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De horóscopos y caminos empedrados

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Foto: STAN BADZ/EFE.

Un repaso conciso del 2020 pasa por tres grandes sucesos: la COVID-19 y sus perversas derivaciones, la derrota de Donald Trump en las presidenciales de Estados Unidos y el Brexit. Imposible ignorar otros hechos, el derrocamiento de los golpistas en Bolivia o algo parecido con las legislativa venezolanas y, quizás, la enésima guerra entre Armenia y Azerbaiyán por Nagorni Karabaj. También la inconclusa conflagración entre Etiopía y la provincia secesionista de Tigray, y, por supuesto, la interesada dilación imperial del drama sirio. Hay, naturalmente, otros hechos importantes transitados o para sufrirlos en el 2021.

Pero el relato somero de los 12 meses transcurridos llevará, en todos los casos, hacia la pandemia, por su gravedad y lo extendido del mal (79 millones de casos y por encima del 1 millón 700 mil muertos en todo el mundo).  El nuevo coronavirus puso en ignominiosa prueba a los países más ricos, develando la insuficiencia de sus mecanismos internos para enfrentar un trance sanitario de tanta envergadura cuando, según alertan los científicos, se repetirá algo similar antes de apagar el actual susto. La suicida depredación del ecosistema, es uno de los promotores de esta y no pocas pronosticadas tragedias.

Por tanto, si los gobiernos del norte opulento o el sur rezagado leyeron bien la experiencia, deberán rectificar las insuficientes partidas en salud pública, una de las  víctimas  del neoliberalismo especulativo y la “solución” dada al desequilibrio global provocado por  la crisis inmobiliaria del 2008, iniciada en Estados Unidos y, como la COVID, expandida hacia todos los demás. Se bajó demasiado la cuchilla de recortar programas, tal el de salud pública, para, a los postres, verse obligados a inversiones imprevistas de calado superior.

La historia sobre el coste económico real de aquella detonante un decenio atrás y sus vínculos con el presente, está por revelarse a fondo, pero seguro le corresponden anatemas y malas palabras en los cálculos finales, si  no se amañan.

Donald Trump y su despiadada e indocta negación de la epidemia acrecentó la inoperancia para enfrentar el problema  con decisiones previas alo cerrar institutos especializados, castrando al país más rico, de salir airoso del trance (18,083,954 casos positivos y 323,430 muertes, en diciembre), pero hizo gala de una maligna eficacia al desatar las débiles barreras que frenan a la ultraderecha supremacista con su racismo facistoide y un superlativo envilecimiento cívico.

En el cierre de su polémico mandato, que trastornó al mundo en  muchos sentidos, Donald Trump  no se ha privado de amancillar “las joyas de la corona”, el venerado sistema electoral, por ejemplo, al difamarlo y negarse a aceptar su derrota en los comicios del 3 de  noviembre. Era natural que hasta sus más cercanos –salvo excepciones poco honorables- le abandonaran cuando el  Colegio Electoral dio su definitivo dictamen (Biden obtuvo 306 de los 538 votos, y 232 fueron para el magnate neoyorkino), reconfirmando los más de 6 millones de votos obtenidos por el demócrata por encima de los suyos.

Se debería situar en lo acaecido, el persístete accionar contra Siria y el exagerado tutelaje con respecto a Israel en detrimento de palestinos y otros pueblos árabes,  y viciados hechos criminales. El asesinato del admirado general persa  Quasin Soleimani es uno, tanto cuanto por igual, se descargan permanentes amenazas contra su país, parejo a  las sanciones más a siniestra que a diestra  sobre el propio Irán, o Rusia, China, Cuba, Venezuela, y sobrados etcéteras.

Trump deja sembrados muchos otros obstáculos para el derrotero de Joe Biden, o, llegado el caso, a la posibilidad de darle mejor curso a cambios de mayor o menor envergadura,  preferibles, se supone, a lo muy dañino implantado por este diligente heredero del Tea Party,  y su pertinaz labor para destruir o crear desconfianza ciudadana hacia gobiernos y estados. Actitud sostenida igual con respecto a  las mismas instituciones estadounidenses, sus fórmulas organizativas, aun cuando se valiera de ellas  para dejar una imagen mesiánica de sí mismo (promete volver)  dentro de su demoledor legado.

