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La Cultura cubana en el nuevo escenario de las relaciones con EEUU

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Dr. Eliades Acosta Matos, Feria del Libro de Santo Domingo, Pabellón Nuestra América, 25 de abril, 2015.

Dr. Eliades Acosta Matos, en la Feria del Libro de Santo Domingo, Pabellón Nuestra América, 25 de abril, 2015.

Por Carlos Rodríguez Almaguer

Comenzamos esta mañana con la presentación de la multimedia Fidel , realizada por los Estudios Abdala, de La Habana. Se trata de una introducción para la conferencia que va a centrarse, precisamente, en la importancia de la cultura como fuente principal de la resistencia y defensa de la identidad de un pueblo y expresión de las condiciones en que ese pueblo se encuentra. Para ello nos acompaña en esta mañana el Dr. Eliades Acosta Matos, licenciado en Filosofía por la Universidad de Rostov del Don, en la antigua URSS, y Dr. en Ciencias Políticas por la Universidad de La Habana.

Eliades es uno de los intelectuales cubanos que con más profundidad y más sistematicidad se ha dedicado en los últimos 20 años a estudiar los temas de la cultura y los mecanismos culturales como fuente de poder, tanto de poder para dominar a otros, como de poder para defenderse de esa dominación, en dependencia de la capacidad que tenga un pueblo para asumir la cultura, en uno u otro sentido.

Ha publicado libros que son fuente indispensable para acercarnos a estos temas, entre ellos, Los colores secretos del imperio (2003), El Apocalipsis según San George (2005), Siglo XX: intelectuales militantes (2007) y Siglo XXI: las guerras culturales (2009). En República Dominicana, donde reside hace cinco años, viene desarrollando una fecundísima labor como historiador, publicando dos tomos de la obra La telaraña cubana de Trujillo (2012), donde revela las relaciones, entre otros, de Fulgencio Batista y Rafael Leónidas Trujillo. También ha publicado seis tomos de la compilación La dictadura de Trujillo: documentos (2012), donde revela, a través de material hasta ese momento inédito, los entretelones de una dictadura que dominó durante 31 años al pueblo dominicano.
Nos acompaña también en esta mañana, el embajador de Cuba, Carlos de la Nuez y su esposa, el profesor de la Universidad de la Habana, Dr. Pedro Sotolongo, el presidente de la Fundación Máximo Gómez, Oscar Iván Peña Báez, y Rolando de la Ribera, corresponsal de Prensa Latina en República Dominicana. Invitamos a todos y todas las presentes a disfrutar de esta charla.

Por Eliades Acosta Matos

Muy buenos días, y muchas gracias a Carlos Rodríguez Almaguer por esta generosa presentación. Muchas gracias a ustedes por dedicar tiempo de su sábado para escuchar sobre estos temas. Muchas gracias al compañero embajador; a mi amigo, el Dr. Pedro Sotolongo, a Iván, en fin, a todos los presentes.

Me agradó mucho ver la presentación de la multimedia de los Estudios Abdala y del Instituto de Historia de Cuba. Cuando uno ve las imágenes que hemos presenciado del pueblo recibiendo en la calle a los soldados del Ejército Rebelde al entrar en las diferentes ciudades de Cuba, en enero de 1959, en la Caravana de la Libertad, uno ve la similitud que existe con las imágenes del pueblo dominicano durante la Revolución de Abril, de 1965: casi son lo mismo. Y es lo mismo, porque es el mismo pueblo protagonizando su historia: uno en Cuba, en 1959, y otro aquí, en 1965.

En estos días hemos tenido el honor de estar junto al pueblo dominicano en el cincuenta aniversario de la Revolución de Abril, y también en el aniversario del inicio de la invasión norteamericana y de la resistencia contra esta. Hemos sentido ese fervor, el mismo que sentimos cada vez que vemos estas imágenes, y que sentimos cuando escuchamos esos discursos de Fidel, en enero de 1959. Por cierto, en el de Santiago de Cuba, entre la multitud reunida en el parque Céspedes, estaban mi padre y mi madre. Mi madre siempre me dice que recuerda ese como el día más feliz de su vida, que es mucho decir.

Aprovechando esos símbolos que nos han rodeado, y estas fechas, yo quiero hacer una breve reflexión, especialmente desde el ángulo cultural, sobre el momento que está atravesando Cuba con la normalización de las relaciones con Estados Unidos, las perspectivas que tiene ese proceso de acercamiento entre los gobiernos, los pueblos y las culturas de Estados Unidos y Cuba.

Como ustedes saben, el 17 de diciembre del año pasado se dio una noticia que recorrió el mundo, y fue que de forma casi simultánea pronunciaron discursos el presidente Barack Obama, de Estados Unidos, y el presidente Raúl Castro, de Cuba.

En ambos discursos se daba a conocer al mundo, desde ópticas diferentes, que se había iniciado un proceso de acercamiento, o de distensión, en unas relaciones que han sido durante los últimos 50 años y más, digo en el último tramo, porque la relación conflictiva entre Cuba y Estados Unidos data de varios siglos, pero en este último tramo ha sido especialmente duro y fuerte ese enfrentamiento.

