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José María Vitier: “No hay nada más político que la búsqueda de la belleza”

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José María Vitier en el programa "Con dos que se quieran", de Amaury Pérez

Con José María Vitier, en "Con 2 que se quieran". Fotos: Petí

Entrevista al músico y compositor José María Vitier

Amaury Pérez: Muy buenas noches. Estamos en “Con 2 que se quieran“, en el corazón de Centro Habana, aquí en Prado y Trocadero, barrio de Lezama, en los legendarios Estudios de Sonido del ICAIC. Hoy tenemos con nosotros en nuestro espacio, a un gran músico, a un gran amigo, a una maravillosa persona, ingeniosa, hábil, locuaz, suspicaz, elocuente. Uno de los seres más virtuosos que tenemos en la música cubana hoy, el maestro, José María Vitier. Bienvenido, Jose.

José María: Una presentación que probablemente me enmudezca en los próximos minutos.

Amaury Pérez: No, te van a enmudecer las preguntas, algunas, por lo menos (risas). La primera; ¿Tú crees en la desaforada e incontrolable libertad de expresión?

José María: ¿La pregunta es exactamente si yo creo que eso es bueno?

Amaury Pérez: Que eso es bueno, que es sano, que es bueno para la sociedad.

José María: Primero hay que dejar bien claro que sin libertad de expresión no tendríamos una cosa tan importante como el arte, por ejemplo. Por lo tanto hay que tener mucho cuidado cuando se habla de esto para dejar bien claro que ese es un logro del ser humano, que hay que aceptar con todos sus riesgos, que hay que asumir con valor y es una meta irrenunciable de la sociedad.

Eso es una cosa. Dicho eso, no cabe duda, como ocurre con cualquier exceso y como ocurre con cualquier descontrol extremo, cuando la persona confunde su libertad de expresión, con el derecho de los demás, o con el respeto a los demás, indudablemente también comete algo indeseable, o sea, ante todo, hay que defenderla y hay que merecerla y hay que asumirla, esa libertad de expresión. Pero también hay que ejercerla con respeto, con responsabilidad y creo que nadie tiene ni siquiera derecho a expresar cualquier cosa que sienta, si esa cosa que siente es algo que daña al resto.

Amaury Pérez: Sí, por eso me refería a desaforada, a fuera de control.

Vamos a ir rápidamente a la música, pero me voy a circunscribir, por lo menos en esta segunda pregunta, a algunos textos que están en tu disco “Pulso de vida”, que como todos tus discos, es un tratado y un homenaje a la exquisitez.

Tú dices con respecto a la música y voy a citar: “El acto de escribir música, debería desembarazarse un poco de lo causal y utilitario y recuperar la jerarquía de una actividad secreta que no aspira a nada más“.

José María: Creo que estaba pensando en desembarazarse sobre todo, de eso que los músicos llamamos, “los encargos”. Vivimos de un encargo en otro y, gracias a Dios que es así, pero a veces recuerdo con un poco de melancolía, con un poco de nostalgia, la época en que me sentaba a escribir sencillamente lo que se me ocurría, hacía una obra para piano solo, una canción de regalo, o inventaba una melodía, sin otro fin, sin otro propósito que, probablemente halagar a alguien y, en última instancia, pues dar algo de mí, sin concretar exactamente un fin social, u otro medio, como puede ser el cine, o un disco.

Realmente con el paso de los años cada vez uno trabaja menos de esa manera desinteresada, por así llamarlo. Y cada vez es más esclavo de los sucesivos encargos, de los sucesivos empeños por los que te va llevando la  profesión, y uno termina trabajando para un disco sí, para una película, y a veces no tanto para uno mismo. Aunque uno trata que eso que hace para los demás o que hace para otros medios sea también una necesidad interior, pero, indudablemente  a lo que estoy echando de menos y a lo que me refiero ahí, es a esa actividad absolutamente libre, desinhibida y absolutamente desinteresada, repito, de crear por el placer de crear.

Amaury Pérez: Sí, pero cuando haces música para cine y has hecho mucha música para cine, también dices y vuelvo a citar: “Esa pasión casi clandestina de componer música al servicio de emociones ajenas, me ha aportado un cierto oficio y sobre todo una cierta humildad“.

José María: Yo nada más, y qué mejor lugar que éste para comentarlo, nada más tengo palabras de gratitud para el cine y para las oportunidades que me ha dado y para el aprendizaje que ha consistido trabajar en él.

Digo que, qué mejor lugar, porque tú sabes que aquí se grabó una parte muy importante de la música del cine cubano y una parte muy importante también de mi obra para el cine cubano y no sólo para el cine cubano, porque también aquí se grabó “La Misa cubana”, por ejemplo, me estaba acordando ahora.

Bueno, trabajar para historias ajenas, sí, porque en definitiva uno entra en un proyecto, se entera entonces de una historia. Ahora mismo me estoy leyendo una historia, que no es mi historia personal, es la historia de otras personas, pero tengo que hacerla mía, no solamente mía, sino entrañablemente mía, para poder realmente desde ese punto de vista, que de repente tiene que ser el mío, sinceramente mío, asumido, tratar de expresar entonces las emociones, que es de lo que se trata al final escribir música y dedicarnos a esto, emocionar a la gente.

Amaury Pérez: Hay un tema, que por suerte toco en casi todas las entrevistas, pero en este caso ese tema adquiere un matiz especial, porque coincide que tu esposa, tu compañera es, con mucho, una de mis mejores amigas, mi siquiatra, mi confidente. Entonces quisiera oírte hablar en un programa como este, de Silvita, de Silvia Rodríguez Rivero, tu esposa, tu compañera, como ya dije, y la mamá de Adriancito.

