Consumo musical y escucha crítica: Del reparto al universo musical cubano

Reflexionemos sobre algunas particularidades que exponen hábitos de consumo musical en la sociedad cubana y su relación con los preceptos político-culturales de rescate y salvaguarda del patrimonio musical cubano. Como no sería científicamente serio generalizar, debo aclarar que estos comentarios constituyen una aproximación parcial al fenómeno, a partir de la observación de casos puntuales encontrados en La Habana. La muestra que da pie a estas ideas, si bien por su tamaño no es generalizable, sí ilustra una realidad innegable en la sociedad cubana con el propósito esencial de movilizar el pensamiento en torno a un fenómeno que cada vez cobra más relevancia y no deja de generar preocupación.
Si una expresión dentro de la cultura cubana es medular en la fisonomía de lo que constituye lo cubano, es la música. Cuba cuenta con un sólido y vasto legado musical que ha dejado una huella imperecedera en nuestra identidad como nación y en el mundo.
El país experimentó desde la década de los 90 del siglo XX el influjo de las tecnologías de la información y las comunicaciones. Esto provocó un cambio en los hábitos de consumo musical. La institucionalidad perdió la hegemonía sobre los contenidos musicales que se consumían y comenzaron a surgir lo que en mi tesis doctoral[1] denominaba las redes alternativas de intercambio, que incluían los procesos que iban desde la producción hasta el consumo. Ante ese nuevo escenario tecnológico se reformuló el panorama musical cubano. La democratización y masificación en el acceso a las tecnologías desde entonces posibilitó construir espacios propios de generación, difusión y consumo de contenidos musicales en la sociedad.
Caminar hoy por cualquiera de las calles de la capital cubana nos sitúa ante un paisaje sonoro variable. Desde bicitaxis, motocicletas eléctricas, balcones de edificios, bocinas portátiles y celulares que llevan consigo estudiantes preuniversitarios recibimos el impacto casi de bala de líricas punzantes, agresivas, irreverentes, transgresoras de todo lo que tradicionalmente se ha concebido adecuado en los órdenes moral y cívico según los cánones sociales.
En un segmento poblacional que oscila entre los años de la adolescencia temprana y los treinta años, vemos una identificación palpable con la música urbana y particularmente con el género denominado reparto. Bailan con este último, corean sus letras de memoria - descarnadamente explicitas y transgresoras- y se incorporan varias de sus frases al habla diaria, extendiendo su impacto al vestuario, a una mímica y a un estilo de vida de proyección cotidiana que llega a constituirse, en no pocos casos, en una marca identitaria de moda.
Sin ser el reparto, el centro del análisis, cabe resaltar que es un género en el que predomina, desde su origen, una estética marginal, claramente notable en sus letras. Lo preocupante es que su ascenso y extensión en el gusto y consumo musical, sobre todo entre los segmentos más jóvenes, ha normalizado ese tipo de discurso, al punto que, sin rubor ni recato, se desplazan por las calles, con bocinas que espetan estribillos y coros prosaicos como si de flores se tratara. Esto manifiesta el impacto del reparto y la incorporación del código transgresor propio del género a la vida social cubana.
No se trata aquí de estigmatizar a priori al género reparto. Todas las expresiones musicales, y especialmente aquellas que han suscitado más polémica en la historia musical cubana, tienen cuando menos una utilidad: constituyen el reflejo de realidades sociales, merecedoras de análisis más profundos y multidimensionales que arrojen luz sobre la vida presente y los destinos culturales que se tejen para la nación.
El reparto comenzó siendo popular en barrios y sectores económicamente más desfavorecidos y en estratos sociales con un bajo nivel instruccional. Constituye, además, un referente identitario para sectores poblacionales particulares. Sin embargo, hoy el panorama resulta más complejo cuando para profesionales de alto nivel (residentes o no en zonas marginales) este género no solo goza de su preferencia en marcos festivos, sino que se convierte en recurso nutricio y de apoyo a través del cual vehiculizar relaciones sociales entre capas con rasgos marginales que tienen el poder de segregar a quienes no lo sean (ya sea por instrucción o poder adquisitivo) y que perciban de algún modo, incómodos por estar fuera de su rango social. De esa manera, vemos a personas con un alto grado instruccional y profesional asumir rasgos (lexicales fundamentalmente) de esta expresión musical como marcas de identidad que incorporan, enmascaran o muestran de acuerdo al contexto y circunstancia social en el que se encuentren.
