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Si le hubiera tirado a la Casa Blanca no hubiera sido un loco (+Fotos)

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Obras de Villa Soberón han sido emplazadas en más de 20 naciones. Foto: Escambray.

Martí sigue vigilante en el jardín, mirando hacia la Avenida 16 de Washington D. C., en el barrio Adams Morgan, siempre bulliciosa, ahora en calma por la cuarentena debido a la COVID-19. Sigue erguido, aunque un disparo haya intentado eclipsar su estatura de héroe, ahí de bronce, gracias a las manos del escultor José Villa Soberón, Premio Nacional de Artes Plásticas (2008).

Detrás, también baleados, muros, columnas y un ventanal de la mansión de estilo neoclásico marcada con el número 2630, sede de la embajada de Cuba en Estados Unidos, acto terrorista que algunos medios tratan de disfrazar como crimen de odio, cometido por un ciudadano identificado como Alexander Alazo, de 42 años, residente en Aubrey, Texas, pasadas las dos de la madrugada del 30 de abril.

¡Dispárame si quieres, dispararme! ¡Estoy aquí! ¡Soy americano, soy yanqui!, gritó el atacante, hundido en la noche, AK-47 en mano.

A esa hora apenas había siete funcionarios en la sede diplomática. “Si esto hubiera ocurrido a mediodía hubiera habido una matanza”, expuso a la AP el embajador cubano en el país norteño, José Ramón Cabañas. A mitad de jornada habitualmente unas 50 personas, incluidos dignatarios extranjeros y otros visitantes, se encuentran en la misión.

El Martí de Washington D. C.

Oficiales del Servicio Secreto investigan en el lugar de los hechos. Foto: AP.

José Villa Soberón, con creaciones desgranadas en América, Europa y África, le ha seguido el curso a la noticia del ataque a la sede de la representación de la isla caribeña en Washington D. C., donde quedó emplazada una escultura suya a José Martí el primero de julio del 2019, al conmemorarse el aniversario 130 de la salida a la luz en Nueva York, por primera vez, de La Edad de Oro.

En diálogo con Escambray, Villa Soberón sostuvo que este proyecto nació a instancias de Cabañas, cuando la Sección de Intereses de la Mayor de las Antillas en la capital estadounidense devino embajada, al restablecerse oficialmente las relaciones diplomáticas entre ambas naciones el 20 de julio del 2015.

La estatua ubicada en Washington D. C. tuvo como precedente la realizada por él con la colaboración de Gabriel Cisneros, e inaugurada en julio del 2017 en Santiago de Chile, en cuya base puede leerse la frase de Gabriela Mistral: “El mejor hombre de nuestra raza”.

“Cuando de Washington me pidieron una obra, utilicé ese modelo original; le hicimos transformaciones para que fuera más funcional en el emplazamiento en la embajada”, refiere el profesor de Escultura por varias décadas.

—¿Qué referente fotográfico le sirvió de partida para realizar la escultura de la capital estadounidense?

Al menos hay dos o tres fotos en las que Martí aparece posando con las manos detrás, por ejemplo, la de Jamaica (octubre de 1892) y otra con uno de sus amigos (Fermín Valdés Domínguez, mayo de 1894 en Cayo Hueso). Ese gesto de tener las manos detrás no puedo especular que haya sido natural y común en él; pero siempre me ha resultado atractivo. Es una imagen atractiva en el sentido de que es delicada, muy personal y muy sugerente. Por eso me pareció una imagen potente, que podía expresar su personalidad. Martí era un hombre con mucho control; sin embargo, con pasión.

Martí tiene a su favor que prácticamente ha sido el tema permanente de los escultores cubanos del siglo XX. Cada generación de escultores, cada escultor importante siempre lo ha trabajado y eso vale, sirve como referente para las esculturas.

—Ud. sitúa a Martí en un momento histórico complejo: la organización de la Guerra Necesaria. ¿Qué rasgos de su personalidad optó por resaltar a partir de ese contexto?

Siempre me ha dado la impresión de que Martí no solo fue una persona brillante, culta, sensible; debió ser, un hombre contenido, no de acciones impulsivas, a pesar de lo difícil y la cantidad de contradicciones que tuvo que enfrentar en ese momento de su vida. Debió ser un hombre que se controlaba mucho para manejar esas situaciones complejas. Son apreciaciones, visiones que puede tener uno como artista a la hora de hacer una escultura. No soy un especialista, un estudioso de Martí; pero lo he sentido así.

—En Miami, Florida, se fundió en bronce el molde original de esta obra en el taller de Lázaro Valdés y su equipo ASUbronze.

