Hablar de las UMAP desde la Cuba de hoy

Bandera cubana. Foto: Abel Padrón Padilla/ Cubadebate.
Es un derecho y un deber conocer nuestra historia en todas sus realidades y complejidades. El silencio en torno a elementos históricos de la Revolución Cubana, siendo algunos de ellos poco mencionados y apenas explicados, ha tenido efectos muy negativos.
Sobre las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP), como de otros temas, es necesario hablar, investigar, debatir, publicar de forma esclarecedora y crítica en medios de comunicación para fomentar su conocimiento objetivo. No hacerlo permite su utilización como un mero elemento de propaganda.
Esta consiste en fomentar la idea de que se originaron como parte de una higienización social emprendida por la dirigencia revolucionaria; que duraron muchos años; o que fueron cerradas exclusivamente por la presión internacional. Los tres elementos son habitualmente presentados con superficialidad y una parcialidad alineada a las campañas contra la imagen de la Revolución Cubana.
Una mirada en contexto al momento histórico y a las circunstancias en que surgieron y existieron las UMAP, hace ver elementos que pueden aportar a un conocimiento mayor dentro el complejo proceso de la Revolución:
En 1963 se emite la ley 1129 que declaraba el Servicio Militar Obligatorio, a cumplir por todos los hombres en la edad de entre 15 y 25, durante un período de 3 años. El país había vivido las experiencias de la invasión por Playa Girón y la Crisis de Octubre, mientras la permanencia de bandas armadas operando en el Escambray y otras regiones, obligaban a la movilización de decenas de miles de hombres, mayormente milicianos.
Durante esos años, Cuba había recibido tecnología militar y armamento de la Unión Soviética y otros países del campo socialista, que exigían una cantidad de personal especializado e instalaciones cada vez mayores. Se hacía necesaria la formación de unas fuerzas armadas que pudieran asumir la defensa del país, y acumular en la población una reserva con experiencia militar. La amenaza permanente de una invasión estadounidense a Cuba obligó a la creación de un servicio militar masivo.
Se hicieron los primeros llamados y decenas de miles de hombres jóvenes fueron incorporados al servicio activo en las recientemente creadas Fuerzas Armadas Revolucionarias. Pero esto hizo enfrentarse a la realidad de que no todos los que estaban en la edad requerida eran deseables para las unidades armadas.
Una cantidad de individuos rechazables por antecedentes penales y conductas delictivas diversas, se iban acumulando llamado tras llamado, y exonerarlos de cumplir con el servicio militar tendría un efecto social poco recomendable.
La dirección de las FAR se preguntó: ¿Qué hacer con ellos?
Con este objetivo se crearon las Unidades Militares de Apoyo a la Producción, más conocidas por sus siglas UMAP, que existieron en Cuba entre 1965 y 1968. Eran unidades de trabajo concebidas para los reclutas cuyo comportamiento social era considerado “no apto” para las unidades armadas. Estaban dedicadas principalmente al corte de caña de azúcar, en campamentos ubicados en las provincias centrales. Para esas unidades se hicieron dos llamados, uno en 1966 y otro en 1967.
En esos llamados, las UMAP recibieron a otros dos tipos de reclutas: Aquellos que por motivos de su fe se negaban a portar armas o se les prefería tener apartados por prejuicios hacia la práctica religiosa, y los que eran rechazados por tener preferencias evidentemente homosexuales, con expresiones y comportamientos que transgredían el arquetipo que impone la heteronormatividad, entonces mucho más prevaleciente en el mundo que hoy.
La difícil relación de la Revolución Cubana y las comunidades religiosas, incluida la Iglesia Católica, necesitaría un análisis particular de sus muchas aristas, sin dejar fuera el vínculo de parte de las jerarquías de esta última y alguna otra denominación con los sectores más reaccionarios de la élite socioeconómica, la contrarrevolución organizada y el terrorismo durante esos primeros años.
Los hombres y mujeres que se integraron al proceso de transición hacia una sociedad socialista, lo hicieron inicialmente y durante muchos años, llevando consigo los prejuicios homofóbicos y machistas arraigados en la sociedad cubana prerrevolucionaria, tanto la republicana como la colonial, en las que ya se penalizaba, estigmatizaba, rechazaba, y despreciaba la homosexualidad en los ámbitos sociales y familiares, a la par que se le caricaturizaba mediáticamente desde mucho antes de la Revolución.
Igualmente se pensaba que el trabajo y la disciplina los harían cambiar y “reeducarse” para su reinserción en la sociedad, con una conducta que fuera considerada más ¨apropiada¨, lo que hizo que no pocos padres y madres con hijos homosexuales -que no aceptaban como tal en el seno familiar-, los presentarán para el servicio militar o apoyaban que fueran llamados a las UMAP.
En ese entonces la homosexualidad se consideraba no sólo una deformación del carácter o una enfermedad, sino que su práctica estaba penalizada en la mayor parte del mundo, incluidos los Estados Unidos, Reino Unido y otros países desarrollados.
