Imprimir
Inicio » Opinión, Política  »

¿Tiene cura el “izquierdismo”?

| 23

Haddad asume la candidatura para las presidenciales luego que la Justicia Electoral no permitiera a Lula participar en los comicios de octubre. Foto: Carta Capital.

Una reflexión a propósito de la elección presidencial en Brasil

El domingo 7 de Octubre tendrá lugar la primera vuelta en las elecciones presidenciales del Brasil. Todo parecería indicar que el ultraderechista Jair Bolsonaro prevalecería en esa instancia, pero sería derrotado en el balotaje por Fernando Haddad, quien fuera elegido como candidato a la vicepresidencia por Lula y quien luego conformó una fórmula con Manoela d’Avila, del PCdoB. De este modo, el tan celebrado (por politólogos y los “opinólogos” de los grandes medios) “centro político” desapareció casi sin dejar rastros en Brasil. Es que con políticas como las impulsadas por el régimen golpista de ese país una opción centrista carece por completo de sentido.

Ante la brutal reinstalación de un neoliberalismo puro y duro con la gestión de Michel Temer, como también ocurriera con Mauricio Macri en la Argentina, pocas cosas serían menos razonables -¡y posibles!- que apostar a un compromiso o un acuerdo entre quienes hoy gobiernan para beneficio de una minoría opulenta y de los intereses imperiales y quienes pretenden hacerlo para el pueblo y las grandes mayorías nacionales. Resumiendo, es casi un hecho que la disputa final será entre Bolsonaro y Haddad. Los representantes del “centro político”, Marina Silva y Gerardo Alckmin, el gobernador del Estado de Sao Paulo y delfín de Fernando H. Cardoso, se hunden en un 7 y 6 % respectivamente en intención de voto y el versátil Ciro Gómez no logra despegar de un tercer lugar cada vez más lejano de los punteros.

En los últimos días Bolsonaro cosechó el apoyo de importantes sectores del establishment, dispuestos a cualquier cosa con tal de evitar el retorno del “populismo” lulista al Palacio del Planalto. Pero aún así el ex capitán del ejército, que dedicó su voto de destitución de Dilma a su camarada de armas que la había torturado, concita el rechazo del 44 % de la población, lo que le impone un techo difícil de perforar. Ante esta configuración de factores no sería extraño que Michel Temer tuviera que entregarle las insignias del mando a Fernando Haddad el próximo 1 de Enero.

Ante ello, surge la pregunta: ¿cuál debe ser la postura de la izquierda ante un balotaje entre una fuerza reaccionaria, xenófoba, fascista y otra que representa una alternativa que sin ser radical significa un movimiento en una dirección moderada de socialismo? Ya en el pasado esta opción atribuló a las fuerzas de izquierda en Brasil, cuando debiendo elegir entre la candidatura derechista de Aécio Neves y la de Dilma Rouseff y optaron por la neutralidad. Poco después lo mismo acontecería en la Argentina, cuando las alternativas eran Mauricio Macri y Daniel Scioli. Y de nueva cuenta, la ultraizquierda eligió el camino autocomplaciente de la pureza dogmática y el descompromiso con las demandas y las necesidades de la clase trabajadora y decretó, como antes en Brasil, que “ambos eran lo mismo”.

Pero ni Dilma era Aécio ni Scioli era Macri, y los sectores populares con sus renovados sufrimientos y privaciones están experimentando, de forma salvaje, las diferencias entre unos y otros, negadas por el infantilismo izquierdista y su visión abstracta de la política. Es que para una lectura talmúdica y antidialéctica del marxismo, tanto Macri como Scioli, o Aécio y Dilma, eran políticos burgueses y por lo tanto “daba lo mismo el triunfo de uno u otro.” Franklin D. Roosevelt y Adolf Hitler eran políticos burgueses, como hoy lo son Donald Trump y Bernie Sanders. Pero, ¿fueron, son lo mismo? ¡De ninguna manera! Y no se hace política con abstracciones de este tipo; tal vez sirvan para enseñar un mal curso de ciencia política, o de teoría marxista. Pero la vida real pasa por otro lado. La eficacia de la acción política se encuentra en el arte de navegar en un mar de sutiles matices y contradicciones, nunca en el diáfano lago de las categorías abstractas, siempre “claras y distintas” como quería Descartes.

