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Hablar de las UMAP desde la Cuba de hoy

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Bandera cubana. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.

Es un derecho y un deber conocer nuestra historia en todas sus realidades y complejidades. El silencio en torno a elementos históricos de la Revolución Cubana, siendo algunos de ellos poco mencionados y apenas explicados, ha tenido efectos muy negativos.

Sobre las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP), como de otros temas, es necesario hablar, investigar, debatir, publicar de forma esclarecedora y crítica en medios de comunicación para fomentar su conocimiento objetivo. No hacerlo permite su utilización como un mero elemento de propaganda.

Esta consiste en fomentar la idea de que se originaron como parte de una higienización social emprendida por la dirigencia revolucionaria; que duraron muchos años; o que fueron cerradas exclusivamente por la presión internacional. Los tres elementos son habitualmente presentados con superficialidad y una parcialidad alineada a las campañas contra la imagen de la Revolución Cubana.

Una mirada en contexto al momento histórico y a las circunstancias en que surgieron y existieron las UMAP, hace ver elementos que pueden aportar a un conocimiento mayor dentro el complejo proceso de la Revolución:

En 1963 se emite la ley 1129 que declaraba el Servicio Militar Obligatorio, a cumplir por todos los hombres en la edad de entre 15 y 25, durante un período de 3 años. El país había vivido las experiencias de la invasión por Playa Girón y la Crisis de Octubre, mientras la permanencia de bandas armadas operando en el Escambray y otras regiones, obligaban a la movilización de decenas de miles de hombres, mayormente milicianos. 

Durante esos años, Cuba había recibido tecnología militar y armamento de la Unión Soviética y otros países del campo socialista, que exigían una cantidad de personal especializado e instalaciones cada vez mayores. Se hacía necesaria la formación de unas fuerzas armadas que pudieran asumir la defensa del país, y acumular en la población una reserva con experiencia militar. La amenaza permanente de una invasión estadounidense a Cuba obligó a la creación de un servicio militar masivo.

Se hicieron los primeros llamados y decenas de miles de hombres jóvenes fueron incorporados al servicio activo en las recientemente creadas Fuerzas Armadas Revolucionarias. Pero esto hizo enfrentarse a la realidad de que no todos los que estaban en la edad requerida eran deseables para las unidades armadas.

Una cantidad de individuos rechazables por antecedentes penales y conductas delictivas diversas, se iban acumulando llamado tras llamado, y exonerarlos de cumplir con el servicio militar tendría un efecto social poco recomendable.

La dirección de las FAR se preguntó: ¿Qué hacer con ellos?

Con este objetivo se crearon las Unidades Militares de Apoyo a la Producción, más conocidas por sus siglas UMAP, que existieron en Cuba entre 1965 y 1968. Eran unidades de trabajo concebidas para los reclutas cuyo comportamiento social era considerado “no apto” para las unidades armadas. Estaban dedicadas principalmente al corte de caña de azúcar, en campamentos ubicados en las provincias centrales. Para esas unidades se hicieron dos llamados, uno en 1966 y otro en 1967.

En esos llamados, las UMAP recibieron a otros dos tipos de reclutas: Aquellos que por motivos de su fe se negaban a portar armas o se les prefería tener apartados por prejuicios hacia la práctica religiosa, y los que eran rechazados por tener preferencias evidentemente homosexuales, con expresiones y comportamientos que transgredían el arquetipo que impone la heteronormatividad, entonces mucho más prevaleciente en el mundo que hoy.

La difícil relación de la Revolución Cubana y las comunidades religiosas, incluida la Iglesia Católica, necesitaría un análisis particular de sus muchas aristas, sin dejar fuera el vínculo de parte de las jerarquías de esta última y alguna otra denominación con los sectores más reaccionarios de la élite socioeconómica, la contrarrevolución organizada y el terrorismo durante esos primeros años.

Los hombres y mujeres que se integraron al proceso de transición hacia una sociedad socialista, lo hicieron inicialmente y durante muchos años, llevando consigo los prejuicios homofóbicos y machistas arraigados en la sociedad cubana prerrevolucionaria, tanto la republicana como la colonial, en las que ya se penalizaba, estigmatizaba, rechazaba, y despreciaba la homosexualidad en los ámbitos sociales y familiares, a la par que se le caricaturizaba mediáticamente desde mucho antes de la Revolución.

Igualmente se pensaba que el trabajo y la disciplina los harían cambiar y “reeducarse” para su reinserción en la sociedad, con una conducta que fuera considerada más ¨apropiada¨, lo que hizo que no pocos padres y madres con hijos homosexuales -que no aceptaban como tal en el seno familiar-, los presentarán para el servicio militar o apoyaban que fueran llamados a las UMAP.