Durante los 50, los 60, y todavía en los 70, en las ciudades estadounidenses -incluyendo Nueva York, y San Francisco, en las que años después cobraron fuerza los movimientos defensores de los derechos LGBTI-, las brigadas “anti vicio” de la policía realiza redadas en cines y zonas de socialización de hombres homosexuales, imponiendo arrestos y multas a los que eran detenidos.
En Cuba, si se estaba en el rango de edad, un episodio policial de este tipo con implicaciones de expulsión laboral por conducta social “inapropiada” si llegaba a trascender, podía terminar en un llamado al Servicio Militar, que en ese caso se haría en las UMAP.
Varios artistas homosexuales, que luego llegaron a ser personalidades destacadas de la cultura cubana y que vivieron directa o indirectamente la experiencia de las UMAP, recuerdan esa época como de incertidumbre y temor personal.
El pintor Raúl Martínez, quien fuera pareja del dramaturgo Abelardo Estorino, y que en 1995 recibiera el primer otorgamiento del Premio Nacional de Artes Plásticas, lo recuerda en su autobiografía Yo, Publio:
Así fue que muchos amigos míos, -homosexuales o no- fueron enviados a los campamentos. También figuras conocidas de la Nueva Trova, escritores en ciernes y teatristas. Entre nosotros se desató una ola de miedo al saber que también la policía -especialmente en Coppelia- hacía redadas o se llevaba preso a cualquiera que se destacara por su vestimenta o sus gestos. (…)
Recuerdo con qué temor tomaba café en la parada de la guagua, mirando a un lado y a otro para huir si algo pasaba. Cuando me veía obligado a pararme ahí mismo, al salir de Radiocentro o del Habana Libre, rezaba porque llegara la guagua lo más rápido posible. (…)
Sabía que, en los cines, gente dedicada a esta misión se sentaba al lado de cualquiera de nosotros y lo provocaba; al responder, lo llevaban a la estación de policía. Un intelectual fue sorprendido in fraganti en el baño de 12 y 23. Yo no tenía esta costumbre, que sí disfrutaban algunos de mis amigos, pero, ¿y si me ponían un cebo en la casa? Desconfiaba de cualquiera que me demostrara interés en venir a oír música o a ver mis pinturas. (1)
También podía ocurrir una separación del puesto de trabajo, por ser considerado desafecto a la Revolución, como se veía prejuiciadamente a homosexuales y religiosos, incluso a aquellos que compartían el ideal revolucionario y se sentían identificados con su proceso. Perder el vínculo laboral, estando en el rango de edad, significaba el llamado a cumplir con el Servicio.
Al tratarse de un reclutamiento obligatorio, con un tipo de trabajo al que no estaban habituados, lejos de sus provincias y familias, comenzó a verse como una especie de internamiento en campos de trabajo forzado. Por demás, las pretensiones “educativas”, basadas en el desconocimiento de la época sobre la sexualidad, fueron un completo fracaso.
La experiencia en las UMAP fue sin dudas traumática para muchas personas. Una etapa amarga en la vida de varios músicos, artistas teatrales y otros creadores jóvenes, así como practicantes religiosos.
El pastor Raúl Suárez, quien por aquel entonces ejercía en la Iglesia Bautista de Colón, en Matanzas y que años más tarde, en 1987, fundara el Centro Memorial Martin Luther King Jr, siendo luego diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, dejó testimonio –posiblemente uno de los más profundos y reflexivos que puedan consultarse- de su experiencia en las UMAP en su autobiografía titulada Cuando pasares por las aguas, describiendo su reclutamiento en una de estas unidades durante nueve meses, entre 1966 y 1967, en los que, junto a las labores agrícolas, fue designado cocinero y más tarde como maestro:
Durante los primeros días nos enseñaron los rudimentos de la disciplina militar: las marchas, el saludo, la formación y los permisos reglamentarios. Terminada la preparación, comenzamos a trabajar en la limpia de cañaverales, con guatacas y machetes. (…)
Cocinaba para unas veinticinco personas, trataba con los jefes que atendían cuatro compañías. Una, la 4, estaba integrada totalmente por hombres homosexuales. Al principio, convivíamos juntos; pero por la protesta de algunos “hombres”, nos separaron.
Otra, creo que la 2, la formaban ex presos por delitos comunes. Los religiosos estábamos unidos con los santeros, los “vagos” y los considerados “flojos”, pero que no se percibían como homosexuales. En otras palabras, a la UMAP estábamos asignados los no aptos políticamente para el Servicio Militar Obligatorio, las “lacras sociales”. (…)
Casi sin darme cuenta surgió mi primer diálogo cristiano-marxista, para el que no estaba preparado por completo; los oficiales se dieron cuenta que de que yo no era una “lacra social”, sino un pastor evangélico.
A pesar de que estas labores absorbían casi todo mi tiempo, sentía una angustia tremenda: cada domingo extrañaba la comunión de la iglesia; pensar en mi familia me desgarraba. Muchas veces alejado de la jefatura, escondido en un monte cercano, me tiraba al suelo a orar con grandes sollozos. La autocompasión me amenazaba como un buitre a su víctima. Recordaba al apóstol Pablo cuando hablaba del aguijón de la carne.