En su radicalismo retórico la ultraizquierda se desnuda como tributaria de una visión de la política propia del liberalismo, que concibe a la historia como el despliegue de los “grandes líderes” y desecha por completo el entramado de fuerzas sociales en pugna, mismo que, como se comprueba en el caso de la Argentina, establece límites a lo que sus jefes pueden hacer. El genocidio de los pobres, de los ancianos y de los niños en la Argentina que impulsa Macri es posible porque la fuerza social que encabeza está dispuesta a acompañarlo en tan funesta empresa. Aunque Scioli hubiese querido hacer lo mismo –cosa que no descarto a priori- no habría podido, porque su base social le habría impuesto límites infranqueables a tan nefasta iniciativa. ¿Habrá que recordarle a la ultraizquierda que es la lucha de clases la hacedora de la historia, no tal o cual líder en particular?

Volviendo a Brasil: lavarse las manos en el balotaje brasileño es una política suicida para la izquierda radical que sería la primera víctima de las hordas fascistas que comanda Bolsonaro. Para intervenir en la coyuntura cualquier fuerza política o social debe partir del reconocimiento de sus fortalezas y debilidades. Si la ultraizquierda que hoy en Brasil proclama su “neutralidad” en la lucha electoral hubiera acumulado una fuerza política capaz de disputar la presidencia entonces el voto podría canalizarse en dirección propia. Pero ese no es el caso, desgraciadamente.

Las usuales críticas al “malmenorismo”, que pretenden tapar el sol con un dedo, tratan infructuosamente de ocultar esa debilidad de larga data y los límites de la desprestigiada consigna del “tanto peor, tanto mejor”, porque si algo ha enseñado el capitalismo en las últimas décadas fue su formidable capacidad de metabolizar la protesta social y de erigir enormes obstáculos al surgimiento de una conciencia y una organización política anticapitalistas. El desconocimiento de esta realidad, el optar por la neutralidad entre un fascista y, pongamos, un reformismo coherente como el que representan Haddad y d’Avila sólo puede traer renovados sufrimientos a las clases y capas populares del Brasil, dificultar aún más la organización del campo popular y alejar todavía más las perspectivas de una revolución anticapitalista.

La penosa experiencia argentina debería hacerlos reflexionar: Macri criminalizó la protesta social y armó un formidable aparato represivo que dificulta enormemente las imprescindibles labores de organización y concientización de la clase. De triunfar Bolsonaro, ayudado por la deserción de la ultraizquierda, la situación del campo popular en Brasil sería aún peor. Eso, siempre y cuando, ante la perspectiva irreversible de un triunfo de Haddad en el balotaje la derecha brasileña no se anticipe a lo que sería un desastre para su proyecto -por el cual destituyeron a Dilma, encarcelaron a Lula, instauraron a un monigote como Temer para impulsar una legislación ultrareaccionaria, etcétera- y decida postergar hasta nuevo aviso el llamado a las urnas, o anulándolas en caso de que tengan lugar y Bolsonaro sea derrotado, o provocando la destitución de Temer e instaurando un gobierno de transición que “normalice” el país en un plazo de dos o tres años, suficientes para inventar candidatos más aptos que el ex capitán del ejército, desarticular lo que queda del movimiento popular y desbaratar cualquier estrategia que éste pudiera concebir para competir en las elecciones. Como es bien sabido, “el lawfare” da para todo.

En su tiempo Lenin detectó sagazmente los errores del “izquierdismo” y cómo, pese a sus intenciones, con su dogmatismo libresco retrasa en lugar de acelerar el proceso revolucionario. El examen de la dolorosa experiencia argentina debería ser un antídoto para erradicar definitivamente la enfermedad infantil del “izquierdismo” que tanto daño ha hecho a la causa de la revolución en toda Nuestra América.

La derrota de Bolsonaro es un imperativo categórico para las fuerzas genuina y realísticamente empeñadas en la construcción de una alternativa anticapitalista. Una vez consumada, las fuerzas de izquierda deberán profundizar sus esfuerzos para, de una buena vez, constituir una mayoría política y social -cosa que al día de la fecha está largamente demorada- que impulse la necesaria radicalización de un eventual gobierno del PT y sus aliados. Sé que toda esta argumentación puede sonar como inaceptable, o “malmenorista”, para algunos sectores del trotskismo, el anarquismo posmoderno y el autonomismo de la antipolítica. Pero, como decía Gramsci, sólo la verdad es revolucionaria, y a la hora del balotaje esa verdad se impondrá con la inexorabilidad de la ley de la gravedad para impulsar a las fuerzas populares del Brasil a impedir el triunfo de un fascista. Salvo, claro está, que los compañeros del gigante sudamericano me convenzan de que están en condiciones de conquistar el poder del estado e imponer el socialismo por la vía insurreccional, dejando de lado las trampas y maquinaciones de la democracia burguesa. Sería una gran noticia, pero hablando con la franqueza que debe caracterizar el diálogo entre revolucionarios, creo que esa alternativa es, por el momento, absolutamente ilusoria y fantasiosa. Y, además, paralizante y suicida.

