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¿Quién es José Martí?

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No hay un único Martí en Cuba; hay cientos, miles, millones. Fernando Medina / Cubahora.

¿Quién es José Martí? ¿Cómo resumir en tan poco tiempo y espacio sus múltiples facetas, su personalidad apabullante, sus reflexiones, temores y aciertos? Hay que contar al hombre, al héroe, al revolucionario, al periodista, al poeta… Aún más, hay que hablar sobre Martí recuerdo, herencia y deuda. ¿Cómo escapar entonces del error frecuente y no sacralizarlo, simplificarlo, anularlo? Escogemos partir de un hecho, una realidad definida por otros tantos: no hay un único Martí en Cuba; hay cientos, miles, millones.

Hay un Martí en el catedrático que estudia su obra para entender, con el paso de los años, viejas reflexiones que resurgen como nuevas. Hay un Martí en el artista que busca en su figura la inspiración para pintar, escribir o filmar -pero siempre cuestionar- la realidad que le circunda. Hay un Martí en el delincuente de barrio que entre tablas de dominó sentencia, con el único lenguaje que conoce, “lo escapa’o que estaba el tipo”. Hay un Martí en el investigador que descubre en la universalidad de la ciencia puntos de contacto con las sentencias martianas. Hay un Martí en los niños de una Colmena que cuentan “en secreto de pandilla” los bienes de la semana. Hay un Martí tatuado en la piel de un joven fotógrafo que desanda el mundo. Hay otros, muchos, tantos.

Tratamos de contar esos Martí, al menos algunos de ellos; porque la suma de todos construye la verdadera esencia del hombre complejo y polifacético que Cuba asume como Héroe Nacional. Para ello preguntamos a más de quince cubanos, jóvenes y experimentados, artistas y científicos, escritores y profesores. Buscamos las causas de su universalidad, los recuerdos, herencias y enseñanzas que dejó, las deudas con sus sueños y proyectos. Más de ciento sesenta años después parecen las mejores historias por contar, el mejor homenaje posible.

Cubano del mundo

Monumento de José Martí en el Cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Uno de los más grandes misterios tras la figura de Martí, sino el más, es de dónde sacó tiempo en sus escasos 42 años de vida para hacer tantas cosas distintas, productivas, y lograr con ellas trascender fronteras de tiempo y espacio para convertirse en el más universal que ha parido esta Isla. Algunas señales apuntan hacia la riqueza e integralidad de su pensamiento, a su fidelidad a la Patria como concreción cercana del sueño eterno de libertad y a la capacidad para proyectar sus aspiraciones, las de Cuba, hacia el mundo. Pero sobre todo, a su habilidad para vivir desde la perspectiva del  poeta, que ve hermosura en todas partes y aprende a transmitirla en cada acción.

Carlos Alberto (Tin) Cremata, teatrista y director de la Compañía de Teatro Infantil La Colmenita: «Su universalidad forma parte del misterio Lezamiano y para siempre, como escribiera Fina. ¡¿Cómo pudo hacer tanto y tan bien?! Como hijo, padre, compañero, amigo, poeta, periodista, editor, traductor, orador, maestro, teatrista, crítico de arte, diplomático, conspirador, jefe revolucionario y mambí fue, es y será siempre el Maestro inspirador y artista mayor… Como escribiera el poeta cubano Eliseo Diego: ´El notable novelista inglés, David Herbert Lawrence, dijo una vez que un país no cobra vida hasta que alguien lo ame como un hombre ama a una mujer. Los cubanos tenemos la suerte de haber tenido un hombre así entre nosotros. Su nombre es José Martí´».

Luis Alberto Montero, químico y coordinador de ciencias naturales y exactas de la Academia de Ciencias de Cuba: «Si hubiera sido francés, o inglés o americano, que son de los países con más trascendencia informativa del mundo occidental, su universalidad sería mayor que la de Diderot, Churchill o Jefferson. Cuba y Martí son nombres universales, uno reforzando al otro, mutuamente».

Henry Colina, economista y profesor de la Universidad de La Habana: «Nunca he estudiado su obra con la profundidad que merece, pero he leído lo suficiente para comprender que el pensamiento de Martí es más que un sistema de citas. No debe zanjarse un debate con una frase del Apóstol como si su pensamiento sobre un tema fuera el final del análisis: tanto su obra como su vida quedaron truncas. Por ello es el más universal: su razón provoca más que determina».

Julio César González, historiador y director de la Red Iberoamericana de Masculinidades: «En el pensamiento martiano hay muchos de los dilemas universales de ayer y de hoy, pleno siglo XXI. Cuando utilizamos sus frases en cualquier contexto parece que está viviendo ese momento. No estuvo ajeno a ningún sufrimiento humano, independiente de su raza, sexo, etnia  o nación».

Fernando Luis Rojas, historiador, ensayista y especialista en ICIC Juan Marinello: «El antimperialismo y latinoamericanismo de Martí son profundamente universales. Constituyen fórmulas para responder a ese amplio espectro que recorre los polos colonialismo (o pudiéramos decir con mayor amplitud: dominación)-independencia (soberanía). Ello nos lleva a otro registro de su universalidad: pensar la revolución en una doble vía. Encontrar salidas a una situación nacional y articular estas salidas con la internacionalización de la lucha».

Antonio Herrada, geógrafo, poeta e investigador de la Universidad de La Habana: «Me gusta pensar en Martí como el más cubano de los hombres universales. Martí pertenece a un linaje que lo separa de cualquier porción de tierra y al mismo tiempo lo une indisolublemente a la humanidad como hijo imprescindible de la raza. Hemos tenido la suerte de que ese hombre y nosotros compartamos la misma patria, porque Martí y Cuba son la misma cosa, pero al mismo tiempo Latinoamérica y el mundo entero pueden tenerlo como suyo, no solo porque en su acción y pensamiento hubo lugar para luchas e ideas de libertad más allá de su dolida Cuba, sino porque en Martí se realizaron todos los sueños del hombre común, que es decir de todos los hombres».