Hoy puedo reflexionar sobre el significado de esta experiencia en mi vida cristiana y mi práctica pastoral. Creo que la UMAP fue un error, al margen de las intenciones que la animaron. Si se concibió como algo similar al Ejército Juvenil del Trabajo (EJT), es evidente que los métodos de selección y su propia experiencia demostraron todo lo contrario. Además del sufrimiento causado a quienes pasamos por ella -incluyendo a los propios oficiales que nos dirigían-, ofreció una imagen en el país, y también fuera, que contrastaba sensiblemente con el sentido humanista de la obra revolucionaria.
No por azar ha sido un hecho utilizado por los enemigos en un documental (2) que recorrió el mundo durante los años 80, concebido de manera alevosa para restarle apoyo a la Revolución en sectores de la izquierda europea y norteamericana apelando al ya sensible tema del machismo y la homofobia.
Por otro lado, la UMAP creó traumas y resentimientos que algunos no lograron superar nunca. Una especie de raíz de amargura quedó atrapada en la psiquis de muchos hermanos y hermanas.
Cuando se iniciaron los pasos oficiales a favor de la comprensión y la apertura hacia la religión, los creyentes y las iglesias, no tuvo siempre la complacencia de los dirigentes de estas últimas. En honor a la justicia, no sólo por razones de la experiencia en la UMAP, pero el hecho, indudablemente, influyó en estas actitudes.
A pesar de todo, la UMAP no amargó mi vida ni me dejó resentimientos. (…) Vivir en el puesto de mando o la jefatura de un batallón del Ejército; cocinar para los oficiales; dormir bajo el mismo techo; escuchar sus historias familiares y de luchas en la Sierra Maestra; hacerles cocimientos cuando estaban enfermos, constituyeron experiencias que cambiaron de manera radical mi manera de percibir a los revolucionarios marxistas.
Conocimos hombres que combatieron en la Sierra y en el Llano que no escondían sus preocupaciones y aun sus rechazos a la UMAP. Tuve el privilegio de convivir con auténticos comunistas, un desafío ético y ciudadano a mi manera de entender y vivir la fe cristiana. No debo pasar por alto la honestidad y transparencia de Quintín Pino Machado, el hombre que, según Silvio Rodríguez (3), ofreció una visión real de la UMAP a Fidel y Raúl Castro, gracias a la cual esta institución desapareció. (4)
Numerosas quejas ante la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), preocupaciones expresadas directamente a líderes de la Revolución por diversos intelectuales y artistas, así como por figuras extranjeras, promovieron una reflexión sobre la función y la existencia misma de las UMAP.
A esto se sumó internamente el criterio negativo que en reuniones de análisis sobre este tema expresaban altos oficiales y cargos de dirección del MINFAR, junto al resultado de una investigación ordenada por la Dirección Política de la institución armada, con entrevistas a reclutas y oficiales por parte de psicólogos y otros especialistas. A dos años de su funcionamiento, las UMAP acumulaban ya un fuerte cuestionamiento dentro de la dirección misma de la Revolución.
En 1967 fue designado para su jefatura el entonces capitán Quintín Pino Machado, quien había sido combatiente de la clandestinidad y embajador en varios países, con experiencia de trabajo político y cultural en las FAR, con la orden expresa de Fidel de acometer su proceso de desmantelamiento. Progresivamente sus reclutas fueron dados de baja de forma anticipada (como fue el caso de Raúl Suárez) o reasignados a unidades comunes.
En 1968, con sólo tres años y dos llamados de reclutas, las UMAP fueron oficialmente disueltas por orden del entonces Ministro de las FAR Raúl Castro, y se buscaron otras alternativas para el personal que no fuera considerado admisible para funciones armadas.
Posteriormente fue creada la Columna Juvenil del Centenario –que fuera objeto de inspiración para una de las canciones más emblemáticas del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC-, y más tarde el Ejército Juvenil del Trabajo, ambos con concepciones radicalmente distintas a las UMAP y que recuperaban el sentido original de crear unidades en las que -sin dejar de recibir entrenamiento armado-, el servicio militar estuviera dedicado principalmente al trabajo productivo para evitar el impacto que generaba en la fuerza de trabajo agrícola del país el llamado de miles de jóvenes de zonas rurales.
Por su carácter erróneo dentro del proceso revolucionario, en lugar de hacer énfasis en su rectificación, las UMAP se convirtieron en un tema tabú, carente de abordaje público por la propia dirigencia revolucionaria que las superó; motivador de evasivas o silencios incómodos ante la interpelación para las posteriores generaciones de militancia en la Revolución, con una bibliografía y material audiovisual casi inexistente desde el terreno revolucionario. Un vacío que a la larga demostró ser un error mayor aún.
Al preguntarle sobre este tema, durante la entrevista que dio lugar en 2006 al libro Cien horas con Fidel, el líder histórico de la Revolución respondió al periodista Ignacio Ramonet:
“Nosotros, por aquellos primeros años, nos vimos obligados a una movilización casi total del país, ante los riesgos que teníamos (…) Entonces nos encontramos con tres problemas: hacía falta un nivel escolar para prestar servicio en las Fuerzas Armadas (…)
Segundo, había algunos grupos religiosos que, por principio o por doctrina, no aceptan la bandera o no aceptan las armas. Eso a veces lo tomaba alguna gente como pretexto para crítica u hostilidad [contra los religiosos].