La cultura es por esencia dinámica. Solo en ella permanece constante, el carácter de cambio y transformación. Lo mismo sucede con la música. De ahí que sea lógico, extrapolando la idea de Fernando Ortiz sobre el gran ajiaco que somos, que, en los complejos procesos de su evolución, a la música se incorporen en su desarrollo nuevas influencias, que impliquen avances y retrocesos. En este último aspecto, el desconocimiento, el olvido o la negación de lo que la cultura cubana por siglos a través de la música ha legado al mundo, constituye quizás lo más preocupante de cualquier involución al interior de la sociedad cubana actual respecto a la música.
El problema fundamental -aunque no el único-, radica en el consumo musical acrítico, alejado de una escucha cuestionadora e informada ante el hecho musical disponible. Por tanto, solo desde una postura crítica podremos recuperar la memoria histórico-musical de siglos que atesora Cuba y que nos ha hecho ganar, como nación, un lugar irremplazable en la cultura musical del mundo. Un posicionamiento crítico en la escucha y análisis musical, si bien no niega que el reparto constituye parte del panorama musical cubano actual, permitirá comprender que la música cubana, es mucho más que reparto, y que rescatarla, consumirla y difundirla en su diversidad nos confirma el orgullo de ser cubanos.



Aquí la indecencia es general..lo mismo da Miramar que San miguel
Las normas y valores :
. Se aprenden en la casa,
. Se enseñan en la escuela y
. Se impone su cumplimiento por la policia ,eso incluye el ruido,la música alta,la música vulgar.
A mi entender ninguno de los 3 involucrados esta haciendo su labor.
Resultado ,una sociedad cada dia mas vulgar y chavacana.
medico...desafortunadamente tiene usted toda la razón, pero lo peor de todo resulta que como sociedad tampoco hacemos nada para eliminar este mal.
Ahí esta Lucas, un programa de televisión que difunde hasta el cansancio estos géneros musicales...es verdad que incluye otros de mas valía...pero al final también los promociona en alguna medida, he visto cosas en el programa Lucas que de veras son intrasmisibles para la televisión.
Cada persona es el reflejo de la música que escucha, de eso no hay dudas, es una pena, porque estas nuevas generaciones no conocerán nunca lo que es una buena melodía, o un buen texto, el facilismo, lo vulgar y lo mediocre va ganando espacio.
La rumba, el guaguanco, la guaracha...y hasta el son, un dia fueron marginales y no se bailaba y consumia por los elitistas surgiendo del pueblo y sus solares, hasta que los estudiosos cubanos la asumieron entonces llegaron los Caturlas, Lecuonas, o Papines y la llevaron por el mundo con honor y alta maestria convirtiendolo en Cultura y no dejandoselo robar y convertirlo en "Salsa". Esa es la batalla y es la que hay que dar, con conocimiento cientifico del arte.
Lo que pasa es que la rumba, la guaracha, el son....por muy malos que puedan ser, no podrán compararse NUNCA al reguetòn o el reparto, así de simple, no querramos justificar lo inservible!
Hola Andrews. Los géneros que menciona ciertamente son de origen popular. El reparto es de origen marginal. La diferencia es grande. Jamás en la historia de la música cubana se había generado desde Cuba, un género tan descarnadamente vulgar y explícito en sus textos. Un género como el reparto devuelve a lo más primario, elemental y animal de lo que es el ser humano. No hay poesía. La sociedad cubana ha sufrido innegables retrocesos y la música es una de sus expresiones. El arte y la cultura toda son un reflejo social y tienen lugar en un contexto histórico determinado. De ahí las interconexiones existentes entre expresiones musicales como el reparto y la sociedad desde la que se genera y en la que se consume. Es por eso tan necesario el análisis de estos fenómenos y procurar llegar a su causa raíz. Se encontrarán muchas respuestas. Lo que es más importante: entonces podrán trazarse estrategias efectivas que permitan remontar el vuelo cultural y social. Hay que transformar. No será fácil. Ahí esta el reto. Gracias por su comentario.
Yo diría que está generalizado en todo el país, en Camagüey sucede lo mismo, durante el día y a cualquier hora de la noche pasan estos ciclos con la música elevada, tengo al lado de mi casa un taller de motos y se hace insoportable la existencia con tanta agresión sonora y se ponen bravo ante cualquier reclamo, lo triste es que no se pone freno porque esto es una indisciplina social como quiera que la miremos. Lo triste es ver cómo involucionamos y lo desamparados que nos sentimos las personas mayores, jubilados que ni en nuestras propias casas tenemos tranquilidad.
