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Ciencia y sociedad

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Los pequeños países víctimas de algunas de las formas de coloniaje tienen que conceder interés prioritario al empeño por apoderarse del conocimiento con el propósito de definir, de acuerdo con sus realidades concretas, su diseño de desarrollo. Desde la extrema precariedad, la consolidación de la soberanía nacional se proyecta hacia la necesidad de sentar las bases para la construcción de un país.

En los 60 del pasado siglo, Cuba tuvo que afrontar enormes desafíos. Hubo que emprender la Campaña de Alfabetización en un año que conoció también la invasión de Girón junto con acciones de sabotaje que subsistirían en el tiempo. A ello se le añadió la existencia de alzados en distintos territorios de la Isla. Para afrontar el asedio, se comprometieron recursos materiales y humanos de gran magnitud, esfuerzo considerable cuando el Che, a cargo del Ministerio de Industrias, disponía de escasos administradores que alcanzaran el sexto grado.

Porque presente y futuro se encabalgan, en tan difíciles circunstancias había que emprender simultáneamente ambiciosos programas de desarrollo humano. A ese propósito respondió la modernizadora Reforma Universitaria de 1962 y el temprano impulso a la creación de centros de investigación científica.

Fue una inversión proyectada hacia el mediano plazo que, sin embargo, resultaba impostergable. Los resultados económicos de aquellas iniciativas son tangibles, actualmente, en el logro de producciones de alto valor agregado, más beneficioso que la tradicional dependencia de la exportación de materias primas, sujetas siempre a las veleidades del mercado mundial. Es un mal que hemos padecido a través del tiempo, con las alternativas de la ilusoria bonanza de los breves años de las vacas gordas, seguidos por la dura experiencia de las vacas flacas, con la miseria que se extendió desde los campos hasta las ciudades.

Por esos motivos, existe la tendencia generalizada a asociar el concepto de ciencia al ámbito de las exactas y naturales. El resultado de sus investigaciones se revierte en la producción de bienes que repercuten en el progreso de la sociedad. La industria farmacéutica cubana es comprobación tangible de esos logros. Menos extendida resulta la valoración del papel que corresponde a las ciencias sociales, volcadas hacia el estudio de problemas que atañen a la ideología y a la gran batalla cultural que define la contemporaneidad. A contrapelo del pensamiento promovido por el neoliberalismo, la economía es una de ellas. Las decisiones en este campo tienen efecto inmediato en la sociedad, cuerpo vivo, sensible, mutante, en permanente transformación. Se expresan en el vivir cotidiano, repercuten en la conducta de las personas y en el sistema de valores que las modela.

En ámbito similar interviene el papel de las ciencias históricas. Su origen entre nosotros es bastante remoto. Precedió a la cristalización del concepto de nación, cuando los criollos nacidos en la Isla empezaron a interrogarse acerca de las diferencias que los separaban de sus padres, procedentes de la metrópoli. Era un paso inicial en la búsqueda de un modo de definir el qué somos.

Bajo el impacto de la frustración independentista, durante la República neocolonial el rescate de la memoria se convirtió en necesidad primordial. Merecen respeto y gratitud los hombres que, desprovistos de apoyo oficial, dedicaron horas de desvelo a hurgar en archivos para desentrañar las claves del proceso que había configurado nuestro proyecto de nación.

En tiempos de decepción y soledad rescataron el perfil de los héroes, profundizaron en el análisis de la causa de las cosas, se adentraron en el estudio de los factores económicos y revelaron datos iluminadores acerca del modo en que se había producido la intervención de Estados Unidos en el devenir cubano.

Escribieron libros y redactaron manuales para uso de las escuelas.

En los años transcurridos desde el triunfo de la Revolución se ha producido una renovación de las ciencias históricas. Muchos de estos trabajos circulan solo entre lectores especializados. No se incorporan al saber común. A pesar de lo andado, queda mucho por explorar, sobre todo en lo que corresponde a la etapa neocolonial y a las décadas posteriores al triunfo de 1959. En medio del debate actual, ambas etapas reclaman una atención de primer orden.

