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“Nuestro Gramsci”, 80 aniversario de su muerte

Por: Manolo Monereo
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"Omaggio a Gramsci" (2011), de Gabriele Cancedda.

“Omaggio a Gramsci” (2011), de Gabriele Cancedda.

Para muchos de nosotros Antonio Gramsci (1891-1937) se ha convertido en una figura entrañable, más que un referente intelectual y moral, más que un referente político. Se ha ido transformando en algo nuestro, personal, en un acompañante de nuestra vida política. Es el consejero al que periódicamente acudimos para aprender a pensar, para enfrentarnos a los retos dramáticos de nuestras vidas (la biografía de Fiori es imprescindible), para sacar fuerzas de flaqueza ante tantas derrotas, ante tantos desengaños personales y políticos. Sus Cartas de la cárcel, sus Cuadernos, pulcramente traducidos, lo convierten en un clásico que nos sigue hablando, que nos comunica inteligencia y voluntad, que nos sigue diciendo que la verdad es revolucionaria y que hay que seguir odiando a los indiferentes. Su derrota personal, la catástrofe psíquica y moral de la que fue víctima, nos lo hace más próximo y, a la vez, más lúcido para ver lo que no se ve, para desvelar una realidad que nos confunde y anula.

Gramsci es seguramente el autor más leído, comentado, discutido y vivido de la tradición marxista del movimiento obrero. Desde luego, el más universal que, paradójicamente, ha superado más que ningún otro las connotaciones eurocéntricas de su tradición que se lee y se estudia con provecho en todos los mundos de nuestro mundo, por lo demás, cada vez más ancho y ajeno. El misterio sigue sin aclararse del todo. ¿Por qué Gramsci? Quizás por su persona, por su vida, por un compromiso político llevado hasta el final, una lucidez inmensa unida a una enorme capacidad de sufrimiento. Una mente que fue condenada para impedirle pensar produjo de forma fragmentaria y asistemática una obra imponente que nos sigue hablando, de la que, periódicamente, sacamos nuevas cosas y que siempre, siempre, nos interpela a aquellos que seguimos pensando en la necesidad de superar el capitalismo y construir una sociedad emancipada del mal social de la explotación y del dominio.

Gramsci fue, seguramente, el discípulo más competente que tuvo Lenin y, en muchos sentidos, fue su continuador principal. Gramsci pensó con Lenin y su propia tarea le obligó a ir más allá de él. En esto está seguramente su grandeza: alguien tan alejado de las raíces culturales y políticas del revolucionario ruso, terminó, no solo por comprenderlo, sino traducirlo e ir más allá. El joven dirigente comunista sardo tuvo que vérselas, desde los años 20, con el retroceso del movimiento revolucionario en occidente, con la reacción fascista y con la derrota de una perspectiva socialista que se fue convirtiendo en el dato fundamental de una época histórica en la que seguimos. Explicar y explicarse el por qué del fracaso de la revolución en Occidente fue el tema central que obligó a Gramsci a usar el instrumental analítico disponible (básicamente Lenin) e ir más allá. Aquí aparece toda la “caja de herramientas” que el fundador del Partido Comunista Italiano nos legó: Oriente y Occidente, en sus complejas relaciones entre el Estado y la sociedad civil; el papel “ampliado” del Estado y de sus aparatos de hegemonía; los intelectuales y sus complejas relaciones con las clases trabajadoras y las diversas formas de organización del partido obrero; las dificultades y dilemas de una estrategia de guerra de posiciones que se iría organizando en un cerco mutuo, más allá y más acá de un simple conflicto electoral; la hegemonía entendida, no solo como alianza histórica de la clase obrera con otras capas sociales, con otras clases, sino como dirección moral e intelectual que, de pronto, nos situaba en una nueva idea del socialismo superadora de la experiencia soviética. En definitiva, pensar la transición como proceso que tendencialmente superaba la división entre gobernantes y gobernados en una larga marcha que anudaba socialización de la economía con democratización de la sociedad y la superación de la división del trabajo.