Así lo ves en los parqueos de hospitales la música alta en salas de espera las personas con los móviles oyendo música o videos en alta voz sin importar el de al lado.
Hay un alto nivel de desacato de nuestra sociedad. SOS.
Y la policía no hace cumplir la ley. Porque leyes contra el ruido y la contaminación sonora hay y bastantes. Pero si no se hacen cumplir, si no se reprime a quienes las violan entonces no sirven de nada.
Musica insoportablemente alta a todas horas, establecimientos que funcionan de bar (sin tener la licencia para ello y sin tener las condiciones para poner musica sin molestar). Vivo en el Reparto Guiteras en La Habana del Este. Ahora hay hasta carreras de autos de madrugada con todo el peligro que eso genera.
La tranquilidad ciudadana, el orden y el debido cumplimiento de las leyes deben ser los pilares de nuestra sociedad. Y los estamos perdiendo!
Es verdad que hay canciones y cantantes que se las traen y lo mas bonito que esas son las que le gustan ahora a la juventud
Creo que no hay que dar tantas vueltas para decir que la población cubana se ha rufianizado, independientemente a su nivel de instrucción. Y no creo que esta reflexión esté alejada de las recientes, muy alarmantes imágenes en video de un grupo de jóvenes cubanos de aspecto super normal, pero que bailaban y cantaban trap mientras empuñaban y agitaban armas blancas.
La culpa no es del reparto, el trap o el reguetón; que son sólo un síntoma y no sinónimos absolutos de un mensaje desprovisto de valores. Sino de la extensión y recrudecimiento de la pobreza, la desesperanza y del stress y de su poder erosivo a la fortaleza moral.
La autora habla del espíritu crítico, pero ese... o el poco espíritu crítico que nos permiten sin hacernos pensar que quizás estamos ayudando a que el enemigo se apodere del país, está agotado en una sociedad diseñada para agredirte y crearte dificultades desde que te levantas hasta que te acuestas.
Aparte: O se critica o no se critica. O hay que "cambiar todo lo que tenga que ser cambiado" (empezando por lqts y terminando por la música) o confiamos en que "este año tiene que ser mejor *haciendo más lo mismo*". ¡No nos quejemos de la tolerancia aprehendida!
En cualquier caso, el ser humano necesita gratificación emocional; pero si la segunda guagua o almendrón que lo transporta lo deja a ocho cuadras de la sala Avellaneda y el trap está en la bocina bluetooth de la panaderia y la bodega.... Creo que no necesito terminar mi oración.
Interesante estudio, como para conocerlo completo. Sólo que han pasado 13, casi 14 años desde su realización, tiempo suficiente para que algunas tendencias en la sociedad se agudicen y propaguen con fuerza y otras desaparescan
Creo, desde mi punto de vista, que se ha ido diluyendo lo cubano hacia otro estereotipo de música y ha sido permitido. La juventud juega un papel primordial en esto y es por eso que no se puede desatender esta esfera social.
Recuerdo cuando yo estaba en la Secundaria Básica, me iba hastacen uniformes a bailar con la Original de Manzanillo, se hacían matinés de mañana o tarde, los horarios eran asequibles y el precio asequible. Hay que retomar los bailables y ponerlos en función de la juventud, dentro de las Universidades, en los preuniversitarios, contratar orquestas para eso, deben pagarles y hacer ofertas agradables; vender refrigerios acorde a la capacidad adquisitiva de los jóvenes estudiantes. Son iniciativas que pueden ayudar.
Si el reparto que menciona es el horrible Reguetón, siento decirle que eso no aporta nada, todo lo contrario está ocasionando un terrible deterioro de nuestros valores, de nuestra cultura y por demás es lo más desagradable q se pueda escuchar. Estamos perdiendo vzlores culturzles y musicales, esi es contaminacion total.
Soy ingeniero de 60 años. No tengo estudios de arte o ciencias sociales. Sin embargo expreso mi opinión.
Considero que la generalización del llamado ritmo o "musica" urbana es resultado, primero: de la comercialización de la música. Se comercializa aquello que más mercado tenga y el reparto sin dudas tiene en Cuba un extenso universo. No nos llamemos a engaño hay numerosas personas viviendo en, y al límite de la marginalidad.