En ese entonces la homosexualidad se consideraba no sólo una deformación del carácter o una enfermedad, sino que su práctica estaba penalizada en la mayor parte del mundo, incluidos los Estados Unidos, Reino Unido y otros países desarrollados.

Durante los 50, los 60, y todavía en los 70, en las ciudades estadounidenses -incluyendo Nueva York, y San Francisco, en las que años después cobraron fuerza los movimientos defensores de los derechos LGBTI-, las brigadas “anti vicio” de la policía realiza redadas en cines y zonas de socialización de hombres homosexuales, imponiendo arrestos y multas a los que eran detenidos.

En Cuba, si se estaba en el rango de edad, un episodio policial de este tipo con implicaciones de expulsión laboral por conducta social “inapropiada” si llegaba a trascender, podía terminar en un llamado al Servicio Militar, que en ese caso se haría en las UMAP.

Varios artistas homosexuales, que luego llegaron a ser personalidades destacadas de la cultura cubana y que vivieron directa o indirectamente la experiencia de las UMAP, recuerdan esa época como de incertidumbre y temor personal.

El pintor Raúl Martínez, quien fuera pareja del dramaturgo Abelardo Estorino, y que en 1995 recibiera el primer otorgamiento del Premio Nacional de Artes Plásticas, lo recuerda en su autobiografía Yo, Publio:

Así fue que muchos amigos míos, -homosexuales o no- fueron enviados a los campamentos. También figuras conocidas de la Nueva Trova, escritores en ciernes y teatristas. Entre nosotros se desató una ola de miedo al saber que también la policía -especialmente en Coppelia- hacía redadas o se llevaba preso a cualquiera que se destacara por su vestimenta o sus gestos. (…)

Recuerdo con qué temor tomaba café en la parada de la guagua, mirando a un lado y a otro para huir si algo pasaba. Cuando me veía obligado a pararme ahí mismo, al salir de Radiocentro o del Habana Libre, rezaba porque llegara la guagua lo más rápido posible. (…)

Sabía que, en los cines, gente dedicada a esta misión se sentaba al lado de cualquiera de nosotros y lo provocaba; al responder, lo llevaban a la estación de policía. Un intelectual fue sorprendido in fraganti en el baño de 12 y 23. Yo no tenía esta costumbre, que sí disfrutaban algunos de mis amigos, pero, ¿y si me ponían un cebo en la casa? Desconfiaba de cualquiera que me demostrara interés en venir a oír música o a ver mis pinturas. (1)

También podía ocurrir una separación del puesto de trabajo, por ser considerado desafecto a la Revolución, como se veía prejuiciadamente a homosexuales y religiosos, incluso a aquellos que compartían el ideal revolucionario y se sentían identificados con su proceso. Perder el vínculo laboral, estando en el rango de edad, significaba el llamado a cumplir con el Servicio.

Al tratarse de un reclutamiento obligatorio, con un tipo de trabajo al que no estaban habituados, lejos de sus provincias y familias, comenzó a verse como una especie de internamiento en campos de trabajo forzado. Por demás, las pretensiones “educativas”, basadas en el desconocimiento de la época sobre la sexualidad, fueron un completo fracaso.

La experiencia en las UMAP fue sin dudas traumática para muchas personas. Una etapa amarga en la vida de varios músicos, artistas teatrales y otros creadores jóvenes, así como practicantes religiosos.

El pastor Raúl Suárez, quien por aquel entonces ejercía en la Iglesia Bautista de Colón, en Matanzas y que años más tarde, en 1987, fundara el Centro Memorial Martin Luther King Jr, siendo luego diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, dejó testimonio –posiblemente uno de los más profundos y reflexivos que puedan consultarse- de su experiencia en las UMAP en su autobiografía titulada Cuando pasares por las aguas, describiendo su reclutamiento en una de estas unidades durante nueve meses, entre 1966 y 1967, en los que, junto a las labores agrícolas, fue designado cocinero y más tarde como maestro:

Durante los primeros días nos enseñaron los rudimentos de la disciplina militar: las marchas, el saludo, la formación y los permisos reglamentarios. Terminada la preparación, comenzamos a trabajar en la limpia de cañaverales, con guatacas y machetes. (…)

Cocinaba para unas veinticinco personas, trataba con los jefes que atendían cuatro compañías. Una, la 4, estaba integrada totalmente por hombres homosexuales. Al principio, convivíamos juntos; pero por la protesta de algunos “hombres”, nos separaron. 

