Imprimir
Inicio » Opinión, Educación  »

Los desafíos de la sociedad del conocimiento

| 8

Foto: Ismael Francisco/Cubadebate.

El curso ha terminado. La muchachada sale de vacaciones. Según las posibilidades e intereses de cada cual, sueña con la playa y con el disfrute grupal de fiestas y conciertos. Para la gran mayoría, estas breves semanas constituyen un paréntesis en espera de la continuidad de estudios que aguardan a inicios de septiembre. Para otros, en la  secundaria, el pre o la universidad, ha terminado un ciclo. Están a punto de incorporarse al mundo del empleo. En este caso, se impone convocar a los padres y a la sociedad en su conjunto, implementar los incentivos adecuados para incitar a la permanente superación, indispensable en una época caracterizada por el desarrollo de la ciencia, su aplicación en el plano de la tecnología y las repercusiones de todo ello en nuestro vivir cotidiano.

Hace  muchos años —era yo muy joven todavía— circunstancias familiares me llevaron a conocer algunos centros industriales de la Gran Bretaña. En Europa, las heridas de la guerra no habían cicatrizado del todo. Su imperio colonial se estaba desgajando. Parte de su reserva fabril había caído en la obsolescencia. El dominio de la economía y de las finanzas había pasado a Estados Unidos. Se producía un difícil proceso de reacomodo.

Sheffield era el nombre de una ciudad reconocida mundialmente por la calidad de sus aceros. Al visitar una de sus instalaciones, pensé haber caído bruscamente en pleno siglo XIX, en los días de la primera Revolución Industrial. Trabajadores forzudos, desnudos los brazos, introducían las barras de metal en el fuego ardiente.

En Manchester encontré otro panorama. Una empresa de capital multinacional mostraba con orgullo un molino de trigo de última generación destinado a procesar harina para las galletas que acompañan al tradicional té de las cinco de los británicos. Una nave de varios pisos de altura resguardaba tubos metálicos que la atravesaban verticalmente. Cerca del techo, en una caseta, un  especialista observaba los relojes que indicaban  la marcha de un proceso productivo  automatizado. A ras del suelo, un hombrecillo barría migajas apenas perceptibles. Esa visión quedó definitivamente grabada en mi memoria como premonición de un porvenir que privilegiaría a las minorías más calificadas en detrimento de unos pocos reservados para trabajos manuales elementales.

Allá por los años 90 del pasado siglo, el azar puso en mis manos un libro que alcancé a revisar con tanta prisa que me impidió retener el nombre del autor y el título de la obra. Narraba un siglo de historia social de Estados Unidos. Tomaba como punto de partida el territorio sureño marcado por el trabajo esclavo al servicio de la producción algodonera. La mecanización de la cosecha humanizó el trabajo, a la vez que desencadenaba una significativa pérdida en la disponibilidad de empleo. Eran los años de la expansión de la industria del automóvil. Muchos desamparados emigraron hacia el norte, donde Detroit parecía abrirse al porvenir. Parte de los emigrantes de origen campesino tuvo la capacidad de adquirir nuevos oficios y asimilar la mentalidad propia de la condición obrera. Muchos quedaron desplazados y se entramparon en un modo de vida marginal. Pasó un tiempo. La decadencia se abatió sobre la edad de oro de Detroit. Entonces, una parte considerable del desarrollo de la economía se había volcado hacia el auge del sector de los servicios.

Para los más aptos, se impuso emprender la vía de una recalificación acelerada. En esta ocasión, la varilla se había colocado a mucha altura. Muchos no pudieron dar el salto. Pero, en un abrir y cerrar de ojos, la computación se hizo cargo de numerosas tareas del área de  los servicios. La consiguiente reducción de la demanda del mercado afectó zonas de la burguesía y a ciertos sectores de las capas medias. Por lo demás, el Tercer Mundo ofrecía disponibilidad de mano de obra barata. Esas ventajas propiciaron el traslado de la producción de bienes hacia esos territorios.

Al revisitar el devenir histórico de la Isla, se revela un factor de continuidad de valor inestimable: nuestro mayor tesoro reside en el potencial de nuestros recursos humanos. Tuvimos siempre valiosísimos hombres dedicados a los más diversos oficios como artesanos, herreros, ebanistas.

