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Los indicadores de la Ciencia

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En la Ciencia, como en muchas otras esferas de la actividad social, el empleo de indicadores cuantitativos constituye una herramienta muy útil, que permite apoyar los análisis y proyecciones con datos objetivos, superar lo anecdótico y subjetivo, comparar el desempeño actual con el alcanzado en etapas anteriores y con el de otros países o instituciones similares.

La práctica más o menos universal es considerar indicadores de “entrada” y de “salida”. Los primeros caracterizan los recursos humanos y materiales que se dedican a las actividades científicas y tecnológicas (ACT). Los segundos tratan de medir cuánto se obtiene del esfuerzo realizado.

La selección concreta delos indicadores depende de los objetivos que se desea evaluar. Varía de un lugar a otro, aunque existen acuerdos que permiten consolidar las estadísticas nacionales, regionales o mundiales y comparar a los países e instituciones entre sí. Se ha venido perfeccionando con el tiempo y es objeto de frecuente discusión.

Los indicadores de entrada más comúnmente utilizados por los países son: la fracción de la población dedicada a las actividades científicas y tecnológicas, el por ciento del Producto Interno Bruto (PIB)destinado a financiar la investigación científica y el desarrollo tecnológico (I+D)y la inversiónanual en I+D por cada investigador.

En cuanto a los indicadores de salida, la investigación se caracteriza principalmente por los artículos publicados en revistas científicas arbitradas y las patentes solicitadaspor científicos radicados en el país. Así se mide la producción de nuevos conocimientos y de nuevas aplicaciones de los conocimientos existentes. Puede incluirse también la publicación de libros científicos, monografías y tesis de doctorado.

Los resultados de la aplicación práctica de la ciencia, son más difíciles de medir, porque sus efectos generalmente no son directos ni inmediatos. El númerode nuevos registros aprobados (medicamentos, programas informáticos, productos de uso agrícola, normas técnicas, marcas comerciales, etc.), fruto de las actividades de desarrollo tecnológico e innovación, caracterizan de cierta manera la “llegada” de la ciencia y la tecnología a la producción y comercialización de bienes y servicios. La fracción del PIB (o de las exportaciones)correspondiente a productos o serviciosconsiderados de alta intensidad tecnológica,refleja su impacto económico.

Estos indicadores ayudan a capturar, con un mínimo de datos, los aspectos más sobresalientes de las actividades científicas y tecnológicas de un país o una institución. Claro que detrás de cada cifra pueden esconderse muchas otras, que permiten analizarlas con mayor detalle. Por ejemplo, la inversión en I+D tiene una estructura por fuentes (presupuesto del Estado, fondos empresariales, créditos bancarios, financiamiento externo, etc.) y destinos (financiamiento parainstituciones, programas priorizados, inversiones, etc.). Las publicaciones se distribuyen por especialidades científicas, las patentes por ramas de la industria, etc. Las estadísticas de la Ciencia no se reducen a los indicadores mencionados.

En Cuba hay especialistas que conocen muy bien este tema. El país está integrado a la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT)1 y tributa a los informes de la misma con sus datos. Sin embargo, como los recursos destinados a la Ciencia, la Tecnología y la Innovación no aparecen nominalizados en el plan de la economía nacional, se hace difícil determinar con exactitud cuánto se emplea en esta esfera. El uso de los indicadores cuantitativos para el análisis y proyección de las actividades científicas y tecnológicas es bastante limitado.Actualmente se trabaja para perfeccionar su diseño y el registro de los datos.

Según el último informe mundial sobre la Ciencia, publicado en 2015 por la UNESCO2, los indicadores globales de la ciencia y la tecnología están creciendo rápidamente. En 2013 se alcanzó una media mundial de 1083 investigadores equivalentes a tiempo completo3 por cada millón de habitantes, la “intensidad de I+D” se elevó a 1,7 % del PIB mundial y el gasto anual por investigador hasta 190 400 USD.En las revistas indizadas en la Web of Science4 se publican cada año 176 artículos científicosy sólo en la oficina norteamericana de patentes y marcas (USPTO) se presentan 39 solicitudes de patentes por cada millón de personas de la población mundial. Estas cifras evidencian el papel creciente de la ciencia y la tecnología en las principales economías del planeta.