Se han publicado 23 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Magnifico, es lo único bueno que leído sobre el tema Brasil en los últimos tiempos, lo demás es relleno.

    • Sergio dijo:

      Así mismo. Llega un poco tarde, pero nunca es tarde.

      Saludos,

    • sachiel dijo:

      “Salvo, claro está, que los compañeros del gigante sudamericano me convenzan de que están en condiciones de conquistar el poder del estado e imponer el socialismo por la vía insurreccional, dejando de lado las trampas y maquinaciones de la democracia burguesa.

      Sería una gran noticia, pero hablando con la franqueza que debe caracterizar el diálogo entre revolucionarios, creo que esa alternativa es, por el momento, absolutamente ilusoria y fantasiosa. Y, además, paralizante y suicida…”

      Jugar en el terreno burgues y derrotarle con sus propias armas, es una tarea que al parecer no se domina muy bien todavia en estos paises por la izquierda y los movimientos progresistas, ni se tiene capital financiero, e ideologico suficiente para convencer a las masas populares.

      ¿Insurrección armada? Se daria, pero no generalizada, y sólo si la desesperación impulsara a las mismas masas populares, las más depauperadas, a lanzarse de frente contra el ejercito, supuestamente apolitico pero en manos de la propia burguesia, o que ese mismo ejercito , al menos una parte, tomara conciencia de su deber patriotico y lograra desplazar del poder a quienes lo detentan en contra de su propio pueblo.

      • Sergio dijo:

        Sachiel

        Y porque tienen que IMPLANTAR el socialismo?, y porque prentendes echar a los brasileños sobre los propiso brasileños?. No estamos en el año 60, es de la LUCHA ARMADA y todas esas cosas quedaron atrás, formaron parte de otro contexto que precisamente los más ORTODOXO no quieren darse cuenta. Estamos en el siglo XXI con mucho de los mismos problemas, infelizmente, pero con OTRAS REALIDADES.

        La izquierda lo que tiene es que HACER LAS COSAS BIEN, y no hacer lo mismo que tanto criticaron. Que no solo está pasando en estos países, ya pasó, incluso en aquellos países que fueron LIBERADOS, mediante la LUCHA ARMADA que usted propone.

        No es la forma como se llaga, sino la forma en la cual se mantiene la que dirá si es viable o NO, el proyecto de país que quieren los dirigentes de la llamada izquierda.

        Saludos,

  • Jose R. Oro dijo:

    El tema de la unidad de la izquierda es tan importante que no se debe desaprovechar ningún espacio para discutirlo. José Luis Centella Gómez, secretario general del PCE lo ha analizado muy bien, respondiendo a las certeras preguntas de la periodista Gabriela Ávila Gómez. Existe un consenso acerca de la necesidad absoluta de la unidad de las izquierdas no solo para derrotar al capitalismo, sino también para que el capitalismo no nos derrote.
    El tema del “izquierdismo” es no menos importante. No es solamente que no aportan sus votos al mejor candidato progresista, sino que dañan la reputación de los mismos. En el caso citado por Atilio Boron de la segunda vuelta donde Macri triunfó sobre Scioli, cuando unos pocos votos de más hubieran marcado la diferencia
    Falta memoria histórica. La falta de unidad de la izquierda a nivel mundial no es un fenómeno de hoy sino que tiene una larga historia. Algunos ejemplos dolorosamente importantes son:
    1. Las Sextas y Séptimas elecciones parlamentarias de la República de Weimar tuvieron lugar el 14 de septiembre de 1930 y el 31 de julio de 1932 , con el propósito de elegir a los miembros del Reichstag. En 1930 el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), continuó siendo el principal partido del Reichstag con 143 escaños. El Nazi (NSDAP) de Adolfo Hitler fue el que mayor incremento de votos obtuvo respecto a las elecciones de 1928, pasando de 12 escaños a 107. Por su parte, el Partido Comunista de Alemania (KPD) también creció, pasando de 54 a 77 parlamentarios. En 1932, el Partido Nazi (NSDAP) se convirtió en la primera fuerza política de Alemania al obtener 230 escaños, pero no logró la mayoría absoluta. El segundo puesto lo ocupó el SPD, mientras que el tercero el KPD. Entre ambos alcanzaron 212 curules, se calcula que de haber ido unidos ambos partidos de izquierda pudieran haber obtenido más de 240, arrebatándole a los Nazis unos 30 escaños. Otto Wels presidente del SDP murió exiliado en Paris, en 1939. Ernst Thaelman murió en un campo de concentración. El pueblo alemán sufrió el mayor desastre de su historia.
    2. Stalinismo y Trotskismo. Le hicieron un enorme daño al Movimiento progresista Internacional, lo dividieron y lo hicieron vulnerable. ¿A quién Stalin ordenó ejecutar? ¿A Hitler, Mussolini, Franco, Pilsudski, Metaxas, Salazar, Horthy, otro líder fascista? No, la respuesta correcta es Trotski y Bujarin.
    3. La Guerra Civil Española. Le división entre comunistas, socialistas, anarquistas, anarco-sindicalistas y otros “istas” fragmentaron a los españoles de bien y ayudaron a Franco et al, a decapitar la República. Un millón de muertos (entre ellos un tío abuelo mío, fusilado por los “requetés”) y todavía hoy se sienten los efectos, que quieren curar volviendo a matar a Franco después de muerto.
    4. China contra la Unión Soviética, no mucho que decir, ellos peleando entre sí, China abandonando a Vietnam a su suerte, ayudando a Pol Pot, mientras Kissinger y Nixon celebraban con el mejor champán.
    Y así podemos continuar hasta la nausea. Unidad Popular, el MAS contra Chávez, Mario Monje contra el Che, Roque Dalton asesinado por sus “compañeros de lucha” ¿Hasta cuando esta autodestrucción irresponsable va a continuar?. Estoy muy de acuerdo con lo expresado por el gran Atilio Boron acerca de la imprescindible unión de las izquierdas y fuerzas progresistas, y no solo de la boca hacia fuera. Hay que derrotar en el balotaje a J. Bolsonaro y el apoyo de Ciro a Haddad con el más completo apoyo de Lula es definitorio. Lo mismo en Argentina dentro de poco más de un año, Macri está debilitado increíblemente, no puede ganar, solamente la acción de los elementos “súper – izquierdistas” y “marxofágicos” pueden lograr el milagro de hacer que gane Macri
    Muchas felicidades al excepcional Atilio Boron por tan oportuna clarinada.
    Un ultimo comentario, el tiempo ha pasado, y lo que fuera el “izquierdismo” como una “enfermedad infantil” en algunos casos se ha convertido hoy dia en el “mal geriatrico” porque tener experiencia no implica necesariamente haber aprendido.

    • Mongo dijo:

      Muchas gracias a usted y a Atlilio Borón por estos elementos que nos permiten tener una mejor comprensión de lo que está ocurriendo y de lo que puede pasar en el futuro cercano, principalmente en el Brasil.

    • Masso de Santiago de Cuba dijo:

      El termino “marxofágicos” presenrtado aqui por Jose R. Oro me encanta. Si por supuesto todos los extremistas de izquierda no son marxistas sino “marxofagos”. De verdad que los cubanos somos sangre ligera.

  • Sergio dijo:

    Marefum ATILIO, jjajajajaja, al fin, con todos los puntos sobre las íes.

    Yo lo he venido repitiendo una y otra vez, de manera más simple y TOSCA claro está, este gran PROBLEMA de la IZQUIERDA, llamada de CAVIAR.

    Y como deja ver ATILIO, existe una gran encrucijada. En Brasil la tarea es “DERROTAR a BOLSONARO”, de cualquier forma, y espero que los partidos de CENTRO-IZQUIERDA dejen a un lado sus ,,,,,, mejor no lo digo, y en un segundo turno, UNAN sus fuerzas.

    Ahora, si por alguna casualidad (y ya no parece ser tan casualidad. Las intenciones de votos, aún cuando a veces no dicen absolutamenete nada como pasó con el BREXIT, Venezuela y TRUMP dicen que HADDAD anda ya por un 22% contra un 28 de BOLSONARO, y que en sun segundo turno ganaría HADDAD) ganase el PT, tengo mucha preocupación de que vayan a gobernar más con RABIA (contenida con razón o sin ella) que con RAZON y sentido común. Y lo digo muy en serio, pues sería peor el remedio que la enfermedad.

