Imprimir
Inicio » Opinión, Política  »

Una vez más, banderas

| 22

Hace pocos días por calles de La Habana un hombre relativamente joven —no muchacho— arrastraba, llenas de viandas, dos cajas plásticas similares a las empleadas para empacar botellas. ¿Sería uno de esos mensajeros que llevan víveres a domicilio, o un revendedor? En ambas llevaba, prendidas a sendas pequeñas astas, banderitas cubanas de las que hace un tiempo se portan en actos públicos.

Esas banderas, por ser de un material mucho más duradero que el papel, no terminan profanadas en la basura, y pueden tener luego otros usos, como en las cajas de las que aquel hombre tiraba de un modo que al testigo le pareció que revelaba orgullo, como en los diplomáticos al engalanar su automóvil con la enseña del país que representan.

También —pensó el testigo, mientras deploraba no haber fotografiado la escena— el hecho contravendría normas legales vigentes sobre el empleo de los símbolos patrios. Pero, si algo infringía, ¿no sería preferible una transgresión como aquella antes que la flagrante proliferación de banderas de otras naciones por todo el país? Suelen aparecer entre indicios de pésimo gusto, a veces acompañadas de la cubana, ignorando el digno reclamo del poeta patriota Bonifacio Byrne, quien frente a la intrusión de la bandera imperialista enérgicamente declaró que aquí basta una sola, la nuestra.

Inflexibilidad no equivale a firmeza

En la proliferación de pendones foráneos predominan el británico y, sobre todo, el estadounidense, sean piezas enteras o motivos visuales que remiten a ellos. Los hay incluso con la presencia del águila que en el siglo XIX —lo denunció José Martí ante la ofensiva del panamericanismo imperialista— “apretaba en sus garras los pabellones todos de la América”.
Parecería que nada se ha instrumentado en el país contra la actual invasión de símbolos imperiales. Tampoco existe la flexibilidad legal que facilite el uso afectivo, no necesariamente protocolar, de los propios, sin mancillarlos como ocurre al usarlos como simples adornos, estampados en cualquier tipo de objeto: zapatos, ropa exterior e interior, pañuelos para protegerse el cabello o soplarse la nariz, delantales… Eso hace el mercado de los Estados Unidos con su bandera, que así es manejada también como invasor recurso propagandístico. ¿Debe Cuba imitar el despropósito?

Otra cosa sería que la inflexibilidad legal —quebrantada en los hechos— desaprobara el uso de acordes del Himno en una pieza de música popular, enraizada en el pulso de la nación y enfilada a enaltecerla. Salvando distancias de diversa índole, en este punto vale recordar una obra que no es tan conocida como merece: la Paráfrasis para piano con la cual Hubert de Blanck, nacido en Holanda en 1856 y radicado desde 1883, hasta su muerte, en Cuba —cuyo independentismo apoyó, y donde una insigne sala de teatro de la capital perpetúa su nombre—, honró con variaciones sobre el original el Himno creado en Bayamo por Perucho Figueredo.

La enseñanza y la persuasión son básicas para la sociedad. En ninguna parte las sustituyen las disposiciones legales, por muy importantes que estas puedan ser, y lo son, máxime donde se vivió una etapa colonial que fomentó, junto a otros males, esta idea patógena: “La ley se acata, pero no se cumple”. La educación es responsabilidad del hogar y de la sociedad toda —no solo de la escuela, llamada a ser particularmente eficaz—, y entre sus fines vitales debe sobresalir el abono del civismo y la civilidad y el respeto a las leyes. Son propósitos inseparables de la formación cultural: de la siembra, el cuidado y la cosecha de nociones arraigadas en hechos, conocimiento y sentido de responsabilidad.

¿Esperar por normas?

Martí, con su vida ejemplar, incluida su heroica muerte, sin mengua de su universalidad legó a la patria un inmenso legado moral de sabiduría y conducta. Aunque la celebración de su natalicio y la conmemoración de su caída en combate sean estimulantes para recordarlo, se le debe tener presente y asumirlo todos los días, como semillero de lecciones para pensar y actuar.