Tercero, estaba la situación de los homosexuales. (…) en esta etapa de que estamos hablando, el elemento machista estaba muy presente, y había ideas generalizadas relacionadas con la presencia de los homosexuales en las unidades militares.
Estos tres factores determinaron que, al principio, no se les llamaba a las unidades militares; pero después aquello se convertía en una especie de factor de irritación, incluso algunos usaban el argumento para criticar aún más a los homosexuales. (…) Con aquellas tres categorías se crearon las llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), donde iban de las tres categorías de gente: los que por su bajo nivel de estudios no podían manejar aquellas armas, o personas que por su fe religiosa eran objetores de conciencia, o varones en condiciones físicas adecuadas que eran homosexuales. Eso es una realidad, fue lo que ocurrió. (…)
Es decir, no afectaba sólo a la categoría de homosexuales, pero ciertamente sí a una parte de ellos, no a todos, a los que eran llamados al servicio militar obligatorio, porque era una obligación en la que estaba participando todo el mundo. (…)
Con relación a los homosexuales había prejuicios fuertes. Yo ahora no voy a defenderme de esas cosas, la parte de responsabilidad que me corresponda la asumo. Ciertamente yo tenía otros conceptos con relación a ese problema.
Yo tenía opiniones, y más bien me oponía y me habría opuesto siempre a cualquier abuso, a cualquier discriminación, porque en aquella sociedad había muchos prejuicios. Sufrimientos de familias. Ciertamente los homosexuales eran víctimas de discriminación, En otros lugares mucho más que aquí, pero sí eran, en Cuba, víctimas de discriminación, afortunadamente, una población mucho más culta, más preparada ha ido superando esos prejuicios.
Debo decirle, además, que había —y hay— destacadísimas personalidades de la cultura, de la literatura, gente famosa, orgullo de este país, que eran y son homosexuales, y han gozado y gozan de mucha consideración y mucho respeto en nuestro país. Así que no hay que pensar en sentimientos generalizados.
En los sectores más cultos y más preparados había menos prejuicios contra los homosexuales. En los sectores con mucha incultura —un país en aquel tiempo de un 30 por ciento de analfabetismo— eran fuertes los prejuicios contra los homosexuales, y en los semianalfabetos también y hasta en mucha gente que pueden ser profesionales.
Eso era una verdad en nuestra sociedad. (…) La discriminación contra los homosexuales ya es un problema bastante superado. La adquisición de una cultura general integral, el pueblo que tenemos hoy… No le voy a decir que no haya machismo, pero ya no como el de aquella cultura nuestra en que era muy fuerte. Con el transcurso de los años, se fue tomando conciencia de todo aquello y se fueron superando aquellos problemas y esos prejuicios fueron disminuyendo. Pero también no se crea que fue fácil.”(5)
Los aspectos lamentables de las UMAP no pertenecen a las esencias de nuestra Revolución, sino a las complejidades de su proceso. Lo esencialmente revolucionario fue cuestionárselo, rectificarlo y superarlo.
La significación de este y otros episodios históricos, ocurridos por prejuicios sociales, políticos e ideológicos, quedaron sintetizados en boca del personaje de David, protagonista del filme Fresa y Chocolate, dirigido por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, basado en la obra literaria El lobo, el bosque y el hombre nuevo de Senel Paz, cuando responde a Diego: “Son las partes de la revolución que no son la Revolución… Estoy seguro de que algún día habrá más comprensión para todo el mundo, si no, no sería esto una revolución”.
Notas
Guillermo Tell-
Martínez, Raúl. Yo, Publio. Letras Cubanas, 2007. p. 394, 395, 406.
Guillermo Tell -
Probablemente Raúl Suárez se refiera al documental Conducta impropia, realizado en 1984 por Néstor Almendros y Orlando Jiménez-Leal.
Guillermo Tell -
Entrevista a Silvio Rodríguez en el libro Laberintos de la utopía. Entrevistas a fondo a 40 años de la Revolución Cubana, publicado en Argentina en 1999.
Guillermo Tell -
Suárez, Raúl. Cuando pasares por las aguas. Editorial Caminos. 2007. p.153
Guillermo Tell -
Ramonet, Ignacio. Cien horas con Fidel. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado. 2006. p. 106
Guillermo Tell


Buen artículo:
"Los aspectos lamentables de las UMAP no pertenecen a las esencias de nuestra Revolución, sino a las complejidades de su proceso. Lo esencialmente revolucionario fue cuestionárselo, rectificarlo y superarlo".
Me gustaría saber cuántos cubanos fueron a las UMAP, qué porciento representó del Servicio Militar en ese momento y qué porciento de la población total?
Si tu fueras parte de los números esos no cuestionarías su magnitud.
Felicidades Cubadebate: Dos artículos han marcado la posición revolucionaria de reconocer errores cometidos: Este sobre las UMAP y otro muy reciente sobre el llamado Quinquenio Gris; dos temas que hasta la fecha eran tabúes en nuestros medios.
