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La Ciruela por dentro: Historias de un tornado

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El municipio Regla es uno de los más afectados por el tornado del pasado domingo y uno de los más críticos en cuanto a las viviendas en la capital. Foto: Patricia Hernández Acevedo/Cubadebate.

Si llegas por la lanchita te sorprendes. El morbo de la destrucción te había preparado para encontrar una zona de guerra y lo que ves es un poblado tranquilo, sumido en la normalidad.

La gente no habla mucho, “yo casi no me afecté” o “por aquí no hizo nada”, dice la mayoría y te piden que entres, que si de verdad quieres ver cosas feas, saber cómo dañó, llegues a La Ciruela, al doblar el Cementerio, uno de los lugares en los que arrasó, que por allá dejó todo destruido.

Entonces te aventuras, te alistas, pero no es suficiente. Solo un puente separa a La Ciruela del resto de Regla y pareciera que el tornado decidió que ese puente sería la frontera entre lo que quedaría en pie y lo que no.

Los vecinos no se ponen de acuerdo. Algunos opinan que pasó en menos de cinco minutos, otros en cuestión de segundos. Para todos, el tornado fue, a la vez, algo muy rápido y duró una eternidad.

A la entrada del barrio La Ciruela se pueden ver los escombros obstruyendo la calle, mientras las brigadas de comunales los apilan y recogen. Foto: Patricia Hernández Acevedo/Cubadebate.

***

Alejandra María Miramun Rodríguez estaba mirando el Noticiero Nacional. Justo acababan de dar el parte del tiempo cuando pasó.

Pasó que la puerta estaba abierta, como todas las noches al sentarse a ver la televisión junto a su bisnieta de cuatro meses. Pasó que sus cuatro perros jugaban amarrados en el portal, como siempre. Pasó que un ruido, parecido a un avión o a un helicóptero aterrizando en el techo, entró para arrasar su casa, como nunca.

La cocina de Alejandra María también sufrió los embates del tornado. Foto: Patricia Hernández Acevedo/Cubadebate.

Su nieto, Josué López Hevia, las protegió como pudo, a ella y a su sobrina: las metió en el único cuarto con placa de la vivienda y se fue, cual desquiciado, a buscar a su esposa e hijo mayor. La mujer y el niño se habían quedado encerrados dentro de otra habitación y por más que Josué gritaba llorando “mis hijos, mis hijos”, la puerta no se movía. A patadas la abrió, cuando ya no quedaba techo sobre su familia. El esfuerzo le costó seis puntos en un dedo del pie.

Josué no descansa, no hará reposo. ¿Cómo? Si lo levantado con esfuerzo propio, la casita de la que dice él fue el mayor albañil, se ha quedado sin cerca, sin árboles en el patio, sin techo…

Josué, nieto de Alejandra María, ha sido el albañil, carpintero y constructor de su casa durante estos días, para volver a colocar las tejas que pudo recuperar. Foto: Patricia Hernández Acevedo/Cubadebate.

No se sienten derrotados. Están sorprendidos de que la placa reventada por dentro haya aguantado sobre sus cabezas; agradecidos de que todo sucediera mientras estaban despiertos.

“Esperábamos un frente frío y llegó un desastre”, dice Josué y mira los carros en el patio, chocados entre sí. Ahora está, junto a un amigo, arreglando la cerca que la mata de mangos destruyó.

Mientras conversamos entran su esposa y su hermana con jabas llenas de ropas producto de donaciones, con refrescos para los niños. Ya por aquí pasaron haciendo la defectación, midiendo los metros cuadrados para las tejas. Lo que queda es esperar.

La sala de Alejandra María, quien vive con sus nietos y bisnietos, quedó a la intemperie. Foto: Patricia Hernández Acevedo/Cubadebate.

Su madre, quien a los 66 años no había vivido nada similar, no llora por el multimueble perdido, los televisores rotos ni los ganchos que no sostuvieron el fibrocemento sobre las paredes. Tiene la presión alta, el azúcar descompensado, la opresión en el pecho de quien ha enfrentado un horror y, a pesar de ello, con la más genuina compasión, asegura: “porque aquí no hay electricidad, pero dicen que lo que se está viendo en el televisor es mucho”.

