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Testimonios y reflexiones de la XXVII FIL de La Habana (Parte I)

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Según datos del comité organizador, el número de ejemplares vendidos superó los 300 mil y
más de 415 mil visitantes: acudieron a la Feria Internacional del Libro de La Habana. Foto: José Raúl Concepción/ Cubadebate.

Comparto con los lectores de Cubadebate mis principales vivencias reflexivas de la recientemente finalizada Feria del Libro de La Habana en su etapa internacional. Como ya sabemos queda bastante por andar en el resto del país, incluyendo la capital en lo que resta de mes, y hasta el 13 de mayo en que culminará en Santiago de Cuba. Aclaro que no se trata de un reportaje periodístico ni de un análisis crítico en cuanto a su funcionamiento y organización.

Me centraré en informaciones interesantes y pistas sobre hechos relevantes y sus protagonistas que sugiero profundizar.

Volvió a mí la ansiedad al no poseer el don de la ubicuidad, que me permitiera  participar en tantas cosas interesantes y simultáneas que se producen en un mega evento como este. En muchas ocasiones quise estar presente en dos o más  actividades que se realizaron a la misma hora; cuando eran en locales del recinto principal pude sortearlo con un rápido desplazamiento, pero cuando se trataba de otras subsedes resultaba imposible.

Mi mayor insatisfacción personal fue no haber podido estar en ninguna de las que tuvieron a Eusebio como protagonista. En el coloquio a su homenaje pude presenciar la actividad danzaría inicial, pero tuve que retirarme para participar en el Taller del librero que empezaba en el Salón Profesional.

Comienzo con mis vivencias sobre ese evento que organiza la Dirección Nacional de Librerías del ICL, en el que llevo tres años participando por la invitación tenaz de Odalys y Sandra.

Luego de una breve inauguración realizada por Sandra Sarmiento, vicepresidenta comercial del ICL; Enrique Pérez Días, escritor y asesor del presidente del ICL, presentó a Marianne Ponsford, directora del Centro Regional para el fomento del Libro en América Latina y el Caribe.

Cito algunos datos y acontecimientos interesantes aportados por ella:

Se estima que el valor del mercado mundial de libros, basado en su precio de venta  es de 122 billones (miles de millones) de euros.

La industria editorial, en el mejor escenario, se considera estancada. No cayendo en picada como la de la prensa y revistas, pero definitivamente tampoco creciendo como sí lo están haciendo los videojuegos, el video para ser visto en casa, e incluso la industria fílmica tradicional.

La línea divisoria entre el mundo “editorial” el mundo tradicional de los “libros”, y otros medios, contenido generado por usuarios e información almacenada y comercializada de manera privada, son cada vez más difusas.

Mientras 4 de los grandes mercados se han contraído aproximadamente un 10% en los últimos siete años (Alemania, Reino Unido, Japón y Francia), el mercado del libro en China ha aumentado un 50%.

Es asombroso el crecimiento de la modalidad autor-editor; es decir los autores que editan sus libros utilizando el software disponible en el mercado. Ya alcanza el 50% de las ventas.

En las ventas “on line” hay una preponderancia del libro electrónico, con más del 50%, seguido por el libro impreso con más del 33% y el audiolibro con menos del 10%. Sin embargo las ventas al por menor son dominadas por el libro impreso con más del 60%, seguidas por el libro electrónico con más del 25% y el audiolibro menos del 15. Los libros de ficción tienen más del 80% de unidades vendidas como libros electrónicos con ventas minoristas de más del 60%.

Muchas librerías medianas y pequeñas están siendo tragadas por las grandes transnacionales.

Hay que desarrollar iniciativas para combinar la lectura tradicional con otras alternativas emergentes.

Marianne enfatizó la importancia del editor para lograr un buen libro, de manera que su puesta en escena sea perfecta, tal como lo hacen los luminotécnicos en las artes escénicas.

A una pregunta de un librero Avileño, respondió que efectivamente AMAZON tenía un código propio paralelo al ISBN para la comercialización de libros.

A continuación debió realizarse el Panel ¿Bibliotecas y librerías instituciones culturales? Resultados Encuesta Libreros capitalinos. Valoración del Premio del lector. Pero por ausencia de los panelistas, Enrique Pérez Díaz tuvo que asumir los dos temas finales. Aportó interesantes resultados derivados de una encuesta a 45 libreros de la capital y 150 participantes en los festivales del libro.

Los autores más demandados son: Padura, Chavarría, El Che, García Márquez y Fidel.

Sobre el Premio del lector aclaró que está centrado en las ventas en todas las provincias; teniendo en cuenta el monto de la tirada y la velocidad de la venta, siempre por encima del 70% de la tirada. Se decidió excluir los libros de recetas de cocinas ya que tienen otra función. Siempre hay un Jurado que evalúa la calidad de los libros en competencia.