José María: Bueno, primero comunicarte que es, no una de las mejores, si no que es mi mejor amiga. (risas)

Amaury Pérez: ¡Gracias a Dios!

José María: Lo cual es algo de lo que realmente me felicito. Soy un hombre afortunado, por varios motivos, pero quizás por ninguno tan relevante para mí.

En el año 2012 dicen que se van a celebrar no sé cuántas cosas y que van a haber algunas catástrofes, tú sabes que se habla mucho de eso. Bueno, en el año 2012 van a ser y, no es ninguna catástrofe, yo espero (risas), se van a cumplir 40 años de que nos conociéramos.

Cuando digo que nos conocimos, quiero decir que empezamos a vivir juntos, porque eso ocurrió todo a la vez.

Amaury Pérez: Si no es indiscreción, ¿cómo fue?

José María: Conocí a Silvia de una manera muy fortuita, de una manera que yo mismo ahora pienso: ¡qué fácil hubiera sido que no hubiera ocurrido! Un lunes 17 de julio del año 1972, en que fui por primer vez, no tenía hábito de ir y no recuerdo haber ido muchas veces después tampoco, a un club que se llamaba Johnny’s Dream, que tú recordarás.

Recuerdo que entré, estaba lleno el lugar, y había que entrar por pareja y yo estaba solo, tú sabes como eran esas cosas. Entonces con la patraña de que iba a trabajar ahí, que iba a tocar, cosa que era mentira entré. Yo me sentía realmente un admirador de todo lo que musicalmente ocurría ahí, iba a oír a grandes jazzistas que se reunían ahí, yo era un estudiante de la escuela de música.

Entre mis amigos estaban mis primos, siempre mis primos fueron y estuvieron entre mis mejores amigos, y están. Recuerdo que mi primo Lichi se me acercó, porque me vio sentado en una mesa, yo no sabía quién era la muchacha que estaba enfrente de donde yo me había sentado,  estaba Sara González también en esa mesa y me dice: ¡óyeme, ahí donde estás sentado hay una muchacha que yo conozco! y, recuerdo que me dijo: ¡no la dejes escapar!

A su vez a Silvia le habían hablado de mí, también, la propia Sara González, quien la había conocido en una escuela al campo. Ella estudiaba ballet también.

Amaury Pérez:¿Pero quién estudiaba ballet, Sara, no?

José María: No, Silvia, mi esposa, estudió un tiempo, unos años ballet (risas). Me has hecho perder el hilo.

Amaury Pérez: No, ahí te encontraste con los ojos claros.

José María: El caso es que se fue acabando el show y la gente se fue yendo y ella fue al baño, se demoró un poco, y yo me quedé a esperarla. Cuando salió, quizás pensando que ya no había nadie, yo estaba esperándola.

Fuimos al Malecón, ahí sí ya empezamos a romancear mucho y esa noche me quedé a vivir en su casa por los siguientes 20 años.

Amaury Pérez: ¿Cómo fue tu entrada en el Conservatorio y en cuál Conservatorio?

José María: Yo estudié en el Conservatorio desde los 14 años. Antes de ese momento estudiaba con profesores particulares, de los cuales tengo recuerdos luminosos realmente. Cecilia Echevarría en el barrio, en mi Víbora natal y Margot Rojas, la eminente pedagoga, que fue la que me preparó para entrar al Conservatorio.

Entré en el año 68 al Conservatorio Amadeo Roldán, donde me formaron, o hicieron lo posible por hacerlo, un grupo tremendo de profesores, algunos muy, muy destacados, no quiero omitir ninguno, ni mencionar ninguno especialmente, salvo a mi maestro de piano, el inolvidable César López.

Amaury Pérez: ¿Qué compañeros de los que hoy son eminencias, como tú, en la música cubana te acompañaron en aquella aventura del Conservatorio?

José María: Tú sabes que yo tocaba en un grupo en esa época que se llamaba Los Gnomos, y casualmente, todos los que formábamos ese grupo entramos en el Conservatorio a estudiar bajo, guitarra y batería. En el Conservatorio había muchas más hembras que varones, de lo cual nosotros tratamos de sacar temprana ventaja. Había gente tremenda en la escuela. Había músicos de la talla de Lucía Huergo, por ejemplo, de Hilario Durán.

Amaury Pérez: Claro. La misma Sara.

José María: La misma Sara, por supuesto, músicos y gente que después fueron musicólogos, gente como Roberto Chorens, profesor y organista.

Bueno, estudiar tantos años en un mismo centro, puede llegar a ser tedioso realmente, pero a mí me estimulaba mucho el ambiente intelectual del conservatorio y tenía mucho orgullo de mis compañeros, de mis maestros, la verdad.

Amaury Pérez: ¿Y cuándo es que descubres la Vieja Trova de Santiago, cuando eras estudiante o ya te habías graduado?

José María: No, yo todavía estaba estudiando.

Amaury Pérez: ¿Cómo llegas a la Vieja Trova?

José María: Fue en Santiago, en un viaje que hice en el año 71 cuando descubrí aquel fenómeno. Yo tenía una idea, por supuesto, en mi casa se oía mucho, mucha música tradicional cubana y por supuesto mucha música clásica también, pero más música popular que clásica.

Además, era la música que se hacía, con mi abuela pianista, mi padre violinista y que empezaba a hacer mi hermano también, que empezó mucho primero que yo con la guitarra.

Pero bueno, la Vieja Trova que tú me preguntas que fue la que me marcó y la que siempre que voy a Santiago  se lo digo al público y donde quiera que voy lo digo, cambió mi vida, la visión de mi carrera, curiosamente cambió el día que escuché a algunos guitarristas de estos centenarios tocando guitarra.