Otra, creo que la 2, la formaban ex presos por delitos comunes. Los religiosos estábamos unidos con los santeros, los “vagos” y los considerados “flojos”, pero que no se percibían como homosexuales. En otras palabras, a la UMAP estábamos asignados los no aptos políticamente para el Servicio Militar Obligatorio, las “lacras sociales”. (…) 

Casi sin darme cuenta surgió mi primer diálogo cristiano-marxista, para el que no estaba preparado por completo; los oficiales se dieron cuenta que de que yo no era una “lacra social”, sino un pastor evangélico.

A pesar de que estas labores absorbían casi todo mi tiempo, sentía una angustia tremenda: cada domingo extrañaba la comunión de la iglesia; pensar en mi familia me desgarraba. Muchas veces alejado de la jefatura, escondido en un monte cercano, me tiraba al suelo a orar con grandes sollozos. La autocompasión me amenazaba como un buitre a su víctima. Recordaba al apóstol Pablo cuando hablaba del aguijón de la carne.

Hoy puedo reflexionar sobre el significado de esta experiencia en mi vida cristiana y mi práctica pastoral. Creo que la UMAP fue un error, al margen de las intenciones que la animaron. Si se concibió como algo similar al Ejército Juvenil del Trabajo (EJT), es evidente que los métodos de selección y su propia experiencia demostraron todo lo contrario. Además del sufrimiento causado a quienes pasamos por ella -incluyendo a los propios oficiales que nos dirigían-, ofreció una imagen en el país, y también fuera, que contrastaba sensiblemente con el sentido humanista de la obra revolucionaria. 

No por azar ha sido un hecho utilizado por los enemigos en un documental (2) que recorrió el mundo durante los años 80, concebido de manera alevosa para restarle apoyo a la Revolución en sectores de la izquierda europea y norteamericana apelando al ya sensible tema del machismo y la homofobia.

Por otro lado, la UMAP creó traumas y resentimientos que algunos no lograron superar nunca. Una especie de raíz de amargura quedó atrapada en la psiquis de muchos hermanos y hermanas. 

Cuando se iniciaron los pasos oficiales a favor de la comprensión y la apertura hacia la religión, los creyentes y las iglesias, no tuvo siempre la complacencia de los dirigentes de estas últimas. En honor a la justicia, no sólo por razones de la experiencia en la UMAP, pero el hecho, indudablemente, influyó en estas actitudes.

A pesar de todo, la UMAP no amargó mi vida ni me dejó resentimientos. (…) Vivir en el puesto de mando o la jefatura de un batallón del Ejército; cocinar para los oficiales; dormir bajo el mismo techo; escuchar sus historias familiares y de luchas en la Sierra Maestra; hacerles cocimientos cuando estaban enfermos, constituyeron experiencias que cambiaron de manera radical mi manera de percibir a los revolucionarios marxistas.

Conocimos hombres que combatieron en la Sierra y en el Llano que no escondían sus preocupaciones y aun sus rechazos a la UMAP. Tuve el privilegio de convivir con auténticos comunistas, un desafío ético y ciudadano a mi manera de entender y vivir la fe cristiana. No debo pasar por alto la honestidad y transparencia de Quintín Pino Machado, el hombre que, según Silvio Rodríguez (3), ofreció una visión real de la UMAP a Fidel y Raúl Castro, gracias a la cual esta institución desapareció. (4)

Numerosas quejas ante la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), preocupaciones expresadas directamente a líderes de la Revolución por diversos intelectuales y artistas, así como por figuras extranjeras, promovieron una reflexión sobre la función y la existencia misma de las UMAP. 

A esto se sumó internamente el criterio negativo que en reuniones de análisis sobre este tema expresaban altos oficiales y cargos de dirección del MINFAR, junto al resultado de una investigación ordenada por la Dirección Política de la institución armada, con entrevistas a reclutas y oficiales por parte de psicólogos y otros especialistas. A dos años de su funcionamiento, las UMAP acumulaban ya un fuerte cuestionamiento dentro de la dirección misma de la Revolución.

En 1967 fue designado para su jefatura el entonces capitán Quintín Pino Machado, quien había sido combatiente de la clandestinidad y embajador en varios países, con experiencia de trabajo político y cultural en las FAR, con la orden expresa de Fidel de acometer su proceso de desmantelamiento. Progresivamente sus reclutas fueron dados de baja de forma anticipada (como fue el caso de Raúl Suárez) o reasignados a unidades comunes.

En 1968, con sólo tres años y dos llamados de reclutas, las UMAP fueron oficialmente disueltas por orden del entonces Ministro de las FAR Raúl Castro, y se buscaron otras alternativas para el personal que no fuera considerado admisible para funciones armadas.