Y esa noticia, que a los miembros de mi generación, la generación nacida con la Revolución, nos sorprendió porque no esperábamos verla, oírla, ni participar de esa noticia en vida, francamente, esa noticia, repito, nos estremeció: primero, positivamente, y luego nos hizo pensar.

Positivamente, porque solo el pueblo cubano sabe lo que han costado en sacrificios, en entereza, en estoicismo, en entrega a una causa, todos estos años de hostilidad de los Estados Unidos contra la Revolución cubana, donde se ha pasado de agresiones directas, como sucedió en el año 1961, unos días antes del ajusticiamiento de Trujillo, cuando tuvo lugar la invasión mercenaria auspiciada por el gobierno norteamericano, conocida por Playa Girón o Bahía de Cochinos; hasta la Crisis de los Misiles, en octubre del año 1962, unos días antes de las elecciones que le dieron el triunfo a Juan Bosch, el 20 de diciembre de 1962, digo esto, para poner en perspectiva la historia de lo que estaba pasando allá y lo que estaba ocurriendo aquí.

Lo que ha costado esto en enfrentamiento directo: más de 5,000 bandas contrarrevolucionarias actuando en las montañas de Cuba, abastecidas por el gobierno norteamericano mediante lanzamientos desde aviones, en paracaídas, de armas, alimentos, parque para estas bandas. Bandas capaces de asesinar, de fusilar, de ahorcar a alfabetizadores que estaban enseñando a leer a campesinos en el monte, en el campo, y también a niños, civiles, en fin, cualquiera que pudiera ser sospechoso de apoyar a la Revolución.

Esos enfrentamientos armados causaron una gran cantidad de víctimas. Luego vinieron sabotajes, quemas de cañaverales, guerra biológica, guerra encubierta y guerra cultural implacable —que de eso hablaré más adelante— bloqueo, hostilidad, campañas de descrédito y campañas para propiciar las deserciones de cubanos hacia Estados Unidos.

Hay una Ley de Ajuste Cubano, que si se la aplican a Haití, se vacía Haití en dos días, porque la ley establece que el cubano que huya de Cuba y llegue a pisar territorio norteamericano, automáticamente recibe amparo, no se le puede deportar, y al año le dan la residencia, y en ese tiempo le otorgan también una serie de ayudas económicas para alimentación, escuela, etc. Imagínense si esa ley existiera para Haití, para República Dominicana, para México… ¿Qué ocurriría? Pues bueno, todavía está vigente. Pero esa ley no era para que el cubano humilde escapara de su país, sino para el profesional, la persona que tuviera cierta capacidad lo hiciese, para ir sacando el talento, ir empobreciendo a la Revolución y creándole más dificultades.

El bloqueo económico que le obstaculiza a Cuba sus compras en el exterior todavía está vigente, a pesar del anuncio del restablecimiento de relaciones. No se puede comprar en dólares. Pero además, tiene una serie de cláusulas perversas que impiden que terceros comercien o hagan negocios con Cuba, o lo dificultan, pues establecen que si haces negocios con Cuba, no lo puedes hacer con Estados Unidos. Y Estados Unidos es la economía mundial más grande.

Por ejemplo, un barco que lleve a Cuba mercancías, no puede ir a puerto norteamericano en seis meses. Por lo tanto, un barco que traiga leche en polvo a La Habana, la lógica es que pueda cargar maquinarias o bienes en un puerto norteamericano y regresar a España, por ejemplo. Pero no puede hacerlo. Por lo tanto, el armador del buque que manda el barco, como sabe que va a regresar vacío, le aplica una cláusula, que se llama Cláusula Cuba, para resarcirse los daños, y ¿quién paga eso?: Cuba, que tiene que pagar mucho más caro un envío de leche en polvo para la población, y eso impide hacer más rentable el viaje.

Puse un ejemplo rápido para que entendamos la extraordinaria madeja que se tejió alrededor de Cuba, y por qué razón la resistencia del pueblo cubano, y de la Revolución, ha tenido que ser muy heroica para aguantar todas estas penurias y toda esta guerra, hasta el presente.

Eso explica la alegría con que se pueda recibir una noticia de este tipo. O sea, va a haber una distensión, Cuba llega a este punto con toda su dignidad y la frente alta, no llega de rodillas, no llega pidiendo perdón, no llega renunciando a su sistema político, no llega renunciando a sus conquistas sociales, sino en igualdad de condiciones con la superpotencia que la ha acosado durante 50 años, de manera tal que vamos a discutir de tú a tú los problemas que tenemos pendientes.

El pueblo norteamericano y la opinión pública mundial y dominicana acogieron también con beneplácito la noticia. La cogieron con alegría, con optimismo. Yo creo que muy pocas personas en el mundo… —bueno, exceptuando un pequeño grupo en Miami que ha hecho de la contrarrevolución una industria, y que vive de eso, y gana mucho dinero con eso—. Por supuesto, ese grupo quedó arrinconado, enfrentado a la opinión pública internacional: se lamentó, criticó a Obama, lanzó amenazas, etc. Pero ese es un grupo destinado al Parque Jurásico… eso va pasando.