Fernando Pérez, director de cine y escritor: «Martí  es conocido entre nosotros y más allá de nuestras fronteras como patriota acendrado, pensador visionario, político sagaz,  inspirado escritor. Pero creo que su verdadera trascendencia se debe a que fue un poeta. No únicamente un poeta de versos, sino un hombre que interpretó y vivió la vida a través de su sensibilidad poética -que es la manera más ecuménica y profunda de entender las complejidades del ser humano».

Martí nuestro: las herencias

Ronquillo, el periodista, piensa en la nobleza de sus ojos y la mano sobre el pecho. Rescata, de entre muchos otros recuerdos, los detalles del retrato de Martí firmado por Jorge Arche que presidía los honores cotidianos del amanecer en la humilde escuela del Batey de Pueblo Nuevo, donde cursó los primeros grados. Invoca también a un compañero que, durante el cumplimiento del Servicio Militar en las Fuerzas Armadas, nunca dejó de tener al fondo de su litera una imagen del Apóstol a la que jamás le faltaban las flores.

En otro tiempo y otro lugar, una Hermanita de Jesús escogió el camino espiritual inspirada por Dios y por los versos humildes de Martí: “con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”. Lizette Vila recoge la historia en su documental Confesiones. También la documentalista confiesa: desde la entrevista a aquella monja en Pinar del Río, entiende y ve a Martí con otros ojos, como un hombre extraordinario, carnal.

Tanto tiempo después, el Héroe Nacional aún se mezcla entre la gente y saca lo mejor de ellos. O al menos, los insta a esforzarse y reinventarse cada día como personas de bien. Cada cual lo entiende y lo cuenta a su modo. Construyen entre todos muchas imágenes de Martí. Todas ciertas. Lo enriquecen, lo reafirman en una de sus facetas: la de Maestro.

Liliam Marrero, profesora de Periodismo: «Es Cuba el anhelo que me une a Martí. Martí aparece como una raíz, una pertenencia, una afirmación de lo que ha sido mi país, de lo que he sido yo; y es también la melancolía de lo que no he podido ser yo, de lo que aún no es Cuba. Digo melancolía en el sentido de lo posible todavía, en el sentido de reconocer, saber, querer y hacer una nación más inconforme consigo misma, una nación más con todos. Martí es un modo de mirarme a mí misma, una especie de arcilla que voy moldeando, en franca rebeldía con las lecciones estáticas de algunas clases de Historia. (…) Nadie podría considerar más que Martí aquello por lo que me reafirmo con orgullo como cubana; pero tampoco podría nadie apuntar con más firmeza aquello por lo que me duelo como cubana. No hay condescendencia, hay premura, hay exigencia, hay una discusión sobre el presente y el futuro en ese Martí que me acompaña. Que sea más humanidad la Patria, me digo, me dice. Que sea más humana Cuba. Que lo sea yo».

Fernando Luis Rojas: «Su práctica es para mí un referente fundamental. La coherencia entre producción intelectual y práctica política. En Martí, la esencia que define su condición revolucionaria radica en su ética humanista. Esta debía ser un elemento regulador hoy, por la prevalencia de un alejamiento de ella y la naturalización de este proceso. También me guía la manera en que se orienta su obra y acción para superar contradicciones emergidas de la práctica política. En rigor, todavía Cuba y sobre todo el mundo, tiene grandes deudas con esos dos aspectos: la ética humanista como regulador, y la práctica política como superación permanente».

Josefina Vidal, diplomática y embajadora de Cuba en Canadá: «Una de las tantas esencias del pensamiento martiano que trato me acompañe siempre es la Honestidad. Y digo honestidad con mayúscula, la que se debe tener con todo, para con los demás y para consigo mismo, en cualquier aspecto de la vida, incluyendo las ideas en las que creemos».

Henry Colina: «De su escrito “Maestros ambulantes” sobre la enseñanza elemental científica sin distinciones ha sido frecuentemente citada la frase: “Ser culto es el único modo de ser libres”. Sin embargo, ese mismo texto continúa más allá hasta decir que en lo común de la naturaleza humana se necesita ser próspero para ser bueno. El artículo completo nos muestra a un escritor preocupado por la bondad de los hombres y el camino de la educación y la prosperidad productiva que la ciencia genera para transformar a los seres humanos de: “máquinas de comer… a una antorcha”. Ese es un principio que debe seguir la Universidad, a medida que se extiende a todas partes y se hace accesible a todos».

Luis Montero: «Precisamente su universalidad me acompaña. En los tiempos actuales lo multidisciplinar y global, que es universalidad, debería estar presentes como conceptos primarios y formas de actuar en cualquier ciudadano consciente del siglo XXI. La ciencia actual no podría existir sin ser universal».

Julio César González: «Tengo el honor de que mi tatarabuelo José Pérez Cabrera sea el hermano de Leonor, la madre de Martí. Toda mi vida está marcada por la filosofia martiana de estar “con todos y para el bien de todos“. Mi pensamiento, accionar y vida diaria esta dedicado a mi país Cuba, la tierra que el tanto amó y defendió. Hay mucho de esta prédica cuando apoyo desde mis posibilidades a los grupos más vulnerables de nuestra sociedad».