Sinterizando al grueso: este “redentor” trasfiere al instante por vivir, las peores bestias estadounidenses envalentonadas y un estropicio mayúsculo en el comercio y las relaciones mundiales. Por ver se queda la habilidad de Biden y su equipo para enmendar algo los destrozos internos. Pero la tarea será ardua. Entre los politólogos se manejan las diferencias de enfoque acrecentadas en el corazón de las dos grandes inclinaciones políticas existentes, con respecto a los asuntos que figuraron al centro de las grandes protestas socio-étnicas del 2020 en  EE.UU. : casi el 80% de la población demócrata admite lo imprescindible de la equidad racial y entre los republicanos solo un 20% se percata.

Las propensiones inexplicablemente xenófobas de una población irremediablemente mixta, y el racismo acompañante, aderezado  con los sofismas deslegitimadores de Trump, acrecientan el pensamiento conservador  dentro de esos bloques ciudadanos. De ahí la profundidad de las división actual y la gran incógnita sobre el devenir inmediato.

Si como afirman las tradiciones  asiáticas el búfalo, a regir en el 2021, es capaz de poner orden en los destrozos del signo anterior, la rata,  se hace posible cierto optimismo. Bromas aparte,  el Viejo Continente, como se adelantó de inicio, se apresta a dilemas nada escasos con expectativas de primer orden.

Fuera del fenómeno epidémico y sus efectos en la  economía, o varias discrepancias por sortear, aparece el macro tema Brexit. Hasta último minuto se realizaron tensas negociaciones con una administración británica amenazando con una separación abrupta, sin acuerdos, y Bruselas buscando reducir los daños del divorcio.

Si bien in extremis se llegó a un convenio (tras litigar hasta la “última sardina”, como dijo un colega), quedará pendiente si  Escocia se separa y cómo le va a Irlanda del Norte, pues en uno y otro sitio no concuerdan con el deslinde y preferirían correr por si solos cualquier riesgo.

Igualmente en lo por ver queda el funcionamiento efectivo o no del contrato Londres-Bruselas, diverso, complicado, y la medida en que la separación influye sobre los restantes 27 cuando hay retos fuertes en perspectiva. En esa línea aparecen Hungría y Polonia como chicos malos desafiando preceptos de la Unión Europea, sin dejar a un lado todas las ventajas de esa comunidad.

¿Se redefinirán los nexos a los dos lados del Atlántico con el nuevo gobierno norteamericano y una UE que no carece de situaciones escabrosas ni abandona la aspiración de delimitar compromisos que le están restando autonomía, voz propia?

Trump abandonó muchos acuerdos y la multilateralidad defendida por los europeos, enganchados a su vez -por influjo o como pecado original- en la manía impulsada desde la Casa Blanca de sancionar a cuantos no se les subordinan o molestan. ¿Se bajarán de un tren que les da muchos quebrantos y pocas excelencias? Nuevos enlaces, y muchas cuestiones de primer orden afloran, más amenazantes que alentadores, para el nuevo espacio temporal a transitar con búfalos a favor…o sin ellos.

Se han publicado 11 comentarios



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  • Jose R Oro dijo:

    Este es un excelente recuento del 2020 que se va (¡llévatelo viento de agua!), como caracteriza a la destacada periodista cubana Elsa Claro. Muy buena lectura en todo sentido, que en unos pocos párrafos describe un año lleno de momentos difíciles e inesperados retos para la humanidad.
    Solo quiero comentar la expresión “caminos empedrados” y sus derivaciones, porque ya la he visto usada en varias ocasiones en una forma que, con el mayor respeto a quienes la han escrito, creo inadecuada.
    Un “camino empedrado” es un buen camino, los caminos del imperio romano eran casi siempre empedrados, que protegían al camino contra la erosión, empantanamientos que impedían el paso de las carretas cargadas, deslizamientos de tierra y otros fenómenos conducentes a su mal funcionamiento o destrucción. Realmente se quiere decir, a mi juicio, “caminos pedregosos”, donde las piedras constituyen obstáculos en el camino y no son protección para el mismo.
    Por otra parte, pienso que lo mas importante de un camino, es que nos lleve (o al menos nos acerque) adonde queremos ir, aunque su trayecto este preñado de retos. No menos importante es no pensar de forma utópica, en perfectas autopistas, sin un bache, que nos conduzcan siempre, de forma expedita y milagrosa a nuestro destino. Tales “autopistas” por mucho que sean deseables, son solo el resultado de nuestra imaginación, no existen en la realidad objetiva hoy, no han existido en el devenir de la historia y no existirán, al menos con frecuencia, en el futuro.
    Por ello discrepo de lo dicho por la autora en su último párrafo: “Trump abandonó muchos acuerdos y la multilateralidad defendida por los europeos, enganchados a su vez -por influjo o como pecado original- en la manía impulsada desde la Casa Blanca de sancionar a cuantos no se les subordinan o molestan. ¿Se bajarán de un tren que les da muchos quebrantos y pocas excelencias? Nuevos enlaces, y muchas cuestiones de primer orden afloran, más amenazantes que alentadores, para el nuevo espacio temporal a transitar con búfalos a favor…o sin ellos” No cabe duda alguna de que hay muchas cosas amenazadoras, pero con un gobierno en los Estados Unidos mas sensato que el de Trump, tendremos un ambiente más alentador. Una de las cosas que el próximo gobierno esta anunciando es precisamente re- integrarse a muchos de esos acuerdos multilaterales abandonados (o anunciados su abandono) por Trump. Si Trump hubiera sido reelecto, nuestro planeta estaría en creciente peligro, que con un nuevo gobierno que no es fascista, aunque este aun lejos de lo que se desearía. Pero los “deseos” no coinciden casi nunca con la realidad. Tratar de quitarle méritos a la derrota electoral de Trump, y sus fascistas de ultraderechas, racistas, paramilitares armados, constituye un gravísimo error, aunque este bastante de moda ese error. En el caso de los europeos, por miedo o lo que sea, el estar “enganchados a la manía de la Casa Blanca de sancionar a cuantos no se les subordinan o molestan” no sucedería o sucedería menos si en la Casa Blanca hay mas prudencia y menos agresividad, en otras palabras, los europeos se “engancharían” a algo “menos malo”.
    Insisto en que es necesario abandonar el pensamiento binario de “0 o 1”, de lo “perfecto o pésimo” solamente. Trump represento una de las peores formas de gobierno en los Estados Unidos, el pasar de ese nivel a algo “menos malo” es un paso positivo, de decrecer y no crecer el peligro, aunque no constituya todo lo que queremos.
    ¡A todos les deseo un Feliz Año Nuevo y un Feliz Aniversario de la Revolución!

    • elsa claro dijo:

      Estimado José R. Oro: Muchas gracias por su valoración, pero, en aras de proteger los criterios gramaticales de nuestros lectores, le recuerdo que el término empedrado, no solo se remite a buenas prácticas constructivas. Entre los sinónimos del vocablo figuran contraídos y plegados, o, por asociación, con tempestuoso, entre otros y, según la Real Academia de la Lengua, empedrado es: pavimento formado artificialmente de piedras. En tanto pedregoso es aquel que sin acción humana, está Cubierto naturalmente de piedras. Por tanto, y aceptándole que pudo ser mejor otro calificativo, en puridad está bien usado. Lo aclaro pensando en algunos lectores confusos o cohibidos de emplearlo, ante su criterio filológico.
      Con respecto a “Tratar de quitarle méritos a la derrota electoral de Trump, y sus fascistas de ultraderechas, racistas, paramilitares armados, constituye un gravísimo error, aunque este bastante de moda ese error”. Precisamente alerto sobre esos extremistas dentro de EE.UU., parte de las enormes divisiones ciudadanas y la pésima atmósfera rupturista dejada por Trump. Dejé situado en trabajos anteriores y reconfirmo en este que nos ocupa, que Biden trae consigo otro estilo y tácticas, proyectos encomiables, pero será preciso ver cuánto le permiten hacer. Mucho dependerá, además, de qué partido obtenga los dos escaños en disputa para el senado. Si los republicanos logran mayoría, le pondrán muchos obstáculos al programa Biden. Si logran retener la mayoría, trabajarán duro de cara a las legislativas de medio término dentro de dos años, para recuperar el poder en el 2024, y no dude de que a ello acudan, otra vez, acompañados por Trump, pese a su tormentosa administración. Por último, como no estoy afiliada a tesis como las del cero-uno, de lo blanco impoluto o lo absolutamente negro, no me siento aludida por ese criterio suyo que, estimo, no va dirigido a mí.
      Oro, a mi vez le deseo a usted, su familia y al pueblo norteamericano, como lo anhelo para mi pueblo, un 2021 sin Covid-19 y una recuperación en lo personal o colectivo suficientemente aceptables.

      • Jose R Oro dijo:

        Me encantó su respuesta a mi comentario, estimada Elsa Claro. Voy a glosar algunas cosas, en orden aproximadamente inverso a su respuesta, insisto respuesta talentosa.
        Cuando me refiero a la mentalidad binaria que usted describe de excelente forma “de lo blanco impoluto o lo absolutamente negro”, por supuesto no me refiero a usted. Pero no solo en los Estados Unidos (donde está la mayoría y los más feroces) hay enemigos de mejores relaciones entre ese país y Cuba. Personas en Cuba, se han referido a Biden como “fascista”, de que no es nada diferente a Trump, etc., porque cualquier cosa que sea no perfecta en tales mentes, implica ipso facto que todo por completo es malo, sin entender lo que mejora versus lo que empeora, de las tendencias, de las dinámicas, de ir en la dirección menos mala o en empeorar y envenenar aún más las relaciones entre ambos países. De ahí sale mi 0 o 1, es decir que los cambios tienen que ser tan grandes para que sean aceptables, que no sea posible concebirlos más allá de la utopía o la milagrería más rampantes. Usted, una persona no solo honesta sino también sensata y erudita, no puede ser acusada de tales limitaciones, por lo que deseo dejar tan en claro como su apellido, que no se trata de usted en lo absoluto. Pero sin ignorar ni por un instante que por doquier hay quienes cuecen habas y Cuba no es excepción.
        Aclarado esto, quisiera hablar un poco de política exterior de los Estados Unidos. Si el presidente - electo Joe Biden actúa de forma cercana a como predica (y le va a ser difícil no hacerlo), Estados Unidos modificará su política exterior y se desmantelen muchas de las acciones más agresivas e imprudentes del para entonces ex - presidente Trump. No estoy diciendo que cambien los objetivos globales de los Estados Unidos, sino de manera bien drástica su forma de implementarlo y ejecutarlo, en formas menos salvajes y destructivas. No es lo mismo “malas intenciones” que “abiertas agresiones”. Donde el iconoclasta y lunático de Trump ha utilizado amenazas e insultos soeces para presionar sus ideas, Biden, un ex senador y ex - vicepresidente con gran habilidad negociadora, estaría más inclinado a buscar otras vías.
        Históricamente, la política exterior de Estados Unidos no ha cambiado drásticamente a medida que la presidencia cambió entre las administraciones demócratas y republicanas. Sus aliados y adversarios se mantuvieron más o menos iguales y un cuerpo diplomático no muy partidista persiguió los intereses estadounidenses de forma aproximadamente continua y de “garrote y zanahoria”. Eso desapareció con Trump. Bajo su política de "América Primero", vio a los aliados y al equipo profesional de política exterior con recelo (sobre todo porque muchos de ellos habían promovido durante la estancia de Hillary Clinton como secretaria de estado y de Obama como presidente), mientras hablaba calurosamente de percibidos adversarios como Kim Jong Un de Corea del Norte y Vladimir Putin. Es decir, una impronta de su personalidad y de que él era capaz de “salvar” al mundo en unos minutos, con un síndrome marcado de Superman.
        Afortunadamente le resultó difícil hacer cambios rápidos, aunque si desastrosos, incluso siendo lentos. Trump vio que no pudo sacar a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán durante más de un año. Sus criminales retiradas del Acuerdo Climático de París y de la Organización Mundial de la Salud no se convertirían en definitivas hasta después de las elecciones del 3 de noviembre.
        Biden, con su experiencia en el Senado y la Casa Blanca, está más capacitado para lograr hacer cambios significativos en política exterior, si lo desea.
        (Continuará)