Los indicadores de los diferentes países muestran grandesvariacionesrespecto a esos valores medios, reflejo de las enormes desigualdades económicas que existen entre ellos.En Cuba, de acuerdo con la información disponible, la cifra de investigadores equivalentes por cada millón de habitantes es ligeramente superior a la media mundial, pero las de inversión en I+D, así como las de publicaciones, patentes y otras salidas,son más bajas. El principal problema es que la mayoría de los indicadores muestran una tendencia decreciente, que es muy necesario revertir.

Para ello, seráde gran ayudaactualizar los indicadores de la Ciencia cubana e integrarlos al sistema de dirección de las instituciones científicas, las empresas, el Gobierno, el Estado, el Partido, desde la base hasta su más alto nivel. Hay que lograr que los indicadores no sean solamente un instrumento de análisis “post mortem” de los resultados del año anterior, sino un arma para la Planificación, que nos ayude a proyectar el futuro, fijar metas y transformar la realidad.

El Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, contiene entre sus ejes estratégicos el de Potencial Humano, Ciencia, Tecnología e Innovación. Los indicadores de la Ciencia deben ayudarnos a precisar cuánto nos proponemos avanzar en cada uno de los objetivos específicos de este eje.

No quisiera terminar este elogio de los indicadores cuantitativos de la Ciencia, sin recordar que, a fin de cuentas, ellos son sólo una buena herramienta para el análisis de las actividades científicas y tecnológicas5. De ninguna manera sustituyen al análisis propiamente dicho, el cual deberá considerar también elementos cualitativos, que las cifras no logran capturar.

Por poner sólo un ejemplo: el compromiso de los científicos cubanos con los destinos de su pueblo ¿en qué cifra cabe?

Es que “no todo lo que se puede contar cuenta, y no todo lo que cuenta puede ser contado”6.

Notas

  1. Ver http://www.ricyt.org
  2. Informe de la UNESCO sobre la Ciencia. Hacia 2030. https://en.unesco.org/unesco_science_report
  3. Esta cifra considera también a los profesionales que, como los profesores universitarios, dedican sólo una parte de su tiempo laboral a la investigación científica.
  4. Base de datos que agrupa a unas diez mil revistas científicas de todas las especialidades, seleccionadas entre las más citadas a nivel mundial.
  5. Para una crítica al uso inadecuado de los indicadores puede consultarse el “Manifiesto de Leyden sobre indicadores de investigación”. www.ingenio.upv.es/manifiesto
  6. Esta frase suele atribuirse a Albert Einstein, pero en realidad fue escrita en 1963 por el sociólogo norteamericano Edward Bruce Cameron.

Se han publicado 12 comentarios



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  • Luis A. Montero Cabrera dijo:

    ¡Qué excelente artículo de mi colega Carlos Rodríguez! Es absolutamente necesario que estas verdades del mundo de hoy penetren en nuestras apreciaciones cotidianas de la realidad y en la forma en la que podemos hacer un socialismo próspero y sostenible. La ciencia y la tecnología producen saberes nuevos y formas de hacer con ellos. Se estructuran sistémica y no espontáneamente en cualquier sociedad a partir de una conducción y financiación sabias. Nuestro país está urgido de rescatar el sector, cuyas cifras actuales son en general declinantes, como forma de poder consolidar un futuro de bienestar para los cubanos y de solidaridad para todos, fieles a las ideas de Fidel acerca de la Revolución.

  • Alejandro dijo:

    Estimado profesor, me parece excelente que se publiquen artículos como este. Resulta muy lamentable que un país como Cuba, bloqueado y con serias limitaciones económicas y financieras, que precisa (urgentemente) poner el conocimiento científico y tecnológico en función del desarrollo, no se preste mucha atención al uso de indicadores para analizar para analizar los resultados de la ciencia y sobre esa base formular adecuadamente políticas científicas (basadas en evidencias).

    El uso de indicadores de Ciencia es esencial para analizar la dinámica de las diferentes áreas científicas, identificar las áreas consolidadas y emergentes, identificar las lagunas y las capacidades de las comunidades académicas del país o de determinadas regiones, mejorar la asignación de recursos para la actividad científica, entre otros aspectos.
    A continuación, voy a dar algunos elementos adicionales para contribuir (por favor, no lo tome como una crítica a su artículo) a ese debate.