Nos hicieron y todavía hacen mucho daño los extremos y ya sabemos lo que hay detrás de esos extremos
Estimado periodista. Tengo la edad de la revolución, 63 años y es la primera vez después que he leído en redes sociales del tema y sobre todo después que falleció Pablito donde estuvo junto a Silvio y otros artistas que se comenta este tema tan espeluznante y discriminatorio. Es cierto que en esa época había mucho machismo pero también ha existido en lo largo de la historia mucha discriminación a quien piensa diferente. Considero que debemos seguir trabajando para que esas cosas no ocurran. Cada quien tiene derecho a pensar y actuar como lo dicte su conciencia y hay que saber respetar esos derechos. Gracias por su articulo.
Gracias x este trabajo. Necesario. Hace rato vengo siguiendo a este autor. Jovem, con los pies en la tierra y una mirada objetiva y util en defensa de una Cuba cubana.
Gracias+
PD: a lo que paso antes del 1959 yo lo llamaría seudorepublica
Buena introduccion al tema. Ya me estoy descargando el documental. El libro de Rul Suarez no lo encuentro en pdf, si alguien lo puede compartir... se agradece.
Gracias x introducir el tema y compilar y proponer info complementaria (libros + documental + entrevista).
Seguire leyendo a este autor.
Realmente si conocía de ese gran error que fue la umap ,leí hace un tiempo ya un libro que escribió una persona que fue incluida en ese gran error ,un religioso donde describe todo lo que paso ahora no recuerdo el título del libro y por lo que escribe era terrible esa etapa ,me alegra que la prensa este publicando ese tipo de acontecimientos que no se tocaban .
Excelente comienzo para un conflicto que, por haber sido evadido durante años en su total dimensión, se ha prestado a las más diversas interpretaciones con puntos favorables para las campañas contrarrevolucionarias. Ellos escribieron y filmaron a su antojo mientras nosotros convertíamos el asunto en algo “difícil de tratar” a causa del innegable trasfondo humano implícito en él. Sigue pasando con otros temas complejos, aprovechados por la manipulación de los otros, y que necesitan de las mangas remangadas (desprejuiciadas y objetivas) de nuestros periodistas, historiadores, escritores y artistas.
Rolando Pérez Betancourt
Y a usted solo le preocupa la manipulacion de los enemigos y no el daño humano y social tan grande causado
Cruda realidad de la época. Además, no debemos olvidar la "carta de presentación" de las entidades religiosas, en amplia mayoría, en contra de la Revolución. ¿Un Solo ejemplo? Operación Peter Pan.
Con el país amenazado, acosado, difamado y perseguido, pienso que superamos ¡Bastante Bien! el reto y no se propició el baño de sangre interno que perseguían desde Washington para justificar una intervención militar que pusiera fin a la Revolución. Esas pretensiones imperiales permanecen intactas aún.
Soy de aquella época. Trabajé con un homosexual y era muy apreciado por su capacidad. Fue muy reconocido. Nadie tenía en cuenta su homosexualidad. Es cierto que algunos homosexuales hacían grupos en los alrededores de la Rampa y hacían alardes de su tendencia, los vi depravados. Ya hoy no es así. Por otras razones fui discriminado, no por la Revolucion, sinónimo por personas con algunas responsabilidades, pero los tiré a... Sí a eso mismo.
A mi entender el propósito de la UMAP de desvirtuó por la falta de cultura y preparación de quienes tuvieron la responsabilidad de ejecutar lo que se pretendía. Hubo personas brutas al frente de las unidades y de las compañías, pelotones, etcétera. Son los verdaderos causantes de lo que allí ocurrió. Ahora los resentidos toman eso de pretexto para atacar a la Revolución, pero se vacunaron y posiblemente salvaron la vida, pero les falta honor para agradecer.
En fin. La UMAP se torció, fue fatal y la Revolución, como siempre, pagó.
¡ Patria o Muerte!
¡Venceremos!
"Guajiro": es la segunda vez en un par de días que ud. utiliza la vacunación cubana como vulgar chantaje contra quienes piensan diferente. Al parecer su mentalidad es quien se vacunó con Soberana y/o Abdala tiene que agachar la cabeza y aceptar todo lo que venga "de arriba", durante el resto de su vida.
Pues sepa que esta equivocado, porque la vacunación es un derecho de todos, independientemente de sus preferencias y afiliaciones políticas, religiosas, sexuales y culturales.
Su postura, que ya ha sido criticada por otros foristas, es repugnante y mezquina, basada en un toma y daca de conveniencias ideológicas que no valora la vida humana per se, sino sólo su utilidad como soporte de un proyecto político.
Humanícese.... o no envíe más comentarios como esos, dignos de haber sido escritos por el Dr. Goebbels.
Saludos.
Tranquilo....Las personas como "Guajiro" también son necesarias porque si hay luz es porque también hay sombras. ¿O no?
Agradecer dice ud?..pero agradecer que?
Todos los países vacunaron gratis a sus ciudadanos, es una obligación de los gobernantes con sus ciudadanos
Me pregunto. Qué tiene que ver vacunación con la UMAP. ?