Por lo tanto, es un escenario nuevo. Se habla de reabrir las embajadas y los consulados de Cuba en EE.UU. y de EE.UU. en Cuba. Ya empezó un proceso de deshielo que ha hecho, por ejemplo, que el gobernador de Nueva York, encabezando una comisión de empresarios, haya visitado Cuba para ver oportunidades de negocios. Vino también un grupo de empresarios de de Texas.
Ya empieza a llenarse La Habana de turismo norteamericano, aunque todavía el bloqueo está presente y está prohibido, formalmente, a los ciudadanos norteamericanos viajar a La Habana. O sea, no pueden ir como turistas, aunque si dentro de ciertas categorías de viajeros, que ahora se ampliaron, pero está empezando a arribar una gran cantidad de turistas. Yo estuve en La Habana el mes pasado, y a mí me impresionó la cantidad de turistas que había en La Habana. Vi el aeropuerto repleto de norteamericanos que están llegando.

Desde el punto de vista cultural, esta sea una de las aristas más complejas de este restablecimiento de las relaciones. Por ejemplo, la economía tiene leyes. Cuba tiene un sistema económico y político diferente al de Estados Unidos. Cuba es socialista y Estados Unidos es un sistema capitalista. No solamente es capitalista, es la Meca del capitalismo mundial. Es el buque insignia del capitalismo mundial.

Desde el punto de vista de complementar las economías, ahí va a haber que hacer una labor de carpintería larga… legislaciones con estándares para el comercio, procedimientos, etc. Pero eso tiene una cierta lógica económica que más temprano que tarde, con buena voluntad de ambas partes, se puede lograr una convivencia respetando las diferencias de los dos lados.

En ese campo Cuba tiene que hacer cambios y Estados Unidos tendrá que hacer cambios, para aceptar las nuevas realidades. Pero repito, en ese terreno, mal que bien, de una u otra manera, la propia inercia de los procesos que conforman el comercio mundial y sus reglas, las inversiones, los financiamientos, tendrán que ir buscando su acomodo y eso tendrá, en mi opinión particular, que no soy economista, un comportamiento normal, sin grandes contratiempo, repito, si ambas partes tienen buena voluntad, y si con inteligencia se liman las asperezas que puedan obstaculizar la colaboración económica, por decirlo de alguna forma.
Ahora, en el terreno cultural la cosa es más compleja. Y ese terreno es el que a mí me interesa compartir con ustedes hoy, sobre todo porque veo que en ese terreno es quizá donde se va a decidir, a la larga, esta confrontación histórica entre Cuba y Estados Unidos.

El terreno cultural es un terreno profundo de las sociedades humanas. No es la espuma que está arriba, es la raíz. Cuando una política impacta en la cultura de un pueblo, esa política ha llegado para quedarse. Cuando una política no impacta en el corazón del pueblo, que es su cultura, sobre todo las culturas populares, esa política es efímera.

Eso pasó, por ejemplo, con el socialismo de Europa del Este, que de la noche a la mañana dejó de existir y fue barrido de una manera absurda, que nadie esperaba. Pero una de las muchas explicaciones está en que la cultura socialista nunca llegó en Europa del Este a imbricarse, a comunicarse, con la cultura popular de esos pueblos. Allí existía una cultura oficial socialista y una cultura popular, que iba por otros derroteros y que no renunciaba al pasado. Porque las culturas tienen un componente de preservación de la memoria, preservación de las tradiciones, las que sean… Ustedes le pueden cambiar el nombre a una calle, pero el pueblo va a seguir llamándola como toda la vida la conoció.

Un dominicano en Nueva York quiere asimilarse a la cultura norteamericana, quiere que se olviden que es dominicano, pero se le sale el dominicano tarde o temprano. Les pasa lo mismo a los cubanos. Yo puedo sentarme en un aeropuerto internacional y ver pasar grupos de pasajeros, miles de personas por delante de mí, y decir “ése es cubano”. Casi siempre acierto. Por la forma de caminar, los gestos, la mirada, el ritmo con que anda, y eso uno lo sabe, lo conoce, porque eso forma parte de la cultura de un pueblo, de una nación.

La política, si quiere triunfar, tiene que dialogar con la cultura popular. Porque la cultura popular, como decía mi gran amigo, lamentablemente desaparecido, el doctor Joel James, director de la Casa del Caribe de Santiago de Cuba, mediante una teoría muy exacta, decía: “La cultura popular es la zona del espíritu donde radica la soberanía de las naciones”.

¿Qué hizo salir a los dominicanos en 1965 a enfrentar a la 82 División Aerotransportada de EE.UU.? No fue una arenga política, no fue una ideología, fue un sentido difuso de libertad, de dignidad, y de que un extraño no puede venir a mandar a tu casa. ¿Qué ideología tenía el señor de la foto que se está enfrentando con los puños a un marine, y que era un hombre humildísimo del pueblo? Ahí no había discurso político. Ahí había un sentido de dignidad, de que a mí no me pueden obligar a limpiar la calle, porque aquí, en este pueblo, eso es humillante.

Eso está en la psiquis nacional. Y recordando la multimedia de los Estudios Abdala: eso también es lo que hace que esos cubanos se hayan lanzado a la calle a apoyar una fuerza política que venía acabando con una dictadura terrible.

