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La medicina del esclavo (Tercera parte y final)

2 junio 2011 | 12

Velada de la Santa Bárbara según la religión afrocubana Palo en el Monte, en el barrio de Versalles, de la provincia de MatanzasEntrevista al Dr. Anselmo Villegas Zulueta, Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Camagüey

R.M.L.G.- Doctor, es muy interesante la clasificación que hace de las principales enfermedades que aquejaban a los esclavos del antiguo ingenio Álava, de la provincia de Matanzas, y la información que brinda sobre la amplia utilización por parte de ellos de lo que hoy llamamos “medicina verde”. Le pido continuemos.

A.V.Z.- Con gusto. En otro rubro tenemos las enfermedades reumáticas y los problemas inflamatorios. Los golpes y el exceso de trabajo físico producían en el esclavo diversas afecciones en los huesos y las articulaciones, así como traumas. El clavo, la lengua de vaca, el guamá, el guayacán, el ponasí y el quimbombó, entre otras plantas, se empleaban en función de antiinflamatorios. Contra el reuma se aplicaban fricciones con albahaca blanca disuelta en alcohol. Los esclavos también empleaban con esta finalidad el mastuerzo, el laurel, el paraíso, la ciguaraya, el vetiver, el rosedá, el bejuco ubí y el cebo de carnero.

Le siguen las enfermedades parasitarias, muy usuales entonces debido a las malas condiciones higiénicas y la escasa cultura sanitaria prevaleciente. El esclavo conocía de las parasitosis tanto por su sintomatología como por su expulsión a través de las heces fecales. En la lucha contra las parasitosis empleaban diferentes plantas con propiedades vermífugas; por ejemplo, la raíz de maravilla, la semilla de calabaza, la piña ratón, el apasote, la granada, la verbena cimarrona y la yaba. También como antihelmínticos eran utilizados el ajo, la caña brava, la piscuala, la salvadera, la pitahaya y el paraíso.

En un aparatado más amplio podemos situar un conjunto diverso de enfermedades relacionadas con el decaimiento y los malestares del organismo. El esclavo no conocía la diabetes, la hipertensión ni de la anemia; solo sentía los síntomas de estas enfermedades, acentuadas en muchos individuos por el modo de vida insano y el trabajo agobiante. Para combatir el decaimiento y los malestares generales ocasionados por enfermedades como estas, empleaban diferentes plantas y hierbas; cocían sus hojas, flores y raíces, y preparaban infusiones; aunque en algunos casos las plantas o sus frutos se consumían enteros. Por ejemplo la salvahombres, la albahaca morada, el jambolán, el mastuerzo, la raíz de la palma real, el palo de caja, el saúco amarillo y la berenjena, entre otras plantas, se empleaban contra lo que hoy se conoce como diabetes. Contra la hipertensión se usaba la guajaca, la caña santa, la toronja y el anoncillo. Para combatir la anemia se empleaba el jugo de perejil y el de apio.

Las enfermedades oftálmicas conformaban un grupo claramente diferenciable. Los esclavos enfrentaban los problemas relacionados con la inflación y las infecciones en los ojos con cocimientos y fomentos de diferentes hierbas. Entre los más usuales estaban los que se preparaban con vicaria blanca, saúco blanco, rabo de gato, llantén, bejuco leñatero, jazmín del cabo y hierba mora.

Otro era el caso de las enfermedades de los oídos, muy usuales entre los esclavos. Contra estas dolencias empleaban determinadas partes de diferentes hierbas, o hacían zumo de estas, como era el caso de la ruda, y la aplicaban con aceite tibio. Otras plantas empleadas con  este fin eran el ajo, la maravilla, la uña de gato y la albahaca cimarrona.

Las enfermedades bucales y el tétano conforman otro grupo importante. En particular, las enfermedades de la boca y las afecciones dentales eran algo usual entre los esclavos. Contra el dolor de muelas, se utilizaron varias hierba, lo mismo que para curar flemones, yagas en la encía, aftas bucales, etc. El bagazo de caña y el alacrancillo eran empleado para la limpieza de las piezas y combatir las caries. De la hoja de sábila o cristal el esclavo hacía dados que se colocaban en la parte afectada de la encía o se utilizaban para friccionarla. El romerillo era usaba eficientemente en el combate de las aftas bucales. La guajaca era empleada para combatir los flemones, las grietas en la lengua y el dolor de muela. También el cordobán era muy efectivo contra las hemorragias de las encías. Por último, contra el tétano, una enfermedad fatal asociada a las heridas y pinchazos que recibía el esclavo durante su innoble trabajo, se usaba resina de ocuje.

