El Señor Pelotero vuelve a dar qué hablar
Casanova en los entrenamientos del equipo Pinar del RíoPinar del Río, 3 oct (AIN) Tras 17 anos de retirarse del deporte activo, Luis Giraldo Casanova, ícono de la pelota pinareña y cubana, asume la dirección técnica de 48 Jugadores, con vistas a la próxima Serie Nacional.
El Señor Pelotero como también se conoce al legendario número 14, no pierde un detalle en cada entrenamiento, mientras considera muy precipitado para emitir un pronóstico, si bien los muchachos, argumenta, están entusiasmados.
El segundo lugar logrado por la novena pinareña en el pasado campeonato representa un difícil compromiso con la afición, y la estrategia es poner énfasis en la velocidad al carecer de jonroneros, excepto Peraza , declaró a la prensa local.
Esa, aseguró, será la clave de la ofensiva, pues son jugadores rápidos, que tienen junto a entrenadores y dirección del equipo la meta de salir por la victoria en cada partido, para lo cual los deportistas realizan un riguroso entrenamiento diariamente en el estadio Capitán San Luis, Casa de los pativerdes .
Años después de haber declarado al semanario Guerrillero que prefería ser entrenador en lugar de manager, Luis Giraldo Casanova acaba de aceptar las riendas de la selección de Pinar del Río, que Jorge Fuentes deja vacante por problemas de salud, hecho que considera una gran responsabilidad, no obstante de mantener la opinión dada tiempo atrás.
Muchos no recuerdan frente a una novena en Italia, entrenar en Nicaragua, Japón y otras naciones, a este hombre que recibió a lo largo de su carrera muchas ofertas para abandonar el país, como en Canadá, en 1985 cuando le entregaron un cheque en blanco, pero no soportaría vivir lejos de mi familia ni de mi tierra , enfatizó.
Entre las memorias cita la Triple Corona de Bateo, de Edmonton, en Canadá, 1981; los dos jonrones frente a Estados Unidos en la final de los Panamericanos de Indianápolis, 1987, y el dúo portentoso al bate formado con el también legendario Omar Linares.
Pese a su amplio palmarés, con seis Campeonatos Mundiales, igual número de Copas Intercontinentales, dos Juegos Panamericanos y dos Centroamericanos , Casanova afirma que ningún trofeo supera el cariño del pueblo, por ello espera su reencuentro con el público que tantas veces abarrotó el estadio para verlo jugar.
En la espalda lleva el 14, número que luego de su retiro, en 1991, por reclamo popular se acordara no usarse por ningún otro jugador de Pinar del Río, mientras ahora regresa en calidad de director inspirado en Pineda por la mezcla de familiaridad y disciplina lograda con los deportistas.
Quizás el hecho de rivalizar con Omar linares, esta vez, entrenador de bateo de los Industriales, y considerado por él como un hijo sea la mayor adversidad en la próxima serie para el popular Capitán de la escuadra pinareña.
Luis Giraldo Casanova y Castillo nació el 5 de diciembre de 1956, en el batey del central Pablo de la Torriente Brau, de Bahía Honda. Casi unánimemente se considera el pelotero cubano más completo del béisbol moderno y Casanova fue apodado, por el comentarista Juan Antonio Salamanca como El Señor Pelotero.
Bateador de fuerza y consistencia excepcional, contaba además con una extraordinaria destreza para jugar en varias posiciones, especialmente el jardín derecho, donde brilló por su capacidad para fildear y por la fuerza y precisión de su brazo a la hora de tirar a las bases, en tanto su average promedio de por vida es de 322.
LA OPINIÓN DE UN MAESTRO DEL PERIODISMO DEPORTIVO.
Luis Giraldo Casanova
El señor pelotero
ELIO MENENDEZ

Un superdotado como atleta, Luis Giraldo Casanova ha sido considerado casi unánimemente por especialistas y aficionados, el mejor pelotero que haya pasado por el béisbol cubano en los últimos 40 años.
Bateador de fuerza y probada consistencia, Luis Giraldo poseyó una extraordinaria facilidad para desempeñarse con éxito en varias posiciones, especialmente en el jardín derecho, en el cual brilló tanto por su capacidad para fildear como por la fuerza de su brazo y precisión para tirar a las bases.
Fue un bateador de los tres ángulos, con iguales posibilidades para conectar por cualquier lugar del campo. Poseía excelente tacto y fuerza, aspectos que pocas veces suelen conjugarse, y que a Luis Giraldo le permitió retirarse con average de 322 por vida, 322 jonrones y 569 de slugging.
Datos estadísticos tomados por el colectivo técnico nacional, arrojaron que en un 31% de las ocasiones en que Casanova bateaba, lo hacía por el ala izquierda, en un 34 por el centro, y en un 35 por la derecha.
Jorge Fuentes, quien fuera su director en los equipos Pinar del Río y en el Cuba, dijo refiriéndose al "Capitán", como solían llamarle sus compañeros:
"Fue el pelotero con la terminación más depurada que he visto en mi carrera como técnico de béisbol. Corredor excepcional, no sólo por su velocidad, sino por su destreza en el corrido de las bases".
Y proseguía Fuentes:
"Era un fildeador sin lagunas, un maestro en todas las direcciones. La otra cosa fue su brazo. Era todo un espectáculo verlo cuando le doblaban por segunda y disparaba hacia tercera..."
El licenciado Martínez Osaba, autor de un libro biográfico sobre Casanova, entrevistó a Toni Oliva, quien en la Liga Americana ganara tres títulos de bateo con los Mellizos de Minnesotta antes del temprano retiro por lesión en una rodilla.
Oliva, designado el Novato del Año al debutar en las Mayores, declaró después de ver a Casanova en algunos eventos internacionales, así como en Cuba:
"Para mí clasifica entre los grandes de verdad, porque lo hacía todo bien en el terreno. Corría, tenía un brazo certero, y como bateador fue excelente. Muchos scouts de Grandes Ligas lo asediaron y hasta llegaron a compararlo con Roberto Clemente, el mejor pelotero latinoamericano que jugó en ese béisbol, no por gusto miembro del Salón de la Fama".
Luis Giraldo Casanova llegó al equipo Cuba en 1978, y se mantuvo en él hasta la Copa del Mundo jugada en Barcelona 1991. Ganó la triple corona ofensiva en la Copa de Edmonton 1981, y pese a que no fue ejemplo de dedicación al entrenamiento, su extraordinaria calidad le permitió tocar el techo de la pelota cubana en corto tiempo.
Su grandeza como atleta la resumió el narrador deportivo Bobby Salamanca cuando lo bautizó como "el Señor Pelotero".

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