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Juan Ealo, con linaje de gurú

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Para mi hermano Panchy

Juan Ealo. Foto: Cortesía del autor.

Juan Ealo. Foto: Cortesía del autor.

Juan Ealo de la Herrán, nació el 22 de octubre de 1912, en Camagüey. Y falleció en La Habana, el 22 de diciembre de 1997, ciudad que lo acogió como un hijo. Está considerado entre los más capaces técnicos de béisbol, quien supo penetrar en los más intrincados parajes. Y lo hizo partiendo de la práctica para enriquecer la teoría, sistema ineludible del buen investigador.

Los aficionados de hoy quizás lo recuerden por su labor intelectual, pero en los años mozos fue un destacado jugador conocido por Espinaca. Después de 1959, recibiría de sus pupilos el honroso pergamino de Profesor.

En su rica hoja de servicios, se desarrolló como jugador, manager, instructor, comentarista, comisionado y locutor.

Muchos de nosotros éramos niños o adolescentes cuando, en nuestras provincias de origen, esperábamos impacientes cada lunes, la llegada del periódico “Cuba Deportiva”, para revisar los scores y saber qué hizo Espinaca Ealo por el triunfo de su club, el Fortuna, recio toletero, atleta de fuerte constitución física, se desempeñaba como primera base y cuarto bate del equipo que reunía a figuras de la talla de Daniel Parra, Luis Suárez, el Guajiro Rodríguez, Agustín Cordeiro, Preston Gómez, Bautista Aristondo y otros. Ealo había nacido en Camagüey, en 1912; desde muy pequeño sus padres se trasladaron a La Habana. Aquí jugó pelota con el colegio Los Maristas y luego pasó al Fortuna. Sus mejores años como atleta los dedicó al béisbol amateur.

Fue una de las grandes estrellas ofensivas del Fortuna Sports Club, de la Liga Nacional Amateur, adscripta a la Unión Atlética de Amateurs de Cuba, además de estar entre los mejores especialistas en la historia del béisbol en la Isla.

Ealo con el Fortuna. Foto: Cortesía del autor.

Ealo con el Fortuna. Foto: Cortesía del autor.

De fuerza al bate, con el Fortuna participó en los triunfos de 1936 y 1937. Fueron muchas las temporadas donde finalizó con rendimiento relevante. En 1935 encabezó los jonrones (5), marca que en siete años de la década del treinta, solo él consiguió. Contó con campañas importantes, como la de 1940 (36-12-.333), con 9 anotadas, 8 impulsadas y 4 dobles. En 1942 fue quinto en bateo y colideró los triples, con average de .388 (85-33), 5 dobles, 5 triples, 18 anotadas y 12 impulsadas.

En 1944 alcanzó su mejor resultado individual, al encabezar el promedio ofensivo con un formidable .500 (70-35), 2 dobles, 2 triples, 2 jonrones, 17 anotadas y 14 impulsadas. En 1945 volvió a estar entre los mejores (84-30-.357), con 7 dobles, 1 jonrón, 12 impulsadas y 14 anotadas. Aquí fue líder en boletos (41).

En 1941 había enfrentado, por primera vez, a un conjunto de las Grandes Ligas, el Boston Red Sox, el mismo que fue vencido por el amateur Juanito Decall. Ealo en ese juego se fue de 1-0.

Participó con la Selección Nacional en las Series Mundiales Amateurs de 1942 y 1944 (.206). En la primera de ellas fue líder en dobles (4) y entre los mejores en average (.375), con 11 empujadas. En 1942 ocupó el cuarto al bate, aunque estuvo a punto de no hacer el grado, pues hubo intenciones de suspenderlo por supuesta participación en juegos más allá de la Liga Nacional Amateur. Por su parte, en la cita de 1944 fue el máximo empujador de Cuba (6). Años más tarde trabajaría también en esos certámenes, como scout y preparador del equipo nacional.