Manolo Sacristán señaló una paradoja que conviene siempre tener en cuenta cuando se intenta estudiar a fondo a Gramsci; me refiero al hecho de que los fundamentos idealistas presentes en el joven revolucionario sardo que empieza a relacionarse orgánicamente con el movimiento obrero turinés y el Partido Socialista italiano, le cualifica de una singular forma para entender la revolución bolchevique y, específicamente, el pensamiento de Lenin. Diría algo más, Gramsci rompe con las bases hegelianas de su pensamiento pero conserva, a la vez, su temática, los problemas no resueltos. El leninismo de Gramsci le ayuda a depurar sus claves idealistas hasta ir más allá de él. Los Cuadernos, de ahí su inmensa fuerza, nos enseñan, nos muestran de primera mano el cómo se forja un pensamiento, cómo se entrecruzan las ideas y cómo se fundamentan. Algo así como el ”laboratorio” Gramsci, todo ello, es obligado señalarlo, en la cárcel, sufriendo enfermedades, teniéndose que ocultar de sus censores y en una soledad creciente.

Gramsci sigue siendo objeto de múltiples controversias. Como todo clásico de la emancipación, su obra está y estará siempre en disputa. Ocurrió con Marx y, en parte, ahora ocurre con él; se pueden valorar positivamente ideas, hipótesis teóricas y formulaciones sin, necesariamente, estar por la revolución o por el socialismo. En Gramsci, en su vida y en su obra, esta desarticulación entre lo teórico y lo político es más difícil, más complicada, hasta un punto que la hace casi imposible. Claro, todo se puede sostener; ahora bien, desligar al Gramsci revolucionario del Gramsci teórico y del Gramsci filósofo no parece posible. Leer los Cuadernos de la cárcel junto con sus cartas desde el penal nos dice como su vida era una y solo una que se anudaba en una persona libre, lúcida, comprometida con la transformación social que, por serlo, estaba en la cárcel y que se negó hasta el final a pedir perdón a sus verdugos.

(Tomado de Cuarto Poder)

Se han publicado 11 comentarios



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  • Sergio dijo:

    “Para muchos de nosotros Antonio Gramsci (1891-1937) se ha convertido en una figura entrañable”,,,,

    Será para usted, Sr. Manolo Monereo allá en España, porque aquí en Cuba el 90% de las personas no sabemos quien es Gramsci. Después de “viejo” fue que conocí un poco de su obra, y me pareció un tipo GENIAL. Creo que de haber estudiado su OBRA, pero bien estudiada, hubiera sido más provechoso que los MANUALES de KONSTANTINOV horribles que tuvismo como Libro de Texto muchos.

    Ojal en el sistema de enseñanza se tome el legado de filosofos conetmporaneos que dijeron muchas cosas, y no sguir con lo más ORTODOXO del MARXISMO, que como toda teoría filosofica tienen aspectos positivos, pero también, aspectos negativos, principalmente por el paso del tiempo en algunas de sus HIPOTESIS.

    Veremos,

    Saludos,

  • agua por todas partes dijo:

    Acabo de descubrir que soy mas ignorante de lo que ya creía….jamas que había escuchado de Gramsci … pero aun así este articulo no me inspira a leerlo.

  • Ricardo dijo:

    Me parece muy atinado recordar la muerte del sardo. Sus aportes al marxismo son de gran valor. Ojalá cada vez más los jóvenes se acercaran a su obra.

  • Daruel Pons Ramírez dijo:

    Qué Jurista cubano no ha estudiado su obra?, pues estas han sido base para el estudio del Derecho en Cuba, me viene ahora a la memoria asignaturas como Teoría del Estado y del Derecho, donde se dedica los estudios del marxismo en Cuba y Lationoamerica, y la recepción de la herencia filosófica marexista, todo ello por sus valiosas ideas que son fuentes constante de enriquecimiento teorico del marxismo-leninismo; y qué hablar de la asignatura dentro de la carrera de Drecho cuyo título es Filosofía del Derecho en la que se dedica todo un Capítulo al pensamiento Gramsciano “Leninismo y el desafío contemporáneo en la filosofía del derecho”, teniendo en cuenta que Por sus aportes creadores de Antonio Gramsci, pues Antonio Gramsci, no se limita a dogmatizar la obra de los clásicos del marxismo, sino que a partir de su método científico la puso en función de la dialéctica. Su preocupación filosófica está concentrada en la superestructura de la sociedad, en su visión más integral. Ello induce a una nueva reflexión sobre el derecho como parte de esa superestructura. Para Gramsci la sociedad civil no se limita, a la manera estructural, al complejo de las relaciones mercantiles, sino que alcanza al mayor y más intrincado complejo de las relaciones espirituales. Para él la dominación – hegemonía de la clase no se reduce a la acción del Estado, sino que esa dominación – hegemonía tendrá que vincularse a la sociedad civil. En uno de los ángulos filosóficos y políticos en que Gramsci introduce una posición teórica más trascendental es sobre el Estado y la sociedad civil, en torno a la relación dominación – dictadura – hegemonía – consenso, con la cual enriquece las ideas de Marx, Engels y el pensamiento de V.I Lenin. Para Gramsci el Estado no es sólo el conjunto institucional y orgánico de aparatos dedicados a la represión, a la dominación sino también es un aparato que encuentra su espacio en la sociedad civil y en la cual apoya su hegemonía sobre la sociedad. Gramsci enfatiza el contenido hegemónico de un Estado y su capacidad de apoyarse en un mayor o menor consenso sobre la sociedad y sus clases. Derivándose de ello que sus nociones sobre el derecho, adquieran una riqueza que no aparecía en las reflexiones antes hechas desde posiciones marxistas. Gramsci ha dicho, sin pretender una definición doctrinal del derecho que este no expresa a toda la sociedad, sino que expresa la clase dirigente, la cual impone a toda la sociedad las normas de conducta ligadas a su razón de ser y a su desarrollo. Lo importante, es la ambivalencia del derecho, en el sentido de que el mismo es, de un lado, orden coercitivo amparado en la fuerza del Estado, en su capacidad de dominación dictatorial pero debe expresar, de otro lado, la parte de consenso o hegemonía del Estado. Por ello dijo que el problema jurídico se reduce a asimilar todo el grupo o la fracción más avanzada del grupo: es un problema la educación de las masas, de su conformación según las exigencias del fin a alcanzar. Con estos puntos de vistas Gramsci coloca, el problema del contenido axiológico del derecho, puesto que el mismo dependerá de su capacidad educativa, movilizadora tras un consenso político.

    Por último y no menos importante cabe destacar que de todo lo antes relatado está presente la importancia de sus ideas sobre la hegemonía y el consenso.

    Sin lugar a dudas estamos ante la presencia de un execepcional hombre que dio Italia al mundo, sus revolucionarias ideas son fuentes permanentes de estudio para los comprometidos con las transformaciones políticas en el mundo, de tal suerte que se vea desterrado el capitalismo, el imperialimso y las hegemonías imperantes.

    No cabe dudas de que es un referente para todas las generaciones venideras.

    Viva por siempre sus ideas.

    • Enano dijo:

      Daruel me imagino que te refieras a las últimas generaciones de juristas pues Filosofía del derecho fue una asignatura que si no recuerdo mal se instauró en el programa sobre el año 2002 y en historia general del estado y el derecho al menos en la universidad de la Habana nunca oí hablar del susodicho Gramsci al cual conocí después cuando tuve que cursar estudios fuera de Cuba y si tuve que leer bastante de él , cuando te leo me parece que estoy leyendo en la Wikipedia en español el artículo que sobre él se escribe , te sugeriría que leyeras sus obras en directo a lo mejor te sorprendes , de todas formas concuerdo al 100% con Sergio , Gramsci en cuba es un perfecto desconocido.

  • Jorge dijo:

    Sugerencia para Cubadebate:

    Publicar así nada más un artículo elogiando con tanta desmesura a Gramsci, necesita de alguna explicación por parte de Cubadebate. Uno de los foristas dice que en Cuba casi no se conoce. Y es cierto. Yo estudié en la URSS en un institutio superior militar y puedo decir que allí se consideraba a Gramsci como un revisionista, con ese calificativo se estudiaba. O mejor dicho, se explicaba por qué no se estudiaba. Hace más de 25 años la URSS no existe, pero en Cuba se sigue sin hablar de Gramsci.

    Y ahora resulta que Cubadebate publica esta loa a Gramsci, escrita creo por un español.

    Caramba Cubadebate: esto merece algún otro artículo, pero que no venga con un análisis “de afuera”, sino por algún reconocido intelectual cubano que pueda esclarecernos. Al final, el debate es para esclarecer, no para confundir más. Gracias.

    • El pensador crítico dijo:

      En Cuba, el principal estudioso de la obra de Gramsci y el más importante, entre otros es el Dr. Jorge Luís Acanda. Dos de sus trabajos son los siguientes:
      ACANDA, J. L. (1996): “La sociedad civil y hegemonía”, Temas , 6.
      ACANDA, J. L. (1997): “Sociedad civil y revolución”, ARA , 2.

      Sugiero que las consulten.