Posteriormente fue creada la Columna Juvenil del Centenario –que fuera objeto de inspiración para una de las canciones más emblemáticas del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC-, y más tarde el Ejército Juvenil del Trabajo, ambos con concepciones radicalmente distintas a las UMAP y que recuperaban el sentido original de crear unidades en las que -sin dejar de recibir entrenamiento armado-, el servicio militar estuviera dedicado principalmente al trabajo productivo para evitar el impacto que generaba en la fuerza de trabajo agrícola del país el llamado de miles de jóvenes de zonas rurales.

Por su carácter erróneo dentro del proceso revolucionario, en lugar de hacer énfasis en su rectificación, las UMAP se convirtieron en un tema tabú, carente de abordaje público por la propia dirigencia revolucionaria que las superó; motivador de evasivas o silencios incómodos ante la interpelación para las posteriores generaciones de militancia en la Revolución, con una bibliografía y material audiovisual casi inexistente desde el terreno revolucionario. Un vacío que a la larga demostró ser un error mayor aún.

Al preguntarle sobre este tema, durante la entrevista que dio lugar en 2006 al libro Cien horas con Fidel, el líder histórico de la Revolución respondió al periodista Ignacio Ramonet:

“Nosotros, por aquellos primeros años, nos vimos obligados a una movilización casi total del país, ante los riesgos que teníamos (…) Entonces nos encontramos con tres problemas: hacía falta un nivel escolar para prestar servicio en las Fuerzas Armadas (…) 

Segundo, había algunos grupos religiosos que, por principio o por doctrina, no aceptan la bandera o no aceptan las armas. Eso a veces lo tomaba alguna gente como pretexto para crítica u hostilidad [contra los religiosos]. 

Tercero, estaba la situación de los homosexuales. (…) en esta etapa de que estamos hablando, el elemento machista estaba muy presente, y había ideas generalizadas relacionadas con la presencia de los homosexuales en las unidades militares. 

Estos tres factores determinaron que, al principio, no se les llamaba a las unidades militares; pero después aquello se convertía en una especie de factor de irritación, incluso algunos usaban el argumento para criticar aún más a los homosexuales. (…) Con aquellas tres categorías se crearon las llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), donde iban de las tres categorías de gente: los que por su bajo nivel de estudios no podían manejar aquellas armas, o personas que por su fe religiosa eran objetores de conciencia, o varones en condiciones físicas adecuadas que eran homosexuales. Eso es una realidad, fue lo que ocurrió. (…) 

Es decir, no afectaba sólo a la categoría de homosexuales, pero ciertamente sí a una parte de ellos, no a todos, a los que eran llamados al servicio militar obligatorio, porque era una obligación en la que estaba participando todo el mundo. (…)

Con relación a los homosexuales había prejuicios fuertes. Yo ahora no voy a defenderme de esas cosas, la parte de responsabilidad que me corresponda la asumo. Ciertamente yo tenía otros conceptos con relación a ese problema. 

Yo tenía opiniones, y más bien me oponía y me habría opuesto siempre a cualquier abuso, a cualquier discriminación, porque en aquella sociedad había muchos prejuicios. Sufrimientos de familias. Ciertamente los homosexuales eran víctimas de discriminación, En otros lugares mucho más que aquí, pero sí eran, en Cuba, víctimas de discriminación, afortunadamente, una población mucho más culta, más preparada ha ido superando esos prejuicios. 

Debo decirle, además, que había —y hay— destacadísimas personalidades de la cultura, de la literatura, gente famosa, orgullo de este país, que eran y son homosexuales, y han gozado y gozan de mucha consideración y mucho respeto en nuestro país. Así que no hay que pensar en sentimientos generalizados.

En los sectores más cultos y más preparados había menos prejuicios contra los homosexuales. En los sectores con mucha incultura —un país en aquel tiempo de un 30 por ciento de analfabetismo— eran fuertes los prejuicios contra los homosexuales, y en los semianalfabetos también y hasta en mucha gente que pueden ser profesionales. 

Eso era una verdad en nuestra sociedad. (…) La discriminación contra los homosexuales ya es un problema bastante superado. La adquisición de una cultura general integral, el pueblo que tenemos hoy… No le voy a decir que no haya machismo, pero ya no como el de aquella cultura nuestra en que era muy fuerte. Con el transcurso de los años, se fue tomando conciencia de todo aquello y se fueron superando aquellos problemas y esos prejuicios fueron disminuyendo. Pero también no se crea que fue fácil.”(5)

Los aspectos lamentables de las UMAP no pertenecen a las esencias de nuestra Revolución, sino a las complejidades de su proceso. Lo esencialmente revolucionario fue cuestionárselo, rectificarlo y superarlo.