    Ya faltan días para la votación, esperemos que BOLSONARO sea derrotado por cualquier vía, me da lo mismo quien sea.

    Saludos,

  • isael Popa F dijo:

    La izquierda brasileña está ante una coyuntura histórica: o se une y derrota a la derecha procapitalista, fondomonetarista y entreguista al gran capital, o perece y será acorralada y vivirá días de tragedia y persecución. Ya lo enuncia Bolsonaro. Son las instrucciones recibidas de los que los dirigen .
    Además la izquierda tiene que ver su entorno y en primer lugar Venezuela y Nicaragua, que sufren la acometida organizada por el imperialismo.
    La solidaridad internacional para la izquierda es estratégica, o nos salvamos juntos o nos aplastan los lacayos y promotores de las políticas de ajuste, que empobrecen y matan de necesidades a nuestros pueblos.
    Es un momento de definiciones para los hermanos brasileños.
    Magnífico artículo de Atilio como siempre.

  • Jose R. Oro dijo:

    Lo escrito por el distinguido intelectual de izquierda Atilio Borón es absolutamente real. Pero si a todas las agresiones, sabotajes y otros retos contra los movimientos (y aun más gobiernos de izquierda), se suma y añade una pobre gestión económica en el poder, es más fácil engañar a una parte de la población en el mundo real, no imaginario. Una mala economía hace a los gobiernos de izquierda (y a todos los gobiernos) vulnerables y viceversa.
    A los que esperan que los gobiernos progresistas del futuro surjan como consecuencia de revoluciones, de la acción de vanguardias revolucionarias armadas y no de victorias electorales usando las leyes de cada país, muy humildemente le comento que eso no es lo que se visualiza en ningún lugar del planeta hoy día y Atilio Borón lo escribe con suprema sinceridad.
    Los gobiernos de izquierda van a surgir de un sistema legal existente, que no fue diseñado por ellos ni para ellos. Este sistema debe ser modificado poco a poco, la vanguardia militante y el pueblo de cada país, deben buscar vías de convergencia, convencer a las masas que el socialismo es una mejor opción.
    Hay que gobernar bien y administrar mejor, para que las agresiones y conspiraciones derechistas se mellen contra la voluntad popular, si no se hace así, indefectiblemente una parte del pueblo no va a estar contento y votarán a favor de sus propios enemigos naturales, las oligarquías explotadoras. Después como en Nicaragua, se arrepentirán y cambiarán su voto y después se intentaran “golpes blandos”; para sacar a un gobierno electo por más del 70% de la población. O lo harán como en México donde la gran Revolución Mexicana, poquito a poquito fue diluyéndose en una sociedad cada vez más capitalista y desigual, que termino explotando y causando la gran victoria por avalancha de votos de AMLO.
    Por supuesto que la economía no lo es todo, pero si es algo en lo cual tenemos acción total o parcial. La unidad de la izquierda es algo sobre lo que también tenemos control.
    Pero en quitarle la agresividad anti-progresista y anti-izquierdista a la derecha, en cambiar los medios de difusión controlados por ellos, en evitar que tengan estas fuerzas de derecha el apoyo de los países pro-imperialistas, encabezados por los EE.UU., en eso no tenemos control.
    Si escribo este comentario, es porque debemos ver a la sociedad humana como es, no de manera utópica como debiera ser. Pienso que es importante comprenderlo, si queremos ver a los gobiernos y movimientos progresistas sobrevivir y prosperar. Estos también se aplica a los gobiernos reaccionarios que aparentemente “derrotaron” al movimiento progresista en sus países. Por eso es tan extraordinariamente importante que Bolsonaro pierda en el balotaje, y que el nuevo gobierno, de Haddad o Ciro (en ese orden), saque a la luz pública todas las traquimañas para poner a Lula en la cárcel, para negarle su participación en las elecciones, y por supuesto liberar al gran líder de Brasil. Siguiendo al enorme pensador Álvaro García Linera, ese sería el segundo gran golpe (pero de aun mayor importancia) después de la elección de AMLO. El tercero será la derrota de Macri en octubre del 2019. Todo ello se puede lograr, la unidad progresista, el mostrarle al pueblo que son su vanguardia y cero corrupción, son las claves para ello. La unidad es esencial, y llamo a todos los que se titulen “izquierdistas” a cesar la estridencia y a no estar cayéndonos a manzanazos entre nosotros mismo. Los enemigos son Bolsonaro, Macri, DT, la ultraderecha de Miami, otros del mismo pelaje.