El fundador no necesitó de ley ni de imposición alguna para tener la conducta que testimonió en el poema X de Versos sencillos, al recordar su disfrute, en Nueva York, de la actuación de la bailarina española, gallega, Carolina Otero: “Han hecho bien en quitar/ El banderón de la acera;/ Porque si está la bandera,/ No sé, yo no puedo entrar”, dijo en la segunda estrofa, refiriéndose al pendón de España, la metrópoli que oprimía a su patria y a los propios pueblos españoles.

No se debe menospreciar la importancia de estudios sociológicos para saber bien quiénes usan en Cuba prendas de vestir en las cuales se reproducen la bandera de Gran Bretaña y, sobre todo, la de los Estados Unidos, o —ya sea en la cabina o fuera de borda— la ostentan en sus vehículos particulares, y hasta en los estatales que están bajo su cuidado. Pero ¿se necesita alguna investigación especial para suponer que se trata de hechos ante los cuales la gran mayoría del pueblo, integrada por patriotas conscientes, no podrá menos que sentir irritación, rechazo?

En un “almendrón” que está lejos de ser el único automóvil en circular por La Habana con la bandera de los Estados Unidos desplegada, se ha visto al chofer vistiendo una camiseta con esa insignia estampada en el pecho. Como ilustración de un texto donde se refirió a normas que, en Noruega, controlan o prohíben allí el empleo de banderas de otros países, el ensayista cubano Desiderio Navarro difundió la foto de una vivienda de Bauta, provincia de Artemisa, en cuyo techo se alza la bandera estadounidense a una altura y de un modo inexplicables como fruto de la casualidad.

¿Confiarse a la industria y el mercado?

Aunque descollante, ese caso es uno solo entre los numerosos de un mal que prospera sostenidamente ante la vista pública y distintos autores han repudiado. Quien escribe este artículo ha dedicado ya otros al tema: “¿Banderas nada más?”, “Banderas y más” (Bohemia impresa y digital); “Porque si está la bandera…” (Cubarte), “¿Se trata de símbolos?” (Cubadebate), con ilustraciones elocuentes, y reproducidos todos en espacios digitales. Que no intente repetir ahora todo lo dicho en aquellos textos se explica por apremios de espacio, no porque ignore el valor de la reiteración, que pedagogos, políticos, sacerdotes y otros propagadores de conocimientos e ideas saben necesaria.

El asunto es preocupante en sí, y porque se ha instalado como una moda de larga duración. Para alarmar —diga lo que diga el “cosmopolita” avispero neoliberal, listo siempre a lanzarse contra quienes hablen de revolución y patriotismo— bastaría que expresara indolencia. Pero también pudiera revelar ansias anexionistas o una manera simbólica de emigrar sin salir físicamente del país, desvinculación del proyecto revolucionario, un paso hacia su abandono afectivo o factual.

Las justificaciones aducidas para portar banderas imperiales son indefendibles. Por confusión o por afán doloso, a veces se invocan las normas protocolares establecidas para reuniones políticas de representantes oficiales de dos o más países, o en encuentros internacionales de diversa índole. También se aduce que las banderas cubanas no aparecen en el mercado o son caras para la gran mayoría de la población. Pero en las luchas patrióticas se han enarbolado banderas hechas con amor y respeto por personas que no se sentaron a esperar soluciones industriales. La fértil iniciativa se manifestó asimismo ante la muerte del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, cuando hubo quienes quisieron rendirle homenaje llevando brazaletes del 26 de Julio.

A cubanas y cubanos patriotas les sobran razones e historia para no avalar que en su país se rinda culto acrítico —no digamos ya entusiasta— a la bandera que debería ser emblema de todo un pueblo, pero oficialmente representa a un imperio agresivo.

Extremos que se tocan

La voracidad de ese imperio se ha sufrido y se sufre en todos los continentes, y el actual césar la prolonga. Sus actos patean las ilusiones que hubo en quienes quisieron albergarlas viendo en el predecesor un estadista presto a actuar honestamente, y cuyo lema electorero We can! (¡Podemos!) evidenciaría cambios favorables para otros pueblos en la política imperial. Quizás la mayor celebridad la alcanzó al anunciar que, para que se levantara el bloqueo impuesto por su país a Cuba, daría pasos que ciertamente pudo haber dado pero no dio. Se quedó cortísimo, y no por falta de pista.

