Imprimir
Inicio »Opinión, Sociedad  »

De la belleza, la sexualidad y otros accidentes

| 5 |

A menudo el uso privilegia una de las acepciones de un vocablo: en accidente, por ejemplo, la más apegada a las desgracias. Pero en lo que sigue se emplea el primer significado —relativo a lo eventual— con que lo registra, y otros coinciden, el Diccionario de la lengua española publicado por la Real Academia: “Calidad o estado que aparece en algo, sin que sea parte de su esencia”.

Tratar a fondo el tema del presente artículo exigiría considerar factores históricos, culturales y perspectivas de índole personal, y mucho tendrán que decir las ciencias que estudian la conducta humana y la mente. Pero aquí no se insinúan conclusiones ni, contando con la inteligencia del lector —¡ojalá alguno encuentre el texto!—, explicaciones como las relativas a los caminos de la genética y la gestación de un ser humano.

La belleza y el sexo tienen su importancia, y no son deformaciones como las particularidades físicas que pueden acarrear desventajas para quienes las tengan, por lo cual la sociedad debe crear condiciones y cultivar conceptos que les faciliten vencer los obstáculos en su camino. Pero no se es superior por tener más o menos inteligencia, ni más o menos rasgos de belleza: de la aquí tratada, la física. La moral merece otras consideraciones.

Así como de la belleza exterior, cabe hablar de la sexualidad, que en su formación depende de contingencias como qué espermatozoide fecunda al óvulo. Veamos aristas “menos complicadas”, entre ellas el hecho de que la belleza se ha usado como materia de negocio, y pretexto para discriminaciones aberrantes. Eso recuerda que discriminación es otro vocablo en cuyo uso prevalece una acepción, la peor.

Tan monstruosa es esa discriminación que hasta en un país afanado, por más de sesenta años, en construir un sistema social sobre bases de equidad, pueden aparecer convocatorias a plazas laborales con requisitos que incluyen la “buena presencia”. Por ahí asoman huellas de la eugenesia cara al fascismo: los extremos del patrón de “buena presencia” acoplan con prejuicios “raciales”, y —de ahí las comillas— eso recuerda que, al no haber razas en la humanidad, las nociones “racistas” son falaces.

No se necesita mucha lucidez para saber que esas falacias, y las manipulaciones calzadas con ellas, son herederas de realidades donde han imperado segregaciones como “No se admiten negros ni perros”. Cuando menos alarma suscite —aunque la alarma debería ser siempre grande—, esa “buena presencia” no solo atañe a buena educación y a maneras adecuadas para tratar correcta y amablemente con público.

La aludida promoción de la imagen física evalúa la belleza según modelos hegemónicos que cunden en los catálogos de comercio de seres humanos para placer sexual. Pero, como son fruto de la dominación, tales criterios pueden asumirlos las mismas personas que dicho comercio reduce a mercancía. Así, lejos de mostrar satisfacción por sus condiciones éticas e intelectuales, habrá quienes exhiban su imagen física en estos términos: “Aquí estoy yo. Tengo belleza hasta para repartir, ¡qué bueno/buena estoy!” (Estoy, no soy).

Está claro se habla de personas, no de un género; pero lo de bueno/buena intenta poner el parche antes de que salga la herida o alguien quiera abrirla. Si algún ejemplo empleado hace que alguien piense en la mujer, no será porque lo desee quien esto escribe, sino por lo mucho que bajo el patriarcado ella ha sido vista como artículo del comercio sexual. Buena acción contraria a esa realidad sería que toda persona rechazara ser explotada a partir de su imagen física, y exigiera respeto para sus condiciones humanas: honradez, inteligencia y creatividad laboral incluidas.

Sin embargo, así como hay quienes verbalmente rechazan el capitalismo y con imágenes y hechos le rinden culto “inocente”, ocurrirá que algunas mujeres capaces de enfrentarse a quienes buscan reducirlas a íconos de atractivo físico, sexista, después, o desde antes, se deleiten con gestos que aúpan tales manejos. No deja de ser así porque “solamente” lo hagan con autorretratos donde muestren orgullo por su rostro y su cuerpo, al estilo de los cursos con que Play Boy forma a sus conejitas.