Amaury Pérez: ¿Quiénes eran?

José María: Tuve suerte. Conocí a Emiliano Blez, que había sido alumno de Pepe Sánchez y compañero de Sindo Garay. Pude oír a Ángel Almenares, también, muy, pero muy mayor. A Manolo Meléndez, a Los Castillos, a Augusto Castillo, Manolo Castillo. A Ramón Márquez, yo oí a Pucho el Pollero.

Ya existía la nueva canción, la Nueva Trova y yo era fanático, además. Existía el grupo de Experimentación, mi hermano tocaba en el grupo, yo había participado aquí mismo en algunas grabaciones como suplente, porque ahí había un pianista de miedo que era Emiliano Salvador.

Pero paralelamente me entronco con esta antigua Trova, con la Trova tradicional, la Trova que le llaman profunda de Santiago. Y fue un deslumbramiento.

Amaury Pérez: ¿Tocabas guitarra ya?

José María: Aprendí guitarra para tocar esas canciones. A veces he dicho que la guitarra es un instrumento mucho más manuable, sobre todo para romancear, y para conocer muchachas, realmente el piano, el piano a veces, inclusive, no era del todo recomendable (risas) y eso que en la Víbora habían muchos pianos. Era muy frecuente que hubiera pianos en las casas y todo eso, pero indudablemente la guitarra tenía un glamour, en aquel momento, que era casi imprescindible, había que aprender primero a tocar algunos acordes y yo empecé y volví de Santiago tocando porque fui con una guitarra y vine con algunas canciones aprendidas. Después he descubierto con los años, que muchas de esas canciones ya solo las recuerdo yo, nadie más las canta y algún día, si las cosas siguen como van, a lo mejor me decido y las grabo y las canto yo mismo.

Amaury Pérez: Pero ya tenías un vínculo, como lo has dicho, con La Nueva Trova. ¿Con quiénes?

José María: Bueno, imagínate, por supuesto que con Silvio y con Pablo, sobre todo, el vínculo que me venía por mi hermano.

Amaury Pérez: Pero después terminaste haciendo arreglos para Silvio y para Pablo.

José María: Después terminé haciendo arreglos y tuve más, tuve el gran honor, que no me podía imaginar en aquel momento, (porque en esa época no componía ni canciones ni nada, lo que hacía era estudiar el piano y tocar guitarra, más o menos), tuve el gran honor de que me cantaran, que pusieran su voz para cantar canciones mías en la producción mía de canciones que fue una actividad clandestina, hasta hace un tiempo, en que ellos -y tú también, por cierto-, me han honrado con su voz y dándole por supuesto un vuelo que me halaga mucho.

Amaury Pérez: Ya que estamos hablando tanto de este Estudio por eso digo en la presentación ¡Legendario!; aquí todos hemos dejado un poquito de nuestras vidas juveniles y no tan juveniles.

Aquí se grabó La Misa Cubana. Para mí y para muchos colegas y público, es de alguna manera como un momento cumbre en tu carrera. ¿En qué año escribes esa obra?

José María: Durante el año 96. Seis años antes habíamos concebido la idea de que esta obra era no solamente posible, sino necesaria, por lo menos para nosotros, Silvia y yo habíamos hablado de que algún día la haríamos. La idea empezó a madurar, en mi caso la música, en el caso de ella sus textos. De alguna manera afloró por algún  motivo en el año 96. No identifico ninguna causa externa, porque hay quien piensa que se hizo para cuando viniera el Papa, yo no sabía que el Papa iba a venir, ni el Papa lo sabía tampoco (risas). Esto fue una cosa que de repente surgió. Tuvimos un apoyo importante cuando configuramos bien la idea, un apoyo que  siempre me gusta recordar, porque fue un apoyo combinado -y creo que no muy frecuente- entre el Ministerio de Cultura, el Fondo para la Cultura, y el Episcopado. Fue de esa forma que salió aquella primera edición de La Misa Cubana.

Amaury Pérez: Recuerdo que algunos amigos mostraron una cariñosa y tierna oposición a que se grabara esa obra.

José María: Oposición quizás no es la palabra exacta. Lo que percibí, era, algunas personas que se preocuparon un poco, decían, ¡Caramba! ¿Para qué se van a meter en eso?, que a lo mejor no es oportuno, o eso a lo mejor no es bien recibido en este momento, con lo cual, por supuesto, que tenían toda la razón del mundo. Lo que no pensé en aquel momento, ni ellos tampoco, es que no hay nada que le haga más bien a una música que una cierta oposición. Algo que puede ser aparentemente anodino, tú le haces una cierta oposición y lo puedes lanzar inmediatamente a la celebridad. Así que las personas que de alguna manera se opusieron, me hicieron el servicio de la vida, la verdad.

Amaury Pérez: Sí, pero esta pregunta de la oposición me lleva a la historia, la génesis, el origen de esta obra y ese origen me lleva a tu hijo y de Silvita, y de alguna manera mi sobrino, José Adrián.

José María: Te mencionaba el año 90 y en el año 90 nosotros tuvimos un percance que pudo haber sido muy grave con la salud de nuestro hijo. Tuvo un accidente. Realmente estuvo muy delicado y fue operado de urgencia, una operación muy delicada. Y en una circunstancia como esa, y eso, al que le ha pasado, lo sabe y el que no lo ha pasado se lo puede imaginar, uno se agarra de todo.