Dazra Novak, narradora y promotora cultural: «Hace algunos años, en una entrevista que me hicieron para la televisión brasileña, Eric Nepomuceno me preguntó: ¿Qué es Latinoamérica para ti? Y yo le respondí: mi casa, mi barrio. Latinoamérica, duele. Yo creo que esa sensación de lugar al que siempre se regresa porque sí, porque está/estará en nuestra sangre, viene justamente de ese pensamiento y sentir de Martí. Es un legado, también, de dolor, un profundo dolor que arroja a su vez resultados hermosísimos. Pródiga contradicción que ya él advertía, como tantas otras cosas que advirtió sabiamente Martí: ´¡Y todo ese veneno lo hemos trocado en savia!´»

Eduardo Heras León, escritor, crítico y profesor: «El hecho de que Martí dedicara prácticamente toda su vida a la tarea de liberar a un pueblo pudiera hacer pensar que fue ese su único propósito, sin tiempo para otras actividades. Pero cuando descubro todo el tiempo que dedicó a la labor literaria, a ejercer con suma brillantez la labor de crítico literario y de arte o de corresponsal para tantos importantes periódicos de la época, me doy cuenta de que la esencia de su vida, su admirable ejemplo, influye en mi vida, lo acerca a mi vida, no como un dios sino sencillamente como un hombre cercano a mí, que me ayuda a pensar y a sentirme un hombre de mi tiempo».

Antonio Herrada: «Si algo me une a Martí más que nada es la esencia que atraviesa toda su vida y su obra: la poesía. Hay en él poesía mucho más allá de sus versos, hay poesía en la forma en que vivió, en sus discursos políticos, en sus artículos periodísticos sobre adelantos de la ciencia, hay poesía en su muerte de cara al sol. No es casual que pertenezca a ese linaje de hombres grandes que unieron patria y poesía. De Martí me interesa el afán de libertad, su impresionante ética humanista, su asombro por la naturaleza y su amor incondicional por Cuba».

Fernando Pérez: «En el prólogo a “El poema del Niágara” de Pérez Bonalde, reflexionó Martí sobre la libertad. Allí vislumbraba al hombre  rodeado por la pasión de los padres, las filosofías, las religiones, los sistemas políticos para colocarle al recién nacido una venda en los ojos y guiarlo en la vida como a un caballo embridado.  Y concluía aseverando que el hombre nunca sería libre mientras no se asegurara la libertad espiritual de cada individuo. Esa reflexión martiana me acompaña siempre en mi cine y mi vida».

Corina Mestre, actriz: «En Martí está la esencia de lo que somos y debiéramos ser los cubanos: por su vocación de servicio con el resto de los seres humanos, por los valores que nos aportó, por la dignidad que nos legó, por el amor que dedicó a la Patria. Martí vivió para los demás sin importarse en lo más mínimo; aun cuando escribió lo hizo para los demás, para intentar que todos los seres vivieran mejor. Ese dar todo sin esperar nada a cambio y el amor por Cuba son las cosas que llevo más cerca».

Ricardo Ronquillo, periodista y presidente de la Unión de Periodistas de Cuba: «Hay una frase suya muy reconocida a la que, lamentablemente, se le amputa la segunda parte, y a la que rindo un culto especial. Ser culto es el único modo de ser libre, se proclama siempre, pero se olvida que agregó: ´Ser bueno es el único modo de ser dichoso´».

René González, Héroe de la República de Cuba y vicepresidente de la Sociedad Cultural José Martí: «La idea, que recorre su obra, de que la maldad es la inteligencia del estúpido. De que la generosidad, la bondad y las ideas, encierran en sí una fuerza física indestructible. El concepto de que todos merecemos ser tratados con la misma dignidad y merecemos ser felices. La  idea, también esbozada por el Che, de que un crimen en cualquier parte del mundo es un crimen contra nosotros mismos».

Aylin Febles, cibernética y presidenta de la Unión de Informáticos de Cuba: «La esencia del pensamiento martiano más cerca de mi vida diaria y forma de pensar es El AMOR. El amor a la familia, a la patria, a los humildes, a los amigos…».

Tin Cremata: «La Colmenita tiene un principio de vida: ´Los niños debían juntarse, una vez a la semana, para ver a quien podían hacerle algún Bien todos juntos´. Varios días de cada semana de la vida, La Colmenita se reúne para contarnos como cumplimos con la práctica constante y consciente del Bien. Tratamos de salir todos los días a vivir con la sed y el hambre de hacer buenas acciones, que luego nos contamos como secreto de pandilla. ¿Por qué?, porque Martí también dijo que ´Las cosas buenas se deben hacer sin llamar al universo para que lo vea a uno pasar. Se es bueno porque sí; y porque allá adentro se siente como un gusto cuando se ha hecho un Bien…´».

Kaloian Santos, fotoperiodista y docente residente en Argentina: «Me quedo con la esencia del trotamundo y, en ese bregar, llevar y sentir como Martí más cerca de dónde vengo, mi identidad y mis luchas que son colectivas. La esencia de que el amor a la patria no «es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas»; sino es una amalgama de las personas que amas, los olores, sabores, paisajes, mi barrio, lugares donde fui feliz, que me marcaron, la maestra de primer grado que me enseñó a leer o mi papá que me presentó a Martí.  Un Martí que llevo tatuado en la piel como santo y seña de lo que soy».

Deudas con Martí, cuentas pendientes con el futuro

Martí soñó un país que ha sido pero que tiene que seguir siendo. Foto: Modesto Gutiérrez

Martí ha sido muy estudiado. Su obra escrita ha sido analizada desde múltiples perspectivas por miles de académicos, políticos y cubanos en general, que han encontrado allí consejo, enseñanza y guía. Probablemente ese sea uno de sus méritos más grandes: la cantidad de información, análisis e indicaciones que dejó por escrito como complemento clave de sus acciones, para las generaciones de cubanos que vinimos después. Tal hazaña supone más que un favor, un desafío: el de cumplir con él, el de aprender a aprenderlo para poder incorporarlo en profundidad, más allá de citas imprecisas, y llevar finalmente a la práctica sus tantos sueños, para que perduren, para que Cuba crezca.

