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El trabajo que da el trabajo

Por: Frei Betto
En este artículo: Brasil
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brasilY dijo la señora: ¡Imagínate, ahora mi empleada es amparada por el gobierno, con esas leyes absurdas! Como si nosotros, los patronos, no tratáramos bien a esas desgraciadas, que nacen en una favela, en medio de la pobreza, y tienen la suerte de encontrar un empleo en nuestras familias.

La María Dolores, por ejemplo, no tenía dónde caer muerta. Su padre borracho, su madre lavandera, una retahíla de hermanos. La chavalita comenzó aquí, en esta casa, como cuidadora de mi hijo pequeño Jorge. Yo le enseñé hábitos de higiene, le di un uniforme blanco, dejé que llevase para su casa lo que sobraba de las comidas que mi marido ofrece a sus clientes.

Le pagaba medio salario mínimo, más el transporte. En su cumpleaños y en Navidad se le dan  regalos. La pobre chica se deshace en agradecimiento, tan generosa soy con  ella. Ella cuida bien de Jorge: le limpia el popó, le baña, lava y plancha sus ropas, nunca se olvida de darle el biberón a sus horas. Le lleva todas las mañanas a tomar el sol en la placita. Y nunca se quejó cuando era necesario permanecer en casa más allá de la hora convenida.

A veces yo y mi marido vamos a comer fuera y la Dolores se queda con el niño, le hace dormir y después se pone a ver la tele hasta que nosotros regresamos. Nunca reclamó salir después un rato. Pero ahora viene el gobierno con esa historia de las 44 horas semanales, carnet, pago de horas extras, fondo de garantía, multa del 40% por despido sin causa justa, etc.

Pero todo eso resulta peor para el trabajador, como hace mi marido en su empresa. Pues la Dolores no es trabajadora, es empleada. Como Fátima, nuestra cocinera. Ya lleva trabajando nueve años con nosotros. Está separada del marido, sus dos hijos son adultos, ella duerme aquí en el cuartito de la empleada y sólo va a visitar su familia los domingos.

Nunca ha reclamado por esa buena vida que le hemos dado. Al contrario, está agradecida por dormir en un lugar seguro, confortable, con sábanas limpias, baño privado, lejos de aquella promiscuidad que reina en la casita en que vive su familia en la periferia, donde viven su hermano, su cuñada y los cuatro hijos de ambos.

¿Por qué viene ahora eso de los derechos laborales para quien está feliz de la vida? Negra renegra, si hubiera nacido hace dos siglos con toda seguridad habría sido esclava. Ahora tiene su cuartito ordenado, televisión, acceso libre a la nevera de la familia. Y come de la misma comida que ella prepara para nosotros. ¿Acaso ella comería por ahí camarones empanizados, ceviche de mariscos o codornices rellenas?

¡No sé por qué el gobierno se mete tanto en nuestras vidas! ¿Acaso piensa que somos una banda de esclavólatras que trata mal a los empleados?  Ya basta de burocracia. Ahora voy a tener que pagar, además de los salarios, impuestos para mantener aquí a Dolores y a Fátima. ¡Como si ellas no fueran a tener pensión en su vejez!

La madre de Fátima, que trabajó veinte años en casa de mi suegro, al jubilarse fue a vivir al campo, donde nació y donde gozó de un retiro rural. ¿Necesita acaso el gobierno crear más burocracia para nosotros, los patronos, que damos empleo a quien no tiene instrucción, ni casa propia ni dónde caer muerto?

Hace tiempo mi marido y yo entramos en un avión y en el asiento del pasillo, al lado nuestro, había un hombre mal vestido, con cara de peón de hacienda, que a la hora de servir la merienda preguntó si era gratuita… Sí lo era.

En los viajes por avión en las rutas nacionales ya no se da aquel glamur de antes, con las aeromozas sirviendo  güisqui, vinos y platos calientes. Ahora están todos revueltos e insisten en mezclar gentes de clases sociales diferentes, como si todos procedieran de la misma cuna.

¡Dios mío!, ¿a dónde irá a parar el Brasil con este modo de pensar?

Se han publicado 12 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • dalia dijo:

    buenísim escrito. De que los hay, los hay

  • cubanum dijo:

    Hurra por el maestro!!!!!

  • freddy dijo:

    QUE BUENO ESTA AVE CESAR USTED COMO SIEMPRE

  • Amauris Domínguez Meriño dijo:

    Gracias Frei Betto.
    Ese es el pensamiento de muchos en este planeta.
    Se sienten predestinados por lo divino de ser superiores a otros; muchos de ellos nacieron ricos, multimillonarios poseedores de fortunas inmensas que fueron amasadas por sus predecesores y como nunca les faltó de nada material y espiritual, porque tuvieron acceso al mejor arte y las mejores exquisiteces.
    Más, esas fortunas,-las más-, fueron hechas en el pasado esquilmando, robando y matando a muchos, esclavizando, vampiros del sufrir del otro.
    Entonces se sienten superiores, y ven a los humildes pobres de las periferias como pulgas o cucarachas a los cuales les están haciendo un favor empleándolos por un salario de miseria.
    Hoy, y es un renacer esplendoroso, la forma de pensar y obrar está cambiando en nuestra América Latina gracias al despertar y el acceso al poder de otras formas más cercanas al pueblo.

  • Nikajita dijo:

    A que viene este drama,manera de perder el time,muchos problemas por resolver y no nostros deleitandonos en estos vaaaa,aterrizarr

  • Mario Tassías dijo:

    Gracias Frei Betto por esta narración.

  • daniel dijo:

    ASI ES EXATAMENTE COMO PIENSA Y VE LAS COSAS LA BURGUESIA, EN TODOS LOS PAISES A NO ESPERAR LO CONTRARIO.

  • Lucía dijo:

    ¡Si hasta me parece estar escuchándolas! Sos un genio Frei Betto.

  • A. Núñez R dijo:

    Como por desgracia hay muchas personas que no tienen acceso a la web y, como se hace con frecuencia, publiquen esta excelente narración, de este excelente intelectual y revolucionario, en todos nuestros medios de prensa,para que algunos que tienen la mente nublada con las vitrinas del capitalismo vean como es la realidad en esas sociedades.Gracias amigo Frei Betto por éste y todos sus trabajos.

  • El Analista dijo:

    Como se puede decir tanto en tan pocas lineas?, te mereces un novel Frei Betto. Estoy asombrado de tanta lucides. Esta narración hay que divulgarla por todos los medios posibles.

  • Francisco Rivero dijo:

    Cambiar la mentalidad y los habitos de refelxion sobre el trabajo de servcio a las personas es un desafio para la actual sociedad brasileña.

    Tanto ayer como hoy o mañana y mañana los derechos laborales es un derecho ciudadano.

    Un saludo cordial

  • Hendris Manuel dijo:

    Excelente artículo. Hace falta que los periodistas cubanos tomen nota y hagan algo parecido con respecto a las condiciones de los trabajadores en Cuba. ejemplo: piden informes impresos y no tenemos ni hojas ni impresoras, piden instalar software libre pero no te dan CD o DVD, hay que comprarlos con el salario… y por ahí, por ese camino…

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Frei Betto

Frei Betto

Teólogo brasileño y uno de los máximos exponentes de la Teología de la Liberación. Es el autor del libro “Fidel y la Religión”.

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