Ante imágenes de semejante índole, una colega inteligente comentó: “Ella se gusta mucho”. Y al articulista le han hablado de una profesora que le llamó la atención a una exalumna que se prodigaba en imágenes como las mencionadas, y recibió esta respuesta: “Profe, a mí me va muy bien. He tenido más éxito con mis exhibiciones que con mi formación universitaria”.

La oferta no medra sin demanda, y también se sabe que en la esclavitud el esclavista se degrada no menos que el esclavo, sino más, lo que tiene equivalencias variopintas más allá o acá del esclavismo clásico. Pero, aun respetando el derecho de cada quien a usar su figura como se le antoje, ¿nada tienen que hacer las instituciones en esa historia? ¿Acaso carecen de derecho, y deber, para procurar que sus representantes muestren también en las redes sociales una actitud propia del cometido con el que ellas —las instituciones— están responsabilizadas? Coherencia es coherencia.

Se supone que toda persona —hombre o mujer— llamada a defender valores profesionales en general o científicos en particular, por propia voluntad rehúse mostrar, en redes o cualquier otra publicación, actitudes contrarias a dichos valores. Pero eso no parece importar a quienes se envanecen con su físico, incluso Photoshop mediante y con frivolidades harto ajenas a la ciencia y a la ética más consistente.

No repetirá el autor lo que en otros textos ha escrito sobre ocupaciones como el modelaje profesional y las pasarelas, ni se detendrá en lo que una cantante exitosa y bella definió como su condición de “intérprete por atractivo”, que merecería otro comentario. Lo sostenido en párrafos anteriores tampoco apunta a la agilidad y la agudeza de ingenio, que, bien empleadas, pueden ser saludables. La clave está en que banalidad y —más que indiscreción— desfachatez tributan al pensamiento y la conducta promovidos por fuerzas interesadas en que los seres humanos no se preocupen por nada serio, menos aún por transformar, para bien, el mundo.

En particular, la sexualidad cada quien tiene derecho a disfrutarla —la que accidental o voluntariamente sea la suya— respetando la convivencia y la ética que engrandecen al ser humano: lo distancian, no en bloque del mundo natural del que forma parte, sino del salvajismo que viene más de malas conductas humanas que de herencias recibidas por vías zoológicas.

En el ámbito de las distintas personas la privacidad se asocia con el derecho a disfrutar sus preferencias sexuales, sin ignorar la legitimidad de las que otros abracen, ni aspirar a imponerles las suyas a los demás. Como en otras esferas, semejante aspiración es un legado de las discriminaciones abusivas contrarias al libre desenvolvimiento de los seres humanos, y violatorias de los derechos ajenos.

Hace algunos años empezó a practicarse el voleibol de playa, y para las mujeres se diseñó una indumentaria similar a los bikinis. Eso propició que, al referirse a las voleibolistas, algún narrador deportivo derrochara galas de su gusto por las mujeres, y hasta hiciera el ridículo con carraspeos y engolamientos de presunto don Juan.

Las respuestas no tuvieron la intensidad que merecían tener, pero esa actitud suscitó al menos un repudio expresado en burlas. Quizás hoy, cuando la divulgación en torno a tales temas se ha intensificado y ha ganado en claridad, la desaprobación del “don Juan” sería más ostensible. Cabría suponer que esa actitud sería reprobada al margen de cuál sea el sexo de quien ostente su picardía, o estupidez, y el de quien resulte objeto de comentarios sobre su cuerpo.

El derecho a la libertad sexual debe incluir el rechazo a toda exclusión injusta, de modo que a nadie haya que “perdonarle” que, para desquitarse de la marginación que haya sufrido, emplee carraspeos y otras imposturas morbosas. También en esa esfera las instituciones deben cumplir su misión. Si alguien decide explayarse en sus preferencias a despecho de un funcionamiento social donde naturaleza y ética se respeten, ¿no será necesario, y justo, que las instituciones competentes ejerzan el sentido educativo y de comportamiento con que están responsabilizadas?