Josefina Vidal: «Como nación no creo que Cuba tenga deudas con Martí. Creo que el propio Martí no aceptaría tal idea. Todos le debemos a Cuba. Por el contrario, sí creo que todos los cubanos tenemos, al menos, una deuda con él: tratar de parecernos, acercarnos y absorber su pensamiento y, en particular, su ética».

Fernando Pérez: «Más que deudas, agradecimiento. Agradecimiento por ser la fragua que nos une como cubanos y por revelarnos, al mismo tiempo, lo importante que resulta, dentro de esa unión, la diversidad, el criterio propio, el derecho a elegir y el valor espiritual de cada individuo».

Dazra Novak: «Una gran deuda con Martí y su pensamiento es la necesaria conciliación de las partes. Martí en su momento supo entender ese divisionismo como una de las causas de nuestra derrota en la Guerra de los Diez Años, algo que luchó por erradicar, y lo logró, en buena medida y con su esfuerzo enconado, al organizar la del 95. Lamentablemente su desaparición prematura no le permitió lograr todo lo que habría podido lograr en ese sentido».

Kaloian Santos: «No sé si el enfoque sería que tenemos deudas con él. Pienso que es importante tener presente su ideario y su literatura pero sin “muela“. No hay que recitar frases fuera de contextos; hay que desacralizarlo, bajarlo del pedestal y el mármol; tener en la mira el tiempo que nos toca vivir y hacer lo nuestro».

Aylin Febles: «Cuba siempre estará en deuda con el pensamiento Martiano. Debemos echar más la suerte por los pobres de la tierra, hacer cada cual lo que debe hacer para que no nos venzan nunca y no dejar caer lo logrado en la educación, que nos ha hecho libres. Enseñar más y mejor la obra Martiana también es una deuda».

Henry Colina: «Cuba y yo compartimos la misma deuda: estudiar más a Martí. Compartimos el reto de hacerlo más accesible. Martí para mí no es un oráculo, ni un semidiós. Fue un cubano que consagró su enorme inteligencia y su energía a que nos reconozcamos como pueblo y que como tal tuviéramos libertad y soberanía. Decirle humano no lo hace menos».

Tin Cremata: «Todas, todas las deudas… para no ´surfear´ sobre Martí, como a veces hacemos los cubanos. Él mismo escribió en «Maestros ambulantes”: ´Los hombres son todavía máquinas de comer y relicarios de preocupaciones. Es necesario hacer de cada hombre una antorcha´».

Ricardo Ronquillo: «La Cuba martiana que comenzó a erigirse con la sangre de la Generación de su Centenario es aún un proyecto inconcluso. El sueño de una patria Con todos y para el bien de todos que preside la Carta Magna desde 1976, y puede seguir presidiéndola si los cubanos lo reafirmamos el próximo 24 de Febrero, busca florecer entre las punzantes espinas del siglo XXI. Lo salvaremos si, como buenos discípulos, sabemos interpretar la hermosa inmanencia universal de este archipiélago».

Eduardo Heras León: «Le debo aprender cada día (algo que intento hacer a diario); a ser mejor sobre todo como ser social y mantenerme siempre como el creador que he pretendido ser. Como nación, Cuba le debe terminar su tarea de fundar una república como pedía él, con todos y para el bien de todos, y que su proyecto de nación se perfeccione para hacer realidad su sueño, o lo que es lo mismo, su utopía».

René González: «Como nación, tenemos el deber de seguir luchando por el mundo que él soñó. Como individuo, profundizar en su obra, leerle más y tratar de entenderle mejor. Cuando Fidel nos advirtió que la Revolución podría perderse por nuestros propios errores, creo que se refería a que la sumatoria de debilidades de quienes la construimos pudiera dar al traste con este proyecto, que es el de Martí. El revolucionario que infla un globo, el revolucionario que prioriza su cargo al objeto de su tarea, el revolucionario que promueve a sus amigos, el revolucionario que alimenta el formalismo en detrimento del espíritu, el revolucionario que vive por la ley del menor esfuerzo. Cada uno, individualmente, pudiera estar cometiendo un pequeño pecado, pero la sumatoria de todos esos pecados puede poner en peligro a la Revolución. Todos, juntos, debemos a Martí que la esperanza que representa Cuba no se pierda».

Fernando Luis Rojas: «Reducir el sueño martiano solo al 1ro de enero de 1959 nos inmoviliza, porque Martí también es parte de una cultura de liberación que se ha desarrollado después. Por tanto, no tener un país justo y sin desigualdades -no viéndolo en comparación con la mayoría delos países del mundo, si no con nuestra aspiración- es una deuda. Ponerle cortapisas a la lucha anticapitalista y antimperialista porque tenemos que insertarnos en mundo económicamente hostil, es una deuda. Las deficiencias en la formación educacional -partiendo de la aspiración revolucionaria cubana- es una deuda. No tener a «La Edad de Oro» como material fundamental en la educación institucionalizada de nuestros niños, es una deuda».