En general, dio curso a la deportación de inmigrantes en cifras comparables con las anunciadas por el nuevo césar y, usando como patente de corso el Premio Nobel de la Paz —que, venido a menos, se le regaló, al igual que a otros—, sobresalió desatando guerras. Por el mismo camino, su sucesor prometió poner fin al expansionismo belicista del imperio, y poco después de llegar a la Casa Blanca empezó a ejecutar —con “bomba madre” incluida— planes del poderío bélico-militar que domina al establishment regente, del cual forma parte, aunque algunas mentes quisieron creer que lo desafiaba, ¡y no faltó quien lo calificara de revolucionario!

Ser o parecer torpe al estilo de George W. Bush, o elegante como Barack Obama, o todo lo que ya se sabe de Donald Trump, puede aportar subterfugios a una potencia que busca salir de su crisis sistémica, de su decadencia, que es manifiesta, aunque sea prolongada. A ese imperio se le rinde pleitesía factual cuando se ostenta su bandera, y en eso las ingenuidades, si las hay, serían tan peligrosas como la ignorancia o la complicidad. La pleitesía puede apoyarse en extremos que se tocan, entre los cuales oscilaría el no llegar o pasarse que se tiene como sabia y críticamente advertido por Máximo Gómez.

Uno de esos extremos sería creer que lo único o lo más contrarrevolucionario es una consigna de ese carácter pintada en una pared o impresa en papel u otro soporte. Se soslaya así el efecto, como de bomba de tiempo, de terribles males voluntaria u objetivamente contrarrevolucionarios como la corrupción, la mala actitud ante el trabajo, la indisciplina social, la violación de las normas de convivencia, el irrespeto a los derechos y deberes colectivos, la desatención de la historia.

El otro extremo —¿asociado quizás al deseo de compensar impertinentes o excesivas interdicciones de otros momentos?— sería un peligroso dejar hacer. En él cabrán hasta pronunciamientos de algún alto funcionario que dé por bueno librar de muros de contención a la venta por particulares de los productos que a estos se les antoje comercializar, aunque pululen objetos mal habidos y discos piratas que han terminado en tremendos paquetes.
Y no es cuestión de adornos

En cuanto a conducta social, ese dejar hacer puede ser más peligroso que el acuñado en francés (laissez faire) para caracterizar a la burguesía cuando ella capitalizó el rótulo de liberal para actuar a sus anchas en la economía, no para desentenderse del control de la sociedad. Más recientemente ese rótulo —digno de mejor suerte— mutó en neoliberalismo, también recurso de dominación. No importa que el césar de turno haya amenazado con sustituirlo por la vuelta al proteccionismo: otra arma a la que el imperio puede seguir acudiendo para autoprotegerse y agredir a todo el mundo.

En Cuba, un mal entendido, trasnochado o timorato laissez faire puede abrir las puertas a letales caballos de Troya, no sublimados en una obra literaria clásica, sino infusos en burdas o sofisticadas fullerías políticas, cuyas consecuencias pudiera ser tarde enfrentar si se les deja tomar cuerpo. Frente a ello conforta saber que la lucidez patriótica, histórica, revolucionaria, cívica, ha garantizado la capacidad de resistencia, lucha y victoria de la mayoría del pueblo.

Con esa lucidez ha encarado y vencido Cuba los grandes desafíos que la han asediado, y ha de mantenerla como arma principal para conservar la independencia indispensable. Solo así podrán triunfar aquí planes justicieros por los que han luchado y muerto tantos hijos y tantas hijas de la patria. En ella un par de cajas usadas por un mandadero o hasta por un revendedor, y engalanadas con la bandera que la representa desde sus luchas por la independencia, siempre serán preferibles —dígase sin apoyar por ello un mayor desmadre de la ilegalidad— al espectáculo de una población disfrazada con insignias del imperio que por todos los medios ha intentado estrangularla, aunque no lo ha conseguido. Ni lo conseguirá mientras la mayoría del pueblo lo mantenga a raya, y eso incluye lo simbólico.