Alejandra María estaba mirando el Noticiero Nacional. Justo acababan de dar el parte del tiempo cuando pasó. Pasó que explicaron lo mal que estaban las condiciones climatológicas en Batabanó y pensó: “Qué cosa tan grande, si me pasa eso me muero”.

***

La ayuda de los pobladores menos afectados es espontánea. Cerca del barrio, un cura colombiano que llegó hace cuatro meses a la Iglesia del Cristo Redentor cocina para su comunidad.

María Helena Rodríguez Hernández reparte los tickets a creyentes y no creyentes para que las personas desvalidas, los ancianos, quienes no pueden cocinar y las embarazadas pasen a buscar los alimentos que los vecinos donaron a la iglesia: “Es una cuestión de humanidad, nadie nos convocó. No hace falta”.

***

En el terreno de lo que antaño fuera una fábrica de calzados, se levantan casas nuevas. El custodio de la obra, Raydon Bravo Herrera, tiene un espacio en la parte frontal para él, su mujer y sus hijos pequeños, que sin entender lo que sucedía se escondieron bajo la cama para no ser arrastrados por el viento. “El más chiquito se quedó en shock, lo llamaba y no reaccionaba”.

José Nicanor Hernández Ruano, miembro de la brigada villaclareña que construye viviendas allí para personas albergadas en Casa Blanca debido a otras afectaciones, se siente aliviado de que no estuvieran terminadas aún: “Fue mejor que no hubiese nadie aquí todavía”.

El torbellino de este domingo destruyó parte de la obra en ejecución para entregar viviendas a personas albergadas en Casa Blanca. Foto: Patricia Hernández Acevedo/Cubadebate.

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Llora junto a una vecina y cuando nos interesamos señala hacia arriba una acera en la que casi todas las construcciones son biplantas. Preguntamos por la primera casa y niegan: “la rosada no, la otra… la que está más malita”.

Berta sufre, sufre aunque sabe que no es quien peor está, porque los dolores son grandes más cuando se unen y parece que este tornado ha venido a Regla a ensañarse con los más desamparados.

El viento se llevó sus ventanas, le torció los hierros de la cama, le empapó los colchones y Eriberta Labañino Dela se lamenta por su suerte, la suya y la de sus tres nietos, el mayor –22 años– enfermo de los nervios desde que la madre está ausente, la menor –9 años– curándose una soriasis en la cabeza.

Berta usa un eufemismo para referirse a su único vástago todo el tiempo: “Mi hija está internada”.

Se angustia, en su apartamento sin puertas en los cuartos, sin puertas desde antes del tornado, sin adornos desde siempre y solloza: “mira, mira, si ella se hubiera robado lo que dicen, ¿tú crees que viviríamos así?” Y parece que lo que más le duele es pensar en que la niña de sus ojos, que cumple cinco años de privación de libertad, que todavía tardará en regresar, tenga que acostarse en un colchón “entripado en agua”.

Los fuertes vientos destrozaron la cama y parte de las ventanas de un cuarto en la casa de Eliberta Labañino Delas. Foto: Patricia Hernández Acevedo/Cubadebate.

“Nadie atina a hacer nada, nadie dice nada y yo me pregunto: ¿de dónde saco para comprar un colchón?”, susurra, mientras menciona su pensión de 240 pesos.

“Ya yo no quiero ni lo material, yo lo que quiero es que me atiendan”.

“No puedo más, no puedo con todo”, parece la letanía preferida de Berta y uno se conduele y entiende que cuando critica a la trabajadora de Bienestar Social, que pasó por su calle y se negó a subir a su hogar porque “para un colchón y una ventana rota no hay solución” Berta está gritando socorro y nadie la está escuchando.

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A la espera de comprar en uno de los puntos de venta de alimentos, cerca de su edificio, Gudelia García Molina dice que lo vio todo y jamás lo podrá olvidar. “Si no es porque mi nieta me aguanta no sé. Imagínate que el susto me dio por querer salir para la calle”.