Entonces, esa cultura popular, que es el corazón de las naciones, podría ponerse en peligro en un escenario futuro de intercambios culturales masivos con Estados Unidos. ¿Por qué razón? Primero porque la cultura norteamericana es expansiva y arrolladora. Casi todos los que estamos aquí tenemos puesto un jean. Usted va a Vietnam, un país que perdió cuatro millones de ciudadanos en guerra con Estados Unidos, y va a ver a la gente en jean en la calle. Va a Nepal, donde ocurrió un terremoto, y va a ver a la gente en jean, va al Medio Oriente y los va a ver también. Han impuesto una forma de vestir única para un mundo tan diverso en culturas, haciendo que las formas locales de vestir pasen a un segundo plano y sean consideradas “anticuadas”, y se ha hecho de su cultura, una cultura del vestir que surgió en el Oeste, porque los jean se hacían con las lonas de las caravanas que iban a conquistar y expandirse hacia el Oeste. Los Levis, los Lee, esos son apellidos de sastres judíos que hacían con las lonas, con esas telas resistentes, la ropa a los vaqueros, a los cowboy, para que fueran resistentes a un trabajo duro que es montar a caballo, caerte del caballo, estar con las reses, etc. Entonces han logrado imponer un símbolo cultural como símbolo de modernidad en el mundo.

Vayamos al cine. ¿Cuál es el cine que se ve en el mundo? Es el de Hollywood. ¿Cuál es la música que se impone en el mundo? Los premios Grammy. Miren que hay músicas en el mundo, ahora si tú no ganas un premio Grammy, tú no tienes el reconocimiento universal. Si tú no ganas un Oscar, tú puedes ser el mejor cineasta del mundo, pero si estas fuera de la industria de Hollywood, no eres nada. Un ejemplo lo aporta una película reciente de (Alejandro González) Iñárritu, Birdman, El hombre pájaro. Ese es un director mexicano, que tenía una larga lista de grandes películas latinoamericanas, mexicanas, y que era famoso en el circuito latinoamericano, ha entrado ahora en las Grandes Ligas, al recibir un Oscar por la dirección de la película. El deporte, la pelea de (Floyd) Mayweather y (Manny) Pacquiao… ¿Cuántos deportes se practican en el mundo? ¿Qué diversidad de atletas hay?, pero ese es el acontecimiento deportivo del mundo. Las Olimpiadas no son nada al lado de cualquier espectáculo de las Grandes Ligas de boxeo, de beisbol, de lo que sea. Estamos hablando de una industria cultural que ha impuesto la forma de vivir y que ha estandarizado la forma de vivir de acuerdo a sus cánones, a sus estándares, al resto del mundo diverso. Incluyendo los símbolos de la belleza. Y lo ha impuesto de una manera brutal. La belleza es la belleza anglosajona, blanca, norteamericana. Si Usted no tiene ese estándar, Usted no está a nivel. Si usted está más gordito de lo que debe estar, según los cánones, no tiene los músculos que debe tener, Usted está fuera. Usted es un perdedor. Han obligado a las mujeres a alisarse el pelo, cuando en las culturas en África, en el Caribe, en muchos lugares el pelo natural no es así, y tienen su belleza natural. Pero han impuesto un canon de belleza en el cual, si tú tienes tu pelo natural, estás fuera de la moda, fuera del circuito y tú no importas. Son detalles de la vida cotidiana, pero son detalles que hablan de cultura.

La Literatura. Harold Bloom, crítico literario norteamericano, elaboró un canon de 26 autores occidentales imprescindibles . Un canon es un compendio de las obras literarias clásicas que tienen que ser leídas obligatoriamente por un hombre culto de nuestro tiempo y que tienen que ser “copiadas”, o emuladas, por todo el que vaya a escribir. Harold Bloom hizo un canon de la literatura occidental, está escrito, está publicado. En el mismo, por ejemplo, voy a hablar de Cuba, no aparece José Martí y no aparecen Alejo Carpentier ni José Lezama Lima ni Nicolás Guillén. Se les niegan méritos literarios y valores universales clásicos. Martí, quizás, porque fue un revolucionario y porque su obra monumental, gran parte de la cual la hizo en Nueva York, era una obra antiimperialista. Entonces no se le reconoce valor literario, no le da para entrar en el canon de Harold Bloom. Carpentier y Guillén eran comunistas, por lo tanto, tampoco están. Por supuesto que Juan Bosch no está; Pedro Mir no está, ni va a estar. Como no están Gabriel García Márquez, ni Cesar Vallejo, ni Gabriela Mistral, ni Juan Rulfo. Ese es el «Canon Occidental» de Harold Bloom. Esa es la visión hegemónica de una forma de hacer cultura impuesta al resto del mundo con lo bueno, lo imitable, lo salvable. De Iberoamérica, entre los contemporáneos, apenas figuran Jorge Luis Borges, Fernando Pessoa y Pablo Neruda, este último, comunista también, quizás para aportar color local y servir de coartada en el debate multiculturalista en los campus universitarios norteamericanos, que siguió a la publicación de esta obra.