    Como usted acertadamente ha explicado, los indicadores clásicos de ciencia se enfocan en medir los esfuerzos nacionales en investigación (gastos de I + D, recursos humanos, etc.) y relacionarlo con los resultados científicos y tecnológicos (publicaciones, patentes, etc.). Esos indicadores todavía constituyen el grueso de lo que podríamos llamar los indicadores clásicos de C&T.

    Sin embargo, en la actualidad, en el mundo, la implementación de indicadores de C&T se discute a dos niveles: fenomenológico y conceptual. A nivel fenomenológico, se observa la multiplicación y diferenciación de la demanda de indicadores, o sea, una ampliación y diferenciación considerable en cuanto a los niveles de análisis, los tipos de indicadores, los usuarios de esos indicadores y sus usos. A nivel conceptual se busca un cambio profundo en la lógica subyacente (entradas y salidas) para la concepción y la producción de indicadores.

    Con relación al primer elemento (multiplicación y diferenciación de la demanda de indicadores) lo que se busca es utilizar indicadores que permitan analizar diferentes niveles de agregación. Por lo tanto, además de los indicadores clásicos de C&T a nivel nacional o regional, ahora se exigen indicadores relacionados con los diferentes actores de los sistemas de C&T. Así surgen niveles de análisis, tales como las unidades organizativas (por ejemplo, una universidad), las subunidades disciplinarias (departamentos), e incluso se llega al nivel de los laboratorios individuales. En ese contexto, el requisito de comparabilidad es cada vez más relevante. Lo anterior implica considerar las diferencias que se manifiestan entre países en la concepción de los indicadores, la metodología de implementación y las fuentes de datos en cada nivel de análisis.

    Con relación al segundo elemento (nivel conceptual) la tendencia ha sido la diferenciación de las necesidades y los usos de los indicadores, lo que implica también un considerable aumento de las categorías de indicadores. La lógica subyacente de la primera ola de indicadores de C&T desarrollada en los años sesenta se basa, fundamentalmente, en considerar que los elementos esenciales son las entradas y salidas y que existe una relación lineal entre ellos: una mayor cantidad de entradas (recursos) generará una mayor cantidad de salidas (publicaciones, patentes, etc.). Sin embargo, los actores de los sistemas de C&T, que están en el medio de ese proceso, no se tienen en cuenta, son considerados como “cajas negras”: lo que ocurre allí no parece ser muy importante.

    Así, se ha abierto un amplio campo para el desarrollo de indicadores: ejemplos relevantes son indicadores bibliométricos sobre la organización de la actividad científica, los indicadores de vinculación ciencia-tecnología, los indicadores sobre la fuga de cerebros y, en general, sobre las profesiones científicas y los flujos de recursos humanos. Los llamados indicadores de triple hélice son un ejemplo de indicadores más sistémicos.

    Desde esa perspectiva, la idea de indicadores genéricos, que ha sido el paradigma subyacente de las estadísticas oficiales, ha dado paso a los indicadores personalizados e interoperables que reflejan las especificidades, las necesidades y los objetivos (políticos) de cada actor o grupo de actores.

    Saludos,

  • Jose dijo:

    Como de costumbre Carlos, muy buen artículo!!. Ojalá que de una vez los que tienen que tomar cartas en este asunto asuman la realidad de la ciencia cubana actual y no tengamos que lamentar en un futuro, no muy lejano, la pérdida de lo que realmente ha sido una conquista y un baluarte.

  • Jose R Oro dijo:

    Mi mayor respeto para el reconocido científico cubano Carlos Rodríguez Castellanos. Me parece un gran artículo y un análisis necesario acerca de como “medir” o cuantificar el decisivo sector de la Ciencia en la sociedad incluyendo por supuesto, la sociedad cubana. No menos importante es el comentario del gran Luis A. Montero Cabrera, al que me aúno con entusiasmo. Tema de la mayor relevancia para el presente y futuro de Cuba.
    Recientemente en la ANPP se discutió con mucha fuerza, honestidad y claridad la inestabilidad laboral o “fluctuación” de la fuerza científica del país. Estoy evitando con toda intención la palabra crudeza, porque claridad o sinceridad o profundidad y crudeza no son lo mismo. Ni tampoco inestabilidad laboral es realmente “fluctuación”. Fue un debate importante, serio y los comentarios en Cubadebate fueron de alta calidad. Hay que reconocer de nuevo al eminente científico cubano Luis A. Montero Cabrera porque ha publicado numerosos, incisivos y a la vez sencillos escritos contendiendo con la situación y características de la Ciencia en Cuba.
    Quisiera ir a los temas que nos conciernen más directamente en Cuba, cito del autor “En Cuba, de acuerdo con la información disponible, la cifra de investigadores equivalentes por cada millón de habitantes es ligeramente superior a la media mundial, pero las de inversión en I+D, así como las de publicaciones, patentes y otras salidas, son más bajas. El principal problema es que la mayoría de los indicadores muestran una tendencia decreciente, que es muy necesario revertir”
    ¿Por qué de acuerdo con “la información disponible”? Si un vicepresidente de la Academia de Ciencias no dispone de toda la información, certera, clara, numéricamente expresada y críticamente analizada, sobre la Ciencia, sus planes, presupuestos, resultados esperados y obtenidos, ¿quien la va a tener?
    Por supuesto que “Hay que lograr que los indicadores no sean solamente un instrumento de análisis “post mortem” de los resultados del año anterior” La actividad forense es solo útil si sabemos que era lo que pretendíamos hacer en el ejercicio. El ciclo de desarrollo de la Ciencia con la mayor frecuencia excede un año (patentes, doctorados, etc.)
    El principal reto de la Ciencia cubana hoy, es que los científicos son uno de los sectores peor retribuidos de la sociedad, y si un científico gana menos que un botero (1) pues la “fluctuación” viene de manera inevitable. Además los científicos necesitan instrumentos de medición, reactivos, y una miríada de otros recursos, que sin ellos, no hay resultados, y no tener tales resultados (medidos en publicaciones científicas, patentes, doctorados y otros) contribuye fuertemente al desestimulo de los investigadores de la Ciencia cubana, la cual fue desarrollada por la Revolución Cubana con gran presciencia, ingentes desvelos y considerables erogaciones monetarias. La Ciencia cubana es muy gloriosa y tiene que serlo aun mas, extraordinarios resultados en diversos campos y se requieren muchos más, pero la realidad es que se encuentra hoy “decreciente”
    Si no tenemos los recursos, habrá que considerar reducir la investigación a un grupo de prioridades donde estos recursos se apliquen correctamente o dar más recursos a la ACT, reconociendo el sublime y casi siempre sutil aunque determinante efecto de esta Ciencia en el futuro de nuestra sociedad socialista y en implementar que esta sea próspera, sostenible y humana. El que mucho abarca poco aprieta. Lo peor es formar un personal valiosísimo (y costosísimo) y que después vayan a usar su talento en otras latitudes o a explicarles el menú de un paladar a unos turistas