Por último, haremos referencia a los procesos febriles y a los dolores de cabeza. La fiebre es una consecuencia natural de muchos procesos infecciosos y enfermedades. Los esclavos de Álava conocían que las temperaturas altas tenían efectos nocivos sobre el organismo y consideraban una necesidad combatirlas o atenuarlas. Como febrífugos empleaban múltiples plantas como, por ejemplo, el limón, el almácigo, el almendro, la albahaca morada, la lengua de vaca, el marilope, la salvia, el paraíso, el romero, la hierba mora, la hierba buena y el rompezaragüey. En cuanto a los dolores de cabeza, estos eran causados, en lo fundamental, por el intenso trabajo físico, el ruido del ingenio, así como por las largas horas de exposición al sol. En el combate contra estos dolores, los esclavos empleaban la hoja de salvia como cataplasma, lo mismo que la de caisimón. También se extraía el zumo del romero y se hacían fricciones con él en la frente y la cabeza. Era efectivo, asimismo, el zumo de las hojas de albahaca, o estas eran machacadas y colocadas en la frente. El marilope también tenía efectos positivos contra el dolor de cabeza.

R.M.L.G.- ¿Conoce usted si estas eran también las enfermedades más usuales entre los antecesores africanos de los hombres y mujeres que fueron esclavizados en Cuba?

A.V.Z.- Se aprecia una coincidencia entre algunas de las enfermedades más frecuentes de nuestros esclavos y las que padecieron sus ancestros. Me refiero a las enfermedades infecciosas y las relacionadas con el parasitismo, así como las afecciones y lesiones en la piel, las cuales fueron exacerbadas por las malas condiciones higiénicas y por la falta de cultura. Estas enfermedades aún las padecen los pobres, tanto del continente americano como del africano. También tuvieron alta incidencia los catarros, los resfriados, el reumatismo y la artrosis cuando los esclavos lograban alcanzar edades avanzadas. En Cuba, por cierto, no hay paludismo ni malaria, y hoy se han reducido sensiblemente otras enfermedades parasitarias producidas por artrópodos, trematodos, cestodos y nematodos. En cambio, estas enfermedades siguen siendo muy frecuentes en muchas zonas de América Latina y de África, sobre todo en lugares y comunidades muy pobres. Algunas enfermedades como el paludismo, el dengue, la malaria y la echistosomiasis son endémicas en estas regiones.

R.M.L.G.- Una última pregunta: ¿cuáles de las plantas empleadas por los esclavos se siguen usando hoy por nuestra población con fines terapéuticos?

A.V.Z.- De las 244 plantas que fueron empleadas por los esclavos, unas 150 especies se siguen desarrollando en su hábitat natural con buenas u óptimas condiciones para su reproducción, y forman parte de nuestra biodiversidad. Otras 40-50 han perdido representatividad, por múltiples razones; por ejemplo, la piña ratón y el cardón, debido a que durante mucho tiempo fueron muy explotadas para construir las cercas de los potreros. Algo análogo podemos decir del guamá, una típica víctima del desarrollo de la industria azucarera y la agricultura, que exigió el desbroce de grandes extensiones de bosques: muchas especies de árboles, entre ellos el guamá, sufrieron la fragmentación de su hábitat; y hoy, en el mejor de los casos, se preservan como especies raras. Una situación similar afrontan diversas especies propias de lugares de determinada altura en el entorno del ingenio y en terrenos pedregosos utilizados en el cimarronaje. No menos de 40 especies han visto disminuir sensiblemente su población, y algunas son ya consideradas raras.

Entre las plantas que hoy día siguen siendo utilizadas con los mismos fines que ciento cincuenta años atrás, pueden destacarse las siguientes: tilo, espinaca, sábila, bija, palma real, hierba de la sangre, aguacate, esclaviosa, caisimón, fruta bomba, caisimón de anís, guanábana, romero, anón, romerillo, chirimoya, guisazo de caballo, cucaracha, salvia, caña mexicana, lengua de vaca, bledo blanco, güira cimarrona, bledo carbonero, verbena cimarrona, anoncillo, mastuerzo, pasiflora, almácigo, cilantro, algodón, perejil, coco, culantro, ceiba, orozuz de la tierra, curujey, hierbabuena, maravilla, escoba amarga, saúco blanco, ponasí, mejorana, guacamaya criolla, toronjil de menta, guacamaya francesa, zapatón o barquito, sen, calabaza, verdolaga, gandul, limón, cundeamor, llantén, mango, paraíso, itamo real, paraíso francés, albahaca blanca, estropajo, albahaca morada, orégano, salvadera, colonia, nitro, quimbombó, mastuerzo, rompezaragüey, anís y caña santa.