Cuando la ciencia no disponía de respaldo oficial, Tomás Romay y Felipe Poey trabajaron pensando en la nación. La contribución de Carlos J. Finlay tuvo  repercusión universal. Fue obra de un acucioso observador solitario. También solitarios fueron quienes desde el batallar de las ideas y la creación artístico-literaria contribuyeron a edificar el imaginario que nos acompaña y alienta. Por todo ello, Fidel avizoró desde el primer momento que nuestro futuro sería el de hombres de ciencia y pensamiento. El mañana se está construyendo en el ahora mismo. Pienso en la muchachada que está creciendo entre nosotros y que habrá de insertarse en la sociedad del conocimiento. Defendamos la voluntad de aprender y superarse. Desterremos el facilismo, la chapucería, el mata y sala, el interés por procurar la nota por caminos torcidos. De esa manera, estarán en condiciones de vencer los desafíos que les aguardan.

(Tomado de Juventud Rebelde)

Se han publicado 8 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • MSc. María Cardoso Cárdenas. dijo:

    Buen día , respeto su opinión, muy bonito el dicurso. El tema es polémico, tendrá puntos encontrados contradictoriamente, hay que situarse en tiempo y espacio, Usted peina canas, no pretendamos que las generaciones actuales, sean como nosotros, son otros momentos históricos, otros contextos, ya existen otros escenarios de aprendizajes atemperados al siglo XX1, totalmente diferentes, la sociedad del conocimiento es diferente totalmente, que impide que se pongan de manifiesto ciertos valores que median la relación interpersonal, ha quedado atrás por la dinámica de la vida socializarse, ya la comunicación casi que es nula, la sensibilidad, la amistad, el trabajo en equipo, la solidaridad, cada vez es menos la formación de valores inherentes a la buena formación de valores estéticos y éticos en nuestros jóvenes , no quiero decir que sea el 100% , pero parte de elllos se forma así , antiguamente, porque yo también peino canas y además soy profesora, palpaba mayor educación , menos instrución , ahora las categorías del proceso docente están invertidas , ahora menos educación , mayor instrución , esta deviación ha sido provocada por la afectación en la pirámide social de la sociedad que está compuesta por superestructura como primer elemento y el otro la base esconómica, estos elementos tienen cáracter sistémico, están directamente relacionados,tien Usted mucha razón , que en una ocasión nuestro comandante en jefe dijo estamos procurando hombres de ciencias, la práctica corroboró la veracidad del conocimiento, muesta hay sificiente, pero tenemos aún debilidades con el trabajo preventivo de los jóvenes y con las familias,como comenzó el artículo, comienzan las vacaciones se detiene , para mí creo que hay muchas formas de asumir la sociedad del conocimiento , pero se necesita una BUENA INTENCIÖN, BUENOS PRODUCTOS PARA CONSUMIR, de lo contrario no tiene razón de contar con ellos. Puede que tengas algunos puntos de vistas encontrados , pero es la esencia del debate la reflexión , gracias por compartir con los lectores asiduos la publicación.Buenas tardes profe. Que comience el debate…

  • Agua por todas partes dijo:

    Ojalá vivieramos como el el siglo XIX en cuanto al trabajo se trata, cuando se trabajaba para vivir… ..en Cuba se ha perdido totalmente el valor del trabajo, miles de jovenes solo piensan en trabajar, pero en trabajar fuera de la isla, donde realmente el salario puede ser visto como un aliciente.. otros miles de jovenes y adultos trabajan solo porque donde lo hacen pueden tener alguna “búsqueda”, y otros tantos trabajan porque piensan que es su deber, independientemente de que mientras lo hacen mantienen a los que sin trabajar viven. Y peor que perder el valor del trabajo es la generalizada creeencia de que el Estado nos provee, como si tuviera una maquina de hacer dinero y recursos, cuando el mismo solo distribuye, a su manera, el fruto del trabajo de los que verdaderamente se sacrifican trabajando.

