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Un cactus no da manzanitas

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Avión estadounidense. Foto: Kim Hong-Ji/ Reuters.

Haciendo malabares retóricos como le es característico, Donald Trump recién dijo: “Nunca nos dieron dinero (para las Fuerzas Armadas) durante años y años, y (los fondos) se agotaron”. A menos que estuviera viviendo en una cueva de una isla desierta y sin comunicaciones, el presidente, por fuerza, sabe que su predecesor en la Casa Blanca también aumentó el presupuesto bélico en el 2016 (hasta los 611 mil millones de dólares) y que Estados Unidos hace mucho es el país con mayor gasto militar en todo el planeta, por encima de los 14 con mayor inversión en esa esfera.

“Ahora tenemos 716 000 millones” dijo el mandatario, en tanto el jefe del Pentágono, James Mattis, se hacía cargo de enfatizar: se trata del mayor presupuesto de su tipo en la historia norteamericana. De acuerdo con institutos especializados, la gigantesca cifra no incluye el gasto de la CIA (otros 40 000 mil millones de dólares).

Tampoco están contenidos los 50 mil millones para el Departamento de Energía, donde, entre otros contenidos, se hacen cargo del diseño y producción de todas las armas nucleares. Los fondos para la NASA también son elevados y están fuera de la contabilidad de los dedicados a la ¿defensa? propiamente.

Si se acude a esos costes relacionándolos con el producto interno bruto nacional, se tiene que usaban casi el 5 por ciento del PIB en el 2011, el 4.24 por ciento el año siguiente, y descendían al 3.83 por ciento en el 2013. La cifra menor se registró en el 2015 (3.3 por ciento). Aún reducidas, fueron las mayores del mundo. Esas rebajas fueron efecto del plan para disminuir en un billón de dólares el gravísimo déficit estadounidense. Se propusieron hacerlo en diez años, a través de la Ley de Control Presupuestario emitida en el 2011, y de una u otra forma se relaciona también con la crisis financiera desatada en el 2008.

Como su título indica, la resolución estableció limitaciones al Estado, en particular a cuanto se venía dedicando a esa esfera. Pero se las ingeniaron para burlar la ley echando mano del llamado fondo de emergencia para gastos imprevistos (Overseas Contingency Operations, OCO, según su acrónimo).

Actuaron sobre el techo impuesto a través del subterfugio con el cual estuvieron ampliando los desembolsos castrenses a base del caudal destinado a eventualidades imprevistas en los operativos bélicos en el exterior. Datos nada secretos permiten saber que en el 2012 el Pentágono recibió 211 mil millones adicionales a través de la OCO. Lo aprobado por el Congreso eran 541 mil millones de dólares, pero fueron 752 mil los millones empleados, cifra superior incluso a la recién aprobada. ¿Se refería Trump, cínicamente, a esa transgresión o solo se estaba dando escofina en el ombligo?

Con cualquier respuesta, lo cierto es subrayado por algunos autores al recordar que las plataformas tanto de Hilary Clinton como de Donald Trump en sus respectivas campañas electorales incluyeron un aumento del presupuesto bélico, ambos con mayores preocupaciones por mantener la hegemonía mundial norteamericana a través de la fuerza que por salvar los grandes huecos de una economía con un grupo de componentes engañosos (acuñar moneda sin respaldo físico en oro u otros y manejar el valor de esa divisa a conveniencia afectando a todos los bancos centrales que la tienen como reserva; gastar por encima de lo racional acumulando portentosos déficits, etc.).

El o los pretextos para los aumentos de las partidas militares afirman que  China expande el suyo, pero ni por asomo cuanto gasta el gigante asiático es comparable. El Instituto para la Paz de Estocolmo (SIPRI) informa que en el 2017 Beijing gastó en esos menesteres apenas la tercera parte del monto empleado en igual período por EE.UU. El otro “enemigo”, Rusia, al contrario, redujo sus partidas en los últimos dos años y, de acuerdo con estudios de Craig Caffrey, “el presupuesto de defensa de Rusia es ahora un 10 por ciento menor que su máximo del 2015 y se espera sea reducido en un 5 por ciento en el 2018”. Datos procedentes de Moscú así lo confirman.

Sin embargo, el plan de Trump anuncia el empleo de 6 300 millones para  aumentar las tropas estadounidenses en Europa, con las cuales, afirma, desea contrarrestar lo que califica de “agresión rusa”. En igual línea destinan 250 millones de dólares en pertrechos letales para Ucrania. Siempre excesivos, le conceden 150 millones de dólares al Pentágono con el expreso propósito de conseguir potencialidades capaces de propinarle un ataque convencional inmediato a Rusia y China, so pretexto de contrarrestar lo alcanzado por esos dos países en armamento supersónico. Ese es el apellido para los artilugios capaces de sobrepasar la velocidad del sonido.

China protestó de forma oficial y pública cuando se dio a conocer el proyecto militar estadounidense y los falsos argumentos sobre los cuales se basa, calificándolos de especulativos o falsos, pues el programa de modernización del ejército chino está destinado a defender los intereses de soberanía, seguridad y desarrollo del país”. EE.UU debería abandonar la publicación de informes inexactos o maliciosos de este tipo y, en lugar de entorpecer el buen curso de los vínculos, se espera actúe en favor del desarrollo estable de las relaciones entre ambos. Así plantea el mensaje.

Fuera de las quejas y molestias expresadas o por conocerse, entre los flamantes anuncios sobre este tópico, el Departamento de Defensa reconoce tener del predicho total unos 69 mil millones asignados a las operaciones fuera de las fronteras nacionales. ¿Será para mantener sus fallidas e inconclusas guerras o buscando abonar nuevos frentes de confrontación terrorista o en “recuperación” de la democracia?

Existe dinero aparte con el propósito de abrir un ministerio o rama a cargo de la “custodia” del  espacio exterior. El enfoque de Trump es: “Para defender Estados Unidos, no basta con tener presencia en el espacio, debemos tener el dominio del espacio”. Me quedo debiéndoles un análisis sobre lo que tanto recuerda a la Guerra de las Galaxias de Ronald Reagan.

Se han publicado 2 comentarios



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  • Ferdinand Samuel Rojo dijo:

    No conforme con las masacres que han ocasionado en todos los continentes, EEUU ahora quiere apoderarse del espacio exterior con el aval de la maldita ONU

  • senelio ceballos dijo:

    Estimado link-F.Samuel Rojo!!…..Donde Ud ha leido / se ha informado que La ONU, ha dado el visto-bueno a ese proyecto de militarizar el cosmo con armas!!…Decenas de paises tienen SATELITES MILITARES…pero otra cosa es poner armas en el cosmo…PROYECTO DE ex-president REAGAN [EPD]…la Guerra de las galacias!!! Creo que asi se llama el proyecto…CHINA y Rusia nunca iran por rse camino….

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Elsa Claro

Elsa Claro

Periodista cubana especializada en temas internacionales.

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