A diferencia de la belleza, de la sexualidad y de contingencias físicas que pueden beneficiar o lastimar a unos seres humanos en detrimento de otros, la ética no es un accidente. Es, por el contrario, un cimiento esencial para que cada quien halle en el mundo la posibilidad de realizarse con plenitud.

(Tomado de Cubaperiodistas)

Se han publicado 5 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Preocupado Colorado dijo:

    Profe, veo que mi comentario anterior felicitándolo no fue publicado. Debe ser la mala cobertura.
    De nuevo lo felicito por el artículo, y a la vez con todo respeto discrepo en parte de usted.
    1-Qué es la belleza y el atractivo sexual? Es un aprendizaje, correcto, pero que data de milenios atrás. Las primeras esculturas femeninas primitivas son llamadas "Venus esteatopigias" porque poseen grandes senos, finas cinturas y anchas caderas. Y no había Playboy ni reguetoneros ni Chanel ni... Supongamos que las caderas eran para facilitar el parto y los senos para alimentar al bebe... y la cintura de avispa que función práctica cumplía? De hecho hacía más difícil esculpir la estatua. Esos eran hombres y mujeres primitivas y de las primeras culturas humanas. En el Ramayana, primer o segundo libro conocido de la cultura hindú y uno de los más antiguos de la Humanidad, se habla de la belleza de Sita, la esposa de Rama,con su piel blanca como la miel y sus senos redondos y demás, a la vez que describen los músculos viriles y facciones de Rama. Acaso a los antiguos hindúes, y hablamos de muy antiguos, venía alguien a indicarles alguna etnia o figura ideal? La epopeya de Gilgamesh, de origen mesopotámico, antes de que alguien imaginara que existiría la Biblia, también describe físicos o imágenes ideales acorde a parámetros que increíblemente no han cambiado tanto como se hace creer de un lado u otro. Unos para vender nuevas modas y otros para vender la idea de que todo es una construcción social y que todo es relativo y lo único importante es invisible a los ojos y quien se aparte de eso es un animal y...
    Lo cierto es que existen proporciones áureas que resultan más interesantes a la vista que otras. No solo en los cuerpos humanos sino en la naturaleza.
    Existen combinaciones de colores, formas, texturas, olores, sonidos, más agradables que otros, y aunque cada persona es una isla, hay estudios estadísticos que demuestran que no es tanta la dispersión de preferencias. Las excepciones bizarras ("hay una tribu en una selva donde los honres más bellos son los narizones tuertos...") confirman la regla, y a veces el oportunismo de los que con ello intentan manipular a las personas menos agraciadas, con el lema "aurea mediocritas". El estudio de la oratoria, la ciencia del perfume, la música, los estudios de color o el diseño se apoyan en estos hechos objetivos. También la manipulación de masas o la pornografía, el saber es una herramienta de varios usos.
    Entonces, ciertamente la valía de una persona no descansa en su físico...necesariamente. O sí. Acaso tener mal olor o andar desaliñado o hacer las necesidades en público (teniendo acceso a medios o espacios de aseo) es positivo? Claro que no, dirá cualquiera, vivimos en sociedad, molesta! Uno debe tener normas de convivencia social, educación. Y dar una imagen agradable, cultivada, a la sociedad, acaso no es también educación cívica? Acaso esforzarse por mejorar la propia apariencia, y "gustarse" no incluye el físico? Acaso no lleva constancia,recursos, sacrificios? "Eso es algo superficial, lo importante son los valores". Sí y no. La belleza pasa, pero los valores morales y éticos también, lo estamos viendo hoy, porque la primera ética es la de supervivencia, es instintiva, las crisis nos ponen frente a dilemas que no tienen una respuesta "buena" y otra "mala". Una persona con el estereotipo de "valores" puede presentar malos olores, modales desmañados, no resultar agradable a la vista, incluso sin darse cuenta, y ello impactará negativamente en los demás. En cambio, una persona que brinde una imagen agradable a los demás también está siendo empática con ellos.
    Nosotros tuvimos en nuestra historia personas con belleza física dotadas además de grandes valores morales, y otras menos agraciadas que además eran escoria pura.
    El atractivo de una persona, incluso el superficial, no sólo radica en el físico 100 % visual. El carisma, chispa, gestos, dominio de sí mismo, modulación al hablar, forma de vestirse, de caminar, todo ello comunica antes de que se diga algo importante o se tome una decisión difícil o comprometida.
    Y efectivamente gran parte del atractivo tiene un vínculo a lo sexual. Si Ud tiene dos personas que saben servir una mesa, una de ellas con una imagen más atractiva que la otra, ambas capacitadas, a cuál escogería? Porqué vamos a pensar que la menos agraciada es mejor dependiente o más honesta o lo necesita más? Eso sería un cliché.
    Sería ser superficial. Las personas necesitan de la belleza? Quieren belleza en torno de sí? O no les importa, y en cada ocasión verán cual rayos X morales los valores dentro de todos, la semilla dentro del fango, la historia tras la ruina o el bache, la posible palma futura en el marabuzal y su pasión por esa promesa escondida les bastará para vivir.
    Hasta el pequeño príncipe era sensible a la belleza.
    Y prefirió absurdamente la bella pero fría y distante rosa a la cálida y honesta zorra que se entregó a él. Para volver con su rosa, hasta entregó la vida.
    Por qué ocurren las infidelidades? Porqué las personas desean, envidian, comen de más, se emborrachan, practican deportes extremos, se embarcan en aventuras riesgosas? Porqué el erotismo es tan llamativo y todas aquellas estructuras que aspiran a dictar lo bueno y malo establecen morales opresivas y auto-flagelantes en cuanto a deseos individuales de cualquier tipo, a la vez que sus máximos exponentes sacian esos deseos? Dicen que la insatisfacción sexual o material puede convertirse en histeria y odio y redirigirse a un enemigo real o no, coyuntural...
    Entonces profe, la disyuntiva "bello o bueno" es superficial y falsa. Bello y bueno es superior a bello o a bueno. Por último, la ética también es personal y también lástima a otras personas a veces. Decretar a todos iguales siendo todos diferentes no es muy justo. Estas cosas son muy complicadas y deben debatirse sin frases hechas sin tapujos, sin tanta moral a tono con el que dirán moderno... Yo invitaría a Nietzsche y a Freud a la conversación. Y usted?

