Cuba, la otra Usaid y la cultura del internacionalismo

La cultura internacionalista forma parte de la identidad nacional cubana. Foto: Tomada del Partido Comunista de Cuba.
El anuncio emitido el pasado 18 de octubre de que la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), luego del paso del huracán Ian, realizará un donativo de ayuda humanitaria valorado en dos millones de dólares a través de la Cruz Roja Internacional, generó de inmediato una algarabía mediática y la emisión de un cúmulo de opiniones en las diversas redes digitales.
Los titulares de los diferentes medios de prensa internacionales transitaron por el abanico de posturas posibles desde la perspectiva “Gobierno estadounidense envía…”, hasta el “Gobierno cubano acepta…”, según el interés de dónde hacer el énfasis.
Con claridad, algunos pusieron a circular el cálculo de la insignificante cifra en comparación con las pérdidas que cada año la economía cubana sufre por el bloqueo; matiz que hace ver el ofrecimiento como un acto de cinismo, y que la mayoría de los principales medios de prensa internacionales prefirieron no mencionar.
No faltaron quienes, acostumbrados a apostar a “ganar o ganar”, dijeron que la aceptación del donativo consistía en una humillación del Gobierno cubano ante el estadounidense. Son los mismos que, de no haberlo aceptado, hubiesen acusado de soberbia a la parte cubana.
Flotó en el aire la pregunta, movida en redes y formulada en alguna conferencia de prensa, sobre por qué el Gobierno cubano, que en otras ocasiones ha combatido y denunciado proyectos con financiamiento de la Usaid, ahora acepta una cantidad de dinero proveniente de esa misma entidad. La respuesta es muy simple: ahora, por primera vez en mucho tiempo, la Usaid –cuyas siglas hacen un juego de palabras con aid, que en español significa ayuda– realiza en Cuba el verdadero papel que debería tener, como lo practican otras agencias de colaboración internacional.
Los programas de becas y proyectos de distinto tipo, que en algún momento han sido enfrentados, no constituyen asistencia ni ayuda alguna, sino actos de injerencia para la subversión y el cambio de régimen.
Valdría recordar el programa de becas World Learning de cursos de verano para la formación de líderes de cambio político orientada a jóvenes en edad preuniversitaria, entre 16 y 18 años, cuyas intenciones fueron expuestas en un ciclo de denuncias en los medios y centros escolares cubanos en 2016.
Pero desde mucho antes, la Usaid operaba en Cuba. Solo del año 1998 al 1999, entregó a grupos opositores cubanos más de seis millones de dólares en forma de equipamiento de informática, comunicación, grabación de audiovisuales, publicaciones y otros recursos. Entre 2001 y 2006, la Usaid asignó para la subversión en Cuba más de 61 millones de dólares, a través de 142 proyectos. Entre 2007 y 2013, 120 millones de dólares fueron distribuidos en 215 proyectos con ramificaciones en diversas ONG. En las dos últimas décadas, se calcula que la cifra total manejada por la agencia para el financiamiento político en Cuba ronda los 300 millones de dólares. Durante el gobierno de Donald Trump, según el sitio web Cuban Money Project, unos 50 grupos de distinto carácter de operación política en Cuba recibieron dinero proveniente de la Usaid.[1]

El anuncio de que la Usaid, luego del paso del huracán Ian por Cuba, realizará un donativo de ayuda humanitaria a través de la Cruz Roja Internacional, generó de inmediato una algarabía mediática. Foto: Tomada de Cubadebate.
En 2009, la Office for Transition Initiatives (OTI), perteneciente a la Usaid, elaboró un programa de apoyo a la “sociedad civil” cubana presentado en un evento en San José, Costa Rica. El programa de acciones ponía mucha atención a la comunicación masiva a través de la red de teléfonos móviles en Cuba. El programa de San José incluía criterios a partir de la experiencia del grupo serbio OPTOR, propias de la realización de golpes blandos. De ahí salió el proyecto Zunzuneo, consistente en el envío masivo de sms que se intentó poner en práctica entre 2009 y 2011, y que se calcula llegó a alcanzar a más de 45 000 usuarios cubanos, con pretensiones de llegar a 400 000. Esta red permitiría hacer un llamado a la desobediencia civil a partir de la organización de manifestaciones.[2]
Ese ha sido históricamente el tipo de “aid” que la Usaid ha ofrecido a Cuba.