Yo conocía a Lázaro. Cuatro o cinco esculturas que he hecho para diferentes partes del mundo, las he modelado en Cuba y se las he enviado a él, que tiene un excelente taller de fundición. Nosotros enviamos el modelo hecho en resina para Washington. Yo no sabía que iba a ser con Lázaro, cuando la embajada lo contactó. Creo, incluso, que solo cobró por los materiales; fue una participación hermosa de su parte.

—Más allá del daño físico a la escultura en el ataque a la embajada, ¿cómo interpreta, desde lo simbólico, este acto contra el Maestro?

Ese es un fenómeno que merece estudiarse con profundidad. Este tipo de escultura es un arte público, que trabaja con muchos símbolos. Casi siempre cuando el odio se desencadena incontrolablemente, no sé por qué razón una de las primeras agresiones se hace contra las esculturas públicas, los símbolos. En los momentos turbios vimos muchas veces cómo se agredieron las de Lenin, cómo se han agredido en diferentes partes del mundo esculturas por ser símbolo de una ideología, de una nación.

Recientemente vimos cómo fue agredido Martí (se refiere a la profanación de bustos al Maestro en enero pasado en La Habana), el símbolo más grande del cubano, de la nación cubana. Muchos años atrás, cuando estaba en España vi un cartel en el monumento que dedicamos a Martí que decía: “puta España que le hace monumento a los cubanos”.

No creo que en esta ocasión la escultura haya sido el objeto de la agresión; el símbolo que agredieron fue la fachada de la embajada, pero simbólicamente Martí estaba ahí también. Sin embargo, no se transformó, quedó como un símbolo claro, evidente de la resistencia. El odio siempre es así contra todos los símbolos.

—¿Hasta qué punto este acto terrorista ha sido alentado por la política hostil, de odio, del Gobierno de EE. UU. contra Cuba?

No me cabe la menor duda de que el odio ha promovido una actitud así; el odio siempre ha sido el combustible para este tipo de agresiones. No conozco detalles. Leí recientemente que ahora dicen que era un loco, un desequilibrado. La verdad es que no me lo creo mucho, porque si le hubiera tirado a la Casa Blanca no hubiera sido un loco, un desequilibrado; pero, bueno, tendrán que terminar las investigaciones para saberlo.

El Héroe, inspiración constante

El maestro y su discípulo, obra de José Villa Soberón. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Creador del Lennon, paradójicamente sereno (he ahí la originalidad), sentado en un parque habanero; de la humildísima Madre Teresa de Calcuta, sumergida en las Sagradas Escrituras en el jardín de un convento capitalino; de un Hemingway a punto de darse un trago, junto a la barra del Floridita, Villa Soberón, autor de una prolífica obra escultórica, ha vuelto una y otra vez sobre la figura del Héroe Nacional de Cuba, ejemplificada en Preso 113, situada en la Fragua Martiana.

—¿Preso 113 continúa siendo la escultura más difícil que ha concebido, como expresó cierta vez?

Sí, primeramente, por esa historia compleja que implicaba hacer una escultura a un adolescente, que pudiera tener esa carga de sentimiento, de profundidad, para entender la realidad que lo rodeaba. Era también más difícil Preso 113 porque la foto que hace referencia a ese momento, no se parece a Martí. Si él no se la hubiera dedicado de puño y letra a su madre, yo nunca hubiera creído que fuera Martí. Es verdad que en esa etapa de la vida los adolescentes se transforman físicamente; me imagino, además, el momento tan terrible que podía vivir ese adolescente. Por eso era complejo para mí hacer un Martí que la gente lo identificara con él; un Martí joven, sin bigote, era un reto. Pero él siempre es un reto muy grande cuando uno lo lleva a una escultura.

—Ud. ha señalado que de todos los rostros que ha hecho, el de Preso 113 es el que más trabajo le ha costado.

Hay escultores que tienen mucha facilidad para encontrar el parecido; verdaderamente, me cuesta trabajo encontrarlo, y lo más parecido que hallé en esa escultura en particular fue el de los ojos; era lo único que podía encontrar como una referencia para que esa fuera la imagen del adolescente, del hombre que fue después Martí.

—¿Por qué le incorporó un pico de trabajo, que no aparece en la fotografía original?

Para relacionar más la escultura con el entorno. Era el trabajo que Martí hacía en ese mismo sitio, en las canteras de San Lázaro. Las esculturas que me gustan más son las que logro que se integren al entorno. El pico me parecía importante y necesario para que la obra se relacionara con el trabajo que Martí hacía.

Esa escultura me sirvió para mucho. Ahorita me preguntabas por la escultura de la embajada de Washington. Cuando trabajé en la Fragua, conocí que, del grillete que llevaba, Martí mandó a hacer un anillo que decía Cuba; siempre se lo he puesto a las esculturas cuando he vuelto a hacer a Martí.

—¿Cómo logró que El Maestro y su discípulo, expuesta en el colegio de Martí, y tantas otras obras dedicadas a él transpiren emotividad, conmuevan? ¿A qué recurso apela?