Los derechos ciudadanos son para todos. Si hubo exclusión estuvo mal. Si hay que pedir disculpas que se haga. Un error rectificado por el proceso revolucionario que pierde mucho cuando no limpia adecuadamente la casa. Enfrentar el problema sin justificaciones es lo mejor para la unidad nacional
¿Depravado un homosexual por "manifestar su tendencia"?
¿Depravado un heterosexual masculino por acosar con "piropos" públicamente a mujeres?
Ud. afirma tranquilamente que: "....lo que quiero para mi no lo quiero para los otros ...
Gracias por tan buen artículo pero se hace necesario aún el esclarecimiento en los programas de televisión porque muchos no tienen acceso a las tecnologías
tengo entendido que el celia sánchez tuvo un papel determinante para que esta injusticia terminara...
Ño al fin!!!
Es algo que necesariamente forma parte de nuestra historia, de nuestra superación y de lo que debemos aprender. No somos perfectos, los dirigentes no son perfectos y se equivocan y su valor está en reconocer la equivocación.
Y lo mejor de todo en hacerlo público y narrarlo desde la verdad histórica para evitar que otros lo barren desde el aprovechamiento político.
Excelente artículo.
Hacen falta más así de otros temas tabú en nuestro país.
En el escrito no se hace, como sería pertinente, algunas entrevistas a personas que dirigieron ese proceso.
No se ha pedido perdón por tales excesos por parte concretamente del Gobierno.
En las UMAP fueron llamado muchos que ni eran homosexuales ni vagos ni contrarrevolucionarios: sencillamente críticos...
Más que el gran error de la creación de la UMAP,fue el sufrimiento causado a miles y miles de jóvenes y sus familias.Dolor que en muchos casos jamás se curó.Tal es el caso de Pablo Milnés,que siempre creí que había ido al UMAP,por homosexual,pues siempre creímos que los que allí estaban todos eran de esa condición.Al menos yo lo vi en mi juventud,como los caragaban en camiones a cualquier hora,solo por el hecho de tenr el pelo largo y vestirse algo raros,y ni hablar de los homosexuales
En esos años está estudiando en un tecnológico y participábamos en las zafras como macheteros . En una ocacion caímos en un area donde había una unidad de la UMAP. Practicante nos parecíamos mucho en condiciones de trabajo, era la misma caña, mocha, guantevy lima. La misma norma 160 @ , ellos al terminar la tarea del día regresaban en fila y nosotros regados . Nunca vi alambre de púas, no vi golpes, ni nada abusivo, incluso su campamento tenía mejores condiciones q el nuestro. Si había homosexuales .n
Importante que el tema siga discutiéndose y, sobre todo, esclareciéndose desde el poder político. Hay una interesante literatura sobre el asunto. No pocos estudiosos de las políticas culturales han valorado ese acontecer desde diferentes ángulos y el tema es recurrente en la historia de la revolución. Pero, no hay una valoración crítica ni argumentos convincentes por parte de los que orquestaron la UMAP. Esta no fue un suceso aislado, hay que profundizar en los procesos culturales de la época y en las conductas asumidas por los decisores. Las consecuencias aún se sienten aunque las políticas hayan cambiado, para suerte de todos.
Excelente, los errores hay q tenerlos siempre a la vista para no cometerlos nuevamente y mas con implicaciones sociales tan graves, la verdad historica se enmienda descubriendola y enfrentandola, no ocultandola para q sea enarbolada como bandera por el enemigo, hace mas daño el secretismo y ocultismo de problemas y errores q su exposicion y analisis, todavia eso no se acaba de aprender aqui y esa es el arma principañ del enemigo para sembrar la incertidumbre
Les recomiendo el libro Dios no entra en mi oficina, autor Alberto Gonzalez Muños, el libro esta en internet, el fue miembro de las UMAP, trata muy bien y esclaresedor ese tema
Fue un gran error de la Revolución Cubana, que ha quedado corregido por el actual Código de la Familia, unos de los más avanzados del mundo, sino el más.
Hacer una crítica de los errores del pasado no debilita a Cuba, la fortalece.
Es una gran pena que siendo abanderados en casi todo no vieron a tiempo para corregir tamaño error.
Saludos desde España
Rodolfo Crespo
rodohc21@gmail.com
En realidad, por lo menos en Guantánamo, la recogida - que no llamado- se hizo el domingo 9 de noviembre de 1965: se fue a citar (con carácter inmediato) cada quien a sus casas en horas de la madrugada y los montaron en camiones parqueados a lo largo de la calle Pedro A Pérez sin tener la menor idea de a dónde los llevaba, tan solo que iban para la umap, sin que se supiera a derechas de que se trataba. Tuve 5 amigos, católicos todos, que terminaron allí y tengo sus testimonios: personas serias y de raigal fe cristiana, incapaces de odios o rencores. Las cosas no fueron iguales en todos los campamentos, pero en algunos fueron muy duras, acaso brutales.
Lo trágico de todo esto es que se viene a hablar de este asunto más de medio siglo después: ni siquiera se dio noticia alguna de un encuentro celebrado en Camagüey hace pocos años, con la presencia de algunos intelectuales cubanos que han estado siempre en Cuba.