Pero el ofrecimiento estadounidense de ayuda financiera luego del paso del huracán Ian viene a reflejarse en una dimensión mucho más profunda entre los conceptos que mueven a ambos países. Ocurre poco después del incendio en la base de supertanqueros de Matanzas, que Cuba logró apagar con la ayuda en el terreno de especialistas y equipamiento de México y Venezuela, los que corrieron el mismo riesgo que los bomberos cubanos. Mientras que Estados Unidos, a solo 90 millas del incendio, se limitó a ofrecer asistencia técnica por vía telefónica.
Hay un basamento fundamental en la diferencia entre la cultura del asistencialismo a la que responde Estados Unidos y la cultura del internacionalismo que forma parte de la idiosincrasia de Cuba. Ambas se han puesto en evidencia en el actuar internacional tanto de un país como del otro. La asistencia es cuantificable, el internacionalismo no.
En 2005, el huracán Katrina destruyó parte de los Estados Unidos, considerándose uno de los mayores desastres climatológicos de la historia de ese país. La ciudad de New Orleans fue duramente golpeada, cuando el 80% de su centro urbano quedó inundado. En todo el territorio estadounidense se contabilizaron más de 1 800 muertes. Una enorme cantidad de personas permaneció aislada durante días, en los techos de sus casas inundadas, hasta ser rescatadas y llevadas a centros de evacuación. La imposibilidad de acceder a servicios médicos pesaba sobre las zonas de población de mayoría negra y pobre, las que sufrieron la peor parte.
Ante la situación, Fidel convocó a 10 000 médicos cubanos para crear la Brigada Henry Reeve, una fuerza sanitaria organizada con capacidad de enviar ayuda inmediata “a cualquier rincón del mundo”, haciendo alusión a la manera en que el presidente estadounidense George W. Bush había anunciado la posibilidad de que las fuerzas armadas de su país atacaran en “cualquier oscuro rincón del mundo” luego de los atentados del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001. Cuando ocurrió el impacto del huracán Katrina, Estados Unidos estaba enfrascado ya en dos guerras, en Afganistán e Iraq, y las bases de la U.S. Navy y la USAF que debían ayudar a la Guardia Nacional a evacuar a la población de New Orleans tenían la mayoría de sus helicópteros y personal en esos “oscuros rincones”.
Cuba ofreció el envío de los médicos a las zonas afectadas, junto a una cantidad de medicamentos. El Gobierno estadounidense rechazó el ofrecimiento.
Difícilmente se pudiera cuantificar lo que costó a Cuba formar esos médicos, y hacerlo bajo las condiciones de bloqueo que el propio Gobierno estadounidense nos ha impuesto durante décadas. Pero el principal valor de ese ofrecimiento es ser el resultado de la formación de una cultura internacionalista como carácter propio de la identidad nacional cubana. Según esa idiosincrasia, un envío de ayuda no es un gesto distante, formal, simplemente material, sino un acto de destino compartido. Es la diferencia sustancial entre la asistencia internacional y el internacionalismo.
No queda más que dar la bienvenida al pequeño paliativo que envían al país bloqueado los mismos que lo bloquean. Cuando el uso del último de los dos millones de dólares haya sido contabilizado, y nadie recuerde ya los titulares que generaron, el bloqueo y la otra Usaid para Cuba seguirán estando ahí.
Notas:
[1] Los caminos del dinero para la subversión en Cuba, 18 de noviembre de 2021, www.misiones.cubaminrex.cu
[2] Hevia Frasquieri, Manuel: “Archivo CD: instigar una ‘primavera cubana’”, Cubadebate, 9 de julio de 2022.
(Tomado de La Jiribilla)
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Bienvenida sea esa ayuda si realmente se dirige a los damnificados por el huracán. La Cruz Roja, hasta donde conozco, resulta un porganismo intrenacional confiable con buenas relaciones con Cuba. Esa ayuda posibilitará que uno de los días bajo el Bloqueo de Biden le cueste a Cuba tan solo 13 millones de dólares. El resto seguirá constando a Cuba el extreordinario daño de 15 millones de dólares diarios. Mejor sería en lugar de esa "ayuda" que quitaran el Bloqueo.
...muy bueno el artículo...