La significación de este y otros episodios históricos, ocurridos por prejuicios sociales, políticos e ideológicos, quedaron sintetizados en boca del personaje de David, protagonista del filme Fresa y Chocolate, dirigido por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, basado en la obra literaria El lobo, el bosque y el hombre nuevo de Senel Paz, cuando responde a Diego: “Son las partes de la revolución que no son la Revolución… Estoy seguro de que algún día habrá más comprensión para todo el mundo, si no, no sería esto una revolución”.

Notas
Guillermo Tell
  1. Martínez, Raúl. Yo, Publio. Letras Cubanas, 2007. p. 394, 395, 406.
    Guillermo Tell
  2. Probablemente Raúl Suárez se refiera al documental Conducta impropia, realizado en 1984 por Néstor Almendros y Orlando Jiménez-Leal.
    Guillermo Tell
  3. Entrevista a Silvio Rodríguez en el libro Laberintos de la utopía. Entrevistas a fondo a 40 años de la Revolución Cubana, publicado en Argentina en 1999.
    Guillermo Tell
  4. Suárez, Raúl. Cuando pasares por las aguas. Editorial Caminos. 2007. p.153
    Guillermo Tell
  5. Ramonet, Ignacio. Cien horas con Fidel. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado. 2006. p. 106
    Guillermo Tell

(Tomado del blog La Pupila Insomne)

Se han publicado 183 comentarios



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  • Karlos dijo:

    De forma general la UMAP no estuvieron mal concebido. el servicio militar era para todo el mundo, y ellos tenían que aportar a la Joven revolución. Hoy considero que es un deber de cada cubano estar preparado para la defensa de la patria. No hay justificación, ni excusas para que cualquier joven trate de escudarse de alguna circunstancia para evadir el SMA. Sería una buena opción la UMAP, pero sin prejuicio y discriminación. Todos tenemos que forjarnos de patriota.

  • Rafael dijo:

    Buen artículo no importa si a destiempo. Y no creo que tenga intención de justificar el proceder en ese momento. Todos debemos recordar que, a medida que envejecemos, vamos cambiando, madurando y nos volvemos tolerantes y, como dijo un forista, tal vez hubiéramos mandado a esas unidades a muchos por menos que una canción cita o un gesto lánguido. Todos hemos cometido errores y seguimos haciéndolo y no por ello somos malas personas.

  • Adolfo Carbonay dijo:

    Muy bueno y necesaria esta explicación
    Lo felicito

  • A3 dijo:

    La verdad es insoslayable y se ha dicho. Acto de justicia histórica. El oportunismo es un laberinto, que bien aprovechado, hace que las manchas brillen más que el propio sol..

  • Luís Fernández Hernández dijo:

    Grande fue Hayde Santamaria, que ante temor y angustia de Eusebio Leal dio golpe y dijo radical... Para que cosas como esta no ocurran yo fui al Moncada. Y salvo a Leal porque fue ella leal a su acendrado humanismo revolucionario.
    Pienso que esa era la postura y conducta a asumir por decisores de entonces. Lástima que fuese apenas gota cristalina en el lodo descrito

    • Ser cultos y ser buenos dijo:

      La venganza NUNCA ha servido para reconciliar, la verdad SI.

      Errores cometen las personas y los estados. Todos tienen que ser rectificados rápidamente.

  • Rosa Marquetti dijo:

    El libro BENJAMIN, CUANDO MORIR ES MAS SENSATO QUE ESPERAR de la sicóloga cubana Dra. Carolina de la Torre recoge el testimonio de la tragedia de su familia ligada directamente a las UMAP. Escrito desde el dolor, pero también desde la responsabilidad profesional y ciudadana, el libro fue rechazado por la UNEAC para su publicación. Es necesario que el relato y la elección de las fuentes no sean solo de ustedes, Cubadebate. Se necesitan otras voces sobre un tema tan complejo y doloroso.

  • Pedro dijo:

    La revolución es un proceso en el que intervienen hombres, con diferentes niveles de instrucción o desarrollo intelectual, pueden contribuir o perjudicar con sus acciones la causa que defienden, por otra parte. También hay que situarse en contexto histórico y social, no es posible comprender la historia desde otra época sin ponerse en ontexto

    • pcarballosa dijo:

      En efecto, pero cuando los errores los cometen otros gobiernos los criticamos, y no nos ponemos en el contexto histórico ni decimos que los hombres comenten errores, todo se lo achacamos al sistema de los otros.