  • Jose R. Oro dijo:

    Formidable articulo del gran Atilio Borón, sabio y tan oportuno como sea posible. La falta de unidad dentro de las fuerzas de las fuerzas de centro – izquierda e izquierda tiene un desastroso record en la historia. El tema de la unidad de la izquierda es tan importante que no se debe desaprovechar ningún espacio para discutirlo. José Luis Centella Gómez, secretario general del PCE lo ha analizado muy bien, respondiendo a las certeras preguntas de la periodista Gabriela Ávila Gómez. Existe un consenso acerca de la necesidad absoluta de la unidad de las izquierdas no solo para derrotar al capitalismo, sino también para que el capitalismo no nos derrote.
    El tema del “izquierdismo” es no menos importante. No es solamente que no aportan sus votos al mejor candidato progresista, sino que dañan la reputación de los mismos. En el caso citado por Atilio Boron de la segunda vuelta donde Macri triunfó sobre Scioli, cuando unos pocos votos de más hubieran marcado la diferencia
    Falta memoria histórica. La falta de unidad de la izquierda a nivel mundial no es un fenómeno de hoy sino que tiene una larga historia. Algunos ejemplos dolorosamente importantes son:
    1. Las Sextas y Séptimas elecciones parlamentarias de la República de Weimar tuvieron lugar el 14 de septiembre de 1930 y el 31 de julio de 1932 , con el propósito de elegir a los miembros del Reichstag. En 1930 el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), continuó siendo el principal partido del Reichstag con 143 escaños. El Nazi (NSDAP) de Adolfo Hitler fue el que mayor incremento de votos obtuvo respecto a las elecciones de 1928, pasando de 12 escaños a 107. Por su parte, el Partido Comunista de Alemania (KPD) también creció, pasando de 54 a 77 parlamentarios. En 1932, el Partido Nazi (NSDAP) se convirtió en la primera fuerza política de Alemania al obtener 230 escaños, pero no logró la mayoría absoluta. El segundo puesto lo ocupó el SPD, mientras que el tercero el KPD. Entre ambos alcanzaron 212 curules, se calcula que de haber ido unidos ambos partidos de izquierda pudieran haber obtenido más de 240, arrebatándole a los Nazis unos 30 escaños. Otto Wels presidente del SDP murió exiliado en Paris, en 1939. Ernst Thaelman murió en un campo de concentración. El pueblo alemán sufrió el mayor desastre de su historia.
    2. Stalinismo y Trotskismo. Le hicieron un enorme daño al Movimiento progresista Internacional, lo dividieron y lo hicieron vulnerable. ¿A quién Stalin ordenó ejecutar? ¿A Hitler, Mussolini, Franco, Pilsudski, Metaxas, Salazar, Horthy, otro líder fascista? No, la respuesta correcta es Trotski y Bujarin.
    3. La Guerra Civil Española. Le división entre comunistas, socialistas, anarquistas, anarco-sindicalistas y otros “istas” fragmentaron a los españoles de bien y ayudaron a Franco et al, a decapitar la República. Un millón de muertos (entre ellos un tío abuelo mío, fusilado por los “requetés”) y todavía hoy se sienten los efectos, que quieren curar volviendo a matar a Franco después de muerto.
    4. China contra la Unión Soviética, no mucho que decir, ellos peleando entre sí, China abandonando a Vietnam a su suerte, ayudando a Pol Pot, mientras Kissinger y Nixon celebraban con el mejor champán.
    Y así podemos continuar hasta la nausea. Unidad Popular, el MAS contra Chávez, Mario Monje contra el Che, Roque Dalton asesinado por sus “compañeros de lucha” ¿Hasta cuando esta autodestrucción irresponsable va a continuar?. Estoy muy de acuerdo con lo expresado por el gran Atilio Boron acerca de la imprescindible unión de las izquierdas y fuerzas progresistas, y no solo de la boca hacia fuera. Hay que derrotar en el balotaje a J. Bolsonaro y el apoyo de Ciro a Haddad con el más completo apoyo de Lula es definitorio. Lo mismo en Argentina dentro de poco más de un año, Macri está debilitado increíblemente, no puede ganar, solamente la acción de los elementos “súper – izquierdistas” y “marxofágicos” pueden lograr el milagro de hacer que gane Macri
    Muchas felicidades al excepcional Atilio Boron por tan oportuna clarinada