La mayor pérdida fue una ventana, recién cambiada, que se le fue volando. No la sufre mucho, dice que los reglanos son así, no se derrotan. De todas maneras, ya no quiere reponer la ventana. Vivienda fue a medir las afectaciones en su apartamento, a ver qué hace falta reparar y ella, como tantos otros vecinos, solicitó a cemento y algunos bloques para sellarla.

***

Si las desgracias fueran cuantificables –que no lo son, a pesar del empeño de estadistas y técnicos– La Ciruela estaría entre los barrios más desafortunados de Regla y, dentro de La Ciruela, los habitantes del Callejón se ganarían el premio a los más infortunados.

Hay cosas que ni un tornado cambia y ser los preteridos, los olvidados, es una de ellas. Ya Carmen Cruz Martínez y Manuel Alexander Benítez lo saben, porque llevan años fajándose para que les arreglen la instalación del agua, porque llevan años pidiendo que normalicen la electricidad, porque llevan años diciendo que ellos no pertenecen a la finca del frente, que necesitan una atención diferenciada, porque llevan años reclamando que cuando llueve el Callejón se inunda y no hay quien salga sin botas de agua.

Por eso no les sorprendió que a la trabajadora de Vivienda hubiera que llamarla cuando pasó de largo por la cuadra, sin pensar en que los vecinos de allí también estaban sin tejas, sin paredes, sin camas.

“En los años 70 y 80 esta parte de acá era una caballeriza”, rememora Manuel mientras mira hacia abajo y se le anegan los ojos, quizás pensando en que el tornado bien podría haberse llevado algunas malas costumbres.

“Esto es como decir el suburbio del reparto, a veces se les olvida que aquí viven personas”, carraspea porque desde la lluvia de la madrugada del 27 de enero está disfónico.

La casa la han levantado con los materiales que les ha subvencionado el Estado por ser casos sociales: Carmen, que vive con una enfermedad psiquiátrica y su nieta de cinco años, diagnosticada con ataxia desde el nacimiento.

Carmen Cruz Martínez pudo salvar los papeles de su casa, aunque quedaron algo mojados. Foto: Patricia Hernández Acevedo/Cubadebate.

Carmen se ve tranquila, si no dice que se toma tres, cuatro, hasta cinco píldoras al día no hay pistas de que está descompensada. Ella se llevó la peor parte del susto y del dolor: el techo le vino arriba cuando estaba acostada en la cama y su marido, que iba saliendo, solo pudo sacarla cuando terminó el vendaval.

Las tejas que le cayeron encima, las que le perforaron en tres lugares la cabeza, la inflamaron la pierna derecha y el abdomen, las que le cortaron el vientre, fueron las únicas que quedaron en su hogar.

Carmen Cruz estaba acostada cuando el viento lanzó las tejas de su cuarto sobre ella, de tal modo que no pudo salir por su cuenta. Patricia Hernández Acevedo/Cubadebate.

Esas y dos o tres planchas más de fibrocemento que Manuel rescató de los escombros cubren el último tercio de la construcción, donde cocinan hoy por primera vez, porque ayer un vecino les llevó una olla con comida.

“Ahora es de nuevo para atrás y si dan tejas de nuevo puede volver a ocurrir en cualquier momento”, asegura Manuel y explica que su nieta está con la madre en Habana del Este y hasta que no terminen de arreglar no podrá regresar, porque su condición no le permite convivir con polvo.

Perdieron mucho, pero sobre todo perdieron la seguridad. Carmen ha dormido en estos días en casa de su cuñada. Manuel no ha descansado, ni ha ido a trabajar. Él, que es custodio en una dependencia cercana, ahora hace de custodio de su propia casa, vulnerable.

–Pero, ¿usted cree que en medio de esta situación alguien se atreva a robarles?

–Si dos horas después del tornado estaban entrando a la fábrica de losas, ¿por qué no a mi casa? Me toca estar aquí, si yo no cuido lo mío, ¿quién?