Silvia y yo también, porque nuestra desesperación era la misma, intentamos pedir ayuda, intentamos ser escuchados y tuvimos un poco la sensación de que sí, de que éramos escuchados. Sentimos consuelo, sentimos esperanza, el desenlace de todos aquellos acontecimientos no pudo ser mejor y juntos decidimos que algún día haríamos algo para devolver la Gracia que habíamos recibido y nos ha hecho vivir a los dos, a ti y a mí, por cierto, momentos inolvidables.

Amaury Pérez: Experiencias inolvidables. A veces con elenco cubano y a veces con elenco foráneo, con músicos extranjeros…

Jose, tu familia es de todos conocida, una familia de profunda vocación religiosa y has dicho también en este disco -y es lo última cosa que voy a citar-, tú has dicho: “Soy creyente -por lo menos en la primera parte-, Soy creyente porque creo en las cosas cada día“. Cuando tú dices soy creyente, todo el mundo sabe que tu formación es católica, lo acabas de decir, pero eso se puede haber extendido a muchas otras zonas.

José María: Eso se extiende, de hecho se ha extendido y se extiende a una actitud religiosamente muy abierta y una sensación creciente y actualmente total de respeto hacia todas las formas en que el hombre ha tratado de explicarse lo desconocido, de las cuales una de ellas es la religión, pero no la única. Eso es lo que ocurre, por eso digo… y también me refiero a ser creyente en el sentido en que lo decía Ernesto Cardenal. Ernesto Cardenal decía que “creyentes eran las personas que creían que el hombre podía cambiar”, eso era para él un creyente, lo cual es una definición muy original y sobre todo, viniendo de un sacerdote, un sacerdote que era además un revolucionario y un poeta. Así que en ese sentido puse la frase.

Amaury Pérez: José Adrián Vitier Rodríguez. ¿Cuánto tú reconoces que hay de Vitier y cuánto reconoces que hay de Rodríguez? En el caso  de tu hijo.

José María: Mira, para responderte esa pregunta, tendría que decirte que yo, como ya se ha dicho y estoy tentado a decir que hasta la saciedad, provengo de una familia destacada.

Amaury Pérez: Eso lo sabemos todos.

José María: Exacto, y siempre se vuelve sobre eso y es correcto y a mí me honra muchísimo, pero es que yo caí en otra familia destacada.

Amaury Pérez: Ahí iba.

José María: Yo caí en una familia que es un tronco de familia, ¿me entiendes? yo caí en una familia numerosa, cubanísima, que es la familia de Silvia, donde había un grupo de personas que de repente conocí, que pasaron a ser mi familia y que a lo largo de los años constituyen mi familia, y el mundo, sobre todo, relacionado con su mamá, que ha sido como una segunda mamá para mí, Cuca Rivero, y el mundo de sus tías, que tú sabes que es un mundo fascinante

Amaury Pérez: Es un mundo fascinante.

José María: Completamente fascinante y un mundo de valores y un mundo de cultura, no en el sentido profesional de la cultura a la que uno se dedica, de la que uno vive, sino en el sentido profundo de la cultura como educación, como raíz, como valores, repito, y yo soy deudor de ese aprendizaje también y aprendí mucho, y le debo mucho a esa familia, y yo creo, por eso me alegro que me hayas hecho esa pregunta, que José Adrián también sacó mucho de Rodríguez y Rivero. Aunque no cabe duda que Adrián, quien no resultó ser talentoso para la música, sí heredó indudablemente cierto talento, como diríamos, esté mal decirlo…

Amaury Pérez: No cierto, no cierto…

José María: …Más que cierto talento para las letras, para la pintura.

Amaury Pérez: Y los idiomas.

José María: Los idiomas, la traducción, para el diseño. Tiene una mente muy completa. A veces recuerdo con ternura la frase de Martí y la comprendo muy bien. “Hijo soy de mi hijo” porque uno termina siendo hijo de su hijo también. Uno termina aprendiendo.

Amaury Pérez: Ahora voy a hacer un viaje atrás. Voy a llegar a la casa de Arroyo Naranjo, donde compartías con tus primos, donde había también un ambiente musical muy rico. ¿Cómo era eso?

José María: Tanto yo como Sergio nos pasamos toda nuestra infancia, yendo todos los domingos de la vida, los cincuenta y pico de domingos que hay en el año, a Arroyo Naranjo y por supuesto, ahí es que creció el cariño entrañable que hubo entre nosotros como primos. De hecho mis mejores amigos fueron mis primos y de hecho lo son.

Amaury Pérez. Los primos, los hijos de Eliseo Diego.

José María. Los hijos de Eliseo Diego y de Bella García Marruz. Los hijos de Sergio García Marruz también, están los hijos de mi tío Felipe. Es que éramos muchos primos. Pero claro, con los que estaba más unido era con…

Amaury Pérez: …Con  Lichi, con Fefé y con Rapi.

José María: Exactamente.

Amaury Pérez: Que además, los tres han llegado a ser grandes profesionales también.

José María: ¡Cómo no! Incluso yo comencé mi carrera en el cine trabajando con mi primo Rapi Diego. Mi primo Lichi, tú sabes que es un novelista…

Amaury Pérez: Destacadísimo.

José María: Exitosísimo además, y muy destacado. Y mi prima cuando se ha sentado a escribir ha dejado a todo el mundo con la boca abierta.

Amaury Pérez: Jose, primero dijiste que Silvia era tu mejor amiga, después dijiste que tus primos eran tus mejores amigos. Ya estamos hablando mínimo de cuatro personas. Y me has dicho a mí, y me has confesado varias veces, que tú te consideras una persona que tiene pocos amigos. Y es bien curioso, porque uno va a tu casa, donde uno es atendido a cuerpo de rey, realmente, donde uno come las “delicatessen” que hace Silvita y nunca te veo con tan pocos amigos. ¿Por qué tú afirmas eso?