Entonces, ante una cultura de ese tipo, expansiva, donde la fama ha sustituido al talento y donde la actitud frívola de la vida es algo que se premia con el éxito, con el dinero, con el lujo; donde la industria del video clip muestra una imagen de la mujer realmente indigna; donde las imágenes con que se ilustra una canción son autos lujosos, gente con dinero, cadenas de oro, poses eróticas, etc, pues una cultura de ese tipo tiene que entrar en contradicción, por fuerza con la cultura cubana pasada, actual y futura. No va a ser un choque sencillo. Aquí no es negociar un tratado comercial. Aquí es el enfrentamiento cultural que se va a dar en la calle entre ese turista, que viene formado en otros valores y otra cultura, y el cubano que está formado en otros valores y otra cultura. Estoy hablando de lo mejor de la cultura cubana, o de la verdadera cultura cubana. No estoy hablando de los que quieren asimilarse al imperio, a las culturas hegemónicas, que en todos los países los hay. Hay gente que imita, gente que se vende, gente que considera que tienen razón, así es la cultura, y hay gente que se avergüenza de haber nacido en un pueblo mestizo, y que diera lo que no tiene por blanquearse, o tener ojos azules, por tener el pelo lacio, por ser rubio, o por disfrutar de una pésima película de Hollywood.

Porque además la decadencia del cine norteamericano actual, con honrosas excepciones, lamentablemente, es muy visible. ¿Por qué ha habido que hacer remake tras remake? ¿Por qué ha habido que sacar a los superhéroes de antaño, los de Marvel, y llevarlos al cine? Porque hay una especie de contracción de la creación. Hay una especie de agotamiento de un modelo creativo que tiene que reciclarse constantemente, porque no da abasto con los canales de distribución que tienen, ni con la necesidad de ganancias que tienen. Una obra como la película Birdman es excepcional y rara. No es la típica película de Hollywood. La típica película de Hollywood pasa por Rápido y furioso, o pasa por Batman, o pasa por Spiderman, o similares. O películas como Cincuenta sombras de Grey que, como escribió una periodista, “no me aporta nada, porque ya yo me leí el Marqués de Sade hace mucho tiempo. Es el clásico del sadismo, y ya me lo leí hace rato”.

Se ha hecho de la tontería un sinónimo de éxito. La banalidad y la frivolidad son un sinónimo de éxito. El no pensar, el consumir sin pensar, es un mecanismo cultural de dominación. Fíjense que las dictaduras imponen la ignorancia, y los procesos liberadores lo primero que hacen es alfabetizar y darle acceso a la gente a la cultura. Todas las revoluciones habidas y por haber van acompañadas de una explosión cultural. La del 65 aquí, con los poetas, con los locutores, con los actores, con la música. La cubana, la mexicana, la nicaragüense, la salvadoreña, la resistencia chilena contra Pinochet se mostró sobre todo en el terreno cultural. Porque es el terreno donde de verdad se da la lucha entre dos visiones del mundo.

Esa visión hegemónica ya circulaba entre nosotros. Porque en Cuba, a pesar del bloqueo, todas esas películas han circulado y circulan. De hecho, una de las pocas cosas positivas que puede haber tenido el bloqueo es que Cuba no ha tenido que pagar derecho de autor por ninguna de esas obras, y las estrenan hoy en Estados Unidos, y al otro día están estrenándolas en La Habana, y por televisión. Si hoy estrenan una película en Nueva York, mañana pueda que esté en la televisión cubana, sin pagar un centavo por derecho de autor. ¿Por qué? Como el bloqueo es inmoral e ilegal, todo lo que se haga contra el bloqueo es moral y legal. Ahora con la normalización de las relaciones ese tema habrá que discutirlo, pero no solo de Estados Unidos para Cuba, sino también al revés. Los autores cubanos vamos a exigir que nos paguen por la venta y reproducción de nuestras obras, porque Google oferta mis libros online, sin pagarme un centavo, sin yo autorizarlo, y a otros autores les pasa igual. Como estamos bloqueados, y no podemos defendernos, y nuestra voz no es escuchada, plagiaron la cultura nacional, como plagiaron, por ejemplo, la obra de Enrique Cirules, un escritor cubano. Nuestras obras se ofertan en Google Books, sin nuestro permiso. Y eso es un inmenso negocio, porque aunque digan que ofertan las obras gratis, solo para lectura, cobran la conexión a Internet, sin la que no puedes leer. Porque si no fuese un negocio lucrativo, el capitalismo no estaría allí, porque el capitalismo no regala nada.

A músicos cubanos que tocan en Estados Unidos tienen que pagarle a través de terceros países, porque el bloqueo no permite pagarles. A los peloteros que acaban de ganar la serie del Caribe, no les pagan.