(Tomado de Bohemia Digital)

Se han publicado 22 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

  • Revenge dijo:

    Yo en lo personal jamas usaria una prenda con la bandera norteamericana, y creo que con ninguna otra, aparte de la mia. Pero igualmente considero incongruente que se hayan lanzado y continuen los entendimientos a altos niveles entre ambos paises -con fiestas y pachangas protocolares incluidas a ambos lados del Estrecho- y que se quiera obligar al pueblo cubano a repudiar la bandera norteamericana. Es cierto, esa es la bandera bajo la cual muchos presidentes yanquis juraron su cargo para despues dedicar parte de su tiempo a j.dernos la vida. Pero tambien es la bandera del pueblo norteamericano, que seguimos diciendo que es bueno y al que celebramos su 4 de Julio, a pesar de que son quienes eligen a los HP presidentes antes mencionados. Esa es la bandera de muchos que siguen siendo cubanos de corazon, y es la bandera del pais desde donde, aunque nos pese, muchas familias cubanas reciben el apoyo monetario que les permite no solo vivir decorosamente, sino mantenerse trabajando en sectores poco remunerados de la economia que paradojicamente son claves para el pais. El problema no es la bandera, ni solo la norteamericana, sino que la gente siga viendo SOLO EN EL EXTERIOR DEL PAIS: en USA, en Haiti, en España, Italia, el Ecuador, Brasil , Italia o Africa, de forma directa o indirecta la posibilidad de un proyecto de vida.vEspero que me publiquen gracias.

    • Leandro dijo:

      Jamás he visto, ni en los más tensos momentos de las relaciones entre nuestros países, que aquí se haya quemado, como sí sucede en muchos otros lugares, esa bandera.
      Pero la bandera, aunque sea asumida por un pueblo, es un símbolo estatal y representa al Estado del país norteño; a ese Estado que tanto daño nos ha hecho y nos hace, por lo que no creo que haya que rendirle pleitesía a ese símbolo.
      ¿Por qué Martí aseguró que no podría entrar a aquel local si estaba la bandera española?

  • mercedes dijo:

    Estimado doctor Toledo Sande, anoche tuve el placer y el orgullo de verlo en el programa La pupila asombrada, el cual no me pierdo. Usted, como siempre, dándonos lecciones de civismo, de ética, manteniendo vivo el espíritu de nuestro Apóstol. Espero haya muchos ojos y oídos receptivos para que esta situación de los símbolos patrios y foráneos forme parte de una ley, aunque la educación patriótica de cada día en todos los sectores de la población es esencial como usted plantea. Gracias por sus enseñanzas. !Viva Cuba libre!

  • cubanosoy dijo:

    Las actitudes humanas son fruto de un proceso de asimilación de la cultura universal, su regulación tiene dos grandes dimensiones: la conciencia fruto de esa cultura y las normas sociales que se imponen desde normativas que cada país se ve obligado a dicatr en diferentes contextos…. Si en la actualidad debido, sobre todo, a la penetración ideológica postmoderna, muchos cubanos olvidaron el acervo cultural cubano, pues se les tiene que imponer, con mente flexible ante algunas situaciones en que traer esas dos banderitas puedeser simple orgullo nacional o usar una gorra con el nombre Cuba y una pequeña bandera es en esta situación hasta recomendable, pero hay que normar y hacer cumplir decisiones sobre el uso de símbolos que nada tienen que ver con el pensamiento de la mayoría de los cubanos dignos … el que quiera tener en su casa la bandera norteamericana, pues le compro hasta los pasajes para que emigren y lo hagan en ese país, pero aquí NO DEBIERA PERMITIRSE, es un lujo antieducativo que NO PODEMOS PERMITIRNOS…..gracias

  • del Centro dijo:

    Muy buen articulo, he seguido este y otros porque es un tea que me interesa, todos coinciden la falta de leyes que regulen el empleo de banderas extranjeras; también pienso que la nuestra debe estar en las tiendas para que todos podamos adquirirla, pero soy del criterio (y en este punto con algunos artículos no estoy de acuerdo) que nuestra bandera puede estar en prensadas de vestir (no delantales, o un pañuelo para la nariz) como una pequeña en la esquina de una trusa, en pullover, artículos deportivos, productos nacionales, pequeñas para colocar en el interior de autos, en el acceso de todas las instituciones estatales, en cada plaza,,, en fin, ponerla en todas partes (sin ningún tipo de irrespeto), sentirnos orgullosos de “mi bandera”

  • Jolubaro dijo:

    Felicito al periodista por este trabajo. La nueva Ley de Símbolos debe prohibir el uso de otros símbolos en espacios públicos que no sean los cubanos, como sucede en otros países. Los precios de las banderas son un problema para que los cubanos puedan comprarlas. En la Feria de artesanos de los antiguos almacenes de San José en la Habana vieja, se pudieran comprar más baratas pero se lo tienen prohibido. ¿Por qué? Es absurdo. Si el periodista quisiera salirse de estas líneas, pudiera comunicarse con las autoridades competentes(quizás el historiador) y denunciar este hecho, que estoy seguro no es la orientación dada. Allí, una bandera que el estado vende en cerca de 15cuc, pude comprarla en 9 alguna vez, pero ahora mismo no se puede.

  • Ernesto Estevez Rams dijo:

    He visto banderas de otros paises (principalmente EE.UU) en omnibus de la empresa de transporte publico, en omnibus y autos de empresas, instituciones educacionales entre otras. Las he visto en la vestimenta de trabajadores en sus centros de trabajo incluyendo centros educacionales.

    Pero el asunto es mas complejo. Por que empresas comerciales cubanas cuyo mercado fundamental es el propio tienen letreros promocionales o informativos en ingles. Por que se usa y permite el Open y el Closed en vez de abierto y cerrado, en establecimeintos cuyos consumidores son abrumadoramente cubanos. Por que andan camiones y camionetas estatales por las ciudades de nuestro pais con promociones en ingles. Por que las salas de exhibiciones de empresas se senhalan como “show room”, muchas veces mal escrito y peor pronunciado y no como lo que son en castellano: salas de exhibiciones. Por que cuando un cantante decide estar acompanhado con otro en un numero musical no se dice fulano invitado mengano, sino se dice fulano feat mengano, que viene de la palabra inglesa featuring.

    Bajo el disfraz de la globalizacion se esconde el rostro de la neocolonizacion.

    La educacion esta bien, pero tambien hay que poner un poco de orden legal a todo este desproposito y regular el uso de banderas foraneas en el pais y el uso de idiomas extranjeros en los espacios publicos incluyendo television y radio. Una buena parte del mundo lo hace, nosotros deberiamos tambien.

  • sergio dijo:

    EL USO DE LA BANDERA A LLEGADO A TAL PUNTO QUE HASTA EN LOS PUENTES DE LA AUTOPISTA SE COLOCAN DONDE LAS PERSONAS LA PISAN Y NADIE LO VE.EN DIAS PASADOS VI UNA MULATA DESPAMPANANTE,ESPECTACULAR CON UNA LICRA CON LA BANDERA CUBANA EXACTAMENTE EN SUS NALGAS QUE A PESAR DE LO BUENA QUE ESTABA SENTI PENA POR VER LA BANDERA EN ESA ROPA.LO OTRO DE LOS SIMBOLOS DE USA TODAVIA NO ES NADA SI UN DIA SE QUITA EL BLOQUEO SERA EXAGERADO EL USO DE LA BANDERA NORTEAMERICANA EN LICRAS,TANGAS Y DEMAS.