    (1) Con el término botero no me refiero al eminente artista colombiano, como todos los cubanos entienden. Para los no cubanos que nos honran leyendo Cubadebate, son una suerte de taxistas muy controversiales.
    Quiero aclarar de forma palmaria que no se trata que los boteros (camareros de paladares, vendedores de frituras, etc.…) ganen menos que los científicos, sino que los científicos ganen más que ellos, acorde con su sobresaliente aporte a la sociedad y cualquier forma de lucidez económica. Ni remotamente defiendo la idea de que todos seamos pobres para hacer justicia, que es la forma más inepta (y directa) conque convertir en vulnerable a cualquier sociedad.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Coincido con el autor en esta descripción que hace sobre el papel del financiamiento dela ciencia, el financiamiento es necesario para la ciencia y para todo en general. Este tema es reiterativo y similar al resto de los que el autor ha presentado en este sitio, el financiamiento para la ciencia en Cuba al igual que para cualquier otro pais es determinante para el desarrollo, pero un fuerte financiamiento al sistema de la ciencia actual en Cuba, sin antes cambiar la forma de pensar sobre cómo hacer la ciencia en la nueva etapa, sin hacer profundos cambios conceptuales, organizativos y estructurarles en el sistema de la ciencia, es en mi opinión botar el financiamiento, por esa vía no tendríamos los beneficios que el pueblo espera y que se necesita para asegurar el socialismo, los esquemas, divisiones y el actual divorcio de la ciencia con la realidad económica y social del pais, es una muestra de cómo persiste lo heredado del antiguo campo socialista en las estructuras y la mente de los directivos. La ciencia en Cuba requiere de profundos y revolucionarios cambios conceptuales en lo organizativo y estructural, hace falta financiamiento, pero primero debemos cambiar la forma de pensar, destaco lo que viene haciendo en cubadebate el profesor Montero en un intento discreto, pero sistemático como preparación artillera que propicie el cambio de la forma de pensar de todos, en ese terreno está nuestro principal freno, los directivos de la ciencia necesitan hacer una mirada diferente.
    Muchos científicos en este sitio se refieren con vehemencia a la necesidad de descentralizar el plan de la economía, critican la centralización del plan de la economía, y no ven que el funcionamiento del actual sistema ciencia, así como su plan es esquemático, estrecho y muy centralizado, actuando como un freno, queremos cambiar el plan del otro, pero en el nuestro no, en el plan de la ciencia no vemos esa necesidad de cambios, y considere que ese simple ejercicio no requiere de financiamientos, solo requiere de nuevos conceptos, pero creemos que lo hacemos bien, y miramos para arriba a la espera del milagro, ese es una práctica de la economía centralizada, esperar por los de arriba, esperar, esperar y esperar por la seña de los de arriba, la ciencia también funciona así.
    Para ilustrar la idea, la ciencia debe estar siempre concentrada en lo principal de la economía a mediano plazo, y en cada territorio, no podemos aspirar a que los directivos del pais cambien sus forma de pensar y nosotros los directivos del sistema de la ciencia no, todos necesitamos cambiar. En medio de las limitaciones financieras esos directivos deben saber que es más importante, una semilla de un alto valor genético, que lo organizativo y estructural en una cooperativa agropecuaria, es ahí en ese análisis donde nos damos cuenta que no aplicamos correctamente el materialismo dialectico por parte de la ciencia, al abordar el problema en la agricultura, ahí lo general para la ciencia no es lo principal, el científico se concentra en lo particular y lo general que es lo primero, lo que determina el avance se lo dejamos solo al obrero, al humilde obrero, máxime que la estación de investigación está enclavada en medio de una fuerte zona agrícola, pero el plan de la ciencia y los objetivos de investigación viene desde arriba, pero los problemas acuciantes de la economía son del territorio, y esos van otro lado.

  • Néstor del Prado Arza dijo:

    Este artículo de Carlos Rodríguez Castellanos hay que leerlo en sus líneas, entre sus líneas y tras sus líneas. Tiene la virtud de no sobrepasar las 1000 palabras, sin incluir las referencias. La virtud de la brevedad obliga a leer más allá de las líneas. Los indicadores de medición de la ciencia son de la mayor importancia, pero como casi todo en la vida real no se puede ver aislado del sistema en que participa. Por razones de la brevedad que debe tener un comentario, casi voy a escribir a nivel de titulares++.
    En lo relativo a los indicadores propiamente dichos como concepto y como herramienta sugiero distinguir entre resultados e impactos. Sabemos que puede haber resultados maravillosos y sin embargo impacto muy por debajo de lo necesario para el desarrollo sostenible y próspero de la sociedad. Por ejemplo muchas publicaciones en revistas de alto impacto, muchas patentes aprobadas, muchos doctorados terminados,… y sin embargo sigue siendo pobre el acceso a precios razonables por parte de la población a los recursos materiales y espirituales para el buen vivir o como diría Calviño para la vida feliz de todos.
    Para enfatizar el enfoque sistémico no podemos sentirnos satisfecho con una conceptualización y aplicación consistente y coherente de los indicadores, sin un tratamiento a similar altura científica de constructos tales como: la política científica; los reglamentos que aterricen a la política; el sistema informativo veraz y oportuno; la organización de la ciencia, desde el Ministerio hasta las unidades más elementales o básicas en que se piensa y se hace ciencia; el aspecto económico-financiero, el ruido de la doble moneda y la tasa de cambio asociada; la retribución material y moral de los científicos; la atención desde edades tempranas a las personas con talento superior demostrado;…
    Termino con una idea irreverente sobre lo que dice el respetado científico y por suerte para mí amigo autor. “Por poner sólo un ejemplo: el compromiso de los científicos cubanos con los destinos de su pueblo ¿en qué cifra cabe?”.
    Yo pienso que preguntar en qué cifra cabe no es la mejor manera de hacerlo. La ciencia cuantitativa, ayudada por la cualitativa que en casi todas las alternativas puede tener una expresión cuantitativa aceptable, podría decir mucho sobre la pregunta y la respuesta. Hemos sido muy proclives a responder con consignas para señalar la voluntad de la gente para aceptar una propuesta y emprender un camino. En nuestros años mozos la usamos la mayoría de las veces bien, pero ahora debemos ser muy cuidadosos en volver a ellas sin razón que la determinen. No es un secreto que se viene produciendo un divorcio maligno entre el discurso y la acción, entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace. En una organización se aprueban, se publican y se ejemplifican los llamados valores compartidos sin embargo el comportamiento de los trabajadores se aleja bastante de estos. Por tanto estoy seguro que juntos podríamos acordar no más de 5 indicadores o variables capaces de desnudar algunas consignas o declaraciones de oportunidad para no llamarlas oportunistas. En el ejemplo de Carlos, tengo en mente tres que sumadas a otras más podrían convertirse en un indicador consistente del compromiso de los científicos cubanos y también de otros países con los destinos de su pueblo.
    Carlos, hermano revisa la barra espaciadora de tu teclado.
    Este artículo de Carlos junto al del financiamiento de la ciencia, debían ser motivo de círculos de estudio en la mayoría de las organizaciones de la administración del estado, del sistema empresarial y demás instituciones científicas y docentes.
    Hasta ahora buen debate, espero siga enriqueciéndose.