  • camarero dijo:

    solo quiero aclarar que la indumentaria para el volley de playa femenino tipo bikini no es de uso obligatorio, incluso juegan totalmente cubiertas en algunos casos o con licras en otros... las mujeres que usan ropa deportiva tipo bikini para jugar volley de playa lo hacen por voluntad propia...

  • Juan Z dijo:

    Tema dificil peo allá va mi opinión. Recuerdo mi etapa de estudiante en la URSS, en la sala de estudis del albergue había un pensamiento de Maiakovsky que mas o menos decía que en la persona todo debe ser bello, su forma de vestir, su conducta, todo.
    Así debe ser en hombres y mujeres y cuando no se cumple caemos en la vulgaridad y mal gusto que hoy nos rodea.
    Me sorprendió la forma en que visten hombres y mujeres en Bogotá Colombia, es una exigencia el buen vestir y la elegancia, a nadie se le ocurriría ir mal vestido a trabajar en un centro público, así debe ser, años atrás aquí fue así y esos valores deben ser rescatados, en el caso de los hombres el respeto y la elegancia, en el de las féminas agregar la belleza y aquellas que posean atributos adicionales resaltarlos sin vulgaridad, con decencia. Quién puede dudar de la belleza de nuestras morenas del Caribe de Eugenio George con aquello bellos trajes deportivos?