Durante medio siglo hemos estado en una situación de indefensión ante este saqueo cultural. En Estados Unidos no hay un Ministerio de Cultura, porque el mercado establece las normas de la cultura en ese país. Hay centros culturales prestigiosos como el Museo de Arte de Nueva York, el Ateneo de Boston, el Smithsonian… las universidades son excelentes, las bibliotecas también… Yo fui director por diez años de la Biblioteca Nacional de Cuba, y donde quiera que iba decía: “los americanos tienen muchos defectos, pero tienen unas bibliotecas excelentes” y saben trabajar con sus archivos, y saben trabajar con sus bibliotecas. Ahí hay que quitarse el sombrero ante ellos. Ahora, esos otros temas habrá que discutirlos, habrá que verlos. Por ejemplo, las normas de protección del patrimonio. Una vez tuve que ir al Ateneo de Boston porque recibí una carta de allí y me decían que un atlas de Mercator , uno de los grandes cartógrafos europeos del siglo XVI, estaba en EEUU, lo había comprado el Ateneo de Boston a un vendedor, y cuando lo fueron a restaurar encontraron que le habían borrado un sello que decía Biblioteca Nacional de Cuba, La Habana. Habían robado el atlas de Cuba y lo habían vendido en $60, 000 dólares al Ateneo de Boston. Y como toda institución cultural verdadera tiene ética, el Ateneo de Boston se dirigió a la Biblioteca Nacional de Cuba preguntando si lo habíamos vendido, o si era robado. En el año 2001 hubo un congreso bibliotecario en Boston, y yo fui al Ateneo con todas las pruebas de nuestra pertenencia. Por suerte ellos, que son personas correctas, lo entendieron y empezó una negociación para devolverlo. Yo salí de la Biblioteca Nacional, en el 2007, y dejé ese tema bastante encaminado. Lamentablemente, no sé si llegó o no a devolverse al atlas de Mercator, pero era un gesto que se quería tener con Cuba, precisamente contrario a la política de hostilidad del Gobierno de los Estados Unidos.

Los temas relacionados con la propiedad intelectual, el patrimonio cultural, la devolución del patrimonio saqueado, serán temas a discutir.

A nosotros nos pasó igual que a ustedes. Una parte de la cultura taína, sus artefactos y sus ídolos, los robaron arqueólogos norteamericanos, y se los llevaron a sus museos. Pero ahora hay una sensibilidad universal hacia ese tema, y ha empezado un proceso de reclamo y devolución, incluyendo de momias y osamentas indígenas que ellos desenterraron y que las tenían en sus museos. Yo recuerdo un caso, estando en EEUU en una visita de trabajo donde me explicaron unos representantes de los pueblos originarios indígenas americanos, que lo que detonó la aprobación de una ley para devolver los restos humanos, huesos, calaveras, etc, fue que un indio fue a discutir ese tema en el Smithsonian, y uno de los directivos del museo tenía sobre su mesa el cráneo de su abuela. Y eso pudo demostrarse y eso estremeció la conciencia norteamericana, que es un pueblo noble, con valores: una cosa es el sistema y otra el pueblo, y se aprobó una ley de devolución y empezaron a devolver y todavía están devolviendo. Habrá que ver lo que nos llevaron, dónde está, y qué devolución tiene que tener si somos países en igualdad de condiciones y con relaciones normales.

¿Cómo va a circular el cine cubano en Estados Unidos? ¿Cómo va a circular el cine norteamericano en Cuba? ¿Cómo van a circular la literatura, las investigaciones científicas? ¿Qué va a pasar con las patentes, que han sido uno de los puntos de confrontación más grave? ¿A cuántos juicios ha tenido que ir Cuba reclamando marcas a la Bacardí? Esta fue una empresa ronera de Santiago de Cuba, que surgió en el siglo XIX, y que al irse los dueños, la fábrica fue expropiada por la Revolución. Ellos tienen una parte de las marcas y han impuesto que Cuba no puede usar ciertas marcas porque ellos las tienen. Los jueces de EE.UU. a veces les han dado la razón a Cuba, a veces les han dado la razón a ellos… y eso ocurre con muchas patentes más. Ante esta realidad, yo creo que hay un campo de discusión alrededor de la parte legal de la cultural.
Pero yo repito: el choque cultural, fundamentalmente, donde se va a decidir es en las calles, entre un modelo de cultura foráneo que no tiene que ver con la cultura nacional, que es una cultura de no violencia la de Cuba, y la cultura que se nos vende, que es violenta, donde la mujer no es respetada, es un objeto; donde usted nota expresiones de racismo disimuladas. Aquí mismo uno ve la propaganda comercial y parece que estamos en Suiza. La mayoría de los modelos son rubios, de ojos azules y blancos. Y este es un país mestizo. Y este es un país que tiene dignidad, que está orgulloso de sus raíces, y que quiere verse representado como es en la propaganda comercial. No es como quiere que sean los grandes empresarios del país, sino como es. Y es ofensivo a veces, parece que estás en Suiza o en Noruega. Lo bueno que tiene esto es la mezcla creciente que hay, porque el futuro de la humanidad es el mestizaje. Nos iremos acercando a un modelo que es mezcla de todo, y que no se expresa en una forma única de belleza. En la diversidad está la vida, por lo tanto la diversidad cultural es vida, y donde hay un solo patrón, es muerte y es decadencia.
Esos choques culturales van a existir y se van a dar. Yo he visto esos choques culturales en las calles de la Habana entre turistas y nacionales. Ahí es donde se darán los choques, más que en la política y la ideología, porque Cuba es un país de muy alto nivel cultural, con mucha información política y con mucha conciencia política. Es en la cultura popular donde se va a resolver el problema.
Hay gente que me ha venido a ver con lástima. Me dicen: “ustedes tienen un modelo interesante, pero les queda poco”. Yo creo, y se ha demostrado, que no hay adversario pequeño, y menos en la cultura. Un pequeño pueblo, como Israel, ha sido capaz de dar dos de las grandes religiones universales vigentes hasta ahora de origen semítico, que son el judaísmo y el cristianismo. Ustedes suman los Premios Nobeles que tienen, sus aportes culturales. Carlos Marx era judío, formado en esa cultura, Sigmund Freud era judío, Albert Einstein era judío, ¿Cómo un grupito tan pequeño influyó tanto en la humanidad? Creo que son nueve millones… Ah, por la fuerza de su cultura, por la coherencia de su cultura, y porque en ese pueblo su creencia y su cultura son lo mismo.