  • Pedro Adolfo dijo:

    El articulo es de un teórico marxista profundo. Es la enseñanza de los caminos que puede tomar la historia de Brasil si hay o no hay unidad de la izquierda toda para retomar el poder. También me gustan las reflexiones de los foristas, en especial de Oro. Pero, sobre la izquierda latinoamericana se habla mucho en general, pero no en particular. En nuestro país se cuida mucho siempre de tratar estos asuntos, por una cuestión lógica de política exterior. Cuando he conocido de los desaciertos pasados de la izquierda latinoamericana, lo he hecho muchas veces precisamente a través de Atilio, en algun que otro de sus importantes escritos; pero para conocer con exactitud el desempeño del trotskismo, el anarquismo posmoderno y el autonomismo de la antipolítica latinoamericana, me gustaria conocer el discurso de cada una de las fuerzas de la izquierda, con pelos y señas ¿Qué dice -y hasta que está haciendo- cada fuerza, para considerarla dentro de esas categorías? Ya se acerca la gran batalla comicial. Me gustaría estar objetivamente informado con anticipación, para tratar de llegar a mis propias conclusiones, también con anticipación. Lo que más se conoce son las posibilidades por encuestas, y estas lo mismo dan avance para Haddad como desechan su victoria. A mi criterio, los mecanismo de dominación capitalistas son los que van a definir la contienda. Si la oligarquía los utiliza con todo el rigor que lo está haciendo ultimamente, adios Haddad, la izquierda y pueblo pobre de Brasil por un buen rato; porque los mecanismos de resistencia y contestatarios de la izquierda son estrictamente parlamentarios, reformadores (no significa que sea reformista, que se parece pero no es igual), pacifistas. Para evitar la aplicación de esos mecanismo antidemocráticos burgueses de la burguesía -valga la redundancia-, que lindan con el fascismo, el pueblo de Brasil va a tener que poner más muertos que lo que ha puesto hasta ahora. el Ejército aparece de vez en cuando con su “pata peluda”. Ojalá que todo salga bien, y si vence Haddad, que no sea un nuevo agazapado, como ese mismo que están pensando ustedes.

  • Maritza dijo:

    Como siempre muy objetivo, que bueno sería que los líderes de izquierda de Brasil y del resto del continente estudiaran este artículo.

  • Jose R. Oro dijo:

    Tratando de responder a la medular pregunta que nos plantea el gran Atilio Boron en el titulo: “¿Tiene cura el “izquierdismo”?”, he pensado mucho al respecto. El “izquierdismo” así como otras posturas extremas, está relacionadas íntimamente con el sectarismo, las exigencias de culto a sí mismo, y a la falta de contexto democrático dentro de una organización política en general, y en el caso que tratamos de organizaciones de izquierda.
    Al respecto dijo Lev Bronstein (Trotsky): “Aunque nombre a Marx en cada frase, el sectario es la negación directa del materialismo dialéctico, que siempre toma la experiencia como punto de partida” (…) “El sectario no comprende la acción y reacción dialéctica entre un programa acabado y la lucha viva -es decir, imperfecta y no acabada- de las masas (…) El sectario vive en un mundo de fórmulas prefabri-cadas”
    León Trotsky
    Aunque personalmente estoy muy lejos del trotskismo (a consecuencia de haber leído bastante su obra, no solo por lo que se dice en el Konstantinov o en diversas versiones de la Historia del PCUS), creo que en esta caso tiene razón. El sectario, casi siempre un “ultra” siempre es capaz de encontrar una excusa o una razón para negar la unidad de las fuerzas progresistas, exige subordinación total y 100% de coincidencia de los demás, mientras el no ofrece nada. En efecto, como dice la cita usan constantemente frases de Marx (u otros clásicos y grandes revolucionarios) de la forma más torpe y fuera de contexto, como dice Trotsky “formulas prefabricadas”
    En el caso de las elecciones de Brasil es necesario insistir en la importancia de derrotar a Bolsonaro (y más tarde en Argentina a Macri). Hay que convocar al Partido Obrero Revolucionario, POR; al Partido Obrero Marxista, POM; a la Liga Bolchevique Internacionalista, LBI; la Fracción Trotskista, FT; a los remanentes de Causa Operaria a darle todo su apoyo a Haddad tanto en la primera vuelta como en el subsecuente balotaje. Es absurdo, por no decir obsceno, que la centro –izquierda e incluso la centro – derecha apoye a Haddad y a la coalición liderada por el PT y el gigante Lula encarcelado, mientras que el “izquierdismo” vea con pasividad e inacción como la ultraderecha fascista – militar encabezada por J. Bolsonaro luche por imponerse y traer a Brasil un cataclismo.
    Por todo ello, lamentablemente debo contestar de manera negativa la pregunta de Atilio Boron, no creo que tenga cura el “izquierdismo” que constituye un tomo de los muchos que forman la enciclopedia de la estupidez humana.
    Lo que si no podemos es dejarnos provocar y hacerle el juego a los “izquierdistas” sectarios, mientras ellos mas divisivos sean, los verdaderos revolucionarios y personas progresistas, mas unidos deben estar.