  • HECTOR Y EL HERNANO dijo:

    Magnifico artículo profesora, un necesario tema para el debate. La idea rectora es continuación de sus anteriores propuestas, usted nos guía en la búsqueda y solución de nuestros principales problemas, como una única forma de solucionarlos: una revolución en la educación. Para eso profesora hay que cambiar nuestra forma de ver la educación, defiendo en general la cultura del concepto, creo que sin ella es imposible entender a fondo un fenómeno como tal en esta era de la información, si no partimos del concepto en una idea, en la actual modernidad, corremos el riesgo de sumarnos al ejercito de analfabetos funcionales, nos costaría mucho entender lo que sucede a nuestro alrededor. La educación es la principal inversión para el desarrollo de un pais, no es de palabras, es un hecho, es real, es aquí donde el dinero invertido se reproduce infinitamente, es algo palpable y por ser su resultado tan general e impredecible, se nos hace difícil cuantificar en dinero real, perdemos la perspectiva al mirar lo inmediato, los cubanos hemos visto la educación después del triunfo de la revolución, como un derecho que tenemos todos, un privilegio del cual gozamos, eso nos regocija, nos hace diferentes, nos da confianza, nos da la posibilidad de soñar en grande, pero todo esas cosas buenas profesora nos ha alejado del sentido práctico, estratégico que tiene la educación en el desarrollo del pais, el sistema educacional va por un lado y los programas de desarrollo van por otro, no nos hemos enfocado en perfeccionar ese proceso como la principal e inmediata fuente de desarrollo e ingresos del pais, con acciones bien dirigidas a propósitos concretos en el corto, mediano y largo plazo, pero de forma científica, reorientándolo en cada momento hacia nuevos objetivos, no como un esquema rígido que cada cinco años se perfecciona, aquí estamos hablando de la inversión más importante, la del capital humano hacia objetivos específicos, que dialécticamente se reorientan según las exigencias de cada momento, ese proceso de inversión dinámica y sistemático acorde a los intereses de la sociedad, solo es posible en el socialismo, pero ese proceso exige ciencia más que todo, es más importante y menos costoso invertir en educación que invertir en turismo, pero no como lo hacemos hoy, se trata de invertir en educación desde el principio hasta el fin, que permita verse como un sistema, cerrando ese sistema coherentemente, con una mirada desde arriba dirigiendo el proceso con un enfoque empresarial, donde aportamos un producto final de alta calidad, enfocado a resolver proyectos concretos del desarrollo, donde se estimule la creatividad y el emprender. Una dirección científica de esa inversión en los recursos humanos de un pais es clave, las exigencias de al actual modernidad nos obligan a mutar, a innovar y perfeccionarnos constantemente en el sistema educacional, aquí es donde desde el punto de vista estratégico, considero hay que incorporar y desarrollar dos aspectos en el sistema educacional, porque este es la punta de lanza del desarrollo, que son también la fortaleza de la continuidad de la revolución, cambiar y perfeccionarse constantemente sin plazos, acorde a la exigencias del desarrollo, y segundo tener paciencia, lo que lleva implícito tener confianza. Estos aspectos deben convertirse en una actitud dentro del socialismo.
    Voy a ilustrar la idea, con un detalle de cómo enfocarnos en las dos caras de una moneda en la preparación de nuestro capital humano. Educar y preparar a nuestros niños y jóvenes de cómo abordar el triunfo y el fracaso. Encontrar en esa relación, fracaso- éxito el escalón para saltar a partir de fracaso, de cómo enfrentar ese fracaso, desarrollándose como una cultura alrededor de ello, a partir que existe una relación directa y proporcional de uno con el otro para el logro de objetivos, tanto en lo personal como en la sociedad, el éxito necesariamente siempre esta precedido por uno o varios fracasos, por lo tanto debemos preparar a nuestros jóvenes para enfrentar, superar y aprender de los fracasos y errores, asumirlos con conciencia y profesionalidad como parte de un proceso, y saber sacar de esa experiencia el aprendizaje necesario y no dejarse derrotar por la adversidad. El ejemplo más claro y evidente de cómo saber usar los errores y fracasos es el de aeronáutica en el mundo, este sector es el de mayor avance tecnológico, es la punta de lanza de la tecnología, si se quiere mirar que pasara en el 2030 en otro sector solo se debe mirar que introduce y que hace hoy la aeronáutica, para comprender hacia dónde vamos en otros sectores, bien en la telefonía o en el automovilismo, por solo citar dos ejemplos. Pero el desarrollo de la aeronáutica se sustenta en su filosofía de como ellos enfrentan y se reproducen a partir del fracaso, lo hacen de forma diferente al resto de los sectores. La aeronáutica civil ha logrado un nivel de seguridad impresionante. En 2013 hubo 36 millones de vuelos comerciales en todo el mundo que transportaron a más de 3000 millones de pasajeros, según la Asociación Internacional del Transporte Aéreo. Solo murieron 210 personas. En cambio 2013, en un estudio publicado en el Journal of Patient Safety se calculaba que, en Estados Unidos, el número de muertes prematuras relacionadas con errores evitables era de más de 400.000 al año. Son dos enfoques diferentes de cómo cada sector actúa frente a los fracasos, y a partir de ahí se perfecciona y busca la excelencia, el éxito. Usted abordaba en un artículo anterior de como en lo cotidiano no éramos capaces de mostrar todas nuestra virtudes en lo profesional, y ponía de ejemplo los servicios de salud, la respuesta y solución es compleja, pero tengo la certeza de que su solución está en más de un 70% en un enfoque diferente en nuestro sistema educacional. Un sistema educacional que se perfeccione contantemente pero de forma científica.

