltas y nada se resuelve, los miembros de Salud Publica, desde estudiantes, profesores, enfermeros, licenciados, tecnicos y medicos estan en fase de transmision, y la mayor parte de la poblacion estan en la nueva normalidad, ojala empecemos la vacunacion antes que el cansancio y el desgaste merme nuestra capacidad de respuesta.
Duras historias, pero reales. Mi solidaridad con todos los que han enfermado o que enfermarán. No es una cuestión de culpabilidad, no nos podemos sentir culpables ya que el virus está en todas partes y todos podemos contagiarnos. Lo importante es no perder el sentido de la responsabilidad individual en nuestro actuar díario siguiendo muy disciplinadamente el potocolo de salud que recoge:
1. El uso correcto del nasobuco.
3. La higiene constante de las manos.
4. La higiene personal, del hogar y del entorno donde vivimos o trabajamos.
5. No frecuentar lugares donde exista concentración de personas.
6. Eliminar o al menos disminuir el hábito de fumar y el consumo de bebidas alcohólicas.
7. Cuidar la salud vigilando la hipertensión arterial y la diabetes.
8. Mantener una dieta sana.
9. Hacer ejercicios al menos tres veces por semana.
10. Eliminar el stress elemento fundamental para mantener el sistema inmunológico bien alto.
4. Evitar las visitas innecesarias.
es una historia muy triste, pero la irresponsabilidad le cobró la vida de su abuelito, con la situacion critica que estaba en aquel momento y este esta atravesando el pais y su provincian en particular, no habia justificacion alguna para estar en un lugar recreativo donde no eran elos los unicos presetnes.
Historia conmovedora. No pude evitar las lágrimas y al mismo tiempo pensar que muchas personas deben leer o escuchar historias como estas. En un reto para los periodistas y comunicadores en general que por momentos hablaron como si ya le hubiéramos ganado la batalla a este bicho pero resultó lo contrario y muchos perdieron o minimizaron la perceoción del riesgo. No hay que llegar a mostrar todo lo feo que puede ser, para eso está el dominio de algunas herramientas, pero historias así junto a las de los héroes de batas blancas abundan en nuestro país. Así vamos a vencer esta batalla. Gracias a Cubadebate por estar también en la vanguardia.
Difícil situación, triste lo ocurrido, Javier se recuperará porque es joven, espero pronto se pueda reintegrar nuevamente a la vida, sabemos en primera persona que no siempre es irresponsabilidad cualquiera puede contagiarse por más medidas que tome lo aseguro, el abuelo desgraciadamente no se culpen realmente son situaciones que pueden ocurrir se los garantizo.
Me identifico con tu historia y ojala no tenga que pasar por algo asi, al igual que tu vivo con mis abuelos y no quisiera que les pasara nada. Pero a veces las cosas llegan y solo queda superarlas. Al igual que tu tengo 26 años.
Historia de millones de seres humanos en todo el mundo, cuantas cosas se pudieron hacer mejor, cuantas vidas se pudieron salvar: nadie lo sabrá, pero el dolor queda en los familiares de las victimas y en los convalecientes de la enfermedad, solo ellos saben que se siente. Lo que si es cierto es que apelando a la conciencia y la disciplina humana jamas se lograra controlar la enfermedad.
Que Dios te dé fuerzas Javier para poder seguir adelante a ti y a tu familia, para que puedan superar la perdida de tu abuelo, siento mucho todo lo que has pasado y espero que pronto te hallas recuperado completamente, y que sirva para que muchos podamos extremar aún más las medidas higiénicas , protegernos y ser obedientes así nos protegemos nosotros y también a nuestros familiares
Triste historia que me ha calado... Hace más de un año que no visito a mi abuelita, "mi Vieja", allá en Santa Clara. Ella tiene 85 años y, aunque hemos pactado sostener cada sábado una larga conversación telefónica, sé que me extraña tanto como yo a ella, sólo que preservarla de un posible contagio es prioridad para toda la familia. Un abrazo conmovido para este coterráneo. Que le reconforte el amor que le profesó en vida a su "Viejo".
Sería bueno como profilaxis para todos seguir publicando casos como este que aunque triste ayuda a subir la percepción del riesgo
Que triste herma, pero la vida sigue y debemos llevarla con el dolor de la perdida de un ser querido
Gran cronica muy dura pero valida para todos
Javier compañero d trabajo , vivió una pesadilla que no fue fácil. El quería mucho a su abuelo y nunca lo abandono, como compañero de trabajo mis condolencias para el.
javier muy conmovedora tu historia asi hay personas que no tienen percepcion del riesgo se fuerte y que te recuperes pronto salud y suerte
Es una historia muy triste y conmovedora pero es una pena que las cuantias de las multas antes de la reforma salarial eran de 1000 o 1500 pesos y ahora despues de la reforma a los violadores de las medidas contra la COVID - 19 sean en cuantias de 2000 a 3000 cuando la situacion epidemiologica de la nacion es muchisimo mas compleja.
Conozco personas que exiben un abanico de las multas que se le han impuesto como si fuera un trofeo de sus malasintenciones y siguen diambulando en la calle sin nasobuco o usandolo de manera incorrecta como una vurla al esfuerzo de millones de cubanos.
doctor duran la situacion esta caotica cuidese mucho salud y suerte para usted y para todo el personal de la salud .