El destacado poeta y ensayista Roberto Manzano realizó una medular intervención sobre el carácter antropológico del libro y la lectura. Planteó que la palabra está siendo desplazada por la imagen, la palabra está bajando a lo intuitivo; en los medios de comunicación se habla más del espectáculo, del show.

“Los escritores del municipio y la promoción de sus obras” fue el título de una excelente exposición de Daimy Díaz Laborda, del municipio Minas de Camagüey, en que se puso de manifiesto la importancia de  la colaboración entre los diferentes actores culturales de la comunidad tanto de los individuos como de las instituciones.

Al día siguiente, domingo 4 de febrero, se inició con una conferencia de un destacado promotor de la literatura en nuestra región: el uruguayo Boris Faingola, que estuvo acompañado por la presidenta de la Cámara Cubana del Libro Sonia Almaguer.

Boris realizó un análisis histórico del impacto de la dictadura en el decenio 1973-1983, en que autores y libreros destacados emigraron.

A partir de 1983 hubo un florecimiento con el regreso de Benedetti, de Galeano y de Chavarría.

Actualmente las librerías alternativas están amenazadas; no existe capacitación para los libreros; la economía uruguaya no está mal, pero las políticas culturales son deficientes.

No hemos sabido trabajar en el marketing investigativo ni en el de la publicidad. Falta comunicación entre nosotros, las trabas arancelarias nos afectan.

Dijo que no conoce otra experiencia como la de la Feria del Libro de Cuba. Contó que en la pasada Feria pudo adquirir los doce títulos de la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí por 24 cuc, cuando en cualquier parte del mundo cada título costaría más de esa cantidad.

Un promotor cultural cienfueguero todo terreno

Msc. Lic. Orlando V. Pérez Cabrera, escritor, pedagogo y editor del municipio Cumanayagua. Foto: Cortesía Néstor del Prado

Orlando evidenció un destacado trabajo en diferentes localidades citadinas y en las montañas, con diversos púbicos metas, privilegiando a los niños. También incursiona de manera destacada en el ámbito digital en la promoción de la lectura desde la colaboración con la Revista Digital Cultural Calle B.

Sugiero colaborar con esta excelente iniciativa, pueden contactar con ellos, aquí van las vías: Teléfono:43-433536 E-mail:revistacalleb@gmail.com

Una ingeniera geodesta con alma de literata

No resulta común que una ingeniera con destacada ejecutoría en su profesión tenga tan brillante realización en el campo de las bellas artes.

Msc. Ing. Olga Lidia Martínez Robaina, escritora, guionista y narradora oral. Foto: Cortesía Néstor del Prado

Olga Lidia tiene un destacado trabajo en la promoción de la lectura desde el Taller Literario del municipio Marianao, la Narración Oral y el Programa Infantil “Mi amigo Chiquichí”  de Radio Metropolitana.

El cierre y los reconocimientos

Librera destacada en las montañas (segunda a la izquierda). Foto: Cortesía de Néstor del Prado

Muy importante fue el reconocimiento a los libreros más destacados de todo el país. Me llamó la atención dos de ellos, una librera y un librero.

Ella es una holguinera que con su talento, su perseverancia y sus caballos  lograr verdaderas hazañas culturales en las montañas, vendiendo libros en zonas intrincadas.

Foto: Cortesía Néstor del Prado

Él es un Avileño que tiene una peculiar manera de promover y vender libros de uso; investiga lo que los lectores desean y necesitan, y busca satisfacerlos; hace  una especie de marketing personalizado con visión social.

El librero M y el librero H.

Desde mi primera participación en febrero de 2016, intenté sembrar la idea de que el llamado librero o vendedor de libro tiene un rol de suma importancia. Cuando invité a Manuel Calviño a participar en ese año ya que meses antes su libro Cambiar la mentalidad. Empezando por los jefes, recibió el Gran Premio del Lector, Manolo con su acostumbrada perspicacia me preguntó que cómo era eso de un Taller de libreros, si se trataba de una carpintería de producir muebles para almacenar libros. Aquello me hizo reflexionar sobre el carácter esencialmente humano del librero. Pues bien en la intervención final que hice en el Taller de este 2018, explique que había dos tipos de libreros, el librero Mueble y el librero Humano; aunque tal vez una solución justa sería denominarlo en femenino, si en definitiva en Cuba, es aplastante la mayoría de mujeres en ese rol.