  • Rodney dijo:

    Excelente!
    Espero que los hacedores de las políticas en la rama de la ciencia lean este trabajo y otros tantos publicados en Cubadebate y lo hagan realidad…Antes que el paciente (la ciencia) tenga que ser ingresado en Cuidados Intensivos, con pronóstico reservado…

  • juan dijo:

    Tengo un gran respeto por Carlos y por Montero, científicos verdaderos y defensores de la ciencia cubana. En mi criterio, sin embargo, cualquier trabajo sobre que hacer respecto a la ciencia en Cuba, debe partir de prioridades.
    Tenemos Salud para todos, tenemos Educación para todos. Eso es muy asimétrico respecto a nuestra potencia económica, pero son derechos esenciales y los cubanos no podemos pensar a nuestro país de otra forma. Por otra parte la concepción de nuestra medicina y la de nuestra educación son muy racionales.
    No puede – en mi opinión – haber Ciencia para todos. No creo que alcance el dinero, ni yo quisiera que se usase así, para dotar los laboratorios de todos los científicos que quieran y puedan publicar y doctorarse. Sabemos como funciona una gran parte de la ciencia latinoamericana, la mayor parte de cuyos resultados nunca se materializará económicamente y de los económicamente útiles, la mayoría lo serán para las trasnacionales del primer mundo.
    En Cuba la máxima no debe ser “to publish or to perish”(publicar o perecer), sino “priorizar o perecer”. Y priorizar debe ser enfocar la mayor parte de la ciencia a lo que puede resultar social y económicamente útil al país. ¡Pero de verdad, porque a veces la inteligencia de los científicos la utilizamos para defender nuestro tema de investigación, que mal que bien nos ha dado de comer a veces toda la vida, aunque no haya aportado nada al país ni lo vaya a hacer!
    El imprescindible e impostergable logro de salarios adecuados para los científicos debe ir en paralelo con la priorización real y sabia de la ciencia que se hace. Creo que si no se prioriza con decisión, si se hace muy colegiadamente, con la participación y la autodefensa de los que debieran ser afectados, se priorizará al 98%, o sea, no se priorizará.