Antonio Herrada: «La deuda mayor con Martí es desacralizarlo, volverlo palpable, más humanas y cercanas sus ideas. Martí soñó un país que ha sido pero que tiene que seguir siendo. Y para eso, hay que revisitarlo, hay que pensar desde nosotros en las líneas que él trazó y que siguen siendo la base de nuestro pensamiento, no por mandato, sino por impresionante coherencia. Cuba nunca tendrá deudas con Martí, porque Cuba es, como lo fue para él, la expresión más grande. Los hombres que hemos nacido en esta tierra, y que compartimos esa extraña sensación que nos reúne, somos los que debemos hablarle y ser, sobre todas las cosas, como los hombres que él mismo fue. Siempre me gusta pensar en nuestro billete más común, en la imagen de Martí todos los días en miles de manos, aparentemente con el menor valor monetario, pero en esencia, como la imagen más repetida y siempre entre las más humildes manos».

¿Quién es José Martí? Es la suma de los muchos Martí que andan hoy por esta Isla, por este mundo. Hay un Martí en cada cubano, una construcción del Héroe Nacional que se conforma a partir de las aspiraciones y aprendizajes del que lo estudia y lo entiende. Estas son las miradas de algunos de ellos. No son ni de cerca suficientes. Cubadebate quiere construir un relato aún más grande del cubano más universal. Únete a este empeño y deja también tus respuestas.

  • En tu opinión, ¿por qué Martí es el más universal de los cubanos?
  • ¿Cuáles de sus esencias están más cerca de tu vida  diaria y forma de pensar?
  • ¿Qué deudas tiene Cuba como nación y tú como individuo con Martí y su pensamiento?

Se han publicado 14 comentarios



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  • Alexeis Alberto. dijo:

    Una deuda reparable con Mendive.
    “Y ¿cómo quiere que en algunas líneas diga todo lo bueno y nuevo que pudiera yo decir de aquel enamorado de la belleza, que la quería en las letras como en las cosas de la vida, y no escribió jamás sino sobre verdades de su corazón o sobre penas de la patria?”.
    No existen palabras más dotadas de ternura y afecto sobre Rafael María de Mendive que las de José Martí, el eminente alumno que entregó la vida a la justa causa de alcanzar la independencia.
    Tal desprendimiento solo pudo ser gracias a la mano fértil de aquel profesor del Colegio San Pablo, que supo sembrar la semilla de la independencia en el alma del joven Pepe.
    Es por eso, quizás, que a Mendive se le reconozca más por su magisterio e influencia en el pensamiento de una generación de jóvenes, en la que descollara Martí, mientras poco se abunda en otras facetas de su vida intelectual.
    La periodista Josefina Ortega, en su artículo Rafael María de Mendive: un poeta, publicado en la revista cultural La Jiribilla, precisa que la trayectoria en la literatura del maestro espiritual del Apóstol, comenzó cuando estudiaba en el Real Colegio de San Carlos y luego en la Facultad de Leyes de la Universidad de La Habana.
    De esa época, datan los primeros sonetos que publicó en la prensa del interior del país, por ejemplo, en El Correo de Trinidad. Historiadores y críticos literarios suponen que quiso escapar de la rigurosa mirada de los conocedores de la capital; pero también, El Faro Industrial, publicación habanera, reprodujo algunos de estos poemas, con reseña favorable del destacado profesor universitario y bibliógrafo, Antonio Bachiller y Morales.
    “Incluso, el propio Mendive reconoció en una ocasión que gracias al estímulo de Bachiller y Morales perseveró en el cultivo de la poesía”, afirma el periodista Oscar Ferrer, Premio en Biografía y Memorias de la Editorial de Ciencias Sociales en 2004, quien estudia la figura del maestro espiritual de José Martí hace más de treinta años.
    En 1847, el profesor del Colegio de San Pablo publicó su primer libro, Pasionarias, que le abrió las puertas al parnaso criollo de las letras. La poetisa Gertrudis Gómez de Avellaneda, figura cimera del Romanticismo literario cubano, opinó sobre él: “Es un cantor sumamente tierno, cuya alma noble y apasionada se transparenta siempre en sus versos”.
    Autores como Max Henríquez Ureña consideran que su obra poética no alcanza la profundidad de los grandes románticos del siglo XIX en la Isla, y disímiles textos solo citan a José Jacinto Milanés, Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido), Domingo del Monte, Cirilo Villaverde y Gertrudis Gómez de Avellaneda, como los principales exponentes de dicha tendencia literaria.
    Aimeé Almeida, profesora del Departamento de Estudios Lingüísticos y Literarios de la Facultad de Artes y Letras, en la Universidad de La Habana, explica que la lírica de Mendive fue reconocida internacionalmente por publicaciones de la época y lo calificaron como “el renovador del buen gusto, lo que explica que en 1851 sus versos fueran incluidos en la antología Poetas españoles y americanos del siglo XIX”.
    El independentista cubano José Manuel Carbonell, discípulo del Héroe Nacional, lo define como “poeta de tono menor, su poesía, más propicia a la ternura del idilio que al estruendo de la tragedia y la epopeya (…) Modelo de equilibrio mental, y de buen gusto (…) Moderado siempre, a la derecha del romanticismo, jamás cayó en sensiblerías cursis, ni se adornó con trapos y floripondios cubiertos de lentejuelas”.
    En torno a esto, el narrador, crítico y ensayista Cintio Vitier, deja constancia de que “gracias en buena parte a Mendive, los poetas cubanos dejaron descansar la trompa épica, para la que pocos tenían suficiente aire, y se acercaran con sencillas cítaras, como él, al arroyo”.
    La obra intelectual del maestro del Maestro se centró en una etapa donde el surgimiento de revistas de corta duración con tendencia enciclopédica y romántica, era una constante. Ejemplos de ello fueron Guirnalda Cubana, Revista Habanera, Álbum de lo Bueno y lo Bello, El Correo de la Tarde y el Diario de La Habana.
    “Estos folletos recogen los intentos de la intelectualidad criolla de buscar en los elementos folklóricos y costumbristas su afirmación. Sin embargo, se manifiestan permeados por la influencia neoclásica europea que dificulta la expresión de un contenido propio”, explica la Premio Nacional de Historia, María del Carmen Barcia, investigadora del Centro Fernando Ortiz.
    El profesor del Colegio San Pablo incursionó como periodista en muchas de las publicaciones anteriores, asimismo, dirigió y fundó las revistas Flores del Siglo (1945-1846) y Revista Habanera (1853-1857). Sus textos respondían a las tendencias del periodismo de opinión, típico de la época, en la que el estilo tendía a lo literario y la presencia del autor era total.
    El eslabón entre Varela y Martí
    El eminente alumno y el maestro.
    Enrique Román, periodista y profesor de la asignatura Historia de la Prensa en la Facultad de Comunicación, de la Universidad de La Habana, respecto a la influencia de la lírica y la prosa de Mendive en la obra del Apóstol expresó que “no existe ninguna conexión entre uno y otro, en cuanto a temas y estilos poéticos. Es más fácil de explicar si se ven como dos caminos distintos. No fue Mendive gran poeta; de hecho, sus cualidades intrínsecas palidecían cuando se empeñaba en ser poeta civil. Escritos como A Italia, en la muerte del Conde de Cavour y Benito Juárez, no tienen méritos sobresalientes.
    “Martí, sin embargo, realiza un proceso inverso, ya que se inicia como escritor con Abdala, una llave maestra dentro de su obra y la literatura cubana del siglo XIX, y está demás hablar del resto de sus creaciones literarias”.
    -¿Qué rol desempeñó entonces en la vida del joven Pepe?
    “Rafael María de Mendive estudió en el Colegio San Carlos, donde el padre Félix Varela elaboró la doctrina emancipadora, que dio una nueva definición a la ética en Cuba. Mendive es un eslabón intermedio entre las ideas políticas y filosóficas de la Ilustración católica, y Martí”.
    -Si Mendive predicaba las ideas independentistas, ¿por qué se dice que al final de sus días se unió al autonomismo?
    “El autonomismo, a pesar de que no defendía la independencia, fue un movimiento reformista que realizó grandes críticas a la metrópoli y al sistema político de la Isla, por lo que tampoco se puede juzgar como una corriente conformista y lacaya a la corona.
    “También, hay que tener en cuenta que durante la Tregua Fecunda, Mendive era un hombre de aproximadamente sesenta y tantos años, considerado bastante mayor en una época donde las personas morían a temprana edad. Sucedió en más de una ocasión que muchas figuras del independentismo se aliaron a esta corriente porque no tenían posibilidades de conexión con el movimiento separatista. Ese pudo ser el caso del maestro del Colegio San Pablo”.
    ¿Distanciamiento ideológico o solo físico
    Antiguo Colegio de San Pablo, que próximamente será la Escuela Primaria Rafael María de Mendive. Foto: Alexis Rodríguez/ Habana Radio.
    Otro aspecto de la vida de Rafael María de Mendive poco tratado es la ausencia de contactos posteriores con José Martí. Se conoce la íntima relación profesor-alumno que sostuvieron, y cómo el adolescente junto a otros estudiantes del Colegio San Pablo, acompañaron siempre a la esposa del maestro a la prisión del Castillo del Príncipe donde fue encarcelado, tras los sucesos del teatro Villanueva, el 22 de enero de 1869, en que se escucharon vivas a Cuba y a Carlos Manuel de Céspedes, durante la representación de la obra El perro huevero.
    Sin embargo, Pedro Pablo Rodríguez, investigador del Centro de Estudios Martianos y Premio Nacional de Historia, afirma que no hay constancia de una correspondencia epistolar entre el maestro y el aventajado alumno, años después, tras el destierro de Mendive en 1869, y del Apóstol, en 1871.
    Agrega que si no quedaron evidencias de diálogo escrito en la extensa bibliografía martiana, recogida por diversos historiadores es porque no existe, a pesar del constante intercambio de cartas que mantuvo el Apóstol con figuras como Manuel Mercado, Juan Gualberto Gómez y la familia Mantilla, entre otras.
    Salvador Arias, también investigador del Centro de Estudios Martianos, sugiere que la ausencia de contacto pudo deberse a la inclinación de Mendive hacia el autonomismo, tras la culminación de la Guerra de los Diez Años. Pero coincide que no debió ser la causa ya que el Hombre de Dos Ríos mantuvo amistad con figuras como Nicolás Azcárate, declarado seguidor de la corriente, a quien no convenció de abandonarla.
    La única referencia conocida, escrita por José Martí sobre su maestro, es el artículo publicado en el diario El Porvenir, de Nueva York en 1891, en aniversario de la muerte del mentor, donde aseveró: “De su vida de hombre yo no he de hablar, porque sabe poco de Cuba quien no sabe cómo peleó él por ella desde su juventud…”.
    Queda claro que en el despertar del joven Pepe al mundo del pensamiento más avanzado de su época, Rafael María de Mendive ocupó un lugar cimero, lo cual bastó para ganarse un sitio especial en la historia de Cuba. Su obra intelectual merece también reconocimiento y mayor divulgación.
    No por gusto, José Martí expresó:
    “Prefiero recordarlo, a solas, en los largos paseos del colgadizo, cuando, callada la casa, de la luz de la noche y el ruido de las hojas fabricaba su verso; o cuando, hablando de los que cayeron en el cadalso cubano, se alzaba airado del sillón, y le temblaba la barba”.

    • Miguel Angel Mapa dijo:

      Muchas muchas gracias por tocar y profundizar en un tema y una persona tan interesante e importante en la vida del maestro.
      Una vez conocí una joven maestra que tenía un conflicto existencial-profesional y pensaba q su labor se perdía con el tiempo, q el fruto de su trabajo moría a medida q sus alumnos crecían y mi reflexión con ella fue cuán determinante puede ser una simple persona en la vida de alguien y mi ejemplo fue precisamente Mendive y Martí.