Intentar justificar las umap ahora es quizás un insulto a quienes la sufrieron. Lo único que tendría sentido es un análisis crítico profundo y honesto del hecho, lo cual significa que a cada quien de los que tomaron la decisión le toque el juicio que merecen, nada más, nada menos.
Creo que es un buen artículo aunque incompleto porque aunque explicado inicialmente, que no era solo para homosexuales, algo esencial no se aborda. El régimen carcelario que imperaba en tales campamentos y lo que se podía hacer con los que eran sorprendidos en el acto de la fuga. Estos temas escabrosos hay que enfrentarlos con valentía si pena de facilitarlos a otros para que hagan la propaganda que quieran.
Es justo disparar a quienes brincan un muro como el de Berlín o a quienes ilegalmente abandonan su país?
Gracias al periodista por este articulo. Solo discrepo en cierto tono de justificar lo injustificable. Falta una disculpa publica con los perjudicados y una critica a los que diseñaron la UMAP.
Considero muy positivo el tratamiento público de este tema tanto tiempo ignorado y silenciado por los medios nacionales. Alguien llamo una vez a las UMAP como el hijo bastardo de la Revolución. No obstante el articulo adolece de algunos errores e inexactitudes que es conveniente aclarar.
En primer lugar, los dos llamados fueron en octubre de 1965 y en junio de 1966, después no hubo mas, aunque entre los dos y posteriores al segundo se fueron incrementando las filas con personal sancionado mientras cumplía el Servicio Militar y con jóvenes expulsados del sistema nacional de becas.
En segundo lugar, no solo homosexuales y religiosos fueron los reclutados, como creen muchos y se hace eco el articulo. También, y no pocos, jóvenes no integrados al proceso, otros que no se ajustaban al parámetro oficial de lo que debían ser los jóvenes de la nueva sociedad, como melenudos y seguidores del rock y el pop anglosajón, y no menos importante otros que no pasaron el escrutinio de las comisiones municipales de reclutamiento que incorporaban el criterio local y hasta personal de sus miembros. También jóvenes que no trabajaban, que habían tenido problemas de conducta en su infancia y temprana adolescencia o que habían sido condenados por delitos en su juventud.
En tercer lugar, me parece muy inexacta la afirmación de que "no pocos padres" vieron con buenos ojos, o solicitaron, el reclutamiento de sus hijos. El autor no tiene idea de lo que significaba estar en las UMAP, era un estigma que los situaba en lo mas bajo en la escala social, cosa esta que siguió gravitando sobre ellos a lo largo de los años, por lo que aun hoy muchos de los sobrevivientes de esa experiencia evitan reconocer o referirse a esa etapa de sus vidas.
En cuarto lugar, no solo fueron reclutados jóvenes en edad militar, también lo fueron personas con hasta mas de 40 años de edad, algunos de ellos prestigiosos intelectuales y artistas de los que puedo citar algunos nombres muy importantes, lo que me abstengo de hacer. Estas personas con mas de 27 años fueron los primeros en ser licenciados en el primer semestre de 1967, cuando ya se tenía conciencia del gran error que fue la creación de estas Unidades.
En 1967 comenzó el proceso de mejoramiento y desactivación de estas unidades con medidas como la ya citada de licenciar a los mayores de 27 años, se recortaron las cercas perimetrales de 3 metros con guarderas, se retiró la custodia de los campamentos por parte de soldados activos, se iniciaron los pases dominicales y se eliminaron los cabos UMAP que habían sido escogidos entre los soldados UMAP del primer llamado para dirigir las escuadras de los pelotones.
Sobre este temas se han escrito en Cuba y fuera de ella muchos artículos y libros, unos con mas aciertos que otros, pero todos con contribuciones a ser tenidas en cuenta para esclarecer esta etapa que tantas heridas no cerradas ha dejado en quienes se vieron involucrados en contra de su voluntad. Entre estos últimos también incluyo a personal de las FAR, muchos de ellos antiguos combatientes del Ejercito Rebelde, que por su procedencia campesina no estaba preparados para la tarea que se les encomendó. Sobre el tema recomiendo el libro "Memorias del ciervo herido" de Félix Luis Viera, publicado por una editorial de Puerto Rico y que fue presentado en una de las Ferias del libro de La Habana. Viera, hoy radicado en la Florida, fue miembro de la Uneac con algunos libros con el Premio de la Crítica, y reclutado el 18 de junio de 1966 para integrar las UMAP.
El 30 de junio de 1966 terminó la historia activa de estas unidades. Esa tarde todos los integrantes del batallón que radicaba al este del río Los Perros en Ciego de Avila fueron oficialmente licenciados y se les entregó la documentación que debía ser entregada en los comités militares de su localidad. En un emotivo discurso el político de batallón se refirió al aporte fundamental de estos hombres a las labores agrícolas y de zafra entre 1965 y 1968 en el Camagüey que entonces incluía a Ciego de Avila. Terminó diciendo que algún día se sabría de su sacrificio y que este sería justamente valorado y reconocido. Por 54 años he esperado que esto sucediera y hoy me pregunto si ese momento al fin ha llegado, no por mi, sino por todos aquellos que en algún momento integraron sus filas y que resultaron marcados para toda su vida, pero sobre todo por los que no han sobrevivido para ver ese momento.