Cuba es otra cosa. Tiene sus raíces culturales africanas, españolas, taínas y esa mezcla cultural la ha hecho fuerte. Pero además, la ha hecho fuerte la política cultural de la Revolución que ha permitido que los talentos estudien. Porque detrás de Carlos Varela, de Silvio Rodríguez, de las bailarinas y bailarines, detrás de cualquier orquesta, de cualquier plástico, de cualquier compositor, hay escuelas de arte, un Instituto Superior de Arte donde no hay que pagar para estudiar, y donde el que tiene talento puede graduarse. Por eso uno ve el video clip Bailando, de Enrique Iglesias, y se pregunta, ¿qué hay de extraño ahí?… y lo que hay es la cultura cubana. Por eso ese video clip es diferente, no tiene el yate, ni las cadenas de oro, ni tiene la decadencia.

Nuestros pueblos son talentosos. Solo requieren la oportunidad de estudiar. Pedro Brito, cuyo nombre lleva el Teatro Nacional de Santo Domingo, llegó a ser un gran artista dominicano, pero antes fue limpiabotas, nunca estudió música, y fue un tenor que hizo una gira con la compañía de Ernesto Lecuona por toda Europa y Estados Unidos, y se consagró en los escenarios más selectos. Por eso digo que nuestros pueblos tienen un enorme talento pero tiene que haber estudio, oportunidades para todos, no solo para el que tiene dinero.

Todo eso es lo que está en juego en un choque cultural de esta magnitud. Ahora se abren oportunidades históricas para las investigaciones. ¿Cuándo los historiadores cubanos pudieron ir a un archivo norteamericano? Muy pocos. Pero los americanos si podían ir a Cuba, estaban exceptuados del bloqueo. Entonces eso hay que replanteárselo, porque nuestros historiadores tienen también derecho a ir a los archivos norteamericanos, a las bibliotecas y recibir información.

Así que ahora se abre un camino de dos vías. Qué importante sería que la cultura cubana llegase a Hollywood y ayudase a salvarlo de su decadencia; que los músicos de ambos países tocaran juntos, y que hubiese intercambios de estudiantes entre las escuelas de ballet Y donde vayamos, llevamos por dentro los valores y la cultura cubana. Somos eso, no nos pueden cambiar tan fácilmente.

El que piense que va a ganar esta emulación censurando, prohibiendo, evitando el intercambio, ya perdió la pelea. La cultura cubana es fuerte y puede dialogar de tú a tú con cualquier cultura del mundo.

Aquí va a ganar el que tenga una cultura popular más fuerte, el que tenga más información, el que tenga más audacia, el que tenga más creatividad, y el que tenga unas raíces más profundas. Yo tengo la más absoluta confianza en la cultura cubana. Me incita y excita saber que se van a abrir más posibilidades de intercambio y se van a fortalecer las culturas de ambos países, porque también se beneficiará la cultura norteamericana. La cultura norteamericana también son los dominicanos, los mexicanos, los cubanos, los árabes, los afrodescendientes, los chinos… No tienen una sola cultura y yo quería dejarlos con un videoclip que demuestra lo que les estoy diciendo.

Hace dos días, estuvo aquí Carlos Varela y ofreció un excelente concierto titulado «Entre Duendes», en el Hard Rock Café, junto a Pavel Núñez, al que tuvimos la suerte de asistir. Un concierto de enorme altura. Varela no es defensor fanático de la Revolución. Es un cubano con una posición ante el arte y ante la vida que yo respeto… Escuchen la canción «Lucas y Lucía» y hago un breve comentario al final…

(Se proyecta el videoclip)

Si se entendió la canción, es el cierre de lo que he querido transmitir. Estamos hablando de un artista cubano joven, formado en la Revolución, que vive en Cuba, y hace sus críticas. La canción habla de Lucas y Lucía, una pareja que se fue de Cuba buscando «un sitio donde al menos poder respirar». Se fueron al norte «donde todo lo hay» y también de allá escaparon al no encontrar «ese lugar donde respirar», y se dice que siguen dando vueltas en el cielo «buscando la tierra de su anhelo». Y al final, Carlos Varela afirma que cada vez más «hay más Lucas y Lucías». O sea, gente que piensa, y que no ve la solución de un problema escapando de su país, porque no hay países perfectos, ni lugares perfectos. El reto será crear una sociedad mejor, un mundo mejor, fuera de los estereotipos de que donde está Hollywood está lo bueno, sabiendo que todo el mundo tiene sus limitaciones y sus problemas, y ahí es donde entra el terreno cultural a dirimir los conflictos.

CRÉDITOS
Transcripción: Rolando de la Ribera
Edición: Janley Rivera Mejías

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  • Demóstenes dijo:

    excelente exposición. la cultura autóctona, verdadera debe defenderse de las presiones del mercado, de la chabacanería, del mal gusto. solo encontrando la escencia, el espíritu de nuestra rica cultura cubana podremos apreciar la cultura foránea y quedarnos con lo valioso, para desechar lo vacío y banal.

