Otra vez el basurero
La tristemente célebre Agencia Central de Inteligencia, criatura que cumplió sus sesenta años, desclasifica documentos que develan algunos de sus desmanes, ilegalidades y abusos que datan de alrededor de treinta años. Las cínicamente llamadas "Joyas de la Famila" -que recuerdan, por cierto, el léxico gangsteril-, podrían, según sugieren algunos, haber sido liberadas precisamente ahora, para distraer la atención de las barbaridades que comete actualmente la administración instalada en la Casa Blanca.
La CIA, nacida a finales de l947 por orden del entonces presidente Harry Truman, tiene largos tentáculos y ha servido para ejecutar todo tipo de crímenes dentro y fuera del territorio norteamericano. Los papeles sacados a la luz el pasado martes, contienen desde conspiraciones para asesinar al comandante Fidel Castro y al presidente congolés Patricio Lumumba, hasta vigilancia a estudiantes, violación de correspondencia, y escucha a periodistas. Espió a líderes de los movimientos negros y activistas contra la guerra de Vietnam, violó la correspondencia entre Estados Unidos, la Unión Soviética y China, y allanó viviendas.
Cuentan además, como en un principio experimentaron con monos y ratones la efectividad de drogas peligrosas que alteran la conducta, pero no les bastó, pues estaban ansiosos por ver cómo podían desgraciar a seres humanos y experimentaron con individuos ajenos a lo que estaba sucediendo, incluso con miembros de las fuerzas armadas yanquis. El documento no dice las reacciones que provocaban en los elegidos, pero señala que todos los experimentos se hacían en un laboratorio del ejército al norte de la ciudad de Baltimore, el centro químico-biológico Edgewood. Ensayaron también con drogas como el ácido lisérgico(LSD) para, según ellos, "administrar la mente".
A propósito de estas revelaciones, el Washington Post recuerda el caso de Frank R. Olson, un experto de la CIA, que estuvo involucrado en pruebas con "gérmenes de guerra" y se lanzó por la ventana de un hotel en l953, días después que un médico de la CIA pusiera LSD en una bebida que él ingirió. Muchos años después, quien era a la sazón presidente, Gerald Ford, indemnizó a la familia de la víctima, ofreciéndole excusas del gobierno y regalándoles setecientos cincuenta mil dólares. ¡Qué loable sensibilidad humana!
Los documentos ponen al descubierto, entre otras cosas, un robo en la embajada chilena en la época del presidente Salvador Allende. Los responsables de la CIA -dicen también los papeles desclasificados-, intercambiaron una serie de memorandos después de que Newsweek publicara que la Agencia pretendía asesinar al presidente panameño general Omar Torrijos, y mencionara el nombre del espía Howard Hunt.
El periódico The New York Times, dijo esta semana que los documentos dejan fuera muchas cosas, que grandes secciones están censuradas. Lo que demuestra -dice- que la CIA todavía no puede sacar a la luz todos los esqueletos que guarda en sus clósets, y que muchas actividades acerca de operaciones fuera de su territorio, develados hace años por periodistas, investigadores del Congreso y una comisión presidencial -que condujo a reformas de las agencias de inteligencia de esa nación-, no se detallan en los papeles desclasificados.
Por otra parte, en una nota a los empleados de la CIA, su director, el general Michael V. Hayden, dijo que los documentos liberados el pasado martes, son parte del "contrato social" de la Agencia con el pueblo norteamericano "para proporcionarle a quienes servimos una ventana hacia las complejidades de la inteligencia". Y dibujó un contraste entre las prácticas de la Central en el pasado y las actuales, las que, insiste, ahora son legales.
¿Cómo puede hacer tal mendaz afirmación en los momentos en que la administración Bush escandaliza a la opinión pública mundial con las cárceles secretas, la legalización de las torturas, la prisión de la ilegal base naval de Guantánamo y toda la interminable lista de barbaridades que ejecutan en nombre de la supuesta lucha contra el terrorismo, lo que hacían antes alegando la defensa de la seguridad nacional, y muchos otros embustes para justificar sus desmanes, abusos e ilegalidades?
Hace treinta años, cuando se escribieron estos documentos que salen hoy a la luz, el entonces director de la CIA, James Schlesinger, pidió a sus empleados, en una de las cartas desclasificadas ahora, que le detallaran, "cualquier actividad que esté ocurriendo o que haya ocurrido, que se pueda interpretar como fuera de la carta legislativa de la Agencia".
Según Tom Blanton director de los Archivos de Seguridad Nacional -organismo dependiente de la Universidad George Washington y especializado en la investigación de documentos desclasificados- la orden que dio entonces aquel director, provocaron el equivalente de los altos cargos de la Agencia yendo al confesionario a pedir perdón por sus pecados.
No creo que Dios pueda perdonar asesinatos, torturas y masacres. Tales prácticas que no son de hace treinta años sino que tienen total vigencia, corregidas y aumentadas, como advirtió en su momento Robert Armory Jr., jefe de la Dirección de Análisis de Inteligencia durante la presidencia de Eisenhower y John F. Kennedy, colocan a la CIA en "terreno peligroso" y "puede caer en tácticas propias de la GESTAPO".
Creo que hace rato emulan con la tétrica organización nazi. Por lo que se ve, sólo han destapado el basurero a medias. Asistiremos, a no dudarlo, a peores confesiones.
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