Menos tradición tiene entre nosotros el abordaje de la sociología. A poco de creado, el departamento dedicado a esos estudios cerró las puertas hasta los 80 del pasado siglo. La atención a esta área merece la mayor consideración. Dispone de herramientas para tomar el pulso a la realidad palpitante. El poder hegemónico emplea los resultados de las investigaciones en este campo para operar sobre la conciencia de los pueblos e influir en el comportamiento político, con el propósito de inducir a acciones que contradicen los intereses más legítimos de nuestras naciones. No hay que abundar sobre el tema. El acontecer noticioso muestra los efectos de este modo de proceder en la derechización de algunos sectores de la sociedad.

Por todo ello, formar hombres y mujeres de ciencia, a tenor de las demandas de la contemporaneidad, sigue siendo factor de primera importancia para el desarrollo de la nación.

(Tomado de Juventud Rebelde)

Se han publicado 8 comentarios



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  • Felo dijo:

    Totalmente de acuerdo con la escritora. Creo que se debe realizar una revisión profunda de los planes de estudio de la Licenciatura en Historia, donde muchas de sus asignaturas mantienen como bibliografía básica manuales al estilo soviético, con selecciones de lecturas enfocadas en un solo tipo de análisis de los problemas históricos (económico), que es importante, pero no es el único. Dichas selecciones están repletas de trabajos de autores marxistas, es como si no existiera otra visión o forma de aproximarse a los problemas que la historia nos plantea y este fenómeno desgraciadamente sesga la visión de los futuros intelectuales que allí se forman.

  • Andrés dijo:

    Coincido al 3000% con usted Dra. Creo que existe una tendencia muy marcada en nuestra sociedad a identificar a las ciencias exclusivamente con las ciencias naturales. Es un error terrible y costosísimo para cualquier sociedad. Es lamentable escuchar la forma peyorativa y desdeñosa en que algunos ingenieros y científicos naturales se expresan respecto a las ciencias sociales y las humanidades. Si bien es cierto que nuestras estructuras de producir conocimiento se levantaron en un período dónde primaba una concepción cerrada de las ciencias, lo cual ha influido mucho en crear este tipo de mentalidad en muchos graduados, seguir hoy en el mismo canal es una muestra de ignorancia, que cada vez el mundo acepta menos. Es algo que debe ser cambiado. No podemos denegar el carácter intrínsecamente crítico de las ciencias sociales en la búsqueda de soluciones emancipadoras para los seres humanos.

    Un ejemplo práctico en Cuba, que terminó siendo novedoso en el mundo entero, es la concepción social de la medicina. Imaginémonos por un momento que hubiéramos desarrollado la misma infraestructura médica con que hoy cuenta el país, pero que hubiéramos ignorado sembrar en los graduados las nociones de responsabilidad social y prevención que hoy caracteriza la filosofía del sistema de salud cubano. No solamente fuera el servicio de peor calidad (comparar con otros países con alta infraestructura), sino que sería más caro. Los logros técnicos no garantizan nada en sí mismos. No en balde términos como “modernismo reaccionario”, creado inicialmente para describir el gran entusiasmo por la tecnología que convivió con ideas anti-ilustradas en Alemania después de la primera guerra mundial, ha encontrado gran aplicación en el análisis de muchos otros eventos contemporáneos.

    Ciertamente la economía, ciencia a la que me dedico, ha querido ser introducida a la fuerza en el campo de las ciencias “respetables” y el resultado ha sido funesto. Nada más mirar las secuelas del neoliberalismo durante las últimas 3 décadas. No sólo nos ha traído desigualdad SIMO también movimientos como “Ilustración oscura” (Dark Enlightment). También han tratado de hacerlo con las ciencias políticas y la sociología, incluso con la historia, aunque con menos éxito.

    El hecho es que las ciencias sociales son vitales, y se entrelazan de modo complementario con las ciencias naturales (bioeconomía, neuropsicología, etc.). Cualquiera que eche un vistazo al panorama tecnológico actual (y pasado) lo podrá ver claramente. Por ejemplo, para lidiar exitosamente con los desafíos de la inteligencia artificial no sólo hacen falta especialistas en programación e ingenieros, sino también es Imprescindible (la mayúscula con toda intención) la presencia de sociólogos, filósofos, politólogos, economistas, psicólogos, etc. Concebir un proyecto de nación que no se tome en serio la función de estas ciencias es una mediocridad impresentable e, mucho peor, insostenible.