  • Jorge Núñez dijo:

    Muy bien que mantengamos viva en los medios de comunicación la discusión sobre la ciencia cubana. Es oportuno el debate que Carlos introduce. En particular suscribo la idea de utilizar buenos indicadores de ciencia, tecnología e innovación (CTI) para proyectar, planear y no solo para evaluar el pasado. Por mi parte solo deseo insistir en
    que los indicadores de CTI no existen en abstracto. Los llamados indicadores “universales” solo pueden ser útiles en ciertos límites. Ofrecen algunas posibilidades para comparar países, por ejemplo,pero no mucho más. Los indicadores deben ser los instrumentos para medir resultados que se deriven de las polìticas adoptadas en cada país, en cada sector. Esas políticas tienen sus fines, objetivos, metas y los indicadores deben decirnos si los alcanzamos o no. Un país que se propone construir una sociedad próspera, sostenible,socialista, incluyente, democrática, entre otros valores, tiene que tener una CTI que responda a eso, lo que reclama baterías de indicadores que nos permitan juzgar el avance en la dirección deseada.. Por otro lado, cada sector, territorio, debe tener sus propias políticas de CTI y en consecuencia sus propios indicadores. En un sector de alta tecnología, inserto en la competencia internacional, las patentes pueden ser un buen indicador.pero pueden no serlo para estimar la innovación en el ámbito de la vivienda social o el mejoramiento participativo de semillas.Y allí también hay mucha innovación relevante para atender necesidades humanas.
    Mi sugerencia es que los avances que necesitamos en materia de políticas de CTI se acompañen de un debate inteligente sobre indicadores. Los planteamientos de Carlos ofrecen un referente general que nos indica la necesidad de ese debate. Continuemos con él.

  • yam dijo:

    De acuerdo con el autor y con los comentarios, en especial con el de Alejandro. Lo que hay que tener cuidado con el uso, abuso o manipulación de los indicadores. Ya hice algunas acotaciones al respecto cuando publicaron que el salario medio en Cuba subió a 700 pesos, me recuerda el sofismo añejo aquel que decía que en el mundo habían 7 mujeres por hombre; adolescentes entonces decíamos: ¿ en cuál país tenemos que buscar las 6 que nos faltan ?. No voy a entrar en detalles de las interpretaciones de las estadísticas porque este tipo de opiniones normalmente la leen los que menos la necesitan: los más ilustrados y sin poder de decisiones. Destacar que al final muchas de las reclamaciones conducen a colocar la pirámide de la forma que el avance sea más acelerado para el país. Hay quienes se cansaron de esperar y con la “bendición” de los “elegidos” fundaron la “Unión de Informáticos de Cuba”, no es que a otros no se les haya ocurrido esa idea durante decenas de años sino que sus querellas o iniciativas son ahogadas, engavetadas y en el mejor de los casos usurpadas por otros con el apoyo “divino”. Ya la presión se hizo sentir en la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Consejo de Ministros, en el Consejo de Estado, en el Ministerio de Finanzas y Precios, Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, etc; incluso con atribuciones que son intrínsecas del organismo que los rige. Pero los últimos 30 años no sólo se perdió tiempo y talento, sino mucho dinero. Esa generación le llamo la “generación perdida” o la “generación fantasma”: porque no la tuvieron en cuenta entonces ni ahora tampoco. Con las nuevas doctrinas de “Trabajo en Equipo”, “Gestión del Capital Humano”, “Estrategias de Dirección”, “Inteligencia Empresarial”, “Calidad Total”, y otras corrientes afines; se disipa mucha energía individual o se canalizan hacia otra entidad o persona superior que se lleva todos los créditos o alcanzan un nivel de vida muy superior a los progenitores del producto o servicio, pregunten en el programa televisión “La Neurona Intranquila” o en la calle por el creador o creadores del “Heberprot-P”, nadie sabe sus nombres. Con el Ministerio de Salud Pública ocurre otro tanto, a pesar que ingresan miles de millones de divisas frescas al país los Policlínicos y demás dependencias son considerados presupuestados, no pueden ni tan siquiera hacer pagos menores por caja chica en moneda nacional. Los indicadores suelen estar distorsionados o plagados de parches para encubrir manifestaciones inescrupulosas; o simplemente por autocomplacencia chovinista; en este último caso por ejemplo, cuando nos vanagloriamos que somos uno de los países con mayor cantidad de Universitarios per cápita … pero después ves un ingeniero nuclear de taxista, un médico de cocinero o de músico, etc, que conste que no son casos aislados. Hace poco nos enaltecimos también porque nos reconocieron como el país de América Latina que más avanzó (%) en nuevas conexiones a Internet … ¡ pero si estábamos casi en cero !, ocurre lo mismo con el PIB; los países desarrollados en términos porcentuales crecen menos que los más adelantados en vías de desarrollo pero no en valores brutos. A sabiendas que los números pueden comprometer la economía del país, altos dirigentes de nuestra Revolución chequean constantemente las inversiones y producciones vitales in situ por todo el país; es loable y lamentable a la vez porque les resta posibilidades para resolver otros problemas que se van acumulando. Es cierto que los indicadores, si están bien escalados y representados ayudan a detectar los problemas y a actuar en consecuencia, es decir constituye una herramienta más de Dirección, pero sólo aquel que pueda desentrañar su verdadero sentido y que posea valores éticos le dará el uso correcto. En cuanto a su empleo como medida del desarrollo de la Ciencia y por antonomasia, su estímulo, es perentorio; pero hay otros conflictos de base que deben ser resueltos para que avance esa “locomotora dormida” o desdeñada por sus apócrifos padrinos. Hay que aprovechar las potencialidades que ofrece nuestro sistema social, podemos resistir el bloqueo externo muchos años, pero el bloqueo interno no por mucho tiempo, fue el “cáncer” que iba carcomiendo el Socialismo Europeo hasta su defunción. Cuando una mala decisión tiene implicaciones sociales masivas, un decreto no elimina los perjuicios de inmediato, se requiere 10 a 20 veces más tiempo que el que le tomó sus efectos adversos, los cuales se propagan como una epidemia modelando una progresión geométrica.