Esa música solo puede representar y promover sus "valores" y sus "codigos", de lo contrario no se consumiría ni vendería.
Segundo: de su difusión. Por increíble que pueda parecer, algo diametralmente opuesto a la política cultural del país ha recibido una difusión por todas las instituciones de cultura de todo el país, desde las municipales hasta la radio y la TV.
Transcurridos unos 30 años de tanta "popularidad" es de suponer que hayan jóvenes de 30 años y sus hijos, que solo han consumido esa cosa en cada fiesta, concierto, bici taxis calles en fin en todos lados. Entonces que otro "gusto", o conocimiento de otra musica pudieran tener?.
Tercero: yo diría más importante factor es el social.
La educación cívica del ciudadano cubano ha caído estrepitosamente en estos más de 30 años. La crisis económica que arrancó en los 90 hasta hoy, se ha extendido a todas las instituciones que derivan en una anomia social, donde el derecho, o sea las normas son ignoradas o violadas exprofesamente como signo de confrontación.
Se transgrede el espacio público, hoy convertido en un gigantesco solar, tras la "intención" de las propias instituciones de llevar la "cultura" hasta la puerta de las casas, sin siquiera la autorización de sus habitantes.
El desorden como estilo de vida impuesto a diestra y siniestra.
Mientras tanto casas de cultura teatros y cines teatros cerrados y en ruinas.
Confundir el arte con la cultura es de por sí un error. Aunque es un complemento importante, cultura es mucho más. Pero si hay algo peor es entregar la diversión como si de actividad cultural se tratase, aliñadola con bebidas alcohólicas, violencia verbal, incitación a la violencia y ruidos.
Cuando se olvida que cultura es además educación, principios éticos, y el derecho efectivo, todo lo que se haga tendrá un efecto seudocultural.
Gracias.
Usted ha hecho una valoración que para mi humilde criterio es la de un especialista. Códigos, valores, educación ... de eso no queda nada en nuestro país
El fenómeno amplificado del Reparto no es una casualidad , quedarnos en un análisis cultural del mismo es solo ver la superficie del problema, esto tiene financiamiento externo con el objetivo claro de crear una elite juvenil que promueva la vulgaridad pero más que nada la ignorancia y el desapego a los principios básicos de lo mejor del ser humano social y que han caracterizado a nuestros jóvenes durante décadas, solo vasta con ver lo que sucede con otros países de la región y sus juventudes, la enajenación a la que los impulsan con el Reguetón padre de muchos desvaríos culturales y sociales, por nuestra parte el consumo de la degeneración de la música cubana no puede ser permitido así sin más en ningún espacio o medio cultural, pero también debe existir una propuesta alternativa que debe ser fomentada y esto hoy no ocurre, revisar la mercantilización de nuestra cultura por quienes tienen hoy por hoy el financiamiento y los recursos seria un buen inicio.
"financiamiento externo" ????? En la TV no ponen las canciones reparteras groseras y llenas de malas palabras , pero los videos ... ¿cuál es el estándar? Mujeres semiencueras, tipos duros, con dinero, llenos de cadenas y sortijas, una forma de vida que nada tiene que ver con el cubano normal .... ¿entonces la TV tiene "financiamiento externo"?. No ..... lo que sucede es que todo eso da DINERO, y es lo que le interesa a artistas, realizadores, productores, dueños de establecimientos, promotores etc
Productores y consumidores....son tal para cual
Dra en esta frase lo ha dicho todo "constituyen el reflejo de realidades sociales, merecedoras de análisis más profundos y multidimensionales que arrojen luz sobre la vida presente y los destinos culturales que se tejen para la nación." En nuestro país el fenómeno de la marginalidad es muy complejo y peculiar se da el caso que personas con un nivel alto de instrucción viven y se desarrollan en la marginalidad que les impone sus escasos recursos económicos, también ocurre al revés perdonas de escasa formación institucional, ética y estética poseen recursos económicos impensables por disimiles factores, así las cosas no es de extrañar la proliferación, normalizacion y consumo de productos culturales que lo único que hacen es reflejar un problema social más profundo.
Muchas gracias Albesuar. Coincido en la complejidad que conlleva el análisis de la marginalidad en Cuba hoy. Hay mucho por pensar y por hacer.