No se si este comentario será publicado, es respetuoso, no ofende a nadie, no es difamatorio ni atenta contra la dignidad de nadie y se atiene a la verdad, el único requisito al que no se ajusta es el de la brevedad, pero cosas tan serias como este tema me obligaron a extenderme para no ser superficial. En caso de que no se considere su publicación me gustaría que se hiciera llegar al autor y poder contactar con el para darle mi testimonio personal sobre mi experiencia, ustedes tienen mi correo y pueden disponer de el. Gracias por su atención.
Muy buen complementario artículo. Es evidente su conocimiento sobre el tema
Es un tema para investigadores y para que se pida disculpa oficialmente
Gracias Francisco, hablo con conocimiento de causa, fui uno de los reclutados el 18 de junio de 1966, con 17 años y estudiaba en el Pre de Santa Clara.
Reconocí el valor de escribir este artículo, por tratar un tema del cual no se habla en los manuales actuales de la histotia nacional y sugerí que se escribiera también sobre el destierro forzoso de villareños para fundar tres comunidades rurales en Pinar del Río, pero al parecer no gustó el comentario y la censura no lo publicó. Pero no importa, algún día se hablará y se reescribirá la historia tal y como es y todos estos temas serán publicados.
Pasen buena tarde
Me gusta leer los comentarios de los foristas. He visto el suyo y me alegra tanto que le hayan publicado! El mio planteaba lo mismo pero no corrí con la misma suerte. Ojalá y este lo publiquen y usted lo lea!
Imperdonable Cubadebate que censures comentarios hechos desde el respeto. Al menos se que el censor lo lee!
Recientemente uno de los más destacados intelectuales cubanos , Miguel Barnet , dijo que Fidel se habia culpado y eso no era justo .
Es cierto que en esa etapa la discrimación era incluso hacia dentro de las propias familias , tengoamigos que fueron rechazados por sus padres , tanto como la discrimación racial .. los padres decian ..no soy racista porque tengo tal o más cual amigo negro ,sin embargo si un hijo se enamoraba de un negro ..ardia Troya
El error está en el silencio , errores hubos muchos, estamos hablando de una época llena de prejuicios ..pero lo que más daño hizo fue no hablarlo en la medida necesaria , los silencios no traen olvidos sino que no deja salir las verdades y con ello no sanan las heridas que la sociedad tienen , aunque hoy estén superadas no totalmente pero si legalmente
Excelente artículo, felicito a su autor y a Cubadebate.
"Sobre las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP), como de otros temas, es necesario hablar, investigar, debatir, publicar de forma esclarecedora y crítica en medios de comunicación para fomentar su conocimiento objetivo. No hacerlo permite su utilización como un mero elemento de propaganda"
Interesante y esclarecedor artículo, la UMAP ha sido unas de las tantas puntas de lanza del enemigo a nuestra Revolución, yo sabía de su existencia a través de la entrevistas que leí de Pablo Milanes, de nadie mas, las circunstancias que propiciaron su creación aqui se exponen, por lo que leo se les fué la mano a los que estaban al frente de ellas, muchas cosas pasaron en ellas y ese fue un error no estar al tanto de lo que allí sucedió en la entrevista de Ramonet a Fidel el se hace responsable de lo que allí pasó
"Con relación a los homosexuales había prejuicios fuertes. Yo ahora no voy a defenderme de esas cosas, la parte de responsabilidad que me corresponda la asumo. Ciertamente yo tenía otros conceptos con relación a ese problema"; pienso que una disculpa pública bastaba, pero se dejó así y los que pasaron esos vejamenes tienen las cicatrices ardiendo, peor aún porque eran jóvenes y no se lo merecían, fué un momento duro de la Revolución, y cuando se dieron cuenta del error se rectificó, pero no basta, la Revolución esta pagando una cuota muy alta por ello.
Aún después de la UMAP continuaron los perjuicios contra homosexuales y religiosos. Recuerdo como la juventud metía sus tánganas frente a las iglesias en los días y horas de culto, molestando los servicios religiosos. No me lo contaron, lo viví cuando era un niño y no se me olvida. De eso también hay que hablar. Recuerdo como los botaban del trabajo por profesar su fe. Recuerdo como muchos aprovecharon los incidentes de la embajada del Perú, en 1980 y se convirtieron en "marielitos" sin nunca haberlo deseado y empujados por las circunstancias. Entre ellos, amigos de la infancia, que se han arraigado en otros países y son hombres y mujeres de bien, pero que nunca olvidan a Cuba ni a los que aquí quedamos. Como tampoco olvidan lo que los empujó a marcharse. De eso, también hay que hablar, sin tabúes. La Historia puede tener varias versiones, según quien la cuente, pero al final, prevalece la verdad.
Yo agregaría que fue un error creer que movilizando de forma obligatoria se crea un ejercito.
Y la misma muestra es que Fidel y el pequeño grupo con que empezó el ejército, triunfaron.
Otro ejemplo clásico fueron los vietnamitas ,vencieron por su verdadera convicción de lograr libertar a su país.
Los verdaderos soldados son aquellos que creen en la causa porque luchan.