    • El pensador crítico dijo:

      Jorge, no solo pasa con Gramsci. Algo parecido sucede con Rosa Luxemburgo. Su pensamiento y obra es solo comparable con la de Lenin. Muchas de su obra han abarcan sus aportes a la teoría del imperialismo; a la relación entre los partidos, los sindicatos, la democracia socialista y a la Revolución, siendo asesinada en Alemania por la reacción. Ella y Lenin polemizaron muchos aspectos y puede considerarse, las dos principales figuras del marxismo a inicios del Siglo XX. Es necesario estudiar todo el marxismo y a todas sus figuras.

      • CÁFE CUBANO dijo:

        Si fuese Rosa Luxemburgo la olvidada y Gramsci nada más estaríamos de fiesta, Mariátegui, también merece que se estudie, incluso un poco más por sus raíces latinoamericanas su papel en la internacional en el primer tercio del siglo XX, Existen muchos pensadores revolucionarios que apenas se estudian y a veces, solo a veces se mencionan, que podamos estar o no de acuerdo con sus ideas es otro asunto, sobre el comentario sobre su mención como revisionista en la antigua URSS es conveniente aclarar que el dogmatismo fue una de las causas que contribuyo al derrumbe del sistema de socialismo “real” de Europa del este conjuntamente con otros errores y la sociedad civil fue “olvidada” se pensó solamente en cuestiones objetivas dejando al sujeto histórico fundamental por su papel de constructor de la nueva sociedad “a merced de las leyes objetivas del desarrollo” el divorcio ideológico y práctico entre el PCUS – su dirigencia – y la sociedad soviética contribuyo notablemente a la destrucción del modelo soviético. Son lecciones que no debemos olvidar en este mundo cada vez más hostil

      • Sergio dijo:

        Rosa Luixemburgo, tu tá loco liberato?, jajajajaja.

        El socialismo y el comunismo MUNDIAL se dirigía desde el “antiguo” PCUS a través de la la famosa Internacional Socialista, y todo lo que “oliera” a conflicto con lo más COMUN, por decirlo suavecito, era eliminado, o mejor dicho, OLVIDADO.

        Todos estos personajes relacionados al Marxismo, y su revisión en correspondecias con las épocas que les tocó vivir, era considerado eso, REVISIONISTAS, que haciendo una analogía con iglesia catóilica podría tirdarseles de HEREJES.

        Uno de los grandes problemas que ha tenido el Marxismo como teoría es que fue esbosada en los finales del siglo XIX, y la sociedad avanzó MUY RAPIDO, y muchas cosas que era ciertas en ese época, ya no lo eran, incluso, para los primeros años del siglo XX.

        La II Guerra Mundial, precipitó muchas cosas, y para ese entonces, la TEORIA no había sido, o mejor dicho, no DEJARON que fuera alimentada con nuevos pensamientos en función de las nuevas realidades.

        Así, muchos pensadores de índole MARXISTA son desconocidos Louis Althusser, Georg Lukács, Eric Hobsbawm,,,etc., hasta el mismo SARTRE, que fuera del ámbito cultural y filosofico, en CUBA casi nadie lo conoce.

        Pero es lo que hay, el reduccionismo del pensamiento, conducen a estas cosas.

        Saludos,,, coño,,,me puse FILOSOFICO, jajajajaja.

  • EL LUPA dijo:

    Antonio Gramsci, se publico hace unos años un CD con sus Cuadernos de la cárcel y las cartas, todavía existen en algunas librerías en MN , el desconocimiento de su obra por la generalidad del pueblo es verdad, solo se toca en la carrera de derecho y las afines a la filosofía , su pensamiento marxista es sumamente avanzado, paso más tiempo preso – más de la mitad de su corta vida -en las cárceles del Duce , en apenas 46 años su obra fue colosal, no solo por su aporte también por las condiciones en que lo hizo, se puede decir que exprimió su pensamiento al máximo, analizo la sociedad civil conceptualizándola desde el punto de vista marxista , estudia la hegemonía y el consenso social, caracteriza al Estado, formador de consenso para sostener la hegemonía , su pensamiento es sumamente creador y merece una cátedra para su estudio en las universidades , tal como existe la encargada de la filosofía marxista leninista , su pensamiento aún cuanto toma sus raíces de esta última va más allá y es comparable al de los clásicos, es el pensador marxista para mi modesto criterio más importante de la primera mitad del siglo XX a la par de Lenin,

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