Un sabio escribió, con razón, que la medicina alternativa no es una opción de la pobreza, sino una riqueza de la naturaleza. Cuba es pródiga en este sentido.

Se han publicado 12 comentarios



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  • norberto dijo:

    Han estado muy interesantes estos artículos. El doctor se ve que ha estudiado mucho. Su conocimiento es exhaustivo. ¿Es casual la coincidencia de su apellido con la del mDueño del ingenio?

  • Burki dijo:

    Si. Estoy de acuerdo, eso todito se usaba en el pasado y eran muy buenas las curas que se lograban.
    Gracias por su interes doctor y por compartir todo este tesoro con nosotros

  • thelastsoulja dijo:

    norberto si quiere saber de que región proviene un negro en Cuba solo fíjese en el apellido, el negro adquiría el apellido del que lo compraba, mire de donde son los kindelan, rigondeux, y demás apellidos franceses y luego de donde son algunos como los pedrosos que provienen desde (ahora estoy confundido si artemisa o mayabeque) y la provincia de matanzas. Solo vea que casi mas de 2 siglos de ser libres aun seguimos cargando las huellas de la esclavitud.

  • thelastsoulja dijo:

    Si quiere saber de que región proviene un negro en Cuba solo fíjese en el apellido, el negro adquiría el apellido del que lo compraba, mire de donde son los kindelan, rigondeux,chapman y demás apellidos franceses y luego de donde son algunos como los pedrosos que provienen desde (ahora estoy confundido si artemisa o mayabeque) y la provincia de matanzas. Solo vea que casi mas de 2 siglos de ser libres aun seguimos cargando las huellas de la esclavitud.

  • Uno que no sabe nada dijo:

    Los tres artículos han sido extremadamente interesantes, pero me dejan un sabor bastante amargo.

    No voy a ir de extremo a extremo porque eso es totalmente erróneo, pero:

    ¿Cuánto se gasta el país en medicinas que pueden ser sustituidas por medicina verde? Excluyo de mi pregunta aquellos medicamentos que hoy en día son imprescindibles, tales como los citostáticos.

    Se habla mucho de la medicina verde, pero en la realidad eso es de dientes para afuera. Nunca llega a concretarse nada contundente, todos los médicos que ven la medicina verde como lo que es en realidad, son mirados como bichos raros por el resto de los doctores.

    !Y MUCHO CUIDADO CON RECETAR UN TRATAMIENTO QUE NO INCLUYA MEDICINAS “OFICIALES”!

    Pueden ser sancionados fuertemente, yo en lo particular hace años que no tomo nada de antibióticos, cuando tengo catarro, resuelvo con mucho líquido y cocimientos y eso me ha dado excelentes resultados.

    Porqué existe esa resitencia oficial a la medicina verde, yo lo entiendo en otros países donde las compañías farmacéuticas pagan porque se receten sus medicamentos, sirvan o no.

    En Cuba no sucede eso, pero parece que hay miedo a una campaña que diga que no hay dinero para comparar medicinas y los médicos recetan cocimiento como en el siglo 19.

    Porqué no llevar las dos cosas parejas, no creo que la producción de medicina verde sea tan cara como la otra medicina, yo trabajé en la Importadora de materias primas para medicamentos y es horripilante la cantidad de dinero que cuesta todo eso.

    Sería bueno que eso no se quedara en bla bla

  • Manuel Ángel Blanco Llano dijo:

    En estos días han salido en las noticias de Cubadebate una serie de artículos de la periodista Rosa María de Lahaye Guevara, con el interesante contenidp sobre La Medicina del Esclavo. Yo, desde muy pequeño, tuve tratamiento con estos medicamentos naturales, cuya utilización se remonta a épocas anteiores a la colonia. Actualmente utilizo uno de esos medicamentos referidos en el artículo, para un padecimiento de la próstata, para lo que desconozco si existe algún medicamento no natural, me va bien.

    Lo que me extraña, es que no haya algún investigador que pueda escribir en Cubadebate sobre la forma de utilizar estos medicamentos, las fotos de la planta, sus hojas y frutos, la forma de prepararlos, las dosis a aplicar, etc. y que no se quede la inteligencia de nuestros ancestros en los archivos de periodistas bien intencionados, que nos ayudan a recordarnos de nuestroa abuelos, pero limitados por la falta de espacio para darlos a conocer y que puedan ser de utilidad por mucho tiempo aún.