    • Victarion dijo:

      amigo Demostenes
      la cultura se enriquece con otras culturas, pero en nuestro caso no quedamos con lo banal y con lo vacío, mira nuestro repertorio reguetonero, no pueden apreciar ni 1/4 de una buena cancion Ej. Don’t Cry de Guns and Roses

  • Victarion dijo:

    Muy bien por el, pero porque habla de esa forma; en cultura estamos de mal en peor, escuchen toda la produccion musical que está saliendo hoy en dia, casi todo lo que se está comercializando es el Regueton, o algun genero barato de con tendencias o letras reguetoneras. En el mundo del largometraje es dificil que les ganen, pues peliculas como: El Padrino, El Señor de los Anillos, La Lista de Schindler, etc.

    Quieren criticar a los EU pero eso no es fásil, diganme que cantante o grupo musical a tenido mas repercusión o seguidores que Metallica o que Serj Tarkian (System of a Down), Jimi Hendrix,
    por favor critiquen el sistema no su cultura; no me vengan a hablar de reciclar si aqui ponen una y otra vez las mismas cosas, QUE DERECHO TIENEN DE CRITICAR SI LA Marvel SACA UNA PELICULA, un remake en persona, ja eso me suena a envidia, miren todas las peliculas cubanas de hace 20 años para aca siempre, pero siempre tienen que tener un desnudo,(quiten a playstation y a viva cuba), por otra parte yo no soy consumidor nato de esas porquerias (tanto musica, como cine) aunque sean de nuestro país, la buena musica la esta desplazando los habitos comerciales y depravados (y para depravado yo, no necesito que otros me hagan compañia).
    Por eso digo critiquen el sistema no la cultura, los que imponen son las personas con sus gustos, si a una persona le gusta el regueton, por mas cochino y degradador de morales que sea, esa persona va ha seguir escuchandolo.
    Salu2 para todos.

  • Carlos Baltazar dijo:

    Es menester señalar, que lo que llamamos “cultura cubana” has sido el resultado de un proceso histórica que ha dado al traste con el sentido de lo que es el cubano, empero ello también ha sido objeto de procesos – a instancia de la oficialidad (Casas de Cultura, la televisión, radio y otras) – donde nuestra cultura se muestra al mundo y a nosotros mismo como un producto a consumir retocado en función de un estereotipo cultural preconcebido conforme a una imagen ideal. Por este camino nos encontramos que algunos ingredientes ya no son tal por el grado de desarraigo que han sufrido apenas en tres o cuatro décadas; y en ello lleva la mayor parte el desgaste en los contextos culturales relacionados con la tradición culinaria totalmente desmantelada por la pérdida de las relaciones intrínsecas en cuanto a identidad con la tierra y el producto agropecuario que sustentaba las culturas locales o regionales ahora objeto de explotación en esta nueva carrera mercantil que ha tardío a la cotidianidad un nuevo actor : el acaparador agropecuario, muy perjudicial toda vez que condiciona nuevas relaciones culturales en este universo, súmese a ello la nueva identidad de lo que queda del campesinado, también desarraigado, representado en los medios (Palmas y cañas y demás espacios “campesinos” ) a partir de un modelo ideal, un tanto distinto a lo que sucede en la realidad.
    Teniendo en cuenta que las nuevas circunstancias internacionales que compulsan la apertura de Cuba a en el plano de las relaciones con Estados Unidos – y demás…- cabe llamar la atención respecto a la necesidad del fortalecimiento de nuestra cultura rescatando los contextos culturales auténticos – hay que restituir al campesinado (vivo en jiguaní pero nací en un bohío y mi casa está a pocos metros de los potreros, soy artista de la plástica básicamente paisajista, en esto de los campos nadie me puede hacer cuentos ni confundirme, conozco el tema)- y sus relaciones con las culturas locales y regionales para no ser tan afectado en lo tocante a la Cultura y Dominación, es decir el sistema de círculos concéntricos donde las culturas dominadas giran en torno a las culturas dominantes así como las subculturas en torna a las dominadas, siendo en el área geográfica que nos ocupa la principal cultura dominante Estados Unidos, sólo con el fortalecimiento desde la base –sin falsas imágenes – de nuestras tradiciones podemos hacerle frente al empuje de los potentes vórtices culturales de las culturas dominantes que interactúan con la nuestra; dado que nuestro mayor problema está en la concentración de la imagen de nuestra cultural en la Habana como cultura dominante en Cuba – me refiero al habanocentrismo – luego en las capitales provinciales (culturas dominadas) y finalmente en los municipios (subculturas) los derrotero reales que marcan el accionar cotidianos sólo en esta esfera medular que acabo de señalar apuntan a una trasformación degradante en la actividad.
    Parece simple pero ello marca desajustes más que notables en la cadena de interrelaciones con las demás esferas culturales en nuestro entretejido espiritual y material cotidiano.

Se han publicado 4 comentarios



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Eliades Acosta Matos

Eliades Acosta Matos

Filósofo y escritor cubano. Es el autor del libro “El Apocalipsis según San George”.

Carlos Rodríguez Almaguer

Carlos Rodríguez Almaguer

Historiador. Estudioso de la obra martiana.

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