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Cuba se escribe con S de solidaridad

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Brigada cubana con 52 doctores y enfermeros llegan a Milán, Italia, para brindar su apoyo en la batalla contra la COVID-19. Foto: Consulado de Cuba en Milán.

Decía el Che Guevara que la solidaridad es la ternura de los pueblos. Esta frase no puede ser más cierta en el caso de Cuba, el pueblo más tierno del mundo.
Un pueblo, el cubano, que aún a pesar de las dificultades por las que atraviesa una revolución que ya dura 61 años, la mayor parte de ellos resistiendo un criminal bloqueo económico que impide adquirir medicinas, equipamiento e insumos, tiene en estos momentos 22 brigadas en 21 países del mundo.

Son 22 brigadas y no 21, porque en Italia se encuentran 2 brigadas de médicos cubanos. Una de ellas, la que se encuentra en el norte, en Turín, una de las zonas más afectadas, vecina de Lombardía, se llama Humanidad y de ella participa personal de enfermería italiano y cubano, y médicos con especialidad en epidemiología y experiencia en África combatiendo el ébola. Humanidad, linda metáfora de la ternura del pueblo cubano con el pueblo italiano.

Cuba, que asimismo supera los 1.000 contagios y contabiliza alrededor de 50 fallecidos, y tiene 8.2 médicos por cada 1.000 habitantes, una de las tasas más altas del mundo, ha desplazado 1.238 profesionales de la salud a estos 21 países del mundo, que van desde Honduras, Nicaragua o Venezuela en América Latina, a Togo, Angola o Cabo Verde en África, pasando por Haití, Dominicana o Jamaica, en el Caribe.

Pero lo que probablemente mucha gente no sepa es que Cuba lleva 14 años trabajando con brigadas médicas en China, y ha estado en primera línea también durante el combate al coronavirus en el gigante asiático. Lo ha hecho además con un medicamento antiviral, el interferón Alfa-2B, elaborado por células pertenecientes al sistema inmunológico de algunos animales vertebrados, medicamento que ha sido determinante para contener la propagación del virus y ayudar a la mejora de miles de personas infectadas por el nuevo coronavirus.

Nada de esto es casualidad, ya Fidel en los 60 comenzó a pensar en un modo de producción basada en la ciencia, y esta idea fue acentuada por el bloqueo estadounidense a una isla que no cuenta con los recursos naturales de muchos países de su entorno, ricos en petróleo, gas, oro o coltán, y que incluso su industria turística era limitada por el bloqueo. Es así que sobre todo en los 90, en pleno periodo especial, despegó una industria que ha logrado producir la vacuna Pentavalente, que en una sola dosis protege contra la difteria, tétanos, tosferina, Hepatitis B y la Influenza tipo B, o el CIMAher (nimotuzumab), anticuerpo con el que se tratan tumores avanzados de hasta cinco tipos de cáncer, entre ellos de cerebro, cabeza y cuello. También se hace necesario mencionar aquí el CIMAvax-EGF, que combate el cáncer de pulmón (ningún país del mundo ha logrado la vacuna), o el Heberprot-P, utilizado en la terapia de la úlcera del pie diabético, y que ha reducido en un 75% las amputaciones en este tipo de casos. El Heberprot-P por cierto, está incluido desde 2018 en el Catálogo de insumos del ISSSTE.

Este desarrollo médico-científico ha permitido que hoy Cuba tenga una tasa de mortalidad infantil de 4’9 por cada 1000 nacidos vivos, y una esperanza de vida que supera los 78’66 años, superior a la de Estados Unidos (78’54), y similar a la de cualquier país desarrollado. Todo ello a pesar de ser una isla sin recursos naturales sometida a un bloqueo económico criminal (bloqueo solo apoyado en 2019 en Naciones Unidas por el sionismo israelí y el Brasil de Bolsonaro).

En medio de esta crisis de salud que se suma a la crisis multidimensional que ya vivíamos (económica, financiera, energética, alimentaria…), Cuba sigue siendo un faro de esperanza que nos debe dar luz para pensar este mundo donde se cierran fronteras a las personas y se abren a los capitales, donde la xenofobia impregna nuestras sociedades, donde nos importa más el contagio a los mercados que a las personas, y donde la industria farmacéutica es una de las más poderosas del mundo. Probablemente una buena metáfora del modo de producción capitalista.

Quizás en estos tiempos de coronavirus y crisis del capitalismo nos demos cuenta de la importancia del legado de Fidel Castro y de la revolución cubana. La tecnología es importante, pero más importante aún es el ser humano.
Hoy, en un mundo con 820 millones de hambrientos, 2000 millones de personas desnutridas y 3000 millones q no tienen cómo lavarse las manos, Cuba se convierte en un referente de solidaridad frente a la avaricia de otros países que piratean tecnología o mascarillas como antes piratearon a los pueblos, personas y a la naturaleza de los países del sur.