  • midaimys dijo:

    Yo si muy segura que hoy más que nunca debemos Defender la voluntad de aprender y superarse. Gracias, encantada con sus comentarios , como siempre muy actualizados e interesantes.

  • CUM Güines dijo:

    El uso y aveces abuso de la redes sociales costituye hoy en día una linea de enfrentamiento bairto s sutil que utiliza los enemigos políticos para intentar confundir y desmotivar a nuestros puebles, principalmenete a los jóvenes porque ellos constituyen lo más puro y vulnerable de nuestras sociedades.Internet o la redes sociales no son buenas ni males, solo la convierten el tal aquellos individuos e intereses que pujan del lado de los odian y destruyen o de quienes amamos y fundamos.Utilizar las redes sociales e beneficioso y merecido, pero siempre que ello represente nuestro interes como nación y no se haga al precio de vender o perder la dignidad de ser buenos cubanos.

    • PPG dijo:

      Caramba, CUM de Güines, revise su comentario antes de enviarlo porque está usted repartiendo todas esas faltas de ortografía y de concordancia que tiene con sus compañeros y eso no es justo, a no ser que sean colegiadas.

  • ReyOB dijo:

    Es impresionate la vigencia y actualidad de cada uno de sus comentarios. Nunca mejor dicho, para nuestra sociedad y nuestros jóvenes el verdadero camino y futuro se encuentra en construir hombres y mujeres de ciencia capces de enfrentar los desafíos de este mundo moderno.

  • Juan G. Valdés dijo:

    Gracias una vez más profe… Usted como siempre con mirada crítica hacia la situación que enfrenta nuestra sociedad, que no es de consumo, pero si necesita del trabajo como la fuente de ingresos para los que, sin dudas, debemos trabajar para sobrevivir. Lleva usted razón cuando afirma que en nuestra sociedad existe un recurso de inigualable valor: el capital humano… ¿Pero que sería de nuestro futuro si no se invierte en formar, educar, fomentar y recalcar valores en ese preciado capital, que no es más que invertir en el desarrollo de nuestra sociedad? De seguro estaríamos creando un monstruo de nueve cabezas, incapaz de valorar lo que se tiene, y en último y peor de los casos, una sociedad ajena a la que pensamos y estamos materializando. Luego de un curso escolar quedan pendientes de mejorar, temas que no llegaron a la pizarra y muchos retos que se hacen valederos en la obra de educar a las nuevas generaciones. Mis respetos y saludos a todos los que con certera mirada, ponen en la mira temas como éste y a usted profe Graziella el más efusivo y sincero de los saludos.

Se han publicado 8 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Graziella Pogolotti

Graziella Pogolotti

Crítica de arte, ensayista e intelectual cubana. Premio Nacional de Literatura (2005). Presidenta del Consejo Asesor del Ministro de Cultura, vicepresidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, miembro de la Academia Cubana de la Lengua y presidenta de la Fundación Alejo Carpentier.

Vea también