Excelente artículo. Retrata la realidad callejera de hoy, pero lo más interesante es que se permite su uso en cualquier lugar, cumpleaños infantiles, centro culturales, actividades de las escuelas y centros laborales, en programas televisivos y radiales, las divulgan de vez en cuando. Muchos de los exponentes de ese género de músicos y artista tienen muy poco. Casi nadie los críticas públicamente y explica la pérdida de valores musicales, culturales, morales y poeticos, entre otras cosas que refleja esa pésima expresión
musical.
Que lejos están nuestras escuelas de cuando se enseñaban en ella, elementos musicales, buenos modales y otras conductas que nos preparaban como personas educadas. Y la familia, muchas de ellas ni siquiera se preocupan de ese tema.
Buenas tardes. Yo no veo problema alguno o al menos lo que pudiera identificarse como "problema" tiene solución. El autor escribe " La institucionalidad perdió la hegemonía sobre los contenidos musicales que se consumía...", yo agrego: pero no la de legislar. Veo aquí dos elementos que se atacan por vías diferentes. Si existe una preocupación por lo que se escucha, eso puede atacarse mediante alternativas que corresponden fundamentalmente a los Ministerios de Cultura, Educación y Educación Superior. Diseñen las políticas culturales que sean necesarias para incluir todos los géneros musicales y "excluir" a aquellos intérpretes que degraden nuestra cultura. Después de todo aunque no los menciona el artículo, parece que se tiene claro. Establezcan las leyes (o hagan cumplir la existentes) para regular el ambiente sonoro. Usted, dentro de su casa puede escuchar lo que le venga en ganas. Pero al dejar escapar las ondas sonoras de lo que escucha, puede incurrir en una violación del derecho ajeno. En concreto, no me interesa si se trata de reparto, timba, música clásica, en fin, lo que sea, no tiene nadie el derecho de forzarme a escuchar su "gusto" musical. Pongan multas ejemplarizantes a aquellos que desde su portal, balcón, bicitaxi y bocina en mano perturban el ambiente sonoro. Comiencen sensibilizando a la población sobre la importancia de hacer esto, como ya han hecho múltiples veces con múltiples leyes y medidas que nuestro gobierno ha tomado. Y que se queje el que quiera. Confío en que la mayoría lo agradeceremos.
Boris
Totalmente de acuerdo, pero en ese sentido la impunidad se impone, en centro habana hay cuadras que comienzan las fiestas el jueves hasta el lunes por la mañana ¿Trabajan? No, son controlados, NO, son alertados, decomisado el equipo por reincidencia NO, somos a usados los que trabajamos Si, somos pisoteado en nuestros derechos SI, ¿Qué pasa, nada, por qué, la gran pregunta, será Baiden o Trump los culpables, está en el paquete de sanciones, vaya ud a saber
Muchas gracias por su comentario, Boris. Confío y creo que somos muchos en encontrar una solución. Coincido en la necesidad de legislar. El punto está en cómo hacer cumplir la ley. De nada vale, si no existen mecanismos reales para exigir y velar por su cumplimiento de manera efectiva.
Realmente me he devanado los sesos tratando de recordar quién fue el autor y además, tengo dudas de en qué publicación fue donde leí hace algunos años un artículo que se refería a la manipulación de la maquinaria ideológica del imperio. El artículo de marras acusaba de "conspiranoico" a un periodista mexicano que afirmaba que el reguetón fue creado artificialmente como medio de contención de la cultura hip-hop, por su carácter crítico y contestatario al sistema y su cultura imperial. El reguetón era la solución para desviar los gustos de las clases medias y bajas hacia una música "para mo pensar", misógina, egocentrista, profundo contenido erótico, no en el sentido artistico, sino pornográfico, aderezado de groserías y frases prefabricadas como consignas. No sé si será cierta o no esa tesis, pero la realidad es que las empresas publicitarias y los medios de los oligarcas se han encargado de idiotizar a las masas, y está ¿música? ha sido una herramienta de gran valor para conseguir ese propósito. Y estas no son palabras vagas. Esa anticultura ha sido capaz de conducir a sectores enteros a votar por un candidato ultrarreaccionario sin analizar siquiera el peso o la validez de su programa politico (ejemplo vibo: Milei en Argentina). En nuestro país se ha ido montando una especie de culto a los reguetoneros, la imagen que les fabrican los medios y las redes sociales y sus pugnas publicitarias con otros de su misma calaña. No olvidemos que muchos de ellos residen en Miami y son piezas clave para el aparato anticubano. Considero imprescindible en estos momentos cerrar filas en defensa de nuestra cultura sin ánimos iconoclastas, pero con seriedad e inteligencia. Para volver a elevar a un primer plano la cultura del SER sobre la cultura del TEMER, está batalla es impostergable.