En 1950 se fue a los Estados Unidos para jugar como profesional, con el Apaches Laredo, de la Río Grande Valley League, de Ligas Menores, Clase C, pero se vio forzado al retiro por padecer de una fuerte artritis reumática que arrastró hasta el último instante de su existencia.

En 1948 fue director de Nicaragua en el Mundial celebrado en esa nación, convirtiéndose en el primer cubano en esa función extramuros. Tras perder 3 x 2 frente a México, fue sustituido por el mismísimo dictador Anastasio Somoza, quien perdió todos los demás encuentros, cuando quiso asumir la dirección del conjunto.

El comentarista. Foto: Cortesía del autor.

El comentarista. Foto: Cortesía del autor.

Fue notoria la actividad de Ealo como comentarista de radio y televisión en los juegos de la Liga Profesional Cubana, compartiendo su labor con Felo Ramírez, René Molina y otros. Su figura aparece micrófono en mano, en el filme Honor y Gloria (La vida de Roberto Ortiz), de Ramón Peón en 1952. Ya en la Revolución, también disertaría por la radio y la tele.

Apegado al béisbol, Juan Ealo sobresaldría como entrenador y técnico al más alto nivel. Después de 1959, en la etapa de las Series Nacionales, fue Comisionado Nacional, así como entrenador de los equipos nacionales en las categorías juveniles y de mayores. También fungió como comentarista deportivo de radio y televisión, en la publicación de documentos y libros relacionados con la técnica y enseñanza del béisbol. Trabajó como profesor en la original Escuela Superior de Educación Física (ESEF) “Comandante Manuel Fajardo” y disertó sistemáticamente en el Instituto Superior de Cultura Física.

En una entrevista inédita que le hice al lanzador Jesús Guerra (Requemo), a quien Ealo bautizó como Capablanca del box, este recordó al insigne y exigente scout:

En 1977 me llamaron para el entrenamiento del Cuba, no se me olvida un juego de preparación, contra un equipo tremendo, toda la artillería concentrada. Sin querer, oí a Juan Ealo cuando dijo: “Vamos a ver si Capablanca se escapa hoy”.

Él me decía así, porque yo pensaba mucho cada lanzamiento, no me gustaba improvisar. Contra mí abrió Santiago (Changa) Mederos, y lo relevó Lázaro Santana. Yo tiré siete innings y me hicieron una sola carrera, sin permitir extrabases. Entonces le pasé por el lado a Ealo y dije, para que me oyera: “Capablanca no cree en el viejo este ni nada de eso, conmigo se jodieron de verdad”. Al otro día hicieron un corte y me sacaron de la preselección, Ealo me pasó la cuenta, a pesar de  mi buena actuación.

Sus alumnos lo recuerdan como un erudito, entre ellos Servio Borges, Francisco José Martínez de Osaba (Catibo), Jorge fuentes, Carlos Gómez, Higinio Vélez, Humberto Arrieta, José Manuel Cortina, Charles Díaz, Eugenio Wilson y tantos otros que dejaron y dejan su huella en nuestras series.

Envuelto en una aureola de gurú y de carácter firme, no debemos equivocarnos, porque también tuvo espacio para bromear. Aquí les tengo una con mi hermano manager:

Febrero de 1973. Estadio Latinoamericano. Juego entre Vegueros e Industriales. Detrás de home, momentos antes de comenzar el partido, se suscitó una conversación más o menos así:

—Ven acá Catibo. ¿Quién es ese figurín que tienes en tu equipo?

—Profesor, ese hombre es uno de los activistas más destacados de la provincia, se ganó el puesto.

—Los activistas se premian con diplomas o medallas, no como entrenadores. — Ese hombre para mí vale por dos.

—Si tú lo dices.

El profesor Ealo. Foto: Cortesía del autor.

El profesor Ealo. Foto: Cortesía del autor.