  • Rgp dijo:

    Los hombres y mujeres que pueden hacer ciencia se van a montones del país en busca de mejores condiciones de vida. Muchos se marchan a hacer maestrías y doctorados y nunca regresan. Es muy difícil hacer ciencia con nuestra pirámide invertida y nuestros salarios, hay que tener una tremenda vocación para soportarlo. Al menos en el campo de la informática y la electrónica en el que me desempeño, es difícil hacer ciencia por 50 CUC mensuales cuando por hacer sitios web en la calle te pagan al menos 200 CUC. Lo mismo sucede con los profesores universitarios y sus pobres salarios. Muchos profesores jóvenes y talentosos ya no trabajan en las universidades porque los salarios son insuficientes. Mientras no se priorice a los científicos como personas que son, con necesidades humanas, seguiremos produciendo excelentes profesionales para nutrir grupos de investigación del resto del mundo, sobre todo de España y América Latina.

    • Pioneer dijo:

      Una precisión si me permite, por la misma lógica que emite dentro de algún tiempo no aportaremos más profesionales, no tendremos quien los forme dentro del país.

      • Rgp dijo:

        Pues en algunas facultades que no quiero nombrar hoy cuentan con la mitad de los profesores que tenían hace cinco años. Muchos se han ido a trabajar a otras empresas estatales o privadas, incluyendo doctores y profesores de mucho talento y experiencia. Una buena parte de los profesores que quedan son jóvenes, y algunos que conozco están pensando irse también. Aunque el hecho de que nos quedemos totalmente sin profesores es exagerado porque siempre hay personas con vocación y amor por la enseñanza y la investigación, si me preocupa la situación actual y lo que nos pueda esperar en unos pocos años si no se toman medidas, por lo menos en La Habana, porque no conozco la situación del resto del país.

  • Fred dijo:

    Excelente articulo Dra. Aunque debe haber más respeto hacia los profesionales de este país por parte de las instituciones, no solamente se basa en el pobre salario, hay muchos profesionales buenos que están subutilizados por parte de algunos dirigentes mediocres que ven en ellos la pesadilla de la sombra y lo que hacen es apartarlos. Entonces de nada valen los años y los esfuerzos de estudio e investigación. La pirámide invertida que sufre este país hace años, constituye un freno para el desarrollo de la sociedad.

  • José García Álvarez dijo:

    Estimada Graziella Pogolotti ,soy un admirador de sus brillantes artículos por estar todos llenos de buenas intenciones y brindarnos una claridad en muchos temas que UD,lo aborda de excelente que todos podemos entender y nos pone a meditar sobre nuestro acontecer Nacional e Internacional.
    Observo que muchos de los lectores siguen aferrado al llevado y traido tema de los salarios sin tener en cuenta que los mismo estan sujetos al mejoramienton de la economía Cubana,que necesita mucho ahinco por parte de nuestros consuidadanos.Así como sanearla de inescrupulosos corruptos y desvio de producciones hacia el mercado negro ,que hacen que nuestra economía no asome la cabeza definitivamente.Así tambien del ferreo bloqueo Yanqui y el que internamente nos imponemos .Cada Cubano debe recordar la historia y saber que lo material no lo es todo y en nuestra pasada senturia Carlos Manuel de Céspedes ,Ignacio Agramonte y Fidel se despojaron de sus comodidades para que hoy a oesar de los pesares tengamos lo que tenemos,con todos los males que con el concurso de las Instituciones del Estado y Cybanos todos debemos combatir ,para que nuestra ecomía próspere y podamos aspirar a mejoras salariales.

    • ppg dijo:

      Mire, José, soy maestro hace más de 45 años y de veras que es muy triste constatar a estas alturas que mi trabajo no me ha traido nada más que un medio digno de subsistir, y de satisfacciones espirituales pero de esto solo, como del oxígeno, no vive el hombre. Hoy y desde hace muchos años duermo en una cama que compraron mis suegros hace más de 60 años y por lo que veo, voy a morir en ella. Así no es, aunque todo esté lleno de buenas intenciones. Le exhorto, además, a que revise su ortografía y sus fuentes, porque afirma cosas que ya nadie se las cree.

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Graziella Pogolotti

Graziella Pogolotti

Crítica de arte, ensayista e intelectual cubana. Premio Nacional de Literatura (2005). Presidenta del Consejo Asesor del Ministro de Cultura, vicepresidenta de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, miembro de la Academia Cubana de la Lengua y presidenta de la Fundación Alejo Carpentier.

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