  • Marianela dijo:

    Todos los presidentes de Estados Unidos han Sido malos pero éste pasará como el peor de todos es el demonio denente en persona prepotente fascista racista sé creeel dueño Estado Unidos y del mundo sancionando a los países personas se retiró de todas las organizaciones del mundo debe ser expulsado del planeta por el daño que ha causado al mundo.

    • Hayek dijo:

      Trump puede ser el peor presidente de USA de estás épocas. El peor probablemente sea Franklin D. Roosvelt.

    • Hayek dijo:

      Trump puede ser el peor presidente de USA de estás épocas. El peor de la historia probablemente sea Franklin D. Roosvelt.

    • Leo dijo:

      Considero k expresar k todos los presidentes d los EEUU son malos es incorrecto. Su predecesor B. Obama no lo fue y hay otros ejemplos solo cito el más reciente. Lo cierto es k como D. Trump no ha habido uno más inepto.

  • guillermo ramirez dijo:

    En sus contextos, los articulos de Elsa Claro y JOSE A Oro son brillantes, pero apreciaria un comentario de ambos en relacion a lo afirmado por Daniel Estulin y comentado por FIDEL en sus Reflexiones de Agosto del 2010 , en lo referente al Gobierno Mundial y el Club Bilderberg.
    En el caso de Trump , el titere cobro vida propia y los titiriteros no saben ahora como "desaparecerlo".

    • Eric dijo:

      Ciento por ciento concuerdo con usted Guillermo Ramírez, se refiere a un texto, "Los verdaderos secretos del Club de Bilderberg" de Daniel Stulin, que debe ser libro de cabecera de los revolucionarios de estos tiempos, pues con una claridad meridiana, expone la reaidad mundial de los que "gobiernan" hoy a las sombras de los supuestos poderes, recomiendo además, El Instituto de Tavistok, del propio autor, un acercamiento a la labor de "lavar mentes" y crear ZOMBIES. Como señalara nuestro Martí, es la hora del recuento y la marcha unida, de lo contrario, seremos víctimas de nuestras propias insuficiencias y desaciertos.

    • elsa claro dijo:

      Guillermo Ramirez: me comprometo a tratar el tema en algún momento del 2021. Conoci a Stulin y me despertaron interés sus teorias. No tanto como a Eric, parece, pero creo es válido informarse y opinar sobre ellas. Acepte, por favor, mi ofrecimiento. Por ahora, para usted y para todos los foristas de CUBADEBATE !FELIZ AÑO NUEVO !

  • nany dijo:

    Estimado José Oro sólo deseo comentarle lo siguiente:
    Yo no quiero piedras en mi camino...
    Dice una famosa canción, así de empedrado está el mundo y viene bien la tonadilla cuando dice: No quiero más , Déjame ya.
    Por suerte Trump nos dejará y esperamos que también, aunque no menos pronto, el Covid 19. Quisiéramos todos los que amamos la justicia social y el bienestar de la humanidad que la globalización neoliberal desaparezca para siempre pero..., tiempo al tiempo. Y le diríamos, continuando con el coro : Vete, vete, vete , vete para allá !
    Buen comentario de la periodista Elsa Claro
    Feliz 2021 para todos los compañeros de Cubadebate y sus colaboradores ¡!

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Elsa Claro

Elsa Claro

Periodista cubana especializada en temas internacionales.

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