  • Guillermo dijo:

    Mientras que la màs alta direcciòn del paìs no se EXCUSE PUBLICAMENTE sobre los daños que causo la UMAP con nombre y apellidos de quienes la generaron la herida seguirá abierta y los comentarios y tegirversaciones de todo tipo continuarán, no se que trabajo cuesta hacerlo cuando hasta el Papa ha admitido los enormes errores de la Iglesia Católica y otras tantas instituciones y gobiernos han pedido excusa a sus ciudadanos por hechos lacerantes a los esenciales valores de los individuos.

  • Locorene dijo:

    Mire sr Javier, su análisis es muy conmovedor, pero yo tengo, 65 años y buena memoria, mi tío un joven serio y tranquilo, que pasó el servicio militar y con todo su derecho, no quiso trabajar, por las razones que quisiera, lo cual nunca he considerado ilegal, y en ningún lugar del mundo, salvó en la Inglaterra del siglo XVI y XVII con las leyes sangrienta, nadie es
    mandado a una granja a trabajar contra con su voluntad, granja donde estaban, personas con
    hechos de sangre, y otras personas buenas u malas por su conducta, yo lo recuerdo bien, pues tenía yo
    12 años y tenía que llevarle todos los domingos, si Java y era una granja de las que usted justifica su existencia. Tengo otros criterios que por respeto a usted, me reservo, esa es el mal criterio que tengo de lo que usted trata de justificar, lo escribo con sinceridad, lo publiquen o no

  • Juan Amable dijo:

    Eso del umap hace más 55 años que eso sucedió y se rectificó ese error. Ahora quieren sacarlo a la palestra ahora conque obhetuvo.hacer meyartc.chico y porque no hablas de cuando los marines amigos tuyo se orinaron encima de la cabeza del apóstol y en parque central de la zhabana.

    • Eduardo González Sarría. dijo:

      Buen artículo. Al principio de iniciarse la Escuela al Campo, estuve en Miraflores, lugar cercano a la costa norte de Camagüey y me tocó sacar boniatos en campos inundados hasta los tobillos junto a un destacamento cercano de las UMAP. Teníamos que poner a quemar sacos de yute para alejar a los mosquitos e incluso, comer dentro de los mosquiteros por la agresividad de esos bichos. Un reto que la vida nos puso delante para enfrentarlo y lo hicimos. Hoy no rechazo aquella prueba. Luego vendrían las misiones y fui tres veces a Angola. Lo que sí lamento es que aquel pensamiento de Martí empezó a ser burlado por los padres que bajo el axioma de "no quiero que mis hijos pasen por lo que yo pasé" hacían esfuerzos para obtener certificados médicos y que los hijos burlaran aquel reto. Ay de los jóvenes que se acostumbraron a no asumir sacrificios en su desarrollo: criados con "leche floja", hoy son mayoría entre los rajados, desertores y carentes de espíritu de sacrificio. En ese grupo están los que no pelean. El análisis brindado por Javier Gómez es válido pues no es hipercrítico ni apologético. Necesitamos textos como este y aprendamos que sin estridencias, se puede tocar cualquier tema sin importar que sea espinoso.

    • Lola dijo:

      Ya el tema de los marines esta gastado amigo, enfrentemos lo que nos toca enfrentar ahora y aprendamos del pasado.

  • Gabriel dijo:

    Artículos como estos van sanando heridas muy profundas y viejas negar que la revolución tuvo y tiene errores lejos de engrandecerla la debilita. Una revolución que reconoce y rectifica es una revolución moralmente incuestionable por la historia . Gracias por este excelente artículo

  • Rafael dijo:

    Considero que luego de este artículo, el Gobierno Cubano, muy específicamente las Fuerzas Armadas Revolucionarias, deben emitir unas disculpas públicas hacia toda la población cubana afectada por los maltratos físicos y psicológicos sufridos en estos campamentos de trabajo forzado llamados Unidad Militar de Apoyo a la Producción (UMAP).

  • Fonfi dijo:

    Abarcador, pero aún se nota un espíritu justificativo; a estas alturas hay que definir bien claro que fue un gran ERROR, sin mucho temor, y por eso se rectificó.
    Hay otro aspecto a precisar:
    Si alguien manifestaba su decisión de irse del País o presentaba sus documentos para emigrar, también era reclutado en edad militar sin ser homosexual o lacra social, claro era desocupado hasta que lograra viajar.