Es el resultado de muchos años de enajenación cultural
Gracias por poner el dedo en la llaga. Mi consuelo es saber que yo, por razones de edad, sí tengo bellos recuerdos musicales. Siento pena por los jóvenes de hoy, que no los tendrán. La penetración tan fuerte de esas "músicas" es una expresión de la derrota cultural que hemos sufrido. Y hablo aquí de cultura en el sentido amplio de la palabra, como sistema de valores. En ese sentido estamos rodeados de antivalores.
Música para todos los gusto existen, creaciones magníficas y para el olvido en cualquier género. A mí modo de ver, el ejercicio de ecualizar el modo de escucharla es el que falla, porque la vía existe a través de leyes que existen desde hace mucho. Ahora, ¿cómo aplicar lo establecido? Ahí es donde entramos nosotros, sobreviviendo a una serie de desafortunados eventos durante décadas para encontrarnos hoy desgastados emocional, física, educacional y moralmente para poder ecualizar una sociedad que no deja de perder en cada crisis, lo más valioso, la niñez.
Es recurrente este tema de la música alta y de mal gusto, que no deja que las personas puedan descansar dentro de las casas, ya sea por motorinas, bocinas, instalaciones de ocio y recreación, vecinos desconsiderados; lo cierto es que no llega a los decisores, nada pasa. Por ejemplo; las instalaciones extra hoteleras del MINTUR, ponen la música alta, molestando a los que residen en el entorno y las canciones que ponen con temas vulgares y palabras soeces. Pero en esta denuncia, nos coge la eternidad.
Lo peor de todo es que si se analiza quienes lo hacen y por qué lo hacen, nos daríamos cuentas que las más elementales normas de convivencia, artículos de la Constitución, leyes y decretos no sólo son volados, son retados, por una clase nueva, surgida no sé cuándo y tolerada por ya no sé quién
Ya hice un par de comentarios como respuestas a comentarios de otras personas, ahora una opinión particular ... ¿de qué nos extrañamos? Yo vivo en Guanajay, provincia Artemisa, en un barrio común, y las "malas palabras" del más alto calibre se oyen a toda voz, y no por personas marginales, nooooo, mujeres, niños, ancianos, una total falta de respeto
Aqui hay de todo, como en la viña del señor, hay material para que llegue la noche y no se haya terminado, es un mal generalizado lo de la música, si es que se le puede llamar música, nadie hace nada, yo no tengo porque escuchar la música que oye mi vecino, ni el que va en la guagua, estas obligado a escucharla, el ruido infernal, en fin el desorden donde quiera. Que pena.
Nada tiene que ver la policía con el gusto musical de las personas. Si con las indisciplina social y el ruido en este caso.
El gusto musical lo va adquiriendo el ciudadano en base a lo que escucha y se divulga. Está ahí el pollo del arroz con pollo. En los momentos actuales usted sintoniza cualquier programa de música del país y las letras de las canciones dejan mucho que desear. Todo es una griteria y una bulla. No hay letras bonitas que motiven escucharse.
Yo particularmente oía mucho radio años atrás. Ya me paso las semanas y ni para oir la hora lo pongo porque no me da gusto oir la música que difunden. Es válido para los programas musicales de la TV que están por el estilo.
Mejor conecto una memoria usb y disfruto la música que deseo
Disculpa, pero los que comentan no lo hacen con el objetivo de decir que la POLICIA tiene que moldear el gusto musical de la gente, sino que se haga valer el delito de CONTAMINACION ACUSTICA, porque yo no estoy obligado a soportar el gusto musical ajeno, es eso. La libertad de cada quien termina cuando invade la mía.
Cada quien es libre de escuchar lo que quiera, y yo pienso la solución no está en prohibir, porque ya hemos tenido MILLONES de EXPERIENCIAS al respecto, y prohibir ha sido peor.
Esto es mucho más profundo que un simple hecho musical, está relacionado con toda la crisis, de todo tipo, que estamos viviendo.
Yo recuerod un MINSITRO de EDUCACION que dijo que había que bajar el nivel porque estaba muy alto,,,, para emparejar. "Emparejaron para abajo", y ahi está el resultado al cabo de los años. Es una problemática que siempre hemos tenido, se ha querido emparejara para abajo, cuando la lógica indica que hay que emparejar, sí, pero hacia arriba.