José María: Acuérdate del programa de tu mamá, “Amigo y sus amiguitos” (risas). Tuve muchos amiguitos y amiguitas. Yo quizás me cogí muy en serio el asunto ese de la amistad también, y me dio por decir que era una cosa que no se podía prodigar demasiado, que uno debía tener amigos buenos, amigos verdaderos, quizás no muchos, pero…No es que me haya negado nunca a tener amigos, sencillamente me parece que es un cargo muy exigente y a veces, cuando saco la cuenta, esa cuenta que uno no saca por televisión, por cierto, como tú comprenderás…pero que uno sí saca ante uno mismo, veo que siempre han sido pocos. En algunos casos los he perdido, porque se fueron, o mejor dicho, se los llevaron, a esos amigos tan tempranos.

Amaury Pérez: ¿Pero tú crees que los amigos nuevos, llamémosle de alguna manera, ocupan el espacio de los amigos que ya no están, de los ausentes?

José María: Eso es lo que uno se cree, pero no, en la práctica no ocurre así. Nadie ocupa sino su propio lugar y nadie sustituye a nadie. Las personas son todas irrepetibles y todas insustituibles. Los amigos que se pierden, se pierden, y los amigos que aparecen son bienvenidos.

Amaury Pérez: ¿Se llega a tener una obra discográfica tan amplia y una obra videográfica tan abundante sólo con talento o hace falta un esfuerzo adicional?

José María: Ahí hay una combinación. Hay una combinación de  plantearse la profesión como un servicio y como algo que uno está en el deber de hacer, además de que es un placer, o casi siempre es un placer.

Me he sentido afortunado. En primer lugar, porque vivo en este país, que es el país de la música, el país, para mí, de la creatividad musical. En segundo lugar, porque efectivamente tengo muy poca música engavetada, que no haya grabado. Viéndolo retrospectivamente, quizás yo mismo haría una antología de todo lo que he hecho y trataría de no ser tan prolífico y ser más exigente. Pero sí, en general estoy satisfecho con mis discos, grosso modo, sobre todo con algunos de ellos, estos últimos que he hecho, este “Pulso de Vida”, por ejemplo, que es un disco muy autobiográfico.

Amaury Pérez: Donde hay poemas….

José María: Es el disco donde más intimidad mía se puede descubrir y de mi relación también y de la interacción que tenemos en la vida y en el arte Silvia y yo.

Amaury Pérez: Jose, el público debe saber, como un dato privado, que tú y yo somos los músicos que más temprano nos levantamos en el país y tenemos conversaciones hilarantes y muchas veces absurdas, una lucha de ingenios, sobre las siete de la mañana…

José María: Tú sabes que yo vivo en el campo, o sea, en una zona medio campestre, no llega a ser el campo, llego en carro a mi casa, quiero decir. Pero lo único que ocurre antes que se produzcan esas conversaciones, es esa especie de chateo que tienen los gallos, y los sinsontes por la mañana en la casa, que es enloquecido completamente.

Amaury Pérez: Y que nosotros intentamos continuar, de hecho, emular…

José María:. Si, pero no logramos ser tan coherentes como ellos.

Amaury Pérez. Ahora, Jose. ¿Por qué eligieron vivir en la periferia? ¿Por qué se fueron del Focsa?

José María: Es muy difícil decir que uno eligió, porque tú sabes que uno elige pocas cosas en esta vida, las cosas pasan y hay veces que uno tiene cierta potestad para elegir y había otras opciones también. Nosotros queríamos salir de La Habana y buscando algo más íntimo, no tan íntimo que fuera el Pico Turquino, pero queríamos una cosa que nos mantuviera lejos y de forma casual, a través de unas amistades que surgieron, alguien nos comentó que existía ese lugar, en Bauta, en las afueras de Punta Brava y que había terrenos y que había una política incluso, de que fueran profesionales a instalarse allí incluyendo artistas que se quisieran establecer en los pueblos, para, quién sabe con qué ideas en aquel momento, quizás pensando en enriquecer un poco la vida cultural del interior, no sé. Y nosotros hicimos la casa.

Amaury Pérez: ¿Pero llegaron a un terreno baldío?

José María: Había una pequeña propiedad, mínima, la mínima que puede haber, que nosotros nos dedicamos a remodelar, y ampliar, fue un proceso que duró diez años. No fue que vamos a construir y vamos a mudarnos en unos meses, o sea, nos mudamos a los dos años o algo así y hace ya 18 años que vivimos ahí, y después, ya mudados fue que la terminamos, muy poquito a poco, a golpe de, -por eso no debo hablar mal de los encargos-, a golpe de encargos.

Amaury Pérez: Tú me has dicho varias cosas que me llevan a pensar, y me voy a la casa y no sobrevivo muchas veces a esas sentencias tuyas. Una de ellas la quiero comentar ahora contigo. “No hay nada más político que la búsqueda de la belleza”.

José María: Me acuerdo perfectamente cuando dije eso y a quién se lo dije y todo. Era una actividad de esas que le llaman… o era la perspectiva de trabajar en una actividad, de eso que le llaman político-cultural.

Yo insistía, no sólo yo, muchos artistas también insistimos en que había que participar en este tipo de actividades con el arte mejor que tú pudieras hacer. No necesariamente un arte que fuera explícitamente portador de un mensaje político, porque en definitiva y, ahí viene la cita, el verdadero mensaje, el verdadero servicio público que hace el arte es enaltecer al hombre, es hablarle de que la belleza es posible y que al final, sin tú proponértelo, y sin tú poner por delante ni siquiera un mensaje ideológico determinado, tú estás creando valores, estás trabajando en la conciencia de las personas y trabajando en el espíritu de las personas, de una manera, según mi opinión, más directa, más eficiente.