Me considero un revolucionario y mi reflexión sigue siendo la misma aún asi el gobierno que me representa no debió de aceptar, es una organización de una tachadura corrupta y subversiva no se puede ser malo hoy y malo mañana, al imperialismo ni un tantico así, son muchos los sacrificios y privaciones que sufre el cubano de a pie para aceptar migajas del imperio hay dos opciones flexibilizar las medidads o suspender el embargo, lamento que el gobierno que me representa haya aceptado, Creo que Fidel, Maceo, Martí y muchos otros no hubieran aceptado.
En otras ocasiones la ayuda de USAID brindada en otros desastres naturiales tambien fue HUMANITARIA y NUNCA Se acepto por Cuba.
Que cambio esta vez?
Que esta vez el pais no tiene 1 dolar de reserva eso fue lo que cambio.
Usted leyó bien el artículo?. La susodicha USAID es primera vez que hace el ofrecimiento de la manera en que se debió hacerlo. Vuelva a leer, si no le es molestia por favor.
De los EEUU no se puede confiar ni un poquito de nada es el mismo lobo pero con diversa forma de manipulacion mucho ojo, el enemigo no descansa,tiene muchas ganas de aplastarno,aunque tenga que vestirse de oveja
Leyendo algunos de los comentarios, entiendo perfectamente su posición. Es más, considero más que ridícula esa ayuda cuando invierten miles de millones en el conflicto ruso-ucraniano. Pero por una cuestión de principios y de diplomacia, nuestro gobierno no puede negarse a aceptar ninguna ayuda, aunque sean centavos. No somos iguales a ellos, que se negaron a recibir ayuda médica cuando el huracán Katrina azotó la Luisiana y New Orleans quedó devastada. Por esa negación, miles de familias de bajos ingresos se quedaron sin ayuda médica. Ahí radica la diferencia y siempre vamos a ser receptivos ante las diversas circunstancias. Fidel nos lo enseñó y seguimos su ejemplo.
Nos critican por todo. Muy cierto: si aceptamos la "ayuda" es que nos "humillamos ante el Imperio"; si la rechazamos es que somos "prepotentes y vanidosos" . Me imagino no ha sido fácil tomar una decisión, pero creo fue un gesto de humildad de Cuba, porque esos 2 millones, en lo material, no significan nada. Muy buen análisis de Javier Gómez Sánchez. Ojalá trascendiera más allá de nuestras fronteras.
Tiene Usted razón, apoyo su comentario
Se tenía que decir y se dijo !!!
Espectacular el artículo!!!
Gracias
Buen artículo, refleja la realidad. Pero es hora de olvidar el odio, aunque sea una migaja se agradece, no somos como ellos
Entonces para usted ya la USAID es buena gente que se va a portar bien
No se lo cree nadie
Bienvenida sea la ayuda, calquier ayuda. pero comparemos la irrisoria cifra de 2 millones para Cuba con la adulterada cifra de 42 mil millones dada a Ucrania para continuar la guerra. Lo concreto no es comparar si me diste menos, si les diste más, ya dije que se agradece cualquier ayuda, el análisis está en que es infima la ayuda para salvar, para recuperar y abultada la cifra para matar. Simplemente que para EEUU la supuesta ayuda para la guerra es un NEGOCIO.
La Usaid es brazo instrumental subversivo permanente de EEUU en aquellos estados que les resultan incómodos para el el emprendimiento de la política que con total descaro desarrollan para minar las bases de un sistema político, para amenazar, quitar a un líder revolucionario, chantajear, etc siempre en función de su interés como potencia que quiere continuar siendo hegemonica y Cuba, a pesar de haber sufrido todas las consecuencias del bloqueo criminal, tiene la moral suficiente para exigir que cualquier ayuda proveniente de ese país se haga por los canales correspondientes.
De cualquier manera, ser agradecido es una virtud cuando la ayuda es justa y necesaria como es el caso del donativo de la USAID para los damniificados del ciclon Ian en Pinar del Rio y si a traves de esta agencia de Estados Unidos, en un futuro, pudieramos contar con especialistas con maestrias y doctorados en universidades norteamericanos serian un factor de desarrollo en Cuba como lo fueron los que no emigraron de Cuba en 1959 y los que se repatriaron a partir de esa fecha, educados en Estados Unidos como ingenieros, medicos, academicos, militares de la famosa academia "West Point" con diploma de oro, segun recuerdo.