***

En el mismo Callejón, cerca de la Vía Blanca, vive Eulalia Martínez Urrutia, con once personas más: su hija, sus nietos y bisnietos, -seis niños- y su hijo, que en la actualidad se encuentra cumpliendo una condena de privación de libertad.

En la casa de Eulalia Martínez Urrutia el techo ha quedado reducido a algunos trozos de nylon sobre las vigas de madera que el viento no pudo arrancar. Foto: Patricia Hernández Acevedo/Cubadebate.

Desde el domingo no ha tenido más techo que un nylon negro, puesto por un vecino, y las vigas que el viento no pudo levantar. Las tejas que techaban su casa se destrozaron en menos de un minuto, el último cuarto tiene el aspecto de un patio abandonado y su ropa esparcida por toda la estancia espera secarse al sol.

Este solía ser el cuarto de varios de los niños de la familia de Eulalia, que quedó totalmente destruido. Foto: Patricia Hernández Acevedo/Cubadebate.

Donde viven no suelen llegar muchas personas, tampoco el agua. Llevan cerca de veinte años dependiendo de los servicios de una pipa, porque “ni pagando nos hacen la instalación”, y ahora, quién sabe cuándo vuelvan a recibirlo.

Isabel, su hija de 24 años teme por el trauma que pueda haber causado el tornado en sus hijos pequeños: “A la niña la quiero llevar al psicólogo porque se asusta con cualquier ruidito”, cuenta una de las habitantes de la casa donde todas son mujeres.

“La lavadora salió volando, los niños no han podido ir a la escuela”, comenta un amigo que se acercó a ayudar.

Las figuras religiosas quedaron destruidas por el impacto de los vientos en el cuarto trasero de la casa de Eulalia Martínez. Foto: Patricia Hernández Acevedo/Cubadebate.

Y el hijo varón, en prisión, habla con nosotras por teléfono rogándonos ayuda, con la desesperación del que está lejos y se sabe inútil ante la desolación: “Yo no puedo hacer nada y estoy preocupado. Ayuden a mi familia por favor”.

***

El esposo de Marisela Riverón Mesa recordará el 27 de enero de 2019 durante toda su vida, y no solo por el susto del torbellino rojo revolviendo todo a su alrededor, sino por las incontables heridas de vidrio incrustado en su cuerpo. Las ventanas de su apartamento, en la quinta planta de un edificio, estallaron sobre él, sin que tuviera tiempo de resguardarse.

El esposo de Marisela tiene heridas de vidrios por todo el cuerpo. Foto: Patricia Hernández Acevedo/Cubadebate.

“Mi hijo y yo lo encontramos en el suelo lleno de sangre”, nos cuenta ella, y muestra las marcas que aún permanecen en las paredes de la casa. Así todo, él está agradecido, porque está vivo. Aunque su hogar no sufrió graves daños, salvo las ventanas y algún que otro equipo roto, él y su esposa jamás podrán olvidar este enero.

Marisela también sintió el filo del cristal en su piel, pero con menos intensidad. “Si mi hijo no llega a estar aquí me mato”, nos cuenta, pues él no vive en el país y pasaba unos días con su madre. “En un momento que pensábamos que no salíamos de esta me dijo: 'mami, vine a Cuba a morir contigo'”.

En el mismo edificio, un piso más abajo, parece haber sucedido un milagro: Mingo tiene 86 años y estaba sentado en la sala de su apartamento, donde suele estar todos los días a esa hora, pues un infarto le impide moverse con soltura desde hace 21 años. Cuando los muebles de la sala salieron volando frente a sus ojos él permaneció como atado a su silla, inexplicablemente quieto. Se aguantó tan fuerte a la butaca que se quedó con un reposabrazos en la mano.

Mingo resistió el vendaval de un modo que aún nadie puede comprender. Foto: Patricia Hernández Acevedo/Cubadebate.

No puede hablar, solo asiente con la cabeza a lo que su hija, Rosario Orta, a quien todos llaman Nena, nos cuenta asombrada. Ella no logra comprenderlo, sus sillas, la cocina, el refrigerador y todos los adornos volaron y fueron a parar a unas cuadras de la casa. Solo quedó, curiosamente, el retrato de su madre. Aunque muchos aseguran haber sentido un sonido como de la turbina de un avión, ella afirma: “Yo he viajado y ese ruido no se me parecía a nada conocido”.