  • Eugenia Mora Quintana dijo:

    Tengo 59 años por tanto naci con la Revolución desde que comnce mis estudios me enseñaron a amar a Martí como el más grande de todos los cubanos por sus ideas, patriotismo e incondicionalidad fue un hombre visionario se adelantó a su tiempo cuando nos alerto lo necesaria de la lucha para que el imperialismo «no cayera con esa fuerza más» sobre Cuba y los pueblos de latinoamericaa los procesos revolucionarios que hicieran de nuestro pais un pais culto e independiente de cualquier dominio imperial, Fidel siguio sus pasos y nos enseño a hacerlo ahora le toca a los jovenes sguir el camino, admiro a Dias Canel por su valor, respeto a nuestro proceres y continuador de las ideas de Fidel y Martí.

  • Yarbredy Vázquez López dijo:

    ¿Por qué Martí es el más universal de los cubanos?
    Martí nació a mediados del siglo XIX, en una sociedad habanera que estaba configurando su identidad. Se rodeó de maestros y amigos valiosos que pulieron y encaminaron su muy notable talento. Ese muchacho menudo, pudo haber tenido, sin lugar a la menor duda, el mejor bufete de abogados de La Habana o haber hecho una carrera meteórica como funcionario público en Cuba o en Madrid. Y de haberse dedicado a las letras de lleno -y fíjense que lo hizo a medias- habría eclipsado a figuras de la literatura latinoamericana de entonces.
    Pero era ante todo un hombre valiente, honesto y decente. De niño vio la gran vergüenza de la esclavitud en Cuba y vivió, en el seno de su familia, la desesperante situación de las capas bajas de la sociedad colonial.
    Por eso decidió hacer algo. Y luego lo hizo todo. O al menos hizo todo lo que podía hacer un hombre menudo, inteligente e intenso: poner sus servicios a disposición de una causa noble.
    Ahí es cuando se comienza a construir el Martí más universal. Viaja por varios países y deja su huella como funcionario consular, como literato. No hay un país, en esa convulsa Latinoamerica recién emancipada del colonialismo español que visitara donde no haya dejado una marca profunda en sus movimientos culturales de entonces. En algunos, al asumir funciones de cónsul, ayudó a tomar decisiones muy relevantes para su política exterior. Eso lo universalizó. Mistral, Neruda, Darío hablaban de Martí con la misma emoción con la que tal vez Pedro, Pablo y Juan hablaron de Jesús: como se habla de un Padre, de un Maestro y de un Mártir.
    Y es que Martí estaba entre su época y unas décadas más allá. Previó cosas aún muy lejanas en la mente de muchos cubanos, como el Imperialismo, la necesidad de la virtud, la importancia de la educación basada en las competencias…
    En la república desempolvamos sus escritos y vimos que apenas estábamos comenzando a entenderlo. Martí era, como dijo una vez un poeta, un «sol del mundo moral». Y lo seguimos construyendo y promoviendo. Y llevamos sus escritos a los libros de texto. Y los niños y las niñas recitaban sus poemas, reflexionaban y maduraban con lo que le escribiera en su momento a su hijo. Así que de alguna manera, muchos niños y las niñas de generaciones enteras de cubanos han deseado ser tutelado por alguien como Martí.
    Los políticos de los gobiernos corruptos de la naciente república se encargaron de cementar y enyesar a Martí en muchos monumentos, bustos, que es donde mejor pueden estar los hombres que lo desafían a uno.
    En el Centenerio de su Natalicio un grupo de jóvenes comenzó una gesta que sacó a Martí de los parques y los cuadros de las oficinas de los alcaldes y lo puso a dialogar con la realidad.
    Luego hemos vido altibajos, pero Martí ha seguido con nosotros. Es como una especie de «santo laico» que tenemos. Es como una especie de guía político. Sin querer especificar, ni por ello denigrar a nadie, conozco algo de la vida y obra de muchos próceres latinoamericanos y mundiales y Martí me parece infinitamente más inspirador, más coherente.
    Conozco a cubanos en medio mundo que han tenido un pensamiento para Martí. Conzoco a muchos que han delirado, en conversaciones que hemos tenido pasaditos de copas que me han dicho: ¿te imaginas a Martí de primer presidente de la República? Y cosas así…

    ¿Cuáles de sus esencias están más cerca de tu vida diaria y forma de pensar?
    Yo nací a finales del siglo XX cubano, y ya los matrimonios apenas querían tener más de un hijo. Vengo de una familia numerosa. Y he pasado trabajo para estudiar, para vestir, para las 36 cosas que por las que uno puede pasar trabajo si vienes de una familia humilde. Mis padres no han precisamente personas activas en los debates políticos -y no los puedo culpar-, porque han tenido que procurar el sustento, que no es poca cosa. Y he tenido unos maestros magníficos y unas ganas tremendas de cambiar mi país para mejor. He tenido que lidiar, gracias a mi trabajo, con gente que solo se mira el ombligo o que no logra ver más allá. Mil veces he tenido que invocar a la necesidad del bien común, de construir cosas con todos y para el bien de todos, aun en mi pequeño espacio en este país que es el sistema de ciencia. Y mil y una veces me he sentido como Pepe. Para bien y para mal.