Al trabajo. Esas obras, por lo regular, no salen fácilmente; en ese caso trabajé con Gabriel. El trabajo del escultor es extremadamente lento, porque nunca sale la primera vez; por lo menos, a nosotros. En El Maestro y su discípulo tuvimos que batallar durante largos meses, repitiendo, repitiendo, hasta que encontramos la expresión que uno quiere conseguir en la obra y decimos: esa es. Es el método de prueba y de error, pero, bueno, para ello nos formamos y nos preparamos los escultores.

—¿Qué elemento enlaza las esculturas que ha dedicado al Héroe Nacional, sin olvidar la de Chipre?

Las enlaza la búsqueda de poder ser capaces de expresar la idea martiana, a Martí como ser humano; aunque esta se dé en contextos, entornos y con recursos diferentes. De las esculturas me cautiva ese principio de que un material que no tenga expresividad, que pueda ser incluso tosco, sea capaz de transmitir sensaciones, ideas.

Una alerta de siglos

Durante el acto terrorista, una bala impactó en la escultura de Villa Soberón. Foto: AP.

“No olvidemos que Lezama decía que Martí ‘es un misterio que nos acompaña’. Su aporte a lo que somos hoy es todavía incalculable; fue un hombre extraordinario no solo para Cuba, sino para el mundo”, reflexiona, desde el otro lado de la línea telefónica, Villa Soberón, quien, como buen cubano, continúa atento a las resonancias del ataque a la embajada de la isla en Washington D. C., calificado como acto terrorista por nuestra cancillería y que ha promovido el rechazo internacional.

Hasta ahora, el Gobierno de Estados Unidos no ha emitido una declaración oficial para condenar el atentado, una de las 83 agresiones contra sedes diplomáticas cubanas en el mundo, según consta en los anales del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado, citado por Cubadebate. Lo previó el Maestro en Nuestra América: “El tigre espera, detrás de cada árbol, acurrucado en cada esquina”. Lo advirtió el Héroe de Dos Ríos, quien espoleado por el honor se hizo a la manigua y cayó el 19 de mayo de 1895. Incluso, lo sigue alertando desde esa escultura de Villa Soberón en el jardín de la casona del barrio de Adams Morgan en la capital estadounidense, donde, a pesar de los últimos disparos, prosigue ahí vigilante e indómito.

Foto tomada a Martí en octubre de 1892 en Jamaica, referente para la escultura emplazada en Washington D. C.

José Cabañas, embajador de Cuba en los Estados Unidos, y una mujer de la sede diplomática, indican unos agujeros de bala que rebotaron en el costado de la gran escalera. Foto: AP.

El laureado artista junto a Miguel Barnet y otros colegas. Foto: Cortesía del entrevistado.

(Tomado de Escambray)

Se han publicado 18 comentarios



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  • Juan Carlos Subiaut Suárez dijo:

    Ojito:
    Excelente crónica sobre la creación por el maestro Villa Soberón de la estatua a nuestro Héroe Nacional, que preside nuestra Embajada en Estados Unidos y que ha sido, días atrás, profanada por los disparos del odio.
    Si le es posible, trasmítele a Soberón la idea de que no se repare la estatua. Como expresé en otras páginas; me sumo a la idea de proponer que no se reparen las huellas de los proyectiles ni en las columnas, ni en el asta de nuestra Bandera, ni en la estatua de nuestro Apóstol. No son destrozos, son huellas que evidencian la impotencia de nuestros enemigos, testigos de la guerra que se nos hace, monumentos a nuestra resistencia.

  • Papirriki dijo:

    Buen ojo, Ojito. Oportuna información, gracias.

  • Silvia de sagua dijo:

    Efectivamente si le hubiera disparado a la casa blanca sería un atentado y no un loco pero de sobra sabemos que ese es un echo pagado por la cacareada sociedad cubano americana que no tiene nada de cubana y si de mucho ODIO hacia nuestro sistema y nuestro pueblo pero somos más que una embajada somos Cuba somos Continuidad Hasta la Victoria Siempre

  • zbd dijo:

    Talentoso y oportuno tu trabajo. Gracias Ojito

  • Africano dijo:

    Esa imagen de nuestro Martí tocado por el impacto de una bala al nivel de la ingle causa dolor, el para nosotros siempre esta vivo y la sensación es que a toda costa lo quieren matar, pero es cosa que no podrán hoy ni nunca, ni ejércitos, ni mercenarios, ni perturbados mentales creados por y al servicio de yanquilandia como el mismo autor se identifico.

  • YAMILA dijo:

    Los locos no le disparan a locos; por eso no puede este llamado ¨loco¨ haber ido a disparar a la Casa Blanca. Un loco no premedita nada, un loco actúa a lo loco, y este ¨loco¨ lo había calculado todo meticulosamente. Que no vengan con cuentos ahora.