No obstante, nos recibe con una sonrisa: “Yo estoy bien, no lamento tanto las cosas que perdí. Lo importante es que estamos vivos y a mi papá no le pasó nada”.

En la sala de Rosario Orta solo quedó el retrato de su madre y uno de los estantes. Foto: Patricia Hernández Acevedo/Cubadebate.

Se han publicado 71 comentarios



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  • surfing in mojave dijo:

    Queridas y admiradas Laura y Patricia, es primera vez desde que soy asidua a Cubadebate que leo algo tan identificado con los cubanos pobres que viven en barrios olvidados y marginados, quizás ambas por todavía ser estudiantes no se han contaminado con los mediáticos habituales que con caritas felices o feroces y con palabras insulsas, repetitivas y falsas asienten alegremente o condenan enérgicamente en dependencia de quien o de que país estén comentando.
    Creo le debemos a Díaz Canel que en Cubadebate se pueda leer más diversidad de enfoques tanto de periodistas como opiniones de foristas que aunque siguen siendo atacados por los que no piensa igual y creen que son dueños de la verdad por lo menos sienten y agradecen que su pensar lo publiquen también. .
    Desde mi entorno veo que todos los CUBANOS no vivimos iguales ni tenemos los mismas expectativas en la vida, todos queremos poder contar con estabilidad para poder convertir nuestros sueños en realidad sea una casita de placa, la compra de un auto, pasear, o lo que sea.
    Deseo que periodistas sensibles y valientes como ustedes abunden en las aulas, tengo el convencimiento de que los que viven en la Ciruela siempre los recordaran con amor algo que no harán con los trabajadores ¿sociales? que ignoraron sus llamadas de auxilio

  • dvillegas dijo:

    sencible el tema, es cierto que todavia hay personas que viven en malas condiciones y ahora con este desastre mas mal aun, seria logico mudarlos de ahi hacia una zona que por lo menos tenga agua, son 20 años cargando con el mas preciado y necesario liquido el agua, esas historias conmueven porque realmente vivir dentro de un tornado y sentir esa fuerza debe ser lo mas negro de las experiencias, yo tuve la experiencia del gustav en la Isla que ni lo mencionan y fue muy duro sentir ese ruido dentro de la casa que parecia reventar, se perdieron muchas cosas pero estamos vivos para contar, mis condolencias a todos los familiares que perdieron seres queridos y animo a los afectados y los lastimados, la recuperacion sera algo lenta pero llega a todos. Salud a los que pueden aportar algo a los que no tienen nada, solo puedo dar animo y fuerza pero de corazon que llegue a todos.

  • NMF dijo:

    Muy buen reportaje con mucha sensibilidad, las felicito y lo importante es la union entre las personas, tratar de ayudar con lo que se pueda al que en este momento lo necesita.

    Saludos.

  • Isabel dijo:

    Estas imagenes no se borrarán nunca de nuestra memoria, un gran articulo. Adelante Habana, mi Habana, adelante Cuba, por la Habana debemos hacer hoy lo más grande

  • DoCarmo dijo:

    Amor y solidaridad para todos los afectados. Confianza, que en Cuba no quedan desamparados. Es cierto que hay quienes se han olvidado de algunos albergados, es cierto que ha existido desvió en los recursos de los subsidiados--que no pagan por la reconstrucción de lo más elemental en sus casas, lo paga el estado--, pero el real el apoyo y el más cercano es el de Irma, se entregaron colchones, avituallamientos, muchos donados por organizaciones no gubernamentales, y se les hicieron casas.Otros albergados hasta tener sus casas , en escuelas con edificios con condiciones, con médicos enfermedras, comida , apoyo pñara los niños, clases incluso.
    Durante el paso de huracanes y los más recientes Mattew por Baracoa y Maisí y el Irma que arrasó por varias provincias del centro, se vivieron idénticas situaciones y dramas. Incluso en comunidades que es verdad que han quedado atrasadas en el tiempo, como la que publicó una periodista de Ciego de Avila cuando destruyo poblados de Chambas, realidades y sin ocultar cada cosa. Fueronj idénticos sufrimientos y pérdidas, recuerden Baracoa y maisí, pero hasta todos llegó la atención del estado y la solidaridad entre vecinos, entre provincias, se recogieron valijas en muchas, no es nada nuevo. Viajaron artistas, brigadas de artistas y jóvenes artistas se fueron en las peores condiciones de sobrevivenvia hasta esos lugares a pasarlas con los damnificados y alegrar sus almas que es lo que tienen que hacer ahora, amén de los apoyos materiales que puedan dar que sí, hace falta, pero hay que ayudar a despejar el trauma, músicos, actores, payasos..ir hasta los dañados y darles un rato de distracción y alegría.
    En Cuba todo esto no es nuevo. Cuba no es Puerto Rico.
    Materiales como este dan la medida de cuanto es el impacto de los fenómenos de la naturaleza que hoy campean por el mundo, y que van a seguir golpeando, y es bueno conocer las historias de vida como estas, pero no aprovechar las trajedias para crear incertidumbre y mentir. Pueden ocurrir errores, falta de organización , algun descontrol, nada es perfecto y si ocurre denunciarlo. Pero en Cuba demostrado está, con los montones de huracanes que han pasado en los últimos años a todos se les atiende y ayuda. Vulevan a las historias de hace poco más de un año del Irma como cientos ya hoy tienen casa, recordemos la rápida presencia de bomberos evacuado niños y embarazadas y madres recien paridas. Esperanza, demos esperanza, los primeros momentos son muy difíciles, perderlo todo no tiene compensación aunque salvar la vida es lo primero. Como alguien comentó "Dios aprieta pero no ahoga." Fuerza damnificados No estan solos.

    Hay esperanzas , este no es Puerto rico, donde aún los estragos de María se sienten y donde la superpotencia repartió papel sanitario . Si se va a hablar pensemos que pasa con otros pueblos. Aun en estos días Puerto Rico suafre y los muertos siguieron apareciendo.

  • José Angel Matos Figueredo. dijo:

    #MÁS FUERZA HABANA- #MÁS FUERZA CUBA: EN EL NOMBRE DE DIOS NOS LEVANTAREMOS.

  • Odalis Gutierrez Hernadez dijo:

    Conmovedor,pero muy buen articulo de estas estudiantes de periodismo,estos son los trabajos que alludan a progresar y a canalizar problemas, a descubrir los pobres olvidados y a las instituciones ciegas que no tienen que esperar que pase un evento meteorologico, para saber que un barrio tiene que comprar el agua, que existen 6 niños en un hogar durmiendo en la misma habitacion,y en ocasiones a la direccion del pais se les miente y no se enteran del mal procedimiento y respuestas de empresas y organismos, no hay mejor inspector que un periodista transparente y honesto, deben meterse asi , hacer articulos con nombre, apellidos y direcciones. Mi criterio particular es que los eventos meteorologicos fuertes siempre haran daños , pero existen dolencias que no hay que esperar a descubrirlas cuando estos nos afectan, se debe volver al trabajo social principalmente por la FMC que ya no funciona, sobre todo en los barrios marginales de la capital, donde mas existen las familias difuncionales, donde no existe un proyecto (o plan de la calle) aunque sea los sabados y domingos, para los que no pueden pagar a un profesor de musica o pintura tengan 2 horas, aunque sea, de intercambio con el arte o jugar de manera sana con otros niños, los juegos tradicionales(carreras en saco etc), porque contamos con la preparacion necesaria para insertar varias iniciativas que motiven a los niños ,(jovenes futuros) por distracciones mas sanas.Que nuestros periodistas sigan buscando el centro de todas las frutas, asi de frente a los problemas, para que la revolucion siga haciendo revolucion entre todos podemos.