Nosotros trabajamos con emociones y las emociones, a veces, juntan a las gentes más que las propias ideas. Las ideas con mucha frecuencia separan a los seres humanos. Las emociones tienden a hermanarnos.

Amaury Pérez: Y la otra sentencia, Jose, es mucho más arriesgada, tú me has dicho: “El Estado se puede equivocar, La Revolución no”.

José María: Sí, hay una cosa que he tenido muy clara siempre y la tengo clara porque me la hicieron ver muy clara también. Es una cosa que yo aprendí con papá y, por supuesto, con mamá también. Hay cosas que son irrenunciables, hay ideales que son irrenunciables; esos ideales, a veces, están cabalmente representados por las personas correctas en el momento correcto, y son las personas que nos representan, que representan la autoridad, que organizan la vida del Estado, pero también puede ocurrir que no. También puede ocurrir que esas personas se equivoquen, que esas personas no sean consecuentes con esos ideales, o que los mal interpreten o que hagan un uso indebido de ellos, y eso no quiere decir que los ideales sean falsos.

Creo que a las personas que hemos estado cerca, por ejemplo, de las creencias religiosas, ese es un pensamiento que nos es muy afín, porque estamos acostumbrados a, sin renunciar a esas creencias, no transigir ante lo que consideramos que son errores, de la propia iglesia, por ejemplo, o de determinadas autoridades. Hay que ver lo que es la historia de la iglesia católica, es una cosa tremenda, es una historia que está plagada de errores graves y de crímenes graves, sin embargo, los mensajes, los principios, son absolutamente diferentes de eso y son absolutamente inocentes de eso y no están comprometidos, desde mi punto de vista.

Igual siento yo con los ideales revolucionarios en el sentido de que yo no siento que estén comprometidos con las actuaciones de tal o más cual funcionario o autoridad.

Yo creo que esas autoridades pueden acertar y pueden también fallar. Lo que no puede fracasar son estos conceptos dentro de uno, inclusive aunque fracasen socialmente. Pero la forma en que uno se formó, las cosas en que uno creyó, las cosas en que uno cree que está cifrado, inclusive, el único futuro posible del ser humano y de la humanidad, esa confianza, esos ideales que son los que para mí encarna la Revolución, eso no fracasa. Eso no puede fracasar. Aunque los hombres a veces hagan lo posible por hacerlo.

Tengo fe en eso sabes, como la vida tampoco es tan larga, no creo que me de tiempo de cambiar estas ideas de una forma significativa, porque son ideas que tengo desde hace muchos años y que la vida lo que ha hecho es reafirmarlas y enriquecerlas.

No confundir, porque no siempre son coincidentes en su accionar, los mecanismos del Estado y los principios de la Revolución. Hay que tratar de que siempre sean, que sean consistentes, que sean coherentes, que sean correspondientes para algún día estar plena y justificadamente satisfechos con la sociedad que tenemos, cosa que no ocurre, por supuesto, todavía.

Amaury Pérez: “Cuba dentro de un piano” es el título de un disco tuyo. Brevemente, ¿por qué no José María dentro de Cuba?

José María: Bueno, tú sabes que sale de un poema de Alberti, con lo cual quisiera redimirme un poco, porque el título parece…. alguien me lo señaló, parece un poco pretencioso. Y yo solamente quise decir un pedazo, una parte de nuestra Cuba a través de una parte también de mi forma de tocar. Ni remotamente se me ocurrió la idea que hay quien ha interpretado que yo pretendía que Cuba estaba toda dentro de un piano, ni del mío ni del de nadie.

Lo que sí reivindico y lo uso muy frecuentemente en mi obra es  el apelativo de cubano cuando hablo de Cuba como el eje de todas las búsquedas y la pasión, así que Cuba por delante, la verdad, siempre esa ha sido mi divisa. De más está decirte que me siento profundamente privilegiado de ser cubano. Y cuando digo Cuba no estoy pensando en una abstracción, estoy hablando de la sociedad y la Cuba concreta que me tocó vivir, con sus luces y sus sombras.

Amaury Pérez: Bueno, Jose, muchas gracias, te despido y despido el programa con el consuelo de ser parte de uno de esos pocos amigos que tienes. Muchas gracias por haber venido.

José María: Sí, sí lo eres, sí, gracias a ti.

José María Vitier en el programa "Con dos que se quieran", de Amaury Pérez

José María Vitier en el programa "Con dos que se quieran", de Amaury Pérez

José María Vitier en el programa "Con dos que se quieran", de Amaury Pérez

Se han publicado 128 comentarios



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  • Ernesto González dijo:

    sosegado, reposado mas tranquilo, profundo, estuvo muy bien…madurez, cultura, compromiso…todo junto….otro cubano empujando un país, ya son varios, ¡que bueno!…

  • Iliana dijo:

    Maravillosa entrevista, llena de enseñanzas y amor. Gracias de nuevo

  • María dijo:

    ¡Por Dios Amaury! Hoy terminé llorando con la entrevista a José María Vitier. Mira que he tratado de expresar ideas y conceptos que él tan sencilla y genialmente dijo. Creo sinceramente que estás mostrando, a través de tus entrevistas, los más genuinos valores de la verdadera Cuba y de sus cubanos más ilustres. Gracias por mostrarnos otra cara de la moneda y por darnos tantas esperanzas

  • al dijo:

    Las otras me gustaron, esta soy sincero y te digo no, no me gusto nada. Más de lo mismo.Ún tanto AMARILLA.