    Estamos bloqueados, perseguidos en el exterior para que no se desarrolle nuestra medicina, limitados en nuestras compras externas, pero creo también que a veces nosotros ponemos de nuestra parte para que las cosas que resuelven nuestros problemas no se conozcan, no se apliquen y sea más generalizada su solución.

    Quisiera que le hiciera llegar s los que atenden en Cubadebate lo relativo a la investigación médica y los medicamentos, que semanalmente, la información sobre cinco medicamentos naturales, puede ser utilizada por la población y quizás, hasta por los médicos internacionalista, que en distintas partes del mundo hacen que nuestra medicina sea respetada y alcance el reconocimiento de toda la población mundial, por su bondad, espíritu de sacrificio, entrega y servicio a la humanidad.

    Saludos y agradecimiento a Rosa María…

  • Reymen dijo:

    Excelente articulo. Pero es necesario aclarar com relacion al parrafo siguiente:

    …….En Cuba, por cierto, no hay paludismo ni malaria, y hoy se han reducido sensiblemente otras enfermedades parasitarias producidas por artrópodos, trematodos, cestodos y nematodos. En cambio, estas enfermedades siguen siendo muy frecuentes en muchas zonas de América Latina y de África, sobre todo en lugares y comunidades muy pobres. Algunas enfermedades como el paludismo, el dengue, la malaria y la echistosomiasis son endémicas en estas regiones……

    Malaria y paludismo son la misma cosa. Y aunque en Cuba no hay malaria, si la hubo. El último caso autóctono reportado fue en 1967, pero casos importados e inducidos existen debido al intercambio existentes con países aun endémicos . Es ahí el riesgo y la necesidad de vigilancia. En el Insituto de Medicina Tropical existe una línea de investigación relacionada con el estudiso de plantas endémicas cubana con efecto antimalarico

  • Reymen dijo:

    Excelente articulo. Pero es necesario aclarar com relacion al parrafo siguiente:

    …….En Cuba, por cierto, no hay paludismo ni malaria, y hoy se han reducido sensiblemente otras enfermedades parasitarias producidas por artrópodos, trematodos, cestodos y nematodos. En cambio, estas enfermedades siguen siendo muy frecuentes en muchas zonas de América Latina y de África, sobre todo en lugares y comunidades muy pobres. Algunas enfermedades como el paludismo, el dengue, la malaria y la echistosomiasis son endémicas en estas regiones……

    Malaria y paludismo son la misma cosa. Y aunque en Cuba no hay malaria, si la hubo. El último caso autóctono reportado fue en 1967, pero casos importados e inducidos existen debido al intercambio existentes con países aun endémicos . Es ahí el riesgo y la necesidad de vigilancia. En el Insituto de Medicina Tropical existe una línea de investigación relacionada con el estudio de plantas endémicas cubanas con efecto antimalarico

  • Burki dijo:

    Reymen lo aplaudo, usted sabe de lo que habla, tal vez se puede poner en contacto con la Doctora que lleva la sesion y nos aclare mucho sobre este interesante tema.

  • Donato Acosta dijo:

    Estoy de acuerdo en felicitar la idea de mostrar todo este material farmacologico. Coincido tambien con los que proponen que se amplie esta informacion, porque es una fuente tremenda de sanacion. Y pregunto al doctor ¿se pueden mostrar las plantas? Porque uno a veces tiende a confundir aquellas que se nbos parecen a otras y ahi viene el problema.
    Gracias Dr Anselmo

  • Antonio Reyes Caballero dijo:

    Anselmo
    que buen trabajo este de la medicina del esclavo,es muy bueno que personas como usted no permitan el olvido de nuestras raices.
    tony

  • Carlos Bécquer dijo:

    Agradecería mucho si alguien, sea especialista en la materia o no, haga algún comentario sobre formas de curar los acúfenos o ruidos en los oídos. Incluída la farmacopea ¨criolla¨, alternativa, etc.
    De ser posible, que me envíen el comentario a mi correo: pastossp@yayabo.inf.cu. Muchas gracias por adelantado…!.
    Carlos

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Rosa María de Lahaye Guerra

Es doctora en Ciencias Filosóficas y antropóloga cubana. Actualmente es profesora de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana. Tiene varios libros publicados, entre ellos “Yemayá a través de sus mitos”, en coautoría con Rubén Zardoya.

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