  • Aylin Martinez Bermello dijo:

    No vivo en Regla, sino en Luyanó. Mi casa tiene afectada parte del techo pero no pasó nada muy grave, al lado de tanto desastre no es ni para mencionar, pero tuve que incorporarme a trabajar (trabajo en el polo científico) y ahora supe que la Defensa Civil no ha decretado el tornado del pasado 27 de enero como desastre. Por ello, no se pueden aplicar las regulaciones que el Ministerio del Trabajo establece para esas situaciones. Mi pregunta concreta es: qué tratamiento se les dará a los trabajadores que aunque no laboran, viven en zonas afectadas y no pudieron asistir al trabajo durante estos dias. Se consideraran ausencias? Afectará el estímulo y el salario de estos trabajadores o no? Estamos a finales de mes y las empresas están terminando los "cierres económicos", pueden contestarme en un término corto de tiempo?

  • ny dijo:

    Es bueno saber

  • ny dijo:

    Es bueno saber que entre nosotros existe solidaridad y que podemos contar con un gobierno con un partido con un presidente con amor

  • martag dijo:

    Solo el amor enjendra la maravilla y convierte en milagro el barro, se que a pesar del desastre estas familias cubanas recibiran el beneficio de nuestra grandisima revolución, cuando ocurren estos fenomenos me enorgullese como crecemos en solidaridad, humildad y humanismo, eso es Cuba y los Cubanos.
    Desde mi tierrita #Fuerza # Amor y Esperanza.

  • Julita Cabreja Lozadea dijo:

    Los santiagueros vivimos esa experiencia tan amarga, aquel 25 de octubre, cuando veimos la destrucción de nuestra ciudad, por eso entendemos a los habaneros que junto a su pueblo (como siempre) sienten el dolor por la parte de la ciudad destruida y seres hunamos sin vida, nos unimos a ese dolor y apoyamos cualquier desición que se tome . Fuerza, fuerza hermanos, aqui estamos.

  • Hansel dijo:

    Me gustaría agregar otra historia del tornado,de como estan los precios de los alimentos(55 pesos la carne de puerco!!!!) y los materiales,que casi todo lo necesario lo tienen los cuentapropistas y los precios suben de un día para otro, producto a la necesidad que hay por el destrozo del tornado y todo el mundo anda buscando,quien controla esto??Hasta cuando van a permitir la subida de los precios y ese descontrol que hay con las cosas??

  • RiRi dijo:

    Esto está demasiado fuerte que impresionantes las historias e impactantes sobre todo la de Mingo madre mía pobre anciano sin poderse mover y aún así sobrevivió gracias a Dios. El gobierno de nuestro país y nuestro presidente están con ustedes,Cuba está con ustedes dios me los ampare y me los cuide
    #ArribaHabana///#ArribaRegla

  • Cary Ileana dijo:

    Es la hora de no desunirnos. Recordemos que como dice Silvio "Solo el amor engendra la maravilla". SI POR CUBA

  • usuario dijo:

    que me disculpen !
    pero
    las casas que se muetran en este reportaje
    la casa de Josué, nieto de Alejandra María

    ! ya era como si le le hubiera pasado el tornado por encima !

    no les da verguenza a la gente de vivienda mostrar estas CASAS .... echas a pedasos
    con lo que la gente a podido resolver ?

    estas casas no hace falta un tornado para afectarlas
    el lobo del cuento de los 3 cerditos SOPLA ! y igual las tumba !!!

  • Giselle dijo:

    Es triste la verdad, me imagino todo lo que pasaron estas personas, en cuestión de minutos perdieron todo, sus pertenencias, los muebles, equipos; pero fuerza que mas vale la vida humana y lo material llega por el camino y quien sabe hasta más de lo que tenían antes. Con la ayuda de todos, y el apoyo de las empresas eléctricas, la gastronomía, brigadas de construcción, se está saliendo adelante. Gracias también al prueblo de Cuba, y a nuestro presidente. Fuerza!!!!!!!

  • Alfredo dijo:

    Felicidades a las periodistas, por mucho el mejor artículo que he leído en Cubadebate, con humildad, sencillez, realidad, sin política y muy sensible. Saludos.