En fin,,, es lo que hay.
República Dominicana, Colombia ha protegido su merengue y su cumbia contra toda otra manifestación musical. Cuba puede hacerlo también, difundiendo su mejor música y regulando esa otra que no es música, o mejor dicho, como comentó en cierta oportunidad Pablo Milanés refiriéndose l rewguetón: "...si es música, pero música mala..."
Orlando
Para dejar bien claro. En un aparato de audio de mi casa jamás escuchará un TUMBA TUMBA o un denflow.
Lo que si defiendo es que cada quien escuhe lo que quiera. Prohibiendo nunca se ha resuleto nada, al contrario, y nostros somos MEDALLA de Oro en eso de prohibir músicas y otras cosas. Los ejemplos sobran, y no sirivieron de nada.
Lo de proteger cierta manifestación musical o artistica, no sirve de mucho si a la gente no "le interesa". En Santiago se escucha mucho son por doquier, y también CUBATON. En La habana es bien diferente, y en eso influyen muchos factores.
Pero no vayamos tan lejos,,, hoy usted va a una fiesta de fin de curso de una escuela PRIMARIA, y que se escucha?. En fin, lo que hay..... hay que hacer muchas cosas.
Saludos,
PD,,, Saludos XIomara, Sergio.
Saludos Sergio y gracias por su comentario. Concuerdo con usted. Cada persona es libre de escuchar lo que le plazca. Prohibir no es el camino. Como dijera Silvio Rodríguez: “en lo prohibido brilla astuta la tentación”. Fomentar la escucha y el posicionamiento críticos antes los productos culturales, en mi opinión es tarea de primer orden que tenemos por delante. No será fácil, pero como dijera un amigo: “yo me niego a rendirme”.
Le invito a conectar después del noticiero, el programa Nocturno. De las pocas cosas que da gusto ver y o ir a personas como yo.
La policia tiene la obligación de evitar que otro perturbe mi tranquilidad y cuando alguien cerca de mi casa pone su música(escándalo) a un altísimo nivel, viola mi derecho ciudadano, me obliga a oir lo que yo no quiero y a veces le dicen hastga que si no le
gusta, se mude del lugar. Eso sucede mucho ahora por parte de los que se creen dueños de todo y como no son requeridos ni multados por la PNR (que está para eso) se consideran impunes.
Ante tantas dificultades que confrontamos hay que luchar por reducirlas. Y alguien tiene que resolver eso.
La vulgaridad, la chuzmería, la anarquía se han apoderado del espacio público. Concuerdo con todos los que se refieren a la no acción de la policía que al final es a quien tenemos todos los ciudadanos para que ponga orden y haga cumplir las leyes.
Esa música a que se refiere el artículo, se divulga en todos los espacios públicos, con videos grotescos incluidos. ¿Por qué?
La chavacanería se adueña de la locución en la televisión, ¿alguien más vulgar que la conductora de 23 y M? Pero así se van multiplicando, cada vez más muchachitos en la locución que ni han oído de los temas que los ponen a comentar.
Todas estas cosas reflejan la pérdida de valores tan grandes que se ha producido en la sociedad y que es más preocupante que los propios problemas materiales que tenemos.
El Presidente hablaba a cada rato, ya no lo oigo en el tema, de que había que rescatar la decencia, hagámoslo a cualquier precio y en el menor tiempo posible.
Pero no es esto Cubadebate? Autora del articulo...debata. Policia...participe. Ministerio de Cultura....diga algo.
Si a articulos como este no se les da seguimiento entonces tos se convierte en palabras vacias que no llevan a nada
Muy real el artículo. Es lamentable esa situación generalizada en el país. Existen leyes, pero no se hacen cumplir. Tantas horas dedicadas a elaborar leyes de todo tipo en correspondencia con nuestra Carta Magna y después no existe quienes velen por el cumplimiento. Pesíma cultura musical es de lo que se trata en este caso. Se manifiesta en el comportamiento cívico. La música que difunde cultura o la casa de la música en los municipios carece de eso que se llama y es una buena música cubana o extranjera.