  • María 2 dijo:

    Todavía no encuentro lo adjetivos para calificar en toda su magnitud esta entrevista.
    Gracias a José María Vitier por la profundidad de sus ideas,por la verdad y la belleza que nos ha regalado.
    Es cierto que mejor planfleto “político” es la excelencia en todo lo que hagamos.
    Gracias a nuestro Amaury Pérez

  • Enmanuel Castells (Cuba) dijo:

    Yo estaba de Cajero Dependiente en el Supermercado de 3ra y 70. Había salido de Radio Bayamo aproximadamente hacía 7 años y era un guajiro más luchando en la Habana. Ese era mi primer trabajo con determinados recursos y holgura económica,después de haber pasado por otros nada culturales ni de proyeccción intelectual, y allí, entre pasillos y la caja me di el gusto de conversar (como si fuera un periodista de ley) con Alfredo Guevara, Carlos Varela, Santi Feliú, Pedrito Calvo, César Portillo de la Luz,Fernando Pérez se convirtió en mi amigo, vi a la gran Elena Burke en sus dias próximos al adios terrenal y tuve la suerte de conocer a Silvia Rodríguez, mujer encantadora y dulce. No sabía que era la mujer de José María Vitier hasta que me lo dijo porque a mí me asaltó la curiosidad de su nombre en similitud con el del trovador de San Antonio de los Baños. No sé qué vueltas dio la conversación que caímos en José Ma. Vitier y desde entonces supe que era también su representante, musa espiritual y madre de su hijo.
    Y hablando de hijos…quién se atreve a dudar de la existencia de Dios después que este magnifico ser y músico acaba de confesar el milagro probado de sus bien escuchadas oraciones cuando su hijo estuvo entre la muerte y la vida?
    Gracias también por las enseñanzas de patriotismo y lealtad a la nación sin asomos de teques, ni muelas panfletarias.
    Amaury, te escribí un largo texto que espero te haya llegado a través de las otras direcciones.
    La esperanza es seguir en esto

  • Alexis López Suárez dijo:

    Creo que es muy importante para elevar la cultura nacional y rescatar los valores de la sociedad cada una de las entrevistas que viene realizando Amaury.
    Además las opiniones José Maria Vitier han dejado muy claro que hay que buscar educar valores con mucha arte que equivale a decir belleza y el hombre asimila, aprender disfrutando.

  • Xiomara Guerrero dijo:

    Virtuoso en el arte, pero mucho mas en la sencillez y la modestia
    Jose Maria Vitier, hoy le admiramos mas, ¡que bueno saberlo tan
    cubano¡ Honor a sus queridisimos padres.
    Amaury, de nuevo APROBADO.

  • Kenny Díaz dijo:

    Estimado Amaury P. Vidal

    Me dirijo a usted con la seguridad de que alguien del equipo de realización de su programa o incluso usted mismo, complacerán tanto a mi como a millones de cubanos Me gustaría sugerirles que inviten a su programa a una artista cubana de altísimo calibre. Como mujer representa la genuina mulata cubana, como cantante posee una voz que no deja duda que en Cuba tenemos, aún, artistas que valen la pena, y como ser humano creo que es una mujer que posee cualidades increíbles, una gran modestia y una sensibilidad increíble, por solo mencionar 2 ejemplos. Esa es sin duda Vannia Borges, una cantante de las que yo, como cubano, me lleno de orgullo en pronunciar su nombre y saber que forma parte de mi país y de los artistas cubanos que tienen calidad. Es por eso que cuando vi su último programa y me di cuanta de la increíble calidad que tiene, algo que ya no abunda en la televisión cubana últimamente, se me ocurrió la idea, a traves del correo, de hacerles la propuesta tanto a usted, pues es otro del los buenos artistas con los que contamos, como al resto del equipo de realización del mismo. Agregar por último que me atrevo a decir que su programa ha sido el mejor de los últimos tiempos, tiene una ambientación muy original, apreciándose el buen gusto en cada detalle presente, además su conducción es muy buena y realmente hace muy agradable el programa, se logra un clima de tranquilidad y armonía total. La calidad de los artistas invitados es del más alto nivel, es por esto que pienso, tanto yo como muchas personas con las que he conversado en distintos ámbitos, que la magnifica Vannia Borges debe hacerle compañía en su programa para que juntos hagan muy felices a millones de cubanos.

    Sin más y deseándole larga vida a su programa:

    Kenny Díaz de 24 años, joven estudiante de psicología de la Universidad de la Habana

  • Carlos Valdés Sarmiento dijo:

    Amaury, no se que decir, no pude ver el programa, estaba preparando una velada martiana para el día 18, pero al leerlo; tuve la sensación de que me encontraba ante las declaraciones de un digno continuador de una tradición familiar maravillosa, saludos para todos los de la familia, en especial a la entrañable Fina, su libro, EL AMOR COMO ENERGIA REVOLUCIONARIA EN MARTÍ, me traslado una carga de emociones tan grande que no puedo describirlas, desde la angustia hasta la melancolía, pasando por el miedo y la agonía, pero creo que me acerco tanto a Martí, como a Cristo, lo que puede acercarse un simple mortal.
    Gracias por estas noches de martes, que tanto necesitamos entre el ruido constante, de los que no saben dialogar: sino manipular, herir, engañar o destruir, los valores se trasmiten así de esta forma reposada, reflexiva, coherente y sobre todo amorosa; EL ARMA SE HIZO PARA HERIR, LA PALABRA PARA CURAR, dijo Martí y hablando de Patria, aclaro, PARA JUNTAR Y AMAR Y VIVIR EN LA PASIÓN DE LA VERDAD NACE ESTE PERIÓDICO.