Pienso que hay personas que se desenvuelven como Librero-M, es decir prácticamente no tienen una interacción humana enriquecedora con las personas que entran en la librería, y más bien le compran los libros, no los venden. Pero necesitamos y debemos cultivar al Librero-H, que es aquel que tiene cultura general integral, que lee mucho, que está consciente que es mucho más que un vendedor de libro, que debe ser un facilitador de esa maravilla que es la lectura. Noten que en mi denominación de Librero-H, esa hache además de humano, denota a hombres y hembras.

Debemos prestar más atención a la captación, selección, preparación, estimulación y apoyo a los libreros.

Hasta aquí la Parte I; en la próxima semana vendrá la Parte 2 y final, en la que compartiré con ustedes mis vivencias. Con Frei Betto el 6 de febrero; otras vivencias en las dos sesiones profesionales de la Editorial Félix Varela 5 y 8 de febrero; también en la presentación de la Editorial Nuevo Milenio de libros dedicados al deporte, el 10 de febrero; en el concierto de Tony Ávila esa misma tarde; y otros acontecimientos y reflexiones que considero dignos de compartir,  en mi andar apretujado por la Cabaña.

Se han publicado 6 comentarios



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  • Williams dijo:

    Estimado Nestor, considero el hábito de la lectura como algo inseparable del ser humano, se debe hacer más por incentivar el hábito de la lectura en nuestro país porque nuestros jóvenes van teniendo un desarrollo incompleto en su educación, la lectura hace crecer el espíritu del lector, tiene más experiencias que incorpora de lo que narra el autor del libro, además de que cultiva el intelecto y divierte. Lamentablemente hoy solo ves interés en la escuchar música y divertirse de otras formas que no aprtan tanto como la lectura. Estoy de acuerdo en que se siga hablando de este tema.

  • carlosvaradero dijo:

    Este año no pude ir a la feria, me hubiera gustado, pero el omnibus que saliò desde acà iba lleno de gente y no logrè obtener asiento ese sabado, el resto de los dias estaba trabajando y me era imposible ir.
    Pero si estuve el año pasado y recuerdo que sobre todo la gente màs joven lo que menos le interezaba era comprar libros, sòlo afiches o posters de sus jugadores de futbol favorito.
    Oì que este año entraban muchos con bocinas poniendo mùsica a alto volumen…como permitieron eso?..acaso se va a la feria a adquirir libros o escuchar esa mùsica estridente que nada tiene que ver con la lectura??…creo que eso deberia ser controlado.
    Muy bien lo de la venta de artesanias, como actividad colateral a la feria del libro, pero cuando la venta de artesania se vuelve màs importante que los libros, la feria como tal va perdiendo su objetivo.

  • Néstor del Prado Arza dijo:

    Cuando envié el artículo a Cubadebate no tenía los nombres de la librera y el librero que destaqué. La holguinera se llama Graciela Peña, y el avileño Arlen Requeiro. Qué feliz me sentiría si estas dos maravillosas personas pudieran leer este trabajo.
    Otro aspecto a resaltar es que involuntariamente salté la excelente conferencia impartida por Víctor Fernández, de Cubaliteraria, que tan buena acogida tuvo en todos los participantes.

  • Víctor Angel Fernández dijo:

    Gracias Néstor.

  • Susana dijo:

    Cierto, carlosvaradero. Muchas personas o mejor dicho “bocinas ambulantes” se paseaban por la FIL (bueno, ya eso forma parte de la indisciplina social autorizada). Pude adquirir buenos libros. Solo que al de Eusebio Leal : “Diario perdido de C.M. de Céspedes” le faltaban varias páginas ! Fui al Pabellón Cuba y no estaba tampoco. En fin, el mar…

  • aramirez dijo:

    La organización de la feria del libro en la Cabaña ha perdido calidad. En algún momento hace dos años a alguien “inteligente” se le ocurrió eliminar el pabellón de la distribuidora nacional del libro, donde se podían encontrar la mayoría de los libros que ofertaban las editoras cubanas. Este año comprobé que había regresado un stand para esta distribuidora, pero sólo en calidad de carpa al sol. La cola para pagar ocupaba todo el espacio e impedía siquiera ver qué libros habían en oferta, además de que la variedad fuera poca. No vi cuentos (para adultos), policiacos, ni ciencia ficción.
    Y ni hablar de divulgación científica que ha sido un mal de las editoras cubanas de hace ya décadas. Por ciencia pasa las estadísticas del béisbol y mucha psicología pero poco más que eso.
    Espero que para próximas ediciones no nos dejemos obnubilar por la promesa de la eficiencia económica que parece estar sólo en las editoras extranjeras, y dar más importancia a la eficiencia social que la que nació esta gran fiesta del libro.
    Que prime la “Feria del libro” y no la “Furia del libro”.

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Néstor del Prado

Néstor del Prado

Es Director de formación y difusión del conocimiento de GECYT (Empresa de Gestión del conocimiento y la Tecnología).

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