  • Arturo Menéndez dijo:

    Vuelve a la carga Toledo y con él todos los que amamos la Patria y mantenemos vivos los propósitos y anhelos de prosperidad, justicia social, independencia y soberanía

  • Manolo dijo:

    ESTA INACCION DE LAS AUTORIDADES EN POCO MENOS QUE REPROCHABLE, ESA APATIA A TOMAR Y APLICAR LAS MEDIDAS CORRESPONDIENTES ESTAN DANDO ESPACIO A ESE PORCENTAJE, SIN DUDA NADA DESPRECIABLE DE PROANEXIONISTAS QUE SIEMPRE HAN EXISTIDO EN CUBA Y QUE CON ESA “TOLERANCIA ABSURDA” DE LAS AUTORIDADES ESTAN APROVECHANDO Y MANIFESTANDO ABIERTAMENTE SUS MENTES SUMISAS Y LACAYAS DE UN IMPERIO QUE POR MAS DE 55 AÑOS NOS HA AGREDIDO Y SOMETIDO A PENURIAS.
    ES INAPLAZABLE LA TOMA DE DECISIONES POR PARTE DE LAS AUTORIDADES, O ES QUE ACASO NO SE HAN ENTERADO, PUES SI NO LO QUE TIENEN QUE HACER ES SALIR A LA CALLE Y DEJAR LAS OFICINAS CLIMATIZADAS PARA DARSE CUENTA DE QUE SE ESTAN PREPARANDO PARA COMO ESTAN TRATANDO EN VENEZUELA ABRIR AQUI OTRO FRENTE.
    NADIE SE CONFIE, NO BASTAN COMO DESFILES COMO EL DEL PRIMERO DE MAYO PARA ESTAR TRANQUILOS Y PENSAR QUE EL APOYO A LA REVOLUCION ES UNANIME, MIREN PARA VENEZUELA QUE UNA MINORIA TIENE EN CRISIS EL GOBIERNO, PORQUE NO SON TANTOS, PERO HAY MUCHA PRENSA DIVULGANDO LO QUE LE CONVIENE AL IMPERIO, ACASO NO LES PASARON POR LA NARIZ UNA BANDERA, ESO LO FILMO COMPLETAMENTE TELEMUNDO DE MIAMI Y LO PASARON MILLON DE VECES POR LA TELE.
    LAS AUTORIDADES TIENEN QUE SACUDIR LA MAJOMIA Y ACTUAR, NO PUEDE ECHARLE ENCIMA AL CIUDADANO COMUN EL ENFRENTAMIENTO, SENCILLAMENTE “APLIQUE LA LEY”.

  • Roberto dijo:

    Aunque no es mi intencion confrontar con el articulista,si mal no recuerdo hace poco se realizo un estudio( por una institucion oficial por supuesto)donde se llego a la conclusion de que el uso de simbolos foraneos no solo de Estados Unidos no responde a algun problema ideologico(si es que la OMS califica a eso de enfermedad ) o autoidentificación como cubano, suficiente para cerrar el tema,ahora si el objetivos que no me extraña es que en proximas sesiones de la asamblea salga el tema de los simbolos foraneos a modo de proyecto de ley me asusta.

  • Irela dijo:

    Las leyes, las normas de un pais deben surgir de sus raices, de su pueblo y no de un grupo de intelectuales parcializados ideologicamente con el gobierno. La mayoria de los cubanos cree y quiere usar su bandera, la bandera del pueblo, no la del gobierno, para lo que estime necesario y en las circunstancias que decidan por concenso mayoritario.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Coincido totalmente con el autor y creo que esa posición que el asume junto a otros intelectuales debe ser el plan de acción y de denuncia que mantengamos en las actuales circunstancias como principal arma para frenar estas prácticas incorrectas sobre otros y nuestros símbolos patrios. De igual forma destaco que es en la educación de las nuevas generaciones donde debemos invertir más para amurallar los verdaderos valores que nos identifican como nación, y pais que construye el socialismo. La clave está el perfeccionamiento y la inversión en todos los sentidos en el sistema educativo, en este frente y en esas generaciones es donde está el frente de batalla más importante para transformar y eliminar esas conductas de raíz, y ahí hay mucho por hacer.
    No creo inteligente proponer o hacer otro tipo de acción prohibitiva en la actual coyuntura, que no sea la de la crítica publica y constante como bien usted hace, el complejo contexto en que nos encontramos donde tratamos de encaminar objetivos mayores y supremos, recomiendan serenidad y paciencia a la hora de priorizar lo que corresponde a cada momento, somos un pais agredido, en guerra, pero en una guerra donde la inteligencia y mucha sabiduría son las únicas armas para triunfar.