  • hector dijo:

    Gracias Cubadebate por este trabajo que han puesto rostro y frases a la desgracia y sobre todo se aleja notablemente de la mayoría de los otros artículos que han tocado este tema. Este tipo de periodismo, fresco y diferente es el que más disfruta la población. Felicidades a Laura y Patricia, van muy bien.

  • alina dijo:

    Excelente artículo , historias escalofriantes y reales que sensibilizan al más duro, que le pudo ocurrir a cualquiera , por ello no queda de otra que ayudar a reponerse a todos los dañados tanto material como emocionalmente de tanto horror y dar cada uno el granito de arena que podrá aportar...............

  • fidelds dijo:

    Exelente reportaje, combina con mucho acierto la sensibilidad con la objetividad, no hay dudas de que estas muchachas serán brillantes periodistas, de las que necesitamos. Todos conocemos que en muchos lugares de Cuba aún existen barrio marginales, insalubres y carentes de los servicios básicos como es el agua o el saneamiento, pero impacta ver como un meteoro de esta naturaleza se ensaño con los más necesitados. Considero, que por lo menos en estos casos de lo que se precisa es de una intervención integral que transforme la vida de barrios como La ciruela, no basta con restañar los daños del tornado, son seres humanos viviendo en condiciones de precariedad, especialmente los niños son muy vulnerables, hay que transformar el ambiente social y cultural que conduce a que tantas personas delincan, tenemos, como sociedad aún mucho que hacer, pero a la vez considero que pocas sociedades están mejor preparadas que nosotros para enfrentar y dar solución a problemas como este, Reitero no basta con darle tejas para el techo o venderles a precio módico materiales o utencilios, hace falta transformar todo el entorno social. saludos y fuerza compatriotas.

  • Flora Navarro dijo:

    Qué triste y lamentable todas las historias dios los proteja y tengan suerte para qué lo ayuden suerte dios los bendiga a todos

  • Ania Acevedo dijo:

    Verdad que duele, duele mucho ver así a mi gente porque donde quiera que estemos siempre será mi gente. Muy bueno el artículo Paty excelente. Pero como duele

  • Enio Miguel dijo:

    Yo vivo en la ciruela oribe lo que nos ha pasado, es doloroso y mientras escribo esto desde mi trabajo lloro al ver tanta destrucción y le ruego a las autoridades por favor ayúdenos mas porque hay indolencia pro parte de lagunas personas como los de la Empresa de Movimiento de Tierra No. 1 de MICONS que en vez de recoger los escombros nos han destrozado mas el barrio rompiendo las aceras, los cercados y las tuberías del agua y nos han maltratado verbalmente, espero de verdad nos ayuden a salir adelante.

  • ROBERTO dijo:

    .Esto de" llega y pon, barrios marginales e migración", es un mal de hace años, pero hay muchos CAM en la Capital de todos los cubanos y muchos de sus pdttes que no les gusta buscarse problemas y están para que pase el tiempo...Hagan una revisión y verán ademas, eso lo sabe todo el que vive en la periferia, donde es que están los llega y pon...aprovechar esta coyuntura y que les informen a las instancias superiores y verán las miles de llamadas...estamos en el pueblo y no vemos las casas y nos perdemos en sembrados de lechugas

  • jorge Ricardo dijo:

    En lo personal no me parece que sea muy objetivo, da una visión parcial de la situación. No es lo que se vive en el lugar, donde la solidaridad sale por los poros.

    • Marcos dijo:

      jorge ricardo, la objetividad no existe. Es imposible ir a todas las casas, el articulo sería muy largo, son historias particulares que en estos casos hacen falta, no están diciendo que sea la generalidad del lugar, simplemente te enseñan una parte del problema que puede repetirse en otros lugares. Y sobre la solidaridad, vuelve a leer, y mira como a Carmen un vecino le dio una olla de comida, y como los vecinos fueron indicando cual era la zona mas afectada. En mi opinion fue un buen articulo.

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Patricia Hernández Acevedo

Patricia Hernández Acevedo

Estudiante de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Laura Serguera Lio

Laura Serguera Lio

Estudiante de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

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