  • manologlez dijo:

    GUSTELE A QUIEN LE GUSTE Y PESELE A QUIEN LE PESE.
    FUE EXTRAORDINARIO…………………..COMO TODOS.
    ME PONGO DE PIE Y APLAUDO A LOS QUE PROYECTARON Y REALIZARON ESTE PROGRAMA.

  • Pedro L. Hernández Piedra dijo:

    Amaury: Deseo expresar mi sincera felicitación por otro excelente programa “Con 2 que se quieran”. Considero que es un espacio extraordinario. Con preguntas muy inteligentes, muy bien dirigidas y, por supuesto, con entrevistados de altísima calidad profesional y humana.

    Agradezco sinceramente que este programa se presente en nuestra televisión. En apretada síntesis logras abarcar los más disímiles aspectos de la vida personal y social de los entrevistados y la nación.
    Admiro mucho a los invitados que hasta hoy se han presentado, y después del programa los admiro más. A todos les agradezco por ser verdaderos artistas revolucionarios, defensores de los valores más genuinos de nuestra nación.

    Personalmente no me siento un seguidor de tu música, pero eso no resta para que tengas todo mi respeto y admiración. Te considero ejemplo de cubanía, de compromiso con la patria. Tu obra la pones al servicio del pueblo. No olvido tu aporte en proyectos tan importantes como el Concierto “Paz Sin Fronteras”.
    No hay nada que admire más que un artista, un profesional o un deportista reconocido, exitoso o famoso que no olvide sus raíces, que dedique su triunfo y su trabajo en general al pueblo; que no olvide que salió del pueblo y que el lugar donde está difícilmente lo hubiese podido conquistar sin la Revolución. En eso tú eres ejemplo, como todos los invitados de tu magnífico programa.

    Propongo, aunque quizás sea difícil por cuestiones de presupuesto, que se edite un libro con las entrevistas del programa. Hay libros muy lindos que tiene un formato similar, como por ejemplo: “Los que se quedaron”de Luis Báez y “Como el primer día” de Pedro de Hoz, en los que entrevistan a prestigiosos artistas e intelectuales, de la misma talla de “Con 2 que se quieran”. Ya hay algo adelantado y es que las entrevistas están transcritas. Creo que sería bueno contar con un libro así.

    Una vez más gracias por todo.

  • Jose Luis dijo:

    Coincido con el entrevistado acerca de la libertad de expresion,que tanto se maltrata

  • yodeisis ortíz lópez dijo:

    Amaury, todos los martes me sorprendes con tus entrevistas, las preguntas que realizas son estremecedoras, realmente no estábamos preparados para ellas, en nuestro país se respeta la vida de los artistas.
    Es admirable con el respeto y seguridad que salen las preguntas de tu parte y de la misma forma lo hacen los entrevistados. Talvez el éxito de tu programa consiste en que todos son muy conocidos por ti y estás seguro de su forma de pensar; no importa por que, ni como seleccionas a los invitados a tu programa solo se que se encuentra ubicado en la preferencia de los cubano. No pude escribir el martes de la semana pasada por que no me llego el boletín de cuba de bate es esos días, no se que paso al parecer a ninguno de mis compañeros de trabajo le llego, es una lastima por que no pude dar mi comentario sobre esa magnífica actriz ¨Isabel Santos.
    Una vez más gracias por tu programa

  • Carlos dijo:

    Amaurys:

    Te Felicito, es uno de los mejores programas de entrevistas que he visto en Cuba, pasará a la Historia de la T.V Cubana, sin lugar a dudas. Todos los miércoles cuando sale publicada la entrevista la convierto en PDF y se las hago llegar a todos mis amigos y compañeros de trabajo,creo que es importante guardar y volver a leerlas. Te sugiero que se graben todas estas entrevistas en DVD y se pongan al alcance de todos los cubanos, es un material que educa, forma y enriquece el alma.

    Felicidades en grande para el equipo de realización,

    Saludos

    Carlos

  • Lumay dijo:

    Una vez, muchas gracias por tan maravilloso programa. Es increíble la forma amena, respetuosa, inteligente, detallada, entretenida y esa sensibilidad a flor de piel con que logra llegar al telespectador, de verdad que sí como dijo uno de los que aquí comentan en todos sus programas siempre hay una parte en que afloran las lágrimas, pero no superficiales sino esas que salen de lo más profundo del ser humano. ¡Qué maravilla de entrevistas!¡Qué gusto da escuchar a los entrevistados! ¡Qué profesionalidad!

  • Alberto Campos Abreu dijo:

    GRACIAS VITIER,POR SUS PROFUNDAS Y SENTIDAS EXPRESIONES.

  • Dayanis dijo:

    Increíble la sensación que me ha hecho sentir este grande de la música cubana con sus palabras, he percibido tanta sabiduría en lo que ha expresado, tanta claridad en lo que dice que me ha hecho admirarlo aún mas.

  • Elder dijo:

    Amaury, gracias por hacer de los martes el día que más espero en la semana. Felicidades para todos los integrantes de tu equipo.

  • Laurita dijo:

    Sigo con tu programa!este me gustó mucho también, por la franqueza de J M Vitier y apreciar la grandeza de este hombre.

    Sigue así amaury, así de grande y con esa genialidad en tus entrevistas. No dudes que tu mami te acompaña, las madres siempre protegen a sus hijos aún cdo no estén físicamente.

    un abrazo

Se han publicado 128 comentarios



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Amaury Pérez Vidal

Amaury Pérez Vidal

Cantautor cubano. Fundador de la Nueva Trova. Ha conducido varios espacios exitosos en la televisión nacional. Ha escrito varias novelas y poemas.

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