  • William dijo:

    Los que opinan lo hacen porque oyeron o alguien les contó. Yo con 19 años visité un campamento de la UMAP por una tarea del partido y salí traumatizado. Acudí a mi padre buscando respuesta a lo que vi. Primera vez que leo un artículo sobre este tema doloroso para todos, los que pasaron por ese sistema y para los que siendo revolucionarios honestos no entendían las razones. La historia hay que contarla tal y como fue. Analizar profundamente este tema nos hará más fuertes. Todos estos años hemos tenido temor de reconocer el horror y eso nos hace más débiles. Además nos evitaría caer de nuevo en esas situaciones. La revolución ha sido un cambio drástico y no hemos estado exentos de errores y extremismos. Hay que enfrentar la verdad de lo sucedido.

  • Juan Félix dijo:

    Errar es de humanos, rectificar es de sabios. Hechos como estos son disimiles en el mundo y en todo tipo de sociedades que en la medida de su avance y progreso han ido cambiando sus conceptos y comportamientos en la medida que se aprende de sus errores, no solo en nuestro pais se ha discriminado por creencias, comportamientos o convicciones, lo importante es reconocer que erramos y enmendar esos errores y la sociedad debe apoyar a aquellos que en su momento sufrieron por ello, para que resentimientos si hay mucho daño irreparable, lo importante es reflexionar y evitar nuevos errores.

  • Agustin dijo:

    La historia siempre se va a contar según el punto de vista de quién la cuente . Según pasen más años y más generaciones se contarán otras y se reconocerán cosas que ahora ni siquiera nos atrevemos a mencionar

  • El adulto dijo:

    Tenía aproximadamente 15 años y todo no fue color de Rosa, sucedió muchas injusticias, maltratos, personas que no caín bien fueron enviados, prácticamente eran campos de concentración, no me lo dijo nadie lo ví con mis propios ojos.
    Una gran injusticia.
    Sin embargo no se ha perdido perdón, disculpa.

  • Alberto Hernández Sanchez dijo:

    Cualquier intento de justificar ese error histórico y humano, es una catástrofe mayor. La Revolución Cubana, le debe un perdón a esas víctimas traumada. La causa verdadera, fue machismo y homofobia de los dirigentes de nuestro país, desde la más alta esfera. NO!

  • Yo,quien mas dijo:

    Excelente artículo,aunque solo leí la mitad en parte por vergüenza,en parte por asco. Reitero,muy buen artículo aunque sigo pensando que no existiría de no existir las reiteradas denuncias en medios digitales. Internet abre un poco los ojos,figuras públicas se anuman a contar su experiencia y la prensa cubana,tarde como siempre,da el paso. En fin,el mar

  • Dr. Crespo dijo:

    Fue Quintín uno de mis jefes mas apreciado y querido. Una parte de la persona que soy lo debo a su contribucion.
    Fui a verlo por motivos humanos a la UMAP, en su oficina conocí a Pablo Milanés.
    También él nos enseño la importancia del halago hacia las feminas, y obsequiar flores y si eran silvestres, mejor.
    Era un fuera de grupo. De lealtad cierta a Fidel y Raúl.

  • Lina dijo:

    No sólo nunca se habló del tema ,como de otros , además NUNCA se ha reconocido como el error que fue y NUNCA se pidió disculpa a los afectados !!

  • Polivio Ruiz dijo:

    En todas partes se cometen errores; en las revoluciones muchos más porque a veces la urgencia lleva a la improvisación. También, en muchas ocasiones las decisiones están en manos de personas con méritos, pero sin formación específica en el cargo que ocupan. Hay vidas dañadas y agravios acumulados... y aunque en algunos casos sea tarde, es más digno y elegante reconocer los errores y pedir disculpas.

  • Benjamin dijo:

    Ha sucedido en más de una ocasión... La urgencia o la euforia llevan a decisiones equivocadas. Muchos, algunos post mortem, merecen un acto de desagravio. También sucedió con la humillación que sufrió la llamada "escoria" cuando decidieron abandonar el país... y más recientemente, merecemos una honesta disculpa por habernos impuesto un "ordenamiento" condenado al fracaso, que socavó las esencias de nuestra justicia social. No hacemos nada con callar y permitir que los errores nos hundan y terminemos dándole el gozo de la razón al enemigo. Fidel fue un sabio "hay que cambiar lo que debe de ser cambiado"... y me refiero a las mentalidades. Más daño nos hará el miedo a la verdad y la negación de la misma.

  • Magalys dijo:

    Pues nunca, hasta donde yo sé, he visto unas disculpas públicas a todas las personas que sufrieron esas humillaciones. Hoy parece ser un buen momento para hacerlo con el respaldo del nuevo código de la familia, recientemente aprobado por el voto ciudadano.