  • La Fusta dijo:

    Evaluar el desempeño de cualquier persona, entidad o conglomerado social no es solamente una gran necesidad, sino también una enorme responsabilidad, porque todos ajustan sus planes a la vara con que son medidos.
    También está la tendencia al triunfalismo; o sea, ajustar la vara al desempeño que se ha tenido, escogiendo los indicadores que califican más alto.
    El Prof. Carlos Rodríguez nos trae un estudio muy conciso y armónico sobre los indicadores existentes para la evaluación de la Ciencia, sobre todo a nivel de país.
    Otros foristas muy sabios como alejandro, Jose R Oro, Néstor del Prado, Juan Núñez, Héctor y el hermano, y yam hacen aportes que amplían notablemente el alcance y diversifican el enfoque de las reflexiones del Dr. Rodríguez.
    Sólo deseo recalcar algunos principios básicos de la evaluación que ya se han señalado, pero vale la pena generalizar:
    a) Los indicadores que se escojan deben corresponder a los objetivos que se plantearon para el sistema científico (económicos, políticos, sociales, culturales)
    b) Los indicadores seleccionados deben responder a la medición de la eficacia y la eficiencia del desempeño científico de una persona o sistema a corto, mediano o largo plazo.
    c) Los indicadores universales de los organismos internacionales no tienen que ser aceptados obligatoriamente, sino sólo como referencias.

  • AnalistaTV dijo:

    El primer paso para mejorar esos indicadores, sería tener una suscripción general institucional a todas esas revistas de impacto a la que podamos llegar todos los investigadores (categorizados o no) mediante algún mecanismo (principalmente una intranet nacional rápida y fiable que sería el segundo paso).

    Los beneficios serían innumerables:

    1 Nos ahorraría un tiempo considerable y precioso que ahora perdemos tratando de ver si un artículo deseado (que de todas formas no sabremos si nos sirve hasta que no lo leamos) se logra encontrar libre en internet, de caerle atrás al autor (localizar su correo o su facebook) a ver si te lo quiere mandar (si es australiano ni lo intenten), o de tratar de ver de tus amistades o conocidos internacionales quién tiene acceso a esa revista y quiere romper el bloqueo mandándote el artículo (Nada, que aún estamos en la era paleozoica). Ese tiempo precioso se puede, obviamente, dedicar entonces a producir más y mejores resultados.

    2. Evitaría que lloviera sobre mojado (que estemos reinventando lo que otros ya están publicando).

    3. Permitiría que nuestras referencias estén siempre bien actualizadas (requisito solicitado por las comisiones de grado y consejos científicos).

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Carlos Rodríguez Castellanos

Carlos Rodríguez Castellanos

Doctor en Ciencias Físicas, Profesor de Mérito de la Universidad de La Habana y Vicepresidente de la Academia de Ciencias de Cuba.

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