  • Victor Fernández dijo:

    Estimado Luis. Siempr en estos casos me hago una pregunta: ¿Cuándo la industria textil cubana, va a producir tantas banderas cubanas, de calidad y duradera, que permitan que cada cual pueda comprar una o más, también con varillas plásticas para sostenerlas (como las otras) o con bases para ponerlas sobre un buró?

    O sea, ¿cuando tendrán una imagen comercial competitiva (aunque algunos lo crean un sacrilegio)? A los cubanos no nos gusta perder por “no persentación” y hoy nuestros símbolos ni siquieran llegan físicamente al ruedo de combate. Esa es la realidad, auqnue sea triste con todo lo que ellos representan.

  • mirita dijo:

    Magnífico artículo. Es necesario tomar medidas Ya
    Pero también pudiera revelar ansias anexionistas o una manera simbólica de emigrar sin salir físicamente del país, desvinculación del proyecto revolucionario, un paso hacia su abandono afectivo o factual.
    …espectáculo de una población disfrazada con insignias del imperio que por todos los medios ha intentado estrangularla, aunque no lo ha conseguido.

  • Leonardo García García dijo:

    Asi es profesor.

  • Leonardo García García dijo:

    De acuerdo.

  • HECTOR Y EL HERMANO dijo:

    Lo envío por segunda vez. Coincido totalmente con el autor y creo que esa posición que el asume junto a otros intelectuales debe ser el plan de acción y de denuncia que mantengamos en las actuales circunstancias como principal arma para frenar estas prácticas incorrectas sobre otros y nuestros símbolos patrios. De igual forma destaco que es en la educación de las nuevas generaciones donde debemos invertir más para amurallar los verdaderos valores que nos identifican como nación, y pais que construye el socialismo. La clave está el perfeccionamiento y la inversión en todos los sentidos en el sistema educativo, en este frente y en esas generaciones es donde está el frente de batalla más importante para transformar y eliminar esas conductas de raíz, y ahí hay mucho por hacer.
    No creo inteligente proponer o hacer otro tipo de acción prohibitiva en la actual coyuntura, que no sea la de la crítica publica y constante como bien usted hace, el complejo contexto en que nos encontramos donde tratamos de encaminar objetivos mayores y supremos, recomiendan serenidad y paciencia a la hora de priorizar lo que corresponde a cada momento, somos un pais agredido, en guerra, pero en una guerra donde la inteligencia y mucha sabiduría son las únicas armas para triunfar.

  • juan dijo:

    En mi impresión, a la gran mayoría de los que enarbolan la bandera norteamericana en sus vehículos – que incluyen a los bici-taxis – o en sus casas, si les dan mañana una visa para los EEUU se van inmediatamente del país y tan pronto puedan se hacen ciudadanos norteamericanos. No es que respecto a la bandera no comprendan o que estén siendo incongruentes. ¡Esa es desde ya su bandera!

    Como no es admisible ese uso de banderas extranjeras en un país independiente como el nuestro, hay que legislar para evitarlo y hacer cumplir lo que legislemos, sin extremismo pero con firmeza. En paralelo con la mejor formación que queremos darles a los que vienen atrás y si les sirve a algunos de ellos, mejor.

    Opción ¿irreal?: Invadir el país de banderas cubanas a precios accesibles y abrumar a los emigrados mentales con un referendo visual.

  • KO/AVATAR dijo:

    ES MOLESTO VER CADA DIA MAS COMO INTELECTUALES TRATAN DE IMPONER SU IDEAS “PATRIOTICAS” SOBRE UN PUEBLO. EL SER HUMANO TIENE EL DERECHO DIVINO DEL LIBRE ALBEDRIO Y ESTE DEBE SER RESPECTADO. YA ESTOY CANSADO DE QUE POR CUALQUIER COSA TE QUIERAN ACUSAR DE NO SIMPATIZANTE, DISIDENTE O DE POCO PATRIOTA Y CREO QUE MI OPINION ES LA DE MUCHOS. ES UN ERROR MUY COTIDIANO VER COMO PERSONAS TRATAN DE IMPONER SU CRITERIO SIN CONSULTAR CON LAS MASAS, LAS CUALES SON LAS QUE REALENTE DEBEN ESCOGER, PUES SON QUIEN REALMENTE SE AFECTAN.
    DEBEMOS CAMBIAR NUESTRA FORMA DE PENSAR PARA NO QUEDARNOS ESTANCADOS EN EL PASADO, PUES NO ES MI DESEO QUE MIS HIJOS NAZCAN EN UN LUGAR DONDE SEAN ACRIBILLADOS DE DISCURSOS MUY BIEN ELABORADOS SOBRE LA ROPA QUE DEBEN VESTIR, SOBRE LOS PROGRAMAS TELEVISIVOS INFANTILES QUE DEBEN VER.

    • m&m dijo:

      KO/AVATAR

      Aqui nadie esta tratando de imponer sus ideas. el autor ha dados su opinion al respecto, tal como usted ha dado la suya.

      Nadie le dice que debe no ver, le estan explicando una situacion sus origenes e implicaciones, usted lo toma o lo deja, lo comprende o no, es todo.

      Lo que dice el autor es completamente cierto,si usted no lo ve, supongo que tampoco entendio lo que dijo Marti que el autor refleja aqui, en cuyo caso supongo que a usted no le moslestaria izar en su balcon esa bandera y hacer gala de ella.
      y si ese MUCHOS prefieren esa otra bandera, la que representa al pais (mas exactamente al poder) que ha fastidiado a su pais por mas de 200 años de una u otra forma, a la suya, la de su pais, la de los suyos, por la que se murio, creo que esos MUCHOS sobran aqui.

      • KO/AVATAR dijo:

        Señor m&m, debo decirlo que yo entiendo y veo perfectamente toda esa atmosfera ideologica que el autor a armado tan ingeniosamente. Y dejo bien claro que respeto las ideas y opiniones de todos aquellos que han aportado su criterio a esta cuestión. Pero no comparto la opinion del autor ni de otros que han agregado sus comentarios basandose en el rencor apilado de muchos años, pues no estoy ni estaré de acuerdo en que yo y mis hijos vivamos en un ciclo interminable de odio y rencor, el cual solo nos ha de llevar por el rotundo camino hacia la destrucción. Debemos avergonzarnos de aquellos quienes ante el empleo de rigurosos textos bien elaborados, tratan de crear ambientes que generan polemicas y que generalmente reflejan el criterio de una pequeña parte de nuestra sociedad.
        Equivocados estan aquellos que piensan que con tan solo cantar el HIMNO y saludar la BANDERA los convierte en patriotas, pero hace falta mucho mas que eso; Reflexionen y recuerden que: “Ni son todos lo que estan, ni estan todos los que son”.
        Y no, no me molestaria izar en mi balcón ninguna bandera, ni vestir ropas con marcas extranjeras, pues ninguna de esas cosas determinarian quien soy (UN CUBANO), pues mis ideales patrioticos permanecerian siempre intactos, al igual que mi forma de pensar.
        Es cierto como dice usted que nos han fastidiado por más de 200 años, pero usted no es ni sera nadie para decir y cito: “que esos MUCHOS sobran aqui”. Le recuerdo que DIOS nos dio el derecho divino al libre albedrío y aunque pasen 200 años más jodiendonos la existencia, seguiremos aqui, pues si algo sabemos hacer los cubanos es crecernos ante las dificultades. Pero en algun momento tienen que dar su brazo a torcer y sentarse a dialogar, pues recuerden que: “No hay mal que dure 100 años”.
        Aun queda mucho trabajo por hacer en aras de perfeccionar nuestro sistema y la mente de nuestro pueblo, pues largo es el camino y duro, que del infierno lleva a la luz, pero nada es imposible para un Pueblo Unido.

Se han publicado 22 comentarios



Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos.

Luis Toledo Sande

Luis Toledo Sande

Escritor, poeta y ensayista cubano. Doctor en Ciencias Filológicas y autor, entre otros, de “Cesto de llamas”, Premio Nacional de la Crítica. Mantiene el blog http://luistoledosande.wordpress.com/