Para ampliar, fuí testigo de una persona que a las 2-30 de la madrugada, después de haber requerido a un vecino importunador, salió con un machete y arrmetió contra dos grandes bocinas p0orque no lo dejaban dormir. Hace falta trabanjo preventivo. Las ciudades tienen varios sectores de la PNR y muchísimos auxiliares que deberian estar en función del orden público,
La vulgaridad y el irrespeto a los derechos ajenos engendra violencia. Ayer mismo como a una cuadra de mi casa, de noche, en el reparto Guiteras se parqueo un carro, abrio el maletero lleno de bocinas y puso reparto (bulla vulgar y machacona) a todo volumen. En mi casa temblaban los vidrios de las ventanas
Y llamar a la policia es por gusto. Jamas se ve policia por alli.
La policía ya no hace nada!
La música...sin palabras!!!...no solo por lo alto, sinó lo que dice. Las palabras sexuales vulgares llueven.
Estimada periodista:
Creo que le faltó decir que lo comentado por Ud., con tanta excelencia crítica, se ha visto mucho más agravado porque ese "consumo musical acrítico, alejado de una escucha cuestionadora e informada" se condicionó en gran medida por la incorporación de ese llamado "reparto" (y subrayo) entre los más afamados músicos y bandas musicales de nuestro pais ¿Necesita algun ejemplo tácito? Tan solo mire los principales programas musicales de la televisión cubana, los más vistos y escuchados. ¡Horror!
Entonces, esa "postura crítica para recuperar la memoria histórico-musical de siglos que atesora Cuba" debe comenzar por casa, por quienes interpretan música para el pueblo y que son quienes marcan el derrotero de la música presente y futura.
Con el mayor de los perdones. Serán muy buenas orquestas, excelentes grupos musicales, muy buenos músicos e intérpretes, pero... OJO, ya ¡hasta ellos están infestados!
Hola otra vez: Esta respuesta suya para mi es la clave del fenómeno: ..."Hola Andrews. Los géneros que menciona ciertamente son de origen popular. El reparto es de origen marginal."... Otro lector se refirió a esto. Se dice " El hombre piensa como vive" y esto es un reflejo de eso. Siempre me ha llamado la atención del retroceso cultural de nuestro pais. Por mucho tiempo no se le dio la debida importancia a las condiciones de los hogares en que vivian muchos cubanos. Al menos en la Habana ploriferaron los barrios marginales, que tiempos atrás, solo eran unos pocos. Yo naci y me crie en el barrio de los Sitios, un barrio popular, humilde, pero no marginal. igual eran el resto de los barrios de Centro Habana. La falta de acciones gubernamentales en cuanto a la atención de los deteriorados inmuebles que abundan en esta zona, dada la antiguedad de la mayoría de ellos, noc confinó en esos años 90 a convivivir en lugares clasificados como marginales debido a las deprorables condiciones en que estaban y a su vez, los que lo habitábamos sin tener la posibilidad objetiva para su mejoramiento. A eso se le sumó el nuevo entorno económico donde el alcancar los estuios superiores tampoco permitía alejarse de esa pobreza en la que vivian muchas familias. En ese ambiente nacieron y se criaron un sector adolescente y jóven del que ud habla en su magnífico escrito. Esta realidad no se visibiliza, subyace oculta y solo se nombra cuando se mencionan algunas pequeñas acciones de mejoras en esos barrios. No se le dio la benida importacia al medio de vida y se creyó que el acceso a la educación era suficiente para lograr el "hombre nuevo". Tal vez porque muchos de los pensadores no tenian que convivir en inmuebles con peligro de derrumbe, siin agua corriente y hacinados, y lo peor sin tener la esperanza de tener una vivienda digna debido, entre otras causas, a la corrupción de los responsables gubernamentales de dar solución a su problema. No justifico para nada esa música, su ploriferación (ojalá que más pronto que tarde desaparezca) pero, leyendo su escrito, me di cuenta que, al final esa vulgar música constituye la expresión de esa marginalidad subyaciente. le felicito y agradezco por sus escritos. creo que son muy medulares, porque tocan escencias, y no se va por las ramas ni palabrerias. Un saludo
Gracias ypg por su comentario. Añade elementos importantes a las problemáticas que subyacen en en el fondo de este fenómeno.Saludos!
precisamente comento algo que viene al caso, el dia 14 un joven desconocido, llene el teatro lazaro peña, con buena musica, y no hay un medio de nuestro pais que lo reconozca o lo señale. entonces despues tenemos que permitir que se vaya de nuestro pais y diga que nunca tuvo ni divulgacion ni apoyo, sin embargo en las redes sociales si.