    • Lina dijo:

      Admirable escrito de Don Jose Oro. En Colombia pasa lo mismo, los ultrarizquierdistas se las pasan a las greñas, y no hacen absolutamente nada por ser la vanguardia del pueblo

    • Mary L. Porfido dijo:

      Dice Oro “no creo que tenga cura el “izquierdismo” que constituye un tomo de los muchos que forman la enciclopedia de la estupidez humana”. Lapidaria conclusion, todos estos “ultras” son egolatras que prefieren que venza la ultraderecha que apoyar a un candidato de centro – izquierda. Apoyo sus comentarios, tal y como apoyo el brillante documento de Atilio Boron.

  • Enrique.B dijo:

    Para que exista una verdadera revolución progresista no puede faltar un líder central y tampoco el apoyo de las masas, si falta uno u otro solo estará destinada al fracaso.

    • Sergio dijo:

      Precisamente ese es el ESTIGMA que los latinoamericanos tenemos que quitarnos de una vez y por todas: PERSONIFICAR los procesos, por eso muchos procesos MUEREN con el decursasr del tiempo. Por su puesto, que esto, en muchas ocasiones, se hace a “ex profeso”.

      Saludos,

  • henry pacheco dijo:

    cuando han triunfados los burocratas populistas se olvidan del pueblo y se asercan mas a la burguesia elitesca, tratando de parecerce a ellas se rotan sus amigotes en los puesto del gobierno. no tienen control sobre su desempeno por lo tanto su gestion es mediocre, ejemplo argentina, brasil, bolivia, ecuador, venezuela, nicaragua, ectra….i.

  • Alberto El Negro dijo:

    Excelente Articulo de Atilio Boron
    práctico, sencillo, objetivo, realista
    Es una clase magistral, deberia ser enviada a todas las direcciones de los llamados partidos de izquierda
    Muchos nombres y ruidos, pero muchas veces vacios y las esencias traicionadas o perdidas.
    Atilio es una propuesta que le hago, envie este articulos a todas las instituciones de las llamadas izquierdas brasilera y argentina
    Un abrazo

    • Sergio dijo:

      Y Cubanas, y a las venezolanas, y a las nicaragüenses, y a las españolas, etc., etc., etc., no es un tema “exclusivo de Brasi y Argentina, es un FENOMENNO MUNDIAL dentro de la llamada Izquierda.

      Saludos,

      • Jose R. Oro dijo:

        Muy de acuerdo con usted, estimado Sergio. Por eso es tan importante insistir a ultranza en la necesidad de la unidad de las fuerzas sanas de la sociedad. Muy comedidamente considero el “mesianismo” como una de los factores del sectarismo o divisionismo “izquierdista”. El magnífico revolucionario Maurice Bishop fue asesinado por el “ultraizquierdista” Bernard Coard, su esposa Phyllis, y el “general” Hudson Austin. El inmenso intelectual y revolucionario Roque Dalton por el ultraizquierdista Alejandro Rivas Mira, de Ejército Revolucionario del Pueblo. Stalin, Mao y PolPot mataron quizás más personas progresistas y marxistas, que el mismo imperialismo.
        Hay que propagar la unidad de las fuerzas progresistas en el mundo, es la tarea principal. En todo el mundo. Hay mucho que hacer por el progreso social para estar cayéndonos a manzanazos entre nosotros mismos.

      • Lina dijo:

        Sr. Jose Oro, no tengo palabras para expresarle mi mayor respeto por su sinceridad y decir que sin unidad estamos perdidos, y con unidad venceremos

Se han publicado 23 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Atilio Borón

Atilio Borón

Economista y periodista argentino, quien dirigió Clacso.

Vea también