  • Sergio dijo:

    Pues sí,,, hay muchas que "ODIAN" al Capitalismo, pero "viven" tal cual. E$s más común de lo que pensamos. Lo peor es que siempre ha sido así,,,,, en CUBA "SOCIALISTA"

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Saludos profesor, es bueno leer tan formidable e interesante reflexión, intento ampliar esa visión del asunto. La belleza en general y, en especial la de la mujer esta en cada mensaje de todo lo que nos rodea, una conducta establecida en nosotros, convertida en una obligada y especial herramienta de marketing. El error en ese ejercicio empresarial, un analfabetismo, al solicitar empleados destacando esa idea de solicitar personas con buena presencia, es una muestra clara de la falta total de empatía, un analfabetismo empresarial. La regla de oro para emplear personas bien en el socialismo o el capitalismo, es la IDONEIDAD. Cuando se trata de empleados para prestar servicios, algo común en la explosión de nuevas formas económicas en nuestro país, la clave en esa regla de idoneidad es SER JOVEN. Porque para la prestación de servicios obligatoriamente lo lógico es para jóvenes, bien en un restaurante, discoteca o cafetería la prestación de servicios es apta solo para jóvenes, y de carambola sabemos que los jóvenes cargan también consigo la belleza física. La idoneidad es la regla de oro de la organización del trabajo y la dirección, bien en entidades privadas o estatales, esa clave debe generalizarse 100%, sin caer en absurdos y tonterías al priorizar determinados detalles en ese proceso de búsqueda, sabiendo que categóricamente al solicitar personas jóvenes, ya de por si con ello, se aseguran belleza y buena parecencia, mientras por el contrario ese mensaje dice mas del analfabetismo empresarial y la poca empatía de esas personas que escriben el mensaje.
    Evitar que esas practicas de búsqueda de empleados en nuestras condiciones no se deformen o se prostituyan de forma aberrante, e ingenua, es una enseñanza de su articulo profesor, porque ni en el capitalismo un gerente profesional de un restaurante se le ocurría especificar tales detalles en una solicitud de búsqueda de empleados. Cada propuesta de mensaje delata las intenciones del autor de ese mensaje. La teoría del cuadrado de la comunicación así lo explica y expone mas que todo en ese intercambio al autor del tal mensaje:
    1. el hecho o dato que nos quiere trasladar el autor del mensaje
    2. lo que en el mensaje el autor nos trasmite sobre si mismo
    3. lo que piensa el autor del mensaje sobre la potencial persona que lo recibirá
    4. el llamamiento o hacia donde nos empuja el autor del mensaje

    Un empresario que no desarrolle la empatía invariablemente fracasara, no se puede tomar en cuenta con seriedad. Las dos claves para triunfar hoy, bien en la vida profesional o personal son el desarrollo de la empatía y la intuición, el resto de las herramientas es relleno cuando se trata de completar objetivos y/o triunfar.
    Las causas principales, las determinantes de estos problemas profesor siempre están en sistema, no son aisladas. En nuestras condiciones que construimos el socialismo esas claves están en el sistema educacional, en cambiar lo actual en la preparación desde los primeros años de ese ser humano, el hombre nuevo, preparándolo para que arribe a esa toma de decisiones con conciencia de su papel en cualquier campo profesional. Es clave transformar la actual pedagogía del sistema educacional, una revolución en pedagogía como ya se dan los primeros pasos, y con ello transformar el concepto escuela. El sistema educacional de un país es la herramienta mas poderosa, la mas importante que existe pata influir en la formación de las personas, por encima del internet, la familia y la televisión. En esa batalla la uncia prioridad debe ser construir actitudes desde edades tempranas en los niños y jóvenes. Esa es la clave del ser humano, la que lo hace invencible, la que pone la diferencia, su ACTITUD. La actitud profesor es el verdadero cimiento para todo lo demás, es la puerta para entrar y cultivar las emociones y por medio de ella crear hábitos que definirán una actitud. Los valores, la conciencia, la inteligencia, las APTITUDES solo se pueden desarrollar como consecuencia de una actitud determinada. La actitud es lo básico, porque profesor ese camino nunca funciona en sentido contrario, lo primero es la actitud, el resto es secundario, consecuencia.
    Ahí aprenderíamos a gestionar entre otros el ego, ese ego que crece descontrolado como un cáncer cuando tenemos poder, dinero o belleza. El ego como una epidemia bajo la creencia de que eres la mas bella, la mas hermosa, por encima de los demás, una debilidad que hace a la mujer vulnerable e indefensa al leer mensajes de empleo como este.

Se han publicado 5 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de "Cesto de llamas", Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/

Vea también