    Nuestro Martí una vez más tratado irrespetuosamente por lacras, pero lo que no saben esas lacras que hacen reconocerlo más porque quien aún no lo conozca hoy en cada rincón del Mundo imagino se haga la pregunta e investigue, quién es esa figura símbolo de Cuba.

  • Amaury dijo:

    Muy buen titular, toda la razón tiene el periodista,si hubiera sido un ataque a la Casa Blanca no se hubiera considerado como loco.Ahora lo que va a pasar es que lo ponen en un lugar confortable a esperar "juicio" donde van a aparecer un sin número de expertos médicos que lo van a certificar como no apto para juicio por problemas mentales,lo mandan a una institución mental y a los tres días a mucho reventar va a estar tranquilito en su casa sin oir voces ni ver visiones, cobrando un buen paquetazo de dólares con unas cuantas fotos rodeados de los tristemente célebres gusanos de Miami tildándolo de héroe.Y todo se queda ahí.Ay Cuba, que falta hace que nos dejen en paz,viviendo como queremos,como elegimos la mayoría.

  • Chamartín dijo:

    "Si le hubiera tirado a la Casa Blanca no hubiera sido un loco"
    Y hubieran caído bombas en algún lugar. O tal vez estuvieran cayendo todavía.

    • Olga dijo:

      No fuese ya loco, fuera difunto

  • Heem Gondes dijo:

    Hay que quitarse el sombrero ante el maestro Soberón...!!!!!!!!!!!!!!!

    UN CUBANO EXCEPCIONAL..!!!!!!!

    EL RECONOCIMIENTO Y AFECTOS DE UNA FAMILIA CUBANA QUE APRECIA SU GRAN OBRA Y LE DESEA MAYORES EXITOS....!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    JOSE JULIAN MARTI PEREZ : NUESTRO INDISCUTIBLE HEROE ETERNO..!!!!!!

    VIVA CUBA LIBRE Y SOBERANA DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMERICA!!!!

  • Arisleidys dijo:

    UNA ENTREVISTA MUY OPORTUNA. GRACIAS AL MAESTRO VILLA SOBERON Y AL PERIODISTA DE ESCAMBRAY. SI EL TIPO ESE LE HUBIERA TIRADO A LA CASA BLANCA ERA UN TERRORISTA DE LA HABANA A MOSCÚ.

  • YURY dijo:

    Impresionante nuestro Heroe Nacional!! Su mirada en esa foto es un misterio, a pesar de de sus 42 años vividos su historia es larga...VIVA CUBA

  • Elector dijo:

    Mi opinion muy personal, este ataque a nuestra embajada con un fusil de asalto de alto calibre no es tan casual, hay un ataque mediato en las redes sociales, los medios televisivos liderados por la administracion trump y sus acolitos de la extrema derecha miamense contra Cuba intensa, nuestros diplomaticos son unos corajudos mambises del siglo XXI que no deben exponer sus vidas. Los logros alcanzados solo en el enfrentamiento a la COVID 19, la solidaridad y el humanismo opacan cualquier acto lesivo. Viva Cuba libre.

  • L.R.A dijo:

    Cuando leì el titulo de este artìculo, recordè unas palabras de mi padre hace muchos años: los imperialistas siempre salen a flote, o tratan claro.
    Ahora el tipo es un loco, pero posee armas de gran calibre. Como las obtuvo?
    El descaro ya es demaciado. Y ellos callados. Como siempre.

  • mirella peña dijo:

    Lamento la agresión a nuestra embajada y celebro que el odio que nos hace rechinar los dientes y a la vez saca nuestras lágrimas , no nos haga perder la ternura y nos haga más ecuánimes ,conocí a Villa hace años cuando compartimos asientos y tareas en la Asamblea Provincial del Poder Popular,,,él no me conoce,pero yo lo he seguido y a su obra y hoy lamento seguirlo en la tristeza de su obra agredida ...pero siguiendo lo que dijera nuestro Presidente nos han tirado a matar , pero seguimos vivos!!!, muy a pesar de nuestros enemigos y como Martí vamos tranquilos, ecuánimes,apasionados, con las manos detrás , apretando el fusil !!!!

  • humbertóm dijo:

    Hace casi 60 años otro "loco" desde un avión mercenario, le hizo lo mismo a la escultura en bronce de Maceo en el aeropuerto de Santiago de Cuba

  • Gorbacho dijo:

    Hacen falta mucho más que los disparos de un "loco" para dañar la imagen de nuestro J. Martí. Venceremos!!!

  • Yasnier dijo:

    Es como dicen: si el hubiera atacado a La Casa Blanca, ?no sería un loco¿!.... que falta de respeto la de los americanos

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Enrique Ojito

Enrique Ojito

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