Viajó a China en 1966, junto a Pedro (Natilla) Jiménez para impartir por espacio de dos meses un curso teórico-práctico, donde ofrecieron temas de técnica, anotación, arbitraje y estrategia. También se vinculó con el béisbol de las categorías menores.

Su dedicación y sentido de superación lo convirtieron en una figura de referencia para deportistas y entrenadores.

Yo, que le admiraba desde niño, tuve la suerte de ser su compañero de trabajo en transmisiones de béisbol que compartimos con Rubén Rodríguez, Genaro Mejías, y luego en el béisbol profesional con Felo Ramírez, René Molina, Rafael Rubí y otros. Al triunfo de la Revolución, Ealo fue un puntal determinante en la marcha del béisbol cubano, como Comisionado Nacional de este deporte, entrenador principal de los equipos CUBA juveniles y de mayores, comentarista en la radio y la televisión y en una de las facetas más importantes de su vida: Profesor de la Cátedra de Béisbol del Instituto Superior de Cultura Física, ‘Comandante Manuel Fajardo”.

Publicó varios libros y artículos, donde destaca Béisbol técnico y táctico, por la Editorial Deportes, 2005, obra que encierra asuntos de gran valor pedagógico, en estrecha vinculación técnico-práctica.

Está considerado como uno de los más capaces especialistas del béisbol a nivel nacional e internacional. Su dedicación, esfuerzos y sentido permanente de superación lo convirtieron en una figura de referencia para deportistas y entrenadores.

Fue reconocido con la Orden Félix Varela, la medalla Mártires de Barbados y el micrófono “70 años de la Radio Cubana”, entre otras distinciones. Juan Ealo es un recordado pedagogo, a quien mucho le debe el desarrollo de la pelota cubana. Jugó un papel esencial en la transición del béisbol profesional, hacia las Series Nacionales de Béisbol.

Con poder al bate. Foto: Cortesía del autor.

Con poder al bate. Foto: Cortesía del autor.

Notas:

  1. Eddy Martin: Memorias en los setenta y… Ediciones SI-MAR. La Habana, 2004, p. 233.
  2. Jesús Guerra: Entrevista con el autor (inédita).
  3. Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga: Un novato en la XI Serie. En proceso de edición.
  4. Eddy Martin: Ídem.
  5. Ecured: Juan Ealo de la Herrán. La Enciclopedia Cubana. Síntesis biográfica.

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  • Amaya dijo:

    No solo fué con Jesús Guerra, también me han comentado otros estelares de nuestro pitcheo de antaño como Felix Pino y Juan Carlos Oilva que varias veces Ealo se ensañó también contra ellos en los momentos que había que definir los equipos Cuba, pues aquellos pitcher de Pinar en finales de los 70 y principios de los 80 eran practicanebte los mejores del país

  • Aroldo dijo:

    Cuendo era niño me gustaba mucho la pelota, aún me gusta pero no tanto como antes, hablo de la pelota nacional, comía pelota, soñaba pelota, jugaba pelota, y hasta soñé con ser pelotero de series nacionales, un buén día me robé un libro, lo confieso me lo robé, de una librería, era un libro de Juan Ealo que trataba sobre el ABC de cada posición del juego de béisbol, escrito con sumo detalle y cuidado, lo tuve durante muchos años, que fue de aquel libro, desconozco, no recuerdo si lo presté y no me lo devolvieron o si me hicieron a mí lo mismo que yo hice antes.

  • Ricardo Ealo Bofill dijo:

    Quisiera que la radacción del sitio le hiciera llegar este comentario y mi correo a Martínez de Osaba. Su trabajo sobre mi padre me alegra mucho, creía que estaba totalmente olvidada su figura y todo lo que hizo por nuestra Pelota, lo felicito de todo corazon. Puede contar conmigo para cualquier información que necesite sobre él.
    Saludos.
    Ricardo Ealo Bofill

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Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

Juan A. Martínez de Osaba y Goenaga

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