Es en el mundo de hoy en el que Cuba nunca ha regateado cuando se trata de salvar vidas humanas. De ello pueden dar fe el personal médico (más de 400.000 personas) que ha desarrollado alguna misión en los alrededor de 164 países con los que Cuba ha sido solidaria.

Es por ello, que si alguien merece el Premio Nobel de la Paz, por encima de quienes apoyan la guerra y sus secuaces en la progresía neoliberal, son las y los médicos cubanos, empeñados en seguir salvando vidas allá donde el Estado retrocedió en beneficio de los mercados y en perjuicio de las personas.

Se han publicado 4 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Rolando dijo:

    Es un mérito compartido entre muchos cubanos de distintas empresas y profesionales que comparten idea y conocimientos guiados por un Presidente junto a su equipo de trabajo Claro muy especial para los trabajadores de la SALUD todos sin distinción de oficios Gracias

  • Antonio Frometa Colon dijo:

    Así mismo. Estoy plenamente de acuerdo con este artículo. Es verdad que hoy es la batalla contra la pandemia del cononavirus, pero ayer fue el Ebola, el Dengue, la Operación milagro, los terremotos, ...en fin son muchas las causas que han motivado la presencia de los médicos y personal de la salud de nuestro pais en más de 160 países, como bien dice la periodista, de diferentes partes del mundo ...eso tiene un motivo SOLIDARIDAD y también para mi tiene un nombre: FIDEL CASTRO

  • FERNANDEZ dijo:

    ''good for cubia''
    No lo intentes traducir, solo leerlo es suficiente y no le pidas más a tu ingenio que es suficiente, para que pareciera que es ese idioma del que todos oímos hablar, pocos conocen y muchos menos emplean o aplican en su hacer y decir, no es Esperanto, aunque suena como una voz de esperanza, pareciera que es Ingles, pero al final no es Ingles porque ese gentilicio no existe en ese idioma.
    Suena mucho más fuerte con un sonido difícil de traducir, porque es un sonido del alma, que hace más difícil la traducción literal, en un lugar remoto en la historia desde donde quizás un día, partieron en los genes de alguien que comenzó a vagar por el mundo en algunas olas migratorias tal como esas que hoy donde pocos quieren recibirlas, los pocos que mal lo hacen sin espacio para mas, lo hacen con naso bucos para evitar el riesgo de lo que traen, y en los lugares ricos a donde llegan le dan lo que sobra o quieren quitarle lo poco que llevan en algún morral como en la prehistoria de los genes que los forman.
    Cuantas madres dicen hoy, o quisieran tener la oportunidad de decir “¡GOOD FOR CUBIA!”, suena bonito aún cuando se diga con el acento de cualquier lengua, pareciera un grito en un estadio, el nombre de una película, el titulo de un poema, una expresión de grandes emociones, pero es todo y nada, es una frase dicha por mujeres sauditas que trabajan en una clínica en RIAD, quienes descubriéndose el rostro de forma excepcional, frente a una única doctora cubana que labora en esa clínica, asistieron a la salvación de un bebe de 10 meses de vida, que convulsionaba profundamente y la madre apenas podía referir las causas que la llevaron allí, fue todo tan rápido que la pobre madre no atino ni a saber que pasaba y no supo ni a quien dar las gracias, allá fueron las enfermeras oriundas a felicitar a la cubana, quien habiendo dejado en casa segura a su niña y su familia fue a identificarse con sus genes humanos que son lo que al final somos todos, una pelota de genes que se mueve por el mundo con lo bueno y lo malo que cargamos desde la prehistoria y parece que así será por largo rato. Fue todo tan vertiginoso que solo después de una larga reflexión uno logra sentir el efecto de la traducción que intenta pero no logra a plenitud, porque solo allí en ese momento el mundo se hizo chiquito desde la inmensidad, se ablandaron corazones y se disfrutó la alegría de una vida salvada, pero no una vida cualquiera, quien sabe que vida se salvo en ese pequeño cuerpo que el tiempo hará crecer, y quien sabe a cuantos otros salvará o no, cuando los años pasen. Lo que ya es irreversible es ese instante de luz que puso allí esa mano de una cubana que marco ya su vida y la de un pueblo con su acción que llevo a esa expresión que es casi inexplicable, intraducible, incomprensible, y poco menos que increíble.
    “¡GOOD FOR CUBIA!”

  • Yusniel dijo:

    Gracias Katu, por resaltar en este excelente artículo los genuinos valores y virtudes de nuestro pueblo. La salud pública en Cuba es un derecho universal y no un mercado con jugozas ganancias para los capitalistas en otros países. Gracias a la visión de futuro de nuestro eterno comandante en Jefe Fidel Castro. Que viva Cuba por siempre!!!

    Saludos cordiales.

Se han publicado 4 comentarios



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Katu Arkonada

Katu Arkonada

Politólogo vasco. Ha coordinado las publicaciones "Transiciones hacia el Vivir bien" y "Un Estado muchos pueblos, la construcción de la plurinacionalidad en Bolivia y Ecuador". Es miembro de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad.

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