  • Rendón dijo:

    Bueno y necesario artículo. Sin dudas fue un error, y aunque se reconoció y Fidel admitió su responsabilidad causó un daño social inmenso. Pero veo mucha gente hablando más por sus prejuicios y desde ´posiciones políticas que por conocimiento. Dos claros bandos: los que utilizan el tema para hacer campañita contraria a la Revolución, y los que lo justifican veladamente. Repito que fue un error que causó daño. Como dijo alguien, "cosas que pasan en la Revolución, que son contrarrevolucionarias". Conocí personalmente los campamentos y su funcionamiento en las, colonias del central Baraguá en Ciego de Avila. Las condiciones eran las normales de trabajo para la época, mejores que aquellas donde vivian y trabajaban las brigadas de macheteros que iban a hacer zafra al Camaguey desde otras regiones del país antes de1959. Bien que conocí eso. Pero el sólo hecho de discriminar a homosexuales o religiosos ya es una afrenta a la dignidad del hombre. Muy bueno el artículo por que ha sido utilizado este hecho para hacer propaganda contrarrevolucionaria por los mismos que nunca lo han hecho ni dicho contra el racismo sistemico de USA y otras sociedades, así como otras barbaridades históricas.

    • Ada Bernardina dijo:

      Considero su opinión adecuada y centrada en la verdad.

  • TAMARA dijo:

    Realmente fue un grave error y una página bochornosa de nuestra historia, y por lo cual nunca nadie pidió disculpas, no tuvo justificación, fuera el contexto que fuera.

  • Leandro dijo:

    Cierto que es un tema poco tratado por nuestros medios, pero no es cierto que sea la primera vez que se aborda este asunto por nuestros medios. Aconsejo leer: "La hora de las UMAP: Notas para un tema de investigación" de Rafael Hernándes publicado por la revista Temas en diciembre de 2015.

  • Odalys dijo:

    Capitulos completos y oscuros que se han vivido en éste país sería muy bueno que lo sacaran a la luz, de todas formas las familias y familiares de los que han pasado por ellos lo cuentan mejor y sin barniz. Contar las cosas como son es lo mejor que puedan hacer, ya estamos libres de espantos.

  • felix dijo:

    Muy buen artículo. En estos tiempos en que la confrontación cobra fuerza y las nuevas generaciones son mayoría, es necesario socializar muchas verdades de nuesrtro proceso, que manipuladas fuera de contexto, pueden ser dañinas y confundir a estúpidos y mal intencionados

  • Tiradentes dijo:

    La revolución cubana ha sido lo que la han dejado ser, ha tenido que sortear millones de adversidades y vicisitudes debido a la constante agresión de la que ha sido victima. Dedicarse a educar a un pueblo sumido en la ignorancia, desarrollar una salubridad inexistente para la gran mayoría de los cubanos. Las conversaciones de sobremesa sobre aquellos tiempos de nustros abuelos y padres no reflejan ese paríso y esa bonanza económica que nos quieren poner en la conciencia. No creo que otro proceso social hubiera logrado mas resultados que los alcanzados por la revolución. Tiene un costo grande la soberanía y la libertad de decidir tu destino frente a una potencia militar y económica mundial. la Revolución y Fidel pusieron a Cuba en el mapa mundial mas allá de las bondades de sus hermosas playas y ardiente sol. Y todo el proyecto humano y cultural hecho hasta nuestros días en estas dificiles condiciones es más que una disculpa, los hechos lo demustran, inclsión y humanismo. Hablemos del tema y de otros, para que no se repitan, para que no se olvide, para rectificar y que nos una. Muchos de los mencionados se integraron al proceso y lograron relevancia en nuestra vida social, política y religiosa. De disculpas no me hablen; yo también estoy esperando las del KKK por el linchamiento de personas de color, las del explosión del avión de Cubana, las de todas las intervenciones ¨humanitarias¨alrededor del mundo, las de los tiroteos en escuelas y espacios públicos donde han muerto niños. Cuando las tengan me avisan.

    • Ada Bernardina dijo:

      De acuerdo. Opino que analizar el hecho en contexto es aún oportuno, pero sin catarsis. La reivindicación de todos los derechos de las personas con características como las reprimidas en aquel momento es la mejor disculpa que la Revolución, sus dirigentes y el PUEBLO podían ofrecer a las víctimas de tan lamentable proceder.

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Javier Gómez Sánchez

Javier Gómez Sánchez

Licenciado en Medios de Comunicacion Audiovisual. Productor, Director y Guionista de Cine y Televisión. Egresado del Instituto Superior de Arte, ISA. La Habana, Cuba.

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