    ¿Qué deudas tiene Cuba como nación y tú como individuo con Martí y su pensamiento?
    Desde que somos un país independiente siempre hemos tenido ese afán muy albañil y decorador de meter a Martí en un lugar y dejarlo tranquilo. Así, como para que no moleste. Los primeros gobiernos republicanos lo metieron en los bustos, luego lo hemos puesto en los carteles, ahora lo metemos en los pullovers y las redes sociales. La gran deuda de la nación es ponerlo a dialogar con todos. La gran deuda es que como mismo inspiró a jóvenes como Frank País, inspire a los Dayron, a las María Karlas de hoy día, que trabajan como dirigentes de las UJC, como profesores o como cuentapropistas. La gran deuda es que aprendamos de un Martí conciliador, que logró unir a en una causa común a viejos mambises disgustados. La gran deuda es que aprendamos a amar lo justo, lo bello y lo útil por igual, tal como nos enseño el Maestro.

  • María Fernanda dijo:

    ….el mejor de los cubanos.Es un beso de la patria.Ese es Martí

  • Cubano dijo:

    No es otro que el más GRANDE de todos los Cubanos. Una vida digna, un pensamiento avanzado y con la mejor de las muertes, luchando a plomo limpio por la libertad de su PATRIA. Donde quiera se encuentre, o vayan las almas de lo terrenal a lo espiritual, un abrazo bien fuerte y con lágrimas en mis ojos en su 166 aniversario.

  • N. Mario R. M. dijo:

    Martí no es sólo el busto de cada escuela ni el que está esculpido en bellas estatuas.
    Martí no es únicamente alguien que desde la genialidad personal pudo en breve plazo hacer tantas cosas como si fuese muchos.
    Martí nunca podrá ser reducido a fuente en la cual tomar sentencias para encabezar o cerrar lo escrito o hablado.
    Martí es simplemente el alma de la nación, pero un alma incorruptible, enérgica, amorosa, y la única deuda que Cuba, entendiéndola como la suma de los cubanos, tiene con él es no ser en cada momento simplemente un martiano.

  • alexiZ dijo:

    Marti no debio de morir ,el vive siempre con su rosa blanca porque es un gran amigo

  • Yoancy dijo:

    Todos los cubanos dignos debemos beber constantemente de las ideas, el pensamiento y la acción de Nuestro José Martí el más universal de todos los cubanos. Allí en su obra están todas las respuestas para conducirnos por el camino correcto.

  • cuc dijo:

    No me gustó lo siguiente **Hay un Martí en el delincuente de barrio que entre tablas de dominó sentencia, con el único lenguaje que conoce, “lo escapa’o que estaba el tipo”** primero xq así se expresan muchísimos cubanos q juegan dominó y q no son delincuentes, de modo q la frase no suena propia de un delincuente. Segundo xq admirar la personalidad de Martí no era una cualidad propia de nuestro héroe nacional. Por último me hubiera gustado que fueses más osad@ y que reconocieras que también hay un Martí en aquellos q no están de acuerdo en como son algunas cosas en Cuba.

  • Justo Adalberto Pérez Betancourt. dijo:

    “ACRÓSTICO MARTIANO”.
    -1-
    Júbilo de eterna gloria
    Ordenanza de por vida
    Su condición siempre erguida
    Es virtud de su memoria.
    Justicia tilda su historia
    Unido con su legado
    Lugar que es privilegiado
    Interés de todo el mundo
    Actitud que marca el rumbo
    Nacional de lo soñado.

    -2-
    Martí, guerrero, escritor
    Amante de la justicia
    Reprochaba la injusticia
    Terrible del invasor.
    Inspirado luchador
    Pensaba en la libertad
    Escribiendo la crueldad
    Rigurosa esclavizante
    Estaba siempre expectante
    Zenit de la realidad.

    De: Justo Adalberto Pérez Betancourt.
    7 de Diciembre de 2018

  • Rovic dijo:

    En una de las visitas que he hecho al cementerio de Santa Ifigenia puede leer un pensamiento martiano que tiene mucha vigencia hoy en día: “En la cruz murió el hombre en un día: pero se ha de aprender a morir en la cruz todos los días”.

  • rudy galdamez dijo:

    E conocido tan solo a Jose Marti a través de su literatura universal un hombre con una vicio humana futurista que ademas de ser un gran revolucionario libertador del pueblo cubano podemos decir que Marti no es solo de cuba nos pertenece también a todos los pueblos de latinoamerica ejemplo a seguir por muchas generaciones Marti permanece vivo en todos aquellos hombre y mujeres que luchan por una libertad por hacer un pueblo libre de la ignorancia y luchar contra un gigante llamado imperialismo en mi tuvimos la dicha y el orgullo de que Jose Mrti Nos dejara su literatura poética LA NIÑA DE GUATEMALA QUE MURIO DE AMOR . UNAS DE NUESTRAS CALLES QUE LLEVA EL NOMBRE DE CALLE JOSE MARTI Y LA CASA DONDE EL HABITO QUE SE MANTIENE EN PERFECTO ESTADO GRACIAS A CUBA POR VERNOS DADO A TAN DISTINGUIDO HONOR, UN ABRASO Y UN SALUDO A MI CUBA DE CORAZÓN , DE GUATEMALA PARA CUBA. HASTA LA VICTORIA.

  • Lea María Rivero Regueira. dijo:

    Martí vivió como pensó, nos llena de orgullo a todos, más alla de nuestro lugar de nacimiento ideología o creencias religiosas, él es y será siempre motivación, búsqueda de la verdad y la justcia, culto a la dignidad plena del hombre y la mujer y por sobre todas las cosas es parte importante del programa de la humanidad y quien tanto amó, para lograr el mundo mejor que queremos.

Se han publicado 14 comentarios



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Ania Terrero

Ania Terrero

Periodista de Cubadebate. Graduada en 2018 de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.
En Twitter @AniaTerrero

Armando Franco

Armando Franco

Licenciado en Periodismo. Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

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